Archive for 11/08/11

No nos dejan cantar, Robeson… Tienen miedo


nazim-hikmet-2Si el otro día incluíamos un poema de Nâzim Hikmet cantado por Paul Robeson, hoy es Nâzim Hikmet el que escribe un poema a Paul Robeson, con quien tenía una buena amistad. La historia de este poema transcurre en una historia paralela que tiene lugar en 1949. A finales de los 40, el poeta turco se encontraba preso por sus simpatías comunistas, y su liberación se convirtió en una de las principales causas de la intelectualidad internacional. Ese mismo año, se forma un comité para exigir su liberación formado por Pablo Picasso, Jean Paul Sartre y Paul Robeson. Nâzim Hikmet estaría en prisión hasta el año 50, después de haber protagonizado una impactante huelga de hambre que conmocionó al mundo entero.

Concertgoers in Peekskill, New York face racist mobs brainwashed by anti-communist, cold war propaganda against Paul Robeson and the left in the United States. Robeson performed during this period under threat of injury and death.

Ese mismo año, el 27 de agosto, Paul Robeson fue invitado a cantar en Peekskill en beneficio del Consejo de los Derechos Civiles, Nueva York, junto a otros artistas famosos por su activismo como Woody Guthrie, Pete Seeger y su esposa Toshi, y Lee Hays. Según nuestra fuente, ya se habían celebrado en ese mismo lugar tres conciertos sin el menor incidente, pero Robeson se estaba destacando como dos cosas que cierta gente detestaba: por un lado, como un defensor de los derechos civiles que había levantado airado su voz en varias ocasiones contra el infame KKK; y, por otra, como un comunista. De manera que, convocados por el Ku Klux Klan de la zona, varias organizaciones de extrema derecha, algunos de veteranos de la Ultraderechista quemando partiturasguerra, se personan en la zona y comienzan, primero con insultos tales como “¡Volveos a Rusia negros blancos!”, y luego con agresiones. El propio Robeson queda paralizado en su coche mientras se le impide salir a encararse con la turba: quizás no viera que los fanáticos de la supremacía blanca habían fingido su linchamiento con una figura y una cruz ardiendo. La policía, por su parte, que se presenció más tarde, no hace nada contra éstos, pero sí reacciona contra los asistentes al concierto que intentan plantarles cara. El concierto tuvo que posponerse hasta septiembre. Mientras los asistentes protestaban contra el disturbio provocado por los grupos anti-comunistas, anti-negros y anti-semitas –¡muchos de ellos veteranos de la II Guerra Mundial en el ejército de los Estados Unidos!- y la connivencia de las fuerzas del orden público y de los políticos, uno de los dirigentes de estas asociaciones, la Legión Americana, declaraba: “Nuestro objetivo era impedir el concierto de Paul Robeson y creo que cumplimos nuestro objetivo.” Pcar_peekskill_riotsor su parte, los organizadores, varios asistentes y el propio Robeson, que anunciaba su compromiso para el siguiente concierto, emprendían acciones de protesta y legales. En una de estas acciones de protesta en Harlem, Robeson declaraba: “Seré leal a la América de las verdaderas tradiciones; a la América de los abolicionistas, de Harriet Tubman, de Thaddeus Stevens, de aquellos que lucharon por la libertad de mi pueblo, no la de aquellos que intentaron esclavizarlos (…) Volveré con mis amigos a Peekskill…” (la traducción es mía). Y también defendía su derecho a cantar a pesar del color de su piel y de sus ideas: "Voy a cantar donde quiera que la gente quiera que cante… y no me asustan las cruces que arden ni en Peekskill ni en cualquier otro lugar" (http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Robeson).

La policía cargando contra los asistentes al conciertoY, efectivamente, así fue: Paul Robeson volvió para el concierto del 4 de septiembre. Como vieron que ellos no podían contar con la policía, varios voluntarios se organizaron como personal de seguridad, especialmente aquellos que habían luchado en la II Guerra, rodeando al cantante. La actuación de Seeger transcurrió sin incidentes, pero tras el concierto aparecen de nuevo los reventadores del primer concierto, portando insignias patrióticas y, seguramente, emblemas e insignias fascistas. Organizadores, participantes y asistentes, entre los que se encuentra el escritor Howard Fast, deciden hacer una línea humana y tomar la vía de la no-violencia cantando el himno sindicalista y de los derechos civiles “We shall not be move” (“No nos moverán”). Por otro lado, los alborotadores arremetieron contra varios vehículos; en un coche en el que iban Seeger, Hays, Toshi y Guthrie, éste tuvo que poner una camisa roja para evitar la rotura del cristal. Eugene Bullard, el primer aviador negro y veterano de la I Guerra Mundial, fue derribado y golpeado por la masa, una acción por la que, a pesar de haber testimonio fotográfico, nadie fue encausado. 

Robeson protegido por varios voluntariosTras esto, más de 300 personas fueron a pedir explicaciones al gobernador Thomas Dewey, que se negó a recibirlos aduciendo que habían sido los comunistas los iniciadores del disturbio. Las denuncias interpuestas hacia las ligas ultraderechistas de veteranos de guerra fueron desestimadas. Otros políticos cargaban directamente contra los organizadores del concierto y sus figuras: representando a Mississippi, John E. Rankin culpaba directamente a Robeson, y cuando el congresista Jacob Javits se refirió a estos disturbios como un atentado contra la democracia y la libertad de opinión, el de Mississippi le contestó furiosamente “No me sorprende oír a los Varios asistentes protegen el perímetro del concierto de septiembrecaballeros de Nueva York defender al enclave comunista” y que el pueblo americano no simpatizaba con aquel negro comunista y con aquella manada de rojos. El congresista sureño había empleado el término despectivo nigger, y cuando se sugirió que probablemente se había equivocado, el caballero sureño remarcó en voz alta lo que había dicho. Otro congresista del sur, Edward E. Cox, denunció a Robeson como un agente agitador comunista.

Eugen Bullard, héroe de guerra, derribado por los hombres del sheriffPero no se detuvo ahí la cosa: mientras conciertos benéficos de similares características se arruinaban por la acción calculada de movimientos de extrema derecha, el nombre de Paul Robeson, el hombre que acudió para una buena causa, quedó manchado ante la opinión pública: muchos de sus conciertos fueron cancelados y su nombre retirado de los cuadros de honor de los honorables sitios a los que había pertenecido. En la década siguiente se produciría su juicio por parte del comité de Actividades Antiamericanas.

Fuentes: http://en.wikipedia.org/wiki/Peekskill_Riots

Otros sitios, con más info y fuentes:

http://www.trussel.com/hf/americanheritage.htm

http://www.bencourtney.com/peekskillriots/

http://www.trussel.com/hf/pkphotos.htm

 

nazim hikmetSu amigo Nâzim Hikmet, en prisión, se enteró de lo acontecido, y seguramente no pudo evitar establecer un paralelismo: Hikmet estaba encarcelado por una pseudo-democracia que estaba abalada por la misma gran democracia que había permitido el desprestigio del cantante afroamericano. Éste es un fragmento de su poema “Miedo”, solidarizándose, como él lo hiciera, con su amigo del otro continente.

Korku

Bize türkülerimizi söyletmiyorlar Robson
inci dişli zenci kardeşim
kartal kanatlı kanaryam
türkülerimizi söyletmiyorlar bize,
Korkuyorlar Robson
şafaktan korkuyorlar,
görmekten, duymaktan, dokunmaktan korkuyorlar.
Yağmurda çırçıplak yıkanır gibi ağlamaktan,
sımsıkı bir ayvayı dişler gibi gülmekten korkuyorlar.
Sevmekten korkuyorlar, bizim Ferhad gibi sevmekten
(Sizin de bir Ferhad’ınız vardır elbet Robson, adı ne?)
Tohumdan ve topraktan korkuyorlar,
akan sudan ve hatırlamaktan korkuyorlar.
Ne iskonto, ne komisyon, ne vade isteyen bir dost eli
sıcak bir kuş gibi gelip konmamış ki avuçlarının içine,
Ümitten korkuyorlar Robson, ümitten korkuyorlar, ümitten.
Korkuyorlar kartal kanatlı kanaryam…

Miedo

No nos dejan cantar nuestras canciones Robeson/ mi amigo africano de dientes como perlas/ Mi canario con alas de águila/ No nos dejan cantar nuestras canciones/ tienen miedo Robeson/ miedo del alba/ de ver, de oír, y de tocar/ de llorar como de ducharse el cuerpo desnudo bajo la lluvia/ tienen miedo de la risa como de morder un membrillo duro/ tienen miedo de amar, como nuestro Ferhad*/ (debéis tener un Ferhad, Robeson, ¿cómo se llama?)/  tienen miedo de la semilla y de la tierra/ del agua corriente y de recordar/ una mano amistosa que no pide un descuento, ni una comisión o crédito/ nunca han puesto en sus palmas como si fuera un –libre y tranquilo- pájaro/ tienen miedo de la esperanza, Robeson, de la esperanza, la esperanza/ tienen miedo mi canario con alas de águila.

Nâzim Hikmet

(traducción hecha en base a la que nos ha facilitado en inglés nuestra amiga Evin Okçuoğlu)

* Ferhad es el nombre de un legendario amante turco.

En 1971, el grupo Aguaviva cantaba una adaptación, musicalizada por Manolo Díaz, con el nombre de “No nos dejan cantar”. Aunque el texto presenta alguna que otra variación (desconozco al traductor-adaptador), sigue siendo bastante fiel, y su mensaje bastante actualizado para la situación sociopolítica de los años 70, sobre todo cuando aquí también, cuando no era la propia policía, matones de ultraderecha boicoteaban conciertos y espectáculos diversos, siempre y cuando la censura, por otro lado, los hubiera permitido:

A %d blogueros les gusta esto: