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¡Devolvedle el nombre a Alberti!


Ayer Fernando me dejaba de piedra cuando relataba lo que había leído en el Diario de Almería:

El Teatro Municipal de Huércal-Overa dejaba ayer de lucir el nombre que la anterior corporación asignó al edificio de espacios escénicos mediante un procedimiento en el que se plantearon los nombres más votados por los vecinos. No obstante el nombre del Teatro dejará de ser el de Teatro Municipal Rafael Alberti y de hecho ya desde ayer ha dejado de verse en las letras de la fachada. 

El motivo no es otro que el cambio de nombre, así lo explicó a Diario de Almería el primer edil huercalense, Domingo Fernández, quien detalló que "no creemos que sea un nombre que nos vende como municipio".

Así sin más, la noticia le deja a uno de piedra, y más aun cuando lees las declaraciones del ex-director del teatro, Vicente Parra:

Ya en el inicio de la legislatura, el equipo de gobierno del PP, procedió a eliminar de un brochazo el Patronato que llevaba su nombre. Ahora las decisiones son unilaterales de una sola persona que es la que determina su quehacer diario. Entonces un grupo de "expertos" en las distintas ramas escénicas asesoraba a los miembros del ente autónomo en orden a valorar las distintas propuestas artísticas puestas sobre la mesa. Hoy no, actualmente se prescinde de esa valiosa información y se operaba unipersonalmente. Aclarado este punto, y contestando más concretamente a la pregunta, afirmo rotundamente que en ningún momento, nadie manifestó la conveniencia de cambiar el nombre del teatro. Se escucharon algunos rumores, pero en las reuniones nadie propuso abierta y claramente la no idoneidad del nombre.

(…)

No estoy en nada de acuerdo con la polémica planteada en lo referente a que este espacio escénico no debe llevar ese nombre porque "no vende", por no tener "vinculación local", y mucho menos porque Rafael Alberti "era republicano y de izquierdas". Parece mentira que el pleno siglo XXI se puedan decir impunemente esas barbaridades. Resulta incomprensible que un escritor, poeta, dramaturgo, historiador de su época…, de renombre mundial; abanderado de nuestro país por doquier; miembro de la Generación del 27; íntimo de escritores tan sobresalientes como: Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Miguel Hernández, Antonio Machado, Pablo Neruda…; Premio Nacional de Literatura; Hijo Predilecto de Andalucía; Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cádiz; andaluz de pura cepa… No merezca dar nombre al Teatro de Huércal-Overa, por su trayectoria política. Vaya falacia.

Lleno de indignación, dejaba este comentario a Fernando, que le gustó mucho, que es un poco la síntesis de muchas de las cosas que pienso:

No es una pena… es una vergüenza. Si los políticos salen día a día diciendo cosas extrañas como "vender la Marca España" (¿cobraremos copy-right cada vez que alguien use algo "español"?), y hablan de "recuperar el prestigio perdido" (cuando son ellos los que lo han perdido y lo hacen perder), y luego son capaces de borrar el nombre de Rafael Alberti porque "no vende" (esto me pone los pelos de punta, hermano), de no buscar a García Lorca para no abrir "viejas heridas" (?), de dejar de gestionar el patrimonio de Miguel Hernández, va a resultar que éste es el país que no ama a sus poetas. Luego se les llenará la boca porque "se les ocurrió" dar la presidencia del Instituto Cervantes a Vargas Llosa, y también llenarse de "orgullo patrio" cuando el novelista peruano nacionalizado español recibió el Nobel. ¿Qué nombre, pues, elegirán? Profetizo ver informativo como los de A3 dando una "simpática" noticia sobre el ocurrente nombre que el ayuntamiento ha dado al auditorio, por ejemplo, "David Bisbal" (con todos mis respetos), o incluso -y quizás ésa sea la raíz- "Teatro BBVA", pero sin nombrar el insigne antiguo nombre que tuvo… Por cierto que no había reparado en mirar de qué partido es el gobierno municipal, cosa que me la traía al fresco, pero al verlo -y aún sospechándolo- he de decir que no me sorprende en absoluto.

ALBERTIOtro lector profetizaba el nombre “Teatro Coca-Cola”: algo que no es absurdo; es muy posible que detrás de esta decisión haya otros intereses, como que la corporación municipal no pueda mantener el teatro y haya llegado a un contrato con alguna empresa privada (eso es legal). Pero alguna comentarista refería otros casos en los que, con explicaciones nada motivadas, algunos ayuntamientos habían cambiado así porque sí nombres de calles y edificios municipales, relacionados, de algún modo, con la izquierda. A parte de todo esto, decidí escribir una severa, pero educada, carta al ayuntamiento de Huércal-Overa, intentando hacerles recapacitar y censurar su consideración de que el nombre de un teatro municipal “les venda”, ya que es un espacio cultural y, además, público, para uso y disfrute, principal, pero no exclusivamente, de sus vecinos: sería éste el único caso en el que el nombre de un teatro atraiga turistas, y, de ser así, qué mejor nombre que el de uno de nuestros poetas más universales: leído, apreciado y estudiado en todo el mundo. No os penséis que mi protesta, ni tampoco la de Fernando, se deba sólo a que Rafael Alberti fuera de izquierdas: también me opondría a que un gobierno municipal de izquierdas cambiara el nombre de un hipotético teatro “Luis Rosales” o de un hipotético centro cultural “Gerardo Diego”… ¡De ningún modo! Si yo fuera alcalde de Madrid, mantendría el nombre del teatro “Pedro Muñoz Seca”, aunque sea un autor que a mí no me gusta nada y reconozco que fue una víctima injusta de la guerra (algo que, ciertamente, nunca le he oído decir a ninguno de estos señores sobre García Lorca o sobre otro). Pero ¡vamos!: resulta que no se pueden cambiar nombres de calles, plazas y edificios que llevan el recuerdo de militares golpistas asesinos, incluso pueblos enteros que aún hoy llevan el sufijo “del Caudillo” porque “es histórico” (como la bandera del III Reich), porque “vecinos ya se han adaptado, y les sería difícil” (cosa que no parece pasar con estos otros nombres)… Y salen los informativos llenos de declaraciones de señores y señoras, algo ignorantes, que se tragan lo que los medios dicen porque piensan que es imposible que un medio engañe… Francamente, no entendemos por qué cuesta tanto cambiar el nombre de unos señores que tanto daño hicieron y lo fácil que es cambiar el nombre de aquellos que, con su obra y sus acciones, lucharon por las libertades democráticas.

Espero que los representantes de la corporación local recapaciten en su decisión, que se den cuenta del inmenso error en el que han caído; y a sus vecinos que no se dejen engañar con dulces palabras y vanas promesas: parafraseando al gran Pepe Isbert, “como alcalde vuestro que es, os debe una explicación”. Y como hizo Fernando ayer, acabo con la canción que Pablo Guerrero le dedicó mientras esperaba su retorno del exilio: “Ven Alberti”.

(Escuchad: http://www.goear.com/listen/187abc3/ven-alberti-pablo-guerrero)

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