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Sam Andrew (1941-2015)


Janis & SamSam Andrew fue miembro fundador de la banda de rock de San Francisco, Big Brother & The Holding Company, en donde era guitarrista y vocalista ocasional junto a Janis Joplin. Cuando ésta deja el grupo en 1968, Sam la sigue en su nueva agrupación musical de acompañamiento, la Kozmic Blues Band, que, finalmente dejará en 1969; según Janis, en la biografía de David Dalton Pedazo de mi corazón, Sam nunca fue capaz de sacar la música que llevaba dentro. Además de músico, Andrew fue cineasta y director del musical sobre Janis Joplin.

Aunque puede considerarse que había un abismo físico entre las aptitudes vocálicas de ambos, lo cierto es que las voces de Sam y Janis conseguían complementarse casi a la perfección; es el caso de este “Call on me”, de su primer disco Big Brother and The Holding Company (1967)

Call on me

Well, baby, when times are bad,
now call on me, darling, and I’ll come to you.
When you’re in trouble and feel so sad,
well, call on me, darling, I said call on me, and I’ll help you.
yeah!

A man and a woman have each other, baby,
to find their way in this world.
I need you, darling, like the fish needs the sea,
don’t take your sweet, sweet love from me.

Baby, when you’re down and feel so blue,
well, no, you won’t drown, darling, I’ll be there too.
You’re not alone, I’m there too,
whatever your troubles, honey, I don’t care.

A man and a woman have each other, baby,
to find their way in this world.
I need you, darling, like the fish needs the sea,
don’t take your sweet, sweet love from me!

Please! so baby, when times are bad,
call on me, darling, just call on me.

http://www.officialjanis.com/lyrics/call_on_me/

Llámame

Cariño, cuando los tiempos sean malos,/ entonces llámame, cariño, e iré a ti./ Cuando tengas problemas y te sientas muy triste,/ entonces llámame, cariño, digo que me llames, y te ayudaré.// Un hombre y una mujer se tienen el uno al otro, cariño,/ para encontrar el camino en este mundo./ Te necesito, amor, como el pez necesita el mar,/ no me quites tu dulce, dulce amor.// Cariño, cuando estés deprimido y te sientas muy melancólico,/ no, no te ahogarás, cariño,/ yo también estaré allí./ No estás solo, estoy aquí también,/ cualquiera que sea tu problema, amor, no me preocupa.

Sam Andrew

NOTA: la traducción es mía porque me niego en redondo a seguir traduciendo “baby” por “nena” y “nene”.

Dear Janis: pedazo de mi corazón


janisjbpbJanis Joplin nació en Port Arthur, Texas, y aunque provenía de una familia medianamente liberal, se aburría como una ostra en su pueblo. Empezó a interesarse por el arte y la música, sobre todo el blues, impresionada por el talento y la vida de vocalistas como Billie Holyday y Bessie Smith, y entonces, como tantos otros jóvenes de aquellos tiempos, decide lanzarse a la aventura bohemia de Nueva York y probar suerte como una cantautora de folk y de blues, mientras alterna irregularmente sus estudios. Allí conocerá a muchos de las futuras estrellas del rock de San Francisco, como Jorma Kaukonen, futuro guitarrista de Jefferson Airplane, con quien toca regularmente, y a Chet Helms, promotor musical y futuro dueño de la sala de conciertos The Family Dog. A Janis no le acompaña el éxito y regresa derrotada a su casa. Entre 1966 y 1967, con la explosión del nuevo rock en San Francisco, propiciado por el éxito de Jefferson Airplane, Chet Helms representa a un grupo de esta ciudad que toca regularmente en su local: Big Brother & The Holding Company. Impresionados por el éxito de grupos con vocalista femenina, como Jefferson Airplane, con Signe Andersen, y The Great Society con Grace Slick (luego con los Airplane), deciden buscar a “una tía que cante”, y Helms recuerda a Janis, para lo cual envía a un ex-novio de ella para reclutarla, por lo que Janis diría que su inclusión en el grupo fue “a base de polvos”. Y es aquí donde comienza su leyenda…

janis-joplin-and-big-brother-and-the-holding-companyA parte de la propia Janis, Big Brother estaba formado por Sam Andrew, guitarrista y vocalista; James Gurley, guitarra; Peter Albin al bajo; y Dave Getz (que, además, era profesor) a la batería. El origen del nombre del grupo fue la conjunción de dos bromas mientras jugaban al “Monopoly”; y su sonido era el propio del de una banda de garaje y rock duro de entonces, alternando folk-rock y blues: a pesar de que el grupo ha sido calificado por varios críticos como generalmente malo y poco imaginativo, tiene un sonido bastante interesante que, en muchos aspectos, se adelanta varias décadas al grunge. A finales de 1966 (ya con Janis) graban un disco que será publicado en 1967, con el nombre de la banda: Big Brother & The Holding Company. Featuring: Janis Joplin, pero el gran éxito vino tras el Festival de Monterey, donde la interpretación de Janis de canciones como “Ball and Chain”, de la gran Big Mama Thornton, dejó alucinado a un público compuesto no sólo de aficionados, sino también de músicos ya famosos: se puede ver a Mama Cass –para más señas, una de las mejores vocalistas del pop-, de Mamas & Papas, con una expresión que indica la alucinante sorpresa. Fue entonces cuando llegó el auge y caída, a la vez, de Big Brother, y el auge total para Janis Joplin, que acabaría abandonando la banda. En 1968 publicarían su segundo disco, Cheap frontThrills, alternando grabaciones de estudio con grabaciones en directo (y aprobado por los Ángeles del Infierno, sección San Francisco, como pone en el sello de abajo de la cubierta diseñada por Robert Crumb). Es ahí donde viene uno de los mejores temas interpretado por Janis como miembro de la banda: “Piece of my heart”. La canción ya fue disertada espléndidamente por Elena Gabriel en nuestro blog amigo y hermano El Mundano, por lo que no voy a intentar mejorar algo que ya hizo alguien de manera insuperable sobre este clásico del soul que se convirtió además en clásico del rock, salvo una cosa. Janis Joplin no cantó demasiadas canciones originales compuestas por ella: o bien se las escribían pensando en ella, o bien tomaba una canción ajena y la reinterpretaba de manera que se apropiaba emocionalmente de ella, encontraba (como todos más o menos hacemos regularmente) cierto reflejo de sí misma y de su historia, y así la convertía en casi autobiográfica:

Piece of my heart

Come on! Come on!

Didn’t I make you feel like you were the only man, yeah,
an’ didn’t I give you nearly everything that a woman possibly can?
honey, you know I did!
and each time I tell myself that I, well I’ve just had enough,
but I’m gonna show you, baby, that a woman can be tough.

I said come on, come on, come on, come on and take it,
take another little piece of my heart now, baby,
break another little bit of my heart now, darling, yeah.
hey! have another little piece of my heart now, baby, yeah.
you know you got it if it makes you feel good,
oh yes indeed.
all right!

You’re out on the street looking good, honey,
deep down in your heart I said you know that it ain’t right,
never never never never never never hear me when I cry at night.
Honey, I cry all the time!
and each time I tell myself that I, well I can’t stand the pain,
but when you hold me in your arms, I’ll sing it once again.

Pedazo de mi corazón

¡Vamos! ¡Vamos!// ¿No te hice sentir como si fueras el único hombre,/ y no te di casi todo lo que una mujer puede posiblemente dar?/ Cariño, ¡sabes que lo hice!/ y cada vez me digo a mí misma que, bueno, ya he tenido suficiente,/ pero te voy a enseñar cariño que una mujer puede ser dura.// Dije vamos, vamos, vamos…, vamos y tómalo,/ toma otro pedacito de mi corazón ya, cariño,/ rompe otro cachito de mi corazón, cielo,/ ten otro pedacito de mi corazón ya,/ sabes que lo tienes si te hace sentir bien,/ ¡oh sí! es cierto.// Tú estás fuera en la calle tan guapo, amor,/ dentro de tu corazón dije que sabes que eso no está bien,/ nunca nunca nunca… me oyes cuando lloro por la noche./ Cariño, ¡lloro todo el rato!/ Y cada vez me digo a mí misma que yo, bueno, no puedo soportar el dolor,/ pero cuando me coges en tus brazos, lo cantaré otra vez…

Jerry Ragovoy – Bert Berns

Dear Janis: Country Joe & Janis


Well, I’m talkin’ to you about love,
Did you hear me, I said love,
Because it’s got to be such a long, long, way
From denyin’, from denyin’.

“Farewell song”

Country Joe colgó en su habitación esta curiosa fotografía de Janis (¿autor?)Janis Joplin es una de mis cantantes favoritas: como cantante de blues supo canalizar su dolor interno y expulsarlo en forma de canciones, la mayor de las veces ajenas que hacía propias: el desengaño amoroso fue el motivo esencial de sus temas. David Dalton, periodista de Rolling Stones, en su libro Janis Joplin. Un pedazo de mi corazón, dedica un buen número de páginas a este tema de una manera nada escabrosa, muy elegante y con mucho cariño, pero no exento de crítica hacia la protagonista de su libro. Para el periodista de rock, la reina blanca del rock, a pesar de su carácter promiscuo y salvaje, tenía una visión del amor de lo más cursi, lo cual la movía a engancharse a cualquier tipo que la prometía el sol y la luna, y al final no dejaba de ser un colgao. Janis tuvo muchos amantes, pero pocos novios y novias.

country-joe-mcdonald-woodstockQuizás una de sus pocas relaciones fue la que tuvo con Country Joe McDonald. Country Joe ya ha aparecido en alguna ocasión por aquí: Joe McDonald formó junto a Barry Melton “The Fish” el dúo de canción protesta Country Joe & The Fish, que fue ampliado con nuevos miembros convirtiéndose en uno de los grupos más famosos de San Francisco, con la peculiaridad de practicar una mezcla de rock psicodélico y temas políticos. Hacia 1969 en adelante, Country Joe volvió a sus raíces de cantautor  político. En 1967, en un concierto en el que compartían cartel Country Joe & The Fish y Big Brother & The Holding Company –la banda a la que pertenecía por entonces-, Joe y Janis se conocieron y comenzaron un idilio apasionado, pero breve. Aquí recuerda Country Joe aquellos días: http://www.countryjoe.com/autobio.htm. Contra ciertos rumores, McDonald se defiende y dice que simplemente rompieron, como cualquier otra pareja. De aquellos días, en los que podrían haber sido la mejor pareja del rock hippie, quedó una hermosa canción escrita por el propio Country Joe e incluida en el segundo LP de la banda en 1967, I feel like I’m fixin’ to die, titulada, para que no quepa la menor duda de la destinataria, “Janis”:

Janis

Into my life on waves of electrical sound
And flashing light she came,
Into my life with the twist of a dial
The wave of her hand — the warmth of her smile.
And even though I know that you and I
Could never find the kind of love we wanted together,
Alone I find myself missing you and I, you and I.

It’s not very often that something special happens
And you happen to be that something special for me.
And walking on grass where we rolled and laughed in the moonlight
I find myself thinking of you and I, you and I, you.
Into my eye comes visions of patterns
Designs the image of her I see.
Into my mind the smell of her hair,
The sound of her voice — we once were there.

And even though I know that you and I
Could never find the kind of love we wanted together,
Alone, I find myself missing

You and I,
You and I,
You.

Janis

Adentro de mi vida en ondas de sonido eléctrico/ y luz destellante vino ella,/ adentro de mi vida con el giro de un dial/ el movimiento de su mano – el calor de su sonrisa./ Y aunque sé que tú y yo/ nunca podríamos encontrar el tipo de amor que juntos buscamos,/ en soledad me encuentro echándote de menos a ti y a mí, tú y yo.// No es muy a menudo que suceda algo especial/ y tú resultas ser ese algo especial para mí./ Y caminando por la hierba donde rodamos y nos reímos a la luz de la luna/ me encuentro pensando en ti y en mí, tú y yo, tú./ Adentro de mis ojos viene la visión de patrones/ que diseñan la imagen suya que veo./ Adentro de mi mente el olor de su pelo,/ el sonido de su voz – una vez estuvimos ahí.// Y aunque sé que tú y yo/ nunca podríamos encontrar el tipo de amor que juntos buscamos,/ solo, me encuentro echando de menos// Tú y yo,/ tú y yo,/ tú.

Country Joe McDonald

Country Joe y Janis siguieron siendo amigos. Me gustaría saber cuál sería su reacción cuando en el festival de Woodstock, en su actuación acústica en solitaria, Joe comenzó a cantarla, aunque seguramente sin dobles intenciones:

Sólo audio

A pesar de ser bastante crítico con las ambiciones de Janis –según él-, siempre la tuvo un enorme cariño, y, cuando se enteró de la muerte de su amiga, mientras estaba en Santiago de Chile, mientras colaboraba en una película de Saul Landau y apoyaba de cara a las próximas elecciones a Unidad Popular, de Salvador Allende, Joe supo de su muerte y encendió una vela en su honor. Incluso a día de hoy, Country Joe, en sus escasas actuaciones, la interpreta a modo de homenaje:

Descarga la canción gratis: http://www.countryjoe.com/jukebox.htm

Farewell song


224902Me gusta pensar en Janis Joplin como una vieja amiga y consejera con la que hablar. Ésta es una canción de sus días como vocalista en la banda psicodélica de San Francisco Big Brother & The Holding Company, que fue grabada en directo y estuvo inédita hasta los años 80. Escrita por su guitarrista Sam Andrew, parece que pensó en ella al hacerla, pues una de las grandes virtudes de Janis era la de hacer propias las canciones de otros, y aquellos que escribían para ella lo sabían.

Farewell song

Whoa, the last time that I saw ya
Child, I know, no, you didn’t say a word.
And I knew, darlin’ as I looked into your eyes
That my feelings, oh, they’d never been heard.

Well, I’m talkin’ to you about love,
Did you hear me, I said love,
Because it’s got to be such a long, long, way
From denyin’, from denyin’.

And I say, don’t say no, no, no to me no more.
And I believed in you all the time,
Honey, until I found out, you know, that I was so wrong.
Won’t you try and build a life with you,
Guess I should’ve known it, I guess I
should’ve known it all along.

Oh, oh, oh, oh, let me hold you just once more
Babe, I ask you just once more
Because it’s got to be such a long, long way from cryin’
And I been cryin’ and I got tears in my eyes.

Yeah, but don’t you know when you love
somebody that’s so precious
They can never, never, never be had very cheaply
No, no, no, no, no, no, no.

You’re gonna have to pay your dues
And sometimes, sometimes I guess you’re bound to lose.
Hey, but that’s the way
You’re gonna learn, learn, learn to love deeply.

Now oh God, I wish I could explain that myself,
‘Cause I know that it’s my fault, too.
It’s so easy to hurt you, darling,
It’s so hard, it’s hard not to do.

And I know that you showed me a new life
And you’ll always, you’ll always be my friend.
Yeah, but I don’t think, honey,
that I can keep from tryin’
And I’ll be tryin’ and I been cryin’ for you, baby,
Yes, I have now.

Well, tell me, tell me, tell me, tell me, tell me, tell me
What would I do without you, child ?
I’m afraid that I can’t say.
But I hope, honey, that when you will remember
Lord, it’ll be, it’ll be such a sunny day.

Now, now, now, now, good-bye,
I’ll see you sometime
And don’t be worried, everything’s just fine.
Babe, I don’t think
That I can keep from dyin’
And I’ve been dyin’.

I say now every day I die a little bit, babe
I say now every day I lose me someone in my heart
I’ve been lonely, lonely, look around baby
I said now I can’t help myself
I can’t help myself
I gotta find him, gotta, I gotta need him
‘Cause I gotta find my man, find my baby
‘Cause I gotta, gotta, gotta, gotta,
Gotta, gotta, gotta, gotta, yeah, gotta
Gotta, gotta, gotta, oh my Lord I gotta
Help me now now now now
Help me, babe, yeah, yeah, yeah,
Whoaa … Lord, Lord Lord Lord!!
Whoaa … Lord, Lord Lord Lord!!
Whoaa … Lord, Lord Lord Lord!!

http://letrascanciones.mp3lyrics.org/j/janis-joplin/farewell-song/

Canción de despedida

FSJanisLa última vez que te vi/ niño, sé, no, no dijiste nada./ Y supe, cariño, en cuanto te miré a los ojos/ que mis sentimientos, oh, nunca han sido oídos.// Pues te estoy hablando sobre el amor,/ ¿me has oído?, dije amor,/ porque tiene que ser un camino tan, tan largo/ en el rechazo, en el rechazo.// Y digo, no digas que no, no, no a mí nunca más./ Y creí en ti todo el tiempo,/ cariño, hasta que descubrí, ya sabes, que estaba muy equivocada./ ¿No vas a intentar a construir una vida contigo?,/ supongo que debería haberlo sabido, supongo que/ debería haberlo sabido todo el tiempo.// Oh, déjame abrazarte sólo una vez más/ cariño, te pido sólo una vez más/ porque tiene que ser un camino tan tan largo en el llanto/ y he estado llorando y tengo lágrimas en los ojos.// Sí, pero no sabes que cuando quieres/ a alguien que es tan querido/ nunca pueden, nunca, nunca tener un buen precio/ No, no, no…// Vas a tener que pagar tus deudas/ y a veces, supongo que a veces estás destinada a perder./ Eh, pero ésa es la manera/ en la que vas a aprender, a aprender, a aprender a amar profundamente.// Ahora, oh Dios, desearía poder explicármelo a mí misma,/ porque sé que es mi culpa también./ Es tan fácil herirte, cariño,/ es tan difícil, es tan difícil no hacerlo.// Y sé que me enseñaste una nueva vida/ y siempre, siempre has sido mi amigo./ Sí, pero no creo, cariño,/ que pueda seguir intentándolo/ y estaré intentándolo y he estado llorando por ti, cariño,/ sí, ahora lo hago.// Bueno, dime, dime. dime/ ¿qué haría sin ti, niño?/ Me temo que no puedo decirlo./ Pero espero, cariño, que cuando lo recuerdes/ Señor, será, será como un día soleado.// Ahora, ahora, ahora, adiós,/ te veré algún día/ y no te preocupes cielo, todo está bien./ Cariño, no creo/ que pueda seguir muriendo/ y me he estado muriendo.// Digo que ahora cada día muero un poco, cariño/ digo que ahora cada día pierdo a alguien en mi corazón/ He estado sola, sola, buscando, cariño/ Ahora dije que no puedo evitarlo/ no puedo evitarlo/ He de encontrarle, tengo que, he de necesitarle/ porque tengo que encontrar a mi hombre, encontrar a mi amor/ porque tengo que, tengo que, tengo que…/ oh Dios mío, tengo que/ Ayúdame ahora ahora ahora/ Ayúdame cariño, sí, sí, sí./ ¡Señor, Señor, Señor!…

Sam Andrew

Big Brother & The Holding Company

Canta: Janis Joplin

Jefferson-Aeromodelismo: El otro lado de Jefferson Airplane (JA en directo y el incidente de Altamont)


Fred_Neil_-_Bleecker_&_MacDougalLa cara B de Bless Its Pointes Little Head se abría con una canción ajena que no sólo era un estandarte (no sólo traduzco la palabra standard, sino que le doy su sentido pleno) del grupo en sus actuaciones en directo, sino que era el otro himno personal de la banda.

“Other side of this life”, una especie de balada country de vagabundo, era una canción del cantautor Fred Neil, autor de canciones tales como “Everybody’s talkin’” (que aparecería en la película Cowboy de Medianoche, interpretada por Nilsson) por quien Paul Kantner sentía una gran admiración, que apareció en su disco de 1966 Bleeker & MacDougal.

(The) Other Side Of This Life

Would you like to know a secret
It’s just between you and me
I don’t know where I’m going next
I don’t know where I’m gonna be

But that’s the other side to this life
I’ve been leading
But that’s the other side of this life

Well my whole world’s in an uproar
My own world’s upside down
I don’t know where I’m going
But I’m always bumming around

And that’s another side to this life
I’ve been leading
And that’s another side of this life

Well I don’t know what I’m doing
Half the time I don’t know where I’ll go
I think I’ll get me a sailing boat
And sail the gulf of Mexico

And that’s another side to this life
I’ve been leading
And that’s another side of this life

Well I think I’ll go to Nashville
Down to Tennessee
The ten cent life I’ve been leading here
Gonna be the dead of me

But that’s the other side to this life
I’ve been leading
But that’s the other side of this life
And that’s another side of this life

Would you like to know a secret
It’s just between you and me
I don’t know where I’m going next
I don’t know where I’m gonna be

But that’s another side to this life
I’ve been leading
But that’s another side of this life

(El) Otro lado de esta vida

¿Te gustaría saber un secreto/ solo entre tú y yo?/ No sé a dónde iré la próxima vez/ no sé dónde voy a estar// Pero es al otro lado de esta vida/ a donde me he estado dirigiendo/ pero ése es el otro lado de esta vida// Pues mi vida entera está en un escándalo/ mi propio mundo está al revés/ No sé a dónde voy/ pero siempre estoy vagando por ahí// Y ése es el otro lado a esta vida/ a donde me he estado dirigiendo/ Y ése es otro lado de esta vida// Pues no sé qué voy a hacer/ la mitad del tiempo no sé a dónde iré/ creo que me haré con un velero/ y navegaré al Golfo de México// Y ése es el otro lado a esta vida/ a donde me he estado dirigiendo/ Y ése es otro lado de esta vida// Pues creo que iré a Nashville/ bajaré a Tenesse/ La vida de diez centavos que he llevado aquí/ va a ser mi muerte// Pero es al otro lado de esta vida/ a donde me he estado dirigiendo/ pero ése es el otro lado de esta vida/ y es otro lado de esta vida// ¿Te gustaría saber un secreto/ solo entre tú y yo?/ No sé a dónde iré la próxima vez/ no sé dónde voy a estar// Pero es al otro lado de esta vida/ a donde me he estado dirigiendo/ pero ése es el otro lado de esta vida.

Fred Neil

photo_concert8Desde los comienzos, esta canción fue una de las favoritas de Jefferson Airplane, que la interpretaban en sus actuaciones de distintas maneras: con Marty Balin unas veces, o con Grace Slick otras como vocalistas principales, en unos aires de rock duro tipo garaje propio del temprano sonido de las bandas de San Francisco. Ya en 1968 comienzan a interpretarla en su forma vocálica definitiva: con Kantner comenzando el primer verso para apoyarse inmediatamente en Balin y Slick, y a partir de ahí cantarla a coro como ellos bien sabían hacerlo, con un rock duro más perfeccionado. Así, la tranquila balada country de vagabundo se transformaba en manos de Jefferson Airplane en una mezcla de himno generacional y personal acerca de la vida de un grupo de rock.

Oír: http://www.goear.com/listen/6ecb711/the-other-side-of-this-life-jefferson-airplane

Pero ya, entre 1968 y 1969, la canción pasó de ser una más de su repertorio habitual a ser el número imprescindible con el que comenzar sus conciertos, de la misma manera que lo tenían otros grupos (Big Brother & The Holding Company invitaban al Fillmore con su “Combination of the 2”; y Country Joe & The Fish, al grito de “¡Marihuana"!”, comenzaban con su vibrante “Rock & Soul Music”), con unos arreglos más cercanos al soul (ciertamente, la influencia del soul en la forma de cantar de Marty Balin es innegable) y por tanto al rock duro de la época (grupos como Vanilla Fudge, Deep Purple o Grand Funk Railroad empezaron haciendo versiones rockeras de clásicos del soul), de manera que con un nuevo estilo vibrante y un ritmo irresistible, la canción del vagabundo se transformó en una canción para animar y entonar al personal… Y así funcionó en Woodstock, despertando a una audiencia todavía resacosa de las actuaciones del día anterior a eso de las 6 de la mañana:

slick_balinY es que Jefferson Airplane era uno de los grupos más potentes en directo de la década de los 60, sin necesidad de recurrir a números extramusicales, bailoteos o escándalos sexuales (dicho esto con todo respeto). Philip Norman, en su libro sobre los Rolling Stones, en el capítulo acerca del concierto de Altamont, los describió acertadamente como un “conjunto de cámara de músicos psicodélicos”. Sobre el escenario, generalmente, en ambos extremos se situaban Paul Kantner, al lado de la batería, y Marty Balin, junto a Jorma Kaukonen y Jack Casady, entre éste y Spencer Dryden; y en medio, la belleza salvaje de Grace. Los músicos se rotaban en sus solos, salvo el batería, pasando al primer plano, mientras Marty y Grace se dirigían el uno al otro en sus dúos, a veces oponiéndose, y entonces la voz de Kantner parecía la síntesis de esa oposición. Lo que no podían imaginar era lo que les iba a suceder en ese mismo año de 1969.

Los Rolling Stones, tras una gira monstruosa por Estados Unidos, quisieron compensar de alguna manera a un público muy fiel, pero también hacer frenteJefferson Air Altamontcc a las críticas que tanto la prensa como los principales promotores de conciertos del país, como Bill Graham, con quien mantenían una intensa enemistad, les habían lanzado. Y como no pudieron acudir al festival de Woodstock, decidieron hacer uno ellos, que les tendría como figuras principales, junto a las actuaciones de los mejores grupos del momento: Santana, Flyin’ Burrito Brothers, Jefferson Airplane, Grateful Dead y Crosby, Stills, Nash & Young. Se eligió para ello un abandonado circuito automovilístico en Altamont, y en reunión con diversas personalidades de la música, del mundo underground y del activismo hippie radical, alguien propuso contratar a los Ángeles del Infierno, la belicosa banda motorista, como seguridad. Sobre esto, por no extendernos, ya hablamos en su día, pero vamos a centrarnos en los Jefferson Airplane, desde la perspectiva de Philip Norman. A pesar de las advertencias de diversos promotores sobre que iba a ser un desastre, los Rolling Stones y compañía, aún sintiendo la borrachera del momento mágico de Woodstock (a pesar de que otros dos conciertos iluminados por el fantástico evento se habían ido también al carajo) siguieron adelante con el proyecto. De todo lo que ocurrió allí, no tienen toda la culpa los Hell’s Angels del todo: tal y como se ve en la película de los hermanos Maysles, la organización adolecía de varios defectos, sobre todo en lo referente a la seguridad, y más aun si hablamos de un grupo tan enorme como los Rolling Stones. No había un foso que separara el escenario de un público deseoso de tocar a Mick Jagger, y los organizadores como Chip Monk y Sam Cutler comenzaron a hartarse de usar la palabrería hippie con un conjunto de gente empeñada en subirse al escenario o colgarse de las torretas y a intuir el desastre en ciernes que podía ser aquello. Tal vez los Hell’s Angels se vieron desbordados por la situación, pero esto, de ninguna manera, les puede excusar de algunos de los excesos que tuvieron.

Marty_Balin_Altamont_002
Ahora bien, los hippies y los Ángeles del Infierno eran dos grupos contradictorios, unidos sólo por su situación marginal y el gusto por el rock y las drogas (no eran los únicos, otros grupos con los que se relacionaban los hippies como los Hare Krishna o los Panteras Negras también tenían muchas más cosas contradictorias que comunes con ellos), y, a pesar de diferencias políticas de la cúpula de la banda de motoristas con el carácter semi o plenamente izquierdista de muchos miembros del movimiento hippie, los incidentes con ellos solían ser aislados, aunque Janis Joplin podía haberles dicho (y quizás lo hizo) que no siempre se podía confiar en los Ángeles del Infierno y su carácter violento. La realidad era que los grupos de San Francisco tenían buenas relaciones con los Angels, los habían defendido y tocado en sus fiestas -aunque no creo ni por un momento que fueran tan ingenuos, ¿o sí?-, de modo que, según Norman, es la propia Grace Slick quien invita a los Angels a subir al escenario. La cuestión era que invitar a los Angels era una técnica que ya había funcionado antes, mucho mejor que esperar a que se presentaran sin invitación arruinándoles la fiesta a todos; y si encima se les designaba como seguratas del escenario mucho mejor, y siempre era mejor que la presencia conflictiva de la policía, sobre todo en este violento bienio 1968-1969. Pero los Angels comenzaron a actuar más como matones que como personal de seguridad, cuando decidieron que los músicos que componían Santana podían ser un perfecto blanco en movimiento del lanzamiento de latas de cerveza. Una vez solucionado este incidente, la calma pareció volver. Pero de pronto volvieron los incidentes, y, sin razón aparente, los Ángeles del Infierno comenzaron a golpear a cualquiera que se le antojara y no sólo a los que se acercaban al escenario. Así que cuando Jefferson Airplane suben al escenario, ya literalmente tomado por la banda motera, la cosa está revuelta, y ni siquiera las buenas vibraciones de “The Other Side Of this Life” consiguen calmar los ánimos. Marty Balin no era ajeno a lo que estaba pasando, y le es casi imposible actuar al intermediar en peleas, y en un estado de cabreo llegar a lanzar su pandereta contra alguno de los moteros, mientras Grace, en una muestra de profesionalidad absoluta, sin dejar de cantar, llama insistentemente a la calma. En cierto momento, como se puede ver, los Angels derriban y se cierran en formación en torno a un chico negro que no parecía hacer otra cosa más que disfrutar de la música; el hecho enerva a Balin, que decide intervenir, y a cambio es dejado inconsciente por un puñetazo de alguno de los Angels. Las cámaras de los Hnos. Maysles dejaron constancia del suceso:

La transcripción aproximada de lo que Kantner dice es “¡Amigos! Me gustaría contaros lo que ha pasado: algunos de los Ángeles del Infierno hanhells_angels-12-6-1969-altamont015airplane golpeado en la cara a Marty Balin dejándolo inconsciente… Quiero daros las gracias por eso”. A lo que el Angel que salta le pregunta si le está hablando “a su gente”. Grace, en un intento de mantener la calma entre las dos partes, explica, quizás queriendo entender “lo extraño” que estaba ocurriendo, que los Angels estaban allí porque algunas personas se pasan de la ralla y ellos no golpean a la gente por nada, así que “dejemos de jodernos”. Probablemente fuera la suya la mejor visión de lo que allí estaba pasando (coincidiendo con este autor*, que nos da también el otro punto de vista, el de los Hell’s Angels y una frase repugnante de su autoría sobre “quién no querría subirse a zurrar a un rojeras melenudo que cantaba sobre la paz y el amor cuando hay comunistas –commies– que había que matar”… ¡Simpáticos los Ángeles del Infierno de USA!, ¿no os parece? Y luego la svastika es por “impacto visual”, ¡ya! Impacto visual, mis cojones): “La gente se vuelve loca, y necesitas a gente como los Angels para mantener a la gente a raya. Pero los Angels también- sabéis, no se golpea a la gente en la cabeza por nada. Así que ambos lados os estáis jodiendo ahora. ¡Dejad de joderos!”, dijo en un intento –mucho mejor que el de Mick Jagger- de calmar los ánimos. Los Grateful Dead iban a actuar a continuación, pero cuando supieron de la agresión sufrida por Balin, decidieron coger el helicóptero y marcharse, ya que, por lo visto, estaban pegando a los músicos. El hecho tuvo sus consecuencias: una, que intuimos, que las relaciones de los Jefferson Airplane con los moteros se congelaron; y la otra, tal como él mismo declaró, fue la marcha de Spencer Dryden del grupo, junto a otras cosas: Dryden preveía que la década que se avecinaba iba a estar repleta de estos “incidentes” de los que él no quería participar; algo después se unió al proyecto paralelo a Grateful Dead de country, New Riders of The Purple Sage.

De todas maneras, como valoración personal mía, la película de los Maysles muestra a una generación cansada, que comenzaba a sucumbir a sus propios vicios y excesos. Los documentales de Monterey Pop y Woodstock nos enseñaba a gente feliz, con muchas ganas de hacer cosas y de escuchar música… Pero Gimme Shelter, entre otras cosas, nos muestra un panorama de degeneración y de excesos, no sólo propiciado por el desolado escenario de la película del autódromo abandonado, en contraposición al bucólico panorama de Woodstock en la granja Yasgur –no tanto así Monterey-, anunciando una década violenta y la caída de aquella generación que tan sólo meses antes había sido elogiada en esos tres días de paz y música.


*Si visitáis la página a la que me refiero, he de advertiros, aunque esté en inglés. No sé si el autor del texto es el mismo propietario de la página (bastante interesante, eso sí),hells_angels-12-6-1969-altamont068 aunque el nombre Al Barger no sé si tiene relación con el mítico –y reaccionario- líder de Hell’s Angels, Sonny Barger, lo cual explicaría tanto la defensa a capa y espada de la banda motera como sus giros reaccionarios. La defensa de este autor consiste en que los Angels se vieron intimidados y amenazados ante los hippies drogados, y nos pone un ejemplo que os reproduzco aquí en esa foto: según el autor, este “freak” es el ejemplo del tipo de personas con los que tuvieron que lidiar. Más le valdría cerrar la boca, ¿acaso no ha visto la película? El tío de la foto es UNO de los HELL’S ANGELS. Tampoco es necesario haberla visto, si, como cacarea, se conoce de Pe a Pa lo que allí ocurrió: SÓLO LOS ÁNGELES DEL INFIERNO (y los músicos) PODÍAN ESTAR EN EL ESCENARIO. Y además, Philip Norman nos da en su libro una descripción totalmente detallada sobre tan pintoresco personaje, acreditándolo como un Ángel del Infierno…. Y para que veáis que no miento, aquí está el fragmento de la película:

A mí este tema no es que me vaya ni me venga, a parte de aumentar mi admiración por Marty Balin (y también por Keith Richards), pero siempre me ha llamado la atención como a ciertos personajes les hace gracia este capítulo y aplauden la actuación de los moteros: ¿es que hay quien considera divertido ir a un concierto y que te peguen? En mi opinión, sólo un tipo de personas puede aplaudir o divertirse con semejantes actos. Nuestros “hermanos mayores” podrían deciros lo que es ir a un espectáculo y que peguen sólo por el hecho de asistir y quienes eran los que pegaban…

Jefferson-Aeromodelismo: “Chauffeur blues”, en reconocimiento de Signe Anderson


Signe Anderson y Marty BalinRealmente es cierto lo que Adrian nos apunta con su comentario en nuestra entrada anterior: la sustitución de Signe por Grace fue un hecho que enriqueció al grupo, sobre todo en cuanto a repertorio. Sin embargo, aunque la gran Grace se acabó casi convirtiendo en la figura central de los conciertos (por lo menos para los cámaras y directores que los grababan, aunque no fuera ella la que en ese momento estuviera cantando) y mucha gente considere sus canciones como las mejores del grupo, hay que hacer un poco de justicia con Signe, cuya voz no tenía nada que envidiar a la de Grace.

La novedad de muchas de las bandas de principios de la segunda mitad de los 60, especialmente las de San Francisco, fue la inclusión de una solista femenina, una tendencia que en gran medida abrió Jefferson Airplane con Signe y Great Society con Grace, mientras la Velvet Underground contaba con la modelo Nico, y además su batería también era una mujer; y mientras Janis Joplin tanteaba unirse al grupo de garage-rock texano The 13th Floor Elevators, Chet Helms, mánager de Big Brother la recordaba y comenzó a buscarla para tener una “tía que cante” en el grupo. Las mujeres, con el precedente de Tina Turner, comenzaban a reivindicar su protagonismo en el rock.

No obstante, el papel de Anderson dentro del grupo no fue tan determinante, limitándose a los dúos y a los tríos con Kantner y Marty Balin, aún voz solista indiscutible de la banda, sin embargo de vez en cuando era la voz solista como en este caso. Signe Anderson, ya conocida antes de su entrada a la banda como una reputada vocalista de jazz y folk, entró en la banda para el primer LP, pero el nacimiento de su primera hija, junto a ciertas desavenencias con el mánager del grupo, forzaron su salida y la entrada de Grace Slick. Tras esto, Signe volvió a cantar eventualmente. Su innegable talento queda manifiesto en este clásico del blues escrito por Lester Melrose llamado “Me and My Chauffeur Blues”, originariamente cantado por Memphis Minnie y que Signe extrajo de un disco de la sudafricana Miriam Makeba “Mama Africa”.

Versión original del tema:

Y ésta la versión de Jefferson Airplane:

Chauffeur Blues

Won’t you see my chauffeur
Won’t you see my chauffeur
I want him to drive me
I want him to drive me downtown
Because he drives so easy, that I can’t turn my chauffeur down
I don’t want my chauffeur
I don’t want my chauffeur
Ridin’ these girls
Ridin’ these girls all around
I’m gonna steal me a pistol, shoot my chauffeur down
Going to let my chauffeur
Going to let my chauffeur
Drive me around
Drive me around the world
Then he will be my lover boy, I will be his girl

Blues del Chófer

¿No verás a mi chófer?/ Quiero que me lleve/ quiero que me lleve al centro/ porque conduce tan tranquilo que no puedo rechazar a mi chófer./ No quiero que mi chófer/ monte a esas chicas/ monte a esas chicas por ahí./ Voy a robar una pistola, disparar a mi chófer/ Voy a dejar que mi chófer/ me lleve por ahí/ me lleve por el mundo/ Entonces será mi amante, yo seré su chica.

La última actuación de Signe fue la primera parte de un concierto en el Fillmore East, de despedida y de bienvenida a la nueva solista femenina, que actuó ya en la segunda parte del concierto. En esa última actuación con la banda, Signe cantó la canción con la que se había lucido en el disco:

Tributo a Hair 5: The Electric Blues


Sin títuloFinalmente, Berger consigue el dinero y puede sacar a sus amigos (sin que éstos tengan que cortarse un solo mechón de su pelo), y se van a celebrarlo de la mejor manera que los hippies sabían hacerlo: música en el parque. Los Tribal-Stomp eran reuniones que se hacían entonces al aire libre, en donde, a parte de las drogas, malabaristas y artistas diversos callejeros mostraban su arte mientras los grupos, conocidos o no, amenizaban estos micro festivales, de los que devinieron, hechos a gran escala, los grandes festivales de rock como Monterey, Woodstock y otros. Era además usual que en estas reuniones de la juventud se hicieran mítines semi-políticos, con alegatos contra la guerra, y se dejaran caer grupos religiosos, generalmente hinduistas, como los Hare-Krishna, quienes estaban naciendo entre Nueva York y San Francisco una vez que el gurú Swami Prabhupada encontró adeptos después de viajar desde la India (y, francamente, no pudo elegir mejor tiempo para ello). Esta escena reproduce uno de aquellos Tribal-Stomp o Human Be-In (juego de palabras entre human being, “ser humano”, y be in, “ser/ estar enrollado”: algo así como “humanidad enrollada”), con los Hare Krishna, los estudiantes radicales exponiendo su teoría de la guerra, y las bandas de rock, especialmente las de San Francisco, que definieron la personalidad musical hippie: Grateful Dead, Jefferson Airplane, Quicksilver Messenger Service, Moby Grape, Big Brother (con Janis Joplin), Country Joe & The Fish… Esta canción es un poco un tributo a aquel rock, que había surgido de la mezcla de varios elementos musicales:

Electric blues

Tell me who do you love man?
Tell me what man?
Tell me what’s it you love man?

An old fashioned melody

Tell me what’s it that moves you?
Tell me what’s it that grooves you?

An old fashioned melody
But old songs leave you dead
We sell our souls for bread

We’re all encased in sonic armor
Beltin’ it out through chrome grenades
Miles and miles of medusan chord
The electronic sonic boom

It’s what’s happening baby
it’s where it’s at daddy

They chain ya and brainwash ya
When you least suspect it
They feed ya mass media
The age is electric

I got the electric blues
I got the electric blues

Thwump… rackety… whomp
Rock… folk rock… rhythm and blues
Electronics explodin’… rackety-clack
Thwump… rackety… whomp
Plugged in… turned on

We’re all encased in sonic armor
Beltin’ it out through chrome grenades
Miles and miles of medusan chord
The electronic sonic boom
It’s what’s happening baby
it’s where it’s at daddy
They chain ya and brainwash ya
When you least suspect it
They feed ya mass media
The age is electric
I got the electric blues
I got the electric blues

El blues eléctrico

Dime a quién quieres, tío/ Dime qué, tío/ Dime qué es lo que amas// Una vieja canción// Dime qué es lo que te enrolla/ Dime qué es lo que te flipa// Una vieja canción/ Pero las viejas canciones te dejan muerto/ Vendemos nuestra alma por pasta// Estamos cubiertos por una armadura sónica/ amarrándola con granadas de cromo/ millas y millas de un acorde medusiano/ el estampido sónico electrónico// Es lo que está pasando, cariño/ es donde está papá// Te encadenan y te lavan el cerebro/ cuando tienes la mínima sospecha/ te alimentan con los medios de comunicación/ La era es eléctrica// Tengo el blues eléctrico…// Thwump… ruidoso… bum/ Rock… folk rock… rythm’n’blues/ Explosiones electrónicas… charla ruidosa/ Thwump… ruidoso… bum/ Enchufado… colocado…

Monterrey Pop Festival


Reconozco que por lealtad cronológica, esta entrada debería haber
aparecido en junio. Pero la pongo ahora siguiendo el curso de la
historia del movimiento hippy que he hecho aquí mismo. He reunido algunas de las más memorables actuaciones, pero hubo más…
En Junio de 1967, el llamado Verano del Amor por la explosión cultural
o pseudo-cultural, según se mire, que sucedía en San Francisco, la
banda de folk-pop The Mamas & The Papas, junto a su productor Lou
Adler, decidieron celebrar todo aquello que estaba pasando entre la
juventud con un concierto multitudinario gratuito, siguiendo un poco
los guiones de los tradicionales festivales de jazz (en los que dicho
sea de paso, tuvieron una actuación polémica Chuck Berry primero y Bob
Dylan después). Para ello, la organización quiso reunir lo más puntero
de entonces del pop británico, el folk-rock, el blues y la psicodelia.
Para ello pretendieron reunir, sin pagar un dóllar, a los grandes hasta
entonces junto a nuevas promesas del pop y el rock: no obstante, por
motivos diversos, los Beatles, los Rolling Stones, los Beach Boys y Bob
Dylan rehusaron la oferta, aunque Brian Jones asistió como público. A pesar de la decepción que debió suponer
esto, su lado positivo fue que se pudo centrar la atención en los
nuevos talentos, para los que incluso este festival fue el comienzo de
su leyenda tanto a nivel nacional como internacional. Se pretendía que
fuera una celebración de la nueva conciencia, con flores y paz y esas
cosas… Y funcionó, y de qué manera ("Monterrey", por Eric Burdon & The Animals):

Para empezar, el himno de aquellos días. Scott McKenzie era un
antiguo compañero de John Phillips, el alma de Mamas & The Papas,
en los días del grupo folk The Journeymen. Cuando McKenzie grababa su
primer LP, John le regaló una canción que sería el único éxito de este
cantante armonioso de folk-rock. Le presenta Mama Cass y le acompaña
John Phillips y los músicos que acompañaban a Papas & Mamas:
 

Hubo dos grupos británicos que decidieron no faltar a la cita. Los
primeros de ellos, The Who, siempre dispuestos a tocar allá donde se
les necesite y a no defraudar a su audiencia… ni a dejar el escenario
en pie:
 

Por su parte, tras la ruptura de los Animals originales, aquel grupo de rythm’n’blues que sonaba tan profesional, Eric Burdon, todo un activista del movimiento hippie, presentaba a los nuevos Animals, con esta versión de un clásico de los Rolling Stones:

 

Junto a ellos, los ya populares grupos de folk-rock de California y Nueva York. Simon & Garfunkel
fueron invitados al festival; fueron un dúo de folk convencional sin un
gran éxito hasta que su productor electrificó su canción "The sounds of
silence", y desde entonces continuaron como dúo de folk-rock hasta su
no-amistosa separación debido a problemas tanto políticos como
musicales. Sobre la inclusión del dúo en el fenómeno hippy habría mucho
que debatir; no obstante, su estilo suave y simpático, casi naïf, les
hacía merecedores de un puesto:

 

Y, por supuesto, una canción que ya era leyenda con tan sólo 2 ó 3 años:

Por su parte, tampoco se podía dejar de invitar de lado a los Byrds: ellos habían inventado el folk rock prácticamente, tomando de Dylan, tomando de los Beatles, de Pete Seeger. Para el año 67 ya habían mezclado estas influencias con jazz contemporáneo, configurando la psicodelia que habían contribuido a crear. Aquí los tienes, tocando una canción muy famosa por aquellas días que también interpretaron Love, The Leaves y Jimi Hendrix Experience:

Buffalo Springfield fue uno de los más jóvenes grupos de folk-rock. Contó desde el principio con Stephen Stills y Neil Young; no obstante, en Monterrey Neil no tocó, y fue sustituido para ello por el byrd David Crosby:

Y, por supuesto, los propios organizadores del festival: The Mamas & The Papas, un grupo que representaba el lado amable y bonito de los hippies, aunque a veces artificial, que conjugaba el pop y el soul con el folk bien templado con sus armonías vocales:

Pero también fueron grupos desconocidos internacionalmente y nacionalmente, pero no así regionalmente, generalmente de blues. Uno de ellos, fueron aquellos monstruos del blues más puro a la par que renovado: Canned Heat

Otros, no obstante, eran bien conocidos como músicos acompañantes. Paul Butterfield Blues Band, con Mike Bloomfield a la guitarra, eran bien conocidos como acompañantes de Bob Dylan durante aquel festival de jazz tan polémico:

Pero, los grandes descubrimientos a nivel de nueva escuela de música, fueron sin lugar a duda los nuevos grupos de rock de San Francisco. Particularmente dos de ellos, Jefferson Airplane y Grateful Dead, se convirtieron en los auténticos símbolos musicales del movimiento hippie.
Jefferson Airplane fue el primero de aquellos grupos en grabar un LP, abriendo el filón de San Francisco. Formado por músicos de folk, a estas alturas se les seguía considerando un grupo de folk-rock que iba incorporando los elementos psicodélicos que serían su marca de fábrica:

No obstante, para muchos, The Grateful Dead era mejor grupo. Por lo menos, sus fans se mostraron leales hasta la muerte de Jerry García, sin caer en fanatismos:

Otros fueron Quicksilver Messenger Service,

Country Joe & The Fish, comandados por el cantautor Country Joe McDonald, una de las bandas más politizadas del movimiento hippie:

Y Big Brother & The Holding Company:

La actuación de Big Brother fue la presentación a nivel nacional del gigantesco talento de Janis Joplin, que, aunque aquí es solo la vocalista del grupo, muchos fueron los que percibieron que Janis tenía que ser un todo y no una parte:

Otro de los grandes descubrimientos que acaecieron durante el festival fue la de este muchacho negro. Jimi Hendrix había sido músico de estudio y de giras de estrellas tan rutilantes como Ike & Tina Turner, Chuck Berry, Little Richard… Pero a la hora de comenzar su carrera en solitario se topó con la incomprensión y, a menudo, con el racismo, hasta que Chas Chandler, bajista de los Animals, le descubrió y se lo llevó a Londres, en donde formó el grupo de blues-rock Jimi Hendrix Experience. Aquí, ya conocido, volvía triunfalmente demostrando lo que valía al país que le había dado la espalda:

Como guitarristas salvajes, en el festival Jimi y Pete Townshend, de los Who, tuvieron una discusión de quién actuaría primero. Lo echaron a suertes y ganó Townshend el honor de ser el 1º en destrozar una guitarra sobre aquel escenario:

Pero cuando le tocó el turno a Hendrix…

Para acabar, dos invitados de excepción. Otis Redding era, y es, una super-estrella del soul y de la música negra en general: tan pronto ponía al público a dar brincos como los ponía de rodillas llorando por la historia de desamor que estaba contando. Pocos días después de esta actuación, Otis fallecía tras sufrir un accidente de avión:



Ravi Shankar, sitarista indio, era en el 67, gracias a la corriente mística que invadía a la nueva generación, en todo un icono. Sus discos se vendían tan bien como losde los Beatles. Fue Shankar quien enseñó a George Harrison las técnicas básicas del sitar, y fue Harrison quien le introdujo en el panorama underground. Ravi Shankar fue el único músico que cobró porque tenía que pagarse el billete de avión para poder volver a la India:



Éste fue el primero de aquellos festivales multitudinarios de los hippies. Les seguirían otros, con más o menos fortuna, siendo Woodstock el que no sólo se le acercó, sino que lo superó. Pero éste fue el primero, y todo un ejemplo de que un grupo muy numeroso de personas podía convivir durante tres días sólo por la música.

Historia del movimiento hippy. II parte


Los cincuenta se acababan con el gran evento de la década: la Revolución Cubana (de la que en la actualidad sólo quedan iconos e imágenes, habiendo pasado de revolución popular a dictadura personal). Al mismo tiempo, la guerra fría se había recrudecido, muy especialmente por la experimentación con misiles y la carrera espacial que ambas potencias poseían, llegando en los dos lados a una esquizofrenia enfermiza que desemboca en ambos bandos en espionajes y contraespionajes. En Estados Unidos, es el siniestro senador McCartthy el que aprovecha la paranoia del país para llevar a cabo un auténtico control político sobre políticos y artistas más digno de un régimen fascista, o incluso de la rusia estalinista, que de un régimen democrático. Actores y directores, como Charles Chaplin, músicos como Pete Seeger, o escritores como Ginsberg, sufrieron el vigilante ojo del anticomunismo americano. El punto álgido internacional llegó cuando Fidel Castro, buscando aliados en este teatro, se define comunista y recaba la ayuda de la Unión Soviética: los rusos ponen misiles en Cuba apuntando a Estados Unidos. El momento es tan caliente internacionalmente que incluso el papa Juan XXIII apela al catolicismo de Kennedy para parar una locura. Años atrás, el presidente Eisenhower había acercado posturas con el general Franco, poniendo, a cambio de ayuda económica, bases en diversos sitios, como Rota o Torrejón.
Aquel momento de la guerra fría fue muy determinante: tuvo un tremendo impacto en la mente de muchos, especialmente de jóvenes, que empezaron a plantearse y a cuestionarse la fuerza militar. Fue precisamente el episodio de los misiles cubanos el que inspiraría a Bob Dylan una de sus mejores canciones de la época folk: “A hard rain’s a gonna fall” hablaba del miedo y de la posibilidad de la destrucción total bajo la amenaza de la guerra atómica. El movimiento folk se había renovado con nuevos nombres, como Joan Baez, Judy Collins, Tom Paxton, Richie Havens, y, por supuesto, Bob Dylan, que fue el primero de ellos en tener un éxito popular inequívoco del que muchos expertos aseguran que en cierto sentido fue su muerte artística. No suponía realmente una renovación de temas, pues el pacifismo y la lucha de los derechos civiles fue una constante del folk de los años 50, si bien, puede ser, la dimensión sindicalista hubiera decaído (excepto en Joan Baez). Folksingers blancos y negros se unen en las marchas por los derechos civiles de Martin Luther King.
Por otro lado, el mundo musical sintió la conmoción ante los grupos que venían desde el Reino Unido: los Beatles abrieron la puerta con su rock’n’roll y rythm’n’blues de raigambre americano, tras ellos grupos tan importantes como Rolling Stones, The Who, Kinks, Hollies, Animals… No suponían realmente una revolución de índole social, estrictamente hablando, pero sí una revolución en el mundo juvenil: ellos daban la impresión de no necesitar trabajar, de tener el destino en sus manos, de vivir al margen de lo que la sociedad exigía a los jóvenes: aquella era todavía una época en la que te tomaban en serio a partir de los 25 y no antes. Aunque las canciones pudieran ser frívolas a veces, o no decir nada más que “te quiero, me quieres”, sí es cierto que abrían las nuevas posibilidades de una nueva forma de ver las relaciones entre los jóvenes. Sin embargo, estos muchachos todavía no tendrían grandes cosas que decir por ahora.
El panorama bohemio y underground era otra cosa. El mundo del jazz iba por otros derroteros, con nombres como Pharoah Sanders, John Coltrane y otros más; un mundo muy minoritario e intelectual comparado con el beat británico, el soul (rythm’n’blues comercial), el folk (hasta la llegada de Dylan minoritario) o el surf californiano. El nuevo jazz tenía componentes nuevos en el que, desde los días del be-bop, a la libertad creadora del intérprete se sumaban las experiencias lisérgicas. Desde finales de los 50, Timothy Leary y Richard Alpert, profesores de psicología de la universidad de Berkeley, junto al escritor de ciencia ficción Aldous Huxley, habían sintetizado el LSD, a principios como experimento del ejército americano, para desembocar en un elemento de la contracultura generalmente antimilitarista (elemento bastante engañoso). Pronto surgieron en Estados Unidos comunas dedicadas a la experimentación del cuerpo y la introspección mental en las que los sutas budistas e hindúes se unían a la marihuana y al LSD en una supuesta búsqueda de respuestas místicas más inducidas que auténticas. De ellas, la más famosa quizás fuera el grupo activista Merry Pranksters, los alegres bromistas, dirigidos por el escritor Ken Kesey (autor de Alguien voló sobre el nido del cuco) que plasmó las tempranas vivencias del grupo a bordo de un autobús, junto a Neal Cassady (el “musa” de los poetas beats) en el libro La gasesosa de ácido eléctrico (The Electric Kool-Aid Acid Test). Estos exploradores lisérgicos participarían e incluso organizarían las primeras marchas pacifistas contra la guerra de Vietnam y los primeros conciertos propiamente llamados hippies. Ocurrió entonces, hacia 1963 ó 1964, que confluyeron bajo más o menos el mismo objetivo, los exploradores lisérgicos, algunos de los folk-singers, los músicos de jazz, y los grupos de rock-garaje admiradores del pop británico: les unía principalmente el cuestionarse el papel de su país a nivel tanto nacional como internacional.
 

Musicalmente también es una era muy revolucionaria respecto a la música popular. Entre 1964 y 1965, en los locales de California y Nueva York se vive una intensa proliferación de nuevos grupos de folk y de jazz. Uno de ellos, que alcanzó un éxito popular considerable, fue The New Christy Minstrel, autores del popular “Green back dollar”, que estuvo compuesto, entre otros, por Jim McGuinn, que luego formaría The Byrds, y Barry McGuire, un cantautor de folk-rock protesta que obtuvo un éxito disimulado con esta canción, obra de P. F. Sloan y Steve Barri, con una letra apocalíptica muy del gusto de la época, influida claramente por Dylan.

Otros grupos que fueron germen de los futuros grupos flok-rock californianos y de rock de San Francisco, fueron The Journeymen, The Mugwumps o Town Criers, grupos estos que no consiguieron el reconocimiento público, pero cuyos miembros triunfarían en distintas formaciones con nuevos lenguajes: de Journeymen saldrían Scott McKenzie (cantante que sólo tuvo éxito con una canción), y John y Michelle Phillips, que junto a los Mugwumps Mama Cass Elliot y Dennis Doherty formarían The Mamas & The Papas; por su parte, otros dos Mugwumps, John Sebastian y Zal Yanovski, formarían el grupo de bluegrass y folk-rock Lovin’ Spoonful.

En 1964 se les siguen considerando betanicks, pero poco poco el murmuro de la palabra “hippie” se va haciendo más claro y audible cuando los estudiantes activistas de izquierdas, los promotores de los derechos civiles, los aventureros lisérgicos y los místicos van confluyendo en algo que era curiosamente concreto e impreciso a la vez movidos por la nueva injusticia global: la guerra de Vietnam. No obstante, el componente político no fue tan determinante en un principio entre los hippies como el misticismo, el rock y las drogas, aunque las primeras manifestaciones contra la guerra de Vietnam vienen prácticamente de manos de líderes activistas inmersos en este nuevo mundo.
En 1967 el mundo hippie tiene su capital en la ciudad californiana de San Francisco, una ciudad abierta y tolerante tradicionalmente, que también había acunado a los antiguos beatnicks y hipsters; y más concretamente en el barrio de Haight Ashbury. Tampoco es casualidad que tuviera una localización geográfica concreta dada la heterogeneidad ideológica de EE.UU: conviene no olvidar que, al igual que los negros, un beatnick o un hippie no podía atravesar los estados sureños con la sensación de sentirse como en casa, al contrario que pasaba con toda California, Nueva York y otras zonas más abiertas a la diversidad cultural. El Haight Ashbury se convierte casi en un ghetto de los hippies, y a él se acercan diversos turistas para contemplar el fenómeno, entre ellos las estrellas del pop británico para ver la nueva música que allí se estaba creando: Grateful Dead, Jefferson Airplane, Quicksilver Messenger Service, Big Brother & The Holding Co., con la maravillosa Janis Joplin al frente, eran los nuevos grupos formados por músicos que venían de antiguas formaciones o aventuras en solitarios de folk, folk-rock o jazz, practicantes de un rock nuevo y refrescado que mezclaba magistralmente el rock y el blues con el folk, el jazz, instrumentos y ritmos orientales, y nuevas visiones musicales en ocasiones inspiradas por el consumo de drogas. Estos grupos tocan juntos en las múltiples salas de música que existían entonces: el Matrix, el Avalon Ballroom, vieron los mejores momentos de estos grupos antes de que las empresas discográficas mancharan su ambición de ser simplemente músicos de San Francisco populares.
En torno a la comunidad de Haight Ashbury surgen diversas propuestas artísticas: música, teatro independiente, poesía…, pero también negocios que traían todo lo que un hippie podía desear: discos, ropa oriental, collares, cuentas, instrumentos musicales contra más exóticos mejor… A parte el negocio subterráneo de la droga, pero junto a esto prolifera la Clínica Médica Gratuita, dirigida a los chicos con problemas de drogas: no se trataba de prevención y rehabilitación, sino de enseñar a como se podía utilizar una droga sin correr riesgos o, por lo menos, los mínimos. Haight Ashbury podía parecer un paraíso urbano, un lugar donde no trabajar y poder dedicarse a la expansión personal y espiritual de uno mismo y de su cuerpo. Pocas cosas había que sacaran a un hippie de su pretendido estado mental de paz espiritual. No obstante, otros entendían las ciudades como trampas mortales en las que se atrapaba y castraba el alma humana, y comprendían que el lugar del hombre era la naturaleza: algunos huyen a los campos y abren granjas donde fundar comunas y vivir de lo que producían (algunas de ellas hoy en día perviven, sustentándose de vender sus productos): la más famosa fue la granja de Hogh Farm.
Junto a las drogas surge el fenómeno del nuevo misticismo, propugnado por los poetas beats y otros pensadores contraculturales. No fue casualidad que el principal grupo hinduista de occidente apareciera a caballo entre Nueva York y el Haight Ashbury: los Hare Krishna. Los auténticos hippies comenzaron estudiando los textos sagrados de la India, China o Japón; algunos, por su parte, practicaban una suerte de neo-paganismo, mientras que otros fijaban su fe en las raíces del cristianismo. Sin duda alguna, a pesar de utilizar las drogas como medio, éste era en principio una práctica honesta y sincera, si bien la santidad de los gurús que permitían el uso de drogas a sus discípulos era bien discutible (si su religión lo prohibía, claro); pero en el momento en que las grandes estrellas del rock y del cine comenzaron a interesarse por estas prácticas, aparecieron multitudes de maestros espirituales que venían de la India, en donde no gozaban del respeto que decían poseer, con el único objetivo de “hacerse la foto” y ganar su espiritualidad a golpe de fama: el ejemplo más sonado fue el del Maharishi Mahesh Yogi, que utilizó las ansias espirituales de los Beatles para obtener fama, además de mostrar un interés más terrenal que espiritual por su discípula Mia Farrow.
El objetivo de los hippies era oponerse a la sociedad bienpensante americana mediante la religión, las drogas, la auto-marginación y las expresiones artísticas. Y en en Junio de 1967 dieron su grito de afirmación en el Festivla Pop de Monterrey, en donde actuaron sin cobrar (excepto Ravi Shankar, por aquello de tener que volver a la India) los nuevos grupos de rock de San Francisco, los grupos de blues, algunas estrellas del pop británico, junto al gigante del soul Otis Redding y al maestro sitarista Ravi Shankar.

Aunque opuesto a toda guerra, el hippie pretendía vivir al margen de cualquier activismo político, lo cual no le impedía participar en las manifestaciones por la paz/ contra la guerra. Se produce entonces una escisión dentro de ellos, quedando divididos entre activistas y pasotas. El activista solía ser un estudiante o poseer una gran cultura, pero más que místico su tendencia mental iba hacia el socialismo, y, en muchos casos, eran pacifistas pero no pacíficos. El pasota, por su parte, era el hippie en sentido estricto, con tendencia automarginativa e ideas, a veces, demasiado utópicas, frente al activista, que siempre optaba por la práctica. El activista siempre criticaba la falta de acción del pasota, al que acusaba de querer cambiar el mundo a base de canciones y oraciones, o de no querer cambiarlo en absoluto mientras siguiera existiendo su isla, mientras que el pasota le acusaba de querer cambiar el mundo para su beneficio al tiempo que inventaba el bonito término de lunático del poder. Un buen ejemplo de crítica contra los activistas es la canción de los Beatles “Revolution”. Por lo general, los músicos suelen practicar el pasotismo, sin desdeñar sus buenas dosis de activismo: los hippies no eran tan políticos en la música como posteriormente se ha pretendido, aunque sintieran simpatías por movimientos como los Panteras Negras y sus equivalentes indios, portorriqueños y asiáticos; sólo hay un número contado de casos en los que la política es un factor determinante en la creación artística, como los Jefferson Airplane, los Who, Country Joe & The Fish, además de los folksingers y cantautores. Sin embargo, en 1968 los pacíficos Human Be-In y Tribal Stomps que venían realizándose desde 1966 fueron adquiriendo un cariz cada vez más político. De una manera feroz, las concentraciones dejaron de ser pacifistas y utópicas para convertirse en batallas callejeras. Fue, no obstante, un huracán que recorrió casi todo el mundo: el mayo francés, la Primavera de Praga, la matanza en la Plaza de las Tres Culturas en México, y nuestras primeras (descartando las del 56) revueltas estudiantiles. También se notó en sus ropas, que comenzaron a alternar los motivos orientales con ropas militares, motivos socialistas y camisetas con la efigie del “Che” Guervara. El año 68 fue el momento culmen en el que nuevas ideologías desafiaban tanto al status capitalista como al comunista que se habían establecido tras la 2ª Guerra Mundial. A partir de ese año, todas sus exhibiciones estarían fuerte y ferozmente marcadas por un halo político antimilitarista.
El otro gran éxito de los hippies fue el concierto multitudinario de Woodstock en 1969, cuya cifra de asistentes se aproximó de manera muy simbólica a la del número de combatientes que había en Vietnam. Pero la década de los 70 venía pisando fuerte, trayendo consigo un huracán de violencia y atentados terroristas de diversos símbolos, borrando los buenos sentimientos hippies que, aunque subsistiendo en las comunas y en las granjas, fueron desapareciendo por una razón: se pasó de moda, venían nuevas generaciones con nuevas demandas y cada vez más se contemplaba a los hippies como una rareza del pasado.

Los hippies no fueron más que, en muchos aspectos, otro movimiento juvenil con ansias de cambiar el mundo, cosa que consiguieron en parte pero sin librarse de que a la mayoría de ellos, como en todo movimiento juvenil, el mundo les cambiara. Como todo movimiento juvenil tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas, frente a los maniqueísmos de considerarlos la mejor generación del s. XX o una panda de degenerados morales.
Hay que entender que como movimiento aparecen en una de las épocas más feroces de la guerra fría, con un nuevo frente comunista amenazante desde el Caribe. El ambiente de tensión, violencia, patriotismo exacerbado y militarismo promovió la necesidad de alejarse de un mundo regido tradicionalmente por las armas y buscar refugios en diversos paraísos artificiales, para poder explorar las profundidades del alma humana. Como radicalmente opuestos a la política de su país y promotores naturales de la lucha por los derechos civiles, los hippies no eran bien considerados por las instituciones clasistas y racistas de sus países; no en vano pueden afirmar, incluso con más derecho que sus predecesores beatnicks, haber sido el primer movimiento-moda juvenil totalmente inter-racial: mientras que los rockers eran generalmente blancos, y los funkies negros, o había un rock’n’roll blanco y otro negro, los hippies no reconocían colores: para ellos era perfectamente normal que un blanco tocara blues y un negro country’n’western. Fundaron gracias a sus nuevas conciencias movimientos que han tenido una importancia indiscutible: el movimiento ecologista fue re-fundado por ellos prácticamente. Lo mismo se puede decir respecto a las ideas de igualdad de sexos y de tolerancia sexual; también las ideas renovadas de igualdad y fraternidad propiciaron un cambio en la forma de ver las relaciones entre los seres humanos y sus culturas desde el respeto y sin “centrismos” culturales de ninguna clase.
Pero tuvieron sus defectos, de entre ellos el más grave fue el abuso de las drogas: desde los planteamientos de Leary y Alpert y otros, los hippies buscaron en las drogas aquel remanso de paz y sintonía espiritual que decían que los indios americanos, los shaivas (adoradores de Shiva) y otros obtenían gracias a su consumo propiciada por una visión bastante sesgada de estas culturas. Las drogas, lejos de enriquecer a la cultura del movimiento hippie, en realidad contribuyó a su destrucción y a propagar la visión de viciosos que de ellos se tenían, una publicidad alimentada por las sucesivas muertes de sobredosis de las grandes estrellas del rock: Brian Jones, Janis Joplin, Jim Morrison, Al “Blind Owl” Wilson, Ron “Pigpen” McKernan… Ante esto siempre cabe preguntarse si no fueron los servicios secretos americanos, al igual que a todas vistas parece que hicieron en los barrios negros, quienes promovieron la introducción y el consumo de drogas cada vez más peligrosas en el mundo hippie. A parte de los supuestos espías soviéticos, el enemigo interior que el gobierno americano decía tener era triple: los negros, los estudiantes y los hippies.
Pasaba algo parecido con la libertad sexual o con el marketing. Los hippies fueron víctimas de sus propios vicios: muy pronto la revolución de la conciencia, la libertad sexual y el hacer lo que quieras sinceros y honestos de algunos en principio, atrajo a un número importante de oportunistas a los que las revoluciones les importaba un pito: querían drogas y sexo nada más. Parecido era lo de la exploración espiritual, la cual, una vez fue manifestada por las millonarias estrellas musicales y cinematográficas su afición atrajo a un número significativo de gurús gorrones y charlatanes que, aprovechándose de la inocencia o ignorancia de las estrellas del rock, llegaron a desvirtuar en moda lo que en sus lugares de origen eran religiones serias y repetadas. El elemento bohemio y marginal que habían sido desde el año 64 comenzó a ser un negocio cuando las estrellas del pop británico comenzaron a practicar (o a intentarlo) ese estilo de vida: de repente, entre un grupo de gente que afirmaba despreciar el dinero se comenzó a mover un importante negocio de miles de dólares en la industria discográfica: ser hippie, en algunos sitios, estaba de moda. Pocas veces el utopismo de un mundo sin dinero basado en el respeto a los demás dio sus buenos resultados: Woodstock y Monterrey fueron magníficos, pero también está el desastre de Altamont protagonizado por los Rolling Stones, del que ya hablé un día. El dólar, enemigo declarado de los hippies en un principio, entró entre ellos para destruirlos de la manera más atroz en la que se puede destruir un movimiento juvenil: la frivolización de sus principios en estética y pseudo-elementos; abundan grupos de pop ñoños y frívolos que hacían letras bastante naïves con una pretendida y falsa base hippie.
Si bien los Rolling Stones pecaban de excesiva terrenalidad, los Beatles pecaban de excesiva espiritualidad. La marginación política por la que finalmente la mayoría optaban tenía también su cara y su cruz: se puede entender que ante la tensión, la violencia y el patriotismo exacerbado uno prefiriera apartarse del mundo; pero esto tenía su efecto negativo en lo tocante a las reivindicaciones serias de entonces, ya que se adquiría así cierto halo malsano de esnobismo intelectual muy perjudicial por un lado, y un egoísmo injustificado. Por supuesto hablamos sólo de los pasotas, los auténticos hippies, pues los activistas compartían ciertas pautas y estética, pero porque toda época tiene su estética. Esto fue muy notable también en nuestro país, cuando empezaron a instalarse en Ibiza parecían ignorar que existía una dictadura viva y operante.
En España, el hippismo entró diez años después de lo que se puede considerar su nacimiento, como ha venido siendo la tendencia de este país respecto a las modas y a las músicas, de la mano de Pau Riba, Jordi Batiste o Hilario Camacho, entre otros, dando lugar a grupos de tendencias psicodélicas y de rock progresivo sobre todo en Andalucía y Cataluña: Smash, Triana, Iceberg, Gong, Companyia Elèctrica Dharma, Barcelona Traction… Pero también de otros lugares: Dolores, los gallegos NHU, los vascos Errobi… No obstante, el hippismo a la americana no se entendió muy bien aquí, ya que conllevaba la marginación voluntaria y la no acción política. Dicen las malas lenguas que los que de aquí se hicieron hippies eran niños ricos que podían jugar a hippies y que, cuando se cansaran, podrían volver al puesto que su papá le tenía asignado en la empresa o en el negocio familiar (no sé hasta qué punto de verdad esto fue verdad, pero también se podía decir lo mismo de ciertos activistas).

Los hippies contribuyeron a cambiar el mundo de entonces, no se puede negar. Pero pagaron un precio muy alto, sucumbiendo a sus contradicciones, a sus vicios, quizás por ellos mismos, quizás por una mano negra que mueve los hilos hasta del mismo presidente de los Estados Unidos…

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