Des-engaño olímpico


Que yo me haya opuesto a la celebración de los Juegos Olímpicos en Madrid, en el año 2020, supongo que será algo que no sorprenda a la mayoría: si los JJ. OO estuvieran limpios de muchas de las cosas que acarrean, como son la especulación inmobiliaria, el gasto tremendo que supone (una inversión que, como todas, no garantiza que se sobreponga lo ganado con lo gastado) y otras cosas más discretas, yo lo apoyaría, pues pienso que el olimpismo, tal como fue concebido, es algo positivo. Juegos sí, pero así no.

xlogo_madrid_2020.jpg.pagespeed.ic.rX5XspNgMiPero no hablaré de eso, que a estas alturas no tienen mucho sentido, sino del engaño mediático que ha supuesto a lo largo de estos meses en la práctica totalidad de los medios de comunicación que se llaman generalistas. Como alguien ha dicho, han sido meses de vender humo, de vender una moto que no anda; supongo que para que alguien se crea una mentira es necesario creérsela antes uno mismo. Hay gente que realmente deseaba esos juegos, algunos porque aman el deporte y otros, no necesariamente sin lo anterior, que de verdad creen que esos juegos nos sacarían del apuro, que serían el milagro económico: tienen todo mi respeto. Personalmente, no creo que nos sacaran del apuro, por una razón sencilla que parece que nadie nota: los juegos son para dentro de 7 años (mes arriba, mes abajo), y los medios se comportaban como si fuera llegar y besar el santo; y, además, este gobierno que esgrime dicho argumento de peso, ¿no es el mismo que dice que para 2015 todo estará solucionado? Luego, para el año 2020, todo serían gastos, incluido este viaje de la delegación española, que no se dirá lo que ha costado, pero a ti te repetirán hasta la saciedad lo que cuesta tu beca, tu acceso a la sanidad pública (con esa carta de Lasquetty), etc. Y aun, como dicen, con el 80% de las instalaciones construidas (vamos, vender la piel del oso antes de cazarlo), pues hasta entonces dichas instalaciones deberán ser revisadas y restauradas una y otra vez.

La actuación de la delegación española ha sido, con alguna excepción supongo, lamentable y vergonzosa. En primer lugar, a mí particularmente me gustaría saber que hacía la señora ol’ style aristocracy Pilar de Borbón, hermana (creo) del rey, entre los miembros de la delegación española en Buenos Aires: ¿acaso es de interés su presencia?, ¿o es que pretendían hacerse admirar ante el mundo con la presencia de la aristocracia, ya que hay países que, felizmente, carecen de ella? No lo sabemos y encima sospechamos que ella no pagó su estancia con su inmensa riqueza… Demasiada gente, por otro lado: va a ser verdad eso que dicen, que estos viajes sirven para que los familiares de las delegaciones olímpicas pasen unas mega-vacaciones a costa de estos eventos.

Encontrado en FB; desconozco al autorLas intervenciones, digamos, institucionales y diplomáticas, han sido vergonzosas: no se han presentado datos precisos y fiables sobre la absorción del impacto económico de la organización de unos juegos olímpicos podría hacer España. Ha sido un coro cacofónico sobre las excelencias culturales (o pseudo-culturales), gastronómicas, climáticas, etc. de Madrid; a parte de que por unos momentos era como revivir el “Spain is different” de eras pasadas, no aportaban nada: lo mismo podría decir Estambul y Tokyo. Y ya es de traca el lamentable espectáculo de parte de la delegación al tratar de hablar en inglés: lo menos que se puede pedir a un miembro del COE, como el señor Alejandro Blanco, no es que sea Shakespeare, sino que sepa defenderse en inglés; debieron haberse partido el ojal cuando el señor éste respondió a una pregunta formulada en inglés “I no listen the as” (“Mí no entender pegunta”). Y el numerito de la alcaldesa ya fue el colofón final: a parte del patinazo “cup of café con leche in Plaza Mayor”, que no sabemos si era una curiosa licencia suya, quizás considerando que el café con leche es patrimonio único y exclusivo español, y más aún, madrileño, o es que ni siquiera se molestó en averiguar cómo se dice; y de abundar en los tópicos que he señalado, la señora de Aznar pretendía parecer entusiasmada y optimista en una interpretación mecánica y artificial (¿habrá recibido nociones de interpretación?). Creo que ayer varios profesores de interpretación y arte dramático debieron sufrir un infarto o una crisis de ansiedad.

Pero sin duda alguna, lo peor fueron los medios: a lo largo de estos meses han estado vendiéndonos humo, quizás por eso que he dicho al principio: para hacer creer una mentira, primero he de creérmela yo; daba la impresión de que a quien había que convencer era a nosotros y no a los miembros del COI. Decían, de la visita de los miembros del COI a Madrid, que habían quedado encantados… ¡Siempre quedan encantados!… Ayer oía a un reportero decir que, en opinión de los expertos, la presentación de Madrid era la mejor de las tres; ¿por qué siempre que se dice “en opinión de los expertos” no se dice qué expertos?… Y, el colofón, fue un cierto corresponsal que, al interpretar lo que Erdogan había dicho sobre el valor de celebrar los juegos en un país de cultura islámica, lo adornaba añadiendo “cultura árabe”: entiendo que una persona cualquiera confunda los términos “árabe” y “musulmán” (que no son siempre y necesariamente lo mismo, al igual que hacen con los términos “indio” e “hindú”), y que piense que el pueblo turco es árabe; pero para un periodista de carrera es un patinazo imperdonable estas confusiones: ni los turcos ni su lengua (que se escribe en caracteres latinos) son árabes.

Hay gente a la que le gusta agrandar aún más el ridículo...Realmente, cuando las entusiasmadas personas que se reunieron en torno a la Puerta de Alcalá, se comenzaron a retirar decepcionadas y tristes, pensé en esto: todos los informativos –o al menos de los de más audiencia-, todos los periódicos de gran tirada, en edición impresa o digital, han venido diciendo que la candidatura olímpica de Madrid era la favorita, la mejor… Mientras no dejaban de redundar, sobre todo cuando los examinantes del comité hacían las preguntas comprometedoras, en la fuga de Fukushima o en el escándalo del dopaje del atletismo turco (¡cómo si eso haya sido lo más grave que ha acontecido en Turquía estos últimos meses!), al tiempo que se mostraban escandalizados de que esa misma pregunta se hiciera a la delegación española “injustamente”… Y seguro que no fue la pregunta más comprometedora que se hizo. Y mientras tanto, especiales, documentales, etcétera, como si a quien hubiera que convencer era a los que estaban ya convencidos. De esta manera mantuvieron en el engaño a toda la población que honestamente deseaba esos juegos. Pero, acabado el sueño, no acaban las mentiras. Y hoy es la portada de todos los diarios de gran tirada: muchos lo tratan como el gran desastre nacional; pero si el titular de Marca (“Madrid tiene sentido. El COI no…”) es para echarse a temblar, sin embargo, nuestro premio va, como casi siempre, para el diario La Razón, cuya portada reza con un gigantesco “TONGO”, resucitando la teoría carca de la “envidia secular”, y quizás alguno culpe a Picardo y a la cuestión gibraltareña: de perdidos al río. Seguramente ningún medio hará hincapié en la nota de que Madrid fue eliminada frente a Estambul, un Estambul que ha sufrido graves violaciones de los derechos humanos estos meses de atrás, con un presidente que pretende cargarse el laicismo tradicional turco instituido por el renovador de la nación turca, Kemal Ataturk, y encima con el deseo de intervenir en una probable guerra contra Siria, con la que mantiene además una tensión muy fuerte en sus fronteras: eso es para hacérselo mirar; y probablemente muy pocos citen estas sabias palabras del delegado olímpico Nawal El Moutawakel: "Creemos que España debe invertir sus recursos económicos en materias más importantes que los JJOO", que resuena como réplica a lo dicho por Mariano Rajoy: "Madrid es la base financiera más razonable y responsable en la historia olímpica reciente, y el 80 por ciento de las inversiones ya están realizadas y lo poco que queda está plenamente garantizado por el Gobierno" (fuente: Yahoo)… Ya no es que nos tomen por tontos, es que creen que todo el mundo es gilipollas; y si no, una relación de lo que ellos mismos decían del fracaso de pasadas candidaturas puede leerse aquí. Por eso la gente de ayer me daba verdadera y auténtica lástima.

Otras cuestiones marginales son las siguientes:

-que el COI, incluida la delegación española, son una panda de mamones y sanguijuelas, salvo honrosas excepciones, que se mueve por intereses económicos, es una cosa cierta que no nos va desvelar ningún diario, que antes de ayer hacía la rosca. El espíritu olímpico yace enterrado bajo una turba de intereses espúreos y favores personales, y muchas otorgaciones se han pagado con vicios. Pero, sin descartar esto, considero que en la eliminación han intervenido factores de peso.

-¿Por qué, a instancias del ayuntamiento de Madrid, se cambió el tradicional color negro olímpico del logotipo por el morado? Tanto ir a la granja Bush, ¿habrá afectado a doña Botella?

-Que para la próxima vez se ahorren en número de delegados: deportistas y figuras institucionales, a ser posible las justas; no hay necesidad, creo yo, de enviar a una pléyade de ministros. Y, por supuesto, los advenedizos de casas reales, por favor, o que se queden en sus palacios o que vayan, pero por su cuenta. Junto a esto, cursos de idiomas, o si no, intérpretes; y dejen de hacer el cateto. ¿Es mucho pedir delegados serios y prensa honesta?

Y unas últimas palabras sobre los deportistas, algo en lo que he venido pensando durante un tiempo. La mayor parte de los deportistas, con honrosas excepciones, no se destacan precisamente por el valor, el valor de plantar cara a sus gobiernos y a la prensa; y supongo que con la prensa hacen bien su papel, para conservar ese estatus que la sociedad les ha deparado. El gobierno puede hinchar el pecho hablando de los logros de los deportistas españoles, pero la realidad es que muchas federaciones deportivas, de esos deportes que, a menudo injustamente, llaman minoritarios (léase, generan pocos beneficios económicos) desaparecen o están en riesgo de desaparecer; sólo se presta la atención debida a un deporte cuando se comienza a convertir en “fenómeno de masas”, mientras los logros de diversas delegaciones deportivas ni siquiera son brevemente reseñadas. Muchos profesionales de estos deportes sí han sido críticos. Pero generalmente, las glorias nacionales, suelen ser algo cobardes. ¡Vale! No decimos que se tengan que pronunciar ante todo, eso cada uno; pero hemos visto cómo ciertos deportistas se llevaban las manos a las cabezas con problemas menores y polémicas absurdas, pero ninguno alzaba su voz ante los abusos del gobierno contra los ciudadanos, que a su vez los admiran, convirtiéndose en parte y coro del problema. Pienso, por ejemplo, en mi mito caído, Yelena Isinbaeva y sus opiniones ante la represión anti-gay del gobierno de su país; con el revuelo que se montó ante la prensa internacional, Isinbaeva, tan buena en lo suyo y tan bella como tonta es, reculó… Lo cual nos lleva al siguiente asunto, cuando la prensa occidental, no sabemos si, manipuló o malinterpretó el significado del tradicional beso fraternal eslavo (en la boca) que dos atletas se dieron en el podio, y ellas respondieron desmintiéndolos, pero sin pronunciarse sobre el asunto de fondo: aún ignoramos qué quisieron decir con aquello de ver otras cosas (¿se referían al morbo o al apoyo al movimiento gay?). Ya digo que, a veces, hay excepciones: por ejemplo, Pau Gasol mostró simpatía hacia el movimiento indignado, lo cual le acarreó la ira de cierta mierda de cadena. Pero por lo general, los deportistas no suelen posicionarse, y si lo hacen es para defender posiciones conservadoras. Mi teoría es que quieren lo que se les promete una vez se han retirado: un puesto en la política, sea como parte de la secretaría para deporte o como concejales en su pueblo: y creo que esto es algo universal.

Tardaremos mucho en volver a ver esto:

Tommie Smith y John Carlos; Olimpiadas 1968

Mientras tanto

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