Posts Tagged ‘Andalucía’

Canciones andalucistas


ANDALUCÍA

Aguaviva:

¡Ay amor! (García Lorca-M. Díaz).

Poetas andaluces. (R. Alberti-M. Díaz

Al’Andalus

Pinceladas. (José Alonso
Fernández).

Andalucía despierta.

Antonio Mata

Balada de los hombres del sur..

Entre la lumbre y el frío.

Benito Moreno.

Sevillano.

Los Cantores de
Híspalis.

Despierta Andalucía (Aurelio
Verde, Moya, Pascual González).

Cantores.

Carlos Cano.

Verde y Blanca (1976)

Viva la Grasia

La hoguera

Pasodoble p’Almería
(1977)

Murga de los currelantes

La controversia

Rota oriental (R.
Alberti)

Huelva mía (1980)

A una bella durmiente

Crónicas granadinas
(1978)

Andalucía Superstar
(1981)

El rey Al’Mutamid dice
adiós a Sevilla (1980)

Enrique Morente.
Defender Andalucía.

Gente del
Pueblo.

Todos a una (José Mª Carrillo).

Hay que repartir la tierra.

Sevillanas de la autonomía
(Carrillo-J. A. Luque)

Arraigo andaluz
(Carrillo-Lorenzo Gómez Holgado).

Se van por despeñaperros
(Carrillo)

Otra Andalucía

Vinieron los moros

Jarcha

Shalon (P. Herrero)

Nuestra Andalucía (J. J. Oña)

Retratos de Andalucía (Oña-A.
Corpa)

Andalucía (Eduardo Álvarez
Heder-Corpa)

A pasito seguro (S. Távora)

Andalucía: en pie (1980)

En pie (Távora)

Quebranto andaluz (Juan Antonio
Guzmán-Corpa)

Himno de Andalucía
(Inafante-Maestro Castillo)

José Menese

  1. Andalucía: 40 años
  2. Tan hermoso baluarte. Mi cante a la esperanza (rca, 1981)

Juan Antonio
Muriel

  1. Poder andaluz (Belter 77)
  2. Entre la cal y el cubo

Luis Marín

  1. Cantata de Andalucía (Andrés Sorel) Lp completo (Movieplay, 1977)
  2. El anarquismo andaluz (Antonio María Calero) (1977)

Manuel Gerena

  1. El sudor unido es una bandera. Canto a la unidad de verdad (Movieplay, 1978)
  2. Andalucía es la madre

Manuel Toharia

  1. Romance de la conquista de Alhama, con la cual
    comenzó la última guerra de Granada. (anónimo morisco) (Movieplay, 1976)

Paco Ibáñez (La poesía española de
hoy y de siempre
–Polydor, 1972) JARCHA (Andalucía
vive –
Novola-Zafiro, 1975) Los Juglares (Está
despuntando el alba –
Ariola 1976)

1.
Andaluces de Jaén

Paco Ibáñez

1.
La gran pérdida de Alhama (anónimo)

2.
Balada del que nunca fue a Granada

Pedro Ávila

  1. Perdido está el andaluz (Alberti). El hombre nuevo cantando

Pepe Suero

1.
Andaluza flor morena (M. Sánchez Pernía). Mi tierra es un potro (Columbia, 82)

2.
Mi tierra es un potro (Schez. Pernía-Mª Carmen-Suero)

3.
Andaluces que es de tó (Sánchez Pernía)

Raúl Alcover

  1. Por esta gente. En
    esta tierra
    (RCA, 78)
  2. Aquí lo digo. En
    esta tierra (72)
  3. Cancionero guía (para andar por el aire de Granada)
  4. Andalucía
  5. En esta tierra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Nuestra Andalucía” el día de Andalucía


Por una Andalucía libre y sin señoritos, de Jarcha, todo un himno de rebeldía sureño:


Nuestra Andalucía

Son los olivos verdes de señoritos
que sudan gruesas gotas en los casinos,
mientras que allá en el campo, los labradores
han de regar la tierra con sus sudores.
Éste es el fruto:
sirve p’a darle al amo
todos los gustos.
Y son las verdes viñas de caballero
que en placeres de cama gastan dinero,
y recogen la uva vendimiadores
por las dos gordas que les dan los señores.
Por eso eso el fruto
sigue dándole al amo
todos los gustos.
Tienen los pescadores rotas las redes
de no poder secarlas donde ellos quieren,
porque sobre la arena los rascacielos
cambian a los turistas sol por dinero.
Los constructores
les darán la puntilla
a los pescadores.
Éste es el panorama de nuestra gente,
"que se quejan de vicio",
dice el pudiente (jejeje).
Con la renta per cápita que nos asignan
tenemos para ¡leche!, pan y sardina.
La moraleja:
los lamentos del pobre
siempre son quejas.

Blas Infante, padre de la patria andaluza


(Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Blas_Infante)

Blas Infante Pérez de Vargas (Casares, España; 5 de julio de 1885Sevilla, España; 11 de agosto de 1936).
Político, pensador, ideólogo, y escritor español, considerado
oficialmente como "Padre de la Patria andaluza", y máximo exponente del
andalucismo o nacionalismo andaluz.

Según algunas fuentes, el 15 de septiembre de 1924 abrazó el Islam, al realizar la Shahada en la Mezquita de Agmhat, donde se conservan los restos de al-Mu’tamid, el último Rey de Sevilla,
siendo uno de los testigos Omar Dukali, descendiente de al-Mu’tamid.
Adoptó entonces el nombre de Ahmad Infante (inspirado en el significado
que Ibn Arabí da a la palabra Ahmad, el que pone en acto lo que estaba en potencia).
Otras fuentes, como el Centro de Estudios Históricos de Andalucía,
rechazan esta conversión como hecho historico y estiman que no está
mínimamente documentada.

Infante alternó las tareas de notario, historiador, antropólogo, musicólogo, escritor y periodista, además de ser un lector voraz y gran conferenciante. Se editaron catorce obras suyas y llegó a escribir más de tres mil manuscritos.
Aún está pendiente la publicación de sus obras completas, incluyendo
manuscritos inéditos y correspondencia, tarea que es difícil explicar
por qué no se ha llevado todavía a cabo.

El Parlamento de Andalucía aprobó de forma unánime en 1983 el Preámbulo para el Estatuto de Autonomía para Andalucía,
donde se reconoce a Blas Infante como "Padre de la Patria Andaluza".
Reconocimiento que se revalida en la reforma del Estatuto de Autonomía,
sometida a Referéndum popular el 18 de febrero de 2007.

La Fundación Centro de Estudios Andaluces de la Junta de Andalucía, adquirió en 2001 la casa de Blas Infante en Coria del Río para convertirla en casa-museo como patrimonio histórico y cultural andaluz.

Es homenajeado todos los años en la conmemoración del Día de Andalucía los días 28 de febrero.

Contacto con la realidad andaluza

Su padre, Luis Infante Andrade, licenciado en Derecho, era secretario del Juzgado de Casares, su madre, Ginesa Pérez de Vargas, proviene de una familia de labradores de clase media. Estudia bachillerato en los Escolapios de Archidona hasta 1899. Desde 1900 trabaja como escribiente en el Juzgado de Casares, al tiempo que estudia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada como alumno libre, finalizándola en 1906. Tras aprobar las oposiciones en 1909, ejerce como notario en Cantillana (Sevilla)
que aprovecha para entrar en contacto con el ambiente intelectual
sevillano y con las ideas políticas regionalistas, especialmente los
miembros del ateneo sevillano.

Al poder observar el estado de los jornaleros andaluces queda fuertemente impresionado, años más tarde llega a escribir:

Yo tengo clavada en la conciencia desde la infancia la visión
sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles
del pueblo
— Blas Infante

La primera asamblea andaluza

El ideario político de Blas Infante, heredero de los movimientos republicanos y federalistas del siglo XIX, se basa en la defensa del andalucismo y en la existencia de diferencias entre Andalucía y el resto de regiones que formaban la España del Rey Alfonso XIII. Su objetivo era conseguir la reconstrucción de Andalucía, entendida como una necesidad para obtener la regeneración de España.

Mi nacionalismo, antes que andaluz, es humano. Creo que, por el
nacimiento, la naturaleza señala a los soldados de la Vida el lugar en
donde han de luchar por ella. Yo quiero trabajar por la Causa del
espíritu en Andalucía porque en ella nací. Si en otra parte me
encontrare, me esforzaría por esta Causa con igual fervor
— Blas Infante (Manuscrito AEE)

En 1915 se publicó su obra más importante, Ideal andaluz: varios estudios acerca del renacimiento de Andalucía donde explica su visión personal de la historia y problemas andaluces.

En 1918 se celebra en Ronda la primera asamblea regionalista andaluza que, inspirada en la cantonalista Constitución Federal de Antequera de 1883, establece la base a seguir por el andalucismo y así obtener una autonomía plena para Andalucía. Además se aprueba la propuesta de Blas Infante de recuperar la bandera andalusí verdiblanca, documentada desde el año 1095 y el escudo con Hércules acompañado de los leones, inspirado en el de Cádiz (lo que llamaría "las insignias de Andalucía"). En el año 1933 también propone un himno basado en la melodía religiosa del canto jornalero Santo Dios,
que cantaban al terminar su día de trabajo. Éstos son ahora los
actuales símbolos institucionales andaluces, según el Estatuto de
Autonomía para Andalucía, (ver en wikisource) en su artículo 6.2:

«Andalucía tiene himno y escudo propios que serán aprobados,
definitivamente, por Ley del Parlamento de Andalucía, teniendo en
cuenta los acuerdos dictados sobre tales extremos por la Asamblea de
Ronda de 1918 y por las Juntas Liberalistas de Andalucía en 1933».
— Estatuto de Autonomía para Andalucía

Se define el concepto nacional de Andalucía entendiéndose como nacionalidad histórica publicado claramente en el Manifiesto de Córdoba del 1 de enero de 1919, entre otras cosas decía:

"Sentimos llegar la hora suprema en que habrá que consumarse
definitivamente el acabamiento de la vieja España ( …).Declarémonos
separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos,
conculca sin freno los fueros de la justicia y del interés y, sobre
todo, los sagrados fueros de la Libertad; de este Estado que nos
descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los
Pueblos extranjeros (…) . Ya no vale resguardar sus miserables
intereses con el escudo de la solidaridad o la unidad, que dicen
nacional."
— Manifiesto de Córdoba

Durante la Primera Guerra Mundial es ingresado en prisión por intentar involucrar a España en el conflicto, rompiendo su neutralidad y solicitando que el país mandara su Ejército en contra de Alemania y a favor de Francia. En las elecciones de 1918, Blas Infante intenta presentarse por el distrito electoral de Gaucín, un año después por el mismo distrito y por Sevilla pero en ambas fracasa por la fuerte presencia del caciquismo. Se casa con Angustias García Parias con la que tendrá cuatro hijos y escribe Motamid (1920), La dictadura pedagógica (1921) y Cuentos de animales (1921).

Durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, rechaza colaborar con ella, por lo que en represalia son clausurados los Centros Andaluces, fundados por él en 1916 y editores de la revista Andalucía como plataforma política del nacionalismo andaluz dentro de un sistema federal. En 1921 publicó La dictadura pedagógica, un complejo análisis filosófico.

En 1928 viaja a Galicia para reunirse con los ideólogos del "galleguismo". Durante estos años también viajará a Marruecos y Portugal, entre otros. Llega a participar en la revista regionalista gallega denominada Nós.

En 1930 da una conferencia política en la Sociedad Económica de Amigos del País en Málaga donde resalta al pueblo y ser andaluz históricos.

El período republicano

Con la proclamación de la II República en 1931, se hace cargo de la notaría de Coria del Río (Sevilla), donde construye su casa, a la que denomina "Dar-Al-Far" («Villa Alegría») inspirada en la arquitectura de al-Ándalus, encargándose personalmente de su decoración.

Blas Infante preside la Junta Liberalista Andaluza (JLA) y vuelve a
presentarse a distintas candidaturas por el Partido Republicano
Federal; sin embargo no consigue representación parlamentaria. Los
puntos esenciales de la campaña política son: el repudio al centralismo frente a un federalismo necesario, solución al caciquismo y del complicado sistema electoral, reforma económica y de la justicia,
libertad de enseñanza, de matrimonio, etc.. Estas ideas y lo promovido
en la JLA tendrá gran importancia en la redacción del anteproyecto de estatuto de autonomía, redactado en gran parte por el propio Blas Infante.

Escribe el libro La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía. Aunque hay claros brotes independentistas
en el andalucismo, a falta de apoyo popular se intenta moderar el
discurso y definir el Estado libre de Andalucía como "liberado" de toda
opresión, dominación e injusticia y de esta forma poder decidir su
futuro. Y esta tendría que venir por medio de una gran reforma agraria dentro de una nueva España republicana y federal.

Se presenta de nuevo en las elecciones de noviembre de 1933 por Málaga dentro de una coalición Izquierda Republicana Andaluza (coalición de los partidos Radical Socialista
e Izquierda Radical Socialista), que termina en un nuevo fracaso y en
una desilusión notable para Blas Infante. Sale en defensa en bastantes
ocasiones del anarquismo, que simpatizaba y que estaba siendo duramente reprimido.

En la asamblea de Córdoba, en enero de 1933, se aprueba en el "Anteproyecto de Bases para el Estatuto de Autonomía", que se deberá someter a referéndum pero que se irá retrasando hasta que se paraliza por la Guerra Civil
en 1936. Sin embargo estudios actuales ponen de manifiesto que la
Asamblea de Córdoba fue un desastre para en andalucismo. Se esperaba la
asistencia de más de setecientos asambleístas de las ocho provincias
de la actual comunidad andaluza y sólo llegaron a dos centenas. La
representación fue desigual: Córdoba y Sevilla aportaron un 70% de los
asambleístas, Málaga no llegó al 2%.

Los asambleístas de Granada, Jaén y Almería tenían preparado un anteproyecto para la Mancomunidad de Andalucía Oriental y contaban con el apoyo de Huelva que deseaba unirse a Extremadura.
Cuando los asambleístas sevillanos y cordobeses presentaron su
anteproyecto los "Orientales" abandonaron la asamblea. Entonces Blas
Infante amenazó con "residenciar a las provincias disidentes" y el
anteproyecto fue aprobado sin la participación de los asambleístas de
Jaén, Almería y Granada y la abstención de los de Málaga.

Como los proyectos de mancomunidad, monárquicos como con la bases
para el Estatuto de 1933 ya en la República los critica por ser "una mera descentralización administrativa".

En 1934 visita al presidente de la Generalidad de Cataluña, Lluís Companys, preso junto a otros miembros de su gobierno en el penal de El Puerto de Santa María.

Con la llegada al poder del Frente Popular durante las elecciones de 1936
el movimiento político andalucista recobra fuerzas y durante la
asamblea de Sevilla el 5 de julio se aclama como presidente de honor de
la futura Junta Regional de Andalucía a Blas Infante.

Poco después del golpe de Estado del general Franco, varios miembros de Falange
le detienen en su casa de Coria del Río. Días después, el 11 de agosto,
Infante es fusilado, sin juicio ni sentencia, con otros dos detenidos
en el kilómetro 4 de la carretera de Carmona mientras gritaba ¡Viva Andalucía libre!.

Cuatro años más tarde de su asesinato, el Tribunal de
Responsabilidades Políticas creado después de la guerra le condena a
muerte y a una multa económica a sus descendientes por, según un
documento del 4 de mayo de 1940 escrito en Sevilla:

porque formó parte de una candidatura de tendencia revolucionaria
en las elecciones de 1931 y en los años sucesivos hasta 1936 se
significó como propagandista de un partido andalucista o regionalista
andaluz.

Himno de Andalucía


La letra del Himno de Andalucía fue creada por Blas Infante. Fue adoptado en el Estatuto de Autonomía de Andalucía,

en el artículo 3.3, en donde se dice:

3. Andalucía tiene himno propio, aprobado por ley de su Parlamento, de acuerdo con lo publicado por la Junta Liberalista de Andalucía en 1933.

Anclando así el origen común de los símbolos nacionales de Andalucía: himno, bandera y escudo, todos obra del mismo autor.

La música del himno de Andalucía la compuso el maestro José del Castillo Díaz, que fuera director de la Banda Municipal de Sevilla. El origen de la música está vagamente inspirado en el Santo Dios, un canto religioso, ampliamente extendido por España, que los campesinos y jornaleros de algunas comarcas andaluzas (Málaga, Sevilla, Huelva,…) cantaban durante la siega; parece ser que Blas Infante puso este canto en conocimiento del maestro José del Castillo, si bien la melodía del himno es completamente original del citado compositor. Tras la guerra civil, las partituras originales fueron destruidas y sólo se conservó un manuscrito para piano. El compositor sevillano Manuel Castillo armonizó y orquestó la que es posiblemente la mejor versión de la música compuesta originalmente por José del Castillo.

El himno de Andalucía fue presentado en un concierto que se celebró en la Alameda de Hércules el 10 de julio de 1936 (una semana antes del comienzo de la Guerra Civil) e interpretado por la Banda Municipal de Sevilla dirigida por el maestro José del Castillo. Fue reestrenado después de la transición democrática en el Teatro Lope de Vega por la misma banda el 18 de octubre de 1979.

En el himno aparecen recogidas tanto las raíces populares como muchas de las reivindicaciones andaluzas, pues en él se pide tierra (en forma de reforma agraria aún por completar) y libertad (el propio Estatuto de Autonomía de Andalucía).

En la actualidad el Himno de Andalucía está profundamente asumido por el pueblo andaluz como uno de los símbolos de su identidad.

El último verso del estribillo es motivo aún hoy de polémicas, pues el que actualmente aparece como oficial no es el que en principio creó Blas Infante. El autor hizo varias versiones, una de ellas, la primera y más temprana, hacía referencia a "los pueblos" en lugar de "España". En una segunda versión se cambió "los pueblos" por "Iberia" (tomado el concepto como el conjunto de los pueblos de la península ibérica) y posteriormente fue modificado para incluir el verso actual donde habla de "España". Aunque la polémica no es baladí, cabe destacar la proyección universal que se da en el último verso del himno.

Como curiosidad no es este el único himno que se ha compuesto para Andalucía, pues se sabe que en 1930 se estrenó en la "Casa Central de Andalucía" (Madrid) uno con letra de Conrado Goettig y música de Andrés María del Carpio.

(tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Himno_de_Andaluc%C3%ADa)

Cantaron este himno, entre otros, Jarcha, Carlos Cano, Enrique y Estrella Morente.


Himno de Andalucía

(letra: Blas Infante, música: José del Castillo Díaz)

La bandera blanca y verde
vuelve, tras siglos de guerra,
a decir paz y esperanza,
bajo el sol de nuestra tierra.

¡Andaluces, levantaos!
¡Pedid tierra y libertad!
¡Sea por Andalucía libre,
España y la Humanidad!

Los andaluces queremos
volver a ser lo que fuimos
hombres de luz, que a los hombres,
alma de hombres les dimos.

¡Andaluces, levantaos!
¡Pedid tierra y libertad!
¡Sea por Andalucía libre,
España y la Humanidad!

Nuestra Andalucía


Dado que se ha sometido a votación el proyecto de nuevo Estatuto Autonomía de Andalucía (y recuerdo a algunos elementos que circulan por este mundo, que un estatuto de autonomía no es una declaración de independencia), yo querría aportar mi granito de arena, pues adivino el por qué de la alta abstención…

Recuerdo que cuando conocí esta canción, yo estaba en enfrentamiento diario con un aprendiz de señorito que suele salir en Tele-Espe…. Y, por otro lado, algunos nacionalistas idiotas deberían de pensar lo que dicen antes de hablar: los andaluces han sufrido y mucho; y encima tuvieron que sufrir un expolio cultural del que son totalmente inocentes, pero que estos bobos les siguen echando en cara.
Por una Andalucía libre y sin señoritos, de Jarcha, todo un himno de rebeldía sureño:


Nuestra Andalucía

Son los olivos verdes de señoritos
que sudan gruesas gotas en los casinos,
mientras que allá en el campo, los labradores
han de regar la tierra con sus sudores.
Éste es el fruto:
sirve p’a darle al amo
todos los gustos.
Y son las verdes viñas de caballero
que en placeres de cama gastan dinero,
y recogen la uva vendimiadores
por las dos gordas que les dan los señores.
Por eso eso el fruto
sigue dándole al amo
todos los gustos.
Tienen los pescadores rotas las redes
de no poder secarlas donde ellos quieren,
porque sobre la arena los rascacielos
cambian a los turistas sol por dinero.
Los constructores
les darán la puntilla
a los pescadores.
Éste es el panorama de nuestra gente,
"que se quejan de vicio",
dice el pudiente (jejeje).
Con la renta per cápita que nos asignan
tenemos para ¡leche!, pan y sardina.
La moraleja:
los lamentos del pobre
siempre son quejas.


Letra y música: Juan José Oña

Recorte de prensa: Festival de los Pueblo Ibéricos


El ‘Woodstock’ madrileño
El actual programador del Café Central organizó hace 20 años el Festival de
Pueblos Ibéricos

ALEX NIÑO,  –  Madrid
EL PAÍS  –  Madrid – 23-01-1996

 

El 9 de mayo de 1976, más de 50.000 jóvenes de todo el país se congregan
en el campus de la Universidad Autónoma, en Cantoblanco.
Brigadas especiales y decenas de policías a caballo y en jeeps se
han situado en los montículos que rodean la vaguada. El cantautor aragonés
José Antonio Labordeta, subido en un escenario, entona aquello de
“habrá un día en que todos al levantar la vista veremos una tierra que
ponga libertad”. Un grupo de universitarios corre hacia una de las
laderas, se echan a tierra y con sus cuerpos escriben también la palabra
libertad. Esto ocurría hace dos décadas y se trataba del Festival de
Pueblos Ibéricos, en el que participaron casi todos los grandes cantautores
españoles y algunos portugueses que habían estado, en su mayoría, vetados
durante el franquismo. En agosto de 1969 se había celebrado el legendario
festival de Woodstock, y Gerardo Pérez, un estudiante segoviano de 24 años
que había llegado a Madrid ese año para estudiar Derecho, pensó que sería
una buena idea organizar un recital “en la misma onda. Pero, claro,
como era España y los años setenta, tenía que ser progre. Mientras
ellos hablaban del amor libre, a nosotros nos preocupaba más la amnistía y
la libertad”, explica Gerardo, a quien hoy se le puede encontrar a
menudo en el madrileño Café Central, el conocido club de jazz, que él mismo
fundó en 1982 junto a tres amigos más. El dictador Franco había muerto sólo
cinco meses atrás, y organizar un recital de estas características era
prácticamente imposible entonces. De hecho, nadie, salvo Gerardo, creía que
finalmente lo autorizarían. Muchos, incluidos sus compañeros de partido
-militaba en el PTE (Partido del Trabajo de España)- le tildaron de loco.
“Me decepcionó mucho la actitud de los partidos políticos. No creían
que el festival se pudiera hacer y, en vez de trabajar para que se celebrara,
estuvieron más pendientes de preparar manifestaciones y movilizaciones de
protesta para cuando se prohibiera”.

La negociación con el rector de la Autónoma y el Ministerio de Educación no fue
fácil. Hasta el mismo sábado, 8 de mayo, no llegó la autorización. Una de
las condiciones que puso el rector Gratiniano Nieto consistió en que las
letras de las canciones llevasen los sellos de la Dirección General
de Cultura Popular y de la Sociedad General de Autores. Y al final se
permitió el festival, pero sólo un día y no dos como se pretendía.

A pesar de que no hubo transporte público a Cantoblanco, aquel domingo
por la mañana el campus de la
Autónoma se llenó de miles de jóvenes llegados de todas
las regiones del país. “Fueron 50.000 valientes, porque la verdad es
que nadie sabía cómo iba a safl r la cosa. Teníamos mucho miedo. También lo
tenían los cantantes. Alguno se me rebeló, como Raimon. Yo había pensado
que él cerrara el recital, como broche final. Pero todos tenían muchas
ganas de cantar y quitarse de en medio rápidamente, y no lo digo como
crítica, era bastante lógico. Raimon dijo que él cantaba después de Pi de la Serra y se iba
rápidamente para coger el avión a Barcelona”, cuenta Gerardo.

Para evitar incidentes, los organizadores pidieron al público que al
menos al principio no sacaran las banderas -la íkurríña, por
ejemplo, era ilegal- ni gritaran consignas políticas para que no
suspendieran el festival. Y así fue. La gente permaneció la primera hora
bastante calmada. Pero después, todo el mundo sacó su bandera: Euskadi,
Galicia, Cataluña, Comuneros de Castilla, Andalucía, Valencia, Aragón… y
hasta el Frente Polisario, además de la republicana y la de distintos
partidos políticos. El mismo Gerardo, subido al escenario, hizo ondear la
bandera catalana cuando actuó Raimon. Pronto se oyeron los gritos de
amnistía y libertad.No hubo incidentes. Ni siquiera se vendieron bebidas
alcohólicas, y EL PAíS -hacía sólo cinco días que estaba en la calle-
recogió al respecto una anécdota muy ilustrativa: cuando le tocó el turno
al cantaor Manuel Gerena, éste pidió un poco de vino o cerveza para poder
arrancarse, “porque la
Fanta no sirve para esto”, bromeó. Sólo hubo un
momento tenso. A las seis de la tarde, un espontáneo saltó al escenario e.
informó de que en la tradicional reunión de carlistas en Montejurra un
fascista había matado a un joven de 20 años. Se guardaron dos minutos de
silencio y por fortuna nadie perdió los nervios.

Además de los ya mencionados, actuaron La Bullonera, Bibiano y
Benedicto, Miró Casavella, Luis, Pastor, La Fanega, Daniel Vega,
Julia León, Enrique Morente, Miriam de Ríu, Elisa Serna, Fernando Unsain,
Adolfo Celdrán, Pablo Guerrero, Mikel Laboa, Víctor Manuel, Gabriel
González y los lusos Fausto y Vitorino. La actuación de éstos fue muy emotiva,
ya que interpretaron el Grandóla, vila morena, la canción de la revolución
de los claveles
.Al atardecer, cuando la luz recortaba en el horizonte
las siluetas de los policías a caballo, terminó el recital folk y los
asistentes se retiraron pacíficamente. Los estudiantes recogieron todos los
desperdicios y dejaron la explanada como una patena. En los meses
siguientes, varias universidades españolas solicitaron permiso para r
festivales similares. Ninguno fue autorizado. El Festival de Pueblos
Ibéricos fue también el último acto que Gerardo Pérez -que hoy tiene 44
años- organizó en la universidad. En 1973 había fundado la Asociación Cultura
y Derecho con la idea de incorporar a la vida cotidiana de la facultad
conciertos, conferencias, recitales de poesía, teatro o jornadas sobre
cine. “No era fácil”, comenta. “Muchas de estas actividades
eran boicoteadas o se prohibían en *el último momento, sin saber por qué.
Al tanguista Carlos Montero, por ejemplo, nunca le dejaron actuar, y eso
que sus canciones no eran políticas”. El mismo Gerardo estuvo tres
veces detenido, y dos de ellas ingresó en Carabanchel por negarse a pagar
IN unas multas exorbitadas.Aunque a veces siente nostalgia de aquella etapa
universitaria, asegura no compartir el “desencanto” de su generación.
“Yo no he participado de esa decepción. El ver a la policía y no tener
miedo y el poder ex presar mis ideas sin ser detenido me parece algo
estupendo”. Nunca llegó a ejercer como abogado. En 1980 organizó los
primeros carnavales madrileños -en la dictadura estaban prohibidos-,
apoyado por el alcalde Enrique Tierno. En la actualidad se dedica a
preparar los conciertos del Café Central y no milita en ningún partido:
“Me pasé desde el año 1971 al 1978 en reuniones del partido,
discutiendo si éramos maoístas, estalinistas, leninistas o revisionistas.
Era horroroso. Claro que entonces era un ejercicio de pura dignidad hacer
algo por cambiar la situación. Este país era un agobio”.

© El País S.L. |
Prisacom S.A.

 

 

El episodio de los carlistas es bien conocido: González Lucini, en su Crónica de los silencios rotos, cree que el anuncio tuvo lugar durante la actuación de Benedicto. De nuevo vemos como los artistas dieron una lección de solidaridad, unidad, buenhacer y sensatez que muchas veces quieren quitarle personas interesadas y malintencionadas a algunos protagonistas de aquellos días.

 

 

Historia del folk español XI: visión general


Tras la Guerra Civil, el régimen franquista, a través de la Sección Femenina de Falange, intentó descaradamente apropiarse de la música tradicional española de toda región y lengua para buscarles significados patrióticos y religiosos -unas visiones bastante sesgadas-, pero especialmente para intentar una fundamentación de la unidad de España en base a sus diferencias regionales. Especialmente dañados quedaron los géneros gallegos y andaluces, sobre todo la copla, que fue objeto de una manipulación vergonzosa durante la posguerra.
En los años 60, entre los jóvenes músicos se produce una polémica sobre si usar la música tradicional o usar fórmulas extranjeras. Algunos de los pioneros del folk, como Joaquín Díaz, son tildados de raccionarios. El uso se divide entre las regiones que aceptan lo folklórico (Andalucía, Canarias, Euskadi, Castilla, Baleares) y las que lo rechazan, aunque sea parcialmente (Galicia, Cataluña); dicha división suele coincidir con la existencia de una lengua no castellana, excepto en el caso del País Vasco. La influencia extranjera de los cantautores americanos, franceses y portugueses crea aquí el estilo folk-rock, con valedores como Aguaviva, Almas Humildes, Falsterbo 3, Esquirols, Nuestro Pequeño Mundo, Pau Riba… Pero es la canción latinoamericana de autor la que empuja a buscar un estilo autóctono en todas las regiones: Nuevo Mester de Juglaría, Sabandeños, Fanega… que en un principio se dirigen por intereses más antroplógicos que políticos.
En los años 70, con la casi plena aceptación del folklore, se puede decir que los cantautores se reconcilian con la música de sus raíces y se produce, no ya una recuperación, sino toda una renovación de la música de raíz. Nuevos grupos como Milladoiro, Oskorri, Errobi o Companya Elèctrica Dharma fijan sus ojos en el folk-progresivo que por entonces realizaban grupos extranjeros como Jethro Tull o Gwendal. Gracias principalmente a trabajos como Los comuneros, Cantata del mencey loco y muchos más, el folk se convierte en un arma de protesta como lo fue, y lo seguía siendo, la poesía cantada de Paco Ibáñez o Raimon. El folk se transforma en eficaz herramienta reivindicativa contra la especualción, contra la pobreza regional y a favor de la ecología y del reconocimiento histórico-regional.
Con la llegada de la democracia plena, la canción protesta pierde bastante mordiente: parece que ya no hay porqué protestar; el folk corre su misma suerte, aunque, al igual que los cantautores clásicos, intervienen los grupos y cantantes en concentraciones contra la OTAN, contra la proliferación de energía nuclear y por la protección de espacios verdes con renovados miembros.
A partir de los años 80, se vuelve un poco al folk clásico, es decir, a sus intereses más etnológicos que reivinidicativos, e incluso a intereses comerciales.
Hasta aquí llega mi crónica, no por pereza, sino por ignorancia. Pero caben destacar nuevos grupos desde entonces como los aragoneses Hato de Foces, Joseba Tapia o Alboka desde el País Vasco, los baleares Música Nostra, los andaluces Aljibe, los leoneses La Musgaña, los gallegos Lúar na Lubre o Boudiño, diversos grupos catalanes y valencianos como Els Violins, los asturianos Llan de Cubel y, ya en una línea más comercial gaiteros célebres como Hevia o Carlos Núñez que demuestran que la música tradicional alberga todavía en su pecho muchas posibilidades artísticas. Si alguien desea continuarla, que me lo haga saber, y yo intentaré seguirla para ampliar mis conocimientos.
A %d blogueros les gusta esto: