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Quilapayún’s “Companion President”


quila2 Quilapayún is the great songwriter and folk group from Chile. The group was founded in 1965 by Julio Numhauser, Eduardo and Julio Carrasco: for that the name of the group: Quilapayún, that means "three beards" ("quila"= three; "payún"= beard) on mapuche’s language. The group was one of the standards of the Nueva Canción Chilena, under the direction of great Víctor Jara. On the group there were many members, as Patricio Castillo (another great songwriter from Chile). Some of their records are Quilapayún (1965), Por Vietnam -For Vietnam- (1968), Cantata de Santa María de Iquique -Ballad of Saint Mary of Iquique- (1970, one of their best), Basta -Enough! (1969) or El pueblo unido jamás será vencido (The people united will never be defeated) (1975) and many others, because the group is still in active. In 1973, standing in Paris, Pinochet’s bloody coup d’etat happens, so they, members and suporters of Salvador Allende’s Unidad Popular (People Union), were forced to a large exile. Precisely, on the first years of the exile, they recorded, with Segio Ortega’s music, this song.

This song is an homage to the President of Chile Salvador Allende, killed savagely by the Pinochet’s soldiers during his coup d’etat, because he wanted a Chile in which all people could have the same oportunities:

Compañero presidente

Por tu vida cantaremos
por tu muerte una canción
cantaremos por tu sangrey1pJYHUqB9znAB0bB6E91h8Z-EL_qORi8IOUaEa2Nj3SxlLw1SZbwnY1yF2zsahaR0R
Compañero, Salvador.
Por tu vida Presidente
por tu muerte Compañero
nos dejaste tus banderas
Salvador de los obreros
Por las amplias alamedas
Compañero Presidente
volverá a marchar el pueblo
con su grito combatiente.
Por tu vida lucharemos
por tu muerte con valor
lucharemos por tu ejemplo
compañero, Salvador.
Que terminen los martirios
de tu tierra traicionada
que renazcan las espigas
de la patria liberada
La unidad del pueblo entero
es la fuerza libertaria
cumpliremos tu palabra
Salvador de la victoria
Vinieron los soldados
muerte en la población
se llevan al obrero
lo meten en prisión
Todos los campesinos
bajo el yugo del patrón
y los trabajadores
todos al paredón
El pan arrebatado
miseria y destrucción,
hambre, tortura, y grillos,
armas de la opresión
Contra el pueblo chileno
se ha alzado la traición
pero la venceremos
no habrá resignación.
En el alma minera
nace la insurrección
se alza su puño altivo
contra la represión
Por Chile venceremos
por su liberación
por una nueva patria
por la revolución.

Companion President

For your life we shall sing/ for your death a song/ we shall sing for your blood/ companion, Savador.// For your life president/ for your death companion/ you left us your flags/ Saviour (1) of the workers.// By the wide alamedas (2)/ partner president/ people shall march again/ with his fighter shout.// For your life we shall fight/ for your death with courage/ we shall fight for your example/ Salvador, partner.// May the martyrdoms get over/ in your betrayed land/ may be born again the ears/ of the released land.// The unity of the whole people/ is the libertarian strenght/ we will deliver your word/ Salvador (1) of the victory.// The soldiers came/ death on the population/ they took the worker/ they put him in prison.// All the peasants/ under the landlord’s yoke/ and all the workers/ to the wall.// The snatched bread/ misery and destruction/ hunger, torture and fetters,/ guns of the opression.// Against the Chilean People/ the treason has risen/ but we shall defeat it/ there won’t be resignation.// In the miner soul/ borns the insurrection/ its haughty fist rises/ against represion.// For Chile we shall overcome/ for its liberation/ for a new homeland/ for the revolution.

Eduardo Carrasco-Quilapayún

(1) Untraslatable game of words: “salvador” –saviour- is also a proper name in Spanish.

(2) A reference to the last Allende’s discourse: a retoric figure that means “freedom”.

Carta a Pinochet y a sus desquiciados seguidores


Ésta es una carta que escribí hará dos años, mientras el asqueroso bastardo agonizaba en su cama, dedicado a esa escoria que velaba por él y rezaba. La original está en A ras del Alba:

Carta a los seguidores de Pinochet y a su moribundo general

Estimados señores que viven en Chile:
Les digo estimados por cortesía, les digo señores porque no puedo
llamarles hombres o personas, les digo que viven en Chile porque
ustedes no pertenecen al pueblo de Chile: este pueblo quedó
desangrándose sobre las piedras aquel 11 de septiembre de 1973 junto a
algunos de sus mejores valedores por culpa de aquél por quien ustedes
hoy rezan con la complicidad de gobiernos extranjeros poderosos, que lo
escudaron y luego se lavaron las manos.
¿Por quién están rezando? ¿Por un general asesino traidor a su pueblo?
¿Por qué le dan las gracias? ¿De qué les salvó? Allende nunca mató a
nadie.
¿Rezan para que tenga una buena muerte? ¿Para que se le perdonen los
pecados? o mejor, ¿para que se muera y escape de la justicia de los
hombres? Si no es así, deberían, si tanto le aman; y si tanto le
estiman, sigan sus pasos hacia una eternidad llena de crujir de huesos,
de torturas espantosas elaboradas por abyectos torturadores: él conoce
bien ese sitio, aunque él lo conoce como Chile, 1973. Allí, en aquel
tiempo, Pinochet instauró el infierno en la tierra, en el pequeño Chile.
Y a usted, general, hombre que cambió su título de "ser humano" por el
de "general", podrá irse contento de este mundo, podrá confiar en que
ha burlado a la justicia humana, podrá creer que usted ha sido un
cruzado, un santo o lo que sea, y que por ello se irá a los Cielos, a
la derecha del Padre… Pero aquí abajo, y allí arriba, todos sabemos a
dónde va ir usted, si es que tiene cabida allí abajo usted, y no espere
eternidades de gloria, beatificaciones de Roma y comuniones papales:
para usted eso se acabó, es hora de que pruebe la comida que dio a su
pueblo.
General Augusto Pinochet, tenga usted buena estancia en el infierno por los siglos de los siglos.

Gustavo Sierra Fernández

Pronto, las reflexiones sobre su muerte, que, sin embargo, podéis leer aquí:
http://blogoteca.com/alvitogodino/index.php?cod=6727

(NOTA: observaréis, si pincháis el enlace del anterior texto, que dista mucho entre mi último comentario y el de un payaso neoliberalista de esos que se creen que algunas dictaduras son perdonables. La razón se debió a que no se me notificó este comentario -por llamarlo de alguna manera-, lo cual me jodió, pues debió de creer que había ganado la partida dialéctica. Nada más lejos: a mí estos payasos ni me asustan ni me amedrentan ni me ganan)

Compañero Víctor Jara


Víctor Jara fue uno de los más prometedores y mejores valores de la llamada Nueva Canción Chile; era el preferido de mucha gente alrededor de todo el mundo: en Estados Unidos, en Japón, en Francia, en Alemania, y, entre otros sitios más, además de los distintos países sudamericanos, en España. Aunque es cierto que su injusto asesinato le rodeó de un halo romántico, es más cierto que Víctor ya era conocido, y reconocido como estandarte de la canción solidaria, en todo el mundo. Sucede con él lo mismo que ocurrió con Federico García Lorca, o incluso Sacco y Vanzetti: no es ni más ni menos que cualquier otro represaliado, pero, al ser una persona conocida, admirada y respetada, en su muerte queda reflejada la muerte de todos aquellos que murieron por la esquizofrenia de los reaccionarios y por la ambición de los poderosos.
La carrera de Víctor Jara es bastante profusa: además de música, también dirigió teatro, Bertold Brecht especialmente, y escribió algún que otro libro de poesía. En música, además de en solitario, fue parte como director musical e ideólogo de grupos como Quilapayún. Las letras de sus canciones podían ser de lo más variopinto, ir desde la letra más romántica hasta el compromiso más político, inspirado por la matriarca de la canción chilena, Violeta Parra, con cuyos hijos, Ángel e Isabel, compartió escenarios.
Al igual que toda esta generación de cantantes, Víctor hizo actuaciones en apoyo del partido Unidad Popular, de Salvador Allende, para quienes además escribió, junto a Sergio Ortega, una versión del himno "Venceremos" para las elecciones de 1970. Tras la victoria de la coalición, Víctor, como todos sus compañeros, celebraron el triunfo de las elecciones de 1970, y alabaron las profundas transformaciones sociales que el presidente Allende llevó a cabo. Así mismo, denunció como mejor sabía, con su guitarra y su voz, las presiones de la burguesía, el ejército y la iglesia para desestabilizar el país mediante boicots económicos e incluso atentados terroristas. Víctor, Isabel y Ángel Parra, Inti-Illimani, Quilapayún, Patricio Manns, Patricio Castillo y otros, junto a escritores como Pablo Neruda, eran el apoyo intelectual del gobierno de Allende, lo cual les ponía en una situación de compromiso y responsabilidad, de cara a Chile y al exterior: realmente, por lo menos ante ciertos países democráticos, no pudo encontrar Salvador mejores embajadores que los integrantes de la Nueva Canción Chilena.
El golpe de estado de Pinochet sorprende a Víctor cuando iba a dar un recital en la Universidad Técnica, pero no cantó desde el escenario, sino entre los estudiantes, tratando de tranquilizarlos. En la madrugada del 12 de Septiembre, los soldados irrumpen con tremenda violencia en la universidad, después de un intenso tiroteo, y detienen a Víctor junto a otros estudiantes. Es conducido al estadio de Chile, precisamente donde años antes le habían aplaudido al ganar el concurso de la Canción Chilena. Allí es reconocido por el comandante Manrique, fascista empedernido, que "se lo pide" para él. Durante esos días tenebrosos, Víctor tendrá que soportar toda clase de torturas y humillaciones: el objetivo del comandante y sus esbirros es obvio: Víctor no les es útil para nada, sólo quieren dar escarmiento en él. Finalmente, debió morir el 17 de Septiembre: se descubrió su cuerpo cerca del cementerio, junto a una metralleta: los soldados ofrecieron la versión de que Víctor Jara les atacó.
(En este enlace podéis ver los acontecimientos con más detalle: http://www.patriagrande.net/chile/victor.jara/vjmuerte.html)
Víctor Jara no era un criminal, no era un político, sólo era un cantante, un poeta y un músico; pero su activismo le había convertido en un símbolo: los soldados le mataron porque no les gustaban sus canciones, no les gustaba lo que ahí se decía. Quisieron escarmentar a toda la población a través de su asesinato, y además difamarlo al intentar difundir la idea de que él los había atacado con fuego real.
La muerte de Víctor Jara, al igual que pasó con la de Lorca en el año 36, movió muchas conciencias, porque, además de la brutalidad del crimen, puso de sobreaviso a todos los cantautores del mundo de que habían contraído ciertas responsabilidades políticas, que eran tan vulnerables a la muerte por motivos políticos como cualquier otro, sólo por cantar. Pero no por eso se dejó de cantar, al contrario: se cantó, y más alto y más fuerte. En el año 77, en el Piamonte, se organizó un festival internacional de la canción en su memoria bajo el nombre I Festivale della Canzone Poplare "Víctor Jara": allí acudieron cantautores de todo el mundo; desde aquí llegaron Benedicto (que guarda un dulce recuerdo del acontecimiento: "A Víctor Jara") y Labordeta (que pudo ir tras pagar una multa por el tumulto que se armó tras un recital suyo) entre otros; y además vino desde las tierras de Norteamérica aquel hombre que siempre estaba dispuesto a ayudar, a denunciar la injusticia, a arrimar el hombro: Pete Seeger vino a cantar en homenaje de Víctor Jara, siendo su actuación la única que quedó registrada en disco.
La muerte de Víctor Jara no lo convirtió en un símbolo, porque él ya era un símbolo en su día, pero ante todo un hombre que podía morir, aunque también podía cantar, y cantar muy alto.


Estadio de Chile


 

Aquí os dejo el último poema que escribió Víctor Jara, encontrándose cautivo poco antes de su asesinato: alguien consiguió conservarlo milagrosamente.

El poema lo he extraído de esta página, en donde encontraréis también el detallado relato de la muerte de Víctor: yo recomiendo que lo leáis, porque, sin ni siquiera poder apenas defender la memoria histórica española, me encuentro que también tengo que defender la memoria histórica chilena en España porque existen todavía una bandada de carroñeros reaccionarios, mercenarios de la verdad e hipócritas… y no quiero decir nombres…
Tampoco quiero dejar de recomendaros el soberbio artículo que Benedicto ha escrito en homenaje a este gigante en su blog Chiscando un ollo

Estadio de Chile
¿Y Mexico, Cuba y el mundo? ¡Que griten esta ignominia! Somos diez mil manos menos que no producen. ¿Cuantos somos en toda la patria? La sangre del compañero Presidente golpea mas fuerte que bombas y metrallas. Asi golpeara nuestro puño nuevamente. ¡Canto, que mal me sales cuando tengo que cantar espanto! Espanto como el que vivo como el que muero, espanto. De verme entre tanto y tantos momentos del infinito en que el silencio y el grito son las metas de este canto. Lo que veo nunca vi, lo que he sentido y que siento hara brotar el momento…

El poema quedo inconcluso. Victor no tuvo tiempo ni vida para terminarlo.

Finochet


Cuelgo aquí una cosa que me han enviado, para zanjar el asunto Pinocho: os pongo el texto íntegro porque no es mi intención la de usurpar nada a nadie. Aunque me hubiera gustado, de lo siguiente, no soy el autor:
FINOCHET
 

Eu prefería que non morrese agora mesmo, ao menos antes de enfrontarse con algunha sentencia… pero… xa que morreu, vaia este arquivo que me envían as amigas e amigos desde Portugal.

Bicos, saúde e República

Lola

 

Los canallas viven mucho, pero algún día se mueren

OBITUARIO CON HURRAS

Mario Benedetti: A la muerte de un canalla

Vamos a festejar

Vengan todos

los inocentes

los damnificados

los que gritan de noche

los que sueñan de día

los que sufren el cuerpo

los que alojan fantasmas

los que pisan descalzos

los que blasfeman y arden

los pobres congelados

los que quieren a alguien

los que nunca se olvidan

vamos a festejarlo

vengan todos

el canalla se ha muerto

se acabó el alma negra

el ladrón

el cochino

se acabó para siempre

hurra que vengan todos

vamos a festejarlo

a no decir

la muerte

siempre lo borra todo

todo lo purifica

cualquier día

la muerte

no borra nada

quedan

siempre las cicatrices

hurra

murió el cretino

vamos a festejarlo

a no llorar de vicio

que lloren sus iguales

y se traguen sus lágrimas

se acabó el monstruo prócer

se acabó para siempre

vamos a festejarlo

a no ponernos tibios

a no creer que éste

es un muerto cualquiera

vamos a festejarlo

a no volvernos flojos

a no olvidar que éste

Es un muerto de mierda

Extraído del semanario e digital “Pola esquerda”

Carta abierta a Víctor Jara


Carta abierta a Victor Jara

Querido Víctor:

Me despierto con ganas tremendas de escribirte para contarte lo que me sucedió anoche 24 de diciembre. Serían como las 12:10 cuando sonó el teléfono, nosotros dormíamos profundo, lo de siempre cuando te despiertas antes de haber terminado su noche, ¿quién será? ¿Porqué tan tarde? etc. La llamada era de Chile, para decirme que formaba parte de los perdonados, que era parte del paquete de regalo de pascua que la dictadura ofrecía este año.

La voz querida de mi hermana sonaba radiante, ¿te acuerdas Víctor de su voz? ¡Se te acabó el exilio hermano, se te acabó el exilio! Por un segundo compartí de corazón su alegría, la alegría de tantos otros que pelean todos los días a brazo partido por el fin del exilio y que en mi caso consiguieron mi perdón. Perdón, ¿pero de qué, Dios mío me pregunto?

¿Me están perdonando tus 40 balas por la espalda?

¿Mi padre a quien no volveré a ver?

Ellos me están perdonando nuestros 30 mil muertos y ¿el río Mapocho ensangrentado? Me perdonarán acaso los cadáveres que traía el Renaico en Mulchén? ¿Los fusilados de Calama (al quinteo, es decir 1-2-3-4-5-tú), el director de la Sinfónica Infantil de La Serena? ¿El padre Jarlan símbolo de los pobladores torturados violados relegados expulsados encarcelados desaparecidos? ¿Carmen Gloria, Rodrigo?

Parece que debo hacer una reverencia y agradecer el perdón. aquí no ha pasado nada y tan amigos como antes.

¿Qué te parece Víctor? A veces pienso que es mucha la generosidad, y que soy un mal agradecido.

Me perdonan Marta Ugarte, Tucapel, el Chino Díaz, Weibell, los degollados, Pepe Carrasco, Corpu Cristi y yo no se agradecer.

¿Me siguen perdonando los cinco jóvenes desaparecidos en septiembre del’87, mi pueblo hambriento, la cesantía, la Prostitución infantil y este nudo en la garganta permanente desde hace 14 años tamblén me lo perdonan? Me pregunto si en este gesto están incluidos mis amigos muertos en el exilio, Lira Massi, Ramírez Necochea, Guillermo Atias,Vega Queratt.

Estas en la lista, cual lista, la de los que pueden reir pensar, circular, amar, morir, vivir?

En fin Víctor amigo, mucho tiempo que quería escribirte pero ya me conoces soy un poco flojo. Te contaré que estoy componiendo mucho, entre merengues, tonadas, cumbias y cuecas, oratorios y pasiones, el tiempo pasa y se queda inscrito en el alma.

Quiero hablarte un poco de mi mujer a quien no conociste, pero conocerás algún día o no, mejor lo verás en ella cuando llegue el momento. Ella me ha dado algo que yo no sé como se llama, pero que se traduce en una cierta seguridad equilibrio y alegría de vivir, la misma que tú tenías junto a tu mujer. Me acuerdo perfectamente de tu claridad y seguridad en tus pasos, aventuras y destinos. Y eso se reflejaba en tu trabajo, el teatro, la peña, el partido, los sindicatos y los amigos. Siempre tenías tiempo para todo (yo me cansaba de mirarte). Me acuerdo que la Viola me decía, aprende, aprende. Espero haber aprendido algo.

Por ejemplo :

La humildad, el heroismo no se venden ni se compran que la amistad es el amor en desarrollo que los hombres son libres solamente cuando cantan, flojean o trabajan chutean el domingo la pelota o se toman sus vinitos en las tardes le cambien los pañales a su guaguas distinguen las ortigas del cilantro cuando rezan en silencio porque creen y son fieles a su pueblo eternamente como tú y como miles de anónimos maestros somnolientos de domésticas, mineros, profesores, bailarinas, guitarreras de la Patria. También quiero decirte al despedirme que París está bello en este invierno que no acepto los perdones ofrecidos que mi patria la contengo en una lágrima que vendré a visitarte en primavera que saludes a mis padres cuando puedas que tengo la memoia de la historia y que todo crimen que se haya cometido deberá ser juzgado sin demora que la dignidad es esencial al ser humano que el año que comienza será ancho de emociones esperanzas y trabajos sobre todo para Uds. Víctor Jara que siembran trigo y paz en nuestros campos.

ANGEL PARRA, París, diciembre 1987.

extraído de: http://www.patriagrande.net/chile/victor.jara/index.html

Cancións pros que nunca morren


Voy a intentar dejar ya el tema del Pinocho. A veces pienso que lo mejor que podríamos hacer con él sería olvidarlo, desterrarlo a los más hondo del pozo de la amnesia; no sé si sería buena idea. Pero nunca debemos olvidar a los que asesinó impunemente, ¿impunemente? Sí, pero sólo hasta ahora (la ventaja de ser creyente). Por ellos, para siempre, esta de Bibiano:
CANCIÓNS PROS QUE NUNCA MORREN 

(letra: Bibiano Morón,
música: Bibiano Morón)

A Paco Filgueira
-Sobor dunha idea de Fernando Cuervo-

Somente morren
Aqueles que non deixan semente
Aqueles que non deixan semente
Aqueles que non deixan semente

E vós deixastedes o millor
De tódolos sangues
Sangue, o voso sangue
Sangue da terra e da lus
Sangue de lus, de futuro e libertade
Semente de homes novos
Como vosoutros

Somente morren
Aqueles que non deixan semente
Aqueles que non deixan semente
Aqueles que non deixan semente

E vós deixastedes o millor
De tódolos sangues
Sangue, o voso sangue
Sangue da terra e da lus
Sangue de lus, de futuro e libertade
Semente de homes novos
Como vosoutros

Canción para los que nunca mueren
(Sobre una idea de Fernando Cuervo)

Solamente mueren/ aquellos que no dejan semilla…// Y vosotros dejasteis la mejor/ de todas las sangres./ Sangre, vuestra sangre./ Sangre de la tierra y de la luz./ Sangre de luz, de futuro y de libertad./ Semilla de hombres nuevos,/ como vosotros.
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