Archive for the ‘Poesías y canciones’ Category

Las cárceles


Otra estremecedora poesía de Miguel Hernández escrita durante su estancia en la cárcel. En esta ocasión no es su propia jaula la que lamenta, sino la de todo el pueblo: perseguido, enjaulado y, demasiado a menudo, ejecutado. Comienza presentándonos a la cárcel como un ser tenebroso, maligno, como una rata, que se arrastrara por las cloacas del mundo. Francisco Curto tomó la priemra estrofa de la primera parte y le puso música para su monográfico Miguel Hernández, consiguiendo un efecto estremecedor:

Las cárceles

I

Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo,

van por la tenebrosa vía de los juzgados:

buscan a un hombre, buscan a un pueblo, lo persiguen,

lo absorben, se lo tragan.

No se ve, que se escucha la pena de metal,

el sollozo del hierro que atropellan y escupen:

el llanto de la espada puesta sobre los jueces

de cemento fangoso.

Allí, bajo, la cárcel, la fábrica del llanto,

el telar de la lágrima que no ha de ser estéril,

el casco de los odios y de las esperanzas,

fabrican, tejen, hunden.

Cuando están las perdices más roncas y acopladas,

y el azul amoroso de fuerzas expansivas,

un hombre hace memoria de la luz, de la tierra,

húmedamente negro.

Se da contra las piedras la libertad, el día,

el paso galopante de un hombre, la cabeza,

la boca con espuma, con decisión de espuma,

la libertad, un hombre.

Un hombre que cosecha y arroja todo el viento

desde su corazón donde crece un plumaje:

un hombre que es el mismo dentro de cada frío,

de cada calabozo.

Un hombre que ha soñado con las aguas del mar,

y destroza sus alas como un rayo amarrado,

y estremece las rejas, y se clava los dientes

en los dientes de trueno.


II

Aquí no se pelea por un buey desmayado,

sino por un caballo que ve pudrir sus crines,

y siente sus galopes debajo de los cascos

pudrirse airadamente.

Limpiad el salivazo que lleva en la mejilla,

y desencadenad el corazón del mundo,

y detened las fauces de las voraces cárceles

donde el sol retrocede.

La libertad se pudre desplumada en la lengua

de quienes son sus siervos más que sus poseedores.

Romped esas cadenas, y las otras que escucho

detrás de esos esclavos.

Esos que sólo buscan abandonar su cárcel,

su rincón, su cadena, no la de los demás.

Y en cuanto lo consiguen, descienden pluma a pluma,

enmohecen, se arrastran.

Son los encadenados por siempre desde siempre.

Ser libre es una cosa que sólo un hombre sabe:

sólo el hombre que advierto dentro de esa mazmorra

como si yo estuviera.

Cierra las puertas, echa la aldaba, carcelero.

Ata duro a ese hombre: no le atarás el alma.

Son muchas llaves, muchos cerrojos, injusticias:

no le atarás el alma.

Cadenas, sí: cadenas de sangre necesita.

Hierros venosos, cálidos, sanguíneos eslabones,

nudos que no rechacen a los nudos siguientes

humanamente atados.

Un hombre aguarda dentro de un pozo sin remedio,

tenso, conmocionado, con la oreja aplicada.

Porque un pueblo ha gritado ¡libertad!, vuela el cielo.

Y las cárceles vuelan.

de El hombre acecha (1939)

Miguel Hernández

tomado de http://www.nodo50.org/tortuga/

Antes del odio


Por comenzar el ciclo de canciones sobre presos, cárceles y amnistía durante el franquismo y la transición de un modo cronológico, empezamos con un poema de Miguel Hernández, escrito por el inmortal poeta valenciano durante su estancia en las prisiones terribles de los años 40, en donde al igual que otros muchos presos políticos, esperaban casi con impaciencia la sentencia de pena de muerte por "rebelión militar" (sic), que, junto con otros, fue recogido y arreglado por su esposa Josefina Manresa en el libro Cancionero y romancero de ausencias. Triste de reconocer, pero verídico, que suponen casi lo mejor de su poesía, especialmente cuando estos poemas en boca de los cantautores, o leídos, por supuesto, supusieron la esperanza para muchos presos políticos. No hace falta más que saber que estaba en la cárcel, privado de su mujer y de su hijo, sufriendo la impotencia por el hambre y la miseria que estaban pasando. Las fotos que he escogido son una de Adolfo cantando a Josefina Manresa, el cartel de "Amnistía y libertad" y el retrato que Antonio Buero Vallejo le hizo en prisión. Este poema fue musicado y cantado por Adolfo Celdrán para su disco homenaje Al borde del principio.:

Antes del odio

Beso soy, sombra con sombra.
Beso, dolor con dolor,
por haberme enamorado.
corazón sin corazón,
de las cosas, del aliento
sin sombra de la creación.
Sed con agua en la distancia,
pero sed alrededor.

Corazón en una copa
donde me la bebo yo
y no se lo bebe nadie,
nadie sabe su sabor.
Odio, vida: ¡cuánto odio
sólo por amor!

No es posible acariciarte
con las manos que me dio
el fuego de más deseo,
el ansia de más ardor.
Varias alas, varios vuelos
abaten en ellas hoy
hierros que cercan las venas
y las muerden con rencor.

Por amor, vida, abatido,
pájaro sin remisión.
Sólo por amor odiado,
sólo por amor.

Amor, tu bóveda arriba
y yo abajo siempre, amor,
sin otra luz que estas ansias,
sin otra iluminación.
Mírame aquí encadenado,
escupido, sin calor
a los pies de la tiniebla
más súbita, más feroz,
comiendo pan y cuchillo
como buen trabajador
y a veces cuchillo sólo,
sólo por amor.

Todo lo que significa
golondrinas, ascensión,
claridad, anchura, aire,
decidido espacio, sol,
horizonte aleteante,
sepultado en un rincón.
Espesura, mar, desierto,
sangre, monte rodador,
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor.

Porque dentro de la triste
guirnalda del eslabón,
del sabor a carcelero
constante y a paredón,
y a precipicio en acecho,
alto, alegre, libre soy.
Alto, alegre, libre, libre.
sólo por amor.

No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme. no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa ?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión,
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy, siénteme libre.
Sólo por amor.

Miguel Hernández

Venim del nord, venim del sud


A modo de epílogo, y para establecer un puente entre ésta y la siguiente temática, que versará sobre la denuncia de hechos concretos como fusilamientos y asesinatos, ponemos "Venim del nord, venim del sud" de Lluís Llach (1978).
Para los años previos a 1980, podría parecer que todo estaba resuelto, o eso nos intentan vender… Pero no: quedaban exiliados por regresar, presos por liberar y muertes que vengar. Algunos procesos se produjeron, lentamente, otros quedan pendientes… De esto viene a hablar esta fantástica canción de Lluís Llach, que es una especie de canto para unir a todos en el mismo esfuerzo:


Venim del nord, venim del sud

Venim del nord,
venim del sud,
de terra endins,
de mar enllà,
i no creiem en les fronteres
si darrera hi ha un company
amb les seves mans esteses
a un pervindre alliberat.
I caminem per poder ser
i volem ser per caminar.

Venim del nord,
venim del sud,
de terra endins,
de mar enllà,
i no ens mena cap bandera
que no es digui llibertat,
la llibertat de vida plena
que és llibertat dels meus companys.
I volem ser per caminar
i caminar per poder ser.

Venim del nord,
venim del sud,
de terra endins,
de mar enllà,
i no sabem himnes triomfals
ni marcar el pas del vencedor,
que si la lluita és sagnant
serà amb vergonya de la sang.
I caminem per poder ser
i volem ser per caminar.

Venim del nord,
venim del sud,
de terra endins,
de mar enllà,
seran inútils les cadenes
d’un poder sempre esclavitzant,
quan és la vida mateixa
que ens obliga a cada pas.
I caminem per poder ser
i volem ser per caminar.

Venimos del norte/ venimos del sur/ de tierra adentro/ de allende el mar/ y no creemos en fronteras/ si un compañero está detrás/ con sus dos manos abiertas/ a un porvenir liberado./ Y caminamos para poder ser/ y queremos ser para caminar./

Venimos del norte/ venimos del sur/ de tierra adentro/ de allende el mar/ y no nos conduce ninguna bandera/ que no se llame libertad,/ la libertad de vida plena/ que es libertad de mis compañeros./ Y queremos ser para caminar/ y caminar para poder ser./

Venimos del norte/ venimos del sur/ de tierra adentro/ de allende el mar/ y no sabemos himnos triunfales/ ni marcar el paso del vencedor,/ que si el combate es sangriento/ será con vergüenza de la sangre./ Y queremos ser para caminar/y caminar para poder ser./

Venimos del norte/ venimos del sur/ de tierra adentro/ de allende el mar/ serán inútiles las cadenas/ de un poder siempre esclavizante/ cuando es la vida misma/ la que nos obliga a cada paso./ Y caminamos para poder ser/ y queremos ser para caminar.

Alabama 69


Después de haber leído la entrada de hoy en A ras del alba, se me ha ocurrido colgar esta canción del grupo Humble Pie, una banda de blues y country algo desconocida por aquí de principios de los 70 que hablaba de cómo en el año 69 para la gente negra las cosas parecían no haber cambiado mucho (NOTA: ninguno de los componentes del grupo es negro):

Alabama 69
I come from Alabama and I work a ten pound hammer
And my womans picking cotton for the bossman on the hill
They work us till they break our back
And beat us cos our skin is black
I guess I'll have to slave till the whip is in the grave

When will we be free

I wanna walk down any road
And feel we have our liberty

From day to day we live to die
The scars across my back don't lie
Ain't there anyone out there
To hear my freedom cry
Now I believe a man's a man who earns his pay as best he can
The colour of his skin don't mean that he ain't just like you
But white folk here don't give a hell
They think that we were born to smell
Of sweat and dust and dirt
And pull a plough until we die

When will we be free

I wanna walk down any road
And feel we have our liberty

These shoes I'm wearing every day
Got holes the size of Frisco Bay
I'm praying for the time
When there will come a judgement day
You all know how long it is since Lincoln made their promices
That one day we would walk alone the white side of the street
But there was some bad folk around
Who got so riled they shot him down
And there ain't a cop in town
Who wouldn't do the same for me

When will we be free
I wanna walk down any road
And feel I've got my liberty
When will we be free
When will we be free
When will we be free
When will we be free?

Vengo de Alabama y trabajo con un martillo de diez libras/ y mi mujer recoge algodón para el patrón en la colina./ Nos hacen trabajar hasta romper nuestras espaldas/ y nos pegan porque nuestra piel es negra./ Supongo que seré esclavo hasta que el latigo esté en la tumba./ ¿Cuándo seremos libres?/ Quiero caminar por cualquier carretera/ y sentir que tenemos nuestra libertad./ Día a día vivimos para morir,/ las cicatrices que cruzan mi espalda no mienten./ No hay nadie hay fuera/ que escuche mi grito de libertad./ Ahora creo que un hombre es un hombre que gana su precio lo mejor que puede;/ el color de la piel no signifiza que él no sea igual que tú./ Pero a la gente blanca le importa un carajo,/ piensan que nacimos para oler/ a sudor, a polvo, a suciedad/ y empujar el arado hasta que nos muramos./ ¿Cuándo…?/ Estos zapatos que llevo cada día/ tienen agujeros del tamaño de la Bahía de San Francisco./ Rezo por el tiempo/ en el que vendrá el día del juicio./ Sabéis cuánto tiempo hace que Lincoln prometió/ que caminaríamos por la acera blanca de la calle,/ pero había un mal tipo cerca/ que se irritó tanto que le disparó,/ y no hay un poli en la ciudad/ que no me haría lo mismo a mí./ ¿Cuándo…?

Humble Pie

(la traducción es mía)
foto: Humble Pie

Cuenta conmigo


Para cerrar el ciclo de canciones que hablan sobre la transición en general, dejo esta estupenda canción que Rosa León grababa para su disco de 1984 Cuenta conmigo esta canción con el mismo título: se trata de una canción original del cantautor americano Chris de Burg cuya letra adaptó Víctor Manuel. En ella se habla de cómo la transición democrática supuso algunos sueños rotos, algunas deserciones, y algunos que se quedaron atrás, además de la persistencia de "toda esa gente que vive mirando hacia atrás":

Cuenta conmigo


Chris de Burg. Ad: Victor Manuel

La noche está en mí.
Abajo la niña, durmiendo, parece feliz.
Su espíritu es libre como alguna vez fuimos todos.
¿Qué quedó en ti?
¿A dónde se fueron los héroes de mi juventud?
¿Dónde estarán?
Me he sentado a esperar en la puerta
por verlos pasar y volverte a soñar
sin echarme a llorar. Sé bien
que cuando amanezca estaré
dispuesta a luchar.
Fuimos dejando jirones de aquel corazón
 
ycargamos detrás
algunas ideas que ahora se pudren al sol

Hay tanto por hacer…
Hay tanto que aprender…
Hay tanto que cambiar…
Cuenta conmigo
Puedes siempre contar

Sálvame con tu luz,
dame tus ojos que ven
misterios el tiempo.
Toda esa gente que vive mirando hacia atrás
¿No se cansarán?
No supimos hacer una historia con un buen final
¿Para qué?

De vosotros vendrá el futuro imposible de ayer.

La pell de brau xxx


He aquí un hermoso poema de Espriu destinado a ensalzar todos los idiomas del mundo, pero sobre todo, las lenguas de España:

SALVADOR ESPRIU

La pell de brau XXX
(La piel de toro XXX)

Diversos són els homes i diverses les parles,

i han convingut molts noms a un sol amor.

La vella i fràgil plata esdevé tarda

parada en la claror damunt els camps.

La terra, amb paranys de mil fines orelles,

ha captivat els ocells de les cançons de l’aire.

Sí, comprèn-la i fes-la teva, també,

des de les oliveres,

l’alta i senzilla veritat de la presa veu del vent:

"Diverses són les parles i diversos els homes,

i convindran molts noms a un sol amor."

Diversos son los hombres y diversas las hablas,/
y han convenido muchos nombres a un solo amor./

La vieja y frágil plata acontece tarde/
parada en la claridad encima los campos./
La tierra, con trampas de mil finas orejas,/
ha cautivado los pájaros de las canciones del aire./

Sí, compréndela y hazla tuya, también,/
desde los olivos,
la alta y sencilla verdad de la presa voz del viento:/
"Diversas son las hablas y diversos los hombres,/
y convendrán muchos nombres a un solo amor."

Egia bat esateagatik


GABRIEL ARESTI

Egia bat esateagatik

Egia bat esateagatik,
alabak
hil behar bazaizkit,
andrea
bortxatu behar badidate,
etxea
lurrarekin
berdindu behar bazait;
Egia bat esateagatik,
ebaki behar badidate
nik eskribitzen
dudan
eskua,
nik kantatzen

dudan
mihina;
Egia bat esateagatik,
nire izena
kenduko badute
euskal literaturaren
urrezko
orrietatik,
inoiz,
inola,
inun
eznaiz
isilduko.

Si por decir una verdad/ han de matarme/ las hijas,/ han de violarme/ la mujer,/ han de derribar/ la casa/ donde vivo;/ si por decir una verdad/ han de cortarme/ la mano/ con que escribo,/ la lengua/ con que canto;/ si por decir una verdad/ han de borrar/ mi nombre/ de las páginas de oro/ de la literatura vasca,/ en ningún momento,/ de ninguna manera,/ en ningún lugar/ podrán/ acallarme.

Alas


Vainica Doble fue un dúo genial de cantautoras algo, Carmen Santonja y Gloria van Aersen, distinto de lo que se venía entendiendo como cantautor. Las Vainica no hacían "canción protesta" al modo canónico: no hacían grandes canciones épicas ni arengas proletarias, sin embargo, su protesta se centraba más en los asuntos cotidianos, en las sátiras, y muy especialmente, porque era su especialidad, en la crítica a la educación infantil de entonces. Su álbum de 1977, Contracorriente, versa casi únicamente sobre ello, saliéndose del disco clásico del año 77 -algunos sobrecargados políticamente-; sin embargo, hay en él una canción soberbia que si tiene un refilón del momento político que se vivía:
"Alas" es para muchos la mejor canción del disco (incluso de Vainica Doble): es una canción que trata sobre los sentimientos y el corazón del hombre; el punto exacto es el verso que dice: "cóndores negros de boinas roja"; como muchos sabréis, se refieren a ciertos grupos de ultra-derecha, primordialmente falangistas y requetés carlistas, cuyo "traje de batalla" incluía una boina roja. De esta manera, las Vainica afirman su compromiso contra estos elementos. Y también, si uno se fija, hallará metáforas pro-amnistía y anti-tortura. En definitiva, un bello canto de esperanza lleno de humanismo:

Alas

Hay que despreciar el tiempo
para conseguir alas,
y pasar las horas muertas ante un pájaro,
imitarlo a navegar por el espacio.

Con las alas invisibles de tu corazón,
¡Alas!
cantando pío pío,
ir volando al sol,
incólume al calor y al frío
filo del hacha del podador.
Hacha del podador:
hacha de inquina
que cercena y extermina
las alas del soñador.

Alas del amor, alas del dolor,
alas del hombre, alas del valor
¡Alas!

Con las alas que da el hambre y que da el valor
¡Alas!
a pie atravesó los Andes el conquistador:
si hubieran sido de acero
¡qué espectáculo el del cielo!
Armaduras refulgentes contra cóndores,
¡Alas!
vivas, recias, resistentes y afiladas
como espadas de fina hoja,
cóndores negros de boina roja.

Si las alas de todos los ángeles se pusieran en movimiento
¿a qué velocidad se desplazaría el viento?
Podrían las alas de mecánicos inventos
hacer
frente a este tormento.

Vainica Doble


Juan Carlos


En honor a la verdad, a muy poca gente le convencía el joven príncipe Juan Carlos, salvo a los monárquicos. Por un lado, en la ultra-derecha se prefería a un militar de vocación; los carlistas querían un rey, pero de la rama de Carlos María, claro; y los falangistas "camisa vieja" tampoco lo apreciaban, ya que el falangismo es republicano. Por otra parte, y como es lógico, a la izquierda no les hacía ni gracia. A la gente del pueblo, por su parte, aquel tipo tan alto con una expresión -en honor a la verdad- algo lela, que parecía el perrito faldero de Franco, les parecía algo pusilánime. En los últimos días del franquismo, los de la izquierda interpretaban a este personaje que no parecía siquiera tener voz propia como el intento desesperado de que el franquismo sobreviviera a su progenitor: es decir, para muchos el actual rey de España no era más que un pelele, un espantapájaros en manos de los auténticos jefes: los ministros de Franco.
A mediados de los 70, poco antes de la muerte de Franco, Bernardo Fuster, que residía en Alemania, afiliado al FRAP y cantando con el pseudónimo de "Pedro Faura", le dedicó, en su disco Manifiesto, esta canción (que no sé si su majestad habrá oído alguna vez):

Esta es una canción dedicada a un personaje muy curioso que tenemos en España:
Juan Carlos, el pelele.


Terminar la tragedia en esperpento,
jaleando con ¡hala!, ¡ole! y ¡ele!,
se preparan montando un gran pelele
de ignorancia dechado y monumento.

¡Pelele!

Su borbónica faz es un portento,
"Homenaje a la baba" se titula,
manes de don Camulo, ved que mula
coronada de sangre y escremento.
Tiremos, compañeros, de la manta,
que el pueblo está que arde y ya quemando
ante tanta miseria y desespero,
y ved como ya el pueblo se levanta
p’a terminar la farsa propinando
gran patada en borbónico trasero.

Popular/ Pedro Faura

Companys, no és això


Durante aquellos 3 ó 4 años que duró la transición democrática se produjeron reticencias, pactos, reculadas, deserciones, renuncias, por parte de, para ser justos, todas las partes. Muchos problemas, que aún hoy son temas candentes de conversación, quedaban en el tintero, y, de nuevo para seer justos, tal vez las mayores renuncias fueran las de la izquierda, o mejor dicho, el PSOE y el PCE, y no ya por el tema de la bandera o la monarquía, sino por temas sociales que aún tendrían que esperar. Uno de los hechos más dolorosos fue su renuncia a conseguir justicia para los represaliados por el franquismo, incluidos aquellos que hoy todavía siguen enterrados "con otros cien" (como decía la canción de Serrat) esperando digna sepultura y un nombre en ella. A día de hoy, los herederos ideológicos de, no ya Suárez, sino de los anteriores, siguen oponiéndose mientras abundan calles y plazas y topónimos con referencias franquistas e incluso fascistas.
No era aquello por lo que se había luchado: Carrillo lo sabía y González también lo sabía. Para algunos, aquella preciada libertad, daba más la sensación de ser la tremenda resaca de una fiesta en la que se había estado muy borracho, y también que les empezaban a echar la calle porque no estaban invitados a la siguiente fiesta. Comenzaba la gran traición a aquellos que habían mantenido el puesto caliente para algunos políticos que empezaban a sufrir amnesia. Esto es lo que Lluís Llach, más o menos, canta en su genial disco del 78, El meu amic, el mar: no es eso compañeros, una reflexión de cómo los sueños a veces se quedan en sueños:

Companys, no és això

No era això, companys, no era això
pel que varen morir tantes flors,
pel que vàrem plorar tants anhels.
Potser cal ser valents altre cop
i dir no, amics meus, no és això.

No és això, companys, no és això,
ni paraules de pau amb garrots,
ni el comerç que es fa amb els nostres drets,
drets que són, que no fan ni desfan
nous barrots sota forma de lleis.

No és això, companys, no és això;
ens diran que ara cal esperar.
I esperem, ben segur que esperem.
És l’espera dels que no ens aturarem
fins que no calgui dir: no és això.

No es esto compañeros, no es esto/ por lo que murieron tantas flores,/ por lo que lloramos tantos anhelos./ Quizás debamos ser valientes de nuevo/ y decir no, amigos, no es esto./

No es esto compañeros, no es esto,/ ni palabras de paz con barrotes/ ni el comercio que se hace con nuestros derechos,/ derechos que son, que no hacen ni deshacen/ nuevos barrotes bajo forma de leyes./

No es esto, compañeros, no es esto;/ nos dirán que hace falta esperar./ Y esperamos, bien es cierto que esperamos./ Es la espera de los que no nos detendremos/ hasta que no sea preciso decir, no es esto.

Lluís Llach
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