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Una balada para el jinete cómodo


¿Y qué tiene de malo la libertad?

Dennis Hopper en Easy Rider

… and that’s the way it turned out to be

Roger McGuinn

MPW-55971Una canción tan triste como el final de la película a cuya banda sonora pertenece. Se trata de “Ballad of Easy Rider”, que acompañaba los créditos del final de la película Easy Rider (EE. UU; Hopper, 1969), dirigida por Dennis Hopper y protagonizada por él mismo (Billy) junto a Peter Fonda (Wyatt, “Capitán América”), haciendo una extraña pareja: una especie de hippiescos Don Quijote y Sancho Panza moteros, perdidos por los desiertos de Estados Unidos, rumbo al carnaval, al Mardi Grass, de Nueva Orleans, con la breve compañía del abogado, bala perdida de buena familia, George Hanson, interpretado magistralmente por un jovencísimo Jack Nicholson. La canción de McGuinn (ya por entonces re-bautizado como Roger por el consejo de un curioso gurú) supone el resumen de la película: ésa era la única manera de conseguir ser libre; el final inesperado de una historia que comienza con la obtención de un dinero, de una manera poco honrosa, sólo para hacer un gran viaje y llegar a un destino; pero al llegar a ese destino, no hay lo que esperaban ver, al menos para Wyatt, el quijotesco idealista, frente a su hedonista y realista compañero. En ese viaje por el sur se encuentran con gentes curiosas: comunas hippies, granjeros liberales…, pero también lo más rancio del sur de Estados Unidos: racistas y ultra-conservadores que no entienden un nuevo modo de vida que, en opinión de George, les asusta, y por eso reaccionan contra ellos con violencia, como él mismo descubrirá: ellos representan la consecución de la libertad, y eso molesta. Pero, en fin, no quiero destripar la película, porque merece la pena verla sin saber demasiado, salvo que tiene una de las mejores bandas sonoras del cine, con canciones de grupos de la época (abre el grupo de rock duro Steppenwolf; luego siguen los Byrds, The Band, Jimi Hendrix Experience, etc.), canciones que no sirven de mero acompañamiento a la soberbia fotografía de los desiertos estadounidenses, sino que, de alguna manera, explica la historia que estamos viendo, la complementa, y nos descubre lo que no vemos.

easyrider“Ballad of Easy Rider” fue escrita por Roger McGuinn y Bob Dylan… En realidad, Fonda se la había pedido a Dylan, pero él declinó la oferta, y sugirió al vocalista de los Byrds para hacerla, aunque le dejó unas líneas y por eso iba a aparecer como co-autor. Pero, por alguna razón que McGuinn desconoce, Dylan le pidió que borrara su nombre de los créditos de la canción (aunque sí forma parte de la banda sonora su “It’s alright, ma (I’m only bleeding)” interpretada por McGuinn); Roger cree que o a Bob Dylan no le gustó la película, por la razón que fuera, en su generalidad, o bien sólo le disgustó su final. Pero respetó su decisión y borró su nombre de los créditos. Como no quiero destriparle la película a nadie que no la haya visto, en primer lugar pongo esta versión en directo algo reciente de Roger McGuinn interpretándola junto a otro tema de los Byrds que también aparece en la banda sonora:

Ballad of Easy Rider

The river flows, flows to the sea
Wherever that river goes that’s where I want to be
Flow river flow, let your waters wash down
Take me from this road to someother town

All he wanted was just to be free
And that’s the way it turned out to be
Flow, river flow, let your waters wash down
Take me from this road to someother town

Flow river go, past the shady tree
Flow river flow, flow to the sea
Flow river flow, flow to the sea

The river flows to the sea
Whereever that river goes that’s where I want to be
Flow river flow, let your waters wash down
Take me from this road to someother town

All he wanted was just to be free
And that’s the way it turned out to be
Flow, river flow, let your waters rush down
Take me from this road to someother town

Flow river go, past the shady tree
Flow river flow, flow to the sea
Flow river flow, flow to the sea

La Balada de Easy Rider*

El río fluye, fluye hacia el mar/ A donde quiera que vaya ese río es donde yo quiero estar/ Fluye río fluye, deja arrastrarse tus aguas/ Llévame de esta carretera a alguna otra ciudad// Todo lo que quiso fue sólo ser libre/ y ésa es la manera en la que resultó serlo/ Fluye, río fluye, deja arrastrarse tus aguas/ Llévame de esta carretera a alguna otra ciudad.// Fluye río ve, más allá del árbol sombrío/ Fluye río, fluye, fluye hacia el mar/ Fluye río fluye, fluye hacia el mar.// (…)// Todo lo que quiso fue sólo ser libre/ y ésa es la manera en la que resultó serlo/ Fluye, río, fluye, deja que tus aguas crezcan/ Llévame de esta carretera a alguna otra ciudad…

Roger McGuinn (& Bob Dylan)

[* Easy Rider ha sido uno de los títulos malditos, por su imposibilidad de traducirlo de una manera comprensible para los castellano-parlantes. Se puede traducir como “jinete cómodo”, entendido en que son como dos jinetes de antaño, pero van cómodos ya que tienen sillines, y las choppers dan la sensación de conducir tumbado. Sería una traducción avalada por la escena en la que se hace una analogía entre el herrado del caballo y la reparación de la rueda de la moto. Por eso, en España no se tradujo nunca el título, sino que se subtituló como En busca de mi destino. Algo parecido pasa con el título de la canción, pero con un agravante; se puede entender de dos maneras: como que es la balada del “jinete cómodo” (probablemente de Wyatt, quien parece llevar la carga narrativa de la película), pero también como “la balada de la película Easy Rider”. Así que, ateniéndome a la imposibilidad de la traducción del título, me atengo a esta segunda interpretación; luego, cada cual, lícitamente es muy libre de interpretarla a su conveniencia.]


Pero casi al mismo tiempo, Roger la grabó junto a su grupo los Byrds, en el disco de aquel año llamado también Ballad of Easy Rider, con unos arreglos más del estilo de country-rock:

Dejando de lado las numerosas versiones, honrosas y buenas, que se hayan hecho, para los amantes de la película, y para aquellos que no tienen demasiados escrúpulos en ver los finales, he aquí la versión original, cerrando este maravilloso film, pionero en eso de las road movie, o bien, la road movie por excelencia:

¿Miedo del spoiler?

V Aniversario: los mejores vídeos del año (1ª parte: Octubre, 2010-Marzo, 2011)


090708-BVMhkXVls24EAyer este blog cumplió sus cinco años de vida: no sé si será uno de los más longevos, pero es para anda más ancho que largo. La línea, no obstante, ha venido a ser un poco irregular, y, como todo autor, no entiendo la atención (para bien o para mal) que siguen teniendo algunas entradas frente a otras, que, en mi opinión, están mucho mejor. Este año introduje algunos cambios, quizás motivados por cambios personales más sintéticos que antitéticos, pues la línea anterior no se ha abandonado: los que lleven más tiempo frecuentando este espacio habrán notado una presencia mayor de músicas extranjeras y del rock. Como digo, ha resultado ser una síntesis con todo lo anterior que, en lugar de empobrecerlo, lo han enriquecido: fue algo positivo que vino a renovar la línea editorial y a sacarme de la sequía de ideas que atravesaba, coincidiendo además con la mudanza forzada del formato de los “live spaces” a wordpress, que quizás tiene más posibilidades y le llega a más gente. Y, por cierto, la posibilidad de decidir quién comenta y quién no es uno de los mejores inventos: se acabaron los trolls, los broncas, los fachas, los desquiciados y los creadores de opinión de los ranci-medios.

Para celebrar este 5º aniversario, traigo una recopilación de los vídeos más emocionantes para mí que han aparecido por aquí a lo largo de este año:

Por orden cronológico, la película de Basilio Patiño, Canciones para después de una guerra, acabada en 1971, era una obra maestra: acompañaba a las imágenes duras de la posguerra con música ligera de la época, que contrastaba con las imágenes de las colas de racionamiento. A pesar de haber recibido la mención de “interés general”, fue prohibida por el ministerio de Información y Turismo, y sólo se pudo estrenar en 1975. Una de las grandes escenas es ésta, en la que la “Bien pagá” en la voz del inmortal Miguel de Molina cobra un tremendo sentido al acompañar a las imágenes de las colas de racionamiento y de las asociaciones de caridad franquistas. Por esa misma razón, se la dediqué al papa tras su curiosa visita de este verano:

Si hay un vídeo que me ha entusiasmado y emocionado a lo largo de este año, ha sido este final de concierto del cantautor y compositor griego Mikis Theodorakis, ofrecido en su país tras la caída del régimen de los coroneles, mezclando dos canciones de su disco Romiosini, sobre los poemas del libro de Yannis Ritsos con el mismo nombre, escrito tras la II Guerra Mundial. En esta ocasión es el propio Theodorakis el que canta, y aunque su técnica no es muy buena, lo suple con energía y fuerza, junto a la emoción de un público que estrenaba la libertad en Grecia:

Y de cantautores a cantautores, de los contestatarios griegos a los contestatarios andaluces. Siempre me ha emocionado estas imágenes de los cantautores de los años 70 ofreciendo conciertos en las plazas de los barrios y de los pueblos, gratuitos, ante un público compuesto por personas de todas las edades, asintiendo a lo que el cantor les está contando y que ellos ya sabían. En esta ocasión, el gran Carlos Cano con su “Murga de los currelantes”, en la plaza de Pampaneira durante el año 77:

Y de Andalucía a Cataluña, el gran Ramón Muntaner, cantando este poema de Joan Oliver, “Cançó de carrer”, que es una de mis favoritas, en directo de Prat de Lluçanés, recogida en la película La Nova Cançó de Francesc Belmunt (1975):

Son grandes imágenes de aquellos que alimentaron con canciones una libertad naciente y unas reivindicaciones históricas que, por desgracia, siguen quedando por cumplir. Aunque no la recogimos como novedad, también fue uno de los descubrimientos del año esta actuación de Víctor Manuel con Ana Belén en Asturias, al aire libre, en homenaje al dirigente sindical comunista Horacio Fernández Inguanzo, “El Paisano”, extraído de la película El paisano (Ramón Lluís Bande):

Y el gran Quico Pi de la Serra, de la misma película de Belmunt, con su crítica a la cultura:

De cantautores nacionales a extranjeros… El festival de Woodstock ha llenado páginas en este blog, y no podía faltar mi canción favorita de uno de mis cantautores estadounidenses favoritos: Tim Hardin, un cantautor muy sensible que con su “If I were a carpenter” hizo saltar las lágrimas de la audiencia del titánico festival. Estas escenas pertenecen a la película apócrifa The Woodstock Outtakes:

Y es que los grupos de rock clásico estadounidenses de todo estilo encontraron aquí su sitio natural, por la profundidad de sus letras y su compromiso. Por ejemplo, The Band, el grupo de blues y country-rock que pasaron de ser meros acompañantes de Bob Dylan a grupo bandera de este estilo. Acompañando a las bucólicas escenas motorizadas de la épica Easy Rider (D. Hopper, 1968), crearon una de las escenas más bonitas de la película:

Y también los Byrds, los padres directos del folk-rock, que rendían un homenaje a los mineros galeses…

… en esta canción que era una versión de un clásico de nuestro siempre idolatrado Pete Seeger, sobre un poema que hablaba de las huelgas mineras de los pueblos galeses, escrito por Idris Davies:

El tributo que realizamos a la película Hair ocupó casi todo el mes de enero. En él, sin destripar la película, ofrecía mis impresiones sobre este gran musical (uno de los pocos que realmente me gustan). Para muestra, un botón, en donde creemos descubrir al mismísimo Bertolt Brecht o a los miserables de Víctor Hugo con flores en el pelo:

Que nos llevó a esta mezcla cargada de emoción realizada por la gran Nina Simone:

Otro de los grandes ciclos fue el dedicado a mis idolatrados Jefferson Airplane, el gran grupo hippie de los años 60, con la belleza estelar de Grace Slick. Junto a ellos, el festival de Monterey, interesante por ser el primer festival multitudinario de pop y rock, en donde se derrocha energía y entusiasmo. Éstas fueron sus dos actuaciones memorables recogidas en la película de D. A. Pennebaker, en donde el cámara, en el segundo vídeo, se queda prendado de la fascinante Grace. “High flyin’ bird”, un estándar del folk-rock, es el primero de ellos:

Y “Today”, esa balada de amor esperanzado:

Y una canción emocionante y excitante, un sencillo, “Go to her”, una canción que, sencillamente, te carga las pilas (no es una actuación, pero el vídeo merece la pena por lo bien hecho que está):

Y es que las canciones de Jefferson Airplane siempre me sientan bien, tanto si estoy eufórico como si estoy melancólico, pero son muchos más efectivos cuando veo sus actuaciones, como esta sorprendente interpretación de su “The House at Pooneil Corners” sobre los techos de la ciudad de Nueva York, en 1968:

O ésta, interpretando “Volunteers” en el festival de Woodstock, con Grace de nuevo enamorando (enamorándonos) a los realizadores de la película:

Y esta otra, para el especial Go ride the music!, interpretando su “We can be together”, con esa dulce forma de Slick de decir “hijoputa”:

Son canciones que, por otro lado, podrían haber acompañado ciertos acontecimientos recientes, tanto aquí como actualmente en Estados Unidos, y en su día en los países árabes… Este año fui invitado por mi amigo Antonio Gómez a la fiesta por el aniversario del CAUM, el Club de Amigos de la UNESCO de Madrid, en una noche que ha resultado ser una de las más memorables de mi vida, donde conocía por fin en persona a gente que sólo conocía por la voz, como Elisa Serna y Luis Pastor, con quien tuve una anécdota divertida al resucitar, de buen rollo, la rivalidad Berzocana-Trujillo. Éste es un extracto del acto, conducido por Antonio, y con la breve actuación de Luis:

Cambiando de tema, de época y de país, uno de los artistas que más me impresiona en sus actuaciones es el belga Jacques Brel: su técnica vocal, impecable, no es obstruida por sus ripios y giros en el escenario, en donde interpreta como un actor brechtiano la historia que narra su canción. “Mathilde”, esa canción de amor maldito imposible, es la que muchos consideran como el ejemplo supremo de la canción breliana, probablemente por esto:

y mañana más

The Band: “The Weight”


theband5The Band eran en sus orígenes un grupo de músicos acompañantes de origen canadiense. Anteriormente conocidos como The Hawks, fueron músicos de Ronnie Hawkins para, posteriormente, acompañar a Bob Dylan al principio de la segunda mitad de los 60, en el paso del poeta del folk a poeta del rock, y le acompañaron en las grabaciones que éste realizó durante su retiro forzado en 1967 (que luego fueron conocidas como The Basement Tapes). Su caso es peculiar, ya que de grupo sólido de músicos acompañantes de grandes estrellas pasaron a ser, probablemente animados por Bob Dylan, uno de los grupos más influyentes de rock, country-rock y rythm’n’blues, aunque también siguieron acompañando a Dylan en sus giras.

Uno de sus grandes hitos fue esta preciosa canción, “The Weight”, cuya explicación la encontramos en el enlace adjunto, y que es una canción perfecta para realizar viajes por carretera, como lo demuestra este vídeo perteneciente a la película Easy Rider (Dennis Hopper, 1969), en la que dos hippies, encarnados por Peter Fonda y por el propio Hopper, y con una de las primeras actuaciones memorables de un, por entonces, principiante Jack Nicholson, recorren los Estados Unidos rumbo al carnaval de Nueva Orleans, encontrándose con curiosos personajes, pero también con reaccionarios ultraderechistas ansiosos de linchar a cualquier melenudo que irrumpa en su paz. No desvelaré lo que pasa al final: sólo que cuando llegan a Nueva Orleans descubren que no hay nada de lo que buscaban…

Escenas memorables de la película, con el tema interpretado por The Band

The Weight

I pulled into Nazareth, I was feelin’ about half past dead;
I just need some place where I can lay my head.
"Hey, mister, can you tell me where a man might find a bed?"
He just grinned and shook my hand, and "No!", was all he said.

(Chorus:)
Take a load off Annie,
take a load for free;
Take a load off Annie,
And you can put the load right on me.

I picked up my bag, I went lookin’ for a place to hide;
When I saw Carmen and the Devil walkin’ side by side.
I said, "Hey, Carmen, come on, let’s go downtown."
She said, "I gotta go, but m’friend can stick around."

(Chorus)

Go down, Miss Moses, there’s nothin’ you can say
It’s just ol’ Luke, and Luke’s waitin’ on the Judgement Day.
"Well, Luke, my friend, what about young Anna Lee?"
He said, "Do me a favor, son, woncha stay an’ keep Anna Lee
company?"

(Chorus)

Crazy Chester followed me, and he caught me in the fog.
He said, "I will fix your rags, if you’ll take Jack, my dog."
I said, "Wait a minute, Chester, you know I’m a peaceful man."
He said, "That’s okay, boy, won’t you feed him when you can?"

(Chorus)

Catch a Cannonball, now, t’take me down the line
My bag is sinkin’ low and I do believe it’s time.
To get back to Miss Annie, you know she’s the only one.
Who sent me here with her regards for everyone.

La carga

Tiré hacia Nazaret, sentía la mitad del pasado muerto;/ sólo necesito algún lugar donde reposar mi cabeza./ “Eh señor, ¿puede decirme donde podría un hombre encontrar una cama?”/ Sólo sonrió y estrechó mi mano, y “¡No!”, fue todo lo que dijo.// Quítate un peso de encima Annie,/ quítatelo gratis;/ quítate un peso Annie,/ y puedes poner el peso sobre mí.// Cogí mi mochila, iba buscando un lugar donde esconderme;/ cuando vi a Carmen y al Diablo caminando juntos./ Dije: “Eh, Carmen, vamos, vente al centro de la ciudad.”/ Ella dijo, “Tendría que ir, pero mi amigo no puede esperar.”// Baja, señorita Moisés, no hay nada que puedas decir/ Sólo es el viejo Luke, y Luke espera el Juicio Final./ “Bueno, Luke, amigo, ¿qué pasa con la joven Anna Lee?”/ Él dijo, “Hazme un favor, hijo, ¿te quedarás y harás compañía a Anna Lee?”// Chester el Loco me siguió, y me alcanzó en la niebla./ Dijo, “Arreglaré tus harapos si te llevas a Jack, mi perro.”/ Dije, “Espera un momento, Chester, sabes que soy un hombre pacífico.”/ Él dijo, “Está bien, chico, ¿lo alimentarás cuando puedas?”// Tomé el Cannonball, ahora, me lleva hacia la frontera/ Mi mochila se hunde y creo que es la hora/ de volver con la señorita Annie, sabes que es la única/ que me envió aquí con saludos para todos.

Robbie Robertson

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