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Carta a Pinochet y a sus desquiciados seguidores


Ésta es una carta que escribí hará dos años, mientras el asqueroso bastardo agonizaba en su cama, dedicado a esa escoria que velaba por él y rezaba. La original está en A ras del Alba:

Carta a los seguidores de Pinochet y a su moribundo general

Estimados señores que viven en Chile:
Les digo estimados por cortesía, les digo señores porque no puedo
llamarles hombres o personas, les digo que viven en Chile porque
ustedes no pertenecen al pueblo de Chile: este pueblo quedó
desangrándose sobre las piedras aquel 11 de septiembre de 1973 junto a
algunos de sus mejores valedores por culpa de aquél por quien ustedes
hoy rezan con la complicidad de gobiernos extranjeros poderosos, que lo
escudaron y luego se lavaron las manos.
¿Por quién están rezando? ¿Por un general asesino traidor a su pueblo?
¿Por qué le dan las gracias? ¿De qué les salvó? Allende nunca mató a
nadie.
¿Rezan para que tenga una buena muerte? ¿Para que se le perdonen los
pecados? o mejor, ¿para que se muera y escape de la justicia de los
hombres? Si no es así, deberían, si tanto le aman; y si tanto le
estiman, sigan sus pasos hacia una eternidad llena de crujir de huesos,
de torturas espantosas elaboradas por abyectos torturadores: él conoce
bien ese sitio, aunque él lo conoce como Chile, 1973. Allí, en aquel
tiempo, Pinochet instauró el infierno en la tierra, en el pequeño Chile.
Y a usted, general, hombre que cambió su título de "ser humano" por el
de "general", podrá irse contento de este mundo, podrá confiar en que
ha burlado a la justicia humana, podrá creer que usted ha sido un
cruzado, un santo o lo que sea, y que por ello se irá a los Cielos, a
la derecha del Padre… Pero aquí abajo, y allí arriba, todos sabemos a
dónde va ir usted, si es que tiene cabida allí abajo usted, y no espere
eternidades de gloria, beatificaciones de Roma y comuniones papales:
para usted eso se acabó, es hora de que pruebe la comida que dio a su
pueblo.
General Augusto Pinochet, tenga usted buena estancia en el infierno por los siglos de los siglos.

Gustavo Sierra Fernández

Pronto, las reflexiones sobre su muerte, que, sin embargo, podéis leer aquí:
http://blogoteca.com/alvitogodino/index.php?cod=6727

(NOTA: observaréis, si pincháis el enlace del anterior texto, que dista mucho entre mi último comentario y el de un payaso neoliberalista de esos que se creen que algunas dictaduras son perdonables. La razón se debió a que no se me notificó este comentario -por llamarlo de alguna manera-, lo cual me jodió, pues debió de creer que había ganado la partida dialéctica. Nada más lejos: a mí estos payasos ni me asustan ni me amedrentan ni me ganan)

Con Pepe Rubianes


Aunque de esto ya hablé yo también en otra ocasión, por ciertas circunstancias curiosas ellas, Alvito Godino ha publicado un texto sobre el asunto. Lo recojo aquí también como muestra de apoyo al actor y director teatral Pepe Rubianes, tan injustamente vapuleado todavía:

Contra la censura teatral

El caso de
Pepe Rubianes sigue dando que hablar a quienes siguen insistiendo en la
malicia del actor y director catalán. Por hacer memoria: Rubianes, en
una entrevista sobre su obra Lorca eran todos, dijo un
comentario que de seguro no podía imaginar que le iba a traer tantos
problemas y con el cual no pretendió ofender a nadie (a mí, por lo
menos, no): "estoy hasta los cojones de España y de los españoles".
Fuera de contexto es muy fácil juzgar, sí, pero esto no fue más que una
ironía, o mejor dicho sarcasmo, hacia el petardeo que esos señores tan
"serios" se traían, y se traen, por aquel entonces a causa del dichoso
Estatut Catalá.
Pues, como digo, Pepe no podría imaginar que su broma desataría a los
fantasmas de la transición: A esta obra, el ayuntamiento de Madrid,
dirigido por el faraónico Gallardón, le retiró la subvención (y mira
que es raro, con lo que le gustan a este hombre las obras) sin más que
una vaga y poco convincente explicación como excusa. CC.OO le cedió el
pabellón que tiene en la ciudad, pero ocurrió algo rarísimo: de nuevo,
algo parecido a los antiguos Guerrilleros de Cristo Rey, aquellos
impresentables que durante la transición se dedicaban a reventar
películas de Saura, Bardem o Berlanga, obras de teatro de Lorca o
dirigidas por Albert Boadella, y recitales de Lluís Llach, Raimon o
Alberto Cortez, cuando no empuñaban las pistolas y asesinaban a líderes
sindicales, abogados laboralistas o estudiantes comprometidos,
reaparecieron en el estreno de su obra. "¿Cuándo desparecerá la censura
teatral?", rezaba en una sección de preguntas sin respuestas Hermano Lobo, una publicación de humor gráfico de finales de los 70. Parece que hoy por hoy sigue vigente.
Hubo en otra ocasión otra agresión de ultras a un montaje teatral
llamado "Me cago en Dios": dos nietitos de Blas Piñar irrumpieron en la
sala dispuestos a quemar el escenario, el cual estaba lleno de papel
higiénico, al grito anticuado y espeluznante de "Viva Cristo Rey"…
¿Qué ocurrió? Pues veréis: el autor, director y único autor de esta
obra (que yo no he visto, por lo cual no puedo juzgar) es cuñado (o
algo así) de nuestra indigne presidenta, dª Esparanza Aguirre. En esa
ocasión, nadie (y eso que son católicos los de PP y todo) pareció
molestarse, excepto, claro, estos dos angelitos y su abuelo. Eso sí,
después del incidente, la obra cambió de nombre.
El caso es que resucita el grito reaccionario del PP porque en algunas
localidades del sur de la CAM la obra ha sido contratada en diversos
programas teatrales como los de Alcorcón o Getafe, donde yo vivo. Hoy
leo en el periódico que el portavoz del PP de Getafe, José Luis Moreno
(no, no es coña, se llama así) ha exigido la retirada de la obra. Y es
más: me dice un amigo que fue a la obra el otro día y aparecieron los
ultras del PP arrojando huevos.
En fin, que me sumo al grito de Rubianes: yo también estoy harto de
estos españoles de mierda (pero de estos solos, la mayoría de los
paisanos me caen bien, que luego sacamos las cosas de contexto: pero
estos no son paisanos míos, no los reconozco). Y le tengo que decir a
Albert Boadella que se vuelva a disfrazar otra vez, como hizo en
aquella ocasión para escapar de un juicio por una de sus obras, que
parece que la cosa va mal.
Y a todo esto… ¿Dónde caraja está la libertad de esxpresión de la que
tanto alardean? Y, por otra parte, citando al genial Miguel Gila: "Si
no aguantan una broma, váyanse del pueblo"; si esta gente no sabe
captar lo que es una IRONÍA,
¿de qué les ha servido a muchos de ellos el dinero que sus papis
gastaron en su "educación" universitaria? Mejor que se vayan de la
política, porque no entiendo que hace gente sin cultura como ésta
ocupando cargos públicos que podrían estar ocupando gente más
capacitada y con más cultura y luces.
Por eso:
ABAJO ESPERANCITA

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