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Guillermo Niño no es Billy el Niño, pero se parecen mucho


Yo quería decir unas palabras sobre Billy el Niño:

El mes que viene hará un año que apareció mi primera novela, titulada Billy (“algo es algo”). Por si te lo preguntas, sí: guarda relación con González Pacheco, alias Billy El Niño. Déjame contarte:

La idea surgió cuando Cristina Bermejo Rey, que es una gran escritora, quería escribir una historia de un psicópata, y le sugerí que uno de los personajes fuera un antiguo torturador que se obsesionara con alguien. Naturalmente, ya tenía en la cabeza a Billy El Niño como modelo.

Tiempo después, tras escribir artículos y mi tesis doctoral, me lancé a la aventura literaria de repente y retomé esa idea. El resultado: una novela cuyo protagonista es un antihéroe y está inspirado en esta persona por ser el más famoso y caracterizado de los torturadores.

El libro es una historia policiaca, en donde este antihéroe, Guillermo Niño (Billy the Kid), investiga los crímenes de un asesino en serie que imita los métodos de la brigada político social, pero su trasfondo es otro: una venganza poética. A diferencia de la inspiración, mi personaje espera una querella. Uno de los personajes del libro le dice que le esperan dos juicios: el de un psicópata y el de la justicia normal.

Todo esto lo escribo porque tal vez, a raíz de la muerte de este hombre, alguien dé con el libro y se llame a engaño. Nunca fue mi objetivo encumbrarlo a mito ni nada parecido. Mi objetivo fue el de enseñar a quien lo desconoce lo que pasó no hace mucho a través de una historia ficticia con unos personajes ficticios, inspirados por hechos y personas reales, pero ficticios del todo.

Además de todo eso, no puedo dejar de asombrarme al ver que hay quien defiende lo que hizo y acusa sin saber, como el despreciable señor Alfonso Ussía, quien desde hoy ha perdido toda legitimación para hablar de constitución y de democracia. Yo conozco a algunas víctimas de ese señor, y no eran ni son nada de eso. No puedes ir de constitucionalista y de demócrata por la vida y luego defender a un torturador porque en el 36 pasó no sé qué, porque la checa y porque todo lo demás.

«Toda persona, piense como piense, tiene el deber moral de repudiar y condenar la tortura y el trato inhumano bajo cualesquiera de sus formas, de sus medios y de sus fines, la propiciara Franco, Hitler, Stalin, Pol Pot o quien sea», es lo que escribí en su prólogo.

A veces es un poco difícil tratar de ser escuchado, sobre todo cuando intentas poner cuidado para que no parezca que tratas de aprovecharte. Sin embargo, pienso que mi novela puede estar bien para enseñar lo que ocurrió, sin más dogma que la condena de la tortura y el fanatismo.

Si quieres saber más, explora en este blog la etiqueta “Billy algo es algo

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