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Sóc, no vull ofendre, anticlerical (IV): Considérese usted “bienpagao” por mi parte


Van a misa rodeados de sus hijos
y allí se dan la paz con las manos manchadas
.

“Es urgente” Aguaviva

Prueba de la contramanifestación ilegal que se convocó por algunos, basándose en mentiras y utilizando los mismos argumentos de siempreEl papa ha vuelto a su casa: tres días intensos en los que sus jóvenes han campado a sus anchas por Madrid y ciudades aledañas. No tengo nada (a parte de lo que ha costado a las arcas públicas su estancia, aunque muchos de sus “jefes” se empeñen en mentirles y los más buenos no se lo quieran creer) contra los que han venido a ver al papa porque creen que es el representante de Cristo en la tierra (bueno, quiero decir que respeto sus creencias), pero sí contra aquellos que han utilizado su fe como arma política, contra los que han manipulado a los más jóvenes usándolos casi de escudos humanos, contra los que han gritado impunemente “¡Viva Cristo Rey!”, contra los obispos que, como todos los días, se empeñan en decir que vamos a ir al infierno por no creer ni estar de acuerdo con el papa, y con todos o casi todos los medios de comunicación que han pretendido sacarlos como jóvenes excepcionales, cuando, al ver las fiestas que se han montado por las calles, confirmamos lo que muchos sospechábamos desde el principio: son jóvenes católicos, pero jóvenes, a fin de cuentas, como todos; unos con modales exquisitos, pero otros muchos con el comportamiento de un hooligan borracho… Y no quiero ofender a quien no se lo merece ni generalizar, como SÍ ha hecho la conferencia episcopal (ésta va con minúsculas, la de Tarancón con mayúsculas) y la mayoría de los medios, obligados o no, con los disconformes a esta visita. Parafraseando a Lorca (de cuya tumba, los que no quieren que se ubique han ido a ver al santo padre), “Contra vosotros siempre”.

500-x-MONEDA_REVERSO_2Tengo además unas líneas para el señor Gallardón, a la sazón alcalde de Madrid, quien quiere denunciar a la marcha laica y se ha desecho en elogios a esta juventud, yéndose a la cama convencido de ser un gran anfitrión. ¿Qué hizo el que pretende ser mejor alcalde que Tierno Galván y Carlos III juntos cuando la “marcha indignada” arribó a Madrid y acampó, para en un par de días emprender la marcha hacia Bruselas? Pues el señor Gallardón, amigo del cemento y enemigo de los árboles, aquel que no tiene amigos ni a su izquierda ni a su derecha, CORTÓ el agua y la luz de las zonas de acampada. A las fiestas del Orgullo Gay, que tanto molestan a –según ellos- muchos madrileños, intentó cortarles las alas, primero impidiendo las actuaciones por no sé qué informes fantasmas y, luego, desustanciándolas con unos auriculares. Si muchos católicos contraponen el orgullo gay a la visita del papa, que ni se confundan ni se sientan ofendidos, porque, para empezar, la realidad es que las fiestas del orgullo se autofinancian. Y el señor Gallardón, enemigo del botellón y de que los bares abran hasta tarde porque molesta al descanso de los vecinos, sí ha permitido que esta juventud, mucha de ella extranjera, se bañe en las fuentes públicas y haga botellón en pleno Sol. Y no, no es que esté poniendo los derechos de unos sobre otros, sino al contrario, estoy haciendo algo que a ellos se les ha olvidado: equipararlos, que significa igualdad en el trato.

¡Pero qué grande eres, jodío!No olvidemos tampoco a los santos varones que han ido a ver “a título personal” a su santidad: banqueros cuyas inasumibles hipotecas están cristianamente echando a la gente a la calle, fuera de sus casas, y cuyas empresas financian el tráfico de armas; empresarios que, si bien tienen la caridad cristiana de ver al papa, ir a misa y financiar la visita, también practican el amor a Cristo y al prójimo cuando despiden a innumerables trabajadores de sus empresas, mientras sermonean contra el gobierno, le echan la culpa de la situación y exigen más dureza en la economía. Y el ex-presidente Aznar, convencido de que por ir a ver al papa irá al Cielo, al igual que otros correligionarios suyos que se levantaron a una hará algunos años para aplaudir la decisión de intervenir en la guerra de Iraq. Pero, como dice Caroggelo (?) en la película Una historia del Bronx, el catolicismo es algo maravilloso: confiesas y vuelves a empezar; aunque, como dicen los sacerdotes más honestos, “sin acto de contrición, no hay perdón que valga”. Y mientras, yo voy, como los AC/ DC, por la carretera al infierno. Es cierto que yo no ayudo todo lo que pueda, porque no tengo dinero para donar y no tengo huevos de irme a una misión (con los misioneros siempre, si ayudan al pobre por encima de evangelizar) o a una ONG… Reconozco mi cobardía y mi impotencia, pero no la escondo con un halo hipócrita de santidad.

Y bien, por éstas y tantas razones, le quiero dedicar una canción al señor papa: es una canción que no tiene nada que ver, pero que cobra bastante sentido cuando, reflexionando acerca de la infancia que me hicieron pasar, de las mentiras contra el sexo-pasaporte seguro al infierno, los malvados judíos, los pervertidos y pervertidores homosexuales, los taimados musulmanes, los negros-devora blancos, las diabólicas señoras que posan en la revistas desnudas ya que es prostitución… Y por la memoria de mi abuelo, que murió envuelto en agudos e insoportables dolores mientras las piadosas señoras ricas del pueblo se congregaban como cuervos y buitres rezando sus rosarios, esperando que muriera para llevarse a mi madre y a mi tía a servir a sus casas; y por la de mi abuela, conservadora (no facha, más como la abuela de “Cuéntame”) y católica, que, no obstante, profesaba cierto asco hacia las santurronas… Reflexionando, decía, sobre todo esto, veo que no han cambiado nada y, por tanto, solamente pido: por favor, déjenme en paz, no pienso volver a esa senda. Por eso, ya que algunos de sus juventudes le cantaban “No te vayas todavía”, yo, con otros muchos, que no vamos a ser menos, digan lo que digan la conferencia episcopal y ciertos medios, le quiero cantar: “Ná te pío, ná te debo…”:

La bien pagá

Ná te debo,
ná te pido,
me voy de tu vera
olvídame ya
que pagao con oro
tus carnes morenas
no maldigas paya
que estamos en paz.

No te quiero,
no me quieras,
si tó me lo diste
yo ná te pedí,
no me eches en cara
que tó lo perdiste
también a tu vera
yo tó lo perdí.

Bien pagá,
si tú eres la bien pagá
porque tus besos compré
y mi te supiste dar
por un puñao de parné,
bien pagá,
bien pagá,
bien paga fuiste mujer.

No te engaño,
quiero a otra,
no pienses por eso
que te traicioné.
No cayó en mis brazos
me dio solo un beso,
el único beso
que yo no pagué.

Na te pido,
na me llevo,
entre esta paredes
dejo sepultas
penas y alegrías
que te he dao y me diste
y esas joyas que ahora
pa otro lucirás.

Ramón Perelló – Juan Mostazo

http://www.cancioneros.com/nc/2462/0/la-bien-paga-ramon-perello-juan-mostazo

Canciones para después de una guerra, Basilio Patiño (1971)

Miguel de Molina: “La bien pagá”


Miguel de Molina (1908-1993) fue probablemente la figura más grande de la copla de los años 30. Su doble condición de Republicano y de homosexual, advertido por una brutal paliza, hizo que se exiliara a Argentina. Su tema más recordado y versionado es esta “La bien pagá”, que Basilio Patiño utilizó magistralmente para ambientar estas imágenes de su película Canciones para después de una guerra:

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