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La banda sonora de Billy (“algo es algo”) desgranada


Mal está, tal vez, que uno hable de su propia obra, pero uno de los atractivos de Billy (“algo es algo”), que lo dota de originalidad, es que el título de cada capítulo es un fragmento de alguna canción, un pedazo que es relevante y va acorde con el sentido del episodio. Generalmente son de cantautores de España, bien propias, o bien poemas musicalizados de Miguel Hernández, Juan de Loxa, etc.; sin embargo, hay alguna excepción: un poeta uruguayo, un grupo de heavy metal español, y un cantautor y una banda grunge estadounidense.

Billy (“algo es algo”) (Libros Indie, 2019) es la historia de Guillermo Niño Pérez: un antiguo inspector de la policía política franquista, al que amenaza una querella por las torturas que propició en sus años de servicio, pues ya se salvó de otras, y es perseguido por el recuerdo de la muerte de Gabriel Aceituno, un estudiante agitador al que interrogó brutalmente. Sin embargo, no son estas cosas las que le inquietan, sino un joven vecino cuyo comportamiento errático y su modo de vida misterioso le obsesiona de forma malsana, sacando de él al antiguo inspector que perseguía “malhechores” por su pensamiento y conducta fuera de la norma habitual. Un día, mientras reflexiona sobre cómo esquivar a la prensa que le asedia, un antiguo subordinado le indica que en el periódico se habla de un asesino en serie que imita los métodos de tortura de la Brigada. Tomándoselo como un agravio hacia él y sus compañeros, decide investigar, convencido de tener un sospechoso bastante prometedor.

Me ha quedado algo largo, pero prometo que, en comparación, la novela es más corta.

Al comienzo de este vídeo promocional puedes oír un collage sonoro con los fragmentos de las canciones

Antes del odio, de Miguel Hernández (musicalizado e interpretado por Adolfo Celdrán)

Vencida la República en 1939, el régimen fascista de Franco se dedicó a hacer una dura purga contra los ciudadanos que hubieran tenido, aunque fuera presumiblemente, parte en el anterior gobierno legítimo, en el ejército popular, hubiera pertenecido a partidos de izquierdas o regionalistas/ nacionalistas, o hubiera manifestado abiertamente esas ideas. La mayoría de los intelectuales apoyaron ferviente y abiertamente al partido y al gobierno del Frente Popular, entre ellos, el poeta Miguel Hernández, quien pertenecía al Partido Comunista de España. Hernández fue arrestado y encarcelado, llevado a distintas prisiones donde se hacinaba con otros presos; llegó a tener una pena de muerte sobre su cabeza que, finalmente, le sería conmutada; sin embargo, moriría debido a las insalubres condiciones de esas prisiones. En esas estancias, el poeta escribió unos poemas que describían su situación y la de muchos otros, que se reunirían en un libro titulado Cancionero y romancero de ausencias.

“Antes del odio” es un poema estremecedor, en el que Miguel Hernández describe la miseria por la pérdida de libertad, simbolizada en su mujer y su hijo, ausentes y lejanos; también la incertidumbre de una pena de muerte que podía materializarse cualquier noche, arbitrariamente, junto con otros tantos; y, además de eso, la inquebrantable libertad interior del ser humano.

En 1975, el cantautor Adolfo Celdrán, musicalizó este poema para su disco 4.444 veces, por ejemplo, siguiendo el empeño de rescatar a los poetas silenciados, despreciados o tapados por la censura. Celdrán dota al poema de una melodía estremecedora que amplía las palabras del prisionero.

«… me es pequeño y exterior»: el poema resulta la máxima expresión de los pensamientos y sentimientos de un preso por razones políticas, por esa razón merecía su sitio entre los títulos de Billy (“algo es algo”).

Campanades a morts: letra y música de Lluís Llach

Vitoria, 3 de marzo de 1976. La crisis económica mundial comenzó a notarse en España con viveza; los obreros, ante los despidos, las retenciones y bajadas de sueldo, van a la huelga, mientras un cierto ministro de economía, convertido más tarde en aristócrata-empresario de éxito, lanzaba arengas tratando de convencer de que no había otra solución porque no había dinero para los sueldos: que había que conformarse, apretarse el cinturón y pedir a Dios que dé lo que que los humanos niegan (bien, esto es una licencia mía). Especialmente trágica era la situación en Vitoria/ Gasteiz, en donde la huelga parecía interminable y la ciudad estaba al borde de la lucha. Ocurrió que, aquel tres de marzo, los obreros y sus familias estaban reunidos en asamblea en la iglesia de San Francisco de Asís, cuando la policía armada arrojó botes de humo provocando que salieran aturdidos y asfixiados; lo que no podían esperar es que su precipitada salida fuera recibida con fuego real. Murieron los trabajadores Pedro Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo y Bienvenido Perea. Vitoria se convirtió en un campo de batalla, mientras el responsable de las fuerzas de seguridad, el entonces ministro de la Gobernación, Manuel Fraga, se lavaba las manos delegando en Martín Villa, ministro de relaciones sindicales. Finalmente, Adolfo Suárez se puso al mando intentando impedir generar más violencia.

El cantautor catalán Lluís Llach cuenta que se encontraba frente al piano cuando oyó las noticias de las muertes; entonces, de una manera instintiva, aporreó sus teclas con fuerza, saliéndole casualmente los primeros acordes de esta canción, al estilo del réquiem de Mozart.

«… y que en la muerte os persiga nuestro recuerdo». El fragmento escogido (“i que en la mort us persegueixin les nostres memòries”) representa esa persistencia de los hechos morales de cada uno, que acompañan al actor hasta que muera, como es el caso del protagonista, Guillermo Niño, que se resiste a sentir remordimientos por un crimen que cometió, aunque su recuerdo le persiga.

Canción de vísperas, de Nicolás Guillén (musicalizado e interpretado por Adolfo Celdrán)

En 1977, Adolfo Celdrán sacó un disco que suponía una colección de las canciones que le habían sido censuradas, total o parcialmente, o directamente prohibidas en algún aspecto (grabación, interpretación o difusión radiofónica), con el nombre de Denegado. En él encontramos la musicalización de un poema de Nicolás Guillén, que, probablemente, hablara de la Cuba prerrevolucionaria. Como es natural, al ser muchos de sus versos muy aplicables a la España de la dictadura franquista, la canción no pasó los filtros de la censura.

El fragmento «El ojo del policía» hace referencia a ese llamado “olfato policial” del que Guillermo Niño dice hacer gala, aunque a menudo constituya solo un montón de sospechas infundadas basadas en prejuicios y primeras impresiones. Del otro fragmento que da nombre a otro capítulo, «… y, sobre la pista, el enano equilibrista», relativo a las sesiones del juicio contra Guillermo Niño por sus torturas, solo diré que siempre me ha hecho gracia cómo Adolfo consiguió burlar la censura, para que se impidiera establecer una relación entre este verso y cierto general famoso por su baja estatura, al presentarlo ante la censura como «… y, sobre la pista, Elena no equilibrista».

Cançó en i (letra y música de Francesc Pi de la Serra)

El ácido y satírico cantautor catalán, Pi de la Serra, era muy dado en sus canciones a los dobles sentidos, de manera que los críticos solían decir de él que lo importante no era tanto lo que cantaba como lo que se dejaba entrever en sus letras. En esta canción en concreto, Quico, como suele llamársele también cariñosamente, enumera un montón de clichés y frases hechas sobre la policía que podían oírse en las noticias, contando hazañas de sus agentes como impedir una violación o ayudar a una invidente a cruzar la calle.

«La policía está al servicio de los ciudadanos» (la policia està al sevei dels ciutadans) es el estribillo recurrente que Pi de la Serra deforma jugando con otras palabras como “oligarquía”, “servilía”, etc., y que escogí para el capítulo en donde se describen algunos de los discutibles métodos policiales de Guillermo Niño y sus compañeros de la Brigada de la Noche, además de su visión de la acción policial, que recuerda al decidirse a proponerse desenmascarar al asesino psicópata que le imita, El Carcelero.

Doña María, de Nicolás Guillén (musicalizado e interpretado por Adolfo Celdrán)

De nuevo un poema del poeta cubano interpretado por Celdrán sirve para nombrar dos títulos de Billy (“algo es algo”). Como el anterior, parece ser un poema alusivo a la Cuba de la dictadura de Fulgencio Batista, en donde mucha gente pobre se ganaba un cierto sueldo como confidentes de la policía política. Algo así ocurrió en España, como podrás descubrir en mi novela. Adolfo la musicalizó y la grabó en su primer disco, Silencio (1970).

«¡Ay, pobre doña María…!», verso incial del poema, me sirvió para titular el capítulo en el que se cuentan las tribulaciones e inquietudes de Marisa, la mujer de Guillermo Niño, ante el juicio que va tomando forma, pero también ante el extraño comportamiento que su marido está adoptando y del que poco le cuenta.

«Rondando anduvo mi casa» es otro capítulo, en el que se describen algunas cosas que hace el exinspector.

Enfermedades de invierno, de Jesús López Pacheco (musicalizado e interpretado por Luis Pastor)

Este poema era un canto contra la intolerancia en días del postfranquismo (los últimos años de gobierno de Franco, previos a la transición), contraponiendo la gente llena de razones que luchaban por la democracia frente a los vilentos sicarios del régimen: los ultraderechistas, que comenzaron a volverse más virulentos a medida que la vida del general se apagaba. Grupos como la Alianza Apostólica Anticomunista (AAA/ Triple A), Guerrilleros de Cristo Rey, el PENS (partido nazi español) y el Batallón Vasco-Español (un grupo parapolicial que realizaba atentados contra miembros de ETA y de la izquierda abertzale), que nacieron a finales de los años 60 para presentar batalla contra los jóvenes contestatarios, los obreros y los curas progresistas, pasaron de limitarse a romper escaparates de librerías y boicotear obras de teatro o recitales de cantautores, obviando palizas eventuales a líderes sociales, a cometer asesinatos.

En enero de 1977, toda la tensión de una transición política muy conflictiva acabó por estallar en pocos días: el estudiante Arturo Ruiz moría durante una manifestación por disparos de los Guerrilleros de Cristo Rey, al día siguiente lo hacía Mari Luz Nájera en la manifestación en protesta por esta muerte por la acción policial desproporcionada, y, finalmente, tres pistoleros de la Triple A asesinaban a sangre fría a los abogados laboralistas Enrique Valdevira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz y Francisco Javier Sauquillo, y al empleado del despacho Ángel Rodríguez Leal. Se organizó un funeral multitudinario que estremeció por su silencio respetuoso y su demostración de fuerza pacífica, especialmente los militantes del PCE, al que pertenecían las víctimas, y que todavía era ilegal. Suele decirse que esta demostración fue la que convenció a Suárez para, finalmente, legalizar los partidos democráticos.

Se consiguió detener a los tres ultras junto a algunos cómplices y autores intelectuales, pero no se pudo establecer la relación entre este lúgubre suceso y la responsabilidad en él de personas como Blas Piñar, Mariano Sánchez Covisa, Antonio González Pacheco y otras personalidades que lideraban el movimiento integrista o con cargos en las fuerzas de seguridad.

No recuerdo muy bien, pero creo que el poema es anterior al atentado de Atocha. No obstante, cuando Luis Pastor la musicalizó para su disco Nacimos para ser libres (1977), quiso denunciar toda aquella violencia, resquicios de un mundo que se resistía a morir con irracionalidad e integrismo.

«No vayas a coger alguna bala en los pulmones» es un verso lo suficientemente explicativo. No se llegó a saber lo que realmente pasó entonces, por lo que lo que describo en este capítulo (reconozco que muy influido por la película 7 días de enero de J. A. Bardem) es solo elucubración, inspirada por la teoría de que hubo gente importante detrás de este atentado terrorista con la finalidad de generar conflictividad social; una ficción basada en esta teoría en la que verás el papel que Guillermo Niño, de haber existido, hubiera tenido en aquellos asesinatos.

Es urgente, de Juan de Loxa (musicalización de Virgilio Fernández; interpretación de Aguaviva)

Juan de Loxa, poeta, locutor y promotor del colectivo andaluz Manifiesto Canción del Sur, escribió un texto inspirado por dos sucesos. Uno fue el del atentado de la calle Atocha del que ya hemos hablado; el otro fue el asesinato por la espalda a manos de la guardia civil del estudiante Francisco Javier Verdejo. ¿Crimen? Intentar pintar en una pared la frase “Pan y Trabajo”. Es un poema en el que De Loxa contrapone también el mundo de la violencia y la irracionalidad con la del diálogo, las razones y la libertad.

«Allí se dan la paz con las manos manchadas»: de nuevo un verso muy expresivo que se explica por sí solo, alusivo al fervor religioso de unas personas que mandaban y mandaban matar, o mataban directamente. Una frase que un joven seminarista le recita a Guillermo Niño mientras asiste a misa con Marisa.

Están cambiando los tiempos (letra y música de Luis Pastor)

También del disco Nacimos para ser libres, fue una canción que, a pesar de lo que indicaba su título (al menos en apariencia), no estuvo libre de polémicas y boicots, como, por ejemplo, un aluvión de protestas de ciertas gentes a la dirección de TVE por su interpretación en el especial “Yo canto”, acompañadas de amenazas serias contra el artista. Sobre todo por el verso que escogí para este capítulo: «No saldrá del agujero», aunque irónicamente se acabó pidiendo que saliera para meterle en otro agujero más familiar.

Galería de perpetuas (letra y música de Pedro Cobos y José Nieto; intérprete: Marisol)

En el proceso de Pepa Flores con romper de alguna forma con su pasado, encarnado en la dulce niña prodigio de nombre Marisol, surgieron discos y canciones interesantes, muy alejadas de aquellas que cantaba en su niñez en aquellas películas ñoñas. Pepa/ Marisol demostraba no solo haber conservado, y hasta perfeccionado, sus dotes interpretativas, sino que podía ser una artista comprometida y para un público adulto. Galería de perpetuas (canciones para mujeres), del año 79, es uno de esos discos, y la canción que daba nombre al disco toda una declaración de intenciones.

Es parte de una historia: Dolores Vázquez, cantante folklórica conocida como La Petenera, cumple cadena perpetua en la prisión de Alcalá de Henares por un asesinato; sin embargo, como confiesa en su carta a su amante, en su opinión cumple esa sentencia por el contenido machista de algunas de las canciones que cantaba, justificando el maltrato y echando sobre la mujer la culpa.

«Su dignidad y su vergüenza» fue el verso escogido para el capítulo en el que una tal señora Lluch relata las torturas a las que fue sometida por el inspector Guillermo Niño (inspiradas por las que relata Lidia Falcón), declarando que, a su parecer, el policía mostraba un desprecio especial hacia las mujeres.

Jo vinc d’un silenci (letra y música de Raimon)

El valenciano Ramón Peleguero Sanchís, bautizado artísticamente como Raimon (con acento en la “o”), se representa a menudo como el cantautor arquetípico en España, pues, junto a Paco Ibáñez, influyó en los cantautores de todos los rincones de España y en todo idioma de manera definitiva.

En su disco Lliurament del cant (1976), aunque con la presentación previa en recitales, incluía esta canción, que es una de las más celebradas, solicitadas y aplaudidas: un himno para la clase obrera, reivindicando la sencillez y desvelando las mentiras que se esconden tras los grandes discursos y los grandes nombres históricos, porque, como él y yo sabemos, es la clase obrera, a la que él y yo pertenecemos aunque nos desclasen, la que hace la historia. ¡Y punto!

«Quien pierde los orígenes pierde identidad» (Qui perd els origens perd identitat) fue el verso elegido para el capítulo en el que narro la infancia y la juventud de Guillermo Niño en su pobre y pequeño pueblo de Extremadura, siendo hijo de un duro y severo labrador que esconde un secreto oscuro y sangriento… Y el sentido es ese: que siendo de clase humilde eligió, al hacerse policía, pasarse al bando de los que oprimen, ejeciendo la labor ejecutiva de esa represión.

Knockin’ on Heaven’s Doors (letra y música de Bob Dylan)

Rompiendo la hegemonía, para este capítulo escogí a un cantautor, pero estadounidense. Y había una razón.

Esta canción, todo un himno pacifista, pertenece a la banda sonora de la película Pat Garret & Billy The Kid, de Sam Peckinpah (1973), aunque ese Billy el Niño romantizado, interpretado por Kris Kristofferson, dista mucho de parecerse a Guillermo Niño (Billy Kid) o a aquel policía al que se apodó así.

«Demasiado oscuro para ver» (Too dark to see) es un verso alusivo al dolor que causa ser el responsable de tanta muerte.

La meva estrella (letra y música de Francesc Pi de la Serra)

De nuevo el genial cantautor catalán. Es una canción incluida en su disco No és possible el que visc (1974), en donde narra un suceso preciso: la represión de una manifestación y cómo, al tratar de ayudar a un viejo en la huida, descubre que es un infiltrado que trata de detenerle.

En ese momento es cuando dice «Todo se ha vuelto de color gris» (Tot s’ha tornat de color gris), refiriéndose al color del uniforme de la policía armada y a su ingente número. Aunque el capítulo que lo nombra no trata exactamente de eso, sino que es en un sentido más literal: todo se vuelve oscuro para el exinspector Guillermo Niño cuando la querella toma finalmente la forma de juicio.

Las cárceles, de Miguel Hernández (musicalizado e interpretado por Elisa Serna)

Otro poema de Miguel Hernández, esta vez de su poemario de la guerra El hombre acecha, en el cual los estudiosos ven un cambio de enfoque: más preocupación por la humanidad que por el conflicto bélico y el hecho revolucionario en sí.

Es un poema en el que Hernández habla de la represión que se producía en la zona dominada por los fascistas, y una reflexión: que se puede tener a una persona encerrada, pero solo su cuerpo: su alma es libre e inquebrantable.

«No le atarás el alma» De entre otras versiones, escogí el fragmento del poema que canta Elisa Serna, la gran cantautora y gran represaliada por el régimen, en su disco Este tiempo ha de acabar (1974), que era una reedición depurada de su disco publicado en Francia el año anterior Quejido. Elisa comenzó su andadura, influida por Paco Ibáñez, musicalizando poemas, especialmente los de Miguel Hernández. Yo elegí este fragmento para un capítulo en el que se describen algunas de las torturas que Guillermo Niño propiciaba a sus víctimas, porque, en cierto momento oscuro, esta canción me dio fuerzas. Creo que a Elisa le hubiera gustado el libro: espero que en el Cielo tengan servicio de biblioteca.

Los dos gallos (letra y música de Chicho Sánchez Ferlosio)

Chicho, hijo de Rafael Sánchez Mazas y hermano de Rafael Sánchez Ferlosio, dentro de la canción de autor, era una persona tan discreta como fundamental, eligiendo la mayor parte de las veces pasar al segundo plano y componer para otros. Sin embargo, tiene el mérito de ser uno de los grandes precursores. A principios de los 60 «grababa para dos jóvenes suecos, Sköld Peter Matthis y Svengöran Dahl, un número de canciones que saldrán en EP bajo el título
genérico de Spanska Motståndssånger (Canciones de la resistencia española), que fueron editadas en 1963 en Suecia (se reeditarán en LP en el año 1974), con portada e ilustraciones de José Ortega, y bajo anonimato del autor e
intérprete (“Se silencia el nombre por razones de seguridad”, rezaba en sueco la contraportada del disco). Era un encargo de la revista Clarté para un número especial, que se enmarcaría además en una exposición de 1965 en Estocolmo llamada Spannien Annorlunda (España diferente), con obras de pintores suecos y del grupo Estampa Popular» [de mi tesis La creación de una cultura de la resistencia a través de la canción social]. Una de esas canciones era esta: una alegoría sobre la guerra civil en la que enfrentaba a un gallo negro contra otro rojo.

«Otro gallo cantaría» es una alusión a que la historia hubiera sido muy diferente. Por eso utilicé este verso para narrar la micronovela que supone este capítulo, en donde cuento la historia del abogado, primero defensor de los oprimidos y luego acusador del opresor, Alberto Flores Leal, sus encontronazos con Guillermo Niño y su inicio de la demanda que, finalmente, llevará a cabo su hija Cristina. Además, ilustra una frase que describe aquellos encontronazos y luchas de poder como una pelea de gallos. Es todo un homenaje a los abogados laboralistas de los 60 y 70 que se jugaron la piel por los trabajadores y los opositores, por desgracia, en alguna ocasión, literalmente.

Los rockeros van al infierno (letra y música de José Luis Campuzano y Carolina Cortés; intérpretes: Barón Rojo)

Pudiera parecer que, con la elección del himno de los heavies españoles, incluido en el disco Volumen brutal (1981), vuelvo a alejarme de los cantautores de España, pero no es del todo cierto. Los fundadores de Barón Rojo, los hermanos Armando y Carlos de Castro, venían de Coz, otro grupo de rock duro, pero que, además, guardaba buenas relaciones con los cantautores y había apoyo mutuo. Los De Castro abandonaron Coz porque, según versiones, la discográfica prefería las canciones de los otros miembros a las suyas, o bien por la deriva comercial que el grupo estaba tomando, y fundaron el Barón Rojo: el gran grupo de hard-rock de España, sin desmerecer al resto.

«Esa falsa humanidad de los que se dicen buenos»: la elección de esta línea fue algo casual. Tenía puesta la canción y de repente la escuché, y me dije que podría ser uno de los títulos. De hecho, es el título de uno de los capítulos más escabrosos de la novela, en donde relato las inquietudes e inclinaciones y perversiones sexuales de Guillermo Niño, además de su homofobia repugnantemente patente.

Parábola sobre el billar, de Carlos Álvarez (musicalización e interpretación de Luis Pastor)

Este poema es una alegoría sobre la palizas en las detenciones: una bola roja de sangre, tres hombres condenados a chocar… Podían ser dos policías, o, en caso de querer más contundencia, matones contratados. Sergio Rodríguez Tejada, en su Zonas de libertad (libro que me sirvió para documentarme), contaba el testimonio de detenidos que apuntaban a que la policía de Valencia solía recurrir a los servicios de un brutal albañil, apodado Pepe el Boxeador, para llevar a cabo estas labores.

«No puede haber otro juego tan cruel como el billar» es el título del capítulo en el que un poeta y artista narra cómo fue sometido al método de tortura conocido como “la rueda”: un corro de policías o matones (para el caso es lo mismo) se pasan de mano en mano al detenido propinándole golpes.

Pueblo blanco (letra y música de Joan Manuel Serrat)

Se incluye en su álbum Mediterráneo (1971) esta estremecedora canción sobre un pueblo, uno de tantos, que ya agonizaba y donde la tierra parecía amarrar a sus habitantes. Según el cantautor bilingüe, hijo de madre aragonesa, la canción le fue sugerida al contemplar las ruinas de Belchite, el pueblo que quedó destruido durante la guerra y reconstruido en otro lugar.

«Fuerte p’a ser su señor y tierno para el amor»: para el capítulo en el que a Marisa se le empieza a caer la venda de los ojos respecto a su marido, en el que comienza a reflexionar sobre el papel que ambos han tenido en el matrimonio y en lo que ella era para él, solo me interesaba esta línea de «una canción que le gustaba (el cantante, no tanto)».

Què volen aquesta gent (letra de Lluís Serrahima, música de Maria del Bonet; interpretación de Maria del Mar Bonet)

Un estándar ejemplar de canción protesta en España por la trovadora mallorquina. La canción cuenta, de forma épica, a la manera de los juglares medievales, un suceso: el suicidio de un joven estudiante antes de ser detenido por unos hombres. Naturalmente, tanto letrista como intérprete no cometerían el error de decir quiénes eran esos hombres y que el término suicidio era solo un eufemismo. Pero el público era muy inteligente y adivinaba lo que la canción callaba tanto como lo que dejaba entrever el redactor del periódico al tratar este tipo de noticias. Erróneamente suele atribuirse su inspiración al asesinato de Enrique Ruano, que fue posterior a la grabación de la canción; en realidad habla de otro estudiante, también madrileño, que murió en circunstancias similares: Rafael Guijarro Moreno. Sin embargo, la canción sirve a ambos indistintamente. Realizó una adaptación al castellano muy fiel Elisa Serna.

«La ley una hora señala» (la llei una hora assenyala) y «Murió de una llamada al romper el alba» (traducción libre de n’és mort d’un truc a trenc d’alba): dos frases de la canción para dos capítulos que giran en torno al mismo tema. En Billy (“algo es algo”) me inventé un personaje ficticio, un joven llamado Gabriel Aceituno Arrendajo, que tuvo una suerte parecida a la de Guijarro y Ruano. El recuerdo de su asesinato es, en gran parte, el leit motiv de la novela.

«Alguna trovadora escribiría un romance describiendo un hecho similar: podrían prohibírselo, pero el romance correría de boca en boca» (Billy (“algo es algo”)).

Refranívocos, de Mario Benedetti

El genial poeta uruguayo elaboró un poema en el que truncaba la segunda parte de refranes y dichos populares, cambiándoles el sentido, o inventándose algunos. Inolvidable la mezcla de su recitado junto a “El diablo en el paraíso” de Violeta Parra, interpretada por Daniel Viglietti.

«… pero algo es algo»: No, no es espoiler, si conoces el poema en sí. Ese “algo es algo”, que además tomé como subtítulo, viene a significar que, a pesar de las injusticias, de alguna manera la literatura, el arte en general, viene a brindar un cierto consuelo, por pequeño que sea. Como ya sostuvo Gramsci, a través de la literatura el humilde puede soñar con la venganza sobre el poderoso.

Smells like teen spirits (letra y música: Kurt Cobain, Dave Grohl, Krist Novoselic; intérpretes: Nirvana)

El himno de los grunges se publicó en el disco Nevermind (1991), y, alcanzó tal éxito, que el grupo llegó hasta a cogerle manía. No se les puede quitar la razón, cuando un sonido tan sucio como encantador, el santo y seña de los desarrapados despreciados por la sociedad biempensante, entró por la puerta de los éxitos discográficos hacia la aceptación social.

«Ya estamos aquí, diviértenos» (Here we are now, entertain us): aquí sí me alejé del todo de la hegemonía de títulos de canciones de cantautores españoles. La razón es más personal y su elección no fue fácil del todo. En este capítulo, a través de nuestros alter-egos, intervenimos mi pareja, Cristina Bermejo Rey, que también es escritora (buscad su Trece relatos de amor maldito), y yo, encarnados en unos periodistas autónomos especializados en asesinos en serie, a los que Guillermo Niño requiere para ser asesorado acerca de El Carcelero. Y la canción, sin más, sonaba durante nuestro primer beso en Bar Garaje (Travesía del Pilar 2, Getafe, Madrid).

Anti-social (letra y música de Bernie Bonvoisin y Norbert Krief; intérpretes: Los Suaves)

Esta versión del grupo gallego de la canción de la banda francesa Trust? (con el precedente de Anthrax) no pertenece a los títulos de los capítulos, porque no me percaté de su letra hasta después. Cuando la escuché, pensé que podría haber estado genial, pero ya era tarde, así que siempre procuro incluirla en las publicaciones a modo de epílogo.


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“Que no amanece por nada…” (35 aniversario del asesinato de los abogados laboralistas de Atocha)


Hijo, abrígate bien. Y ponte la bufanda.
No vayas a coger alguna bala en los pulmones.
Que no está el tiempo bueno todavía.

(“Enfermedades de invierno”, Jesús López Pacheco)

Vídeo resumen de la película de J. A. Bardem

Enero de 1977: manifestación de repulsa por la muerte de los abogados de Atocha durante el entierro de estosHoy se cumplen 35 años desde el brutal atentado terrorista contra unos abogados laboralistas y un trabajador de Comisiones Obreras, en 1977, a manos de un comando de ultraderecha, y hoy como ayer, pasan cosas contradictorias. Su historia ya quedó plasmada en este monográfico en tres partes. Por resumir, tras el éxito de la huelga del transporte privado, tres pistoleros de ultra-derecha, de la Alianza Apostólica Anticomunista (la Triple A, o AAA), irrumpieron en el despacho de los abogados laboralistas que habían llevado el caso de los huelguistas, buscando al líder sindicalista Joaquín Navarro, que no se encontraba allí; los terroristas dispararon a bocajarro contra los indefensos abogados y el empleado, aunque no mataron a todos: fue la culminación de unas jornadas de violencia inédita, cuyo antecedente más directo fue el secuestro de Villaescusa y de Oriol por GRAPO (posible grupo de ultraderecha disfrazado de revolucionario de extrema-izquierda), con los asesinatos, durante manifestaciones por la amnistía, de Arturo Ruiz, a manos de los Guerrilleros de Cristo Rey, y de María Luz Nájera, a manos de las fuerzas antidisturbios de la policía armada. La noche del 24 de enero se produjeron incidentes similares, sin heridos, en varias centrales de los sindicatos, y mucha gente, temiendo una “noche de los cristales rotos”, no durmió en sus propias casas. Pero las cosas habían cambiado algo, gracias al gobierno de Suárez, y la policía detiene a varios militantes de Fuerza Nueva y de los grupos paramilitares, junto a personalidades de la ultra-derecha como el repugnante filo-nazi Blas Piñar, Girón de Velasco (antiguo jefe de los sindicatos verticales) o Mariano Covisa, fundador de Cristo Rey. Pero incluso las sentencias condenatorias fueron suaves, y muchos de ellos se fugaron o salieron antes de tiempo.

garzonSe dan hoy varias circunstancias que sacan a la luz que han quedado muchas cosas pendientes. En primer lugar, justo hoy, comienza el juicio contra Baltasar Garzón, acusado por el pseudo-sindicato Manos Limpias –fundado por gente de Fuerza Nueva, de Piñar-, por iniciar la investigación de los crímenes del franquismo; esto días de atrás, el que ocupara varios cargos durante la dictadura y fundara el partido del franquismo sociológico, Manuel Fraga, recibe honores de Estado mientras los medios de comunicación callan cuidadosamente su responsabilidad en varios asesinatos oficiales. Incluso en esto tuvo su parte de culpa, pues fue ministro de la Gobernación durante 1975 y 1976, año en el que se recrudece la actividad de los grupos paramilitares de ultra-derecha, muchos de ellos, no sólo al servicio, sino también miembros, del sindicato vertical y de la policía política, la brigada político-social: pongo Montejurra por caso y los atentados del Batallón Vasco-Español en el País Vasco, tanto español como francés. Y mientras rendimos honores al tío más listo del búnker, al más trepa de la vieja guardia, a éstos, que sin querer dieron su vida por la dignidad de la clase obrera y de las libertades democráticas en este país, cuya muerte impulso realmente el proceso democrático con la escalofriante muestra de civismo y responsabilidad de la ciudadanía y de los militantes y simpatizantes del PCE durante su funeral –“Madrid: capital del dolor y la gloria”, era el titular de un periódico- no hablará ni uno de los descendientes del pomposamente llamado “padre de la democracia”… Porque hay muchos de ellos que tienen por donde callar. Y sobre Garzón, hago mía las palabras del presidente de la fundación Human Funeral_abogados_AtochaRights Watch, Reed Brody, "es la primera vez que se procesa a un juez por defender los derechos humanos; la primera vez en la UE que un juez es sometido al derecho penal por defender derechos humanos y perseguir crímenes internacionales" (Diario de Mallorca), y aseveraba que, si era declarado culpable, eso diría nada bueno sobre la justicia española. Pero mientras el mundo contempla con el corazón en un puño el juicio contra Garzón, paréceme a mí que el funeral del ex-ministro no ha sido seguido por la prensa internacional más allá de una breve reseña, y quizás diciendo lo que aquí la prensa oficial calla. Si, como colofón de todo esto, Garzón es declarado culpable, se habrá demostrado la clase de hienas que gobiernan este país hermoso.

Pero mi recuerdo es para quien vale la pena, para quien realmente luchó a pesar de todos los peligros, y para el que trabaja la tierra. A ellos les dedico esta canción de Labordeta, de su disco Que no amanece por nada (1978), del cual, algunas frases tienen una escandalosa realidad.

¡Gloria a los muertos del mundo del Trabajo!

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Compañeros

Compañero, compañero,
hasta aquí ya hemos llegado,
atrás dejamos la noche
con la violencia y el miedo.

Dejamos en los caminos
compañeros que no han vuelto,
que no han podido seguir
contra este brutal esfuerzo.

Qué larga ha sido la noche,
y el alba que tanto tarda:
salid al camino hermanos
que no amanece por nada,

y en nombre de los caídos,
de los que nunca llegaron,
hagamos de su esperanza
tiempos de hombres renovados.

Vamos ahora, compañeros,
a defender lo alcanzado
y a seguir hacia delante,
la lucha no ha terminado.

Defendamos os salarios,
los panizos y los ríos,
la igualdad entre los hombres,
las montañas y los trigos.

Qué larga ha sido la noche,
y el alba que tanto tarda:
Salid al camino, hermanos,
que no amanece por nada.

José Antonio Labordeta

http://www.10lineas.com/labordeta/antc.htm

Luis J. Benavides (asesinado);  Alejandro Ruiz (herido);  Enrique Valdelvira (asesinado);  Javier Sauquillo (asesinado);  Luis Ramos (herido);  Mª Dolores García (herida);  Serafín Holgado (asesinado);  Miguel Sarabia (herido);  Ángel Rodríguez (asesinado)

Los Otros


Lilurarik ez!/ ¡No os dejéis seducir! No nos lo han contado todo, las listas de víctimas no están completas, y sólo figuran los que -con todos mis respetos- a ellos les conviene. Estos son algunos de Los Otros, aquellos que murieron a manos del terrorismo de ultraderecha o del terrorismo de Estado a finales de los 70, y que no sólo no tienen a nadie que ampare su memoria masivamente, sino que además, cuando se reivindica su memoria, surge la acusación de apología del terrorismo. Ninguno de los que está aquí mató nunca a nadie, aunque alguno perteneciera o dejara de pertenecer…. Y dicen de olvidar: ¡olvidar entonces también a los otros! O todos o nadie.

Aquí tampoco están todos: sólo aquellos de los que encontré una canción dedicada…

JULIAN-GRIMAU 20 de Abril de 1963:

Julián Grimau es fusilado bajo el delito de "rebelión militar". El cantautor Chicho Aánchez Ferlosio le dedicó esta canción (aunque en esta versión no es él el intérprete): "Julián Grimau, hermano"

 

 

ruano

17 de Enero, 1969:

Enrique Ruano es detenido acusado de repartir propaganda conta el régimen. "Cae" al patio interior del piso de la calle General Mola donde lo ha trasladado la policía para efectuar el registro. Muere en el acto.

María del Mar Bonet: "Què volen aquesta gent":

 

 

 

 

 

 

20 de Julio, 1970:

Mueren por disparos de la policía en Granada tres albañiles: Antonio Huertas Remigio, Cristóbal Ibáñez Encinas y Manuel Sánchez Mesa durante una manifestación que conmovió al mundo en el transcurso de una huelga general revolucionaria. El cantautor grandino Carlos Cano escribió una reivindicación en una canción que jamás grabó: "No miréis p’atrás".

20070310_dia_clase_obreira_galega_ferrol_01_800.jpg 10 de Marzo, 1972: En una manifestación de trabajadores de Bazán, en Ferrol, son asesinados por la Policía Armada, los trabajadores Amador Rey Rodriguez y Daniel Niebla García

Bibiano Morón, cantautor gallego, hizo una lembranza a los dos mártires del movimiento obrero gallego, cuya muerte marcó O día da clase obrera galega:

Amador e Daniel

Amador e Daniel (en directo, 1976)

 

  • 1 de Agosto, 1974:

Es muerto a tiros por la Guardia Civil, en Carmona, Miguel Roldán Zafra. Formaba parte de una manifestación de vecinos del pueblo que pedía agua. Hubo varios heridos de bala. Elisa Serna le dedica "Agüita pa beber", canción que conseguirá grabar en 1976 (no disponible)

 

PUIG_ANTICH 2 de Marzo, 1974:

Salvador Puig Antich, anarquista catalán, es asesinado a garrote vil

Lluís Llach: "I si canto trist":

 

27S 27 de Septiembre, 1975:

Últimos asesinatos de Franco. Ángel Otaegui Echevarría, José Humberto Baena Alonso, Ramón García Sanz, José Luis Sanchez Bravo y Juan Paredes Manot, "Txiki", son fusilados en Burgos, Madrid y Barcelona, respectivamente, tras unos juicios farsa sin ninguna posibilidad de defensa

  • Luis Eduardo Aute: "Al alba"
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Urko: Gure lagunei:

 

  • 24 de Febrero, 1976:

Durante una manifestación a favor de los trabajadores del calzado en Elda, es muerto a tiros por la policía Teófilo del Valle

Patxi Andión: Otro gorrión

 

3 de marzo 3 de Marzo, 1976

La policía mata en Vitoria a 5 trabajadores, Francisco Aznar Clemente, Pedro María Martínez Ocio, Romualdo Barroso Chaparro, José Luis Castillo García y Bienvenido Perea, y hiere a más de 100

  • 5 de Marzo:

Juan Gabriel Rodrigo, cae desde una azotea al intentar escapar de la policía durante una manifestación de protesta por los asesinatos de Vitoria.

  • 8 de Marzo:

En Basauri, Vicente Antonio Ferrero, obrero de 18 años, muere por disparos de la Guardia Civil durante una manifestación de protesta por los asesinatos de Vitoria

  • Lluís Llach: "Camapandes a mort"

 

 

  • 23 de Enero, 1977:

Arturo Ruiz es asesinado por los Guerrilleros de Cristo Rey en una manifestación por amnistia

LUZ-NAJERA 24 de Enero:

En una manifestación de protesta por el asesinato de Arturo Ruiz, la policía mata con un bote de humo a Mª Luz Nájera

 

ATOCHA Matanza de Atocha. Nueve abogados laboralistas fueron ametrallados por un grupo de ultra derecha. Cinco resultaron muertos: Rodríguez Leal, Luis Javier Benavides, Enrique Valdevira, Serafín Holgado y Francisco Javier Sauquillo

Ignoro si se pensó en estos acontecimientos, Luis Pastor: Enfermedades de invierno:

  • 6 de Octubre, 1977:

Es asesinado en Alicante Miquel Grau, de 22 años. Se encuentra pegando carteles que convocan a la Diada del Pais Valenciano, cuando le arrojan un ladrillo desde un balcón que le alcanza en la cabeza

Al Tall: A Miquel Grau

 


Éstos son sólo algunos… En este enlace podréis ver una completísima relación: http://www.asociacionrepublicanairunesa.org/cas/victimas.php

Los textos de algunas de estas canciones los tenéis aquí mismo, podéis buscarlas en estos enlaces:

http://albokari.spaces.live.com/?_c11_BlogPart_BlogPart=blogview&_c=BlogPart&partqs=cat%3d%25c3%258dndice%2bde%2bpoes%25c3%25adas%2by%2bcanciones

A todos ellos…

Lluís Llach, Silenci:

¡EL PUEBLO NO OLVIDARÁ!

EL POBLE NO OBLIDARÀ!

HERRIAK EZ DU BARKATUKO!

¡O POBO NON ESQUECERÁ!

Los 7 días de Enero


Los ultras están preocupados: poco a poco van viendo como el gobierno, amparado por el rey, quien fuera designado sucesor por Franco en persona, está desmantelando lenta, pero inexorablemente, el proyecto de nación que Franco creo a fuego y a sangre sobre los cadáveres calcinados de los enemigos y las ruinas de la invencible Madrid. Han visto como han consentido el congreso de los socialistas, como Carrillo se ha paseado por delante de sus narices, han desmantelado el TOP, el órgano que les traía paz y tranquilidad; han desacreditado a militares que ganaron la guerra, les está abriendo las puertas a los separatistas y a los rojos; el sindicato vertical está amenazado de correr la misma suerte; y por si fuera poco, Carrillo puede ya pasearse por España libremente. Pero para colmo de males, Oriol sigue prisionero de los GRAPO, ante los que el gobierno ha cedido, pero ni aun así han conseguido su libertad. Los jefes hablan en sus contubernios, se remueven intranquilos en sus sillones: van a perderlo todo y van a perder España. Cada vez están más de acuerdo en algo: se impone la necesidad de una acción patrioticamente desesperada. Los camaradas italianos les dan una idea: estrategia de la tensión.
La estrategia de la tensión fue practicada durante los años 70 por el llamado terrorismo negro italiano, de tendencia neo-fascista: consistía en llevar a cabo una serie de acciones, entrando en una dinámica de acción-reacción mediante asesinatos y atentados, provocando a diversas clases y estamentos sociales, de manera que la situación llegara a ser tan insostenible que hiciera saltar a alguno de estos grupos para así, de alguna manera, legitimar un golpe de estado sangriento para salvar a la nación. En lo que sucedió entonces, sin poner en duda que se siguiera esa estrategia, hay dos teorías sobre quién puso realmente en práctica dicha estrategia: la clara es que fueron los ultras con el atentado de Atocha; otra, más oscura y que implica cierto maquiavelismo, es que fueron los GRAPO, bien como organización de extrema-derecha encubierta, bien dirigidos por los propios servicios de inteligencia españoles.
Viene el momento en el que el pueblo se verá involucrado a la fuerza en el juego de los grandes una vez más.

Por aquellos días, CC.OO había convocado una huelga en el sector del transporte privado. La cabeza de esta huelga era el sindicalista Joaquín Navarro, que no se lo estaba poniendo fácil al sindicato vertical. Muchas de las asambleas tuvieron lugar en el número 55 de la calle Atocha, en donde muchos de los transportistas acudían a solicitar ayuda y consejo a los abogados laboralistas vinculados también a CC.OO y al PCE. Puede que fuera verdad tal y como lo relata Bardem, que el despacho recibía anónimos telefónicos amenazando a Navarro, que en esos momentos era uno de los más acérrimos enemigos del verticalismo y de la patronal; esta empresa de transportes concretamente era propiedad de García Carrés, que había sido representante del sindicato vertical en las cortes y, por supuesto, era uno de los más férreos miembros del búnker; el jefe del sindicato vertical de transportes era Francisco Albadalejo, otro personaje siniestro con métodos violentos.
Este vídeo pertenece a la película de Bardem. Lo pongo a modo de resumen: no dejéis de ver el final.

Aquí es donde realmente comienzan los 7 días. Al día siguiente de la reunión de los trabajadores del transporte que tuvo lugar en el despacho de abogados (por cierto, tengo mis sospechas de que el inspector de policía que aparece fue el famoso torturador Juan Antonio González Pacheco, apodado “Billy el Niño”, al que Bardem puso de nombre Cisco Kid), el 23 de Enero, tuvo lugar en Madrid una manifestación a favor de la amnistía total a la que asistieron estudiantes, obreros y otras personas. Pero las fuerzas de orden público, dirigidos por el ministerio de la gobernación -no conviene olvidar esto-, tenían las espaldas cubiertas contra ellos: contaban como método disuasorio, además de sus porras y escopetas de humo, con otro, si cabe, más eficiente: los Guerrilleros de Cristo Rey, que se apostaron en callejones para golpear a la multitud que trataba de escapar de la carga policial, no sólo con porras: el estudiante Arturo Ruiz resultó muerto por un disparo efectuado por uno de los guerrilleros; los compañeros encontraron al lado del cadáver un proyectil de fabricación belga. Se interpuso una demanda.
Como protesta por el asesinato del joven estudiante, al día siguiente, en el fatídico 24 de Enero, se produjeron paros y protestas en diversos puntos del país, especialmente en Madrid. Pero sería de nuevo una jornada sangrienta: en las inmediaciones de la plaza Callao, caía casi fulminada la joven estudiante Mari Luz Nájera; los médicos, en rueda de prensa, dijeron que la causa de su muerte parecía haber sido el impacto de un bote de humo de la policía contra su cabeza, pero disparado a bocajarro, y no al aire, como deben hacerlo. El hecho vuelve a conmocionar a la sociedad: en casi menos de 24 horas había ya dos muertos. Pero no serían los únicos de aquella trágica jornada… Tal vez la muerte de Mari Luz fue un acto de venganza por lo que cuento a continuación.

Por si la tensión acumulada entre Septiembre de 1976 y estos primeros días de Enero de 1977, aquella mañana en la que sucedió el asesinato (a día de hoy impune) de Nájera, el GRAPO vuelve a hacer su aparición en escena secuestrando a al teniente-general Emilio Villaescusa, presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar. Recordemos que aún tenían en su poder también a Oriol. El agravante vuelve a ser la alta posición del personaje, pero todavía más preocupante es que se trata de un miembro del ejército de alto rango. Por si fuera poco para los ultras del sindicato vertical del transporte, los huelguistas ganaron sin que se produjera un solo despido ni un solo sancionado.
Tal vez fuera en las oficinas de la sede de Fuerza Nueva, o quizás en los despachos del sindicato vertical, en donde, reunidos Blas Piñar, García Carrés, Francisco Albadalejo y otros, después de haber hablado todos estos días, dan un golpe al unísono encima de la mesa y gritan: “¡Hay que hacer algo!”. Alabadalejo llama a tres de sus mejores hombres y les señala un objetivo: JOAQUÍN NAVARRO. Saben que los trabajadores se reunirán en el número 55 de la calle Atocha para pedir asesoramiento a los abogados laboralistas; Navarro debe estar con ellos: deben encargarse de él y de quien esté por medio.
Cerca de las 22.45, los tres siniestros pistoleros se acercan con decisión al lugar en donde deben actuar. El despacho está abarrotado de gente y los abogados esperan pacientemente a que se vayan para poder irse a una reunión del partido en otro edificio de la misma calle, a donde habían desviado la convocatoria previendo la multitud de trabajadores que tras la huelga vendrían a pedir consejo. Una vez se han ido, esperan un poco más, por si algún despistado no llegó a enterarse del cambio de planes. La mala suerte quiso cebarse también con un hombre que tenían empleado en el despacho: Ángel Rodríguez Leal; el trabajador volvió a recoger su ejemplar de “Mundo Obrero” que se había dejado olvidado junto a la multicopista.
Son cerca ya de las 22.45. En el despacho se encuentran siete abogados, un estudiante de derecho y el empleado. Alguien llama a la puerta. Los confiados abogados, creyendo que se tratase de algún despistado o de algún trabajador al que se le olvidó algo abren la puerta: aparecen tres hombres, uno de ellos, con la cara descubierta, les encañona con una pistola directamente, obligándoles a tener las manos en alto. Pregunta por Navarro; “Aquí nadie se llama así”, responde uno de los abogados. Efectivamente, Joaquín Navarro se ha marchado con el resto de los trabajadores. Sin embargo los pistoleros no se van, sino que descargan sus pistolas a bocajarro contra todos los allí presentes y se dan a la huida, creyendo no dejar supervivientes, dejando tras de sí olor a sangre. La escena es dantesca, pero no todos han muerto: quiso el azar que un despistado acudiera a la reunión al número 55 y auxilió en lo que pudo. El atentado deja a cinco muertos: Luis J. Benavides, Enrique Valdelvira, Javier Sauquillo, Serafín Holgado y el trabajador Ángel Rodríguez; pero consiguen sobrevivir Alejandro Ruiz, Luis Ramos y María Dolores García, quien es además esposa de Sauquillo y esperaba un hijo de él.

Aquella debió ser la noche más larga para muchas de las personas que estuvieran medianamente comprometidas: esto podía ser simplemente el comienzo de la noche de los cuchillos largos. Muy poca gente realmente comprometida durmió aquella noche en sus casas. Durante la noche hubo incesantes rumores de nuevos atentados; parece ser que sólo hubo un asalto a una sede de la UGT que estaba vacía, de la que desaparecieron algunos papeles. Tal vez no les faltara razón:

El periódico francés Le Figaro, de tendencia conservadora, y el católico Le Croix
recibieron anoche un comunicado de los GRAPO en el que reivindican el
secuestro del presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar,
general Villaescusa. El comunicado, redactado en un imperfecto francés
y fechado el 24 de enero, añade que «mientras haya presos políticos en’
la cárcel, continuaremos encarcelando a fascistas». Ninguno de los dos
periódicos se atrevia a opinar sobre la autenticidad.Mientras tanto,
cuando se cumple el tercer día del secuestro del teniente general
Villaescusa, sigue sin producirse ningún hecho que pudiera aportar
aclaraciones sobre el suceso. En el mismo estado de incertidumbre
permanece, a los 45 días del secuestro, la situación del señor Oriol.
En este sentido, Anto nio Carretero, magistrado juez de instrucción del
juzgado número ocho de Madrid, hizo público ayer un edicto en el que
conmina a cuantas personas puedan propor cíonar algún dato sobre el
secues tro del presidente del Consejo de Estado, se presenten a prestar
de claración en el citado juzgado, si tuado en la calle del General
Castaños, número 1.

Por su parte, un hombre que se identificó como representante de la Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista de España) -organización que reivindicó a la agencia Cifra de Barcelona la paternidad de los asesinatos de los abogados madrileños-, llamó en la madrugada del martes al Diario de Barcelona para comunicar que, en caso de que el teniente general Villaescusa y el señor Oriol fuesen asesinados, pasarían inmediatamente a poner en
práctica la anunciada
noche de los cuchillos largos. El citado periódico añade que el desconocido dijo pertenecer al comando Roberto Hugo Sosa, y después de aclarar que hablaba desde Barcelona, señaló: «Hablamos más en serio de lo que se cree », remarcando que se producirían de nuevosucesos como el del asesinato de los abogados laboralistas.

Otra llamada similar fue recIbida por el mismo diario, en la tarde de ayer, en la que una voz de hombre, tras identificarse como miembro del comando Tres por Uno, anunció: «La primera ráfaga será para ustedes», y seguidamente cortó la comunicación.

En relación con estos hechos, el hijo mayor de Antonio María de Oriol declaró a Radio Nacional que «tales hechos dificultan gravemente el camino hacia una España que, como ha sido la voluntad de su padre, desea ver reconciliados a todos los españoles».

El País

A la mañana siguiente, la condena de la prensa es unánime, y refleja el estado de ánimo general de la población: SOBRECOGIDOS.  La condena es unánime en toda la prensa; ni siquiera la prensa ultra celebra el hecho, pero lo achaca a huelguistas disconformes, comunistas de otro signo o incluso la KGB. Aquel martes, los abogados de Madrid pretenden colocar la capilla ardiente de sus compañeros en el Palacio de Justicia; pero el gobierno se niega excusándose que no es capaz de garantizar su seguridad. El decano del Colegio de Abogados, Antonio Pedrols Rius, explica esta situación ante la indignación de la abogacía, y, entre las propuestas que hace, propone directamente desobedecerla. Por su parte, en un encendido y vehemente discurso, Jaime Miralles exige al gobierno que reconsidere. Finalmente el gobierno cede a sus ecigencias, pero sólo por tres horas. El entierro sería a la primera hora de la tarde.
El día 26 tuvo lugar el entierro. La oposición acordó hacer simultáneamente una manifestación democrática pacífica. El gobierno acepta, pero con la condición que termine en el Paseo de Recoletos. El PCE dicta a sus militantes una consigna: silencio; tenían demostrar que eran una fuerza política seria, que no eran como los otros, y, además, no podían permitir que volviera a suceder lo de Vitoria en el año pasado. Pienso que tampoco era demasiado necesario: aquel silencio respetuoso era la expresión del estado de ánimo de una población  indignada, pero a la vez respetuosa y solidaria. Este vídeo pertenece a la serie documental “La Transición” (no dejéis de observar el -yo lo llamaría- cinismo de Osorio)


 


Igualmente se producen manifestaciones similares en País Vasco y Cataluña. Tal vez fue en ese preciso instante cuando Suárez decidió legalizar el PCE antes de las elecciones y no después, como tenía previsto.
Como dijo Luis Ramos Pardo, uno de los abogados supervivientes, el plan de la extrema-derecha era provocar a la clase obrera para que, una vez soliviantada, se dieran las condiciones propicias para un golpe de estado de corte pinochetista. Lo que ocurrió es que el PCE rompió la baraja y les dejó sin una excusa. Los cabecillas intelectuales vieron frustrados sus planes y deciden cambiar de estrategia. Los ultras habían movido pieza para poder dar jaque a la oposición; pero ésta y el pueblo se negaron a jugar. No obstante no eran los únicos que estaban jugando a eso de la estrategia de la tensión, y es muy probable que en realidad no fueran el jugador, sino una pieza más en el tablero, tan prescindibles como cualquier otras. Una tercera mano efectúa su jugada.

El 28 de Enero el GRAPO asesina a dos policías. Dos horas después mata a un guardia civil e hiere a otros tres. ¿En venganza por lo de Atocha?
El 29 de Enero tiene lugar el funeral de estos asesinados envuelto en una gran tensión. Al funeral asiste el general Gutiérrez Mellado, pero también numerosos miembros de Fuerza Nueva que lanzan insultos contra el general. Mientras el sacerdote da el responso, una furibunda voz crispante enturbia el aire: “¡Todo aquel que lleve uniforme…!”. Gutiérrez Mellado se llega a encarar con ellos. En la serie “La Transición”, Gutiérrez Mellado recordaba estos días diciendo que eran personas muy concretas que se dedicaban a gritar en estos funerales, se abalanzaban casi hasta hacer caer los ataúdes, siempre con dos excusas: la unidad de España y las víctimas del terrorismo (¿suena esto de algo?). Obviamente este suceso de crispación, de exaltación y de odio chocaba frontalmente con la respetuosa manifestación durante el entierro de los abogados de hacía pocos días: estaba claro quién quería y estaba preparado para un cambio y quién no.
Ese día, a las 22.00, Suárez comparece en televisión afirmando que la reforma seguirá adelante.

El 10 de Febrero son legalizados todos los grupos, a excepción del PCE (cuyo caso requiere más tacto). Y un día después, Oriol y Urquijo y Villaescusa son rescatados por la policía: su rescate, no obstante, a día de hoy sigue planteando un sin fin de dudas y sospechas. pero principalmente que los asesinos de los abogados estaban ya desamparados del todo. Entre Febrero y Marzo fueron detenidos José Fernández Cerrá, cabecilla del grupo con influyentes contactos en Falange, en el Sindicato Vertical y en la Brigada Político-Social, especialmente con Pacheco “Billy el Niño”; Carlos García Juliá, vástago de una familia de larga tradición militar y miembro del servicio de seguridad personal de Blas Piñar; y Fernando Lerdo de Tejada, hijo de la secretaria de Piñar. Se detuvo también a Francisco Albadalejo, secretario provincial del Sindicato Vertical del transporte, a Leocadio Jiménez Caravaca, por suministrar las armas, y a Gloria Herguedas, novia de Cerrá, en calidad de cómplice. Se llamó a declarar también a Blas Piñar y a Mariano Covisa, dirigente de Guerrilleros de Cristo Rey. En 1980 fueron llevados a juicio y condenados a 464 años de prisión, pero los autores intelectuales quedaron libres sin cargos: tres peones fueron sacrificados por proteger a su “rey”. La suerte que cada uno de ellos corrió podéis buscarla fácilmente: de nuevo viene a levantar sospechas de implicaciones más altas.
El punto crítico que podemos decir aquí es que muchos cuentan esta historia como un bello relato. Es verdad que estos sucesos decidieron en una sola semana todo el futuro político, pero es mentira que fueran las últimas muertes del terrorismo de ultra-derecha: en los años siguientes personas de diversa condición serían víctimas de atentados ultras, pero también, y esto es lo más grave, de torturas y asesinatos por mano de la policía o la guardia civil.

Como conclusión, sólo decir que en realidad los verdaderos culpables escaparon a todo tipo de castigo, y que alguno puede, a día de hoy, pasearse libremente y dar mítines, incluso acudir a manifestaciones por las víctimas del terrorismo en un alarde de hipocresía y cinismo antológico. El hecho de que ninguno de ellos, Mari Luz Nájera, Arturo Ruiz, Carlos Gómez y muchos más no consten en listas auténticas de víctimas del terrorismo debiera ser un dato de reflexión, cuando cierta gente reivindica como tales a torturadores y asesinos como Melitón Manzanas o Sáenz de Ynestrillas. Recordemos también como al término del año pasado un joven era asesinado por un soldado de ideología neo-nazi, y como en una manifestación días más tardes este asesino era proclamado héroe. CONVENDRÍA RECORDAR A LA DELEGACIÓN DEL GOBIERNO DE MADRID Y AL MINISTERIO DEL INTERIOR QUE ES DELITO TODA (recalco: toda) APOLOGÍA DEL TERRORISMO.

Hoy, en frente del número 55 de la calle atocha se levanta un monumento, en la plaza de Antón Martín: en el despacho de los abogados había colgado un cartel, “El abrazo”, obra de Juan Genovés para la campaña de amnistía; hoy en día, en su honor, se levanta el cartel hecho materia:

 

13 de Març, cançó dels creients


Los abogados de Atocha

Luis J. Benavides. Asesinado
Alejandro Ruiz. Herido.
Enrique Valdelvira. Asesinado.
Javier Sauquillo. Asesinado.
Luis Ramos. Herido.
Mª Dolores García. Herida.
Serafín Holgado. Asesinado.
Miguel Sarabia. Herido.
Ángel Rodríguez. Asesinado.

Deseo dedicar esta canción a los arriba mencionados, pero también a gente como Jesús María Zabala, Bartolomé García, Carlos González, Arturo Ruiz, Mari Luz Nájera, los obreros de Vitoria, y todos aquellos que murieron durante todos estos años simplemente por defender la libertad y la justicia. A ellos, que asesinados por la policía o por los fascistas no cuentan en la lista oficial de víctimas del terrorismo; a ellos que, por razones que no nos son desconocidas, no se les hace justicia. A ellos y a otros que no nombro. Y maldición eterna para sus verdugos y para los que, a día de hoy, se atreven justificarles y a encubrirles.
Seguro que, al igual que yo, éste fue de vuestros cantantes favoritos:

13 de Març, cançó dels creients

No ens ve de la terra i també de la terra
aquesta força que ens puja fins als límits del crit.
Perquè tenim la cançó contra la por d’ara,
perquè tenim la cançó contra la mort d’ara,
contra el dubte que s’amaga en més petit racó:
no ens ve de la terra i també de la terra.

Hem sortit al carrer convençuts tantes vegades.
Cada cop un poc més donem vida
a esperances segles i segles buscades.
No ens ve de la terra i també de la terra.

No sols és la ràbia i és també la ràbia,
aquesta ràbia més nostra que el pa,
que no és segur avui i qui sap si demà.
No sols és la ràbia i és també la ràbia
aquesta força que ens manté encara lluitant.
No ens ve de la terra i també de la terra.

No nos viene de la tierra y también de la tierra/ esta fuerza que nos alza hasta los límites del grito./ Porque tenemos la canción contra el miedo de ahora,/ porque tenemos la canción contra la muerte de ahora,/ contra la duda que se esconde en el más pequeño rincón:/ no nos viene de la tierra y también de la tierra.// Hemos salido a la calle convencidos tantas veces./ Cada vez un poco más damos vida/ a esperanzas por siglos y siglos buscadas./ No nos viene de la tierra y también de la tierra.// No sólo es la rabia y es también la rabia,/ esta rabia más nuestra que el pan,/ que no es seguro hoy y quién sabe si mañana./ No sólo es la rabia y es también la rabia/ esta fuerza que nos mantiene aún luchando./ No nos viene de la tierra y también de la tierra.

Raimon

7 días de Enero: 1ª parte: los antecedentes


Los abogados de Atocha

Luis J. Benavides. Asesinado
Alejandro Ruiz. Herido.
Enrique Valdelvira. Asesinado.
Javier Sauquillo. Asesinado.
Luis Ramos. Herido.
Mª Dolores García. Herida.
Serafín Holgado. Asesinado.
Miguel Sarabia. Herido.
Ángel Rodríguez. Asesinado.

 

Hace 31 años más o menos, el 23 de Enero de 1977, un violento grupo de ultraderecha llamado Alianza Apostólica Anticomunista, más comunmente conocidos como la Triple A, perpetraba un sangriento atentado contra unos abogados laboralistas miembros del PCE y de CC.OO, de los que mueren cinco y cuatro quedan gravemente heridos. Se detuvo a los autores materiales, pero nunca a los autores intelectuales, dirigentes de partidos ultras y del a punto de extinguirse Sindicato Vertical: muchos de ellos incluso pueden a día de hoy pasearse por las calles tan tranquilos y dar mítines escoltados por una guardia tan rabiosa, ignorante y vil como la de entonces o más si cabe. Sin embargo, este atentado no fue un hecho aislado o casual, sino que se enmarca en una serie de acciones que venían produciéndose desde 1976 para, de alguna manera, reventar el proceso democrático. Aunque hecho independiente, este cruel atentado debe ser entendido como una especie de colofón a una serie de hechos que arrancan precisamente con la serie de reformas que el gobierno Suárez lleva a cabo y, más concretamente, con la ley para la reforma política. A partir de ahí vienen sucediéndose acciones que, aunque no son nuevas ni mucho menos, son detonadas por esta serie de reformas. La clave que define a este suceso es estrategia de la tensión.

He elegido el título “7 días de Enero” en honor a la película que J. A. Bardem realizó en torno a esos hechos em 1978. Su película, además de ser una magnífica obra cinematográfica, está bien documentada en los sucesos que rodearon tal terrible crimen, arrancando con el mensaje inicial de que no es su intención juzgar a los supuestos culpables o desenmascarar a otros posibles , pues el juicio a los autores materiales no tendría lugar hasta 1980, si bien reinventa los nombres de los asesinos y su entorno, respetando únicamente el de los abogados y su círculo.

Estamos en 1976. A modo de resumen, siguiendo las crónicas oficiales, el rey había destituido a Arias Navarro como presidente del gobierno y le había conseguido sustituir por Adolfo Suárez con el fin de propiciar unas medidas dentro de la legalidad para, llegado el momento, dar el salto a una democracia popular. A partir de ese momento, los políticos más inmovilistas y reaccionarios, conocidos como “el búnker”, verán peligrar su estatus político y esgrimirán argumentos tremendistas y alarmistas para que cunda el pánico entre la población, mientras al mismo tiempo promocionan todo tipo de atentados de signo fascista con el fin de crear alarma y miedo.
El 14 de Julio de este año se vota la reforma parcial del código penal, por el cual se pretendía que dejara de ser delito la libertad ideológica y la adscripción a partido y sindicato cualesquiera. La amenaza que ven los ultras es que gracias a esta reforma el PCE y afines pudieran ser partidos legales. No obstante el texto no queda claro del todo; podrán ser legalizables todos aquellos partidos que decidieran entrar de pleno derecho en el juego político legal (dicho así esto a grosso modo), pero no aquellos que estuvieran sometidos a disciplina internacional, tales como el viejo PCE: el problema es que desde que Carrillo y su homólogo italiano fundaron el eurocomunismo, el PCE ya no estaba sometido a disciplina internacional. Los ultras continuaban a la espera.
El día 16 Suárez comparece en televisión para explicar su programa político a la población. Éste se puede resumir en dos ideas fundamentales: la instauración de un estado regido por la soberanía popular y un gobierno representativo, y la concesión de una inmediata amnistía a los presos políticos, de la cual no se beneficiarían en principio aquellos presos políticos encarcelados por delitos de terrorismo (no obstante se benefician de ella todos los encausados de ultraderecha en los altercados y el asesinato de Montejurra): los comunistas Simón Sánchez Montero y Santiago Álvarez se benefician de ella, aunque declaran que al seguir siendo ilegal el partido en el que militan no descartan que puedan volver a prisión. Al mismo tiempo, Suárez comienza a entablar entrevistas con la oposición, a excepción del PCE.

10 de Septiembre de 1976: Suárez presenta ante la opinión pública el proyecto de ley para la reforma política. Dentro de ésta se estipula la libertad sindical.
Tras la victoria de Franco en 1939 quedaron declarados ilegales todos los partidos políticos y sindicatos; siguiendo la doctrina nacional-sindicalista, se creo el llamado sindicato vertical, que servía de enlace entre los trabajadores y la patronal: éste, obviamente, estaba controlado por la patronal, que además eran miembros del partido único generalmente. A partir de 1975, tras las últimas elecciones sindicales, en las cuales CC.OO decidió presentarse a cara descubierta a la candidatura de los puestos de base, sucedió un fenómeno curioso: CC.OO ganó en la base, creando una situación conflictiva en la patronal, pues mientras el sindicato vertical mandaba arriba, las bases de éste estaban en poder de sus enemigos: los sindicalistas comunistas. En las últimas eras del franquismo, el sindicato vertical era representado en las cortes por el siniestro García Carrés, un personaje que jugará cierto papel en esta historia, aunque los historiadores más jóvenes le recuerden por ser el único civil, que se supiera, involucrado en el intento de golpe de estado del 23-F.
El reconocimiento de la libertad sindical implicaba reconocer, entre otros, a cuatro sindicatos, dos de ellos históricos: la socialista UGT, la anarcosindicalista CNT; USO, de inspiración obrero-católica; y la temible comunista Comisiones Obreras. Los ultras comienzan a verle las orejas al lobo, principalmente porque esto puede implicar su pérdida de control en los medios de producción y de los trabajadores. La luz roja de alarma salta entonces cuando, a raíz de esto, el teniente-general de Santiago, vicepresidente de asuntos de defensa, dimite. De Santiago envía además una misiva a sus compañeros de armas muy alarmante. El teniente-general Iniesta Cano le respalda con una encendida columna en el diario ultra “El Alcázar”. El gobierno entonces decide tomar cartas en el asunto y hace pasar a los dos militares a la reserva, pero se ve obligado a rectificar, pues por ley eso era imposible. Además, debido a estos sucesos, los teniente-generales de Santiago e Iniesta Cano pasan a ser los dos militares más admirados entre los ultras, mientras que el sustituto de de Santiago, Gutiérrez Mellado, adquiere para ellos el color de la traición y pasa a ser el blanco de sus iras e insultos. La alarma acerca de una posibilidad golpista comienza a tomar cuerpo.
Los meses siguientes vendrán marcados por una violencia y una tensión crecientes.

A finales de Agosto, mientras realizaba una pintada, el trabajador Francisco Javier Berdejo muere en Almería por disparos de la policía. El 8 de Septiembre, también a manos de la policía, muere el militante de CC.OO Jesús María Zabala en una manifestación pro-amnistía en Fuenterrabía (Guipúzcoa): el hecho desencadena la dimisión en pleno del ayuntamiento y una huelga general en Guipúzcoa el día 28 del mismo mes, en unas jornadas de alta tensión, coincidiendo con las últimas ejecuciones del año pasado. El 24 de Septiembre, en Santa Cruz de Tenerife, era asesinado también por la policía, al confundirle con un delincuente, el trabajador Bartolomé García. El 27 de Septiembre, mientras participaba en una manifestación, el estudiante Carlos González era asesinado por un comando de ultra-derecha denominado Guerrilleros de Cristo Rey. Todos estos sucesos conllevaron una gran indignación entre la población, que se veía involucrada sin ni tan siquiera quererlo: el temor a un enfrentamiento armado iba en aumento, especialmente el 4 de Octubre, cuando ETA asesina en San Sebastián a Juan María de Araluce, el presidente de la Diputación Provincial de Guipúzcoa y consejero del reino. La tensión va en aumento: la policía pide al gobierno el estado de excepción en Euskadi, que es denegado, mientras que la ultra-derecha comienza a demostrar su descontento incluso en insultos al rey y al gobierno; comienzan a esgrimir un lema que aplicarán a todos los que ETA o GRAPO mate: “les ha matado el gobierno”, y comienzan a pensar cada vez más en la necesidad de realizar algún tipo de “acto patriótico” definitivo.

Finalmente, el 16 de Noviembre el equipo de gobierno de Suárez lleva el proyecto de la reforma a las cortes para su votación. Durante los discursos se hace patente el enfrentamiento entre los aperturistas o reformistas y los inmovilistas, los ultras, como Blas Piñar y Fernández de la Vega; estos últimos acusan de una manera más o menos velada a los primeros de deslealtad, recordándoles los juramentos mano-sobre-la Biblia de defender a España y las ideas del Movimiento. No obstante, el resultado es abrumador, a la par que revelador: 425 votos a favor, 59 en contra, y 13 abstenciones. La ley para la reforma política queda así aprobada con un amplio respaldo por parte de la cámara: Suárez reposa su cabeza en el respaldo del sillón azul con gesto de alivio y de satisfacción, pero es muy posible que lo que pasó a partir de entonces tuviera como desencadenante este preciso momento. La ley saldrá a la calle para que los ciudadanos la voten en referéndum.
No obstante, la oposición opta por hacer campaña en favor de la abstención, debido a que todas las fuerzas políticas no circunscritas dentro de lo que era el movimiento seguían siendo ilegales, y además porque la oposición abogaba por la ruptura total con el régimen anterior, y no por una continuidad dentro de la legalidad, como pretendía el gobierno; pero a la vez, lo que menos les convenía era que la ley sacara un rotundo no que les hubiera llevado al principio de donde estaban y hubiera satisfecho a los ultras más crispados y crispantes. El aparato propagandístico de Suárez lanza entonces una masiva campaña contra la abstención, cuya banda sonora fue “Habla, pueblo habla”, interpretado por el grupo Vino Tinto.
La crispación de la ultra-derecha se hace patente el 20 de Noviembre, aniversario de la muerte de Franco y celebrado con toda la parafernalia fascista: al acto acuden los diputados más ultras. Los manifestantes corean insistentemente estos dos lemas: “Gobierno dimisión” y “Ejército al poder”; este último lema es el que más preocupa al gobierno: la posibilidad de que el generalato, compuesto en su mayoría por ex-combatientes de la guerra civil, pudiera dar un golpe de estado para devolver al país a la situación de dictadura militar. Alarmante además porque de los 59 votos en contra de la ley de la reforma política, 8 se correspondían a mandos militares.

Por su parte, la oposición entera se reúne para estudiar los propósitos de Suárez y llegan a un acuerdo en lo que van a exigir al gobierno, que, a grandes rasgos, se pueden resumir en tres puntos: reconocimiento de todos los grupos y sindicatos, neutralidad en los resultados de referéndum, reconocimiento de todas las nacionalidades del estado y disolución del Movimiento. Crean la llamada Comisión de los 9, que representaba de alguna manera todas las líneas ideológicas de la oposición democrática: comunistas, socialistas, demócrata-cristianos, liberales, y nacionalistas catalanes, vascos y gallegos. La comisión solicita una revista con el gobierno, pero no obtiene respuesta.
A todo esto hay que sumar otros hechos, algunos anecdóticos en apariencia: el 24 de Noviembre se ve en dos documentales, uno para la televisión sueca y otro para la francesa, al propio Santiago Carrillo circulando en coche por las calles de Madrid con total impunidad; es necesario recordar que Carrillo, a diferencia de Sánchez Montero y Álvarez, tenía condición de ilegal, y esta demostración suponía poner en evidencia al gobierno y a las fuerzas de seguridad de defensa del país. Esto no era más que el primer paso de su estrategia de echar un pulso al gobierno para, de alguna manera, forzarlo a legalizar el PCE. Semanas después Carrillo convoca a los principales medios de información, haciendo que los periodistas den rodeos alrededor de Madrid hasta llegar a un piso del centro en donde da una rueda de prensa; sus declaraciones no son sorprendentes ni innovadoras: lo realmente importante de esto es el hecho en sí de que Carrillo pudiera dar en pleno Madrid una rueda de prensa para desesperación del entonces ministro de la gobernación Martín Villa.
Por su parte, también el PSOE de Felipe González, partido ilegal pero tolerado por el gobierno, plantea también su pulso al celebrar su XXVII congreso del PSOE a 10 días del referéndum: el 10 de diciembre arranca el primer congreso del PSOE celebrado en España desde 1932, contando además con las figuras más relevantes del socialismo internacional como François Miterrand, Pietro Neri, Olof Palme y Willy Brandt entre otros. El congreso, pese al tono intencionalmente moderado de González, acaba con la inclusión del término “marxista” en la base de la definición ideológica del partido y con el consabido cántico de “España mañana será republicana”, a pesar de que los dirigentes socialistas, al igual que los otros jefes de la oposición, habían renunciado a plantear al gobierno la problemática “república o monarquía” con el fin de entrar en el juego político.

Este panorama, aunque tenso, parecía discurrir por unos caminos de calma relativa. Pero nadie sospechaba que alguien o algunos, tal vez algún cerebro en la sombra, estaba planeando tensar la cuerda hasta hacer saltar  a ciertos elementos… Las piezas del juego ya están sobre el escenario, pero nadie sospecha que para ganar el juego tengan que ser sacrificados ciertos peones. El nombre GRAPO está a punto de hacer su aparición en escena, en un momento muy inoportuno, o tal vez oportuno, según se mire, o, mejor dicho, según quién lo mire.

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