¡Zeca vive!


Zeca Afonso - Coliseu - 29-1-1983Más de una vez hemos dicho aquí que, con todo lo que está pasando, debido a lo que está pasando, y a pesar de lo que está pasando, se viven cosas muy hermosas por todo el mundo; cosas asombrosas que demuestran, y deberían hacer pensar a aquellos intelectuales que hablaban del egoísmo de la sociedad, que es la ciudadanía la que tiene cosas que enseñar a los políticos, economistas, politólogos, banqueros, etc. Sin embargo, son cosas que ellos no entienden ni entenderán nunca (hilvanando temas: ayer vi en una especie de documental sobre las juventudes de los partidos políticos, como un miembro de las juventudes del PP –al contrario que sus correligionarios, que se declaraban admiradores de la transición, o de lo que su postura entiende por la transición- se declaraba admirador del “Imperio”… Se produjo tal tufo que tuve que abrir las ventanas).

Fue el caso ayer, y que hoy recogen algunos periódicos, que se produjo un hecho semejante al de hace algunos pocos años antes en Italia, cuando en 2011, el director Riccardo Muti, durante la representación de la ópera Nabucco de Giuseppe Verdi (basada en los días de sometimiento del pueblo hebreo a Babilonia) estableciendo una cierta empatía con el público asistente, tras un discurso en defensa de la cultura de Italia frente a la gestión del gobierno de Berlusconi –y con responsables de ese gobierno presentes-, animó al público a unirse al coro del bis de la canción “Va, pensiero”; el resultado, como en días más difíciles en Italia –cuando hasta Pietro Gori, sirviéndose del poder evocador de esta melodía, escribió un texto proletario sobre ella- es emocionante:

1ª interpretación, discurso de Muti y bis emocionado

Así, de una manera semejante, ayer, mientras el primer ministro portugués Pedro Passos Coelho explicaba las decisiones, malas para Portugal, tomadas por la Unión Europea, fue interrumpido de repente por un grupo de cerca de treinta personas que comenzaron a cantar el inolvidable himno de la Revolución de los Claveles: “Grândola vila morena” del inmortal José Afonso:

Labordeta.JPGHay que destacar, además de la belleza del momento, el inmenso respeto que levanta esta canción; el mismo Passos aseguró que "De todas las maneras en las que se puede interrumpir una sesión, esta es significativamente la de mejor gusto" (http://www.huffingtonpost.es/2013/02/15/pedro-passos-coelho-primer-ministro-portugal-parlamento-himno-dictadura_n_2696014.html?utm_hp_ref=spain), y la presidenta de la cámara Maria da Assunção Esteves se limitó a pedir de una manera muy adecuada que o guardasen silencio o se retirasen (lo primero era imposible), mientras Passos esperaba pacientemente. Y uno no puede evitar el pensar cuáles serían las reacciones de ciertas gentes si aquí un grupo de ciudadanos cantara en el parlamento el, por ejemplo, “Canto a la libertad” de Labordeta.

Hay una especie de sentimientos que trascienden las épocas y los sentimientos de cada momento histórico: desde los días de la unificación de Italia, pasando por la resistencia antifascista, a lo que fue el nefasto gobierno Berlusconi; y desde los días de la Revolución de los Claveles, de la oposición a la dictadura salazarista, a la sutil dictadura de los mercados, cuyas armas, no mortales de necesidad, sí que son letales, y más de lo que parecen. Y, al menos, eso no nos lo podrán quitar.

Y que se lixe a troika!

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