El Bando: canción contra una injusticia histórica


"La Expulsión de los Sefardíes", Emilio SalaNo soy, como muchos, utopista o idílico respecto a la llamada convivencia de las tres culturas durante la Alta Edad Media en la Península Ibérica: las tensiones, alimentadas por integristas tanto cristianos como musulmanes, aunque la mayor parte de las veces escondían intereses económicos –como de costumbre-, siempre existieron. Hubo más bien, períodos en los que cierta relativa paz llevaba a reyes cristianos y musulmanes a momentos de buena convivencia e intercambio cultural enriquecedor. Pero la Reconquista fue afianzando cada vez más el poder de la Inquisición, y en las iglesias y en las escuelas los sacerdotes más integristas lanzaban diatribas contra los moriscos infieles que odiaban a Cristo, y aún más, contra los judíos, “peores que los moros” (rezaba una de las CantigasLa Expulsión de los Moriscos. Vicente Carducho. Museo del Prado, Madrid. del rey Alfonso, a pesar de su carácter conciliador) que habían asesinado a “Nuestro Señor”. Por todos los pueblos se contaban horripilantes noticias de niños asesinados por judíos o moros sólo por el hecho de ser muy cristianos (el culto a los, digamos, “niños santitos” tuvo un renacimiento en la posguerra y perdura en algunos pueblos, aunque de muchos no se pudo comprobar ni la causa de su muerte o ni siquiera su existencia), se les adjudicaba costumbres y ritos abominables que en realidad muy poco o nada tenían que ver con sus religiones y, así, probablemente más los judíos que los musulmanes, se convirtieron en el objeto de odio de la Santa Inquisición, muchas veces más que los brujos y los paganos… El resultado fue el asalto a las juderías, asesinatos y linchamientos. Y aunque muchos de los judíos, que, debido a que los católicos no podían practicar ninguna actividad mercantil (la usura era pecado), tenían la mayor parte de la riqueza, eran personas respetables en los reinos de España, e incluso algunos eran médicos y consejeros en la corte, o directamente estaban protegidos por la Corona de Aragón, nada se podía hacer contra el poder que Torquemada, el inquisidor del reino, acumulaba en los púlpitos, presionando a sus católicas majestades para expulsar del reino a todo infiel. Y así, en 1492, los Reyes Católicos promulgan el edicto de expulsión de los judíos, salvo que accedieran a convertirse: los sefarditas huyeron a diversas partes de Europa y Oriente Próximo, lejos de los territorios controlados por las Coronas de Castilla y Aragón: Sefarad, y si alguno era L'Expulsió al Port de Denia. Embarco de moriscos en el Grao de Denia. Per Vicente Mostre o Vicent Mestre (1613)encontrado, bajo la acusación de “judaizar”, era condenado a muerte por el Tribunal de la Santa Inquisición. Contra los moriscos, por contra, aunque descendían del “enemigo”, se les aplicó la Pragmática de Conversión Forzosa, que renovaría Carlos V: conversión o expulsión. Comienza un período de represión, ya no sólo religiosa, sino sobre las costumbres de los pueblos moriscos que culmina con una nueva Pragmática dictada por el rey Felipe II, contra la que los moriscos que habitaban en Granada se revolverían en la llamada Rebelión de las Alpujarras… Y así, el Reino de España pudo mantenerse cristiano.

Como se suele decir, de aquellos barros vienen estos lodos: el trovador de Granada, Carlos Cano, ironizaba sobre el último edicto de expulsión de los moriscos en esta canción solemne, en donde el viva a los reyes y su lema tan cacareado se convierte en burla y en reproche, a la vez que nos descubre la realidad de tan “pía” sentencia.

El bando

Por orden real, la Baja Alpujarra
abandonarán moriscos infieles,
infantes, mujeres, cruzarán el mar.
Viva el rey Fernando y la reina Isabel.
Tanto monta, monta tanto. Amén.

Por orden real, escritos de herejes en fuego arderán
y aquel que se encuentre fablando morisco a galeras irá.
Viva el rey Fernando y la reina Isabel.
Tanto monta, monta tanto. Amén.

Por orden real, cincuenta cabezas a cambio darán:
honores, riquezas, fanegas de tierra y el cielo además.
Viva el rey Fernando y la reina Isabel.
Tanto monta, monta tanto. Amén.

Carlos Cano

http://www.galeon.com/musicasuenos/musica-CARLOSCANO001.htm#El%20bando

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