Archive for the ‘Deporte’ Category

Des-engaño olímpico


Que yo me haya opuesto a la celebración de los Juegos Olímpicos en Madrid, en el año 2020, supongo que será algo que no sorprenda a la mayoría: si los JJ. OO estuvieran limpios de muchas de las cosas que acarrean, como son la especulación inmobiliaria, el gasto tremendo que supone (una inversión que, como todas, no garantiza que se sobreponga lo ganado con lo gastado) y otras cosas más discretas, yo lo apoyaría, pues pienso que el olimpismo, tal como fue concebido, es algo positivo. Juegos sí, pero así no.

xlogo_madrid_2020.jpg.pagespeed.ic.rX5XspNgMiPero no hablaré de eso, que a estas alturas no tienen mucho sentido, sino del engaño mediático que ha supuesto a lo largo de estos meses en la práctica totalidad de los medios de comunicación que se llaman generalistas. Como alguien ha dicho, han sido meses de vender humo, de vender una moto que no anda; supongo que para que alguien se crea una mentira es necesario creérsela antes uno mismo. Hay gente que realmente deseaba esos juegos, algunos porque aman el deporte y otros, no necesariamente sin lo anterior, que de verdad creen que esos juegos nos sacarían del apuro, que serían el milagro económico: tienen todo mi respeto. Personalmente, no creo que nos sacaran del apuro, por una razón sencilla que parece que nadie nota: los juegos son para dentro de 7 años (mes arriba, mes abajo), y los medios se comportaban como si fuera llegar y besar el santo; y, además, este gobierno que esgrime dicho argumento de peso, ¿no es el mismo que dice que para 2015 todo estará solucionado? Luego, para el año 2020, todo serían gastos, incluido este viaje de la delegación española, que no se dirá lo que ha costado, pero a ti te repetirán hasta la saciedad lo que cuesta tu beca, tu acceso a la sanidad pública (con esa carta de Lasquetty), etc. Y aun, como dicen, con el 80% de las instalaciones construidas (vamos, vender la piel del oso antes de cazarlo), pues hasta entonces dichas instalaciones deberán ser revisadas y restauradas una y otra vez.

La actuación de la delegación española ha sido, con alguna excepción supongo, lamentable y vergonzosa. En primer lugar, a mí particularmente me gustaría saber que hacía la señora ol’ style aristocracy Pilar de Borbón, hermana (creo) del rey, entre los miembros de la delegación española en Buenos Aires: ¿acaso es de interés su presencia?, ¿o es que pretendían hacerse admirar ante el mundo con la presencia de la aristocracia, ya que hay países que, felizmente, carecen de ella? No lo sabemos y encima sospechamos que ella no pagó su estancia con su inmensa riqueza… Demasiada gente, por otro lado: va a ser verdad eso que dicen, que estos viajes sirven para que los familiares de las delegaciones olímpicas pasen unas mega-vacaciones a costa de estos eventos.

Encontrado en FB; desconozco al autorLas intervenciones, digamos, institucionales y diplomáticas, han sido vergonzosas: no se han presentado datos precisos y fiables sobre la absorción del impacto económico de la organización de unos juegos olímpicos podría hacer España. Ha sido un coro cacofónico sobre las excelencias culturales (o pseudo-culturales), gastronómicas, climáticas, etc. de Madrid; a parte de que por unos momentos era como revivir el “Spain is different” de eras pasadas, no aportaban nada: lo mismo podría decir Estambul y Tokyo. Y ya es de traca el lamentable espectáculo de parte de la delegación al tratar de hablar en inglés: lo menos que se puede pedir a un miembro del COE, como el señor Alejandro Blanco, no es que sea Shakespeare, sino que sepa defenderse en inglés; debieron haberse partido el ojal cuando el señor éste respondió a una pregunta formulada en inglés “I no listen the as” (“Mí no entender pegunta”). Y el numerito de la alcaldesa ya fue el colofón final: a parte del patinazo “cup of café con leche in Plaza Mayor”, que no sabemos si era una curiosa licencia suya, quizás considerando que el café con leche es patrimonio único y exclusivo español, y más aún, madrileño, o es que ni siquiera se molestó en averiguar cómo se dice; y de abundar en los tópicos que he señalado, la señora de Aznar pretendía parecer entusiasmada y optimista en una interpretación mecánica y artificial (¿habrá recibido nociones de interpretación?). Creo que ayer varios profesores de interpretación y arte dramático debieron sufrir un infarto o una crisis de ansiedad.

Pero sin duda alguna, lo peor fueron los medios: a lo largo de estos meses han estado vendiéndonos humo, quizás por eso que he dicho al principio: para hacer creer una mentira, primero he de creérmela yo; daba la impresión de que a quien había que convencer era a nosotros y no a los miembros del COI. Decían, de la visita de los miembros del COI a Madrid, que habían quedado encantados… ¡Siempre quedan encantados!… Ayer oía a un reportero decir que, en opinión de los expertos, la presentación de Madrid era la mejor de las tres; ¿por qué siempre que se dice “en opinión de los expertos” no se dice qué expertos?… Y, el colofón, fue un cierto corresponsal que, al interpretar lo que Erdogan había dicho sobre el valor de celebrar los juegos en un país de cultura islámica, lo adornaba añadiendo “cultura árabe”: entiendo que una persona cualquiera confunda los términos “árabe” y “musulmán” (que no son siempre y necesariamente lo mismo, al igual que hacen con los términos “indio” e “hindú”), y que piense que el pueblo turco es árabe; pero para un periodista de carrera es un patinazo imperdonable estas confusiones: ni los turcos ni su lengua (que se escribe en caracteres latinos) son árabes.

Hay gente a la que le gusta agrandar aún más el ridículo...Realmente, cuando las entusiasmadas personas que se reunieron en torno a la Puerta de Alcalá, se comenzaron a retirar decepcionadas y tristes, pensé en esto: todos los informativos –o al menos de los de más audiencia-, todos los periódicos de gran tirada, en edición impresa o digital, han venido diciendo que la candidatura olímpica de Madrid era la favorita, la mejor… Mientras no dejaban de redundar, sobre todo cuando los examinantes del comité hacían las preguntas comprometedoras, en la fuga de Fukushima o en el escándalo del dopaje del atletismo turco (¡cómo si eso haya sido lo más grave que ha acontecido en Turquía estos últimos meses!), al tiempo que se mostraban escandalizados de que esa misma pregunta se hiciera a la delegación española “injustamente”… Y seguro que no fue la pregunta más comprometedora que se hizo. Y mientras tanto, especiales, documentales, etcétera, como si a quien hubiera que convencer era a los que estaban ya convencidos. De esta manera mantuvieron en el engaño a toda la población que honestamente deseaba esos juegos. Pero, acabado el sueño, no acaban las mentiras. Y hoy es la portada de todos los diarios de gran tirada: muchos lo tratan como el gran desastre nacional; pero si el titular de Marca (“Madrid tiene sentido. El COI no…”) es para echarse a temblar, sin embargo, nuestro premio va, como casi siempre, para el diario La Razón, cuya portada reza con un gigantesco “TONGO”, resucitando la teoría carca de la “envidia secular”, y quizás alguno culpe a Picardo y a la cuestión gibraltareña: de perdidos al río. Seguramente ningún medio hará hincapié en la nota de que Madrid fue eliminada frente a Estambul, un Estambul que ha sufrido graves violaciones de los derechos humanos estos meses de atrás, con un presidente que pretende cargarse el laicismo tradicional turco instituido por el renovador de la nación turca, Kemal Ataturk, y encima con el deseo de intervenir en una probable guerra contra Siria, con la que mantiene además una tensión muy fuerte en sus fronteras: eso es para hacérselo mirar; y probablemente muy pocos citen estas sabias palabras del delegado olímpico Nawal El Moutawakel: "Creemos que España debe invertir sus recursos económicos en materias más importantes que los JJOO", que resuena como réplica a lo dicho por Mariano Rajoy: "Madrid es la base financiera más razonable y responsable en la historia olímpica reciente, y el 80 por ciento de las inversiones ya están realizadas y lo poco que queda está plenamente garantizado por el Gobierno" (fuente: Yahoo)… Ya no es que nos tomen por tontos, es que creen que todo el mundo es gilipollas; y si no, una relación de lo que ellos mismos decían del fracaso de pasadas candidaturas puede leerse aquí. Por eso la gente de ayer me daba verdadera y auténtica lástima.

Otras cuestiones marginales son las siguientes:

-que el COI, incluida la delegación española, son una panda de mamones y sanguijuelas, salvo honrosas excepciones, que se mueve por intereses económicos, es una cosa cierta que no nos va desvelar ningún diario, que antes de ayer hacía la rosca. El espíritu olímpico yace enterrado bajo una turba de intereses espúreos y favores personales, y muchas otorgaciones se han pagado con vicios. Pero, sin descartar esto, considero que en la eliminación han intervenido factores de peso.

-¿Por qué, a instancias del ayuntamiento de Madrid, se cambió el tradicional color negro olímpico del logotipo por el morado? Tanto ir a la granja Bush, ¿habrá afectado a doña Botella?

-Que para la próxima vez se ahorren en número de delegados: deportistas y figuras institucionales, a ser posible las justas; no hay necesidad, creo yo, de enviar a una pléyade de ministros. Y, por supuesto, los advenedizos de casas reales, por favor, o que se queden en sus palacios o que vayan, pero por su cuenta. Junto a esto, cursos de idiomas, o si no, intérpretes; y dejen de hacer el cateto. ¿Es mucho pedir delegados serios y prensa honesta?

Y unas últimas palabras sobre los deportistas, algo en lo que he venido pensando durante un tiempo. La mayor parte de los deportistas, con honrosas excepciones, no se destacan precisamente por el valor, el valor de plantar cara a sus gobiernos y a la prensa; y supongo que con la prensa hacen bien su papel, para conservar ese estatus que la sociedad les ha deparado. El gobierno puede hinchar el pecho hablando de los logros de los deportistas españoles, pero la realidad es que muchas federaciones deportivas, de esos deportes que, a menudo injustamente, llaman minoritarios (léase, generan pocos beneficios económicos) desaparecen o están en riesgo de desaparecer; sólo se presta la atención debida a un deporte cuando se comienza a convertir en “fenómeno de masas”, mientras los logros de diversas delegaciones deportivas ni siquiera son brevemente reseñadas. Muchos profesionales de estos deportes sí han sido críticos. Pero generalmente, las glorias nacionales, suelen ser algo cobardes. ¡Vale! No decimos que se tengan que pronunciar ante todo, eso cada uno; pero hemos visto cómo ciertos deportistas se llevaban las manos a las cabezas con problemas menores y polémicas absurdas, pero ninguno alzaba su voz ante los abusos del gobierno contra los ciudadanos, que a su vez los admiran, convirtiéndose en parte y coro del problema. Pienso, por ejemplo, en mi mito caído, Yelena Isinbaeva y sus opiniones ante la represión anti-gay del gobierno de su país; con el revuelo que se montó ante la prensa internacional, Isinbaeva, tan buena en lo suyo y tan bella como tonta es, reculó… Lo cual nos lleva al siguiente asunto, cuando la prensa occidental, no sabemos si, manipuló o malinterpretó el significado del tradicional beso fraternal eslavo (en la boca) que dos atletas se dieron en el podio, y ellas respondieron desmintiéndolos, pero sin pronunciarse sobre el asunto de fondo: aún ignoramos qué quisieron decir con aquello de ver otras cosas (¿se referían al morbo o al apoyo al movimiento gay?). Ya digo que, a veces, hay excepciones: por ejemplo, Pau Gasol mostró simpatía hacia el movimiento indignado, lo cual le acarreó la ira de cierta mierda de cadena. Pero por lo general, los deportistas no suelen posicionarse, y si lo hacen es para defender posiciones conservadoras. Mi teoría es que quieren lo que se les promete una vez se han retirado: un puesto en la política, sea como parte de la secretaría para deporte o como concejales en su pueblo: y creo que esto es algo universal.

Tardaremos mucho en volver a ver esto:

Tommie Smith y John Carlos; Olimpiadas 1968

Mientras tanto

Deporte y revolución III: Jugando al fútbol


El fútbol se ha ganado la fama de ser el ejemplo supremo de la alienación política y cultural, de manera bastante injusta a mi parecer: ya dejé mis impresiones aquí (que fueron avaladas por grandes aficionados y, no obstante, revolucionarios), pero por resumir, digo que de manera bastante injusta porque tampoco otros deportes tienen per se significación política alguna: otra cosa es que determinados aficionados (fieles u ocasionales a algún deporte) tomen a una figura –sea un deportista individual o un equipo- de un deporte concreto como una especie de símbolo, sea positivo o negativo; pienso, por ejemplo, en el boxeador Joe Louis (en este caso como símbolo positivo), que se convirtió en un símbolo para la población afroamericana y sufrió cruelmente los avatares del racismo en su país. Pero el tema de la alienación es distinto.

Toralply, a la derecha, vestido de portero.Si en España (y probablemente en otros países del entorno) se considera al fútbol como el gran símbolo de la alienación, no es por otra cosa que por ser la manifestación deportiva que más atención atrae, y por consiguiente, que mueve más dinero, con lo que se puede publicitar mucho más y así caer en un círculo vicioso. Cuando hablamos de alienación nos referimos a un método por el cual se consigue adormecer la conciencia y el espíritu crítico de la población en general. Y así, en los años de la dictadura, la alienación era más que evidente; en los de democracia, es sospechosa. Y es que hay elementos políticos dispuestos a usar los términos deportivos más populares de su país para adornar sus discursos: recuerdo a cierta mandataria sudamericana, muy famosa ella, comparar frívola y repugnantemente el que el fútbol nacional se retransmitiera bajo pago en las cadenas privadas con las desapariciones ocurridas durante la dictadura en Argentina (esto más que populismo, es falta de tacto, por no decir algo peor). En España fue tal el peso que tuvo desde las instituciones, que, en principio, se podía sospechar de la adscripción política de cada uno por el equipo de fútbol del que fuera seguidor, aunque esto en realidad no fuera, ni lo es, cierto en muchos casos: no necesariamente un “madridista” es partidario del burguesía conservadora, un “barcelonista” del independentismo, ni un “vallekanista” miembro del proletariado revolucionario; tales determinaciones duran hasta nuestros días, con la misma falseabilidad que entonces. Sin embargo, es más que probable que la dictadura no lo explique esto del todo, pues otros países, incluso tradicionalmente democráticos, han tenido los mismos problemas. El deporte per se es apolítico, una de las pocas cosas que pueden permitírselo, aunque puede tener la capacidad de llegar a simbolizar las ideas de algunos grupos en ciertas circunstancias: si la victoria de Jesse Owens en Berlín se toma como símbolo, tal como plasmamos en la entrada anterior, no fue porque Owens perteneciera al marxismo revolucionario o al antifascismo genérico –que no lo hacía-, sino porque sin pretenderlo mostró la falsedad de la teoría racista; Joe Louis no pretendía demostrar que un boxeador negro podía tumbar a un blanco, pero se convirtió en inspiración para su pueblo; lo que quiero decir es que a veces la circunstancias socio-políticas sobrepasan a los deportistas como a cualquier otro ciudadano, y los futbolistas no fueron excepción, aunque a veces parezca que los deportistas puedan darse el lujo de permanecer en una especie de limbo ajeno a todo lo que acontece.

El Leal Madrid, como era conocido durante la RepúblicaLa guerra civil española, pues, también tocó a personalidades futbolísticas: algunos de ellos fueron Aniceto Alonso Rouco “Toralply”, obrero de profesión, sindicalista y jugador en el Athletic de Bilbao que, al iniciarse la guerra colgó las botas y se encargó de la defensa de Bilbao y acabó fusilado cuando la ciudad cayó bajo las tropas franquistas; o Josep Sunyol, presidente del Fútbol Club Barcelona. En el otro lado, y por ser ecuánimes, fueron fusilados por el ejército republicano Ramón “Monchín” Triana, jugador del Atlético de Madrid, encarcelado, según nuestra fuente, por sus filiación católica y monárquica y asesinado en Paracuellos del Jarama, o Manuel Garnica, también del Atlético, fusilado en Barcelona (NOTA: no comparto la línea editorial del último enlace). Soy republicano y anarquista, pero siempre he reconocido que se cometieron excesos en el bando que, para mí, significa la razón, la democracia y la justicia: no puede haber suficientes palabras para pedir perdón por la gente buena asesinada en ambos bandos (aunque en unos sean más que en el otro); sin embargo, y véanse los enlaces (algunos de ellos, no ciertamente de mi gusto, y hubiera preferido enlaces más asépticos y objetivos), es curioso como esto lo toman unos y otros: reivindicar a un futbolista por sus ideales, no por sus méritos deportivos, y pedir abrir un proceso de beatificación (tengo noticias para vosotros: los franquistas TAMBIÉN asesinaban católicos).

rino1Fuera ya de la guerra de España, hay un nombre que me gustaría destacar: el de Rino Della Negra, obrero italiano inmigrado en la Francia ocupada por los nazis y jugador del Red Star Olympique de París que, al igual que Toralply, colgó las botas y las herramientas y se fue a combatir el fascismo, uniéndose al FT-MOI (Francotiradores y Partisanos Franceses – Mano de Obra Extranjera), al llamado Grupo Manouchian, por estar comandado por el poeta armenio Missak Manouchian. Della Negra fue, como el resto del grupo fusilado por los nazis en 1944 cuando la totalidad del grupo fue detenido por la policía política del gobierno colaboracionista: algunos de ellos fueron, irónicamente, inmortalizados en el libelo conocido como “l’affiche rouge”. En febrero de 2004, Della Negra fue homenajeado por su antiguo club

Las formaciones de los equipos del Start y del FlakelfNaturalmente, estos nombres sólo son accidentales: futbolistas o dirigentes deportivos que tenían ideales políticos, pero que probablemente no mezclaran una cosa con la otra y que demuestra que nadie puede estar por encima de las circunstancias socio-políticas. Sin embargo, hay casos de auténtica unidad entre el deporte, el fútbol en este caso, y la resistencia moral. Es bastante famoso el episodio acontecido en plena II Guerra Mundial como “el partido de la muerte”, sobre todo por haber inspirado la película Evasión o victoria (Victory, John Houston, EE. UU., 1981), aunque también otras: un partido de fútbol organizado por los alemanes que enfrentaría a varios prisioneros de guerra ucranianos, reunidos en el equipo FC Start, contra soldados de la Wehrmacht; el Start reunía en sí a varios jugadores provenientes de otros equipos ucranianos y, al parecer, sus victorias contra los equipos de las diferentes guarniciones nazis parecían animar “demasiado” a la población ucraniana, hecho que preocupaba a los invasores. La derrota 5-1 infringida al Flakelf, equipo de la Luftwaffe, fue muy humillante, y el combinado nazi pidió la revancha en un partido en el que el árbitro, un oficial de las SS, debió acuñar el cántico “árbitro comprao, partido regalao”, mientras el Flakelf jugaba con tácticas poco deportivas (lo cual no constituye ninguna sorpresa); y aun así, el Start ganó 5-3, incluso habiéndose contenido de anotar el 6º gol y el árbitro pitara el final antes de tiempo. Semanas después, la Gestapo arrestaba a algunos de los jugadores, acusándolos de pertenecer al Comisariado del Pueblo Soviético (NKVD); Mykola Korotkykh moría bajo las torturas, mientras que el resto fue a parar a los campos de concentración, en donde morirían algunos de ellos. En 1981, el estadio de Kiev Zenit pasó a llamarse Estadio Start. Recomendamos la crónica en Marca: cap. I y cap. II. Esta escena de Evasión o victoria es totalmente ficticia, pero es un buen ejemplo de lo que quiero demostrar. Podéis saltar directamente al minuto 1:00:

Equipo de fútbol formado por los prisioneros de MauthausenOtro capítulo hermoso relacionado con el fútbol es el protagonizado por los españoles prisioneros en los campos de exterminio nazis. El gran disco músico-documental de 1976 La cantata del exilio (¿Cuándo llegaremos a Sevilla?), escrito y compuesto, respectivamente, por Antonio Gómez y Antonio Resines, recoge el testimonio de Mariano Constante, miembro de las Juventudes Socialista Unificadas y ex-combatiente del ejército republicano y de la Resistencia francesa, que siendo apresado en 1940 por los alemanes acabó en el campo de Mauthausen (Constante ha escrito varios libros sobre la vida cotidiana de los españoles en el campo de Mauthausen), y una canción, interpretada con irresistibles aires brasileños por el genial Luis Pastor, sobre el tema:

 Testimonio de Mariano Constante

La impresión que nos producía a los deportados cuando llegábamos al campo de Mauthausen, y en particular a nosotros los españoles, era algo impresionante, algo terrible, porque lo primero que se veía al llegar eran las murallas –que todavía no estaban terminadas, puesto que las terminamos nosotros los españoles- y la fatídica águila, un águila de bronce que extendía sus alas encima de la entrada principal. En los primeros meses de 1941, pues cuando estábamos que los nuestros caían a montones, que estábamos debilitados y todo, pero era necesario tener un aliciente, algo para mantener la moral, y para eso era necesario todo, era necesario no solamente nuestras charlas y nuestras palabras, eran necesarios los actos en todos los sentidos. Era necesario, pues, demostrar que éramos hombres todavía, que seguíamos siendo hombres como siempre. Entonces, pues era preciso hacer algo, y un día pues unos españoles cogieron unos trapos y unos papeles de unos sacos de cemento y los enrollaron con unas cuerdas e hicieron como una pelota, una pelota de papeles y trapos.

(Ver original: https://skydrive.live.com/?cid=61e9b08cebcbe7ee#cid=61E9B08CEBCBE7EE&id=61E9B08CEBCBE7EE!8867; también: http://holocaustoenespanol.blogspot.com.es/2010/10/la-resistencia-espanola-en-mauthausen.html)

Jugando al fútbol

Calza las botas,
coge el balón,
salta hacia el campo,
métele un gol.

Segui, Gainza,
Paiño y Lesmes,
Panizo, Zarra,
Zamora y miedo.

Dribla al defensa,
pasa al extremo,
corre la línea
hasta el portero.

Refery, orsay,
defensa y miedo.
balones fuera,
chuta al larguero.

Vuela un garbanzo,
cierra al puchero,
gana al cocido
el delantero.

Segui, Gainza,
Paiño y Lesmes,
Panizo, Zarra,
Zamora y miedo.

Es la pelota
de trapos viejos,
los uniformes
del carcelero.

Suena el silbato
marcando el tiempo,
las chimeneas
con humo negro.

Torres de guardia,
postes de hierro.
aquí la gloria
es el cementerio.

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?lang=en&id=37962

Antonio Gómez – Antonio Resines

Canta Luis Pastor

NOTA – Los futbolistas

Los nombres que canta Luis Pastor pertenecen, efectivamente, a futbolistas españoles reales de los años 30 y 40, pero ¡ojo! ninguno estuvo prisionero en Mauthausen ni pertenecieron a ningún movimiento de resistencia antifascista, al menos que se sepa por los enlaces: sencillamente son nombrados aquí como algunos de los futbolistas más famosos de la época. He conseguido identificar a algunos de ellos, en principio, aunque preguntaré al autor sobre las verdaderas identidades. Incluyo el club con el que debutaron: Segui es Vicente Seguí García (Valencia CF); Gainza es Agustín “Piru” Gaínza (Athletic Club de Bilbao); Paiño parece ser Manuel Fernández Fernández “Pahíño” (Celta de Vigo) –quien parecía tener fama de izquierdista por reírse de una de aquellas tonterías que se decía a los jugadores durante el franquismo-; Lesmes quizás sea alguno de los dos hermanos Lesmes Bobed, Rafael (Ibarrola de Ceuta) o Francisco (Imperio de Ceuta); Panizo es José Luis López Panizo (Athletic de Bilbao); Zarra, Telmo Zarra (Athletic de Bilbao); y Zamora es Ricardo Zamora (Iberia C. F. de Tenerife)

Aquí puedes descargarte el disco entero… Es legal:

https://skydrive.live.com/?cid=61e9b08cebcbe7ee#cid=61E9B08CEBCBE7EE&id=61E9B08CEBCBE7EE!8840

Deporte y Revolución II: las piernas más negras y rápidas que pisotearon el sueño nacional-socialista


WoodRuff_1936_Olympics_medal_frontAyer definimos los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 como los juegos más raros de la historia, por la situación socio-cultural que por entonces atravesaba el país; se trató de unos juegos que estuvieron envueltos en contradicciones y paradojas internas. Se habían adjudicado antes del ascenso de Hitler, y, llegando el año, muchos países del COI se vieron en la tesitura de permitir o no que unas olimpiadas, que defendiendo la hermandad y la paz entre los pueblos, así como la ausencia de cualquier tipo de discriminación, tanto racial como sexual –lo cual implica la ausencia de cualquier tipo de teoría racial o nacional supremacista-, pudiera tener lugar en un país cuyo régimen se sustentaba en la segregación y en la persecución racial. Aquí aparece la primera paradoja: en 1931, Berlín le ganó las olimpiadas a Barcelona; ambos eran países democráticos… Pero al llegar a 1936, el COI, en vez de ofrecerle la sede a Barcelona, ciudad de un país democrático que no practicaba ningún tipo de persecución ni racial ni ideológica (digan lo que digan), deciden seguir adelante con el plan de Berlín, pero con condiciones. ¿Por qué? Hay historiadores que afirman que, aunque mayormente el COI no comulgaba con las ideas racistas de Hitler, sí compartían ciertos aspectos de la estética fascista, en particular la exaltación del deporte que practicaba el nacional-socialismo. Pero, por otro lado, esto no lo explica suficientemente: ¿realmente había tanta desconfianza y desprecio hacia el nuevo gobierno izquierdista de la República española (aunque la mayoría de los ministros, y de entre ellos lo de cartera más importante, eran liberales de Azaña) que prefirieran aquella Alemania nazi que comenzaba a mostrar sus colmillos al mundo?; ¿o simplemente fue, casi como la gota que colma el vaso, otra cesión más de las potencias democráticas extranjeras al dictador, que ya tenía muchos admiradores alrededor del mundo, sobre todo en los círculos conservadores de la política? Esta cesión irritó a muchas delegaciones, que amenazaron con el boicot.

Ante las amenazas de boicot de algunos países democráticos (la URSS de plano se negó a asistir), el régimen alemán decide asear su aspecto de cara al exterior: en la organización, retiran la prohibición de participar a atletas judíos y negros, e incluso se permite que Helene Mayer, cuyo padre era judío (y ella, por extensión, según las leyes nazis), participase en el equipo alemán; al mismo tiempo se retiran de las calles toda propaganda antisemita (oficial y no); pero, por otro lado, se detiene a los gitanos y se les encierra en un campo de concentración (NOTA crítica: esto no ha sido una cosa única de las olimpiadas nacional-socialistas; en otras olimpiadas también hemos oído cómo se han apartado de la calle, muchas veces de manera nada elegante, a todo elemento “indeseable” a la vista, fueran personas fueran animales vagabundos a sacrificar). De esta manera, y a pesar de las voces discordantes de algunas personas eminentes como el juez judeo-americano Ernest Lee Jahncke y otros, todos esos países, excepto España, retiran su amenaza de boicot.

Hitler planea los juegos como un momento excepcional de difundir las teorías del nacional-socialismo, pero soterrando gran parte de las teorías racistas, llegando a producirse situaciones paradójicas. El propio Hitler llega a afirmar esto:

“La deportiva, caballerosa batalla despierta las mejores características humanas. No separa, sino que une a los combatientes en la comprensión y el respeto. Ayuda además a unir a los países en el espíritu de la paz. Ésa es la razón por la que la Llama Olímpica nunca debiera morir.”

http://en.wikipedia.org/wiki/1936_Summer_Olympics#Quotations; la traducción es mía

Mientras Hitler, intentando aparentar una mezcla entre el barón de Coubertain y Mahatma Gandhi, decía esto, sus aviones comenzarían en breve a bombardear poblaciones españolas. Mientras tuvieron lugar los juegos, sus ministros, como Goebels y Ribentrop (embajador en el Reino Unido) agasajaban a los representantes extranjeros con toda clase de lujos, e intentaban convencerles de las excelencias del régimen nazi.

Bundesarchiv_Bild_183-R82532,_Berlin,_Olympia-Stadion_(Luftaufnahme)Con todo, tuvo varios hitos: uno de los cuales es que fue la primera vez que se grababan, labor que recayó en la cineasta Leni Riefenstahl. La ceremonia, desplegando toda la parafernalia del fascismo alemán, fue algo muy curioso (ver vídeo insertado en la entrada anterior): aun desconociendo cómo habían sido hasta ahora los desfiles olímpicos, el desfile de las delegaciones aparentaba más un desfile militar que deportivo, con los atletas saludando al Führer de manera marcial; algunas delegaciones, como Italia, Austria y Grecia (curiosamente, Japón no) saluda a Hitler con el saludo fascista, mientras que los países democráticos se limitan a mirarle de manera marcial, y, si acaso, con un saludo militar del abanderado. ¡Todo un sueño! Prácticamente el mundo entero rendía pleitesía y homenaje al conductor del pueblo alemán… Vuelvo a repetirlo: el historiador que siga negando que en 1936 se preparaba la nueva guerra mundial, es un imbécil integral.

Unos juegos olímpicos, celebrados en semejante estado de cosas, no iban a estar exentos de sucesos curiosos, como la anulación del partido de fútbol Perú-Austria, que ganó el equipo andino, y que cuentan fue anulado por la presión de Hitler, y que provocó la retirada del equipo de fútbol de Perú de los Juegos; por su parte, las dos atletas turcas (las primeras atletas turcas), de religión musulmana, Halet Çambel y Suat Fetgeri Așeni se negaron a ser presentadas y a saludar a Hitler por su política antisemita.En el lado alemán de las cosas, algunos atletas fueron retirados de la competición, a pesar de su notable puntuación: fue el caso de Gretel Bergmann, por ser judía. Pero estos juegos serán siempre recordados como lo fueron en su día: el falseamiento objetivo de las doctrinas supremacistas arias. El culpable, Jesse Owens.

James Cleveland Owens, Jesse Owens es, probablemente, el atleta más conocido del mundo por humillar a Hitler públicamente sólo haciendo lo que mejor sabía hacer: correr y saltar, sin otra pretensión que ésa. Cuanto más orgullo siendo nieto de esclavos –literal y no poéticamente-. Ya en sus años de estudiante, sus hazañas atléticas hicieron que varias universidades se lo rifaran, y de esta manera, consiguió su plaza para las olimpiadas.

Jesse_Owens3Hitler y sus ministros, obviamente, pensaron que las olimpiadas serían un buen instrumento para demostrar la validez de sus teorías supremacistas, y aun las teorías nacional-racistas (de todos los germanos, los alemanes “los mejores”). En cierto sentido, en apariencia, lo hubieran conseguido por sus 89 medallas conseguidas, 33 de ellas de oro, y nadie esperaría que no lo hubieran usado como refuerzo de sus teorías. Pero entonces entró Jesse Owens, atleta afroamericano, negro, de aquellos que los nazis despreciaban, y tumbó la teoría con sus cuatro medallas de oro: en 100 metros lisos, en salto de longitud, en 200 metros lisos y en relevos. La cara de disgusto de Hitler, quien el primer día se negó a dar la mano al atleta afroamericano Cornelius Johnson según algunos (según el portavoz del Führer, el atleta ya se había ido), lo decía todo:

Incomprensiblemente, este vídeo ha sido marcado como inadecuado (?)

Mientras buscamos la información, vemos un montón de opiniones, unas más dignas que otras; y, cómo no, hay quien habla de “mitos” (una de las palabras favoritas de los revisionistas desde que llegaron a la M en su enciclopedia); la realidad es ésta: que Jesse Owens no era un hombre especialmente político, y probablemente no fuera consciente de lo que hizo, y que Hitler odiaba a los negros… Hitler odiaba todo lo que no era alemán. No es que Hitler no quisiera aplaudir la hazaña del joven atleta: es que desde el principio de los juegos sólo aplaudía a los medallistas alemanes, y el COI le advirtió de que o lo hiciera con todos o con ninguno: optó por la segunda. Sobre Owens, debido a que declaró que la prensa no fue muy amable a la hora de criticar al “hombre del momento” (se refiere a Hitler), se llega a decir que le defiende. He dicho que no era un hombre político en principio, pero no que fuera tonto, y quizás pensó que sí fuera de mal gusto. Pero los despropósitos llegan hasta la Wikipedia. Leemos en la versión española de la entrada referente a estos juegos:

Otra leyenda urbana es que los juegos fueron un momento de humillación para el régimen nazi porque algunos atletas negros consiguieron un gran número de medallas. En realidad, la competencia no constituyó una humillación para la Alemania Nazi, ya que el país anfitrión logró recoger más medallas que los demás países y Hitler se mostró satisfecho con el resultado.

http://es.wikipedia.org/wiki/Juegos_Ol%C3%ADmpicos_de_Berl%C3%ADn_1936#El_mito_de_Owens_y_la_supuesta_humillaci.C3.B3n_nazi

Bundesarchiv_Bild_183-G00630,_Sommerolympiade,_Siegerehrung_WeitsprungEl que escribió esto incurre en un ejercicio de deslealtad intelectual muy grave: su argumento consiste en que, dado que el número de medallas conseguido por el país anfitrión fue mayor que el de los atletas afroamericanos, no existe dicha “humillación”. Podemos estar de acuerdo en que no hubo humillación nacional a ciertos niveles, pero nos es muy difícil imaginar a unos nazis aplaudiendo la hazaña de un negro y no abuchearle e insultarle. Lo que sí constituyó la victoria de Owens, al igual que las teorías del científico judeo-alemán Albert Einstein, fue el principio de falsibilidad de la teoría supremacista aria: basta un elemento que contradiga la teoría para que ésta tenga una alta probabilidad de ser falsa, especialmente teorías muy cerradas, y las teorías racistas nazis lo eran. Si todo un premio Nobel en Físicas como el alemán Johannes Stark veía amenazada las teorías supremacistas del nacional-socialismo por las investigaciones de Einstein, llegando a declarar que era necesaria una física alemana “limpia de elementos judíos”, qué no se diría del hombre que echó por tierra la supremacía física de los arios. Quizás el ministerio de propaganda nazi tuviera que hacer una rectificación de su universo racista: lo de Einstein eran teorías, tesis, susceptibles de verificarse o de falsibilizarse; pero lo de Owens era efectivo, concreto, observable y, por tanto, contrastable: la falsibilidad había quedado patente. Y os aseguro que muchos enemigos del nazismo brindaron a la salud de Owens.

Volviendo a Owens, ésta no fue la última paradoja (ni siquiera constituye una paradoja) de los juegos. Durante el tiempo en el que estuvo en Berlín, y a pesar de haberse convertido en toda una estrella incluso para los berlineses, a Owens se le aplicaba las leyes de Ciudadanía del Reich de 1935, por las que estaba excluido de la ciudadanía, y sin embargo podía alojarse en el hotel que él quisiera, algo que –remarcaba- no le era posible hacer en su propio país. Otra paradoja que él remarca ocurrió tras los juegos: Hitler le había felicitado, ciertamente, pero el presidente Franklin Delano Roosevelt, intentando procurarse el voto sudista (anti-negro, anti-rojo, anti-católico) en las elecciones, se negó a recibirle en la Casa Blanca:

Cuando volví a mi país natal, después de todas las historias sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente.

http://es.wikipedia.org/wiki/Jesse_Owens#Los_Juegos_Ol.C3.ADmpicos_de_Berl.C3.ADn_y_la_relaci.C3.B3n_con_Franklin_Delano_Roosevelt

Tras los juegos olímpicos, Owens trabaja como promotor de deportes, como botones de hotel, como pinchadiscos de jazz; llegó a caer en cierto desprestigio cuando en 1968 no apoyó, con muy duras palabras, el saludo al Black Power de los atletas Tommie Smith y John Carlos, aunque pocos años después, en su libro de 1972 He cambiado, se retractaba y declaraba: “Ahora pienso que la militancia en el mejor sentido de la palabra era la única respuesta cuando el hombre negro estaba preocupado, que un negro que no fuera un militante en 1970 era o ciego o un cobarde” (http://en.wikipedia.org/wiki/Jesse_Owens#Post-Olympics). A parte de las medallas que le fueron concedidos por la presidencia, en Berlín, desde 1984, existe una calle con su nombre y un colegio del distrito de Lichtenberg lleva también su nombre, derivado de la incomprensión de su acento por parte de su profesor cuando le decía que su nombre era J. C. (pronunciado *yei dsi*).

http://www.jesseowens.com/

http://www.jesse-owens.org/about1.html

Deporte y Revolución I: Barcelona Vs. Berlín (1936)


“Cualquier forma de discriminación contra un país o una persona
basada en consideraciones de raza, religión, política, sexo o de otro
tipo es incompatible con la pertenencia al Movimiento Olímpico.”

Carta Olímpica: Principios fundamentales del Olimpismo, 4

Olimppop36En el año de 1931, dos ciudades se jugaban la candidatura de las olimpiadas de 1936: Barcelona y Berlín; finalmente se decantaron por la capital de Alemania, que seguía siendo una democracia. En el año 33, Hitler se hace democráticamente con la cancillería en Alemania, y comienza con su plan de desmontar la democracia de la República de Weimar e instaurar su régimen nacional-socialista, un paraíso para los miembros puros de la raza aria: comenzó la segregación racial de los judíos. Aunque aún (o al menos no oficialmente) el régimen nazi no había pasado a aplicar sus más funestas prácticas sobre la población judía, a medida que se acercaba el año 36 el Comité Olímpico Internacional debatía sobre si se debía mantener la sede olímpica: tanto las teorías como las prácticas de Hitler atentaban directamente contra el espíritu olímpico, tanto más cuando por sus leyes había expulsado de los clubes y de las delegaciones deportivas a los atletas judíos. A pesar de algunas voces célebres discordantes, Berlín celebraría los que, probablemente, serían los juego más extraños de toda la historia olímpica. No hay más que ver la inauguración. He tenido cierta polémica conmigo mismo para incluir aquí o no este vídeo. Pero, a fin de cuentas, conocer es combatir, y creo que es bueno ver un vídeo en el que tan funesto y a la vez patético personaje utiliza una inauguración olímpica, convertida en desfile militar, para aparentar que el mundo entero le rinde homenaje… ¿Hay quién a día de hoy no se cree que ya se estaba preparando la II Guerra Mundial?:

OlimpiadaPopular01Varios atletas, especialmente judíos, boicotearon unos juegos en los que el régimen nazi intentaría mostrar su cara más amable. Y, de todos los países democráticos que amenazaron con boicotearlos, sólo la República Española cumplió su amenaza, organizando la Olimpiada Popular de Barcelona, también conocida como la Contraolimpiada, entre el 19 y el 26 de julio de aquel año (algo antes que las de Berlín). Algunos enmarcan este evento dentro de las llamadas Olimpiadas Obreras: una serie de eventos deportivos promovidos por diversas asociaciones de izquierda opuestos al elitismo de los clubes olímpicos de la época; sin embargo, aunque promovida en principio por los partidos y los sindicatos de la izquierda española, pero apoyada tanto por el gobierno central como por el autonómico de la Generalitat, la Contraolimpiada, contando con participación de algunos de los atletas judíos que, o plantaron a Berlín, o eran emigrados y exiliados; y verdaderas delegaciones deportivas de EE. UU., Francia, Países Bajos, Bélgica, Checoslovaquia, Dinamarca, Noruega, Suecia y Argelia; mientras que las delegaciones de Alemania e Italia (y quizás de algún otro país, tal vez Portugal o Polonia). Según un testimonio de la época, el maestro Pau Casals se ocuparía de inaugurar los juegos con el “Himno a la alegría” -algo que se puede ver en la película de Jaime Camino Dragon Rapide (1986), donde también se recoge el final de esto con una emotiva y conmovedora escena-. Pero el estallido de la guerra civil el 18 de julio de 1936 impidió que lo que podían haber sido los Juegos de la Libertad, los verdaderos Juegos de los Pueblos, los auténticos Juegos Olímpicos, contra las payasadas que el régimen nazi pretendía vender al exterior, se pudieran llevar a cabo, como tantas otras cosas en la historia de España. Sin embargo, varios de los atletas que se encontraban en la Ciudad Condal, especialmente alemanes e italianos, se alistaron casi inmediatamente en las milicias para luchar contra el fascismo.

A parte de los enlaces de la Wikipedia, recomiendo estos enlaces:

Testimonio de Eduardo Vivancos, uno de los participantes:

http://www.nodo50.org/esperanto/artik33es.htm

Una historia muy elaborada, por Rubén Castelló Mateo:

http://www.museodeljuego.org/_xmedia/contenidos/0000001211/docu1.pdf

Una entrada muy completa, ilustrada con testimonios reales:

http://keikai.blogspot.com.es/2006/04/olimpiada-popular-barcelona-1936.html

Pero, por supuesto, no vamos a enlazar cierta página que sí hace la entrada (una de ellas) de la Wikipedia en español, porque, a parte de que –como las Olimpiadas del Berlín nazi- atentaría contra la integridad de esta página mía, no puedo garantizar la veracidad de su contenido, y sospecho que fue incluida en la wikipedia por alguien con malos propósitos.

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