Archive for the ‘Reseñas’ Category

‘El último vándalo (que yo sepa)’ (reseña)


Como dice la autora, Alicia Ramos (Güímar, 1969), lo suyo es componer canciones y cantarlas, pero solo le dan premios cuando escribe novela. Y es que la trayectoria de esta tinerfeña es larga, dilatada y con sello personal. Últimamente también puedes encontrarla escribiendo para CTXT y Píkara Magazine columnas de actualidad, con su peculiar y simpático tono desenfadado aunque ácido, que es el que impregna su novela, El último vándalo (que yo sepa), ganadora del Premio de Novela Benito Pérez Armas (2019).

Resumen:

[Nota: la novela carece de sinopsis o, por lo menos, yo no la he encontrado, por lo que esta es de mi autoría. En caso de utilizarla, se agradecerá citar la fuente. Se puede hacer libremente, ya que no cobro]

Candelaria es una mujer trans, tinerfeña y pintora artística que sobrevive en Madrid a trancas y barrancas y que tiene un bebé. Y ¿POR QUÉ TIENE UN BEBÉ? Ese es el motivo de la historia que se dispone a contar en primera persona. Todo comienza el día en que el Gobierno de Canarias le encarga, en su calidad de licenciada en Historia del Arte, viajar hasta Bélgica para rastrear los cuadros de un pintor desconocido llamado Secundino Batista, ya que es un autor canario que emigró hacia allí. No obstante, en mitad del transcurso de su investigación, que ya se presenta accidentada, tiene que regresar a Canarias para asistir al funeral de su padre, en donde descubrirá que este dirigía una peculiar sociedad secreta llamada Hermandad Vándala y de la que tendrá que hacerse cargo, además de iniciar otra búsqueda: la de las reliquias del último rey vándalo, Gelimer, del cual dicen que se asentó en las islas con su pueblo.

Trasfondo

Va a ser un poco difícil tratar el trasfondo, ya que Alicia no nos lo da todo mascado desde el principio, sino que nos lo va poniendo por ahí disperso. Pero en fin.

Karl Bryullov: El saqueo de Roma (entre 1833-1836)

Un poco de historia… En el año 409 de nuestra era, durante los estertores del agónico Imperio Romano de Occidente, un pueblo germánico llamado Vándalo penetró en la Península Ibérica para asentarse, pensaban que defintivamente, en el valle del Guadalquivir y crear un reino estable, pero no pacífico. Luego llegarían los visigodos… Sin embargo, en el 429 Genserico capitanea un ejército que cruza el estrecho de Gibraltar para arrebatar al imperio las prometedoras tierras del Norte de África. Y ahí se quedan, haciendo lo mejor que sabe hacer un bárbaro: asediar y arrasar con Cartago y con Roma, hasta que en la batalla de Tricamerón su último rey, Gelimer, es derrotado por el general bizantino Belisario, poniendo fin a la ocupación vándala del Norte de África.

Hasta ahí, la historia oficial de uno de tantos pueblos bárbaros que invadieron, estuvieron y desaparecieron sin dejar rastro o impronta (sin ofender a arqueólogos e historiadores) más allá de ser los causantes indirectos del nombre del territorio Al-Ándalus y de la actual Andalucía. Sin embargo, una línea de investigación casi desconocida y por corroborar (por la falta de pruebas, supongo) sostiene que esto no fue así exactamente, sino que, tras la derrota, los vándalos se hicieron a la mar en busca de otros territorios hacia el oeste: las islas Canarias, en donde establecieron un reino que, no obstante, desapareció en algún momento en las brumas de la historia… Y este es el pretexto de la novela de Alicia, que se ha documentado un montón para crear una historia verosímil. Y es que, como saben los autores que se dedican a la novela histórica y también los que escriben novelas de conspiraciones, la falta de pruebas arqueológicas, historiográficas y documentales, las hipótesis no corroboradas y las teorías demenciales sobre esto o sobre aquello dan mucho juego y libertad creativa.

De todo eso sabe mejor Alicia, que para eso es licenciada en Geografía e Historia.

Estilo

¿Qué estilo tiene Alicia? Para empezar, Alicia no tiene estilo; Alicia es su propio estilo. El estilo de Alicia es Alicia. Y eso está muy bien. Si la conoces o la has visto actuar, sabrás a lo que me refiero: espontáneo, desenfadado, irónico, agridulce, a veces cargado de mucha mala leche cuando se tercia, y siempre, siempre muy simpático. Lo cual hace de una novela de, en principio, intriga y conspiraciones algo muy original, muy alejado del registro tan serio y oscuro que suele tener este género, lo cual te lleva a pensar que, en parte, puedes considerarlo como un «quijote» de la novela de misterio con grandes conspiraciones, sociedades secretas en la sombra, claves encriptadas en obras de arte y reliquias con un gran simbolismo y/ o un gran poder legitimador. De hecho, en algunos momentos Candelaria llega a mostrar desprecio por los grandes tópicos no solo de estas novelas, sino de las investigaciones heterodoxas con fines esotéricos (incluso políticos) tales como el arca de la alianza, la lanza de Longinus y todos esos temas con los que triunfas en cualquier reunión protonazi que se precie. Lo cual, cuidado, no le resta nada al suspense, que lo hay, pero siempre desde el prisma irónico de la protagonista, que tiende a quitar hierro al asunto del que se trate y te cuenta lo que le ocurrió, aunque sea lo más horrible, como si estuvierais tomándoos una cerveza en ese bar de Güímar. En definitiva, en parte es una parodia de esas novelas, pero sin perder nunca la calidad ni caer en absurdos innecesarios más allá de las simpáticas escenas y conversaciones que suceden por aquí y por allá para quitar solemnidad a la historia.

Alicia nos lleva, Candelaria mediante, a través de Tenerife, Madrid, París, la Bélgica flamenca, los Países Bajos y Alemania, pero no se detiene demasiado en consideraciones paisajísticas, cosa que a mí, enemigo por lo general de la descripción compulsiva y obsesiva, me parece bien. En cuanto a los datos históricos, arqueológicos y demás, sí es algo más prolífica (incluso en los, supongo, inventados), pero sin llegar a aburrir. Los datos que ofrece se integran perfectamente como elementos del relato, no como en esos autores obsesionados por demostrar a sus lectores que se han documentado, que al final marean y agobian con un cúmulo de datos que no acaban de acoplarse bien en la historia, sino que la torpedean.

Por encontrarle alguna pega, quizás hubiera estado bien que acabara con «¿Qué será lo próximo?». Pero claro, aquí no está la Alicia cantautora, sino la Alicia novelista.

En resumen: aunque se puede decir que es una novela de misterio, su tono desenfadado le confiere una lectura ágil y rápida, sin que por ello el elemento de intriga se vea perjudicado.

Para haceros con el libro, podéis contactar con Alicia en sus canales de redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram. No tiene pérdida.

Reseña de Iñaki AlRui para Lo Que Somos


Una nueva reseña de mi novela, Billy (“algo es algo”), escrita magistralmente por Iñaki AlRui para la página de la asociación Lo Que Somos.

Me gustaría resaltar este fragmento:

Se va cargando de ritmo narrativo según avanzan los capítulos, y entra en el estremecedor relato de la tortura, detalles, descripciones, lugares; ese relato se convierte al mismo tiempo en un alegato contra la tortura, por su horror y sadismo.
Llegamos al final del texto. Llegado al desenlace, cada uno sacará sus conclusiones: justicia o venganza, belleza de la crueldad o ferocidad de la humanidad… El autor ha sabido situarnos en un ambiente muy concreto dentro de un lugar en el tiempo pasado.

Léela entera: Billy (“algo es algo”): la novela

Reseña en Búscame en el Ciclo de la Vida


https://www.buscameenelciclodelavida.com/

Búscame en el ciclo de la vida es un blog muy prestigioso dedicado a la recuperación de la memoria histórica en varios de sus aspectos, entre ellos, el de la tortura propiciada a los detenidos por la policía franquista. Por ello, han tenido la cortesía de publicarme esta disquisición sobre mi novela, tocando esos aspectos que sirven de trasfondo.

En esta especie de autorreseña, cuento los aspectos históricos relacionados con la tortura policial que envuelven a Billy (“algo es algo”): la génesis de la siniestra Brigada Político-Social, los inspiradores reales de los personajes que pertenecieron a dicho cuerpo de represión del pensamiento, los asesinatos encubiertos, sus contradicciones sociales, sus supuestos hechos parapoliciales y, por supuesto, la impunidad que parece amparar a estos antiguos torturadores y verdugos.

La autorreseña comienza así:

Billy (“algo es algo”) puede ser entendida como una novela policiaca al uso: un inspector retirado intenta desenmascarar a un asesino psicópata que, además, parece querer llamar su atención, a pesar de que el comisario de policía le advierte de que no lo haga. Pero eso es solo la superficie, lo importante es el trasfondo: que el exinspector, llamado Guillermo Niño, fue un torturador de la policía franquista; que está a punto de ser llevado a juicio por sus torturas; que persigue al asesino porque este imita sus métodos, y que un asesinato encubierto persigue su conciencia. De esta manera y a través de sus recursos literarios, una novela policiaca al uso se convierte en una denuncia de la tortura y en una codena hacia la impunidad de los torturadores.

Sigue leyendo en 3075. Billy (“algo es algo”): la denuncia contra los torturadores franquistas a través de una novela policiaca

Reseña de Billy (“algo es algo”), por Noelia Alegre Díaz


Guillermo tiene una parte de ingenuidad hasta que conoce a Marisa y es ascendido a inspector; en ese momento descubriremos a otro Guillermo distinto. ¿Será capaz de salir impugne de las acusaciones? ¿Acabará volviéndose loco? A estas y a otras preguntas obtendrás respuestas a medida que vayas descubriendo más cosas acerca de este libro.

Noelia Alegre Díaz

Lee el resto de la reseña aquí: Los Libros de Noe

Reseña de Billy (“algo es algo”) de Olga Lafuente para Submarino de Hojalata


submarinodehojalata.com

«La intriga no termina con la novela. Como he dicho al principio, aquí no importa la resolución del crimen, sino los motivos y el ambiente en que se produce. Me ha fascinado cómo el autor ha creado esa atmósfera asfixiante y oscura en los últimos capítulos del libro donde hasta parecía percibirse el olor del miedo y la muerte. Se ha movido muy bien entre las dos épocas narradas en el libro: la transición política española y la actual sin que se pueda producir confusión entre las dos.»

Olga Lafuente Perea para Submarino de Hojalata

Leer más: Reseña de Billy (“algo es algo”)

Dossier de prensa:

NO COMPRES MI LIBRO DURANTE LA CUARENTENA,

Cuando pase, podrás obtenerlo a través de estos medios:

Reseña de “Billy (‘algo es algo’)” por Ana Escudero


Encabezado del blog Las Palabras Descarriadas

«este libro nos invita a no cerrar los ojos a nuestro pasado y a investigar y ampliar la información que encontramos».

Ana Escudero, Las Palabras Descarriadas

Lee la reseña completa en su blog:

Las Palabras Descarriadas – Reseña: Billy (“algo es algo”)


Para adquirir el libro:

undefinedLibros Indie S. L.

undefinedCasa del Libro

undefinedAmazon

Pidiéndolo a tu librería habitual

Para información adicional, puedes descargarte el Dossier de prensa

“El Pectoral de Horus”: un viaje relámpago a Egipto sin moverse del sillón


Ya había leído Regreso a Luxor, el fantástico libro de José Palacios que abre esta saga egipciaca. Su continuación, El pectoral de Horus, no defrauda en absoluto. Volvemos a encontrarnos viejos amigos: Elena, Rashidi y Pablo, cómo no; y Omari, su guía y cómplice, presente junto a su simpático hijo, Bulus, que significa “Pablo”, tal y como le prometió el egipcio al español.

Han pasado ya algunos años. Pablo, el pintor enamorado de Egipto, espera la venida de su ahijado, Bulus, el hijo de su difunto buen amigo Omari, que viene desde Luxor a Madrid para comenzar sus estudios de Medicina. El reencuentro está cargado de emotividad y Pablo tiene grandes planes para enseñarle a Bulus las maravillas que hay en España. Pero un acontecimiento inesperado y triste frustra estos planes: el marchante de arte Arturo Belloch, gran amigo de Pablo, fue encontrado muerto en su lujoso apartamento, y todo apunta a un asesinato. Padrino y ahijado se desplazan a Barcelona para ayudar a la policía y, a la vez, tratar de averiguar lo que sucedió. Como ya pasara en el pasado con su amigo Omari, Pablo volverá a verse inmerso en un misterio y un sistema de intrigas que tiene Egipto como trasfondo, esta vez ayudado del hijo de aquel.

José Palacios es un gran narrador, pero, más que eso, un excelente descriptor que nos llena la mente de imágenes y pasajes inolvidables que, al menos yo, no hemos podido ver in situ: esas descripciones tan vívidas de los atardaceres en los bancales del río sagrado de Egipto, fuente de vida y de una cultura milenaria que sigue asombrando, son de una belleza estremecedora, junto a esas respetuosas y solemnes descripciones detallistas de los templos y palacios de una civilización que ha dejado su huella imborrable en el tiempo a través de estas construcciones. El lenguaje de Palacios es de un preciosismo barroquista que atrapa, seduce y enamora, genera sensaciones en nuestra imaginación, y nos transporta por redes terrestres y marítimas hacia Madrid, Barcelona, El Cairo y Luxor.

Hay dos escenas en particular que me maravillaron por su gran belleza. De una, de la que poco debo contar, me impresionó su gran belleza y verosimilitud, al transcurrir en ese impreciso espacio en el que lo fantástico y lo real se encuentran, envolviéndolo todo en un halo de irrealidad. La otra es ese viaje por el Nilo que toma Pablo, guiado por un simpático cicerone que, enamorado de su país, se empeña en comentar hasta el más mínimo detalle que hay en las riberas: un verdadero paseo en barca sin moverte de casa. Y no podemos pasar por alto su maestría en la intriga y el suspense, encadenando acontecimientos que pueden ser trascendentales en la resolución del misterio, o quedarse en una sencilla anécdota cuando la tensión se nos disipa en la misma sonrisa que los protagonistas esgrimen aliviados al comprobar que no hay peligro. En definitiva, felicito a Jose por haber escrito un libro tan bello, que atrapa con sus seductoras y detallistas descripciones, te mantiene alerta con el misterio, te apasiona con sus elegantes escenas eróticas (porque también hay erotismo, pero narrado de una manera muy elegante sin dejar de ser excitante), te emociona con sus historias de amor y, también, te hace sonreír con sus simpáticas anécdotas. PD: yo también padezco el síndrome de Bulus ante las historias del Más Allá. ¡Curioso!

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