Archive for 10/02/12

El día de los miserables


Escena perteneciente al musical "Los Miserables"La sentencia contra el juez Baltasar Garzón me ha dejado, literalmente, sin palabras… Quizás yo no entienda de leyes, pero tengo, como muchos, cierta intuición de lo que es justo y lo que no, y soy de la opinión de que este proceso, junto a los otros dos, ha sido orquestado en conjunción entre los políticos corruptos y las organizaciones de ultraderecha de este país. Esta “muerte anunciada” destruye las esperanzas para los otros dos procesos. Es cierto que pudo haber cometido errores y haber tomado medidas erróneas en otras ocasiones, pero (y nunca ha sido mi aspiración reclamarle como mártir) no deja de ser curioso que los procesos en su contra no se correspondan con esas acciones, sino con otras que surgieron a la par mientras instruía en el caso Gürtel y se investía como competente en los crímenes del franquismo: eso es lo único que, por ahora, me interesa… En 1974, Lluís Llach editaba el disco I si canto trist, un disco con unos arreglos preciosistas y unas letras con gran calidad poética, algunas de ellas inspiradas por el asesinato a garrote vil del anarquista Salvador Puig Antich, condenado a muerte sin pruebas por un tribunal militar, como la canción que le da nombre. El disco se abría con esta impresionante balada, inspirada por el soul y haciendo un guiño al célebre libro del gran Víctor Hugo:

El jorn dels miserables

Que poques paraules tinc,
i les que us dic són tan gastades…
Caldrà buscar nous camins
on no calguin les paraules.

Que poca força que tinc;
tants de cops l’he malmenada…
La vull tota per demà,
quan la gesta portí l’alba.

Quanta ràbia que tinc,
potser cal ser gos des d’ara;
quanta ràbia que tinc
i no vull pas oblidar-la.

Que poca esperança tinc,
i potser caldrà deixar-la,
que no sigui que esperar
ens allunyi més dels actes.

Quanta misèria que tinc
sota els peus damunt l’espatlla,
i la vull guardar amb mi
fins al jorn dels miserables.

http://www.lluisllach.cat/

El día de los miserables

Qué pocas palabras tengo,/ y las que os digo son tan gastadas…/ Será necesario buscar nuevos caminos/ en donde no se necesiten las palabras.// Qué poca fuerza que tengo;/ tantas veces la he mal encaminado…/ La quiero toda para mañana,/ cuando la gesta lleve el alba.// Cuánta rabia que tengo,/ tal vez haya que ser perro desde ahora;/ cuánta rabia que tengo/ y no quiero olvidarla./ Que poca esperanza tengo,/ y quizás será necesario dejarla,/ que no sea que esperar/ nos aleje más de los actos.// Cuánta miseria que tengo/ bajo los pies sobre la espalda,/ y la quiero guardar conmigo/ hasta el día de los miserables.

Lluís Llach

En aquel año de 1974, en aquello que se dio en llamar “El espíritu del 12 de febrero”, con una cierta apertura de la libertad de opinión, y, por tanto, artística y de edición, Llach, que había estado vetado en televisión y en muchos escenarios de varias provincias, reaparece en un directo, que se graba para el programa “A su aire”; para su sorpresa, le permiten  interpretar su prohibidísima “L’estaca”: se niega a ello, para no participar del juego aquel de aparentar que todo era normal. Pero no se inhibe en interpretar otras de sus canciones, como es ésta precisamente:

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