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Los Otros


Lilurarik ez!/ ¡No os dejéis seducir! No nos lo han contado todo, las listas de víctimas no están completas, y sólo figuran los que -con todos mis respetos- a ellos les conviene. Estos son algunos de Los Otros, aquellos que murieron a manos del terrorismo de ultraderecha o del terrorismo de Estado a finales de los 70, y que no sólo no tienen a nadie que ampare su memoria masivamente, sino que además, cuando se reivindica su memoria, surge la acusación de apología del terrorismo. Ninguno de los que está aquí mató nunca a nadie, aunque alguno perteneciera o dejara de pertenecer…. Y dicen de olvidar: ¡olvidar entonces también a los otros! O todos o nadie.

Aquí tampoco están todos: sólo aquellos de los que encontré una canción dedicada…

JULIAN-GRIMAU 20 de Abril de 1963:

Julián Grimau es fusilado bajo el delito de "rebelión militar". El cantautor Chicho Aánchez Ferlosio le dedicó esta canción (aunque en esta versión no es él el intérprete): "Julián Grimau, hermano"

 

 

ruano

17 de Enero, 1969:

Enrique Ruano es detenido acusado de repartir propaganda conta el régimen. "Cae" al patio interior del piso de la calle General Mola donde lo ha trasladado la policía para efectuar el registro. Muere en el acto.

María del Mar Bonet: "Què volen aquesta gent":

 

 

 

 

 

 

20 de Julio, 1970:

Mueren por disparos de la policía en Granada tres albañiles: Antonio Huertas Remigio, Cristóbal Ibáñez Encinas y Manuel Sánchez Mesa durante una manifestación que conmovió al mundo en el transcurso de una huelga general revolucionaria. El cantautor grandino Carlos Cano escribió una reivindicación en una canción que jamás grabó: "No miréis p’atrás".

20070310_dia_clase_obreira_galega_ferrol_01_800.jpg 10 de Marzo, 1972: En una manifestación de trabajadores de Bazán, en Ferrol, son asesinados por la Policía Armada, los trabajadores Amador Rey Rodriguez y Daniel Niebla García

Bibiano Morón, cantautor gallego, hizo una lembranza a los dos mártires del movimiento obrero gallego, cuya muerte marcó O día da clase obrera galega:

Amador e Daniel

Amador e Daniel (en directo, 1976)

 

  • 1 de Agosto, 1974:

Es muerto a tiros por la Guardia Civil, en Carmona, Miguel Roldán Zafra. Formaba parte de una manifestación de vecinos del pueblo que pedía agua. Hubo varios heridos de bala. Elisa Serna le dedica "Agüita pa beber", canción que conseguirá grabar en 1976 (no disponible)

 

PUIG_ANTICH 2 de Marzo, 1974:

Salvador Puig Antich, anarquista catalán, es asesinado a garrote vil

Lluís Llach: "I si canto trist":

 

27S 27 de Septiembre, 1975:

Últimos asesinatos de Franco. Ángel Otaegui Echevarría, José Humberto Baena Alonso, Ramón García Sanz, José Luis Sanchez Bravo y Juan Paredes Manot, "Txiki", son fusilados en Burgos, Madrid y Barcelona, respectivamente, tras unos juicios farsa sin ninguna posibilidad de defensa

  • Luis Eduardo Aute: "Al alba"
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Urko: Gure lagunei:

 

  • 24 de Febrero, 1976:

Durante una manifestación a favor de los trabajadores del calzado en Elda, es muerto a tiros por la policía Teófilo del Valle

Patxi Andión: Otro gorrión

 

3 de marzo 3 de Marzo, 1976

La policía mata en Vitoria a 5 trabajadores, Francisco Aznar Clemente, Pedro María Martínez Ocio, Romualdo Barroso Chaparro, José Luis Castillo García y Bienvenido Perea, y hiere a más de 100

  • 5 de Marzo:

Juan Gabriel Rodrigo, cae desde una azotea al intentar escapar de la policía durante una manifestación de protesta por los asesinatos de Vitoria.

  • 8 de Marzo:

En Basauri, Vicente Antonio Ferrero, obrero de 18 años, muere por disparos de la Guardia Civil durante una manifestación de protesta por los asesinatos de Vitoria

  • Lluís Llach: "Camapandes a mort"

 

 

  • 23 de Enero, 1977:

Arturo Ruiz es asesinado por los Guerrilleros de Cristo Rey en una manifestación por amnistia

LUZ-NAJERA 24 de Enero:

En una manifestación de protesta por el asesinato de Arturo Ruiz, la policía mata con un bote de humo a Mª Luz Nájera

 

ATOCHA Matanza de Atocha. Nueve abogados laboralistas fueron ametrallados por un grupo de ultra derecha. Cinco resultaron muertos: Rodríguez Leal, Luis Javier Benavides, Enrique Valdevira, Serafín Holgado y Francisco Javier Sauquillo

Ignoro si se pensó en estos acontecimientos, Luis Pastor: Enfermedades de invierno:

  • 6 de Octubre, 1977:

Es asesinado en Alicante Miquel Grau, de 22 años. Se encuentra pegando carteles que convocan a la Diada del Pais Valenciano, cuando le arrojan un ladrillo desde un balcón que le alcanza en la cabeza

Al Tall: A Miquel Grau

 


Éstos son sólo algunos… En este enlace podréis ver una completísima relación: http://www.asociacionrepublicanairunesa.org/cas/victimas.php

Los textos de algunas de estas canciones los tenéis aquí mismo, podéis buscarlas en estos enlaces:

http://albokari.spaces.live.com/?_c11_BlogPart_BlogPart=blogview&_c=BlogPart&partqs=cat%3d%25c3%258dndice%2bde%2bpoes%25c3%25adas%2by%2bcanciones

A todos ellos…

Lluís Llach, Silenci:

¡EL PUEBLO NO OLVIDARÁ!

EL POBLE NO OBLIDARÀ!

HERRIAK EZ DU BARKATUKO!

¡O POBO NON ESQUECERÁ!

Campanades a morts


Vitoria/ Gasteiz, 1976

Pedro María Martínez
Francisco Aznar
Romualdo Barroso
José Luis Castillo
Bienvenido Perea

Cadascú fou un mot del victoriós poema
(Cada uno fue una palabra del victorioso poema)

Campanades a morts

I


Campanades a morts


fan un crit per la guerra


dels tres fills que han perdut


les tres campanes negres.



I el poble es recull


quan el lament s’acosta,


ja són tres penes més


que hem de dur a la memòria.



Campanades a morts


per les tres boques closes,


ai d’aquell trobador


que oblidés les tres notes!



Qui ha tallat tot l’alè


d’aquests cossos tan joves,


sense cap més tresor


que la raó dels que ploren?



Assassins de raons, de vides,


que mai no tingueu repòs en cap dels vostres dies


i que en la mort us persegueixin les nostres memòries.



Campanades a morts


fan un crit per la guerra


dels tres fills que han perdut


les tres campanes negres.



II



Obriu-me el ventre


pel seu repòs,


dels meus jardins


porteu les millors flors.



Per aquests homes


caveu-me fons,


i en el meu cos


hi graveu el seu nom.



Que cap oratge


desvetllí el son


d’aquells que han mort


sense tenir el cap cot.




III



Disset anys només


i tu tan vell;


gelós de la llum dels seus ulls,


has volgut tancar ses parpelles,


però no podràs, que tots guardem aquesta llum


i els nostres ulls seran llampecs per als teus vespres.



Disset anys només


i tu tan vell;


envejós de tan jove bellesa,


has volgut esquinçar els seus membres,


però no podràs, que del seu cos tenim record


i cada nit aprendrem a estimar-lo.



Disset anys només


i tu tan vell;


impotent per l’amor que ell tenia,


li has donat la mort per companya,


però no podràs, que per allò que ell va estimar,


el nostres cos sempre estarà en primavera.



Disset anys només


i tu tan vell;


envejós de tan jove bellesa,


has volgut esquinçar els seus membres,


però no podràs, que tots guardem aquesta llum


i els nostres ulls seran llampecs per als teus vespres.



IV



La misèria esdevingué poeta


i escrigué en els camps


en forma de trinxeres,


i els homes anaren cap a elles.


Cadascú fou un mot


del victoriós poema.


I

Campanadas a muerto/ lanzan un grito para la guerra/ de los tres hijos que han perdido/ las tres campanas negras.// Y el pueblo se recoge/ cuando se acerca el lamento;/ son ya tres penas más/ para nuestra memoria.// Campanadas a muerto/ por las tres bocas cerradas;/ ¡ay de aquel trovador/ que olvidara las tres notas!// ¿Quién segó el aliento/ de aquellos cuerpos tan jóvenes/ sin otro tesoro/ que la razón de los que lloran?// Asesinos de razones y de vidas,/ que nunca tengáis reposo a lo largo de vuestros días/ y que en la muerte os persigan nuestras memorias.// Campanadas a muerto/ lanzan un grito para la guerra/ de los tres hijos que han perdido/ las tres campanas negras.//

II

Abridme el vientre/ para su reposo,/ de mis jardines/ traed las mejores flores.// Para estos hombres/ cavadme hondo/ y en mi cuerpo/ grabad sus nombres.// Que ningún viento/ perturbe el sueño/ de quienes han muerto/ sin humillar la cabeza.//

III

Diecisiete años, sólo,/ y tú tan viejo;/ celoso de la luz de sus ojos/ has querido cerrar sus párpados/ pero no podrás, porque todos guardamos esta luz/ y nuestros ojos serán relámpagos para tus noches.// Diecisiete años, solo,/ y tú tan viejo;/ envidioso de una belleza tan joven/ has querido desgarrar sus miembros/ pero no podrás, porque recordamos su cuerpo/ y cada noche aprenderemos a amarlo.// Diecisiete años, sólo,/ y tú tan viejo;/ impotente para el amor que él tenía/ le has dado la muerte por compañera/ pero no podrás, porque por todo aquello que él amó/ nuestro cuerpo estará siempre en primavera.// Diecisiete años, sólo,/ y tú tan viejo;/ envidioso de una belleza tan joven/ has querido desgarrar sus miembros/ pero no podrás, porque todos guardamos esta luz/ y nuestros ojos serán relámpagos para tus noches.//

IV

La miseria se hizo poeta/ y escribió en los campos/ en  forma de trincheras/ y los hombres marcharon hacia ellas./ Cada uno fue una palabra/ del victorioso poema.

Lluís Llach

¡GLORIA
A LOS
MUERTOS
DEL MUNDO
DEL TRABAJO!


Vitoria/ Gasteiz, 1976: Campanadas a muerto


 

Hace 32 años exactamente, tuvo lugar en Vitoria uno de los hechos más vergonzantes de la historia, ocurrido durnate la llamada transición democrática: el asesinato por parte de las fuerzas policiales de cinco obreros que luchaban por sus derechos, por el que, a día de hoy, no sólo nadie ha sido juzgado y tal como garantiza cualquier estado democrático, sino que se siguen vertiendo mentiras aberrantes desde las perspectivas patronales. Los responsables políticos no sólo no han sido juzgados, sino que, hoy por hoy, se les condecora como padres de la democracia. Los obreros Pedro María Martínez, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Luis Castillo y Bienvenido Perea fueron víctimas de un año duro, de enorme controversia política y económica, pero también de la irresponsabilidad política de ciertos ministros y de un presidente del gobierno que parecía confiar en que el general pudiera resucitar.

Durante los primeros 70, todavía bajo la jefatura de Franco, debido a la peculiar política económica, España parecía todavía totalmente ajena a la enorme crisis económica que se abatía sobre el mundo (principalmente debido al conflicto árabe-israelí y el consecuente encarecimiento del petróleo): en 1974 las clases medias y altas españolas podían todavía derrochar al tiempo que alababan lo que aún se conocía como “el milagro económico español”, al tiempo que los emigrantes españoles eran expulsados de Francia, Suiza, Alemania, etc. debido a la imposibilidad de pagarles que sufrían estos países por culpa de esa crisis. Pero era una situación que cualquier analista económico hubiera podido preveer: muy pronto caen grandes empresas dedicadas a la industria turístico-inmoviliaria por fraude. Hacia 1975 los efectos de la recesión mundial comenzaron a notarse fieramente entre la clase obrera, y en 1976 todo esto comenzó a estallar.
En Enero de 1976 se juntaban varias cosas en un conglomerado peligroso e insostenible. Políticamente, no hacía ni tres meses que Franco había muerto y el príncipe Juan Carlos había asumido la jefatura del estado; la presidencia del gobierno la ocupaba todavía Carlos Arias Navarro. Aunque parecía existir esa voluntad de apertura por parte de algunos ministros, los reformistas, como Manuel Fraga, ministro del interior, y Areilza, ministro de exteriores (y el mejor valorado por la casi plena oposición democrática), Arias Navarro seguía con su dinámica de inclinarse repetidamente hacia el sector duro del gobierno, los llamados inmovilistas, o, popularmente, “el búnker” (Girón de Velasco, Piñar, casi todos los ministros militares…), frenando continuamente todos los proyectos aperturistas, como la Ley de Asociaciones políticas, que, aunque siguiera sin reconocer la legalización del PCE y similares debido a una cláusula, contaba con el rechazo de plano del búnker. No obtsante, consiguió ser aprobada. Mientras tanto, entre los ultras comienza a surgir un nuevo lenguaje que ya habían inventado algunos todavía en vida de Franco: esos traidores de los juramentos y los pactos. Lo cual crea una situación de reacción generalizada en muchos campos todavía dirigidos por gente afines al búnker: la policía y el ejército principalmente.
Económicamente, como ya he dicho, la enorme recesión mundial comenzaba finalmente a hacer estragos en España desde finales del 75. El Enero del año 76 se recuerda como el de más amplio movimiento huelguista de la historia reciente, con medio millón de trabajadores en huelga en Madrid, Cataluña y País Vasco. Estas huelgas tampoco eran ajenas al momento político realmente. El sindicato que promovía casi todas las huelgas era Comisiones Obreras, el sindicato del Partido Comunista, el cual estaba planteando las huelgas como un reto político hacia el gobierno. Sumar a esto también que desde el año 73 al 74, la sociedad se había politizado sumamente y poco a poco se iba hablando con más convicción y menos miedo; la clase trabajadora cada vez menos se creía el cuento nacional-sindicalista de que Franco velaba y cuidaba de ellos y que el sindicato vertical estaba allí para ellos, e iban adquiriendo una tremenda conciencia de clase: las razones creo que son obvias.
El caso más dramático estaba aconteciendo en Vitoria, con los obreros de Industrias Alabesas; se estaba en esos momentos negociando 2000 convenios colectivos, los obreros no cobraban y muchos temían por su puesto. Las mujeres de los trabajadores, en solidaridad con sus maridos, caminaban por las calles de Vitoria con las cestas de la compra vacías en señal de denuncia.
Por su parte, había gran indignación por el discurso dado ante las cortes de J. M. Villar Mir, ministro de hacienda: un discurso muy ajustado a la realidad, pero que indignó a todos: a los políticos porque culpaba de la crisis a la falta de previsión ante la crisis mundial, y a los obreros porque también culpaba de la crisis el desmedido aumento de los sueldos (decía).

Sin embargo, entre Enero y Marzo los conflictos laborales fueron suavizándose en casi todos los lugares, excepto en Vitoria. Pero antes debiera abordar un aspecto que, aunque no parezca determinante, podría explicar la actuación de ciertos elementos de la policía y del gobierno, y que tiene que ver con el estigma que el pueblo vasco lleva arrasrando desde hace muchos años. El por qué lo pienso así lo explican las declaraciones de uno de los ministros de entonces de las que trataré más adelante.
La situación política de Euskadi era la más alarmante de todas las regiones. ETA estaba casi omnipresente en el  día a día de los vascos: promueve huelgas, manifestaciones pro amnistía (sólo para presos vascos), extorsiona a los empresarios que no ceden a las exigencias de las huelgas llegando incluso al asesinato, y los atentados contra miembros de las fuerzas de seguridad e incluso del gobierno provincial, y también asesina a todo aquel que consideraran un traidor. Esto conlleva una enorme represión sobre el pueblo vasco, en el que las detenciones, torturas y hasta asesinatos sobre supuestos miembros de ETA alcanzaban unas cuotas tan altas que no existían en otras regiones. Lo cual conlleva a su vez que gran parte de la población apoyara abiertamente a ETA. Imposible ser neutral cuando toda la población tenía o conocía a alguien preso por ideas políticas, o podía ser represaliado por mostrarse disconforme ante las acciones de la banda.
El gran problema de su brazo político era además que estaban completamente solos: los partidos de izquierda a nivel, digamos, nacional (PCE, PCE (m-l), PSOE,…) tenían sus diferencias, mientras que en Cataluña todos los grupos de oposición, de izquierda a derecha, formaban una piña que se pudo observar perfectamente en la manifestación de barcelona del 1 de Febrero: la de mayor trascendencia, según informes policiales; pero para la extrema-izquierda abertzale el problema no era exactamente apertura/ inmovilismo, ruptura/ continuismo, franquismo/ democracia o izquierda/ derecha: el problema era españolismo/ socialismo abertzale; para ellos el PCE o el PSOE no eran distintos de FN, FET y de las JONS o Comunión Tradicionalista, porque, al igual que ellos, eran partidos españolistas. Cualquier partido que no abogara directa y abiertamente por la independencia de Euskadi era un enemigo.
Todo esto conformaba un panorama de excesiva violencia.

Los problemas laborales que habían tenido lugar desde Enero en las principales ciudades industriales se habían ido atenuando hasta casi disminuir en Marzo, pero no en Vitoria, en donde, al contrario, el problema se había ido agudizando alcanzando extremos dramáticos que culminarán el día tres.
Aquel día tres de Marzo de 1976, a las cinco de la tarde, 5000 obreros se hallaban en asamblea (la número 241 desde Enero) en el interior de la iglesia de San Francisco de Asís. Al mismo tiempo, treinta policías acordonan la iglesia, pero rodeados a su vez por tres ó 4000 obreros. Según testigos que hablaron para una grabación clandestina del PCE, varios botes de humos disparados penetraron por las ventanas, obligando a los trabajadores asfixiados a abandonar el local. En ese momento, los treinta policías disparan contra los obreros fuego real y cargan contra ellos: el resultado son 100 heridos, 45 de ellos de bala, y tres muertos: Pedro María Martínez, 37 años, trabajador de “Forjas Alavesas”; Francisco Aznar, 18 años, de profesión panadero; en los días sucesivos fallecerían por sus heridas Romualdo Barroso, José Luis Castillo y Bienvenido Perea.

http://es.youtube.com/watch?v=8PWbgttdBF8
http://es.youtube.com/watch?v=BU4BN8aN49o

Tras estos acontecimientos la indignación es máxima, y la tensión se hace insoportable. Se suceden los disturbios y Gasteiz presenta un panorama desolador de destrozos. Alguien llega incluso a arrojar una granada de mano contra la sede del gobierno civil. Se suceden las cargas policiales.
El entonces ministro de la gobernación, Manuel Fraga Iribarne, se encuentra cuando estallan los disturbios en Alemania, intentando convencer a la cancillería alemana de la naciente democracia española, habiendo delegado en Adolfo Suárez. Fraga es telefoneado para informarle de los sucesos y para requerir su presencia, pero la respuesta que el ministro da es desconcertante: “ese es un problema de trabajo: que se ocupe el ministerio del trabajo y de relaciones sindicales”. Suárez, que será presidente en alrededor de un año, se encuentra así con su primer reto político importante.
El presidente Arias propone imponer de inmediato el estado de excepción en Vitoria. Por fortuna se le oponen Suárez, Rodolfo Martín Villa (ministro de relaciones sindicales) y Osorio, convenciéndole de enviar más refuerzos desde las provincias limítrofes. Suárez comienza a analizar y gestionar la situación, confiando en frenar cualquier derramamiento de sangre.
El cinco de Enero, viernes, tuvo lugar el funeral. Fue imposible de calcular, incluso a día de hoy, la asistencia: miles de personas se apiñaban en el interior de San Francisco de Asís para despedir a sus compañeros, mientras miles de miles seguían el funeral por megafonía desde el exterior. Mientras tanto, las fuerzas de seguridad se mantenían acuarteladas y dispuestas a actuar.
En el interior, el funeral, concelebrado por ochenta sacerdotes, adquiere en sus sermones de tintes de reivindicación obrera. Interviene en el acto Jesús Fernández Naves, líder sindical de aquellas jornadas, aprovechando para hacer un llamamiento a secundar la huelga general que tendrá lugar en Euskadi.
De camino al cementerio, 50.000 personas forman el cortejo fúnebre. No habían salido muy bien los ataúdes de la iglesia cuando una voz fuerte surcó el aire gritando: “¡Gloria a los muertos del mundo del trabajo!”, que se convirtió en el lema del funeral. Algunos policías se encuentran apostados en formación en algunas calles: la multitud indignada les insulta, pero algunas personas, mujeres, hombres y niños, deciden hacer un cordón humano alrededor de ellos para evitar agresiones. La tensión va subiendo de grado conforme el cortejo se acerca a la sede del gobierno civil. El capitán general de la zona informa al gobierno de que está dispuesto a dar la orden de atacar si la asaltan. Suárez le disuade y asume plena responsabilidad de lo que pueda ocurrir.
La visión política más clara que el gobierno tuvo fue que peligraba el proyecto de ley de asociaciones, ya que esto venía a confirmar la teoría principal de la ultra-derecha de que el orden y la paz de la que hasta ahora habían gozado estaba desapareciendo.
El Sábado día 6 de Marzo, Fraga y Martín Villa visitan a los heridos. Los familiares les reciben con miradas hostiles, y alguno se atreve a preguntarles que si es que venían a rematar a los heridos. Otro de los heridos del 3 de Marzo fallecería en esos días.
Pero Vitoria daría todavía algún muerto más. Aquel mismo día seis, durante los enfrentamientos con la policía en una manifestación por lo de Vitoria, un joven moría tiroteado por la policía en Basauri (Vizcaya). En esa semana venidera se proclama la huelga general en el País Vasco.
Tras esos incidentes, el gobierno quedó muy tocado, especialmente el ministro de la gobernación y el de relaciones sindicales, cayendo en desprestigio ante una sociedad, cuya lectura era, como dice Victoria Prego en la serie “La Transición”, “el rotundo fracaso de un gobierno que promete democracia, pero practica el totalitarismo; que promete libertades, pero actúa con violencia”.

Han pasado 32 años desde estos tristes sucesos. 32 años desde los que no se ha podido procesar a los responsables políticos. Si bien poca cosa se le puede reprochar a Adolfo Suárez, que se hizo cargo de una situación debido a la indolencia e irresponsabilidad de Maniel Fraga -a quien estaba sustituyendo mientras éste vendía en tierras germanas la borbónica faz democrática de Juan Carlos-, sí que tuvieron una responsabilidad absoluta el ministro de relaciones sindicales, Rodolfo Martín Villa, el ministro de la presidencia, Alfonso Osorio, y, por supuesto, el ministro de la gobernación Manuel fraga, más por su indolencia, irresponsabilidad e incompetencia que por otra cuestión. A estos tres hombres, junto a su presidente Carlos Arias Navarro, no sólo no se les han exigido responsabilidades políticas, no sólo no han sido condecorados por “traernos” la democracia, no sólo no han pedido perdón, sino que desde entonces se han dedicado a verter mentiras. Fraga, en aquellos días, sentenciaba que esto sirviera como ejemplo para aquellos que quisieran romper el orden y la normalidad: unas declaraciones francamente democráicas. El propio Osorio, en el documental “La Transición”, no sólo declaraba que con los huelguistas en los meses anteriores a Marzo se había sido tolerante en exceso, sino que asegura que detrás de la huelga estaba, no la mano de CC. OO o de UGT, sino de ETA: ¡Fíjese señor Osorio! ¡Fíjese si eran de ETA que hasta hicieron un cordón humano para evitar que nadie agrediera a las fuerzas de seguridad! De hecho, he visto muchos vídeos y en ninguno se llega a oír a nadie gritar ni uno solo de los lemas más coreados por entonces por la extrema izquierda abertzale, ni siquiera se oye a nadie hablar en vasco.
A pesar de todo hay buenas noticias. Si, como venía en algunos medios, prospera la iniciativa de un grupo de estudio del gobierno vasco, es muy posible que se consiga llevar a juicio a estos tres hombres.
Ignoro si, como dicen ellos, fue culpa de los sindicatos y su manera irresponsable de llevar la huelga. No lo sé, pero no lo creo. Sólo me constan dos cosas: que éste es casi el único capítulo de “La Transición”, el documental, en el que no se es objetivo y claramente culpa a la actuación del gobierno, y que, como dijo George Orwell, si veo a un obrero enfrentado a un policía, no necesito mucho tiempo para posicionarme. Por eso no me avergüenzo, porque soy de la clase obrera, gritar como entonces:

 

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