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Soy un corazón tendido al sol


frontPara el cantautor asturiano Víctor Manuel, la segunda mitad de los años 70 fue ajetreada, culminando un proceso en el que dejó de ser un cantautor algo comercial, aunque comprometido, a ser un cantautor contestatario, llegando a correr el riesgo de convertirse un cantante de partido, algo que, no obstante, no fue monopolio suyo. Desde 1975 graba sencillos y largas duraciones con canciones marcada y explícitamente políticas: 10 (1976) y Canto para todos (1977), con canciones como “Socialismo en libertad” (lema coreado por los miembros del PCE y del PSOE en su campaña por la legalización), “El paisano” (dedicada al dirigente comunista asturiano Horacio Fernández Inguanzo, en su regreso del exilio) o “Asturias” (musicalización del poema de la guerra civil de Pedro Garfias), más un concierto grabado en 1976, con marcado cariz político (como la inmensa mayoría de los que se hicieron por aquellos años) y un disco grabado en la República Democrática Alemana, Spanien, con algunas de sus canciones más comprometidas. Junto a esto, recitales a beneficio del PCE, de los sindicatos y por la amnistía junto a Ana Belén, censuras, prohibiciones, detenciones e incluso un atentado de ultra-derecha en su casa de Torrelodones (por fortuna, el matrimonio se hallaba fuera). A parte de esto, la prensa musical fue muy crítica con la excesiva politización de sus canciones, acusando en ello cierta pérdida de la calidad musical y literaria  (a mí, honestamente, me parecen de buena calidad, y, si bien cierta excesiva politización de las letras puede resultar algo cansino, son comprensibles por el tiempo y para el tiempo en el que se grabaron), incluso hubo quien anunció públicamente su muerte artística.

1821Quizás consciente de todo esto, tal vez pensando en que ya era hora de suavizarse, y además comprendiendo lo que estaba ya sucediendo a nivel socio-político: en 1979, con la legalización del PCE y otros, con la ya estrenada democracia y la Constitución consiguiente –aunque quedaban asuntos pendientes, que quedan aún- iba a llegar un momento en que los cantautores contestatarios no serían ya “necesarios”, desde el punto de vista comercial, y esa edad de oro comprendida entre 1975 y 1977 para la “canción protesta”, ya había comenzado a esfumarse en el año 78; Víctor Manuel entendió que se imponía un cambio de fórmula, renovarse o morir: todavía había cosas por las que protestar (por desgracia, me temo, siempre las habrá), pero la sociedad cambiaba, y –al menos es lo que empezaban a decir las discográficas- ya no querían escuchar las canciones denuncia y reivindicación. Así que él y otros dieron con una buena fórmula: se imponía sustituir las canciones explícitamente políticas por temas más cotidianos y mundanos, hacer una protesta más testimonial e implícita, y dejar de lado los manifiestos cantados explícitos de sus ideas. Por eso, en 1979, (sin abandonar las actividades políticas y reivindicativas) saca un disco que mezclaba el compromiso político, aunque algo más suavizado, y los temas más mundanos. Soy un corazón tendido al sol fue un éxito de ventas, y Víctor Manuel mostró que se podía hacer canción comprometida de calidad sin excesos. Básicamente era un disco que, si bien saludaba la nueva era democrática con ilusión, denunciaba los temas pendientes y los peligros latentes (a veces, patentes). La canción que da nombre al disco es una bonita declaración de principios, algo intimista, pero universalizable, en la que expresa que, a pesar del cansancio acumulado en esos años de desencantos políticos, no perdería la fe mientras tuviera amor y amistad:

Soy un corazón tendido al sol

Aunque soy un pobre diablo,
casi siempre digo la verdad.
Como fuego abrasador,
siempre quise ser el que no soy.
No transcurre el tiempo junto a ti,
no existe el reloj;
no tiene sentido entre tú y yo.

Aunque soy un pobre diablo,
se despierta el día y echo a andar.
Invencible de moral.
¡Qué difícil es buscar la paz!
Convivir venciendo a los demás…
Nuestra sociedad
es un buen proyecto para el mal.

Dejo sangre en el papel
y todo lo que escribo
al día siguiente rompería
si no fuera porque creo en ti.
A pesar de todo,
tú me haces vivir,
me haces escribir
dejando el rastro de mi alma
y cada verso es un jirón de piel.
Soy un corazón tendido al sol.

Aunque soy un pobre diablo,
sé dos o tres cosas nada más:
sé con quien no debo andar,
también sé guardar fidelidad.
Sé quiénes (quién) son amigos de verdad,
sé bien dónde están:
nunca piden nada y siempre dan.

Víctor Manuel

http://www.cancioneros.com/nc/2901/0/soy-un-corazon-tendido-al-sol-victor-manuel

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