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El Evangelio, según Woody Guthrie


… Y si esto fuese razón para ser acusado de “izquierdismo”, estaría orgulloso de afirmar que estoy, como Jesucristo y como mi hermano Bergamín, decididamente a la izquierda.

Discurso del escritor católico holandés J. Brower en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, en Valencia el 4 de Julio de 1937*

Cuando uno tiene cierta idea de la historia de las religiones, se sorprende de cómo la mayoría de ellas tiende a traicionar el mensaje original de fraternidad y justicia, y acaban convirtiéndose en instrumento del poder y en justificación de sus abusos mediante lecturas pervertidas de la idea de resignación. Todas sin excepción, pero quizás más el cristianismo, cuya interpretación del mensaje original divide a sus iglesias, y con razón. Si uno lee los Evangelios, los escritos de los Apóstoles sobre la vida de Jesús, queda muy defraudado al ver que son enseñanzas que no se cumplen, y que la iglesia oficial a veces los cita, pero de una manera folklórica: los católicos pueden observar cómo se dice aquello de que es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los Cielos, mientras en las parroquias se reserva aún hoy la primera fila para los “ricos del pueblo”, esas almas bondadosas…

Jesús-expulsando-a-los-mercaderes-del-templo-Valentin-de-BoulogneMuchos somos conscientes del potencial mensaje revolucionario que tenían las enseñanzas de Jesús en una sociedad altamente jerarquizada en la que la interpretación de la religión judía de la secta de los fariseos era la oficial, y por tanto la ley, que era cifrada por los escribas –los legisladores-, mientras que Judea era gobernada por cuatro reyes-títeres del Imperio Romano. Jesucristo no sólo predicaba la igualdad entre los seres humanos, sino que la llevaba a la práctica: de ahí que entre sus primeros seguidores se encontraran los artesanos, los sirvientes, las prostitutas y diversos personajes repudiados por su sociedad, deslumbrados por el mensaje salvífico de igualdad que predicaba; hombres y mujeres tenían para él la misma consideración, al igual que los ricos y los pobres, y todo aquel independientemente de su procedencia, social o étnica: hebreos, filisteos, romanos, samaritanos, griegos… Algo impensable para la religión mosaica oficial, que sólo consideraba a los varones hebreos. Pero, ¿realmente era una amenaza? Sí. En aquellos tiempos había muchas sectas heterodoxas y heréticas del judaísmo, entre ellas la de Juan el Bautista, quien también fue asesinado por desafiar al poder, por agraviar a la amada del rey Herodes Antipas; al parecer la popularidad de Jesús creció, y sus enseñanzas se veían como una seria amenaza contra la sociedad y, según algunos, contra la paz con los ocupadores. Pero, vale, Jesús era un revolucionario porque sus enseñanzas lo eran, pero no porque azuzara al pueblo, aunque muchos se lo pidieran, contra la ocupación romana (aunque esta idea es demasiado moderna) o para derribar el poder de los tetrarcas, los sacerdotes y los legisladores: sus enseñanzas, como le pasara a Galileo con sus hipótesis, amenazaban el estatus de la sociedad, además de –y siempre he creído que esto era una excusa- la acusación de blasfemia.

Icono donde aparece Constantino presidiendo el Primer Concilio de Nicea.Tras su muerte, el cristianismo se convierte en una secta secreta, perseguida por los sacerdotes, pero se va expandiendo por las provincias del Imperio e incluso fuera (Etiopía, verbi gratia), y atrae por su mensaje a gentes de la condición de artesanos, siervos y esclavos, pensadores griegos… Pero “la religión de los esclavos”, más tarde, empezó a popularizarse entre los patricios (quizás se puso de moda, como con las religiones orientales en los años 60), la influyente aristocracia romana, que, aunque quizás los primeros de ellos fueran honestos en su conversión, muy pronto comenzarían, como en toda religión cuando los estamentos superiores la adoptan, a emplearla a su modo, gusto y conveniencia. Se producen luego las persecuciones del Imperio, cuyas razones no han estado nunca demasiado claras (el Imperio era bastante tolerante con las religiones de sus provincias y de sus súbditos), fuera ya por hacerse con las riquezas de los patricios cristianos, fuera ya porque, en efecto, el mensaje originario planteaba una seria amenaza contra la sociedad imperial (a propósito, y digan lo que sigan las crónicas cristianas, Juliano el Apóstata no sólo no persiguió a los cristianos, sino que a menudo evitó las matanzas entre las diferentes sectas que se habían creado). Y, finalmente, el Emperador Constantino autoriza el culto, aunque no lo abraza, y Justiniano la convertiría en religión oficial del Imperio; en esto, obviamente, influyeron grandemente los patricios… Pero que nadie se engañe: el cristianismo que se autoriza ya está bien depurado de posibles elementos subversivos: por ejemplo, la esclavitud, repudiada por las enseñanzas y por los primeros cristianos, se mantiene pero cambiando de nombre y de prácticas: el antiguo esclavo ahora es llamado “propiedad del imperio”… Y, aproximadamente desde entonces, así estamos: si el cristianismo inicial era indiferente hacia los reyes, y no los distinguía de otro tipo de seres humanos, desde entonces, el cristianismo se convirtió en la excusa y el trono de los reyes: es fácil, sólo hay que potenciar la interpretación de una enseñanza, o aún de un dicho, y entonces elevarlo a dogma.

José BergamínPero el mensaje inicial no se había perdido, y es casi justo cuando surgen diversos movimientos sociales en el siglo XIX que también surgen lecturas de base del cristianismo. Combatamos una idea: los movimientos progresistas, como los diversos movimientos obreros, no eran, o al menos mayoritariamente, anticristianos, pero sí anticlericales en el sentido de que la iglesia oficial favorecía a los poderosos; incluso hay toda una literatura, tanto comunista como anarquista, que reivindica al Jesús original y sus enseñanzas. No es extraño: también como en el cristianismo, los seguidores de estos movimientos provenían principalmente de varios estamentos: obreros, semi-esclavos de los grandes imperios coloniales, e intelectuales, y se admitía a gente de toda raza y no se distinguía entre hombres y mujeres. La teología de la liberación comenzaba a dar sus primeros pasos ya a principio del siglo XX: incluso –y esto va a doler- en la convulsa España de los años 30 son muchos los católicos, tanto seglares como laicos, que adoptan posturas progresistas: José Bergamín, por ejemplo, escritor católico, que nunca dejó de serlo, y se convirtió en presidente de la delegación española de la Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura; pero también algunos sacerdotes que fueron fusilados por los fascistas (en mi pueblo lo hubo, y en otros muchos) por algo que hicieron o dijeron, y que fueron hábilmente borrados de la lista de “mártires de la guerra civil” elaborada por la Conferencia Episcopal de monseñor Rouco Varela… ¡Si hasta el secretario personal de Buenaventura Durruti era un sacerdote católico! Y si alguien no me cree, le traeré un documento, con su nota bibliográfica correspondiente, en el que una serie de personalidades católicas, seglares y laicos, encabezada por Bergamín, firman una condena contra los bombardeos de Guernica, Almería y otras ciudades. Otros intelectuales católicos, como Emmanuel Mounier o el escritor holandés J. Brower (a quien pertenece nuestra cita inicial), apoyaron abiertamente la causa de la República española. Paradójicamente, quienes sí eran profundamente anti-cristianos en sus orígenes, eran los primitivos movimientos fascistas puros, revolviéndose muchas de las veces contra lo bueno que tenía la religión (luego, claro, llegarían los matrimonios de conveniencia con los movimientos tradicionalistas).

942877De manera que, básicamente, hay dos cristianismos: uno se puede simbolizar en la fabulosa escena de El Padrino II, en la que el criminal Don Fanucci (Gastone Moschin), recaudador de la Mano Negra, se pasea pomposamente por las calles de Little Italy en la festividad de San Rocco tirando besos al santo, siguiendo la procesión y dando una suntuosa limosna a la iglesia, recibida con alabanzas, después de un arduo día de robar, extorsionar e intimidar a los inmigrantes italianos. Y otra que hace una lectura más moderna: que el Cristo histórico fue asesinado por los poderes del capitalismo, por la conjunción de la jerarquía religiosa y el poder militar. Es la que esgrimía en esta canción, que se basa, curiosamente, en la balada del bandido “Jesse James”, el gran Woody Guthrie, quien termina diciendo que si Jesucristo volviera, sería asesinado por los que usan diariamente su nombre. Obviamente, Woody emplea un paralelismo con las injusticias cometidas sobre muchos líderes sindicales de aquellos años, como, por ejemplo, el gran bardo sindicalista Joe Hill, aunque no podía prever que, años después, una especie de Sanedrín llamado Comisión de Actividades Antiamericanas juzgaría farisaicamente a su camarada Pete Seeger. Al parecer, la canción fue escrita en 1940, fechas en que las iglesias estadounidenses, como las de Europa, habían apoyado abiertamente al fascismo (el obispo católico de Nueva York había hecho campaña a favor de los franquistas), además de haber estado siempre del lado de los explotadores contra los que Woody cantaba así:

Jesus Christ

Jesus Christ was a man who traveled through the land
A hard-working man and brave
He said to the rich, "Give your money to the poor,"
But they laid Jesus Christ in His grave

Jesus was a man, a carpenter by hand
His followers true and brave
One dirty little coward called Judas Iscariot
Has laid Jesus Christ in His Grave

He went to the preacher, He went to the sheriff
He told them all the same
"Sell all of your jewelry and give it to the poor,"
And they laid Jesus Christ in His grave.

When Jesus come to town, all the working folks around
Believed what he did say
But the bankers and the preachers, they nailed Him on the cross,
And they laid Jesus Christ in his grave.

And the people held their breath when they heard about his death
Everybody wondered why
It was the big landlord and the soldiers that they hired
To nail Jesus Christ in the sky

This song was written in New York City
Of rich man, preacher, and slave
If Jesus was to preach what He preached in Galilee,
They would lay poor Jesus in His grave.

http://woodyguthrie.org/Lyrics/Jesus_Christ.htm

© Copyright 1961 (renewed) and 1963 (renewed) by Woody Guthrie Publications, Inc. & TRO-Ludlow Music, Inc. (BMI)

Jesucristo

Jesucristo era un hombre que viajó a través del país/ Un trabajador esforzado y valiente/ Le dijo al rico, “Da tu dinero al pobre”,/ pero llevaron a Jesucristo a Su tumba.// Jesús fue un hombre, un carpintero por su mano/ Sus seguidores leales y valientes/ Un pequeño sucio cobarde llamado Judas Iscariote/ había llevado a Jesucristo a Su tumba.// Fue al predicador, fue al comisario/ Les dijo a todos ellos lo mismo/ “Vended toda vuestra joyería y dádselo al pobre”,/ y llevaron a Jesucristo a Su tumba.// Cuando Jesús llega a la ciudad, toda la gente trabajadora alrededor/ creyó en lo que dijo./ Pero los banqueros y los predicadores, lo clavaron en la cruz,/ y llevaron a Jesucristo a Su tumba./ Y el pueblo contuvo la respiración cuando oyeron sobre su muerte/ Todos se preguntaban el porqué/ Fue el gran terrateniente y los soldados que contrataron/ para clavar a Jesucristo en el cielo.// Esta canción fue escrita en la ciudad de Nueva York/ del rico, el predicador y el esclavo/ Si Jesús estuviera para predicar lo que predicó en Galilea,/ llevarían al pobre Jesús a Su tumba.

Woody Guthrie – Tradicional


* Manuel Aznar Soler – Luis Mario Schneider: II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Tercer volumen (Valencia, Conselleria de Cultura, Educació i Ciència de la Generalitat Valenciana, 1987)

“No quiere a tiranos obedecer ni a nadie esclavizar.” (Aniversario del triunfo del Frente Popular Español, 16-feb.,1936)


Cartel del Frente Popular16 de Febrero de 1936: el Frente Popular español, coalición de, si no todas, la mayoría de las agrupaciones de izquierdas españolas, gana las elecciones generales y, por primera vez en la historia, concurren en el gobierno las más diversas corrientes progresistas, una amalgama de partidos y colores que iban desde los liberales de izquierda (con el presidente Manuel Azaña), pasando por los comunistas de diversas tendencias, hasta anarcosindicalistas y cristianos progresistas. Pero antes, volvamos un poco atrás.

La propaganda del Frente Popular giró en torno a la amnestía de los detenidos de AsturiasEn 1935, preocupados por el ascenso de movimientos fascistas en muchos países, un grupo de intelectuales, principalmente franceses, con el precedente de varios congresos intelectuales anti-belicistas y revolucionarios, deciden celebrar en París un congreso de intelectuales al que asistieran todos los intelectuales posibles de tendencias anti-fascistas de todo el mundo: y así se celebró el I Congreso Internacional de Intelectuales para la Defensa de la Cultura. Entre las resoluciones tomadas, destacan dos: la unidad de criterio y acción de los intelectuales anti-fascistas, materializada en las distintas delegaciones de la Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura (AIDC), también conocida como Alianza de Intelectuales Antifascistas, que de allí surgió, y, en consecuencia, la petición y el apoyo a las fuerzas democráticas opuestas al fascismo de sus respectivos países para formar coaliciones políticas integradoras de todas las fuerzas progresistas que pudieran hacer frente tanto al auge del fascismo como a la deriva fascistoide de los partidos conservadores: los Frentes Populares, de los cuales, uno de los primeros en formarse fue el de Francia, con León Blum al frente.

Celebracion_de_la_victoria_electoral_del_Frente_Popular_en_MadridEn España, gobernada por entonces por el bloque derechista CEDA, también existía ese apremio: tras la Revolución de Asturias, se desata una cruenta represión contra las fuerzas, no sólo revolucionarias, sino también liberal-burguesas de izquierdas: los mineros asturianos eran torturados en las cárceles, pero también escritores y periodistas como Luis de Sirval, salvajemente asesinado, y Javier Bueno, brutalmente torturado (véase: http://www.asturiasrepublicana.com/criticagordon3.html); a la par que se impone una especie de absurda censura y se busca a ciertos “responsables”: la guardia civil hacía acto de presencia en la casa de Arturo Serrano Plaja (si no me equivoco), quien se encontraba en París, y Antonio Espina era encarcelado, respondiendo a una denuncia de la Alemania nazi, por escribir un artículo contra Hitler (!).Por éstas y otras razones naturales, los intelectuales españoles apoyan abiertamente la candidatura del Frente Popular español, presidido por Manuel Azaña. Sus reformas y el decreto de sus leyes, arriesgadas y progresistas, despertaron “miedos” en la reacción española, que, como ya sabéis, comenzó con el El logo y la bandera del Frente Popular se correspondía también con el emblema adoptado por la AIDC y, posteriormente, por las Brigadas Internacionalesplan que tenían ya trazado probablemente desde el 34, estando casi todos ellos a sueldo del duce de Italia… Por otro lado, la presencia del PCE despierta en diletantes y aspirantes a historiadores la curiosa teoría de que el Frente Popular quería instaurar una dictadura estalinista: sencillamente, no los creáis.

Muchos de los Frentes Populares internacionales adoptaron por canción la Einheitsfrontlied, “canción del frente unido”, escrita por Bertolt Brecht y compuesta por Hanns Eisler en su exilio inglés en el año de 1934, es decir, un año antes del congreso de los intelectuales, y que fue cantada por el tenor Ernst Busch:

Einheitsfrontlied

(o Das Lied von der Einheitsfront)

Und weil der Mensch ein Mensch ist,
drum braucht er was zum Essen, bitte sehr.
Es macht ihn ein Geschwätz nicht satt,
das schafft kein Essen her.

Drum links, zwei, drei!
Drum links, zwei, drei!
Wo dein Platz, Genosse, ist!
Reih Dich ein in die Arbeitereinheitsfront,
weil auch Du ein Arbeiter bist.

Und weil der Mensch ein Mensch ist,
drum braucht er auch noch Kleider und Schuh’.
Es macht ihn ein Geschwätz nicht warm
und auch kein Trommeln dazu.

Drum links, zwei, drei!
Drum links, zwei, drei!
Wo dein Platz, Genosse, ist!
Reih Dich ein in die Arbeitereinheitsfront,
weil auch Du ein Arbeiter bist.

Und weil der Mensch ein Mensch ist,
drum hat er Stiefel im Gesicht nicht gern,
er will unter sich keine Sklaven sehn
und über sich keinen Herrn.

Drum links, zwei, drei!
Drum links, zwei, drei!
Wo dein Platz, Genosse, ist!
Reih Dich ein in die Arbeitereinheitsfront,
weil auch Du ein Arbeiter bist.

Und weil der Prolet ein Prolet ist,
drum wird ihn kein anderer befrein,
es kann die Befreiung der Arbeiter nur
das Werk der Arbeiter sein!

Drum links, zwei, drei!
Drum links, zwei, drei!
Wo dein Platz, Genosse, ist!
Reih Dich ein in die Arbeitereinheitsfront,
weil auch Du ein Arbeiter bist.

Canción del Frente Unido

Un hombre es sólo humano,/ debe comer antes de poder pensar./ Las palabras bonitas son solamente aire vacío/ y no su comida y bebida.// Entonces, ¡izquierda, derecha! Entonces ¡Izquierda, derecha!/ Hay un lugar, camarada, para ti,/ marcha con nosotros en el frente unido de los trabajadores;/ porque tú también eres un trabajador.// Un hombre es sólo humano,/ preferiría no tener botas en su cara./ No quiere esclavos a su señal y orden,/ ni la vida por gracia del amo.// [estribillo]// Y ya que un obrero es un obrero,/ ninguna clase puede liberarle salvo la suya;/ “La emancipación de la clase obrera/ es la tarea exclusiva de los obreros”// [estribillo]

Traducción sobre la traducción inglesa en

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?lang=it&id=9297&all=1#last

Bertolt Brecht – Hans Eisler

La canción fue, entonces, traducida y adaptada a diversas lenguas, para sus respectivas coaliciones o movimientos revolucionarios. Al inglés (traductor/ adaptador desconocido), de la que sólo he encontrado esta interpretación soberbia, pero sólo musical, a cargo de Charlie Haden y su Liberation Orchestra, en 1969:

Song of the United-Front

And just because he’s a human
a man would like a little bite to eat,
he wants no bull and a lot of talk,
that gives no bread or meat.

So left, two, three!
So left, two, three!
To the work that we must do.
March on in the workers united front,
for you are a worker too.

And just because he’s human
he doesn’t like a pistol to his head,
he wants no servants under him
and no boss over his head.

[estr.]

And just because he’s a worker
the job is all his own,
the liberation of the workingclass
is the job of the workers alone.

[estr.]

Canción del Frente Unido

Y sólo porque es humano/ a un hombre le gustaría un bocadito para comer,/ no quiere bula ni tanta charla,/ que no da ni pan ni carne.// Entonces ¡izquierda, dos, tres!…/ Al trabajo que debemos hacer./ Marchemos en el frente unido de los trabajadores,/ porque tú eres un obrero también.// Y sólo porque es humano/ no le gusta tener una pistola apuntándole a la cabeza,/ no quiere sirvientes bajo él/ y ningún patrón sobre su cabeza.// Y sólo porque es un obrero/ el trabajo es toda su posesión,/ la liberación de la clase obrera/ es el trabajo exclusivo de los obreros…

Ernst Busch (editor): Cancionero de las Brigadas Internacionales. Reeditado por Nuestra Cultura, 1978, p. 51

… Al francés (¿por Romain Rolland?):

Chant de Front Populaire

L’homme veut manger du pain – oui!
Il veut du pain trois fois tous les jours!
Du pain et pas de mots ronflants,
du pain et pas de discours!

Marchons au pas, marchons au pas,
camarades, vers notre front!
Range toi dans le front de tous les ouvriers
avec tous tes frères étrangers.

L’homme veut porter des bottes – oui!
Il veut avoir bien chaud tous les jours,
des bottes aux pieds en bon gros cuir,
des bottes et pas de discours!

[Refrain]

L’homme veut avoir des frères – oui!
Il ne veut pas d’coups d’poings ni d’éperons
Il veut des hommes et pas de messieurs,
des hommes et pas de patrons!

[Refrain]

Tu es un ouvrier – oui!
viens avec nous, ami, n’ai pas peur!
Nous allons vers la grande union
de tous les vrais travailleurs!

[Refrain]

Canción del Frente Popular

El hombre quiere comer pan, ¡sí!/ ¡Quiere pan tres veces todos los días!/ Pan y no palabras rimbombantes,/ ¡pan y no discursos!// ¡Marchemos al paso, marchemos al paso,/ camaradas, hacia nuestro frente!/ Sitúate en el frente de todos los obreros/ con todos tus hermanos extranjeros.// El hombre quiere llevar botas, ¡sí!/ Quiere estar bien caliente todos los días,/ botas en sus pies de buen cuero grueso,/ ¡botas y no discursos!/// El hombre quiere tener hermanos, ¡sí!/ No quiere golpes puños ni espuelas/ Quiere hombres y no señores,/ ¡hombres y no patrones!// Eres un obrero, ¡sí!/ Ven con nosotros, amigo, ¡no tengas miedo!/ ¡Vamos a la gran unión/ de todos los auténticos trabajadores!

Ernst Busch (editor): Cancionero de las Brigadas Internacionales. Reeditado por Nuestra Cultura, 1978, p. 66

En España, fue el poeta José Herrera Petere el encargado de hacer una traducción/ adaptación que fue cantada, de nuevo, por Busch, en esta versión que integra las versiones española, inglesa, francesa y alemana:

Canción del Frente Popular

Y como ser humano
el hombre lo que quiere es su pan.
Las habladurías le bastan ya,
Porque éstas nada le dan.

Pues, un, dos, tres,
Pues, un, dos, tres.
Compañero, en tu lugar!
Porque eres del pueblo afíliate ya
En el Frente Popular.

El hombre por ser hombre
La libertad anhela conquistar.
No quiere a tiranos obedecer
Ni a nadie esclavizar.

[Estribillo]

Despierto está el fascismo,
despierto brilla y sangra su puñal.
¡Atrás la muerte y la opresión
unidos todos luchad!

¡Nunca jamás
nunca jamás
el fascismo pasará;
es viva muralla de la libertad
nuestro Frente Popular!

Herido está el fascismo,
herido por el Frente Popular,
¡es imposible resistir
la fuerza de la unidad!

[Estribillo]

Ernst Busch (editor): Cancionero de las Brigadas Internacionales. Reeditado por Nuestra Cultura, 1978, p. 24.

Otra versión, algo más libre en su adaptación, fue la de Félix Vicente Ramos, recogida en el disco Canciones de lucha, grabado originalmente en Valencia en 1937:

Canción del Frente Popular

En pie esclavos del mundo
dispuestos al fascismo aniquilar
nuestro esfuerzo fecundo es
la lucha en pro de la paz

Luchad, luchad
con gran tesón
por la solidaridad
reforzando las filas con ilusión
en el Frente Popular.

Será España la antorcha
que al mundo proletario alumbrará.
En esas llamas rojas
el fascismo se abrasará.

Luchad, luchad
con gran tesón
por la solidaridad
reforzando las filas con ilusión
en el Frente Popular.

¡Uníos, proletarios!
diría a los oprimidos Carlos Marx.
Si viviera el apóstol
gritaría: ¡Unidad!

Luchad, luchad
con gran tesón
por la solidaridad
reforzando las filas con ilusión
en el Frente Popular.

http://www.altavozdelfrente.org/index.php?option=com_content&task=view&id=21&Itemid=30

Y en muchas otras lenguas, por supuesto, como puede ser esta versión al griego cantada por Maria Farantouri:

Rafael Alberti’s “Nocturno”; sung by Paco Ibáñez


Rafael Alberti reading his poems to the V Regiment (February, 1936)One of the best poems by Rafael Alberti, writen in the years of the Spanish civil war. For better understanding of the poem, we must know some things: The Spanish intellectuals (poets, writers, painters, philosophers, musicians, singers…) made a great labour during the Spanish Second Republic (1931-1939), as in its come as in its development. The most of the intellectuals had left-handed politicals positions (marxism, communism, anarquism, democrats…), like many other writers along the whole world: against imperialsm, capitalism, fascism, etc.; so they made a laudable work for educating a people traditionally illiterate, in a society mostly agrarian yet, in the cultural programs of the first Gobernment or by their own. Along these years, the Spanish intellectuals were very active in the socials affairs; between 1934-1936, when the Right won the elections, and then occured the Revolt of Asturias (1934), intellectuals denounced the fascists ways of this gobernment; at the same time, a little of them take part in the I Writers International Congress (Paris, 1935), in which writers from the whole world came to denounce fascism (Mussolini in Italy, Hitler in Germany, and also Greece, Portugal, Bulgary…) and reassert their compromise with the worker people. Spanish Delegation was presided by great writer Ramón María del Valle-Inclán, but being very sick, member of the Spanish Socialist Party, Julio álvarez del Vayo, took his place as president and made the speech. Also, the Spanish intellectuals, grouped in the Spanish section of the Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura (Writers in Defense of Culture International Association) or Alianza de Intelectuales Antifascistas (Antifascists Intellectuals Alliance), made and signed manifests for very causes: against the invasion of Ethiopia by Mussolini; against Hitler’s repression; against tortures and for the amnesty of the prissoners of the Revolt of Asturias; for the freedom of Antonio Espina (Spanish journalist arrested by an article against Hitler), Antonio Gramsci, Luis Carlos Prestes, Ernst Thälmann… And many acts in benefit of diverses causes… The most of them supported the candidature of the Spanish People Front –a coalition of the most of the left parties, leadered by president to be Manuel Azaña-, that won the ‘36 elections. Then, when militaries and fascists parties tried to realize a coup d’etat, that came into a civil war, the most of them kept their loyalty to the legitimate Gobernment of the Spanish Republic, and continued the intellectual labour; many of them wrote poems about the war, some of them were a denounce against unfair killing of Federico García Lorca. In 1937, take place in Spain the II Writers International Congress, also known as II Antifascists Intellectuals International Congress, in which writers from the whole world came to Valencia, Madrid and Barcelona to show their compromise with the Democratic Spain, In this year, Rafael Alberti wrote this beautiful poem: Alberti, as a member of the Spanish Comunist Party, was one of the intellectuals more active in this acts, but, as its said in the poem, he felt a little helpless as a poet and not soldier. "I've been singing for the people", Paco Ibáñez (www.triunfodigital.com)All the words they said and the acts they made couldn’t prevent war, nor the killing of Lorca and the bombardment over Guernica, Madrid and other towns and cities… Writers of the world was saying beautiful words, but they were useless words, and the only effective action was the combat. So, all that impotence is reflected in this poem that, many years later, was sung by the great songwriter Paco Ibáñez. Paco replaced the reiterative verse “Balas. Blas” by a play of guitar and bass: at the time of dictatorship, Rafael Alberti’s word were even most strongly in force when in the voice of Paco, Alberti’s words take a new meaning, when the Spanish intellectuals were deeply democratics and antifascists too.

Nocturno

Cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre
se escucha que transita solamente la rabia,
que en los tuétanos tiembla despabilado el odio
y en la médula arde continua la venganza,
las palabras entonces no sirven: son palabras.

Balas. Balas.

Manifiestos, artículos, comentarios, discursos,
humaredas perdidas, neblinas estampadas,
¡qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!

Balas. Balas.

Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta
cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar lo que no puede por imposible, y calla.

Balas. Balas.

Siento esta noche heridas de muerte las palabras.

Nocturne

When so much suffering without dream and by the blood/ it’s listening that only rage walks,/ that in the marrows hate shivers awake/ and in the medulla vengeance burns continuous,/ then words are not worth: they are words.// Bullets. Bullets.// Manifests, articles, comentaries, speechs,/ lost smoke, printing mists,/ what a sorrow of papers that should be windswept,/ what a sadness of ink that should be erased by water!// Bullets. Bullets.// Now I’m suffering the poor, the small minded, the sad,/ unfortunate and dead a throat has/ when from the abyss of its language it wanted/ to cry what it cannot as impossible, and keep quiet.// Bullets. Bullets.// I’m feeling tonight words as wounded of death.

Rafael Alberti

Paco Ibáñez at Olympia Theatre, Paris

Discurso de Bertolt Brecht ante el I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura (París, 1935)


Bertolt BrechtTras los acontecimientos acaecidos en la Italia fascista y en la Alemania del III Reich (depuración de la intelectualidad y del profesorado, quema de libros, falsificación de la historia y de la cultura nacional), junto a las recientes manifestaciones filofascistas sucedidas en Francia, un grupo de intelectuales (escritores, poetas, pensadores, etc.), decidieron celebrar un congreso (con precedentes como el de Kharkow y el Congreso Antibelicista de Ámsterdam) que contaría con intelectuales de todo el mundo para afirmar un compromiso de defensa de la cultura, en peligro ya no sólo por los regímenes fascistas sino por los gobiernos conservadores de entonces, cada vez más proclives a la fórmula “milagrosa” de Mussolini.

En este I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura participaron escritores de todas partes, divididos en diversas delegaciones: los franceses, anfitriones, fueron los más numerosos; pero los escritores exiliados alemanes gozaron de un protagonismo especial y sus palabras fueron atendidas con especial atención; por lo que nos toca, la delegación española estaba presidida por Julio Álvarez del Vayo, en sustitución del inmortal Ramón del Valle-Inclán, ya enfermo, y corrió el riesgo de no poder leer su ponencia si no llega a ser por la generosidad del escritor francés André Gide. No fue, como cierta gente sostiene incluso a día de hoy, un congreso de escritores comunistas estalinistas, ya que en él participaron escritores de todas las fuerzas o tendencias políticas progresistas: sí, los hubo estalinistas (los soviéticos, sobre todo), pero también trotskistas, social-demócratas, católicos progresistas (como Emmanuel Mounier) y varios independientes, además de representantes de culturas oprimidas por el colonialismo, como la India. Claro es que tanta variedad dio lugar a diversas polémicas y enfrentamientos que, por ahora, no vienen a cuento, aunque sí es cierto que muchos achacaron cierta preeminencia del comunismo ortodoxo en el Congreso, aunque en general su balance era positivo. De todo ello, se adoptaron ciertas conclusiones en aquel Palacio de la Mutualité, como fue el compromiso con la sociedad actual, apoyar la formación de Frentes Populares, la promesa de defender y divulgar la cultura allá donde estuviera amenazada y formar una asociación, más abierta que la Asociación de Escritores Revolucionarios, que fuera la parte intelectual de esos Frentes Populares: la Alianza Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, que tendría delegaciones en cada país.

De todos los discursos pronunciados en la Mutualité destaca el del gran dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht, en el cual advertía de que si bien importante era defender la cultura, mucho más era la defensa del hombre, intentando centrar a la asamblea intelectual en lo realmente importante y evitando caer en el vicio de una excesiva teorización. Reproduzco aquí los fragmentos que he copiado para mi futuro trabajo, tomados del libro de Manuel Aznar Soler, I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura (París, 1935), pp. 217-221:

Una aclaración necesaria para la lucha contra la barbarie

«(…) Los escritores que sufren en carne propia o ajena el horror del fascismo y son presa del pánico, no están en condiciones, sin más que esta experiencia y este pánico, de combatir esta abominación. Tal vez muchos crean que basta con describirla, sobre todo si un gran talento literario y una cólera auténtica hacen el relato penetrante. En realidad, este tipo de relatos son importantes. Aquí ocurren atrocidades. Esto no puede ser. Se golpea a las personas. Esto no ha de ocurrir (…)

Tal vez habrá quien pegue un salto, esto no es tan grave. Pero luego viene aquello de atajar-de-un-golpe y esto ya es más grave. Ha estallado la cólera, el adversario está señalado, pero ¿cómo derribarlo? El escritor puede decir: Mi cometido es denunciar la injusticia, y puede dejar a cargo del lector el cuidado de acabar con ella. Pero luego el escritor hará una experiencia singular. Se dará cuenta de que la cólera, como la compasión, es algo masivo, algo que existe en cantidad y puede agotarse. Y lo peor del caso: se agota en la medida en que se hace más necesaria. Algunos camaradas me han dicho: cuando referimos por primera vez que nuestros amigos eran sacrificados, hubo un clamor de horror y se ofrecieron muchas ayudas. Entonces hubieron cien muertos. Pero cuando fueron mil y la carnicería no tenía fin, cundió el silencio y cada vez hubo menos ayuda. Así son las cosas: “Cuando los crímenes proliferan, se hacen invisibles. Cuando las penas se vuelven insoportables, ya no se oyen clamores. Un hombre es golpeado y el espectador de la escena se desmaya. Claro que es natural. Cuando llega el crimen, como la lluvia que cae, ya nadie grita entonces “alto”.

… ¿Cómo remediarlo? ¿No existe el medio de impedir al hombre que vuelva la cara ante la abominación? ¿Por qué vuelve la cara? Vuelve la cara porque no ve ninguna posibilidad de intervenir. El hombre no se detiene en el dolor de otro si no puede ayudarle. Uno puede detener el golpe, si sabe cuándo cae y hacia dónde y por qué, y para qué cae. Y si uno puede detener el golpe, si existe alguna posibilidad, por pequeña que sea, de detenerlo, entonces puede sentir compasión de la víctima. De no ser así, también se puede sentir compasión, pero no por mucho tiempo, en todo caso no durante todo el tiempo que silben los golpes sobre la víctima. Por tanto: ¿Por qué cae el golpe? ¿Por qué se arroja la cultura por la borda como un lastre, aquellos restos de cultura que nos quedan? ¿Por qué la vida de millones de seres, de la mayoría de seres, está tan depauperada, despojada, semi o totalmente destruida?

Algunos de nosotros responden a esta pregunta diciendo: por salvajismo. Creen estar viviendo una terrible erupción en una gran parte de la humanidad, cada vez mayor, un fenómeno horripilante sin causas aparentes, que aparece de repente y tal vez, es de esperar, desaparezca también de repente, el desbordamiento impetuoso de una barbarie largo tiempo sofocada o adormecida, de naturaleza instintiva.

Los que responde así, se dan cuenta, naturalmente, ellos mismos, de que tal respuesta no alcanza lo suficiente. Y también se dan cuenta de que no se puede dar al salvajismo visos de fuerza natural, de potencia invencible de los infiernos.

Hablan también de negligencia en la educación del género humano. Algo se desatendió en este sentido o no puede hacerse con las prisas. Ahora hay que recuperar lo perdido. Contra el estado salvaje hay que implantar la bondad. Hay que evocar las grandes palabras, los conjuros que ya en una ocasión prestaron ayuda, los conceptos imperecederos: amor a la libertad, dignidad, justicia, cuya eficacia está históricamente garantizada. Y emplean los grandes conjuros. ¿Qué sucede? A la alusión de que el fascismo es salvaje responde éste con el elogio fanático del salvajismo. Acusado de fanático, responde con el elogio del fanatismo. A la imputación de que conculca la razón, condena alegremente la razón.

También el fascismo encuentra la educación descuidada. Espera mucho de una influencia sobre los cerebros y un fortalecimiento de los corazones. A las brutalidades de sus sótanos de tortura añade las de sus escuelas, periódicos, teatros. Educa a la nación entera, y lo hace durante todo el día. No dispone de demasiadas cosas que ofrecer a la gran mayoría, y eso significa tener que educar mucho. Como no proporciona comida, debe educar para la autodisciplina. Como es incapaz de poner orden en su producción y necesita guerras, debe educar para el valor físico. Necesita víctimas, y entonces tiene que inculcar a la gente el espíritu de sacrificio. También ideales, postulados formulados a los hombres, algunos son incluso grandes ideales, grandes postulados.

Bien, sabemos para qué sirven estos ideales, quién educa y a quién será útil esta educación –no a los educados-. ¿Qué ocurre con nuestros ideales? También aquellos de nosotros que ven el origen de todos los males en el salvajismo, la barbarie, sólo hablan, como hemos podido comprobar, de educación, de intervenir en los espíritus –de ningún otro tipo de intervención, sin embargo-. Hablan de educar a la gente para la bondad. Pero la bondad no saldrá a fuerza de exigir la bondad, exigirla bajo todas las condiciones, incluso las peores, así como la brutalidad no puede salir de la brutalidad

Yo, por mi parte, no creo en la brutalidad por amor a la brutalidad. Hay que defender a la humanidad contra la acusación de que sería también brutal, si esto no fuera tan buen negocio; es una tergiversación ingeniosa de mi amigo Feuchtwanger cuando dice: la villanía precede al egoísmo; pero no tiene razón. El salvajismo no viene del salvajismo, sino de los negocios, que sin él no podrían seguir haciéndose.

En el pequeño país del cual procedo, reinan condiciones menos alarmantes que en muchos otros países; pero cada semana son destruidas 5.000 reses de matanza. Es una cosa grave, pero no es una explosión repentina de sangre. Si lo fuera, la cosa sería menos grave. La destrucción de cabezas de ganado y la destrucción de la cultura no tienen sus causas en instintos bárbaros. En ambos casos se destruye una parte de bienes producidos no sin esfuerzo, porque se ha convertido en una carga. (…) En la mayoría de los países de la tierra tenemos hoy unas condiciones sociales en las que los crímenes de toda clase son altamente premiados y las virtudes cuestan mucho: “La buena persona está indefensa, y el indefenso es apaleado, pero con la brutalidad puede uno tenerlo todo. La villanía toma sus medidas para 10.000 años. La bondad, por el contrario, necesita una guardia de corps; pero no la encuentra”.

¡Guardémonos buenamente de pretenderla de los hombres! ¡Y ojalá no pretendiéramos nada imposible! ¡No nos expongamos al reproche de que también nosotros hacemos llamamientos a los hombres para cosas sobrehumanas, esto es que, a base de practicar virtudes sublimes, sobrelleven condiciones de vida horribles que, desde luego, es posible cambiar, pero que no van a cambiar! ¡No hablamos solamente en pro de la cultura!

Compadezcámonos de la cultura, ¡pero compadezcámonos primero de los hombres! La cultura estará salvada, si los hombres se salvan. No nos debemos arrastrar hasta el punto de afirmar que los hombres existen para la cultura y ¡no la cultura para los hombres! Haría pensar demasiado en la práctica de los grandes mercados, donde los hombres acuden para las reses, ¡no las reses para los hombres!

¡Camaradas, reflexionamos sobre las raíces del mal!

Muchos de nosotros, escritores, que viven el horror del fascismo y se horrorizan de él, no han comprendido todavía esta doctrina, no han descubierto aún las raíces del salvajismo que les aterra. Siempre existe en ellos el peligro de considerar las atrocidades del fascismo como atrocidades inútiles. Siguen aferrados a las condiciones de propiedad imperantes, porque creen que, para su defensa, no son necesarias las atrocidades del fascismo. Sin embargo, para el mantenimiento de esta situación son necesarias las atrocidades del fascismo. En esto no mienten los fascistas, dicen la verdad. Aquellos de nuestros enemigos que están tan horrorizados como nosotros de las atrocidades fascistas, pero quieren mantener las actuales condiciones de propiedad o se muestran indiferentes ante su mantenimiento, no pueden hacer una guerra lo bastante vigorosa y duradera contra la barbarie predominante, porque no son capaces de ayudar a sugerir y crear unas condiciones sociales en las cuales la barbarie sea superflua. Pero aquellos que, en la búsqueda de las raíces del mal, han dado con las condiciones de propiedad, han ido profundizando más y más, a través de un infierno de atrocidades cada vez más bajas, hasta llegar al lugar donde una pequeña parte de la humanidad ha anclado y establecido su dominio despiadado. Ha echado el ancla en aquella propiedad del individuo que sirve a la explotación del prójimo y es defendida a ultranza con uñas y dientes, abandonando una cultura que no se presta ya a defenderse o ya no es capaz de hacerlo, abandonando, en fin, todas las leyes de la convivencia humana, por las cuales la humanidad ha luchado desesperadamente tanto tiempo y con tanto denuedo.

¡Camaradas, hablemos de las condiciones de propiedad!

(…)»

Bertolt Brecht, 23 de junio de 1935, París.

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