Del 15M y de don Constantino Romero


[Ante todo, quizás se tercie una disculpa por el silencio, propiciado por unas pequeñas y necesarias vacaciones blogueras; sobre todo disculpas por el baile de ponerlo privado, ponerlo público, etc., que creo que a algunos les petó el correo (cosa de la que yo no podía ser plenamente consciente). Sin embargo, tímidamente vamos sacando la cabeza del caparazón para hablar, aunque al final no tengamos, en vez de comentarios, más que spam… Pero eso no es culpa de nadie]

Historia

Hace dos años que comenzó eso que se dio en llamar “Movimiento 15M”, es decir 15 de Mayo; y aún a día de hoy, muy poca gente sabe explicar qué es o qué es lo que ha sido: ¿peligrosos bolcheviques estalinistas?, ¿fascistas disfrazados?, ¿o nada más que un grupo de porretas que se aburría? La respuesta podría ser nada de esto y todo a la vez, pero con sus matices, por supuesto.

bolsa   forrges662El 15M, si no me fallan las cuentas, nació el 12M, cuando una plataforma hasta entonces desconocida para la mayoría de las personas, llamada “Democracia Real Ya”, convocó, independientemente y al margen de todos los partidos y sindicatos (es decir, de sus cúpulas) una manifestación a nivel estatal contra diversas cosas que se habían ido destapando con la crisis: especialmente, los oídos sordos que la clase política suele hacer a la ciudadanía, y de ahí el lema “No nos representan”, y tomando pie en el libro de Hessel, se autodenominaron “indignados”. Se protestaba contra las medidas anti-crisis adoptadas por el gobierno de Zapatero y, a la vez, se pedía un nuevo modelo de democracia, que facilitara más (o que la facilitara simplemente) la voz ciudadana en las instituciones representativas y decisorias (Congreso, Senado, Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas, Ayuntamientos), que pasaba necesariamente por una revisión, modificación y/ o abolición de la actual ley electoral, que favorece a los dos grupos políticos mayoritarios en detrimento de los que no lo son: esos otros partidos, cualesquiera, que acaban siendo comparsas y claves para lo que decidan los dos grupos mayoritarios, pues su oposición –sobre todo gracias a los medios de comunicación, generalmente al servicio de uno de los dos de estos grupos- no se oye a penas.

Total, que se producen detenciones sospechosas en esta manifestación, y a modo de protesta se convoca una concentración a modo de protesta por la liberación de los detenidos que deriva, siguiendo el modelo de las pasadas revoluciones de la llamada “primavera árabe” (aunque algunas desencantaron, otras devinieron en una fuerte represión, y otra en una guerra civil con la sospecha de la manipulación de agentes extranjeros), en una acampada en la Puerta del Sol de Madrid; otra en la Plaza de Catalunya (¿o era la de España?) en Barcelona, y otras parecidas. Dichas acampadas acaban organizándose en asambleas ciudadanas en donde todo el mundo tiene la palabra y puede hablar: un deseo de dar expresión a todas aquellas personas o colectivos que hasta ahora no podían tener otro vehículo de expresión; a raíz de esto, se organizan en grupos de trabajo que trataban problemas tanto nacionales como regionales y ciudadanos, como era y son la sanidad, la educación, la vivienda…, que no tienen otro objetivo que el de presentar a la asamblea planes de actuación para solucionar dichos problemas. Siguiendo este modelo, se constituyen, en principio amparados por la plataforma DRY, en diversas ciudades y barrios, otras asambleas: la mayoría de ellas descartan el acampar, dado que a esas alturas muchas personas ya no entendían demasiado el acampamiento. Llegados a este punto, la mayoría de las acampadas deciden disolverse para centrarse en las asambleas y grupos de trabajo; la de Sol fue la última, debido a cierto fallo de organización.

Las acampadas y asambleas tenían un pequeño fallo derivado de su buena intención de dar la voz a todos, y éste era la adopción del sistema consensuado, el cual, al contrario que la votación, que estima o desestima una o varias proposiciones en relación al número de votos favorables o desfavorables obtenidos, las propuestas sólo son adoptadas si así lo acuerda la mayoría total. Y así, llegado el momento de decidir qué hacer, aquellos que –a mi juicio, más realistas- querían desmantelar el campamento, se encontraron con la oposición de aquellos otros que querían mantenerlo, y sólo se pudo aprobar su desmantelamiento aprovechando la ausencia de este grupo. Desde entonces, el re-bautizado movimiento indignado, del 15M, y otras denominaciones, pasó a trabajar en las asambleas y en los grupos de trabajo, enfocando la acción a cosas más concretas.

Pero las criminalizaciones no tardaron en llegar, por parte de grupos de la derecha y sus entornos mediáticos, y empezaron a aparecer enemigos declarados, entre ellos, el conseller de l’interior de Catalunya, Felip Puig, que empezó a hacerse ciertamente muy famoso/ infame por sus actuaciones; y, mientras tanto, el por entonces alcalde de Madrid y hoy antiabortista ministro de Justicia, exigía de la delegación de gobierno de Zapatero, una acción contundente contra la acampada. Y cuando la Junta Electoral Central, en época de elecciones, decide el desmantelamiento forzoso de la acampada, porque, a su juicio, influenciaba en la intención de voto ciudadana (y no los carteles electorales), la noticia fue recibida al grito de insumisión. La de Valencia, por su lado, era desmantelada a la fuerza. Y finalmente la de Madrid, para facilitar la visita del papa. Con la victoria en las elecciones generales del PP, una nueva enemiga se alzó de entre todo el vocerío que, en nombre de la democracia, resucitaban argumentos totalitarios: quizás fuera la intoxicación que la excrecencia del cadáver de Fraga produjo en algunos, volviendo a aquello que tal señor le dijo a Ramón Tamames, allá en los años 70: “la calle es mía”. Doña Cristina Cifuentes comenzó a medrar criminalizando a estos movimientos, considerándolos peores que un marido fugado de la justicia; sus acciones, dice, las hace en nombre de la democracia, pero a la vez no tiene problema alguno en autorizar una marcha de un grupo de extrema derecha cuyo lema era “La crisis se llama democracia” (¡viva ella!). Y, aunque en cierto sentido, los gobiernos del PSOE siempre se han mostrado hasta cierto punto tolerantes con manifestantes diversos, y siempre desde el respeto hacia este derecho, Rubalcaba afirmaba sobre los acampados de Madrid que no se podía tener una ciudad patas arriba a causa de un número de gente, mientras al mismo tiempo su gobierno, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la ciudad, no sólo a Madrid, sino a otras zonas de alrededor (incluso fuera de los límites de la comunidad), la ponían patas arriba para acomodar a las juventudes católicas de todo el mundo que venían a saludar a su líder espiritual. Y, sin embargo, lo peor estaba por llegar.

Las asambleas, decíamos, facilitaron que se comunicaran otras asociaciones ciudadanas, como es la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), o la de los afectados por las preferentes más recientemente, que encontraron muchos aliados en estos movimientos, y se organiza de modo más eficaz el paro de desahucios. Otras asociaciones, como son las “mareas” por la sanidad y por la educación, se acercan a las asambleas y reciben apoyos, si bien algunas eran reacias a que se las relacionara en un principio con estos movimientos, para evitar la criminalización por parte del ya gobierno de Rajoy, descubrieron finalmente que éstos eran sus verdaderos amigos y apoyos. Otro colectivo digno de mención fue el de los llamados yayoflautas: las personas mayores que iban a las manifestaciones y asambleas y se cansaron de que les llamaran con el nombre despectivo de “perroflautas”, tanto a ellos como a los más jóvenes, pues daban a entender que no eran otra cosa que un grupo de vagos y gamberros. Otras actividades que se llevaron a cabo fueron las caceroladas ocurridas durante las investiduras de los gobiernos locales, autonómicos y generales de todo el país; alguna lumbrera de la derecha declaró que sólo se había realizado en aquellos lugares que había ganado el PP, cosa totalmente falsa, pues se mostró la misma indignación contra todos los grupos, aunque algunos miembros de algunas formaciones mostraran su apoyo.

También la inolvidable Marcha indignada, que tras concentrarse en Madrid partió a Bruselas. La manifestación, no contra el papa ni exactamente contra su visita, sino contra el modo en el que ésta se había planeado (aunque algunos no tuvieran muy claro de qué iba). Y, quizás al margen, pero también recibiendo apoyo desde estos colectivos, la Marcha Minera. Pero con la llegada de Nazifuentes a la delegación de gobierno, comienza la criminalización irracional, las detenciones masivas, los registros “aleatorios” de ciudadanos, las actuaciones discutibles de los cuerpos de antidisturbios, las amenazas, las mentiras y la institución de un estado policial en Madrid (siguiendo, y mal que la pese, el modelo barcelonés del despreciable señor Puig, que fue el pionero), en donde, para poder hacer una concentración, tendrás que esperar a que gane tu equipo de fútbol (aunque a los del Atleti tampoco les dejaron) para poder salir a hacer el cabra sin que nadie te lo impida (con todos los respetos a los aficionados). Particularmente vergonzosa fue su actuación durante la convocatoria de Rodea el Congreso, algo lo suficientemente reciente como para volver a resumirlo.

Y, desde entonces hasta ahora, se ha venido produciendo como un festival o concurso de a ver quién dice la burrada más gorda: las comparaciones gratuitas con nazis, etarras (algo que desde el principio ha estado desterrado de este discurso) y otras cosas semejantes contra, ya no un puñado de perroflautas (porque, en este país, como tengas el pelo un poco más largo de lo normal, o no vistas a lo progre-chachi o a lo facha-fashion, ya eres un vago, drogata, borracho y militante de ETA, que practicas el aborto y pegas a los niños de los políticos), sino contra padres, profesores, mineros, obreros, médicos, sanitarios… Y sus agentes, por todas partes, difundiendo mentiras.

Defensas y aspectos criticables

Labordeta_en_SolLas críticas de la derecha y sus motivos son ya de sobra conocidos, y no hay que darle más vueltas: desde el principio se empezó a hablar de ellos como “la marca blanca de ETA”, lo cual no es tanto como decir que el PP es el sucedáneo de Falange-JONS; y lo de comparar a la PAH con los nazis es casi un piropo viniendo de unas personas que hasta que la embajada alemana no lo exigió, no retiró el monumento a la Legión Cóndor (la aviación nazi responsable de los bombardeos sobre España en la guerra civil) del cementerio de la Almudena (pero sí conserva el de la División Azul… Considerarán que con que Pons diga que le enamora –aunque al explicarlo la cague como el solo- “Lily Marleen” ya está todo solucionado… ¡Viva la Democracia!). Pero, ¿de dónde y por qué viene las críticas de la burguesía progresista del PSOE, por ejemplo?

Desde el principio, la falta de denominación política de estos movimientos, llamó la atención de mucha gente que no podía concebir que un grupo de personas se reunieran sin obedecer a alguna orden de algún partido político. Sin embargo, lo que para algunos pudiera parecer lo normal, para otros escondía siniestras intenciones. Para gentes como Beatriz Talegón o Jaume d’Urgell, la cosa está clara: eso de declararse “sin partido”, “sin ideología”… Esa indefinición, para d’Urgell, está meridianamente clara: responde a la ideología troncal de la Falange primitiva; luego todos los de las asambleas son fascistas (bueno, cada uno hace carrera en política como quiere o, mejor dicho, como puede). Otros practicantes de dogmas ortodoxos de izquierdas piensan de la misma manera. En esto nos detendremos un rato. Pero, ¿responden estos ataques de Urgell, Talegón y otros a la táctica que quiso llevar a cabo el PSOE –la cúpula, no la base- de recuperar la calle? Más que posible: si no puedes con ellos, invéntate cualquier cosa; alguien te lo agradecerá mañana cuando ostentes tu propia cartera ministerial.

Desde el principio entendí el 15M como lo que creo que es: por un lado, ni más menos que la concentración de antiguos movimientos sociales del pasado junto a problemas actuales, en el que se han ido articulando varios colectivos ciudadanos (afectados por la hipoteca, sanitarios, profesores, y ciudadanos sin más). Y, por otro, en lo que subyace el error de estos críticos al considerarlo como un todo orgánico: el 15M (y similares) no es un movimiento organizado, con una sede central, delegaciones y esas cosas; es un conjunto de ciudadanos que se han ido organizando para tratar de manera directa los problemas que les afectan de manera colectiva, y para esto ha sido necesario desligarse de partidos políticos y sindicatos, por dos razones: una, para cobrar mayor credibilidad y descartar intereses electorales, y la otra, porque ya no era posible confiar en muchos de ellos, ni siquiera en los sindicatos mayoritarios, cuya cúpula prometía acciones pero pactaba medidas desfavorables. Y quizás esto les trajo más problemas: que si eran de IU, del PSOE… ¡de ETA!, y hasta alguno habrá dicho de Al Qaeda… Pero lo más negativo de toda esta indefinición fue la aparición de aprovechados de distintos signos, como ha sucedido en Italia: ya desde muy pronto, un inquietante personaje vinculado a los medios de comunicación de ultraderecha intentó hacer campaña en la acampada de Sol; como la policía le impidió acceder, y no era bienvenido, comenzó a desarrollar movimientos paralelos apropiándose de las palabras “Democracia Real”, “indignados” y “15M”… en vano, por suerte. Sin embargo, también últimamente han ido apareciendo grupúsculos con aspiraciones políticas que afirman haber surgido de aquí, y cuyas intenciones y programas políticos no están muy claros… Desde luego, no gozan de mi confianza.

De todas maneras, al ser un movimiento “desorganizado”, como siempre ha pretendido, cada asamblea es un mundo, aunque desde entonces han cambiado bastante por suerte. Contra las advertencias de la futura promesa del PSOE, Beatriz Talegón, de que más que probablemente detrás de las asambleas esté la derecha (aunque bien es verdad que son unas declaraciones viejas) hay que decirla que en muchas de ellas hay gente que luchó en este país por las libertades y derechos democráticos y laborales (que si no van de la mano, la democracia no valdrá un carajo de mandril) cuando ella no era ni siquiera un gameto. Actualmente, la mayoría de las asambleas, como son las de Ciempozuelos, las de Cádiz y Rota, por ejemplo, tienen un carácter izquierdista muy marcado, y una actitud y responsabilidad cívica muy fuerte. No obstante sí hubo cosas criticables, que son las que desde mi punto de vista voy a explicar, aunque matizando que va por barrios.

Considero que, a menudo, la desvinculación o la indefinición política, al pretender ser un movimiento representativo de todos los ciudadanos, tuvo efectos muy desagradables, y que a menudo se rozó la “despolitización” o “apolitización”. En la asamblea de Sol, me dijeron, los utópicos tomaron la palabra, y aunque no tengo en absoluto nada contra ellos, estuvieron a punto de convertirlo en un circo, y eran, principalmente, los que bloqueaban la propuesta de desalojar la acampada. A parte de eso, la desvinculación política llegó extremos algo repugnantes cuando algunas asambleas, en las marchas, a las vistas de una bandera republicana, hacían una “sentada anti bandera” hasta que no la retiraran… Dicen que un vejete exclamó “¡No me la quitaron los fachas y me la vais a quitar vosotros ahora!”. Y es que fue bastante asqueroso cómo se intentó callar en algunas asambleas a los más viejos, aquellos de la vieja escuela por lo que no deberíamos sentir otra cosa más que respeto y admiración, cuando intentaban sacar los temas de la transición y cosas así… Quizás divagasen, pero no mucho más que otros.

También me llenó de mucha indignación cómo se abucheó y humilló a Cayo Lara en la paralización de un desahucio. Supongo que muchos de ellos creyeron ver a un oportunista, pero la realidad es que, desde mucho tiempo antes que algunos de ellos acudieran a las paralizaciones, Lara y su grupo político, junto al BNG, tuvo una sensibilidad muy marcada respecto a este problema, y que él mismo y otros de IU habían acudido a ellas anteriormente: no se merecía ese trato. Pues éste fue otro gran problema de los movimientos: meter a todos los políticos en el mismo saco (sea Lara u otro, de izquierdas o de derechas, tanto da) fue un error radical que, precisamente, abrió la puerta a oportunistas diversos. Es verdad que, a raíz de abrirse el debate sobre una democracia verdadera, fueron muchos los partidos que se apropiaron de él y de su terminología: aparecieron panfletos de grupos tales como Falange (no recuerdo cuál) y, mátame camión, Comunión Tradicionalista (un partido que nunca se ha molestado en disfrazar sus sentimientos antidemocráticos); a éstos se les ve venir, claro, pero el problema eran los desconocidos, los nuevos, los que intentaron hacerse un hueco. No comparto en absoluto la identificación de Urgell, pero sí hubo cierto peligro, porque el discurso de “todos son iguales” es el mismo que emplearon ciertas personas funestas hace mucho tiempo… Por suerte, esta etapa, o así lo espero, ya ha pasado.

Debido a esto, muchos culparon de la victoria de la derecha en las elecciones generales, municipales y autonómicas: una abstención desorbitante y el voto a partidos minoritarios (¡ojo!, por supuesto que se puede votar a cualquiera, pero el problema es que a veces es como tirar el voto a la basura, o peor, votar contra sí mismo, pues con esta ley electoral, los votos que reciben estas agrupaciones y que son insuficientes para formar escaño, pasan a engrosar los de los dos partidos mayoritarios) parecían responder al discurso del 15M. Disiento de este punto, ya que el desencanto, no exactamente a la política, sino a la forma actual de hacer la política, es muy anterior a todo esto, y mucha gente se sintió muy desengañada con la gestión del PSOE, y decidió no alimentarlos con sus votos.

No obstante, las asambleas siguen, y yo me alegro: y las hay de todo tipo (un aparte para agradecer el apoyo de la Asamblea Popular de Ciempozuelos y Titulcia a la recogida de firmas para evitar el final del grupo de teatro Taormina, y una moción de censura a la de la ciudad de este grupo por no haberse hecho eco de ello, ya que es el veterano grupo de teatro e institución cultural de la ciudad, y compartir un enlace no cuesta nada… Ya hay gente que pone tonterías en su página que no vienen a cuento… Pero bueno: era sólo una espina). Mi valoración sobre el 15M en general es bastante positiva: no los considero como una novedad, porque, entre otras cosas, se ha nutrido de anteriores movimientos sociales, y, a fin de cuentas, no deja de ser una digna continuidad: como dijo un obrero ¿valenciano? de la marcha indignada ante la cuestión “¿desde cuánto lleva usted en el 15M?”, “Yo, de toda la vida”, y ha dado la oportunidad a los ciudadanos y a estos colectivos de poder expresarse y de llevar a cabo algún tipo de acciones en vez de quejarse nada más. Lo importante es hacer algo, lo que sea: cada día parece haber un nuevo motivo, y si es con el buen criterio y responsabilidad cívica que el 15M ha tenido durante estos años de existencia, bienvenido sea: no sé de qué se quejan estos gobernantes, cuando en otra época, otra ciudadanía, no sé si menos formada, pero sí más rabiosa y con más motivos, los hubiera colgado en la plaza del pueblo.

Acabamos, uniendo a esto, un homenaje al fallecido icono televisivo y del doblaje Constantino Romero, el cual también mostraba su indignación a través de su cuenta. He aquí un vídeo, correspondiente a un homenaje a Leonard Cohen, en donde Romero recita uno de los poemas más famosos del cantautor canadiense:

Y una recopilación de cosas sobre el 15-M:

https://albokari2.wordpress.com/tag/15-m/

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2 responses to this post.

  1. Posted by Mario on 17 mayo, 2013 at 8:44

    Querido Gustavo, gracias por tu análisis, voy a colgarlo en la página de la Asamblea y en el de la Asociación de Ciempo. Está genial. Captas lo sucedido hace dos años perfectamente, y también te haces eco de las reservas que muchos teníamos respecto al 15M -a pesar de que nunca dejásemos de participar en él-. Hoy las cosas son diferentes. Los objetivos están más claros y la organización es mucho mayor. En fin, hermano, un fuerte abrazo y enhorabuena por esta entrada tan completa, rigurosa y cercana al presente.

    Mario

  2. Gracias a ti amigo-hermano!!

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