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Jefferson-Aeromodelismo: la Corona de la Creación


crown1968 fue un año de inflexión mundial, en el que la juventud tuvo un protagonismo indudable en las manifestaciones y protestas que sucedieron a lo largo del mundo movidos por diversas ideologías (generalmente izquierdistas, incluso algunas que ocurrieron tras el telón de acero, o al menos en sus bases). Fue un año de lucha, tensiones y crímenes, más dolorosos cuando venían avalados por la institucionalidad estatal: revueltas estudiantiles y huelgas obreras en España (no las primeras que ocurrían), el Mayo francés, la Primavera de Praga, la matanza en la Plaza de las Tres Culturas en México D.F., las protestas contra la guerra de Vietnam en Estados Unidos y en el Reino Unido… Y como colofón, los asesinatos de dos aladides estadounidenses de la paz y la comprensión: la del pastor negro Martin Luther King y la del senador aspirante a presidente Robert Kennedy. King, basándose en la “resistencia pasiva” de Gandhi, había abogado por la convivencia pacífica entre blancos y negros (y por extensión, con los latinos y los indios) y había intentado siempre aplacar las tensiones; y Kennedy había luchado en el Senado de Estados Unidos por la integración de la comunidad afroamericana, sobre todo en los Estados sureños, incluso desde antes de la presidencia de su hermano. El asesinato de ambos, quizás más el de King, además de tener por consecuencia inmediata el estallido de violencia en los barrios negros, propiciados también por una represión sobre ellos, parecía demostrar el fracaso de la estrategia de la rama de olivo. 1967, había sido el Verano del Amor, cuando todo parecía posible si sólo lo deseaba, pero 1968 era el choque frontal con la realidad, y de la dialéctica del flower power se pasó a otra más agresiva. Philip Norman, en su libro sobre los Rolling Stones, explica muy bien este cambio repentino, en el que los gurús y los niños de las flores fueron sustituidos por activistas radicales y el surgimiento de grupos semi-terroristas y semi paramilitares, a parte de un recrudecimiento de las actividades de los grupos de extrema-derecha. Y este cambio no le fue ajeno a la música.

Las tensiones raciales, la guerra de Vietnam, la lucha callejera también tuvieron su incidencia en el mundo del rock; hasta entonces, el rock, a excepciónGrace-Slick-Blackface-Smothers-Brothers de algunos grupos (como los Counry Joe & The Fish), no habían tratado el compromiso con la realidad, mientras que los cantautores de todo el mundo sí: y ahora era la hora en la que las bandas de rock debían también tomar conciencia de los problemas reales y bajarse de la nube lisérgica de flores y buenas intenciones. Pero no sólo temáticamente, también musicalmente hay un recrudecimiento de la música, generalmente basado en una especia de regreso a las raíces: los Rolling Stones habían vuelto a sus raíces de rythm’n’blues, al tiempo que escribían dos himnos para la lucha callejera (“Jumpin’ Jack Flash” y “Street Fighting Man”, pero también la semi-socialista “Salt of the Earth”); también los Beatles, en su “álbum blanco”, abandonaban los preceptos psicodélicos y sinfónicos y se volvían al rythm’n’blues y al rock duro; Bob Dylan no sólo ponía sus ojos en forajidos del Oeste, sino también en el folk de sus comienzos; los Doors le cantaban al “soldado desconocido” y sobre los disturbios raciales (“Peace frog”)… Y a ellos sumarles las bandas del nuevo rock duro que fueron surgiendo: Deep Purple, Iron Butterfly, Blue Cheer…, presagiando el nacimiento del heavy-rock del año siguiente. ¿Y los Jefferson Airplane?

JA no fue, para nada, ajeno a los cambios, sino todo lo contrario, sobre todo bajo la dirección artística de Paul Kantner, de quien sus compañeros dicen que era el más político de la banda. Si Baxter’s era una especie de manifiesto hippie, con invitaciones expresas, su álbum de 1968, Crown of Creation, confrontaban esa filosofía desde un aspecto más crítico y activista contra la política de su país, configurándose como un grupo medianamente político. En este disco mezclaban toda esa filosofía vitalista hippie con los miedos generacionales: los disturbios, la guerra, el holocausto nuclear, como observamos en la portada.

La canción de hoy, que es la que da título al álbum, está escrita por Kantner, y se basa en un texto de la novela apocalíptica de ciencia ficción de John Whyndam, The chrysalids (1955), con el permiso de su autor. Es una especie de grito de rabia y miedo ante la situación que se vivía, y, sin duda alguna, una de las mejores del grupo:

Crown of Creation

You are the crown of creation
You are the crown of creation
And you’ve got no place to go

Soon you’ll attain the stability you strive for
In the only way that it’s granted
In a place among the fossils of our time

In loyalty to their kind
They cannot tolerate our minds
And in loyalty to our kind
We cannot tolerate their obstruction

Life is change
How it differs from the rocks
I’ve seen their ways too often for my liking
New worlds to gain
My life is to survive
And be alive
For you…

¡Ah…!

Corona de la Creación

Tú eres la corona de la creación/ y no tienes ningún lugar a donde ir.// Pronto alcanzarás la estabilidad por la que te esfuerzas/ en la única manera válida,/ en un lugar entre los fósiles de nuestro tiempo.// En lealtad a su ralea,/ ellos no pueden tolerar nuestras mentes,/ y en lealtad a nuestra especie/ no podemos tolerar su obstrucción.// La vida es cambio,/ qué diferente de las rocas./ He visto sus maneras demasiado a menudo para mi gusto./ Nuevos mundos que conquistar./ Mi vida ha de sobrevivir/ y estar a salvo por ti…/ ¡Ah…!

Paul Kantner

En ese mismo año, el grupo presentó el disco en el programa humorístico y musical The Smothers Brothers Comedy Hour, y Grace Slick decidió, en homenaje al movimiento negro, pintarse la cara de negro y terminar la interpretación de esta canción con el puño en alto, haciendo un guiño de apoyo a los Panteras Negras y a su lucha, a pesar de la negativa de la dirección:

Con la mochila a cuestas V (Homenaje a Labordeta): el trovador


Cuando decimos que Labordeta es un trovador nos referimos a la figura estricta del trovador medieval: un creador que no concebía la música sin poesía y viceversa, y que a la vez, se nutría de las artes populares y aspiraba a que sus obras sean conocidas en el pueblo, cosa que se hacía a través de los juglares; sin embargo, en el sentido de cercanía con el pueblo, Labordeta, como el resto de sus compañeros, era un juglar (un coplero, un romancista, un folklorista, etc.) Así pues, como cantautor, o “escribe-autor” como él prefería, Labordeta entendía el cantar siempre con una letra con signo poético y que además tuviera una cierta utilidad.

El poeta

y1p5Zre_QaDqR-JQG49KE5zkYNw2_h65aOUwZtM3ttm5Yvn_zdW4RT3tgqtERLgBKQOReZKG0adS_k Según José Antonio, su hermano mayor, Miguel Labordeta (1921-1969), supuso en su vida el 97 % de las cosas que él era. Es justo reivindicar, junto a la figura de J. A. Labordeta, la de su hermano Miguel, un poeta prácticamente olvidado para la mayoría, pero de una gran calidad. Miguel, licenciado en Historia, escribió su primer libro en 1945, Sumido 25, en el ambiente de la naciente poesía de posguerra, que más adelante se conocerá como Generación de los 50 (aunque esta denominación es muy confusa y suele ser muy excluyente, por lo que siempre hemos pretendido evitarla): la reciente tragedia de la guerra civil y de la II Guerra Mundial, las reflexiones sobre el ser humano que esto conllevó, la desesperación del poeta y su esfuerzo por ofrecer alguna esperanza… Miguel escribe en las revistas literarias punteras de posguerra como Espadaña y otras, que se oponían al clasicismo y al garcilasismo falso, pedante y oficial (revista Garcilaso, grupo Escorial, J. Mª Pemán, etc.) junto a los poetas más rutilantes como Blas de Otero, José Hierro, Gabriel Celaya, Gloria Fuertes, Eugenio de Nora… y también aquellos que escribían en sus lenguas maternas, que suelen ser injustamente excluidos por esta razón: Salvador Espriu, Celso Emilio Ferreiro, Gabriel Aresti… Miguel funda revistas y edita libros al mismo tiempo que se ocupa, primero, de la docencia en el colegio Santo Tomás de Aquino (propiedad de la familia y dirigido por su padre), y después, de la dirección del mismo. Muchas de las cosas que José Antonio hizo a lo largo de su vida, lo hizo aconsejado por su propio hermano, en quien además encontró a menudo un aliado en sus aspiraciones.

Miguel Labordeta moría en agosto de 1969; la colección “Fuendetodos” se abrió con su último libro de poemas. Es encomiable la labor de José Antonio en la reivindicación y recuperación de la obra de su hermano, no sólo cantando sus canciones, sino además promocionando la edición de sus obras completas, para lo cual siempre contó con la inestimable ayuda de los amigos de su hermano, que siempre estaban ahí cuando los necesitó.androsbig

De Miguel, Labordeta tomó mucho de su universo poético, a pesar de que su hermano no creía en una poética ni exclusivista ni  populista, pero toda esa reflexión sobre la humanidad, el mundo, la visión de uno mismo en la sociedad que le tocó vivir, tendrá su sello sobre la misma poética de José Antonio, quien no sólo escribía para cantar, sino también para publicar. Labordeta escribió muchos libros, muchos de poesía, que se encuentran aquí: http://www.10lineas.com/labordeta/libros.htm. Por otra parte, los discos de Labordeta tenían una peculiaridad que se puso más o menos de moda entre los cantautores: el disco-libro: su primer sencillo, Cantar y callar (1968) tenía este formato, un libro de sus poemas que incluía un vinilo de 45 Rpm. con cuatro canciones; con alguna diferencia, básicamente éste fue el formato de todos sus discos, uniendo de alguna manera el mundo editorial y el mundo discográfico, que de alguna manera venía a legitimar la tan denostada profesión de “cantante popular”.

Labordeta siempre fue un cantautor de los que una vez llamamos “autónomos”, es decir, de aquellos que, como Pablo Guerrero, Luis Eduardo Aute, Raimon, Lluís Llach o Pi de la Serra, son autores de la mayoría de las letras de sus canciones, frente a los otros, que o bien cantaban exclusivamente letras de poetas consagrados (Paco Ibáñez, Amancio Prada), o bien las alternaba con las suyas propias casi al 50 % (Joan Manuel Serrat); pero Labordeta encontró sitio para cantar a un poeta: a su hermano. Las canciones de Miguel que Labordeta cantó fueron “Puesto que joven azul de la montaña ha muerto”, “Retrospectivo inexistente” (recitado durante la grabación de uno de los recitales en homenaje a Miguel, que salió como Labordeta en directo), “Tú cantarás por todos” y “Hermano hombre”. Y muchos seremos los que no olvidaremos su emotiva intervención en el Congreso de los Diputados, tratando de meter en razón al presidente del gobierno para que no apoyara la guerra de Iraq leyéndole un poema de su hermano:

Mataos… SEVERA CONMINACIÓN DE UN CIUDADANO DEL MUNDO

Mataos,
pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.
Si vuestra rabia es fuego que devora al cielo
y en vuestras almohadas crecen las pistolas:
destruios, aniquilaos, ensangrentad
con ojos desgarrados los acumulados cementerios
que bajo la luna de tantas cosas callan,
pero dejad tranquilo al campesino
que cante en la mañana
el azul nutritivo de los soles.
Invadid con vuestro traqueteo
los talleres, los navíos, las universidades,
las oficinas espectrales donde tanta gente languidece,
triturad toda rosa hallad; al noble pensativo,
preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte
que han de aplastar a las dulces muchachas paseantes,
en esta misma hora que sonríe
jpor una desconocida ciudad de provincias,
pero dejad tranquilo al joven estudiante
que lleva en su corazón un estímulo secreto.
Inundad los periódicos, las radios, los cines, las tribunas
de entelequias, estructuras incompatibles,
pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo
ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.
Asesinaos si así lo deseáis,
exterminaos vosotros: los teorizantes de ambas cercas
que jamás asiríais un fusil de bravura,
pero dejad tranquilo a ese hombre tan bueno y tan vulgar
que con su mujer pasea en los económicos atardeceres.
Aplastaos, pero, vosotros,
los inquisitoriales azuzadores de la matanza,
los implacables dogmáticos de estrechez mentecata,
los monstruosos depositarios de la enorme Gran Estafa,
los opulentos energúmenos que en alza favorable de cotizaciones
preparáis la trituración de los sueños modestos
bajo un hacha de martirios inútiles.
Pisotead mi sepulcro también,
os lo permito, si así lo deseáis inclusive y todo,
aventad mis cenizas gratuitamente
si consideráis que mi voz de la calle no se acomoda a vuestros fines suculentos,
pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna,
al campesino que nos suda la harina y el aceite,
al joven estudiante con su llave de oro,
al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo,
y al hombre gris que coge los tranvías
con su gabán roído a las seis de la tarde.
Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos,
y entre todos aspiran a vivir, tan sólo ésto,
y de ellos ha de crecer, si surge,
una raza de hombres con puñales de amor inverosímil,
hacia otras aventuras más hermosas.

(He intentado encontrar, sin éxito el vídeo, pero siempre que lo veo, mientras que mi admiración a Labordeta y a su hermano mayor crece, al ver la cara de fastidio y de asco del señor d. José María Aznar, mi desprecio y rencor hacia aquel que fue nuestro presidente del gobierno, bajo el cual muchos dicen que conocimos (¿-imos?) un tiempo de bonanza, crecen inconmensurablemente: aquello fue otro “Unamuno Vs. Millán Astray”, un la razón contra la violencia. Sólo la historia pondrá a cada uno en su sitio, y de hecho ya ha comenzado a hacerlo.)

Acabamos esta entrega con el homenaje de José Antonio a su hermano Miguel. Metido ya en el mundo de la canción, en la Semana Santa de 1969, Labordeta escribió la letra de “El poeta”, probablemente pensando en todos aquellos poetas españoles que habían puesto su pluma al servicio del pueblo y que habían muerto represaliados o estaban exiliados, o murieron en el exilio; como él mismo dice, tardaba mucho en grabar las canciones que escribía, así que, cuando en agosto de ese mismo año, durante sus vacaciones estivales, supo de la muerte de su hermano mayor, decidió cambiar el sentido de su canción y dedicársela a la memoria de su poeta favorito:

El poeta

(A Miguel Labordeta, mi hermano)

Él quiso ser
palabra sobre el río al amanecer,
y caminó
por viejas esperanzas que nadie entendió.
Dejó pues
la mano entre las manos y se nos marchó
con un suave silencio
que el viento rompió

    Su gesto fue
    dolido por el caminar
    entre yerbas y piedras
    y un extenso erial.

Su voz se ató
al yermo del paisaje y a la sangre en flor.
Se hizo pared
allí donde los muros cayeron tras él.
Su soledad
abrió por los caminos la necesidad
que levanta a los hombres
a la libertad.

   Caminos son
   abiertos por su fuerte voz
   lanzada contra cierzo y sol
   y contra tantos siglos de dolor.

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Carta a un imbécil


Hoy tengo ganitas de guerra…
Ayer, por azar, rastreando las visitas que venís, en concreto una sobre "Al alba", me encontré con el escrito de un creti… de un señor que le echaba en cara a los "cantautores hipócritas" de la SGAE (este tío, no sé en que mundo vivirá) su comportamiento respecto a Cuba y la vulneración de allí de los derechos humanos… Yo, francamente, no sé cuál es la actitud de mis admirados cantautores respecto a la Cuba actual, porque suelo fijarme en su música (exceptuando casos en los que la valía humana merecen un acercamiento personal) y en lo que tuvo de importante para la historia de mi país y de mi pueblo: sobre todo de mi pueblo, esa palabra humana y cercana que ustedes se empeñan en taponar con esa otra de nación o de patria (¡patrañas!). Como este señor en cuestión, de quien no sé el nombre ni me interesa (ya se recuerdan a demasiados idiotas) llamaba a su escrito "Carta a los cantautores progres" o algo así (quina meravella! mira tú), yo voy a llamar al mío, "Carta a un imbécil" (vale, no es que esté inspirado, pero es lo mejor y más suave que se me ocurre):
Y dice usted que los cantautores clásicos de este país son hipócritas porque denuncian las tropelías de las dictaduras de derechas y no las de izquierdas, que ensalzan a la Cuba de Castro… Yo no lo sé, no he hablado con ellos: quizás es que ellos sepan como era la Cuba de Batista, algo de lo que no se habla, no sé si por alguna razón que desconocemos: no negaré que no siento simpatía por Castro, quizás yo debiera estar más enfadado que ustedes, pues lo de Castro fue una traición a todo un pueblo y a los ideales por los que luchó. Pero desde luego que no haré como hacen ustedes, pretender el regreso de la Cuba de los caciques a sueldo de Washington: sí, ese repugnante ogro cabrón que juega con el mundo y devora pueblos, ese héroe de la libertad de unos pocos, de los poderosos, de los que no le cuestionan.
Ustedes les llaman hipócritas por no condenar al régimen de Castro: tal vez simplemente sea por no andar parejos con vosotros. Por esa norma que usted esgrime, es usted más hipócrita y despreciable que ellos, porque ustedes no sólo no condenaron a Pinochet, sino que han tratado por todos los medios de criminalizar al presidente Allende cuando el de las torturas, el de las ejecuciones no era Salvador, sino el general amigo de los neoliberales y cristiano-demócratas.
Ya sé que dirán: "no vaya a l pasado"… ¡Vale! Me quedo en el presente. Las ejecuciones de Castro: sí, me parecen tremendas, animales y repudiables: las condeno por ende. Pero, ¿y usted? ¿Condenará a su admirado George Bush, a su amada Norteamérica? Un país en donde se ejecuta a gente a diario, más a diario que en Cuba, y ¡oh Milagro!: casi todos los ejecutados son negros o hispanos; y no sólo son criminales de sangre, también hay presos políticos a los que se les ha acusado injustamente de crímenes de sangre.
Ni una palabra más puede ya usted decir, mostrada su hipocresía al querer mostrar la ajena. "Cantauteores hipócritas", dice… Sepa usted, señor mío, que sin la mayoría de estos cantautores, que arriesgaron mucho más de lo que usted podrá jamás demostrar durante la dictadura, y fueron valientes, no como otros que cambiaron la chaqueta para seguir con el negocio. "Hau da gure hizkuntza maitea", ésta es nuestra palabra amada, dice Urko; ¿cuál es la suya? Desde hace algún tiempo, a ustedes que se hacen llamar liberales se les está cayendo la máscara: son liberales y no recuerdan a Rafael Riego, creo que prefieren a Carlos María Isidro…
Sin más me despido, señor imbécil, reciba un saludo

Otro imbécil (pero con fundamento)

Gerena en Australia, cosas que pasan


Uno no deja de sorprenderse… Estando suscrito como estoy a alarmas de google, hoy he visto algo muy, pero que muy curioso.
La cuestión es que aquí uno se desgañita intentando difundir la canción de autor, la poesía con música, y esas cosas, sin evitar pensar que sus esfuerzos caen en saco roto (menos mal que hay compañeros y amigos que me demuestran lo contrario). Hay grandes nombres de nuestra palabra musicada que aquí, en su país, son unos perfectos desconocidos; y todo porque, aquí hemos de ser críticos, se ha venido sosteniendo la idea de que musicalmente hasta los 80 este país no ha valido nada: esto es una falacia alimentada por emisoras y medios mercenarios como Kiss FM o M-80 que no tiene en absoluto nada que ver con la realidad: ¿qué son para ellos gigantes como Oskorri o Triana? En fin…
Pero luego uno se sorprende: como en aquella ocasión que pasó por aquí un japonés interesado en la foto del EP de Benedicto, o esa página de venta de discos de Japón que tienen de Labordeta, Amancio y Nuberu entre otros. Y hoy ya el colofón, y es que tengo que gritarlo a los 4 vientos: PARECE MENTIRA QUE UNO SE DESGAÑITE BUSCANDO MATERIAL DE MANUEL GERENA EN ESPAÑA Y UN BUEN DÍA VEA ESTO:
Sí, sí: Gerena, aquel mal (?) cantaor, según unos, puede que sea estudiado como un poeta serio -que lo es- en Australia y, posiblemente, en buena parte del mundo anglosajón (incluida Norteamérica). Se queda uno de piedra: sabíamos que Llach es admirado y seguido en Francia y Alemania, al igual que Serrat, que cuenta con muchos seguidores en Latinoamérica, y varios de los cantautores vascos son respetados en Francia… Pero esto ya es lo más que he visto.
Me entristece que Gerena no sea profeta en su tierra: en sus días le marginaban de los certámenes por eso de que decían que era mal cantaor. Claro, siempre te queda la duda si esto no respondía a intereses ideológicos de los organizadores (hablamos de principios de los 60), pero contra esto se esgrime que sí era llamado José Menese, vecino suyo (de Puebla de Cazalla, Sevilla) y ostentador del mismo tipo de fama… Pero claro, aunque partidario de aquello que decía Glez. Lucini: no nos importa si canta mal o no, no entendemos de flamenco pero sí lo que dice Manolo, yo -sin saber nada del cante hondo- pienso que era más difícil rechazar a Pepe que a Manolo (perdón por la familiaridad), porque (y esto es una elucubración mía) Pepe era, y es, un cantaor, tal vez, que dominaba técnicas a la perfección, y Manolo da la impresión de que era un cantaor más del pueblo, más (perdón por la palabra) "aficionado" en el sentido que lo pudiera ser un pastor o un jornalero de la Puebla: sin embargo, esto no quiere decir -yo nunca haré esto- que uno sea mejor que otro ni por asomo.
Pero por otra parte me alegro: porque si resulta que Gerena es conocido en Australia, deberán de tragarse sus palabras aquellos puristas del flamenco, y tendremos que gritar: ¡QUÉ GRANDE ERES, MANOLO!

La otra cara de la moneda: antología de la canción conformista-reaccionaria española


Es de vital importancia reseñar que en España, durante los años 60-80, no todo fue “Al vent”, “A galopar” o “Amnistía, libertad”, sino que también había una remesa de cantantes bienpensantes y bienhacientes que cantaban, a veces, el privilegio de ser español (español, ¿eh?, nada de castellano, andaluz, cántabro…) o, otras veces, las maravillas del régimen del general. Por eso, a esto le hemos llamado “La otra cara de la moneda: antología de la canción conformista-reaccionaria española”. El subtítulo está claro; el título requiere explicación: la canción reaccionaria no era siempre independiente, sino que muchas veces era una mala imitación de la canción de autor. Como explica el maestro Serrat en “La tierra de las 1000 músicas”: “Era el mismo tiempo y el mismo país: al tiempo que Manolo Escobar cantaba “Que viva España”, Paco Ibáñez cantaba “A galopar””. Es en esta confrontación de canciones donde está la clave que seguiremos en este concienzudo análisis. 

Para entendernos, he aquí una tipología de cantantes de mediados de los 60: en 1er lugar, las folklóricas; luego estaban los cantantes de copla; después los cantantes melódicos; rockeros de 1ª generación; yeyés; cantautores; grupos de folk y etnólogos; y, finalmente, músicos de jazz. El cantante reaccionario ocuparía los cinco 1ºs puestos: claro, siempre hay que matizar y no pretendo ofender a nadie.

Una aclaración: un cantante que canta canción reaccionaria no es necesariamente reaccionario; no hay que olvidar que muchas veces el cantante no es dueño de su producción y es dirigido y aconsejado por mánagers y productores.

Podemos establecer una genealogía de este curioso género: hablamos solo de canciones populares, no de himnos políticos. Nadie recordará ya, como al mismo tiempo que las botas marcaban el ritmo teutónico, como dijo “Iconoclasta” (anónimo poeta anarquista), allá por el 39 en Madrid, Celia Gámez cantaba una curiosa canción: “”¡No pasarán!“, gritaban los marxistas/ ¡Ya hemos pasao!”… ¡Sublime.. mente estúpido! Esta canción es la que inicia un estilo de canción: la canción, ya no sólo reaccionaria, sino adepta al régimen. Por fortuna, no abundaron: esta y alguna otra fueron fruto del entusiasmo inicial de los franquistas. Recordemos, lo digo a título personal, que Celia Gámez era la depositaria principal de la chulería madrileña.

Por fortuna, no abundaron este tipo de canciones. Hay que recordar una cosa importante: lo esencial en una dictadura es el desarme ideológico de la población. El entusiasmo fascista lleno de símbolos y desfiles dejó paso en los 50 a un código moral férreo que gangrenó buena parte de la copla de posguerra: se cantan canciones de toreros, soldados, de la sumisión de la mujer (Marisol tiene una excelente canción al respecto: “Galería de perpetuas”) lo bien qué se vive en España, todo ello bajo la usurpación de la cultura andaluza, que dio lugar al llamado nacional-flamenquismo… Claro que siempre hay irreductibles; el truco, usar la palabra “España” casi como una constante: de esta manera, la 1ª canción protesta importante en nuestro país recibió elogios del caudillito. De los 50 a los 70 es la era del españolismo: ser español es un privilegio en el mundo, y el resto de pueblos nos tienen envidia por… bueno, no se sabe muy bien por qué, pero es así.

Pareciera esto patrimonio de la copla únicamente. En los años 60, la llegada de la moda del pop británico, o lo yeyé como se llamó aquí, parecía prometer aires frescos de juventud; sin embargo, acaba en decepción cuando es aceptada más o menos (sin duda para evitar males mayores): los yeyés de aquí, lejos de ser los rebeldes inconformistas del Reino Unido -aunque esto también tendría sus matices- acaban convertidos en un grupo de conformistas que no piensan más que en cantar y bailar; y aunque no cabe en ellos la canción reaccionaria -sí la conformista-, hay algunos casos flagrantes. El pop y lo yeyé acabó por convertirse en la cara amable y juvenil del régimen.
Pero antes que ellos, hay que nombrar a los cantantes melódicos, que, capitaneados por un tal Raphael -que era amigo de Franco-, eran el sumum del conformismo-pop: a veces, la ñoña balada de amores no correspondidos se podía convertir en un canto a la excelencia de ser español.

Vamos a ver algunos ejemplos célebres de esto. Ya hemos citado a la infame Celia Gámez; en copla son muy próximas al régimen Paquita Rico, Concha Piquer y Lola Flores (que llega a pedir un marquesado a Franco); Antonio Molina se convierte en el cantante de la gran canción de la sumisión: “Soy minero”. Luego, dentro de lo que fue el renacimiento de la copla en los 60, nadie puede olvidar a esa Marujita Díaz, vestida de legionaria, cantando “Soldadito español”, o a la Carmen Sevilla… Y, por supuesto, el colmo de lo español: el caballero ibérico, el señorito andaluz, “moderno, pero español”, juglar del machismo y del caciquismo: Manolo Escobar hizo fortuna cantando aberraciones tales como “Que viva España”, “Moderno pero español” y otros temas que no cito por no aburrir al personal.
Dentro del cante melódico, Raphael se declara franquista de corazón; Julio Iglesias es claramente de derechas; el Dúo Dinámico siempre ha sido indefinido políticamente (aunque presumen de haber estado prohibidos por decir que les gustaba más la versión de Serrat que la de Massiel del “Lalalalá”). Y citar a un personaje que pasó sin pena ni gloria como fue José Luis y su Guitarra: la voz de aquel célebre “No tienen razón/ Gibraltar español”, que fue concebido y elaborado como una especie de canción protesta: parece una burda imitación de Raimon. Estamos hablando de la anti-canción protesta.
Dentro del yeye hay aberraciones como “Canto a lo español” de Ángeles Azules, donde se da vuelta sobre lo mismo: qué bonito es España y qué bien se vive aquí y qué envidia nos tienen… Ejem… todo ello arropado por una música supuestamente andaluza. Los 4 de la Torre cantaron una versión de “La balada de los boinas verdes” (de un cantante americano que no recuerdo: lo cuál no me quita el sueño) o “Temperamento español”… Muchos grupos cantaron canciones de ese estilo: “Piel de toro”, “Española, abanícame”; así que, cuando vienen a hablarte de una modernidad de la que presumen tenían, no puede darte menos que la risa…
En cuanto a cantautores y folk, sí, los hubo reaccionarios: “Un pueblo es” de María Ostiz podría ser el himno actual del PP; yo no digo más: escuchar y leer la letra.
Eso sí. No me gustaría irme sin decir cuál es la canción reaccionaria más curiosa que he oído, más que nada por el autor e intérprete: es “Un gran hombre”, dedicada a Franco elogiosamente y cantada por un rapaz que responde al nombre de ¡¡Víctor Manuel!! Pero hay que aclarar que es una canción que grabó cuando era tremendamente joven: ¡oye!, todos, hasta Víctor Manuel, tenemos un desliz, sobre todo a los 18; él tampoco ha negado nunca (o casi nunca) este hecho (otra cosa es que se sienta orgulloso, que no es el caso). El caso es que es una canción bastante explícita -aunque no muy buena, dejando de lado la temática-.

Termino ya con esta antología de lo mohoso, y remato con lo que podría ser el colmo del absurdo de esta forma de hacer canciones en la foto que agrego: ¿adivináis quién es? Seguramente me habré dejado a muchos en el tintero: pero es que en esta ocasión lo mejor es olvidar. Si estoy equivocado en algo, hacédmelo saber: no pretendo ofender a quien no se lo merece.

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