¡Llévame al fútbol!… ¡¡¡y luego a la huelga!!!


1341163297_919353_1341163403_noticia_normalYo soy una de esas personas que, por causas diversas (entusiasmo paterno casi dictatorial, omnipresencia en el colegio –y a uno que se le da fatal la competitividad-, en las noticias, en los bares, etc.), ha crecido odiando el fútbol. Actualmente lo miro con indiferencia, y desprecio generalmente a los modernos y “guays” que aseguran que es una diversión de “catetos” (otro día hablaremos de las personas frívolas y vulgares que pretenden parecer interesantes y profundas llevando un libro bajo el brazo, vistiendo de negro y poniéndose gafas de pasta), cuando comprendí que no tenía por qué apoyar a un equipo como un cruzado, ni siquiera por ser el equipo más representativo de mi Comunidad Autónoma, y como una de esas cosas de esta vida de la que es imposible sustraerse (probablemente junto a la política y la religión): no detesto en sí el fútbol, si no la mayor parte de las cosas que le rodean; actualmente, la prensa “deportiva” es asquerosa, y generalmente, de aquí a Barcelona, pasando por Bilbao y por Sevilla, contaminada por elementos ajenos al deporte… Periodistas y comentaristas que necesitan revisarse aquello de que el Real Madrid es el equipo del régimen y que el Barça, de los catalanistas. Y ya por no decir como en realidad el fútbol no es, ni por asomo, el “deporte rey” por naturaleza; si tiene tanta presencia en los medios es, simple y llanamente, por la cantidad de capital que en casi todos los ámbitos mueve, algo que ha contribuido a ocultar el interés por otros deportes, en los que equipos y deportistas españoles han logrado grandes resultados, y más especialmente si son de la categoría femenina. Por suerte, pasaron los días, al menos para mí, en los que si no te gustaba el fútbol eras una especie de marciano, y a veces hasta “anti-español”.

554035_3329671372310_84945008_nNo digo, como la canción de hoy, a cargo de Delfi Abella, “Jutge n. 4” de los Setze Jutges primigenios, que, actualmente, el aficionado al fútbol sea un cateto al que se le engaña con veintidós gachós corriendo tras un balón, mientras por detrás un caballero trajeado le sustrae la cartera: en realidad, uno puede ser un gran aficionado y a la vez ser un gran crítico hacia la sociedad, e incluso todo un revolucionario; es decir, uno puede divertirse un rato, y cuando esos 90 minutos pasan, volver a la lucha. Pero, el que los poderes políticos lo empleen para tapar cosas que nos afectan de manera más importante, es algo que no quiero creer, pero que, al parecer, sucede. Pongo por ejemplo lo acontecido entre ayer y hoy, y a lo largo de estos días: mientras la Selección ganaba, Valencia ardía, y el presidente Rajoy disfrutaba de los goles del elenco. Hoy, la portada de la mayoría de la prensa nacional es la victoria de la Selección; las noticias relativas al incendio que asola Valencia, tanto en prensa como en televisión, ocupan muchos menos minutos que los que va a ocupar esta otra noticia, con la que abrirán todos los informativos, dedicándoles una friolera de media de veinte minutos aproximadamente. Se puede aducir que es “interés nacional”, pero lo que nos congela es que los éxitos de otros equipos y deportistas españoles en otros deportes (esgrima, verbi gratia) pasan desapercibidos para toda la sociedad; y, a fin de cuentas, ¿no es un incendio un asunto de mayor interés nacional?

282872_360520910680617_481512512_nSobre la alienación que a veces comporta la información relativa al balompié (jeje), pero también con otros deportes de éxito actualmente, es también desoladora: hemos visto a gente que no se mueve aunque les estén robando el sueldo, que incluso critican que otros, en el ejercicio de su derecho constitucional, lo hagan, manipulados por ciertos medios de comunicación, armarse hasta los dientes y casi hasta hacer la guerra por su cuenta, ante afrentas contra los “símbolos nacionales”, fueran exteriores o interiores, y hasta a ministros de medio pelo poner quejas en embajadas por un programa de una televisión extranjera privada, intentar elevar un proyecto de ley ante el hecho de que ciertos aficionados de dos determinados equipos manifestaran su disconformidad ante la corona y el himno nacional, y hasta un proyecto por el cual, dado que los jugadores “nos han hecho tan felices”, se aprobara una especie de amnistía fiscal por la que se los eximiera de pagar en sus impuestos lo ganado por esto. Una cosa es una cosa, y la otra la otra: los árboles no deben impedirnos ver el bosque, o viceversa; que nadie nos engañe, por mucho que nos guste o no el fútbol u otros deportes.

1470La divertida canción de Delfi Abella la encuentro bastante apropiada para estos días que ya han acabado, por ahora. Todo esto que he relatado arriba, en los años 60, inmersos en la época populista de la dictadura, era mucho más marcado y promovido directamente por los poderes políticos; por ejemplo, cuando Marcelino marcó un gol a Rusia de cabeza, hubo periodistas que lo equipararon a la “superioridad” del régimen franquista frente al soviético, “decadente y dictatorial”, y al “pobre” Real Madrid, lo quisiera o no, ante sus éxitos en Europa, le tocó la china de representar a la dictadura mundialmente (un estigma que, a día de hoy, para muchos descerebrados que ignoran la pluralidad ideológica de los aficionados, pervive, aunque malamente, mientras otros periodistuchos, tan cortos de vista como los otros, intentaban establecer que el Barça era el equipo del “régimen” –sic- del anterior presidente, Zapatero). El fútbol, para muchos, se había convertido en una mentira institucionalizada, pero la auténtica víctima de toda esta tonelada de tonterías, era el verdadero aficionado, algunos…, muchos de ellos, auténticos y fieros militantes anitfranquistas:

Cap a futbol 

El dilluns cara a la feina,
calibrem els resultats.
Desprès llegim, sense treva,
comentaris a grapats.

Discutim bé la jugada
del primer a l’últim gol
i tots a fi de setmana
pensem com un home sol:

Cap a futbol,
cada diumenge,
cap a futbol.

Com sardines a la llauna
disfrutem, que prou se’ns nota,
veient vint-i-dos ganàpies
disputant-se una pilota.

Cridem per animar els de casa,
amb fort i unànime udol,
ha de guanyar l’equip propi
tant si es vol com si no es vol.

Cap a futbol,
un dia i altre,
cap a futbol.

Quan guanya el conjunt dels nostres
tot és joia i gran delit.
Si perd, ja podeu comptar-hi:
és que el destí ens ha traït.

Haurà estat qüestió de pega
o algun jugador esquirol
o el terreny mullat o l’àrbitre,
sempre ens queda algun consol.

Cap a futbol,
correm, anem-hi
cap a futbol.

El senyor vestit de negre
que corre pel mig del camp
és blanc de tots els dicteris,
atreu sempre un aïrat clam:

"Curt de vista, mala bèstia,
animal, talòs, mussol,
orellut, ximple, borratxo,
que ens has anul·lat un gol!"

Cap a futbol,
que és un joc d’homes,
cap a futbol.

Si el nostre equip perd la Lliga,
gran pessimisme local,
si la selecció no guanya
tothom trist, que bé s’ho val.

Els diaris busquen les causes
entre grans crespons de dol.
A la picota els culpables;
traïdors, la afició no vol.

Cap a futbol,
que hi va la vida,
cap a futbol.

La massa és galvanitzada
d’un noble deler esportiu.
Què seria de nosaltres
si el futbol no fos ben viu?

Vindria la decadència,
se’ns apagaria el sol,
vindrien neguits inútils
i misèries en estol.

Cap a futbol,
poble no et paris,
cap a futbol.

Cap a futbol.

Al fútbol

El lunes en el trabajo,/ calibramos los resultados./ Después leemos, sin tregua,/ comentarios a puñados.// Discutimos bien la jugada/ del primer al último gol/ y todos en el fin de semana/ pensamos como un hombre solo:// Al fútbol,/ cada domingo,/ al fútbol.// Como sardinas en lata/ disfrutamos, que bastante se nos nota,/ viendo veintidós grandullones/ disputándose una pelota.// Gritamos para animar a los de casa,/ con fuerte y unánime aullido,/ debe ganar el equipo propio/ tanto si se quiere como si no se quiere.// Al fútbol,/ un día y otro,/ al fútbol.// Cuando gana el conjunto de los nuestros/ todo es alegría y gran deleite./ Si pierde, ya os podéis imaginar:/ es que el destino nos ha traicionado.// Habrá sido cuestión de pega/ o algún jugador esquirol/ o el terreno mojado o el árbitro,/ siempre nos queda algún consuelo.//Al fútbol,/ corramos, vayamos/ al fútbol.// El señor vestido de negro/ que corre por el medio del campo/ es blanco de todos los dicterios,/ atrae siempre un airado clamor:// "¡Corto de vista, mala bestia,/ animal, ceporro, pasmarote,/ orejudo, tonto, borracho,/ que nos has anulado un gol!”// Al fútbol,/ que es un juego de hombres,/ al fútbol.// Si nuestro equipo pierde la Liga,/ gran pesimismo local,/ si la selección no gana/ todo el mundo triste, que bien merece la pena.// Los diarios buscan las causas/ entre grandes crespones de duelo./ A la picota los culpables;/ traidores, la afición no quiere.// Al fútbol,/ que nos va la vida,/ al fútbol.// La masa es galvanizada/ de un noble delirio deportivo./ ¿Qué sería de nosotros/ si el fútbol no estuviera muy vivo?// Vendría la decadencia,/ se nos apagaría el sol,/ vendrían inquietudes inútiles/ y miserias en bandada.// Al fútbol,/ pueblo no te pares,/ al fútbol.// Al fútbol.

Delfi Abella

Letra y traducción:

http://www.cancioneros.com/nc/8733/0/hacia-el-futbol-delfi-abella

Nota: aunque la traducción de nuestros amigos de cancioneros.com está muy bien, he hecho un pequeño cambio respecto al título y al estribillo; ellos interpretan “cap a futbol” como “hacia el fútbol”, que es muy acertado, pero yo me decanto por una alternativa para que la letra no parezca tan artificial, que es traducirlo como “al fútbol”.

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8 responses to this post.

  1. Acertadas observaciones, amigo Gus. Son amores distintos, desde luego. Me gusta el fútbol, lo disfruto y comparto, pero no es menos cierto que la alienación que facilita hace mucha pupa a la conciencia social e incluso a la percepción de la realidad.
    Muy buena tu corrección a la traducción, evidentemente “al fútbol” (que era el grito de guerra de los conductores y secretarios de las camionetas piratas que poblaban las tardes de los domingos madrileños cuando tu no habías nacido) es mucho más apropiado.

  2. La alienación es con el fútbol, como lo podría ser con otra cosa que atraiga y tenga popularidad. Supongo que antes eran los toros y en Madrid (y el País Vasco) lo fue la pelota vasca.

  3. Ciertamente los toros fue otro instrumento de alienación muy importante en la etapa populista del régimen. Hoy, a pesar de Espe o de Wert, ya no tiene esa fuerza.
    Supongo que en otros sitios ocurra con otras manifestaciones, como bien dices: habrá quien se queje en Estados Unidos de los mismo respecto a otro deporte, quizás el baloncesto.

  4. Pues fíjate que eso no lo sabía. supongo que en Cataluña esas personas dirían “Cap a futbol”.

  5. En USA no pierden el tiempo en chorradas. Los deportes son ejemplos de superación. Para alienar ya tienen las drogas, el crimen, malas condiciones laborales, etc. Asuntos que de verdad importan y te amargan la vida.

  6. Oi! Haundi haundia!

  7. […] alienación política y cultural, de manera bastante injusta a mi parecer: ya dejé mis impresiones aquí (que fueron avaladas por grandes aficionados y, no obstante, revolucionarios), pero por resumir, […]

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