Canciones de la victoria: la liberación de la Italia


Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado.

Bertolt Brecht, “A los hombres futuros”

resistenzaEn el año 1943, coincidiendo con los primeros ataques de los Aliados al reino de Italia, el rey Víctor Manuel III decide destituir a su hombre fuerte, Benito Mussolini, en un intento desesperado por lavar el nombre de su casa de la vinculación con el fascismo (y además, con el fascismo más puro); Mussolini es arrestado y recluido en un hotel de los Apeninos, pero es liberado por un comando paracaidista alemán. Entonces el Duce toma el control de la mitad septentrional no ocupada por los aliados de Italia, constituyendo un estado plenamente fascista bajo el nombre de República Social Italiana, aunque no dejaba de ser, como en muchos casos entonces, un gobierno títere del III Reich. Pero en 1945, las victorias aliadas sobre toda Europa cercan el estado fascista de Mussolini; los partisanos se levantan y se hacen con el control de las principales ciudades norteñas y el ejército italo-germánico es derrotado: la suerte de Mussolini se decidiría tres días después. A partir de ahí, quedando tan dañado el prestigio del monarca italiano, el proceso democrático de Italia constituye al país como una república, y así hasta nuestros días.

partigiani-in-festaConmemorando la fecha de la liberación oficial de Italia, el dramaturgo Luigi Lunari escribió un poema, muy influenciado por el poema “An die Nachgeborenen” (“A los que vendrán” o “A los hombres futuros”) de Bertolt Brecht, al que Gino Negri puso música. No es exactamente una canción de la victoria, pues no celebra realmente la victoria, sino más bien es una súplica por no cometer los mismos errores del pasado y la expresión del deseo de un mundo más justo. En nuestra página hermana y amiga, “Canzoni contro la guerra” existen dos versiones: una, cantada por la gran Milva, y otra por el grupo I Gufi:

25 aprile 1945

(Non maledire questo nostro tempo)

Non maledire questo nostro tempo
Non invidiare chi nascerà domani,
chi potrà vivere in un mondo felice
senza sporcarsi l’anima e le mani.

Noi siam vissuti come abbiam voluto
negli anni oscuri senza libertà.
Siamo passati tra le forche e i cannoni
chiudendo gli occhi e il cuore alla pietà.

Ma anche dopo il più duro degli inverni
ritorna sempre la dolce primavera,
la nuova vita che comincia stamattina,
di queste mani sporche a una bandiera.

Non siamo più né carne da cannone
né voci vuote che dicono di sì.
A chi è caduto per la strada noi giuriamo
pei loro figli non sarà così.

Vogliamo un mondo fatto per la gente
di cui ciascuno possa dire "è mio",
dove sia bello lavorare e far l’amore,
dove il morire sia volontà di Dio.

Vogliamo un mondo senza patrie in armi,
senza confini tracciati coi coltelli.
L’uomo ha due patrie, una è la sua casa,
e l’altro è il mondo, e tutti siam fratelli.

Vogliamo un mondo senza ingiusti sprechi,
quando c’è ancora chi di fame muore.
Vogliamo un mondo in cui chi ruba va in galera,
anche se ruba in nome del Signore.

Vogliamo un mondo senza più crociate
contro chi vive come più gli piace.
Vogliamo un mondo in cui chi uccide è un assassino,
anche se uccide in nome della pace.

25 de abril 1945

(No maldigáis este tiempo nuestro)

No maldigáis este tiempo nuestro/ No envidiéis a quien nacerá mañana/ que podrá vivir en un mundo feliz/ sin ensuciarse el alma y las manos.// Nosotros hemos vivido como quisimos/ en los años oscuros sin libertad./ Pasamos tras los patíbulos y los cañones/ cerrando los ojos y el corazón a la piedad.// Pero incluso después del más duro de los inviernos/ vuelve siempre la dulce primavera,/ la nueva vida que comienza esta mañana,/ de estas manos sucias en una bandera.// No seamos más ni carne de cañón/ ni voces vacías que dicen sí./ A quien ha caído en el camino nosotros le juramos/ por sus hijos que no será así.// Queremos un mundo hecho por la gente/ del que todos puedan decir “es mío”,/ donde sea bueno trabajar y hacer el amor/ donde el morir sea voluntad de Dios.// Queremos un mundo sin patrias armadas,/ sin fronteras trazadas con cuchillos./ El hombre tiene dos patrias, una es su casa,/ y la otra es el mundo, y todos somos hermanos.// Queremos un mundo sin injustos residuos,/ cuando todavía hay quien muere de hambre./ Queremos un mundo en el que quien robe vaya a la cárcel,/ aunque se robe en el nombre del Señor.// Queremos un mundo sin más cruzadas/ contra el que vive como más le place./ Queremos un mundo en el quien mata es un asesino,/ aunque se mate en nombre de la paz.

Luigi Lunari

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One response to this post.

  1. […] la espina que me quería sacar. Hoy, que debería estar hablando de la Revolución portuguesa o de la liberación de Italia, a tenor de esta preciosa canción, os traigo estas reflexiones con las que no pretendo que nadie […]

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