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León Felipe’s “Vencidos”


http://laescribania.wordpress.com/2010/11/13/leon-felipe-un-exiliado/León Felipe, born as Felipe Camino Galicia de la Rosa (1884-1968), was one of the most important Spanish poets, since the 20s til his dead in 1968. His first poem book, Versos y oraciones del caminante (Verses and prays of the Walkerman) was edited in 1920. León Felipe couldn’t be framed in any of the principal poetic ways of the 20s: neither a vangardist, a clasicist or a revolutionary, but a poet with simple poems in free verse, perhaps alike Antonio Machado. The war and the exile, later, made of him one of the most fierce revolutionary poets, with a strong humanist thought. León Felipe was such aesthetic as revolutionary in his very particular poetry. He died in Mexico City, in 1968. This poem belongs to his first book: the figure of Don Quixote was used by León Felipe many times, as a symbol of the real Spanish spirit, and as a personal symbol of himself too: always dreaming, always fighting against windmills, and always getting beaten and tired. Later, he made an union of Don Quixote and Jesuschrist.

Again, I must to tell that this is just an aproximation, and shouldn’t be used for professional or academic purposes. If you like it, you better look for good editions in your language, better if it’s bilingual.

The poet recites his own poem; recorded in “León Felipe y su intérpretes” (RCA 1977)

Vencidos

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar…

Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar…
va cargado de amargura…
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar…
va cargado de amargura…
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar…

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar…
va cargado de amargura…
va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.

Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura
en horas de desaliento así te miro pasar…
y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar.
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo
pastor.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar…

http://www.ucm.es/info/especulo/bquijote/q_leonf2.htm

Defeated

All along the Manchega plains/ it’s seing again the shape/ of Don Quixote passing by…// And now idle and battered upon the gray goes the armor,/ and the knight is going idle, without breastplate and without backplate…/ he goes charged with bitterness…/ for his amorous battling/ found a sepulture…/ he goes charged with bitterness…/ for there “stood behind his fortune”*/ at the beach of Barcino, in front of the sea…// All along the Manchega plains/ it’s seing again the shape/ of Don Quixote passing by…/ he goes charged with bitterness…/ the knight, defeated, goes back to his place.// How many times, Don Quixote, by that same plain/ at the times of discouragement I look you passing by just like that…/ And how many times I shout to yo: make me a site on your mount/ and take me to your place;/ make me a site on your mount/ beaten knight,/ make me a site on your mount/ because I go charged with/ bitterness too/ and I cannot battle./ Put me on the rump with you,/ knight of honour,/ put me on the rump with you/ and take me to be with you/ a shepherd.// All along the Manchega plains/ it’s seing again the shape/ of Don Quixote passing by…

León Felipe

Gustave_Doré_-_Miguel_de_Cervantes_-_Don_Quixote_-_Part_1_-_Chapter_1_-_Plate_1_'A_world_of_disorderly_notions,_picked_out_of_his_books,_crowded_into_his_imagination'* Real quote from Don Quixote, but the translation is mine, not taken from an English edition. The context of the poem follows the endings of Don Quixote: at the beach of Barcino (Barcelona), Don Quixote is challenged by the Knight of the White Moon (Caballero de la Blanca Luna), who is a disguised man from his village: if he loses, he shall get back to his village. And so it was. When he is at his deathbed, he takes the decision of make himself a shepherd. The most of the academics read this as a literary symbol, almost biographic, of the own Miguel de Cervantes: a reference to his pastoral novel, La Galatea. Perhaps, other criticist might see in this a metaphore of the history of literature, when, at the aftermath of Middle Age and the beginnings of Modernity, the writers, the poets, left behind the genre of knights and begun to write bucolic poetry (for example, the love between shepherds writen by Garcilaso de la Vega).

Contrary to popular belief, this poem, at its beginnings, didn’t talk about the Spanish civil war, the defeated Spanish Republic, nor the exile, as can be noted in the date of edition. But later, as it’s natural, many people used in this way. So, the popular songwriter Joan Manuel Serrat sung his own version, probably in this spirit, but not necessarily:

From his succesful LP “Mediterráneo” (1971)

Tierras ajenas: de la expulsión de Sefarad al Holocausto nazi


ExpulsionsefardiComo decíamos el otro día, presionados por la Inquisición, representada por Tomás de Torquemada y por la iglesia más reaccionaria, a pesar de que muchos de los sefarditas eran respetables súbditos del Reino de Castilla y de la Corona de Aragón (médicos, procuradores, comerciantes, profesores, sabios, etc.) que llegaron hasta a sufragar los viajes de Colón al nuevo mundo, los Reyes Católicos promulgan el edicto por el que los judíos deben abandonar los reinos de España o convertirse al cristianismo, so pena de hoguera. La, a veces tan mitificada, convivencia entre las tres culturas se había resentido, sobre todo desde la caída del último reino musulmán, y la iglesia oficial, la de la Inquisición, estaba empecinada en expulsar a todos los enemigos de la fe católica o matarlos. Pero ya desde antes, los sacerdotes más extremistas proferían sus arengas contra musulmanes y judíos desde los púlpitos, provocando el asalto a las juderías; entre las gentes cristianas comenzaron a propagarse rumores y acusaciones sobre horribles crímenes contra niños cristianos y de ritos abominables de magia negra por parte de los judíos… El antisemitismo resultante de estos acontecimientos tuvo un gran efecto en la cultura española, aunque digamos, en honor a la verdad, que no fue el único reino en hacer estas prácticas; la conversión tenía, a la larga sus inconvenientes, pues para pertenecer a la corte se debía de pasar la prueba de la “pureza de sangre”, por la que el aspirante debía demostrar ser lo que se llamaba “cristiano viejo”, es decir, que entre sus antepasados no existía ningún judío, ni siquiera converso. La cultura antisemita envenenó además muchas de nuestras grandes obras, la llamada Edad de Oro de nuestras letras –aunque es algo que también encontramos en los mejores escritores extranjeros, incluso entre aquellos que podríamos denominar progresistas-: Bécquer, Góngora, Quevedo –que en su célebre “A una nariz”, empleando un tópico de los que hoy llamamos racistas, parecía acusar a Góngora de descendiente de judíos, implicando esto que era indigno de pertenecer a la corte-, Cervantes, etc. (de entre los extranjeros están, por ejemplo, tal vez Shakespeare y, lo que es una sorpresa, el revolucionario alemán Georg Büchner en su Wojceck): el judío es representado como un ser repugnante, codicioso, ambicioso, que siempre hace el mal si saca de ello algún provecho; practica profesiones que no estaban bien vistas, como eran prestamista y usurero (olvidando que entre sus gentes hubo siempre grandes médicos, físicos y escritores), de tal manera que en las obras, sean del estilo que fueran, el judío es llamado así, “el judío”, nunca o rara vez por un nombre, dando a entender así que tal profesión y la manera de ser mezquina eran algo unido a su naturaleza innata. Pero aún había gente adelantada a su tiempo, y quizás estas muestras de antisemitismo no fueran otra cosa que protección, y a veces hasta crítica, contra la Santa Inquisición; un ejemplo, tomado de la Wikipedia, es el del cronista Andrés Bernáldez, que relataba de esta manera tan conmovedora la salida de Zaragoza: Salieron de las tierrasRetrato_de_Francisco_de_Quevedo de sus nacimientos chicos y grandes, viejos y niños, a pie y caballeros en asnos y otras bestias y en carretas, y continuaron sus viajes cada uno a los puertos que habían de ir, e iban por los caminos y campos por donde iban con muchos trabajos y fortunas, unos cayendo, otros levantando, otros muriendo, otros naciendo, otros enfermando, que no había cristiano que no hubiese dolor de ellos y siempre por do iban los convidaban al bautismo, y algunos con la cuita se convertían y quedaban, pero muy pocos, y los rabinos los iban esforzando y hacían cantar a las mujeres y mancebos y tañer panderos y adufos para alegrar la gente, y asi salieron de Castilla.

Bayaceto II recibe a los sefardíes (Mevlut Akyildiz)Ahora bien, los judíos sefarditas comienzan su nueva diáspora desde Sefarad: algunos van a Portugal, otros se dirigen al sur de Francia, Holanda o Alemania; otros se dispersan por Marruecos, Argelia y Siria; y una pequeña fracción a Dinamarca, Suiza o Italia. A los que se quedaron, fingiendo fe cristiana, fueron llamados “marranos”, y con el tiempo se mudarían a las nuevas colonias del reino en América, sobre todo el Caribe. Pero la mayoría de ellos serían recibidos en el Imperio Otomano gracias a la generosidad del sultán Bayaceto II, en donde fundaron importantes comunidades, como la de SalónDegradación de Alfred Dreyfuss (Henri Meyer) ica (Grecia), y en donde vivieron en paz con sus “anfitriones”. En Europa coinciden con sus hermanos, los askenazíes, y pasa el tiempo… El antisemitismo europeo todavía no les dejaría en paz, y nuevas expulsiones eran firmadas por los reyes de varios reinos; ni siquiera el humanismo del siglo XVIII y XIX curaría esta grave enfermedad, enmascarada de “piedad cristiana”, ni siquiera tras la I Guerra Mundial: el zar de Rusia, tras años de asaltos a las juderías, ordena la expulsión de diversas comunidades en toda Rusia, mientras en los territorios euroasiáticos que dominaba se les obligaba a llevar la cuerda de la vergüenza; en Francia, sólo por su origen, era degradado el oficial Alfred Dreyfuss, que sería vehementemente defendido por Émile Zola en su obra Yo acuso… Y tras la derrota del Imperio Otomano en la I Guerra Mundial, con el auge del nacionalismo griego: Salónica era reclamada por ellos como la cuna del helenismo, y comienzan de nuevo violentas demostraciones antisemitas tras las cuales estaban los jerarcas de la iglesia ortodoxa y los partidos nacionalistas: los judíos heleno-sefardíes emigran a Francia. Sin embargo, en el nuevo Estado laico de la República de Turquía, fundado por Atatürk, los judíos eran ciudadanos como otros cualesquiera, y se les eximió de ciertas responsabilidades adquiridas por su origen.

Foto de Alexander VorocovY llega el fruto amargo de esta semilla, su plena realización: el III Reich. Aunque el fascismo en su origen, siempre racista, en primer lugar, en un sentido “positivo” (supremacía de la “raza nacional”), no era necesariamente antisemita (incluso a alguno le sorprende aún hoy la existencia por entonces de un movimiento judeo-fascista), pero el fascismo alemán tenía la particularidad de practicar un racismo agresivo, en cuyo punto de mira estaban todas las razas no Europeas (aunque con excepciones más estratégicas que ideológicas): gitanos, negros, etc., pero sobre todo judíos, a los que Hitler y su gente acusaban de haber llevado a la ruina a Alemania (aunque esto no era demasiado nuevo: el movimiento antisemita que heredaría el nacional-socialismo data de finales del siglo XIX). Los sefarditas que se habían establecido en Alemania, Francia, Holanda, Dinamarca, etc., correrían la misma suerte que los demás. En España, desde los días de Miguel Primo de Rivera hasta los gobiernos de la II República (acuciados por el nazismo), intentan reclamar a los sefarditas sin éxito: muy pocos respondieron a la llamada de vuelta a Sefarad. Durante la II Guerra Mundial, algunos diplomáticos españoles dieron asilo y protección a los judíos, en principio solo los sefarditas, pero también a los askenazíes.

En los campos de exterminio del III Reich, los sefarditas decían: "Si mos van a matar a todos, a lo manko vamos a murir La cantante bosnia-sefardí Flory Jagoda ante la placa descubierta en lengua sefardíaavlando muestra lingua. Es la sola koza ke mos keda i no mos la van a tomar" / "Si nos van a matar a todos, moriremos hablando nuestra lengua , es lo único que nos queda y no nos la van a quitar", según Santa Puche en su Judezmo en los campos de exterminio. Los prisioneros sefarditas tomaron como himno en su presidio una canción que databa de la Edad Media, de los días de Sefarad, que fue interpretada por Flory Jagoda cuando se descubrió la placa en lengua sefardí en el antiguo campo de Auschwitz-Bikernau. Es una preciosa canción que habla sobre el destierro, sobre el exilio y el sentimiento de estar fuera de casa por la fuerza. Aquí la tienes, interpretada impecablemente por la hermosa cantante francesa de origen sefardí Françoise Atlan:

Tierras ajenas

Arvoles yoran por luvyas
i muntanyas por ayres.
Ansi yoran los mis ojos
por ti, kerida amante,
ansi yoran los mis ojos
por ti, kerida amante.

Torno i digo: ke va ser de mi?
En tierras ajenas yo me vo murir.
Torno i digo: ke va ser de mi?
En tierras ajenas yo me vo murir

[Enfrente de mi ay un andjelo
Kon sus ojos me mira
Yorar kero i no puedo
Mi korason suspira
Yorar kero i no puedo
Mi korason suspira]

Vlanka sos, vlanca vystes,
vlanka es tu figura.
Vlankas flores caen de ti,
de la tu hermosura,
vlankas flores caen de ti,
de la tu hermosura.

Torno i digo: ke va ser de mi?
En tierras ajenas yo me vo murir.
Torno i digo: ke va ser de mi?
En tierras ajenas yo me vo murir.

Tradicional

Fuentes:

Para los sefarditas y su historia, de donde hemos tomado bastante: http://es.wikipedia.org/wiki/Sefard%C3%AD

Origen de la letra y traducciones a sus diversos idiomas, a cargo de il nostri buoni amici de Canzoni contro la guerra:

 http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?id=37852&lang=it

Cómic sobre el cronista Andrés Bernáldez: http://www.juntadeandalucia.es/averroes/andresbernaldez/00elcole/Revista.pdf

Unamuno contra Astray: la razón contra la violencia


Aquí tenéis, como prometí, la transcripción del incidente que convirtió a Unamuno en héroe y dejó a Millán Astray como lo que era: un canalla violento e integrista: 

Como rector de la Universidad de Salamanca, se encontró al
principio de la guerra civil en territorio nacionalista. Todavía el 15
de Septiembre, continuaba apoyando el movimiento nacionalista en su
“lucha por la civilización contra la tiranía”. Pero el 12 de Octubre
había cambiado. En esta fecha, día de la Fiesta de la Raza, se celebró
una gran ceremonia en el paraninfo de la Universidad de Salamanca.
Estaba presente el obispo de Salamanca, se encontraba allí el
gobernador civil, Asistía la señora de Franco. Y también el general
Millán Astray. En la presidencia estaba Unamuno, rector de la
Universidad. Después de las formalidades iniciales, Millán Astray atacó
violentamente a Cataluña y a las provincias vascas, describiéndolas
como “cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, que es el
sanador de España, sabrá como exterminarlas, cortando en la carne viva,
como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos”. Desde el
fondo del paraninfo, una voz gritó el lema de Millán Astray: “Viva la
muerte”. Millán Astray dio a continuación los habituales gritos
excitadores del pueblo: “¡España!”, gritó. Automáticamente, cierto
número de personas contestaron: “Una “. “¡España!”, volvió a gritar
Millán Astray. “¡Grande!”, replicó su auditorio, todavía algo remiso. Y
al grito final de “¡España!” de Millán Astray, contestaron sus
seguidores “¡Libre!”. Algunos falangistas, con sus camisas azules,
saludaron con el saludo fascista al inevitable retrato sepia de Franco
que colgaba de la pared sobre la silla presidencial. Todos los ojos
estaban fijos en Unamuno, que se levantó lentamente y dijo: “Estáis
esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de
permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir.
Porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero
hacer algunos comentarios al discurso – por llamarlo de algún modo –
del general Millán Astray que se encuentra entre nosotros. Dejaré de
lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos
y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo – y aquí
Unamuno señaló al tembloroso prelado que se encontraba a su lado – lo
quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona”. Se detuvo. En
la sala se había extendido un temeroso silencio. Jamás se había
pronunciado discurso similar en la España nacionalista. ¿Qué iría a
decir a continuación el rector? “Pero ahora – continuó Unanumo – acabo
de oír el necrófilo e insensato grito, “Viva la muerte”. Y yo, que he
pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos
que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que
esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es
un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un
inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en
España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda,
pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general
Millán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un
mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de
esperar que encuentre un terrible alivio viendo como se multiplican los
mutilados a su alrededor.” En este momento, Millán Astray no se pudo
detener por más tiempo, y gritó: “¡Abajo la inteligencia!” ¡Viva la
muerte!”, clamoreado por los falangistas. Pero Unamuno continuó: “Este
es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis
profanando su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza
bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para
persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha.
Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho.” Siguió
una larga pausa. Luego con un valiente gesto, el catedrático de derecho
canónico salió a un lado de Unamuno y la señora de Franco al otro. Pero
esta fue la última clase de Unamuno. En adelante, el rector permaneció
arrestado en su domicilio. Sin duda hubiera sido encarcelado, si los
nacionalistas no hubieran temido las consecuencias de tal hecho.
Unamuno moría con el corazón roto de pena el último día de 1936.”
“La guerra civil española”, Hugh Thomas,
España contemporánea, Editions Ruedo ibérico – Libro IV Apartado 42,
Páginas 294 a 295. – Extracto de los sucesos: “Unamuno’s last lecture”
de Luis Portillo.
Extraído directamente de http://www.almargen.com.ar/sitio/seccion/historia/unamuno/index.html

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