Guía para tertulianos


Paco-Marhuenda-Illustracio-Jaume-Bach_EDIIMA20140513_0003_13Probablemente tengas a alguien en la cabeza, o tal vez no… ¿Existe una técnica para ser un buen tertuliano en programas políticos? Quizás; aquí hemos desentrañado algunos patrones de conducta en base a algún que otro tertuliano neoconservador. Si tú quieres ser el próximo as de las tertulias políticas, deberías seguir estos consejos que te harán el amo del plató. También son aplicables a otras: corazón, cine, filosofía… ¡El límite lo pones tú!

El papi: adoptar una actitud de superioridad paternal, incluso paternalista, te permite hacer creer a la audiencia que tu rival dialéctico no está a tu altura. Para ello, emplea un tono similar al que usaría tu padre o tu madre cuando discute contigo de política o de la vida, y utiliza frases tales como "¡Hay que ver cómo sois!". Recuerda que tú eres el verdadero papichulo de los debates.

Sabio tocapelotas: siguiendo el tono de la estrategia anterior, has de dar a entender no sólo que lo sabes todo, y que entiendes todo, sino que eres la máxima autoridad en cualquier campo, ya sea política, física cuántica, química, biología, etc. Echar mano de un par de nombres siempre te ayudará. Pero no te quedes en aparentar tu maestría en todo campo: tienes que ridiculizar la ignorancia de tu rival. Cualquiera que desconozca el dato (aunque te lo inventes) que proporciones, es indigno de medirse a ti en un combate retórico.

Generaliza a más no poder: da igual que sea una opinión individual, siempre tienes que demostrar que es una opinión borreguil, impuesta por los partidos de izquierda, por Cuba o Venezuela, y no como la tuya, que no obedece a ningún partido… Te ayudará el tono paternalista.

-Maníacos obsesivos: une ésta a las anteriores y verás que flipe. Demuestra que lo que la izquierda, o todo el que se oponga a tu señor Rajoy, sufre, es una especie de obsesión maníaca compulsiva.

-Tertulia interruptus: cuando tu oponente esté exponiendo sus argumentos, haz comentarios por lo bajo en el tono paternalista; di cosas como "por favor", "sí, claro", etc., pero sé sutil y no interrumpas con más de dos o tres palabras. Cuando te toque el turno y tu oponente trate de hacer lo mismo, no esperes y exige que se te respete el turno de palabra con mucha dignidad.

-Insulto reflejo: invéntate el insulto más imaginativo que exista (los becarios de tu periódico son una buena fuente, y lo hacen casi gratis) y suéltalo en tu primera intervención; de esta manera ya habrás creado un clima calentito, así que muy pronto tu oponente soltará un exabrupto contra alguien del PP: y ahí vuelves tú, denunciando muy seriamente que no hay necesidad de insultar, y nadie se habrá dado cuenta de que tú empezaste el fuego.

-Indígnate a más no poder: la sal de tu exposición; cada vez que te interrumpan, que se insulte o que se te cuestione, indígnate para dejar ver que no se están respetando las normas del debate. Amenaza con abandonar el debate, pero ¡cuidado!, ésa es una carta que sólo podrás utilizar una o dos veces; a la tercera tienes que irte (bueno, o no).

-Fuentes genéricas: apoya tus intervenciones con fuentes lo más genéricas posibles. ¿Cómo? Con expresiones tales como "todos los economistas", "cualquier sociólogo", "el 98% de los politólogos"… ¿Que no estás seguro de que sea así? ¿Desde cuándo te ha importado eso?

-Sensus comunis: si no existe una fuente genérica, o ya ha sido citada, recurre al "sentido común": "Eso es de sentido común", "eso lo sabe todo el mundo"… Sabes que no es cierto, pero los espíritus de tus antepasados tecnócratas, fundadores del partido que veneras y de este dogma de fe, te lo agradecerán con un sitio en su panteón.

-Y no olvides la premisa… qué digo premisa: el paradigma… qué digo paradigma: ¡¡¡EL DOGMA!!!: el PP es bueno, Rajoy es el mejor presidente de la democracia, todo el mundo quiere al PP y por tanto te quiere a ti. Gloria a Fraga y a sus hazañas y muerte a los enemigos del neoliberalismo y del neoconservadurismo (¡qué cacao!); larga vida al pensamiento tecnócrata y ¡Arriba Esp…! Bueno, ojo: no te pases, que eso ya no se ve tan bien.

Doctor Adrián Sifer

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