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Estilos de la canción de autor


Para empezar debemos realizar una definición para ver qué lugar ocupa la canción de autor dentro del cosmos musical. Quedamos -y si no quedamos, lo declaro ahora- en que la canción de autor, y todas sus denominaciones, era un género, si por género entendemos aquella manera de hacer música que a su vez se subdivide en varios estilos e incluso subgéneros que agrupan otros estilos. Pongamos por caso el rock (o rock’n’roll): nadie sabría definir muy bien qué música es el rock, pues está conformada por diversos estilos como el rock clásico (rock’n’roll), rock duro, country-rock, acid-rock, jazz-rock, folk-rock, punk-rock… E, incluso, estos estilos se acaban desarrollando convirtiéndose en subgéneros con sus propios estilos (ejemplo: en el rock’n’roll, el rockabilly; en el rock duro, el heavy metal, el death metal, black metal), pero que en todos ellos se puede rastrear la huella de Chuck Berry, Bill Haley y Elvis Presley. En el caso de la canción de autor sucedería un tanto de lo mismo, salvo con una diferencia: mientras que en el rock y otros géneros es lo musical lo que los determina, en la canción de autor es la letra la que define al género; quiero decir que, estrictamente, no hay un género musical propiamente dicho (si acaso el folk), sino que la canción puede vestirse con la música que quiera. Si no, veamos: ¿cuál es exactamente el punto de unión entre Carlos Cano, Lluís Llach, Pau Riba, Oskorri y Joaquín Díaz? Musicalmente habría que esforzarse mucho, ya que uno hacía coplas, el otro canción francesa, el otro rock psicodélico y progresivo, Oskorri folk progresivo, y Joaquín Díaz música tradicional. Pero no cabe la menor duda, cuando uno los escucha, que sí hay algo en común: eso en común es la creatividad literaria, la profundización en el texto y la difusión poética, aunque en autores como Riba y Llach la música también cobre su importancia y protagonismo, quedando a la altura del texto.

Primitivamente, el cantautor tenía por estilo algo que sonaba a canción francesa, algunos pocos al principio, a canción portuguesa o a canción latinoamericana: esto es, un cantante con guitarra y, general pero no necesariamente, un acompañamiento básico (otra guitarra, un contrabajo, un celo o un piano: muy pocos tenían la suerte de contar con la orquestación de Algueró u otros). Este estilo primitivo, a caballo entre el cantautor francés y el nortemericano era bastante cómodo (Labordeta confiesa que, en parte, los conciertos eran tan simples porque hasta la última hora no sabían si iban a cantar) y permitía acentuar el protagonismo de la letra a través de la voz del cantante. Después, a los que consiguieron un cierto éxito comercial, como Joan Manuel Serrat, Patxi Andión o Víctor Manuel, se les adjudicó un arreglador y orquestador para sus canciones (aunque no pudieran, a veces, darse el lujo de dar conciertos con orquesta): en estos arreglos se nota la influencia de la canción francesa, pero también la de la canción melódica italiana, muy de moda en aquellos días gracias a festivales como el de San Remo.
Sin embargo, en el cambio de década, el tipo de cantautor bohemio y contestatario a lo Paco Ibáñez o a lo Raimon, sin que desapareciera, dejó paso a nuevas formas de entender la canción de autor, en donde la música cobraba tanta importancia como el texto. En parte, por la influencia de la música extranjera -especialmente anglosajona-, pero también, en el caso del folk, por el descubrimiento y posterior acercamiento a las fuentes musicales tradicionales de cada región como arma eficaz de pronunciamiento regionalista. Veamos simplemente algunos ejemplos de estilos que la canción de autor adoptó:

Canción francesa. Consistente en imitar la llamada Chanson française. No es un estilo musical, meramente dicho, único, sino que en la mayoría de los casos depende del intérprete al que se intente emular (sin sentido peyorativo). Por ejemplo: Espinàs, Labordeta, Pi de la Serra, Paco Ibáñez y otros son claramente brassenianos (en cuanto que emulan a Brassens), mientras que Llach o Patxi Andión son brelianos (en cuanto que siguen a Brel).
Canción norteamericana/ Folk (extranjero). Unida al estilo del folk americano, esta tendencia musical aglutinaba a aquellos cantautores que emulaban la canción de los folksingers de Estados Unidos como Pete Seeger y Woody Guthrie, y a los más nuevos como Bob Dylan o Joan Baez. Si la anterior fue bandera del colectivo Setze Jutges, este estilo lo era de el Grup de folk.
Canción portuguesa. Este estilo, también complicado de concretar, iba unido a la música popular portuguesa: fados y chulas y otras cosas; fue muy seguido en los 70 por la mayoría de los cantautores gallegos, pero también despertó admiración y seguimiento en otros como Imanol, Pablo Guerrero y Luis Pastor, quien se descubre en ella.
Canción latinoamericana. No influyó en un estilo musical concreto, sino en la forma de hacer canciones y cantarlas: Mikel Laboa, Labordeta, Sabandeños y otros, por no decir todos, se quedaron fascinados al oír la protesta amarga conjuntada con ternura de Violeta Parra y Atahualpa Yupanqui en temas como “Arauco tiene una pena” o “Preguntitas sobre Dios”. Aquel desgarro emocional, aquel lamento, ayudó a configurar una canción a veces fiera, a aveces tierna.

Digamos que estos fueron los estilos raíces extranjeros, que, la mayor parte de las veces, no actuaban solos en un artista, sino conjugados entre ellos. Ahora veremos los estilos-raíces autóctonos:

Nuevo flamenco. Una serie de cantaores, pero también cantautores, como fueron José Menese, Manuel Gerena y Enrique Morente; más adelante se sumarían Lole y Manuel o Vicente Soto “el Sordera”. Eran básicamente iguales a los anteriores, con la salvedad de que usaban el cante hondo para protestar, y, la verdad, no debería sorprender a nadie: el cante hondo es la expresión del lamento hecho voz del jornalero o el gitano.
Música tradicional. En este género no era tanto la creación literaria como la investigación y la interpretación del tema. Surge primeramente en el País Vasco con los cantautores del colectivo Ez Dok Amairu; en Castilla, gracias al legado del maestro Agapito Marazuela, con Joaquín Díaz y los grupos Nuevo Mester de Juglaría, Carcoma, Vino Tinto, La Fanega…, siguiendo hasta el colectivo Canción del Pueblo (Elisa Serna, v. g.); en Canarias, con Sabandeños, Verode o Chincanarios; en Baleares, María del Mar Bonet; en Andalucía con Jarcha; e incluso Pablo Guerrero comenzó haciendo canción de raigambre popular extremeña. Esta música daría más tarde lugar al folk.
Folk (autóctono). Es la música derivada de la interpretación de la música tradicional e influenciada en su base teórica por la canción norteamericana, portuguesa y, muy especialmente, latinoamericana: ya no se trataría tanto de la interpretación al pie de la letra, sino de la lectura libre que hace de la canción tradicional el artista. En esta lista entrarían los cantantes incluidos en la música tradicional, más Nuestro Pequeño Mundo, ya que se dedicaba a varios tipos de canciones tradicionales, y otros grupos nacidos durante los 70 como eran los vascos Oskorri, los aragoneses Labordeta, Boira y La Bullonera, o los gallegos Fuxan os Ventos, junto a los reconciliados con sus raíces miembros de Voces Ceibes; los asturianos Nuberu, o los madrileños Suburbano.
Copla. El colectivo andaluz Manifiesto Canción del Sur adoptó como bandera, rescatándola de años de rancia sensiblería nacional-flamenquista, a la copla andaluza, salvándola de su denostación pública a la vez que dignificándola como arte popular. Nadie duda en poner a Carlos Cano como el gran renovador del género.

A partir de ahí, de las dos ramas, la canción de autor va configurándose en algo original y autóctono, desarrollando nuevas vías musicales, o reinventando otras, uniéndose, en muchas ocasiones, a estilos extranjeros. Veremos:

Canción melódica. Debido al éxito de la canción melódica italiana gracias a festivales de música como el de San Remo, la balada a la italiana se puso de moda. Es fácil reconocerla incluso en la música de algunos cantautores como Serrat, Lluís Llach o Patxi Andión, pero dotada a veces de fuertes cargas de denuncia, reivindicación o testimonio poético.
Folk-rock
. Nacido del encuentro del folk-rock americano con el folk autóctono, nacen una serie de grupos y solisas que reinventan un género extranjero para crear uno propio en donde reivindicar la poesía y hacer denuncia: grupos como los ya nombrados Nuestro Pequeño Mundo, Aguaviva, Almas Humildes, Esquirols, Falsterbo 3… Fueron grupos que siguieron las mismas estructuras que los americanos Byrds o Mamas & Papas, reinventando la música folk autóctona y la foránea.
Jazz y Blues tradicional. Algo más minoritario que el folk-rock, hubo algunos cantautores enamorados del jazz y del blues al estilo tradicional. Lluís Llach y Francesc Pi de la Serra son los dos grandes ejemplos de amantes del jazz, especialmente por lo que este estilo tiene de creación y libertad musical; amantes del blues fueron también Pau Riba, Enric Barbat o Guillem d’Efak, y diversos miembros del Grup de Folk. De vez en cuando, gigantes del jazz catalán como Tete Montoliu participaron en la grabación de discos (Tete, por ejemplo, colaboró con Serrat muchas veces, y versionó su “Paraules d’amor” al piano) de los cantautores catalanes.
Rock progresivo y psicodélico. Con la llegada de los hippies a las costas baleares y catalanas, también llegaron estos estilos musicales, que arraigaron muy bien, especialmente, en Cataluña y Andalucía. El gran responsable fue Pau Riba, un cantautor de folk que transmutó al rock psicodélico por la influencia de Beatles y Dylan; junto a él, los también catalanes Jaume Sisa (cantautor galáctico) y Albert Batiste, además del madrileño José Manuel Bravo “el Cachas”. En Andalucía destaca el grupo Triana, uno de esos fenómenos a caballo entre el rock y la canción de autor, mezclando rock y flamenco con excelente poesía de raigambre lorquiana: su disco Hijos del agobio contiene letras interesantes, testimonio y denuncia del año en que fue grabado. También hubo rock progresivo en Euskadi, con Errobi, o en Galicia, con NHU (no confundir con el grupo de rock duro Ñu), gracias, sobre todo, a Bibiano: un cantautor que mezclaba poesía con la música celta de Galicia y el rock más progresivo a la manera de Jethro Tull o Gwendal, igual que hacían Oskorri en Euskadi también. Sin embargo, no enumeraremos aquí a los grupos más importantes, ya que eso lo reservo para otra entrega.
Rock. Nacido ya como estilo de cantautor a finales de los 70, se trata del rock a la manera de Bruce Springsteen. Este será practicado por nuevos cantautores que fueron apareciendo durante los tres últimos años de los 70, alejados ya del cantautor tipo folk y acercándose al nuevo paradigma de cantautor urbano, ya profetizado por Hilario Camacho anteriormente, preocupado por nuevos temas como la depresión en los barrios o el paro, etc. Son, por ejemplo, Joaquín Sabina, los vascos Gorka Knörr y Ruper Ordorika, etcétera.
Salsa, ritmos caribeños. Un estilo bastante minoritario, de clara influencia de la Nueva Trova cubana, cuenta con fieles como Caco Senante o Alberto Pérez, y también con fans ocasionales como Sabina o Hilario Camacho.

Es muy posible que esta entrada no sea muy acertada: a fin de cuentas, no soy musicólogo y, lo más importante, me separan 40 años de diferencia de algunos de estos fenómenos. En cualquier caso, lo he intentado… Pero he de hacer notar que en la mayoría de los casos un cantautor no se cierra a un solo estilo de música. En mi opinión, al dar cierta primacía e independencia al texto por encima de la música, y componer ésta en función de la palabra y no al revés, como en otros géneros y estilos musicales, se obtiene gran libertad y gran permutabilidad musical. Por ejemplo, Llach, uno de los mejores, maneja un abanico amplio de estilos que van desde la canción francesa y la balada italiana al jazz y al rock; Serrat, por su parte, no dudó en cantar con aires de pasodoble a Baladona, o cantarles una rumba a los albañiles, mientras que en la siguiente pista encontramos folk… Hay muy pocos que se limiten a un estilo o a una serie de estilos, sin que ello constituya que sean mejores o peores. Lo que sí está claro es que, gracias, por una parte, a una serie de productores, y arregladores, como el gran Alberto Gambino (también cantautor junto a Claudina Gambino), y, por otra y más importante, a las inquietudes musicales de la mayoría, se consigue evolucionar desde el cantautor convencional de guitarra, que denuncia y que arenga, a la figura del compositor. Por citar a algunos grandes compositores, arregladores y orquestadores dentro del estilo, podríamos nombrar a Llach, a Pi de la Serra, a Luis Eduardo Aute, Alberto Gambino, Natxo de Felipe y su conjunto Oskorri, Bibiano, Pau Riba, y un larguísimo etcétera. Llegó un punto en el que ya no sólo se exigían buenas letras, sino también buenas músicas, creativas y originales, aunque en más de una ocasión -como ya pasara fuera- la invención musical conste un disgusto por parte de un crítico que de reaccionario se quedó sordo: le pasó a Bibiano con su genial interpretación rockera del clásico de Rosalía “Sombra Negra”… Se acercaban los 80 y algunos seguían pensando como en los 50.

Gernikako Arbola


Para quién no lo sepa, el Árbol de Guernica -Gernikako Arbola- era el roble bajo el cual, durante la Edad Media, el señor de Vizcaya juraba los fueros. Pasadas las eras, el árbol milenario se convirtió en el símbolo de las libertades del Pueblo Vasco, y, por lo tanto, en un símbolo del orgullo y de la reivindicación de los vascos, de tal manera que uno de los himnos abertzales (patriotas) más apreciados es "Gernikako Arbola", del poeta y guerrillero Joxe Maria Iparragirre. Sin embargo, éste de a continuación, es un poema de Gabriel Celaya:


Gernikako Arbola
(El Árbol de Guernica)

Era en la primavera del año treinta y sieta
cuando llegué a Guernica.
Allí se fabricaban boquillas de careta
anti-gas. Yo debía
-servicio de inspección- ver qué diablos pasaba
o qué no funcionaba.
Allí, en Guernica, estaban las fuerzas guipuzcoanas
nuevas, y yo debía
-servicio de instrucción- enseñarles la humana
protección que es posible cuando con gas atacan.
Todo me parecía remoto. Aunque cumplía
lo debido, imposible
era pensar que nadie lanzase tal ataque.
El frente estaba lejos. Brillaba el cielo indemne.
Y todo hay que decirlo:
hacía mucho tiempo que no comía cordero,
ni comía pan blanco, como allí, en retaguardia.
¡Parecía tan fácil la paz! No se entendían
la ira y la mentira.
A veces visitaba nuestro árbol de Guernica,
y miraba el azul,
un azul que duró todos aquellos días,
un ancho azul tranquilo que nada parecía
podría perturbar, marzo querido.
¡Ay, quién diría
que a poco de marcharme zumbaría en el cielo,
en ese mismo cielo que parecía indemne,
limpio de mancha y leve,
el horror de una muerte mecánica y salvaje!
¡Ay, quién diría!
¡Ay, dilo tú si puedes, Gernikako Arbola,
dilo con tu raíz, tus ramas y tus niños,
dilo si eso es posible,
di con la libertad de los vascos antiguos,
con el temblor de fronda que cubre el país entero
y dice lo que somos, diciendo lo que fuimos!
¡Ay, si es posible, dilo!

Gabriel Celaya

The Basque Club


 

Gure lagunei


Hace ya muchos años, 30 aproximadamente, Urko escribió esta canción en memoria por los fusilados del 27 de Septiembre. Yo simplemente recojo esta canción porque este es un espacio dedicado a esto y no hay ninguna intención más allá de esto: nadie vea aquí, aprovechándose de las circunstancias que estoy mandando un mensaje más allá que la de rendir homenaje a Urko, genial cantautor vasco, y, por qué no, denunciar aquel hecho. Antes de que nadie diga que es una canción no sé qué y no sé cuántos, porque el río anda revuelto y hay que curarse de espantos, recuerdo que el Papa Pablo VI apeló por el perdón de los 5 chicos también. La pongo porque esa parte de "Soy un hijo de Extremadura" me da un escalofrío y me hace brotar una lágrima:


Gure lagunei

1) Mendiak erretzen direnean
Mendiak erretzen direnean
orduan
zuen gogoak,
han egongo dira begira.
gogorra izan zen guretzat
baina hamaika aldiz gogorrago
izan zen zuen gurasoentzat.
Mila aldiz gogorrago.


2) Madarikatuak

Baina alferrik. Madarikatuak. Mila aldiz
madarikatuak!!!
irailaren hogeitazazpiak
abertzaleen bihotzean
betiko iraungo du.
Otaegi
gau hura amarekin
bihotza leherturik sufrimenduaz
igaro zenuen.
Maria.
Zenbat aldiz zure ahotik negarrak ittota
zure semearen izena irten zen!!


3) Zuen Herria

Herria, zuen herria
Euskal-Herria guztia,
zutitu zen eta
gure herriko kaleak
ohiu bihurtu ziren.
"Herria zuekin" "Herria zuekin"
Herria zuekin dago.

2/1 GURE LAGUNEI


4) Extremadurako seme bateri
(melodía: "Atzo tun tun", tradicional navarra)

Yo soy hijo de Extremadura
con mi padre fui pastor.
niño y pobre vine a esta tierra,
que hoy es tierra de mi amor.
por servirla, me fui de casa.
de seis hijos, el mayor.
Niño y pobre vine a esta tierra,
que hoy es tierra de mi amor.
Trabajador, hermano amigo,
que en esta tierra partes el pan,
dame del tuyo y toma el mío,
vámonos juntos a luchar.
Tu hermano Txiki fue nuestro hermano,
ven a suplirlo con devoción.
Una mañana murió en euskera,
brotando sangre de su canción.
Trabajador…….
Tú también eres vasco de sangre,
que también es sangre el sudor,
canta en euskera y canta fuerte,
que Txiki oiga tu canción.
Herri hontako haur bat neu be
herri honentzat borrokan nabil,
herri honentzako bizi nahi diat,
eta beharrez gero hil.
Menditik behera erreka heldu,
beheretik gora amuarraina,
guk ere berdin borroka bidez
harrapako mendi gaina.
Izerditan eta nekaturik,
gailurrera heltzerakoan,
ur garbitik edanen diagu,
haritzaren itzalpean.
Mi hijo es hijo de Extremadura,
con su padre fue pastor,
cuando canta, canta en euskera,
yo no entiendo su canción.
Sus hermanos todos se callan,
y le escuchan con unción,
canta, hijo, canta en euskera
si esa es tu vocación.
Tus hermanos quieren seguirte
dales sombra y protección.
Canta, Txiki, canta en euskera
que esa es tu vocación.
Lur azpian dagozen anaiok
mendez mende bizi ditezen.
Euskal Herriaren errainetan
xixelatu heien izen.
Espainiako kartzelak hustu
geure sutonduok bete.
Ez da bakerik hemen izango
geureok geurera itzul arte.
Espainiako kartzelak hustu
geure sutonduok bete.
Ez da pakerik hemen izango
geure Euskadi askatu arte.


5) Alferrikakoa izango zaie

Baina alferrikakoa izango zaie
hilketa hau ere
herri bat garela jakin nahi ez dutenei,
gure kultura mesprezatzen dutenei,
gure gizonak gorrotatzen dituztenei,
Jainkoaren izena ahozabalka
darabiltenei,
eta herria zapaltzen, itotzen, hiltzen
dutenei.
Alferrik.
Herriaren oihua ezbaita isilduko,
askatasunaren garrasia
euskal borrokalari guztien eztarria
ezbaita sikatuko.
ASKATASUNA, ASKATASUNA!!
Hitz madarikatua zapaltzaileentzat,
Esplotazioaz bizitzen direnentzat.
Baina, hitz maitagarria
euskal abertzaleentzat.
Baina, hala ere
ezina izango zaie ezezagutza,
ezina bagarela ukatzea,
ezina egunetik egunera
kontzientzi hedatzearen gelditzea.
Eta ez gaituzte akabatuko
Txiki eta Otaegi erahil zituzten
egun berean, mementu berean,
Euskadiren bihotzean
beste milaka bihotz piztu baitzen borrokalarien
bidea berrartu, berrurratu eta jarraitu nahiean.


6) Aberri ala hil

Aberri ala hil, Euzkadi ala hil
Aberri ala hil, Euzkadi ala hil
Aberri ala hil, Euzkadi ala hil


A nuestros amigos


1) Cuando se queman los montes

Cuando los montes se quemen,/ cuando los arroyos se hayan secado,/ vuestros espíritus estarán allí/ mirándonos./ fue cruel para nosotros,/ pero infinitamente más cruel/ para vuestros padres.


2) Malditos

Pero en vano./ MALDITOS!!/ Sí, mil veces MALDITOS!!/ El 27 de setiembre/ quedará grabado indeleblemente/ en el corazón de los patriotas./ Vosotros con vuestra justicia,/ matasteis a nuestros compañeros./ Otaegi/ Aquel día con tu alma/ el corazón roto por el sufrimiento./ María/ Cuántas veces salió de tu boca /ahogado por el llanto el nombre de tu hijo.


3) Vuestro pueblo

El pueblo, vuestro pueblo, todo el Pueblo Vasco/ se alzó y todas la calles/ se convirtieron en un clamor./ "el pueblo está con vosotros"./ "el pueblo está con vosotros"./ "el pueblo está con vosotros".


4) A un hijo de Extremadura

Ay cantor extranjero/ colócate a nuestro lado,/ escucha esta canción:
(estrofas 2, 3, 4 y 5)
Yo también soy hijo de este pueblo/ y lucho por él./ Quiero vivir en este pueblo,/ y si es preciso morir por él./ El riachuelo corre monte abajo,/ la trucha, en cambio, de abajo arriba./ También nosotros, mediante la lucha,/ conseguiremos la cima del monte./ Al llegar a la cumbre/ sudorosos y cansados,/ beberemos del agua limpia/ la sombra del roble.
(estrofas 9, 10 y 11).
Cincelad sus nombres/en las entrañas del Pueblo Vasco/para que los hermanos que yacen bajo tierra/vivan por los siglos de los siglos./Vaciad las cárceles de España,/llenad nuestro hogares./No habrá paz aquí/ hasta que los nuestros vuelvan al hogar.Vaciad las cárceles de España,/ llenad nuestros hogares./No habrá paz aquí/hasta que los nuestros vuelvan al hogar./Vaciad las cárceles de España,/Llenad nuestros hogares./No habrá paz aquí/hasta que Euzkadi sea libre./ Telesforo Monzón

5) Les será inútil
Incluso esta muerte les será inútil,/ a aquellos que no quieren saber/ que somos un pueblo/ A aquellos que desprecian/ nuestra cultura/ y odian a nuestros hombres./ Aquellos que usando/ el nombre de Dios constantemente,/ explotan, ahogan y matan al pueblo./ Pero en vano,/ ya que el grito del pueblo/ no será callado./ El grito de libertad/ jamás se secará/ en la garganta/ de los luchadores vascos./ Libertad Libertad./ Palabra maldita para el opresor,/ para el que vive de la explotación./ Pero/ palabra entrañable/ para el patriota vasco./ Pero aún y todo/ les será posible ignorarnos,/ negar que existimos/ imposible detener la concienciación/ de día tras día./ Y no podrán exterminarnos,/ pues el mismo día,/ en el mismo momento/ en que asesinaron a TXIKI y a OTAEGI,/ brotaron miles de luchadores/ en el corazón de Euskadi,/ dispuesto a recoger,/ desbrozar y seguir/en la misma lucha.


6) Patria o muerte

Patria o muerte, Euzkadi o muerte
Patria o muerte, Euzkadi o muerte.


letra: Telesforo Monzón
música: Urko

País Basc


Recuerdo en aquel homenaje a Miguel Ángel Blanco como cuando Raimon
subió a cantar "País Basc", los ultra-sur del PP le abuchearon. ¡Cómo!
Pero si se merece una estatua… Simplemente, en su estrechez de
vistas, ellos no pueden soportar esa frase que dice "Gora Euskadi, diuen fort".
Aquí
le tenemos, con más fortuna y con un público más respetable que el
repugnante ejecutivo de entonces y sus perros de presa, cantando esta
maravillosa canción que compuso a raíz de un viaje al País Vasco en
1967, para apoyar el proceso de paz. Le pese a quien le pese, y, por
supuesto, per a qui estime a’l Raimon:

¡VISCA RAIMON!

Herriak ez du barkatuko


Título
Herriak ez du barkatuko
Intérprete
Imanol 

  1. Sindikato bertikalaren aurka
  2. Ardi faltso hoei
  3. Oskarria-Burgos 1970
  4. Eibarko forjarien kanta
  5. Zergatik kantutu
  6. Vietnam 1970
  7. Martillo pilón
  8. Caminito de Erandio
  9. Dialektikari gorespena
  10. El pueblo no olvidará

Año de edición: 1976

Comentarios: este disco, editado en 1976, corresponde al ciclo surgido en torno a los últimos fusilamientos del franquismo. Cuenta con las letras de Imanol, Gabriel Aresti y J. A. Artze. Dentro de la discografía de Imanol, es el 1º en conjuntar letras en vasco y en castellano, y el 1º de los 2 discos que cuenta con la colaboración del gran grupo bretón Gwendal, resultando, no sólo a nivel literario, sino también musical, un trabajo interesante en el que se encuentran las músicas tradicionales de Euskadi y de Bretaña.

Recorte de prensa: Festival de los Pueblo Ibéricos


El ‘Woodstock’ madrileño
El actual programador del Café Central organizó hace 20 años el Festival de
Pueblos Ibéricos

ALEX NIÑO,  –  Madrid
EL PAÍS  –  Madrid – 23-01-1996

 

El 9 de mayo de 1976, más de 50.000 jóvenes de todo el país se congregan
en el campus de la Universidad Autónoma, en Cantoblanco.
Brigadas especiales y decenas de policías a caballo y en jeeps se
han situado en los montículos que rodean la vaguada. El cantautor aragonés
José Antonio Labordeta, subido en un escenario, entona aquello de
“habrá un día en que todos al levantar la vista veremos una tierra que
ponga libertad”. Un grupo de universitarios corre hacia una de las
laderas, se echan a tierra y con sus cuerpos escriben también la palabra
libertad. Esto ocurría hace dos décadas y se trataba del Festival de
Pueblos Ibéricos, en el que participaron casi todos los grandes cantautores
españoles y algunos portugueses que habían estado, en su mayoría, vetados
durante el franquismo. En agosto de 1969 se había celebrado el legendario
festival de Woodstock, y Gerardo Pérez, un estudiante segoviano de 24 años
que había llegado a Madrid ese año para estudiar Derecho, pensó que sería
una buena idea organizar un recital “en la misma onda. Pero, claro,
como era España y los años setenta, tenía que ser progre. Mientras
ellos hablaban del amor libre, a nosotros nos preocupaba más la amnistía y
la libertad”, explica Gerardo, a quien hoy se le puede encontrar a
menudo en el madrileño Café Central, el conocido club de jazz, que él mismo
fundó en 1982 junto a tres amigos más. El dictador Franco había muerto sólo
cinco meses atrás, y organizar un recital de estas características era
prácticamente imposible entonces. De hecho, nadie, salvo Gerardo, creía que
finalmente lo autorizarían. Muchos, incluidos sus compañeros de partido
-militaba en el PTE (Partido del Trabajo de España)- le tildaron de loco.
“Me decepcionó mucho la actitud de los partidos políticos. No creían
que el festival se pudiera hacer y, en vez de trabajar para que se celebrara,
estuvieron más pendientes de preparar manifestaciones y movilizaciones de
protesta para cuando se prohibiera”.

La negociación con el rector de la Autónoma y el Ministerio de Educación no fue
fácil. Hasta el mismo sábado, 8 de mayo, no llegó la autorización. Una de
las condiciones que puso el rector Gratiniano Nieto consistió en que las
letras de las canciones llevasen los sellos de la Dirección General
de Cultura Popular y de la Sociedad General de Autores. Y al final se
permitió el festival, pero sólo un día y no dos como se pretendía.

A pesar de que no hubo transporte público a Cantoblanco, aquel domingo
por la mañana el campus de la
Autónoma se llenó de miles de jóvenes llegados de todas
las regiones del país. “Fueron 50.000 valientes, porque la verdad es
que nadie sabía cómo iba a safl r la cosa. Teníamos mucho miedo. También lo
tenían los cantantes. Alguno se me rebeló, como Raimon. Yo había pensado
que él cerrara el recital, como broche final. Pero todos tenían muchas
ganas de cantar y quitarse de en medio rápidamente, y no lo digo como
crítica, era bastante lógico. Raimon dijo que él cantaba después de Pi de la Serra y se iba
rápidamente para coger el avión a Barcelona”, cuenta Gerardo.

Para evitar incidentes, los organizadores pidieron al público que al
menos al principio no sacaran las banderas -la íkurríña, por
ejemplo, era ilegal- ni gritaran consignas políticas para que no
suspendieran el festival. Y así fue. La gente permaneció la primera hora
bastante calmada. Pero después, todo el mundo sacó su bandera: Euskadi,
Galicia, Cataluña, Comuneros de Castilla, Andalucía, Valencia, Aragón… y
hasta el Frente Polisario, además de la republicana y la de distintos
partidos políticos. El mismo Gerardo, subido al escenario, hizo ondear la
bandera catalana cuando actuó Raimon. Pronto se oyeron los gritos de
amnistía y libertad.No hubo incidentes. Ni siquiera se vendieron bebidas
alcohólicas, y EL PAíS -hacía sólo cinco días que estaba en la calle-
recogió al respecto una anécdota muy ilustrativa: cuando le tocó el turno
al cantaor Manuel Gerena, éste pidió un poco de vino o cerveza para poder
arrancarse, “porque la
Fanta no sirve para esto”, bromeó. Sólo hubo un
momento tenso. A las seis de la tarde, un espontáneo saltó al escenario e.
informó de que en la tradicional reunión de carlistas en Montejurra un
fascista había matado a un joven de 20 años. Se guardaron dos minutos de
silencio y por fortuna nadie perdió los nervios.

Además de los ya mencionados, actuaron La Bullonera, Bibiano y
Benedicto, Miró Casavella, Luis, Pastor, La Fanega, Daniel Vega,
Julia León, Enrique Morente, Miriam de Ríu, Elisa Serna, Fernando Unsain,
Adolfo Celdrán, Pablo Guerrero, Mikel Laboa, Víctor Manuel, Gabriel
González y los lusos Fausto y Vitorino. La actuación de éstos fue muy emotiva,
ya que interpretaron el Grandóla, vila morena, la canción de la revolución
de los claveles
.Al atardecer, cuando la luz recortaba en el horizonte
las siluetas de los policías a caballo, terminó el recital folk y los
asistentes se retiraron pacíficamente. Los estudiantes recogieron todos los
desperdicios y dejaron la explanada como una patena. En los meses
siguientes, varias universidades españolas solicitaron permiso para r
festivales similares. Ninguno fue autorizado. El Festival de Pueblos
Ibéricos fue también el último acto que Gerardo Pérez -que hoy tiene 44
años- organizó en la universidad. En 1973 había fundado la Asociación Cultura
y Derecho con la idea de incorporar a la vida cotidiana de la facultad
conciertos, conferencias, recitales de poesía, teatro o jornadas sobre
cine. “No era fácil”, comenta. “Muchas de estas actividades
eran boicoteadas o se prohibían en *el último momento, sin saber por qué.
Al tanguista Carlos Montero, por ejemplo, nunca le dejaron actuar, y eso
que sus canciones no eran políticas”. El mismo Gerardo estuvo tres
veces detenido, y dos de ellas ingresó en Carabanchel por negarse a pagar
IN unas multas exorbitadas.Aunque a veces siente nostalgia de aquella etapa
universitaria, asegura no compartir el “desencanto” de su generación.
“Yo no he participado de esa decepción. El ver a la policía y no tener
miedo y el poder ex presar mis ideas sin ser detenido me parece algo
estupendo”. Nunca llegó a ejercer como abogado. En 1980 organizó los
primeros carnavales madrileños -en la dictadura estaban prohibidos-,
apoyado por el alcalde Enrique Tierno. En la actualidad se dedica a
preparar los conciertos del Café Central y no milita en ningún partido:
“Me pasé desde el año 1971 al 1978 en reuniones del partido,
discutiendo si éramos maoístas, estalinistas, leninistas o revisionistas.
Era horroroso. Claro que entonces era un ejercicio de pura dignidad hacer
algo por cambiar la situación. Este país era un agobio”.

© El País S.L. |
Prisacom S.A.

 

 

El episodio de los carlistas es bien conocido: González Lucini, en su Crónica de los silencios rotos, cree que el anuncio tuvo lugar durante la actuación de Benedicto. De nuevo vemos como los artistas dieron una lección de solidaridad, unidad, buenhacer y sensatez que muchas veces quieren quitarle personas interesadas y malintencionadas a algunos protagonistas de aquellos días.

 

 

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