Ces gens là (Jacques Brel)


jacques-brelEs de agradecer, para los que tenemos un vago recuerdo de lo aprendido en las clases de francés del bachillerato (y descubrimos horrorizados que los traductores automáticos de internet para el francés no tienen la calidad que sí tienen para el inglés), que una serie de usuarios del youtube hayan subtitulado al castellano las letras de Jacques Brel, y, en mi opinión, bastante bien. “Ces gens là”, del año 66, es una clásica del amor prohibido del gigantesco cantautor belga, aunque el tema amoroso sólo se nos revela al final: comienza con una crítica a una familia pequeño-burguesa, que le gusta aparentar dignidad, riqueza, beatitud, etc., pero que en realidad, debido a su hipocresía, son más amorales que el protagonista de la canción; la única que se salva es Frieda (y, si acaso, la abuela también), la hermana menor, de la que el protagonista está enamorado, pero cuyo amor está prohibido por esa familia, ya que él no es digno de ella. Frieda desea huir de esa familia con su amado, y él no quiere saber nada de ellos, pero como se dice al final, de esa gente uno no escapa.

Ces gens là

D’abord – d’abord y a l’aîné,
celui qui est comme un melon,
celui qui a un gros nez,
celui qui ne sait plus son nom, Monsieur,
tellement qu’il boit,
tellement qu’il a but,
qui ne fait rien de ses dix doigts
mais lui qui n’en peut plus,
lui qui est complètement cuit
et qui se prend pour le roi,
qui se saoûle toutes les nuits
avec du mauvais vin,
mais qu’on retrouve matin
dans l’église qui roupille,
raide comme une saillie,
blanc comme un cierge de Pâques,
et puis qui balbutie,
qui a l’oeil qui divague…
Faut vous dire, Monsieur,
que chez ces gens-là,
on ne pense pas, Monsieur,
on ne pense pas
– on prie!

Et puis y a l’autre,
des carottes dans les cheveux,
qu’a jamais vu un peigne,
qui est méchant comme une teigne,
même qui donnerait sa chemise
à des pauvres gens heureux,
qui a marié la Denise,
une fille de la ville,
enfin – d’une autre ville,
et que c’est pas fini,
qui fait ses petites affaires,
avec son petit chapeau,
avec son petit manteau,
avec sa petite auto,
qui aimerait bien avoir l’air,
mais qui a pas l’air du tout
– faut pas jouer les riches
quand on n’a pas le sou!
Faut vous dire, Monsieur,
que chez ces gens-là,
on ne vit pas, Monsieur,
on ne vit pas
– on triche!

Et puis, y a les autres…
La mère qui ne dit rien,
ou bien n’importe quoi,
et du soir au matin,
sous sa belle gueule d’apôtre
et dans son cadre en bois,
y a la moustache du père,
qui est mort d’une glissade,
et qui regarde son troupeau
bouffer la soupe froide –
et ça fait des grands schlrrp,
et ça fait des grands schlrrp!
Et puis y a la toute vieille,
qui n’en finit pas de vibrer,
et qu’on attend qu’elle crève,
vu que c’est elle qui a l’oseille,
et qu’on n’écoute même pas
ce que ses pauvres mains racontent…
Faut vous dire, Monsieur,
que chez ces gens-là,
on ne cause pas, Monsieur,
on ne cause pas
– on compte!

Et puis, et puis, et puis –
Y a Frieda
qui est belle comme un soleil
et qui m’aime pareil
que moi j’aime Frieda!
Même qu’on se dit souvent
qu’on aura une maison
avec des tas de fenêtres,
avec presque pas de murs,
et qu’on vivra dedans,
et qu’il fera bon y être
et que si c’est pas sûr,
c’est quand même peut-être,
parce que les autres veulent pas,
parce que les autres veulent pas!
Les autres, ils disent comme ça,
qu’elle est trop belle pour moi,
que je suis tout juste bon
à écorcher les chats –
j’ai jamais tué de chats,
ou alors, il y a longtemps,
ou bien, j’ai oublié,
ou ils sentaient pas bon…
enfin, ils veulent pas…
ils veulent pas…
Parfois, quand on se voit
semblant que c’est pas exprès,
avec ses yeux mouillants,
elle dit qu’elle partira,
elle dit qu’elle me suivra,
alors pour un instant,
pour un instant seulement,
alors moi je la crois, Monsieur,
pour un instant,
pour un instant seulement,
parce que, chez ces gens-là, Monsieur,
on ne s’en va pas!
On ne s’en va pas, Monsieur,
on ne s’en va pas…

Mais il est tard, Monsieur,
il faut que je rentre chez moi…

Esa gente

Primero – primero está el mayor,/ ése que parece un melón,/ el que tiene una nariz grande,/ ése que ni sabe cómo se llama, señor,/ de tanto que bebe,/ de tanto que ha bebido,/ que no mueve ni un dedo,/ pero que ya no puede más,/ él que está completamente cocido/ y que se las da de rey./ Que se emborracha todas las noches/ con vino del malo,/ y nos lo encontramos por la mañana/ en la iglesia dormitando/ tieso como una erección,/ blanco como un cirio de Pascua/ y balbucea,/ y que tiene un ojo que divaga./ He de decirle, señor,/ que en casa de esa gente/ no se piensa, señor,/ no se piensa/ –¡se reza!// Y luego está el otro,/ el de las zanahorias en el pelo,/ que jamás vio un peine,/ que es malo como la tiña,/ que incluso daría su camisa/ feliz a los pobres,/ que se ha casado con la Denise,/ una chica del pueblo,/ bueno – de otro pueblo,/ y aún no se ha acabado,/ que hace sus asuntillos,/ con su sombrerito,/ con su abriguito,/ con su cochecito,/ que le gustaría mucho aparentar,/ pero que no parece nada en absoluto,/ –no se debe ir de rico/ cuando no se tiene dinero./ He de decirle, señor,/ que con esa gente,/ no se vive, señor,/ no se vive/ –¡se engaña!// Y luego, están los otros…/ La madre, que no dice nada/ o bien dice cualquier cosa,/ y de la noche a la mañana,/ bajo su hermosa cara de apóstol/ y en su marco de madera/ está el bigote del padre,/ que murió por un resbalón/ y que observa a su manada/ comer la sopa fría/ ¡y se oyen grandes schlrrp/ y se oyen grandes schlrrp!/ Y después está la más vieja/ que no deja de temblar,/ y que esperan que reviente,/ pues es la que tiene la pasta/ y nunca escuchan/ lo que sus pobres manos dicen…/ He de decirle, señor,/ que en casa de esa gente/ no se habla, señor,/ no se habla/ –¡se hacen cuentas!// Y después, y después, y después/ –está Frieda/ que es bella como un sol/ ¡y que me ama tanto/ como yo amo a Frieda!/ Aunque nos digamos a menudo/ que tendremos una casa/ con montones de ventanas,/ casi sin muros,/ y que viviremos ahí/ y que estaremos bien,/ y que si no es seguro/ por lo menos es quizás,/ ¡porque los otros no quieren/ porque los otros no quieren./ Los otros dicen así/ que es demasiado bella para mí,/ que yo sólo valgo/ para despellejar gatos –/ nunca he matado gatos,/ o tal vez hace mucho tiempo,/ o bien, ya lo he olvidado,/ o ellos no olían bien…/ En fin, no quieren…/ No quieren…/ A veces, cuando nos vemos/ pareciendo que es por casualidad,/ con sus ojos húmedos/ dice que se irá,/ dice que me seguirá,/ entonces por un momento,/ solamente por un momento,/ entonces yo la creo, señor,/ por un momento,/ solamente por un momento,/ porque, de esa gente, señor,/ ¡uno no se va!/ Uno no se va, señor,/ uno no se va…// Pero se ha hecho tarde, señor,/ debo volver a mi casa.

Jacques Brel

Mi traducción ha oscilado entre los subtítulos del vídeo y la versión inglesa de donde he tomado la letra:

http://web.archive.org/web/20080114020125/http://www.grazian-archive.com/quiddity/brel/ces_gens_la.htm

Cada uno puede quedarse con la que más le guste, ya que la traducción no es una ciencia exacta.

2 responses to this post.

  1. […] sido siempre una de mis favoritas, y lo fue aún más cuando supe lo que significaba su letra. “Ces gens là” es una desgarradora canción, mitad crítica a la hipocresía de ciertas personas o clases […]

  2. Otra versión en directo:

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: