Como jugar al ajedrez con los ciudadanos


Cuando en un partido de fútbol una sección de la afición tiene comportamientos violentos, los periodistas, deportivos o no, se apresuran a asegurar que no es más que una minoría que en absoluto representa al resto de la afición. Esto es válido para el fútbol –niño bonito-, pero no para la Marcha de la Dignidad, en donde el comportamiento de algunos glosa al comportamiento de todos.

1964852_676231395773850_2051064661_nHasta ahora no he dicho nada desde el sábado, que sencillamente colgué una canción del gran Labordeta, pero voy a ser sincero… Cuando comenzamos a oír en el tren camino a casa que se había liado en la marcha que acabábamos de dejar este sábado, yo, por lo menos, me quedé perplejo: hasta ese momento todo había sido de una tranquilidad pasmosa (quitando la violencia… verbal); y cuando oigo las explicaciones y veo los vídeos, sigo flipándola. Recuerdo que al recorrer paseo del Prado vi a los servicios de limpieza y pensé "estarán contentos: les hemos dado poco trabajo", y sólo vi dos o tres pintadas sin importancia y con pinta de salir fácilmente (aunque no apoyo esto). Luego, por lo visto, "alguien" tira un (1) objeto a los policías que están apostados en la esquina con -¡sorpresa!- Génova y comienzan, sin previo aviso, a atacar, llegando a penetrar, ante la sorpresa de pacíficos asistentes y de la organización, que les recuerda que aún es una concentración legal. El resto ya lo habéis visto: mucha gente indignada responde con violencia, y los policías la toman con unos manifestantes que no hacen otra cosa que parapetarse detrás de una pancarta que dice “¡No pasarán!”… y quizás en ese melón que tiene alguno por cabeza sonara la repugnante canción de Celia Gámez.

Considerando todo lo que sólo, como poco, entre dos o tres días antes habían dicho ciertos responsables políticos (Ignacio González, Cristina Cifuentes…) y ciertos periodistas, que parecían –y lo digo muy seriamente- lanzar consignas para el que quiera entender, sólo me queda pensar que ya habían decidido que la cosa acabaría como el rosario de la aurora para desacreditar una marcha que ha contado con todo el respeto y la admiración de la gente. Dicho esto, o esperaron a la mínima provocación o la hicieron ellos. ¿Nunca os habéis parado a pensar por qué, de repente, las manifestaciones acaban así?, ¿que ya se ha decidido cómo van a acabar? Creo que hasta la torpeza en la ejecución de las órdenes y lo confuso de éstas han respondido al mismo plan, y si mucho me apuras, tal vez algún responsable político estuvo rezando porque hubiera un policía muerto, pues también ellos, y parecen haberse dado cuenta, han actuado de peones sacrificables en este plan.

Por cierto: nunca le perdonaré a la policía haber interrumpido el “Canto a la libertad” de Labordeta interpretado por la Solfónica. ¡Que Dios os perdone!

One response to this post.

  1. Siempre es la misma historia. Cifuentes ya calentó el asunto amenazando con la policia, entre otr@s. Y la prensa “del régimen” ha hecho el resto del trabajo. Aunque hubiera habido una sóla pedrada sus titulares hubieran sido los mismos, pero así es el pateticoperiodismo en este país…

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