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José Afonso’s “Coro da primavera”, (with a Luis Pastor’s cover)


José Afonso with Júlio Pereira y Janita Salomé (author: Henrique BotelhoCantigas do Maio (Song of May) was a José Afonso’s more revolutionary LP, as in its lyrics as in its music. “Zeca” was leaving a little behind the otrhodoxy of the Portuguese traditional song as he saw to the new Portuguese songwriters, more progresive in music, but clearly influenced by him, but he was not leaving the popular feeling anyway. So this progress culminate in 1971, with a record full of optimistic, but revolutionary and realistic songs too; in this album, recorded in Paris, was included his most very famous song: “Grândola vila morena”, anthem of the Portuguese revolution that shall be happened three years later. But other song a little prophetic against the dictatorship of Marcelo Caetano (heir of Oliveira Salazar) was “Coro da Primavera”, which ends the album:

Coro da Primavera

Cobre-te canalha
Na mortalha
Hoje o rei vai nu

Os velhos tiranos
De há mil anos
Morrem como tu

Abre uma trincheira
Companheira
Deita-te no chão

Sempre à tua frente
Viste gente
Doutra condição

Ergue-te ó Sol de Verão
Somos nós os teus cantores
Da matinal canção
Ouvem-se já os rumores
Ouvem-se já os clamores
Ouvem-se já os tambores

Livra-te
do medo
Que bem cedo
Há-de o Sol queimar

E tu camarada
Põe-te em guarda
Que te vão matar
Venham lavradeiras
Mondadeiras
Deste campo em flor

Venham enlaçadas
De mãos dadas
Semear o amor

Ergue-te ó Sol de Verão
Somos nós os teus cantores
Da matinal canção
Ouvem-se já os rumores
Ouvem-se já os clamores
Ouvem-se já os tambores

Venha a maré cheia
Duma ideia
P’ra nos empurrar

Só um pensamento
No momento
P’ra nos despertar

Eia mais um braço
E outro braço
Nos conduz irmão

Sempre a nossa fome
Nos consome
Dá-me a tua mão

Ergue-te ó Sol de Verão
Somos nós os teus cantores
Da matinal canção
Ouvem-se já os rumores
Ouvem-se já os clamores
Ouvem-se já os tambores

José Afonso


The staff of "Vallecas"; from top to bottom and from left to right: Luis Fernández Soria (sound), Carlos Llorente (flute and percussion), Castor (poet-lyiricist), Jean Pierre Torlois (guitars), Fausto, L. Pastor, Vitorino, Miguel Ángel Chastang (bass), Luis Suárez Rufo (arrangements) and Antonio Gómez (producer). Photo by Máximo MorenoAnd, if this song closes the original LP, in 1976 a cover of the song was opening Vallecas (a popular neighbourhood of Madrid where he lived), the second LP of Spanish songwriter Luis Pastor, one of the songwriters of Spain more influenced by the Portuguese singers, and very specially, by Zeca Afonso. The Portuguese Revolution, the Revolução dos Cravos (Revolution of the Carnations), gave hopes to the Spanish population for the end of Franco’s dictatorship, that still was active even after general Franco’s death. So Luis took the song –accompanied, by the way, by two Portuguese songwriters and musicians: Fausto and Vitorino- in this spirit of ending at once and for all with all those things of repression:

Coro de la primavera

Cúbrete canalla
con la mortaja
el rey desnudo va.
Los viejos tiranos
hace mil años
mueren como tú.
Cava una trinchera
compañera
pon tu cuerpo a tierra.
Siempre en tu frente
viste gente
de otra condición.
 
LEVÁNTATE, ¡OH! SOL DE VERANO
SOMOS NOSOTROS TUS CANTORES,
DE LA CANCIÓN DE MAÑANA
SE OYEN YA LOS RUMORES
SE OYEN YA LOS CLAMORES
SE OYEN YA LOS TAMBORES.
 
Líbrate del miedo
que temprano
el sol ha de quemar.
Y tú, camarada,
ponte en guardia
que te matarán.
Vengan labradoras
mondadoras
de este campo en flor.
Vengan enlazadas
manos juntas
a sembrar el amor.
 
LEVÁNTATE…
 
Venga la marea
con una idea
nos empujará.
Sólo un pensamiento
en un momento
nos despertará.
Pronto ya tu brazo
y otro brazo
nos conduce, hermano.
Siempre nuestra hambre
nos consume,
dame ya tu mano.
 
LEVÁNTATE…


As Luis’ cover is very similar to the original lyric, we translate only the Portuguese lyric to English:

Chorus of Springtime

Cover up yourself, swine,/ in a mortise/ the king goes naked today.// A thousand year/ old tyrants/ die just like you.// Open up a trench/ comrade of you/ lay down on the floor.// Always in your front/ you saw people/ of another condition.// Arise, oh Summer Sun,/ we are your singers/ Of the morning song/ it’s listening now the rumors,/ it’s listening now the clamors/ it’s listening now the drums.// Release yourself/ from fear/ For very soon/ Sun musts burn it.// And you comrade/ put yourself on guard/ for they are going to kill you/ Come up wenchs/ peeler girls/ of these fields in bloom.// May come up entwined/ hand in hand/ to seed up love.// Come up the tide full/ of an idea/ to push us.// Just a thought/ in the instant/ to wake us.// Take one more arm/ and another arm/ drive us brother.// Always our hunger/ drains us/ give me your hand.// Arise, oh Summer Sun,/ we are your singers/ Of the morning song/ it’s listening now the rumors,/ it’s listening now the clamors/ it’s listening now the drums.


Zeca’s site: http://www.aja.pt/

Luis Pastor’s site: http://www.luispastor.com/

Himnos para un recital: 13 de Marzo


Woodstock y Monterey no fueron los únicos festivales pop (o rock) de los años 60, pero sí los más importantes: Monterey porque fue el primero, y Woodstock porque batió varios récords y significó mucho para la época, hasta el punto de quererse imitar su espíritu libertario, pero con desastrosas consecuencias la mayoría de las veces. Quizás siguiera en importancia el de la Isla de Wight, en el Reino Unido, y después algunos más o menos menores en Estados Unidos y Europa. Pero, ¿qué pasaba en España? ¿Hubo festivales memorables? Sí, pero por desgracia, no tan recordados ni tan publicitados, por varias razones.

Raimon, cantante cívico ("La crisis de la Nova Cançó", Luis Carandell: www.triunfodigital.com)A finales de los 60 y principios de los 70, no es que no hubiera ganas ni afición, y había gente en las discográficas, productoras, radios y televisión muy preparada para haberlo hecho –como luego demostraron al organizar eventos similares y las primeras actuaciones (¡por fin!) de los grandes grupos extranjeros, aunque en su país estuvieran ya en cierto declive, no muchas veces merecido-, pero había varios atenuantes. Celebrar un festival de la canción pop y rock tal como éstos, que reuniera a los grupos más punteros tanto nacionales como internacionales, era algo imposible por varias razones: la mayoría de esos grupos o estaban vetados en este país, o se negaban a venir mientras no hubiera un régimen democrático (a pesar de las fotos de los siempre sonrientes Beatles posando con un sombrero cordobés, en su única visita a España en 1965, el cuarteto salió espantado del país: el cómo la policía trataba a los asistentes, la horrible diferencia entre pudientes y pobres –mayor de la que pudieran ver en su propio país-, y los comentarios chovinistas fuera de tono de la prensa afín al régimen, eran motivos suficientes como para no repetir… quizás incluso pensaran que no fueron detenidos de milagro). El festival de Woodstock fue cubierto por la prensa y la televisión nacional, y, aunque a veces se hizo a instancias de los periodistas más jóvenes, aficionados al rock y críticos con el régimen, se tuvo que emplear el idioma oficial del régimen y presentarlos como degenerados morales, un ejemplo a no seguir.

También era imposible hacerlo con grupos y cantantes nacionales: en primer lugar, por la prohibición de tocar a muchos de estos artistas, para nada simpatizantes con el régimen, y, por supuesto, los organismos locales no iban a dar su consentimiento para estos actos, ya no sólo por discrepancias ideológicas, sino por las consecuencias que esto traería para sus respectivos cargos. Otra cosa eran los “festivales del canción comercial”: Benidorm, “del Mediterráneo”, etc., pero eran organizados por las discográficas y eran más bien concursos (“eurovisiones” en miniatura); se celebraban siempre previa censura y depuraciones, y la mayoría de sus asistentes eran cantantes bastantes asépticos, y algunos simpatizantes del régimen, lo cual no fue óbice para que se llevaran el susto cuando Raimon –nuestro protagonista de hoy- participó acompañado de Salomé cantando en catalán; y, aunque es una canción de lo más aséptico y comercial, la atención que concentró puso en guardia tanto a los organismos del régimen como a la organización, quienes juraron que “alguien así” jamás volvería a participar.

Cartel de la 2ª edición de Canet Rock, 1976Pero había muchas ganas, y no sólo por la música. El rock sinfónico, el duro y el progresivo comenzarían a tener sus encuentros multitudinarios a partir del año 75: su festival más importante fue el Canet Rock, realizado en la población de Canet de Mar, a imitación de Woodstock, y que tendría otras tres ediciones en los años siguientes. Es casi el único festival de rock de los años 70 que fue grabado en una película, concretamente por Francesc Belmunt, y que contó con los grupos más progresivos del rock catalán y andaluz: Gualberto, Iceberg, Companya Elèctrica Dharma, Lole y Manuel -con su flamenco, a veces puro, otras psicodélico-, etc., y cantautores “heterodoxos” y progresivos como Pau Riba (impresionante embutido en un bañador femenino) y Jaume Sisa (cuya actuación fue prohibida en último momento, aunque Bellmunt le recoge cantando al aire libre), y con la presencia de Maria del Mar Bonet, cantautora folk, pero siempre interesada en los progresos de la música. Pero, a pesar del carácter “apolitizado” del festival de rock, éste y otros similares recibieron las acostumbradas “críticas”, por llamarlo de alguna manera, de la prensa afín: “el festival del aullido”, decía el diario ultra El Alcazar, mientras que un lumbrera de columnista, no sé si por éste o por otro, recomendaba a los asistentes no quedarse dormidos en cualquier parte, pues corrían el peligro de que los basureros se confundieran y acabaran en el vertedero (un estilo periodístico que aún se puede encontrar en cierta prensa). Y es que, aunque el festival no tenía una significación política, o al menos clara, estos hippies españoles también eran incluidos en el mismo saco de “indeseables” para el franquismo.

sis hores 2Canet Rock era un descendiente de las Sis Hores de la Cançó a Canet, una serie de festivales multitudinarios, entre 1971 y 1978, en la misma población en la que participaron varios cantautores de la Nova Cançó: Pi de la Serra, Rafael Subirachs (quien en la edición de 1975 se arrancaba con una versión de “Els Segadors”, Ovidi Montllor, La Trinca (que fueron arrestados en la del 74), Maria del Mar Bonet y Toti Soler. Obviamente, éste sí tenía algunas finalidades políticas, y es casi milagroso que se pudiera realizar (sorprendente artículo en Blanco y negro, suplemento del ABC). La realidad es que los precursores de los grandes festivales fueron los cantautores contestatarios. Desde muy al principio, varios cantautores se reunían en recitales conjuntos en diversos lugares: parroquias de barrio, colegios mayores, centros de trabajadores… La mayoría de las veces con fines benéficos para sindicatos, trabajadores, parados y/ o represaliados, y, a veces, en la más absoluta clandestinidad. Si hubo un Woodstock de la canción de autor internacional, ése fue el celebrado en La Habana en 1967: el Festival de la Canción Protesta, que contó con trovadores de todas las partes del mundo, y, representando a España, estuvo Raimon. A parte de las Sis Hores, dos fueron los grandes “woodstocks” de la canción de autor en 1976: La Trobada dels Pobles, celebrado en Valencia, y que fue suspendido por la presencia de banderas no autorizadas (eran las banderas autonómicas aún no reconocidas); y el Festival de los Pueblos Ibéricos, celebrado en la Universidad Autónoma de Madrid, en el que, durante la actuación de Benedicto hubo cierta tensión cuando un espectador se subió al escenario para anunciar y denunciar el asesinato de Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos, dos carlistas de la rama demócrata, a manos de los mercenarios de la facción ultra del carlismo en Montejurra. A pesar de este suceso, el festival acabó felizmente. Ambos festivales reunieron a los cantautores y grupos de folk más destacados de cada región, incluso con invitados portugueses (Fausto y Vitorino), uruguayos y chilenos. Aunque hasta entonces, el rock y la canción de autor habían ido separados en estas aventuras, tendrían sus festivales conjuntos en futuros festivales, como las Fiestas del PCE y los conciertos multitudinarios contra la OTAN, en los cuales personas como Labordeta compartieron escenario con grupos como Obús, movidos por las mismas inquietudes.

campusEl escaso apoyo de las discográficas y productoras a estos eventos, se impidió que se pudiera desarrollar tanto cierta publicidad como una distribución de productos de estos eventos, como sí los tienen Woodstock y Monterey: películas, discos, etc., algo con lo que quizás sus protagonistas no estarían muy de acuerdo, pero los aficionados más jóvenes agradeceríamos su existencia. Por esa razón, hay pocas producciones que traten de estos eventos, y lo mismo pasa con las canciones que hablen de ellos. Sólo he encontrado una, a cargo de Raimon. Uno de los pioneros de los festivales de canción de autor fue uno realizado el 13 de Marzo de 1968 en el Gran Price de Barcelona, a beneficio de las Comisiones Obreras, en el que participaron, según Raimon, “mucha gente” (ignoro cuántos y quiénes, información tomada de aquí: http://a-cantiga-foi-uma-arma.blogspot.com/2009/08/viii-tu-que-mescoltes-amb-certa-por-iv.html). Tal y como Raimon presenta la canción en su recital del Campus de Bellaterra, el ambiente que se vivió se dividía entre la gente que pensaba que las cosas no podían cambiar, y, por contra, los que pensaban que sí, y era a ellos a quienes Raimon dedicaba esta canción. Aunque lo de esa fecha fuera más un recital que un festival, por ahora, es el único himno que he encontrado que hablara sobre un evento musical multitudinario de música no-comercial.

13 de Març, cançó dels creients

No ens ve de la terra i també de la terra
aquesta força que ens puja fins als límits del crit.
Perquè tenim la cançó contra la por d’ara,
perquè tenim la cançó contra la mort d’ara,
contra el dubte que s’amaga en més petit racó:
no ens ve de la terra i també de la terra.

Hem sortit al carrer convençuts tantes vegades.
Cada cop un poc més donem vida
a esperances segles i segles buscades.
No ens ve de la terra i també de la terra.

No sols és la ràbia i és també la ràbia,
aquesta ràbia més nostra que el pa,
que no és segur avui i qui sap si demà.
No sols és la ràbia i és també la ràbia
aquesta força que ens manté encara lluitant.
No ens ve de la terra i també de la terra.

13 de Marzo, canción de los creyentes

No nos viene de la tierra y también de la tierra/ esta fuerza que nos alza hasta los límites del grito./ Porque tenemos la canción contra el miedo de ahora,/ porque tenemos la canción contra la muerte de ahora,/ contra la duda que se esconde en el más pequeño rincón:/ no nos viene de la tierra y también de la tierra.// Hemos salido a la calle convencidos tantas veces./ Cada vez un poco más damos vida/ a esperanzas por siglos y siglos buscadas./ No nos viene de la tierra y también de la tierra.// No sólo es la rabia y es también la rabia,/ esta rabia más nuestra que el pan,/ que no es seguro hoy y quién sabe si mañana./ No sólo es la rabia y es también la rabia/ esta fuerza que nos mantiene aún luchando./ No nos viene de la tierra y también de la tierra.

Raimon

Influencias


Antes de desarrollar las diferentes dimensiones que trataremos, ofrezco una visión general de la historia del género, un género que, por otra parte, engloba varios géneros y estilos musicales, de los cuales ninguno puede decir con pleno derecho ser la música oficial de este género, aunque el estilo folk pueda ser el más reconocible. Aunque quizás lo más determinante y esencial de este género fuera la poesía, en esta parte nos vamos a ocupar sólo de las influencias musicales extranjeras que ayudaron a configurar la primera canción de autor española en general.

Miguel_Hernández_recitando_ante_el_Ejército_Popular. Los ecos: tras la guerra civil se produjo un silencio, un silencio que amenazaba desde siempre la vida y la palabra, que con la dictadura se hizo más efectivo y más pesado. Los expertos fijan el año 56 como el año del nacimiento de la canción de autor. A finales de los 50 se comenzaban a escuchar los rumores de la maravillosa canción francesa de Brel, Brassens, Ferre…, también llegaban los ecos de los cantautores folk sindicalistas norteamericanos como Seeger, Guthrie, Malvina Reynolds, Huddie Ledbetter… También llegaban desde tierras hermanas los rumores de Violeta Parra y Atahualpa Yupanqui. Y ya en los 60 las voces de los compañeros portugueses, José Afonso y Luis Cilia, y de la novel canción latinoamericana, Víctor Jara, Isabel y Ángel Parra o Daniel Viglietti dieron el impulso definitivo junto a la nueva canción folk norteamericana de Bob Dylan y Joan Baez. Aunque por lo general el estilo de aquí solía ser una amalgama de estas influencias, bien es cierto que son reconocibles en cada uno: Paco Ibáñez, Els Setze Jutges, Raimon y Ez dok Amairu tenían una influencia más francesa, mientras que El Grup de Folk prefería la canción norteamericana; Voces Ceibes, Luis Pastor y Adolfo Celdrán se inclinaban por la canción portuguesa; otros, como Labordeta, practicaban una suerte de mezcla de canción portuguesa y latinoamericana; luego estaba lo que en principio fue una minoría que interpretaba temas tradicionales como Joaquín Díaz o Nuevo Mester de Juglaría. Lo que subyace a todas estas influencias generalmente fue la necesidad de encontrar lenguajes musicales apropiados a las letras, y en otros casos o a la vez la traducción y adaptación de aquellos temas extranjeros a la situación nacional/ regional.

Leo Ferré y sus opiniones sobre el poder  La canción francesa fue la 1ª influencia para muchos: era aquella nacida justo después de la 2ª Guerra Mundial, con textos inteligentes, poéticos y satíricos. El vitalismo de Jacques Brel, el sarcasmo de Georges Brassens, el anarquismo de Léo Ferre y el romanticismo de Edith Piaf fueron para muchos una bEntrevista a Jacques Brel, Leo Ferré y Georges Brassensocanada de aire fresco en un país que carecía de él. Muchos fueron los cantantes noveles que se dejaron deslumbrar ante la gran canción francesa: prácticamente la totalidad de Setze Jutges, Labordeta, Paco Ibáñez, Aute… En muchos sentidos fue la primera gran influencia. La inteligencia y la audacia de aquella canción nacida de las ruinas de la 2ª Guerra Mundial, su crítica al status y a la clase social dominante después de esta terrible guerra, era como un aldabonazo en sus conciencias, no sólo por la letras, en muchos casos, sino también por el vitalismo y el desenfreno de una música alegre (a veces influenciada por el jazz) nada alienante.

The Almanac Singers - WOODY GUTHRIE, LEE HAYS, MILLARD LAMPELL, PETE SEEGER- fueron los portavoces en los 40 de obreros, negros y sindicatos: llegaron a grabar un disco de canciones republicanas de la guerra civil española La canción norteamericana fue adoptada por aquellos un poco más progresivos en la música. La canción estadounidense había tenido un peso muy importante en los años 40 y 50; el grupo The Almanac Singers, en donde esWoody Guthrie coa guitarra de matar (cortesía de Benedicto)taban Seeger y Guthrie, había compaginado las baladas tradicionales nortemaericanas con los cantos de lucha obreros y en pro de los movimientos sociales, amén de haber cantados canciones de la guerra civil española, tanto españolas como aquellas de la Brigada Lincoln. Pete Seeger y Woody Guthrie eran, además de cantantes, grandes recopiladores folkloristas, y pensaban realmente que la canción popular debía ser el vehículo artístico para la lucha por la igualdad. Junto a ellos se  encontraban también Hudy Leadbetter "Leadbelly", que recopilaba tonadas de blues rural, y Odetta (recientemente fallecida), que se convirtió en la voz de los derechos sociales de los negros. Su testigo y ejemplo sería recogido después por toda una generación de cantautores y folkloristas,como Bob Dylan, Joan Baez, Phil Ochs o Richie Havens. En España, El Grup de Folk y Nuestro Pequeño Mundo vieron la fuerza de protesta que estos autores tenían sin más que la canción tradicional de su país. El Grup de Folk ayudó a difundir a Pete Seeger y a Woody Guthrie, pero también a otros más modernos como Bob Dylan. Xesco Boix fue quien tradujo y adaptó a Seeger, mientras que Pau Riba, Albert Batista y Ramón Casajona seguían los estilos de Dylan. Las viejas canciones sindicalistas de los años 40 y 50 empezaron a traducirse a todos los idiomas del país: "No nos moverán", "No serem moguts" o "Non nos van mover" eran versiones lingüísticas de una misma canción norteamericana de los sindicatos algodoneros de los trabajadores negros. Por otro lado, la influencia de Seeger fue vital para la configuración del folk castellano, cuando después de conocerle Joaquín Díaz decide cantar antiguos romances y tonadas castellanas, convencido también de que era una vía adecuada para despertar la conciencia de un pueblo.

Sin embargo, yo pienso que aunque estas fueron importantes influencias, aquí se entendió mejor la canción latinoamericana y portuguesa por una simple razón: 1º, la facilidad del idioma, y 2º la semejanza de los temas: eran todas ellas tierras sin libertad, con los mismo problemas de obreros y campesinos y su lucha contra el poder.

Violeta Parra Canción latinoamericana: especialmente importante fue el estilo andino. Violeta Parra y Atahualpa Yupanqui fueron sembradores de semillasAtahualpa Yupanqui: poeta cantor de la ternura aquí y allí (e incluso en Norteamérica): era una canción influenciada por el pensamiento social de izquierdas y por el indigenismo; eran cantos para los campesinos. También importante fue la llamada Nueva Troba Cubana, que surgió tras la revolución de Fidel Castro, con Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, y con Carlos Puebla de padrino: se dedicaron a exportar la idea revolucionaria a través de la música. Por eso y por su procedencia, aquí se la observaba con lupa. Luego grandes figura de aquí y de allá: la figura de Víctor Jara creció injustamente, injustamente porque lo hizo a costa de su vida; se convirtió en un símbolo para todos, un compañero al que reivindicar: muchos debieron pensar que nada impedía el que alguno fuera el siguiente en caer víctima de la represión. La influencia de la canción Latinoamericana en la española es innegable, pero no reducible al idioma; era además la forma de cantar, aquella mezcla que tan bien practicaban Atahualpa y Violeta de rebledía y ternura, aquel grito de rabia bien templado que de repente se convertía en un susurro arrullador: personas tan diferentes como Labordeta, Mikel Laboa o Benedicto, entre muchos, se sintieron deslumbrados y pequeños al escuchar "Preguntitas sobre Dios" (también conocida como "El abuelo") del gran Atahualpa Yupanqui.

Colisseo, 1974. De izquierda a derecha: José Barata Moura, Vitorino, José Jorge Letria, Fausto, Manuel Freire, Zeca Afonso, Adriano Correia de Oliveira Canción portuguesa: fue muy parecida a la de aquí, bebió de las mismas fuentes y sufrió una dictadura y censura parecida. Allí creció la figura de José Afonso alegre y justamente porque su canción "Grândola, vila morena" fue la contraseña del comienzo de la Revolución de los Claveles; de esta manera, nadie puede evocar tal episodio sin recordar la canción y a su autor. ¡Qué bonito hubiera sido eso aquí, con "L’estaca", "Para la libertad", "Canto a la libertad" o yo qué sé… ¡hay tantas! Junto a "Zeca" se encontraban también Luis Cilia, Adriano Correia de Oliveira o Janita Salomé entre otros. Los cantores portugueses fueron auténticos maestros de los nuestros, ya que mezclaban con maestría y naturalidad la poesía de su país, la protesta incendiaria contra el "Estado Novo" de Oliveira Salazar, y la música popular de Portugal, pero también las de sus colonias de entonces en África. Fue gracias a José Afonso que los primeros Voces Ceibes, en especial Benedicto, que trabajó con él, se reconciliaron con el folklore gallego, del que antes habían huido debido al secuestro bajo el que el régimen lo mantenía: José Afonso se convirtió en el modelo a seguir para muchos de los cantautores y grupos gallegos; innegable fue también la influencia de Luis Cilia sobre Adolfo Celdrán, y Luis Pastor, que trabajó con otros dos grandes músicos portugueses, Fausto y Vitorino, que cedieron su talento para la elaboración de sus primeros discos y tocaron en sus recitales, se declaraba amante a ultranza de la canción portuguesa, debido al mestizaje luso-africano que habían realizado. (Foto: Colisseo, 1974. De izquierda a derecha: José Barata Moura, Vitorino, José Jorge Letria, Fausto, Manuel Freire, Zeca Afonso, Adriano Correia de Oliveira)

Todo esto ayuda a configurar un panorama propicio para que en el 56 Paco Ibáñez comience sus andanzas poético-reivindicativas junto a otros, ayudando a forjar un estilo que, a día de hoy, cuenta con bastantes seguidores. Por resumir todas estas influencias, podríamos decir que de la Canción francesa se tomó la idea de la posibilidad de crear una canción inteligente y adulta; de la Canción norteamericana, latinoamericana y portuguesa, la idea de poder conformar una canción popular adulta que bebiera de la tradición musical. Y de todas ellas, la posibilidad de hablar (dentro de lo que cupiera) de las preocupaciones de un pueblo, del transcurrir cotidiano, de dar testimonio, y de denunciar la injusticia. Hubo otras influencias, quizás algo menores, como el jazz o la canción italiana, que deslumbró a Raimon. También, por supuesto, las influencias autóctonas como fueron la copla, no sólo para los cantautores andaluces, sino porque fue el primer contacto musical que todos tuvieron, el flamenco y  la música tradicional autóctona. Después, con el paso del tiempo, y a veces tardíamente, vendrían otras influencias musicales, como la psicodelia, el rock progresivo, el folk progresivo (Gwendal, Jethro Tull) y un largo etcétera. De todo esto hablaremos más adelante.

Historia de la canción de autor: regionalismo, nacionalismo y solidaridad


Sin desprecio de otros temas, ésta es una de las dimensiones más interesantes de las que rodean a la canción de autor española: en un tiempo como el de ahora, en el que para algunos los regionalismos y nacionalismos son perjudiciales, por un lado, y en el que, para otros, la palabra “español” conlleva nociones peyorativas o tiende a no usarse para evitar el abrazo de ciertas personas, resulta curioso, a la par que admirable, que en los años 60-70 existiera una enorme reivindicación regional/ nacional (de naciones históricas dentro del estado español) a la vez que una solidaridad gigantesca entre todos los pueblos. Para explicar esto prescindiré de cualquier referencia a la actualidad, en la cual muy pocas cosas a este respecto tienen algo que ver con el modo de entender estas cosas por aquel entonces.
La razón de todo esto hay que observarlo en la historia inmediata a la dictadura. Desde el despertar de las conciencias de los pueblos que tuvo lugar durante el romanticismo (ss. XVIII-XIX) muchos fueron los pueblos que comenzaron su lucha por la auto-determinación, de manera violenta o pacífica. Es a partir de entonces, más o menos, cuando las tierras de Cataluña, País Vasco, Galicia y otras comienzan a considerarse como naciones (desde el romanticismo se viene diciendo que es la lengua la que constituye a un pueblo, frente a la noción más improbable y dañina de raza). Surgirán partidos reivinidicativos en todo el país, bastante conservadores al principio. En la Segunda República obtuvieron el estatuto de autonomía Cataluña y País Vasco, pero el golpe de estado de los generales en 1936 truncó durante décadas esta pretensión, y los líderes nacionalistas fueron perseguidos con la misma saña que los líderes comunistas y anarquistas.
Para entender todo esto hay que entender esta confrontación ideológica que ha existido desde que la primera región quiso alzarse frente la cohesión: curiosamente fueron Castilla y Valencia (porque las Islas Canarias fueron conquistadas por la corona de Castilla) en 1521 (comuneros y agermanados -o agermanats-): ¿es España una unidad indivisible o, por el contrario, una reunión de pueblos bajo un estado? La historia, desde la Antigüedad a nuestros días, parece dar la razón a los segundos, ya que la idea de España como nación no surge sino hasta el siglo XVIII.

De esta manera, uno de los demonios con los que quiere acabar el franquismo es con el separatismo, considerado como una de las lacras junto al marxismo, el ateísmo y la masonería. Por esa razón el lema de la dictadura fue “Una, grande y libre”: el modelo de cultura y lengua impuesto sería el castellano (pero ni tan siquiera éste, sino una versión idealizada, inspirada en el idealizado y sobrevalorado “Imperio español”). No obstante, contra la tendencia generalizada de consideración, el régimen respetó las que él llamaba “peculiaridades históricas y regionales” de las regiones de España: en primer lugar, no estuvieron totalmente prohibidos los idiomas hoy cooficiales, llamados entonces vernáculos, aunque sí denostados frente al castellano; sí estaban prohibidos en el uso público y en la enseñanza; se respeta, sin embargo, en el ámbito privado-doméstico y en las manifestaciones culturales folklóricas regionales. En segundo lugar, el régimen -por lo menos la dóctrina oficial- pensaba en esas “peculiaridades” como las auténticas articuladoras de la unidad de España: en esto tuvo una importancia primordial la Sección Femenina de Falange y su Coros y Danzas, dedicadas a compilar cantos y bailes tradicionales de todas las regiones e idiomas de España; si bien dicha labor fue encomiable, también es verdad que tuvo una cierta función castradora al no recoger cantos muy explícitos, especialmente de temática erótica-amorosa y por basarse en una idea de raíz bastante falsa de lo que pudiera ser el espŕitu español.
Pero que nadie se llame a engaños tampoco: era articular la unidad a través de la divergencia, pero pensando siempre en la primacía cultural y política de Castilla (por la sencilla razón de que se la considera la cuna de España cuando Isabel de Castilla inicia la Reconquista junto a Fernando de Aragón), y en el hecho terminológico: “peculiaridades históricas y regionales de las diferentes regiones” y no “manifestaciones culturales de los pueblo y nacionalidades históricas”, idea esta mucho más constitucional. Por esta razón, muchos de los jóvenes cantautores rechazarían el folklore como medio de expresión, no así a su derecho de considerarse como se consideraran.
De esta manera se puede hablar, escribir y cantar en cualquiera de los idiomas cooficiales del estado, pero con restricciones y siempre desde la perspectiva de que son “peculiaridades”, por lo que nunca gozarían -en principio- de la misma publicidad que una obra en castellano. Por esta razón, el mero hecho de cantar en cualquier otro idioma español que no fuera el castellano ya era recibido como un acto de rebeldía, revestido de un romántico halo de pueblo sometido, pero siempre dependiendo de lo que se cantase (por supuesto, y sin el más mínimo juicio de valor, no podía considerarse acto de reafirmación de la identidad cosas como la versión en euskera de la canción de Salomé, a André do Barro o a, por mucho que quisiera, Juan Pardo).
Es pues en este ambiente en el que la Nova Cançó Catalana da el pistoletazo de salida a una canción escrita en otro idioma que no fuera el castellano. Las premisas de la Nova Cançó fueron rescatar, prestigiar y reivindicar la lengua catalana frente a la lengua oficial, en diversas ocasiones recurriendo a los grandes poetas catalanes. El ejemplo catalán sería seguido por los vascos al formar la Euskal Kanta Berria y, después, por los gallegos en la Nova Canción Galega, pero también por los castellanos en Canción del Pueblo (la Nueva Canción Castellana, como se la dio en llamar, era más un truco publicitario) y por otros a lo largo de la década de los 60 y 70: Canción Aragonesa, Canciú Mozu Astur, Canción Canaria, Manifiesto Canción del Sur, junto a otras propuestas músico-regionales algo más minoritarias (el Nuevo Flamenco era una reivindicación más musical y de clase que regional), pero igualmente interesantes. Aunque, por supuesto, a Canción del Pueblo le faltaba una de las premisas que sí tenían evidentemente las nuevas canciones catalanas, vascas y gallegas: todo aquello respecto a la lengua, ya que era imposible sin revestirse de hipocresía e incluso de reaccionarismo pretender una reivindicación del lenguaje castellano. Por supuesto, las asociaciones y manifestaciones de cantautores en castellano fuera de Madrid y de Castilla, todavía podían reivindicarse sus dialectos como forma de expresión: el canario, el andaluz, y muy especialmente el asturianu y el aragonés (por supuesto, no me meto en si son lenguas o meros dialectos: no soy filólogo y mi opinión queda a discrección).
Así pues, los vascos, gallegos y catalanes arrancaban con algo a su favor en relación a la reivinidicación nacional/ regionalista: el lenguaje; cada vez que alguien cantaba en alguno de estos idiomas expresaba su derecho a hablarlo y a su identidad como pueblo (repito: con excepciones, especialmente cuando durante un tiempo se puso de moda cantar en gallego; de ninguna manera podemos poner a la misma altura el “Canto a Galicia” de Julio Iglesias que el “Ti Galiza” de Miro Casabella). Esto que para ellos era una ventaja en la apreciación de fuerza poético-musical anti-franquista, pero no así en la difusión, era justamente lo contrario para los cantautores en castellano a primera vista. Hay que insistir en que todas las tierras de España sufrieron la misma represión, si bien en las tierras con otra lengua tuvo ese aliciente represor, aunque, no obstante, la represión en Euskal-Herria fue mayor, tal vez no sólo por el terrorismo.
Por esta razón, fueron muchos los cantautores y grupos de lengua castellana los que encontraron precisamente en el folklore regional la vía de manifestar su sentimiento de pueblo, aunque al principio fuera sólo la mera interpretación de temas tradicionales por parte de Joaquín Díaz. La música folk, a finales de los 70, se constituye como un arma eficaz de reivinidicación regional: Joaquín Díaz, por supuesto, en Castilla (aunque al principio tuviera que sufrir el sanbenito de reaccionario) y Nuestro Pequeño Mundo, al que también seguirían los grandes grupos de folk castellano: Jubal, Vino Tinto, Carcoma y, especialmente, Nuevo Mester de Juglaría; en Canarias, en 1967, arranca desde lo que fue una estudiantina el grupo canario Los Sabandeños, al que le seguirían Verode, Chincanarios, Taburiente y otros. La música folk se va politizando, y así, a finales de los 60, aparecería el 1er gran LP de reivindicación regional: Los Comuneros, de Nuevo Mester de Juglaría, basado en el poema de mismo título de Luis López Álvarez. A él le seguirían otros grandes LPs monográficos como La cantata del Mencey loco de Sabandeños, o Quan el mal ve d’Almansa de Al Tall, junto a otros como El anarquismo andaluz de Luis Marín o Andalucía: 40 años del cantaor José Menese y muchos más, por lo menos casi uno por región. Así pues, cada región tuvo, por lo menos, un cantor/ grupo reivindicativo, o incluso una sola canción: Daniel Vega le cantaba a Cantabria; Carmen, Jesús e Iñaki insistían en que La Rioja “existe, pero no es”; Pablo Guerrero llenó el pabellón del Olympia con su acento pacense al cantar “Extremadura”; Paco Muñoz: “Què vos passa, valencians?” o Raimon con aquellos “Quatre rius de sang”, cuatro ríos de sangre que hacen referencia a la cuádruple llama que adorna la bandera de las tierras que antaño integraron la Corona de Aragón (siendo ésta casi su única canción de corte regionalista, pese a lo que digan ciertos detractores). Así pues, las regiones españolas, a mediados de los 70, eran un hervidero de cantantes y grupos que reivindicaban sus raíces, sus culturas, su derecho de autonomía o incluso su independencia.
Respecto a los Països Catalans es importante dejar una cosa clara: aunque se expresaran generalmente en catalán, si uno inspecciona sus letras descubre que aproximadamente sólo el 1% de ellas tiene una letra que pueda llamarse regionalista, nacionalista o independentista; son incluso casos muy puntuales como el “Quatre rius de sang” de Raimon, “A Alcoi” de Ovidi Montllor, algunos temas de Llach, las versiónes sobre “Els Segadors” (himno nacional de Cataluña) que respectivamente realizaron Marina Rossell y Rafael Subirachs… siendo ya en los 70 cuando se produciría la canción propiamente llamada regionalista con -además de Rossell y Subirachs- de mano, generalmente de grupos folk: los ibicencos Uc y los valencianos Al Tall, pero también Paco Muñoz o María del Mar Bonet (“Cobles de la divissió del Regne de Mallorca”), mientras que en el caso de los vascos, los gallegos e incluso los castellanos y canarios, la reivindicación regional estaba prácticamente desde el principio, y, por otro lado, el porcentaje de estas canciones queda bastante por debajo del porcentaje de canciones regionalistas andaluzas, por ejemplo.
A pesar de todo este hervidero regionalista y nacionalista, siempre hubo sitio para la solidaridad entre los pueblos; y si hablamos de solidaridad, uno de los maestros es Raimon, que dedicó dos canciones al País Vasco (“País Basc” y “A un amic d’Euskadi”) y otra a Madrid (“18 de Maig a la Villa”); también Elisa Serna, castellana de nacimiento, le dedicaba una hermosa canción a su “querido catalán”; o Imanol, que comparaba en igualdad las penurias de la emigración de los castellanos al País Vasco y, al revés, de los vascos a Castilla, en aquel “Euskadin Castillan bezala” (“Tanto en Euskadi como en Castilla”) o, aquel texto de Telesforo Monzón que cantaba Urko, “Gure lagunei”, en el que hacia la mitad comienza a cantar en castellano: “Soy un hijo de Extremadura”, en homenaje a “Txiki”, o más reciente del mismo autor “Galizia zuretzat” (para ti, Galicia). Aunque, bien es cierto, que muchas de las poesías y canciones hablaran mal de Castilla (“Dios te guarde de Castiella”, de los asturianos Nuberu, por ejemplo), siempre se habló de ello como símbolo del centralismo y de la unión a la fuerza, y nunca contra los castellanos o las tierras de Castilla.

El mejor ejemplo de toda esa solidaridad inter-cultural fue la concepción de hermandad ibérica de cantores: el Festival reunía bajo sí a los cantantes y grupos de todas las regiones españolas, pero también de Portugal y de todos los países latinoamericanos. El II Festival de la Canción Ibérica en 1971 reunió, entre otros, a Paco Ibáñez, María del Mar Bonet y al portugués Jose Afonso:

Más ejemplos de aquellos festivales solidarios fueron la malograda “Trovada dels Pobles” en Valencia: suspendida por la gobernación civil por la presencia de banderas “ajenas” al festival, en el que sólo se podía exhibir la recién aprobada bandera de la Generalitat Valenciana. La prohibición tuvo lugar después de que un joven, justo antes de la actuación de la cantautora vasca Lupe, subiera de improviso al escenario agitando una ikurrina, entonces ilegal:

Desenlace más feliz tuvo El Festival de los Pueblos Ibéricos, que tuvo lugar en 1976 en la Universidad Autónoma de Madrid, al que acudieron Benedicto y Bibiano por Galicia; Labordeta y La Bullonera por Aragón; Raimon por Valencia; Pi de la Serra por Cataluña; La Fanega y Julia León por Castilla; Manuel Gerena (el único que bebió alcohol, porque aquello con Fanta no funcionaba) por Andalucía; Carmen, Jesús e Iñaki por La Rioja; Mikel Laboa por Euskal-Herria; Pablo Guerrero por Extremadura…; además de la presencia de Isabel y Ángel Parra por Chile, y de Fausto y Vitorino por Portugal. En aquel festival no hubo límite en la presencia de banderas: senyeras, ikurrinas, pendones morados, banderas castellanas, gallegas…, también del Sáhara: aquello demostró que los pueblos de España querían su poder para regirse ellos mismos al mismo tiempo que entre ellos había una gran amistad y solidaridad.

(Actuación de Manuel Gerena, que queda cubierto por su guitarrista, Pepe “el Habichuela”).

Hoy en día, en el que cierto locutor de radio, amparado por el manto de la jerarquía eclesiástica, puede darse el lujo de verter mentiras flagrantes sobre el euskera, o un presentador o un político demagogo denosta el exacto y aprobado término filólogico de Euskal-Herria o Països Catalans, en el que ciertos términos tales como pueblo, autodeterminación o nación (palabra ésta que a mí, particularmente, no me gusta) están o denostadas o sobrevaloradas por ambos extremos; en los que te dan la espalda en algunos lugares por venir de Madrid, debiéramos recordar y tomar ejemplo de aquellos días, en los que había muchas reivindicaciones regionales, pero también una tremenda solidaridad entre todos los pueblos que conforman este país. Era entonces formar la unidad desde la diversidad:


(Raimon habla con Benedicto; en 1er plano Miro Casabella: Festival de los Pueblos Ibéricos
Arquivo Gráfico e Documental de Voces Ceibes-)

 

En esta enlace podéis ver una relación interesante de canciones regionalistas de todas las regiones:
http://albokari.spaces.live.com/blog/cns!61E9B08CEBCBE7EE!325.entry
 

Zeca visto por Benedicto


Ofrezco hoy aquí una serie de artículos que el cantautor gallego Benedicto escribió y publicó en diferentes medios acerca del inolvidable José Afonso. Benedicto conoció muy bien a Zeca, ya que desde que le conoció trabajó con él hasta el año 74, acompañándole en giras y conciertos por Portugal y Galicia, corriendo nuemerosas aventuras de las que con el tiempo te ríes con nostalgia…
Me he tomado la libertad de traducir los textos, por lo que pido disculpas al autor por si la en la traducción se pierden matices importantes; pero he decidido respetar las citas y palabras en portugués que así aparecían en los originales.


José Afonso

JOSÉ AFONSO (Aveiro,
2-VIII-1929; Azeitão, 23-II-87) Cantor, poeta y compositor antifascista portugués que tuvo una notable influencia en la música y canción populares en Galicia a partir de los años 70. Después de una infancia a caballo entre África (Angola y Mozambique) y la metrópilis, se instala en la casa de una tía en Coimbra, donde conoce al guitarrista Antonio Portugal. En 1949 comienza a destacar como cantor de fado de Coimbra, modalidad musical exclusiva de la zona. Contacta allí con nombres importantes de la vida académica y con músicos no profesionales como el guitarrista Flavio Rodrigues (barbero) o Cristina Matos (cantora popular). Viaja en 1952 por primera vez a Galicia como miembro de la Tuna de Coimbra, visita que no le da la oportunidad de contactar con la realidad gallega. Inicia una atribulada carrera de profesor de enseñanza secundaria que lo lleva por varios puntos del país. En 1958 graba su primer disco, Baladas de Coimbra, con temas ajenos, propios del género, y participa en Lagos en el movimiento creado en torno a la candidatura del general Humberto Delgado a las elecciones presidenciales (
el general sin miedo sería asesinado por la PIDE, policía política del régimen de Salazar, en tierras de Badaxoz en febrero de 1963). Zeca, como se le conocía popularmente, grava Balada de Outono, primer disco con temas propios, que puede considerarse el primer hito de la revolución musical que se estaba gestando en Portugal. En 1960 el movimiento democrático estudiantil de Coimbra se agita y las canciones Os vampiros de J. A. y Trova do tempo que passa de Adriano Correia de Oliveira se convierten en auténticos himnos de liberación.
Marcha a Mozambique como profesor de instituto en 1964, y allí colabora con Teatro Experimental de Beira, para el que ilustra la pieza La excepción y la regla de B. Brecht. Desenvuelve una intensa actividad política junto a sus alumnos de los cuarteles del ejército colonial y del Centro Asociativo de Lourenzo Marques. Él mismo diría que su bautismo político comenzó en África:
“Estaba a dous pasos do oprimido”. De regreso a Portugal, se instala en Setúbal. Es el año 1967 y Zeca es expulsado de la enseñanza pública. Esto le obliga a malvivir y a mantener a duras penas los cuatro hijos que tiene con clases particulares y con el pequeño jornal que consigue gracias a grabar regularmente discos. Ese mismo año sale su primer LP, Baladas e canções, y publica el primer libro de poemas, Cantares (Lisboa). Intensifica su actividad política en la Liga de Unidade e Acção Recolucionária (LUAR) y en sectores próximos al Partido Comunista Portugués. Del año 1968 es el disco Cantares do Andarilho, y de 1969 Contos velhos, rumos novos. En 1970 viaja a Cuba, publica el segundo de sus libros, Cantar de novo (Tomar) y graba Traz outro amigo também. En los años 1969, 70 y 71 la Casa da Imprenta de Lisboa le concede el premio al mejor disco del año y en los años 1970, 71, 72 y 73 el de mejor intérprete. Durante el año 1971 es apresado por la PIDE en diversas ocasiones y algunas de sus canciones son prohibidas. Graba en París Cantigas do Maio, en el que se incluye el tema "Grândola vila morena", con arreglos y dirección musical de José Mário Branco. El disco supone una revolución formal y representará un punto de referencia para toda la nueva música popular portuguesa.
Visita Galicia por primera vez invitado para cantar en 1972. Los días 8, 9 y 10 de Mayo canta en Orense, Lugo y Santiago respectivamente. Lo acompaña a la guitarra y a las voces Benedicto, cantor gallego que trabajará con él hasta el año 1974. El recital de Santiago, en el Burgo das Nacións, sede de aquella de la Facultad de CC Económicas, es especialemente importante. Hace la presentación Emilio Pérez Touriño, como delegado de la Facultad. Es la primera vez que canta en un recital individual delante de un público tan numeroso y también la primera en que canta en público Grândola vila morena. Queda impresionado por la receptividad del público gallego y repetirá a lo largo de los años que fue uno de los mejores recitales de su vida. Toma contacto con la literatura gallega y se siente especialmente atraído por Curros Enríquez y Celso Emilio Ferreiro. Canta por primera vez en Asturias en el Centro Cultural de Mieres en la Fiesta de la Cultura de Gijón. Es elegido por votación popular para representar a Portugal en el VII Festival Internacional da Canção Popular con la canción A morte saiu á rúa dedicada al escultor Días Coelho, asesinado por la PIDE. Graba en Madrid Eu vou ser como a toupeira. Vuelve a cantar en Galicia en marzo de 1973, trayendo como invitados a cantar a los también portugueses José Jorge Letría, Manuel Freire y Francisco Fanhais. El recital de Lugo no se puede realizar por prohibición gubernamental, pero Zeca no faltará hasta que las fuerzas se lo permitan a las citas frecuentes con el público gallego, haciéndose acompañar siempre por nuevos músicos y cantantes. Se repite, durante el verano, la actuación en Asturias en la Fiesta de la Cultura de Xixón. A este año corresponde el disco Venham mais cinco. El 29 de marzo de 1974 se celebra en el Coliseu de Lisboa el Encontro da Canção Portuguesa; la censura sólo permite que J. A. cante dos canciones: Milho verde y Grândola vila morena. El público le pide que repita una y otra vez Grândola. Pocos días antes del Golpe dos Capitães canta en Santiago.
El 25 de Abril le coge en Lisboa durmiendo en la casa de un amigo que le diera refugio porque la PIDE quería prenderlo. No da crédito a lo que ve hasta que presencia el asalto a la sede de la misma PIDE. Tampoco es consciente del fenómeno que significa haber usado Grândola como contraseña del golpe hasta que las diversas intentonas involucionistas posteriores hacen que el pueblo use la canción como arma democrática. A partir de ese momento, la actividad de Zeca Afonso se multiplica tanto dentro como fuera del país, ayudando a las incipientes cooperativas agrarias, consolidando las libertades, en un ejercicio lúcido y total de entrega solidaria de su existencia, como hombre y como artista. Al final de ese año crucial graba Coro dos Tribunais. También en ese año impulsa, junto con los compañeros de canción (entre los que estaban J. Mário Branco, Adriano Correia de Oliveira, Vitorino, Júlio Pereira, Fausto y Luís Cilia) el Colectivo de Acção Cultural con la finalidad de luchar colectivamente por las reivindicaciones de los trabajadores y del movimiento democrático popular. En 1975 se publican otros dos libros, distintos pero con mismo título, José Afonso; uno en Lisboa y otro en Madrid (Ed. Júcar). Ambos son de la autoría de J. Viale Moutinho y contienen un importante apartado poético. En 1976 publica el disco Com as minhas tamanquinhas y recibe en Alemania el Premio Internacional de Folclore de la Academia Fonográfica Alemana. Siempre al margen de la militancia partidaria, apoya las candidaturas de Otelo Saraiva de Carvalho para la presidencia de la República en 1976 y en 1980. El disco de 1977 es Enquanto há força, y del año 78 Fura fura. La última actuación de Zeca en Galicia se produce en el verano de 1979, en el Parque de Castrelos de Vigo, acompañado, entre otros, por Júlio Pereira. En 1980 publica el libro de poemas Quadras populares (Lisboa).
Su actividad es continúa e intensísima hasta que en el año 82 los primeros síntomas de la enfermedad le impiden tocar la guitarra, una esclerosis lateral amiotrópica que destruye de una manera lenta y progresiva todo el tejido muscular. Los médicos que visita en Rumanía, Inglaterra o EE.UU no son capaces de parar la enfermedad. Sacando fuerzas del fondo del espíritu, Zeca Afonso publica en 1983 el libro Textos e Canções (Lisboa), que contiene la totalidad de us obra, y dos discos: Ao vivo no Coliseu (grabado en el Coliseo de Lisboa en un espectáculo que representó una espléndida muestra del respeto y admiración popular, política y musical) y Como se fora seu filho. También en ese año, el periodista Viriato Teles publica Zeca Afonso. As voltas de um andarilho, con una amplia entrevista con J. A.,. En el año 1984, y aprovechando también la forma de una larga serie de entrevistas, sale a la calle el libro Livra-te do medo. Estórias e andanças do Zeca Afonso, de José A. Salvador. En 1985 apoya a María Lourdes Pintassilgo como candidata a la Presidencia de la República y graba el último disco, Galinhas do mato, en el que J. A. interpreta sólo dos temas grabados anteriormente.
El 23 de febrero de 1987 muere en Setúbal dejando ciento de canciones por acabar y un pueblo huérfano que lo acompañó hasta el final en una impresionante manifestación popular.

Repercusión de J. A. en Galicia
. El 31 de agosto de 1985 se celebró en el Parque de Castrelos de Vigo un homenaje con el título Galiza a José Afonso, organizada por la Federación de Asociacións e Xuventudes Musicais y patrocinado por el semanario A Nosa Terra, en el que participaron numerosos músicos y cantores, gallegos, portugueses, africanos y de Timor Oriental. Para aquella ocasión el propio Zeca envío una grabación en la que decía:
“… Aproveito esta oportunidade
para unha vez máis afirma-la minha grande amizade pola terra e o pobo galegos,
cos que ó longo dos anos mantiven as mellores relacións, e para manifestar
tamén a miña enteira solidariedade coa loita polo recoñecemento efectivo da
lingua e cultura galegas como unha das máis ricas da península…”

. Del 25 de abril al 23 de mayo de 1987 se celebraron muy diversos actos (conferencias, conciertos, recitales, publicaciones, etc.) en toda Galicia bajo el título genérico Enquanto há força, organizados por un grupo de amigos y amigas de Zeca. Millones de personas asistieron a los actos y millones de niños y niñas gallegos trabajaron en sus colegios una unidad didáctica, José Afonso, preparada para tal efecto.
En el mes de diciembre de 1994 la exposición José Afonso, andarilho, poeta e cantor estuvo presente en el Colexio Fonseca de Santiago. La muestra, organizada por la Associação José Afonso, la Fundación 10 de Marzo y la Universidad de Santiago, contó con numerosísimo público que dejó constancia de sus impresiones en un libro dispuesto para tal fin. Una exposición más reducida y con el mismo título circula desde entonces por los centros de enseñanza de Galicia.
El 8 de mayo de 1997 se celebraron una serie de actos para conmemorar los 25 años de Grândola, vila morena, y se descubrió una placa conmemorativa por el alcalde de Santiago, Xerardo Estévez, en el Auditorio de Galicia, en el lugar donde estuviera el escenario del estreno de la emblemática canción. Además la Banda Municipal de Música volvió a interpretar el tema, junto al público asistente al acto de homenaje que se celebró, y la Facultad de CC Económicas decidió ponerle el nombre de José Afonso a su Aula Magna.
Son innumerables los cantores y músicos gallegos que interpretaron o interpretan directamente temas de Zeca Afonso o que admiten haber bebido de su obra como inspiración directa, en primer lugar el propio Benedicto, acompañante y amigo, Bibiano, Uxía, Candieira, Luar na Lubre, y un largo etcétera.

Repercusión de Galicia en J. A. Nada mejor que sus propias palabras para definir lo que sentía por este país: “Galicia é para min tamén unha
especie de patria espiritual…” “Foi a experiencia máis marabillosa. Algo
especial. Tal vez ninguén me entendeu como en Galicia.”
Bibl.: VV.AA., José Afonso. Unidade didáctica, Santiago, 1987; VV.AA., José
Afonso, andarilho, poeta e cantor
, Santiago, 1994; José A. Salvador José Afonso, o rosto da utopía, Lisboa,
1999.
(B.G.V.)

Benedicto García
Villar


GRAN ENCICLOPEDIA GALLEGA – T.34 –
Apéndice 2000

(se puede leer este artículo en gallego en Fado de Coimbra)


Este home é un grande amigo

BENEDICTO GARCÍA VILLAR
Cuando se encuentra con un hombre curtido por los años y las batallas, que llora silenciosamente escuchando un canto minero en boca de un trabajador silicótico en 5ºgrado, no puede por menos que pensar que está delante de alguien con la sensibilidad muy por encima de lo normal. Y cuando se tiene la suerte de convivir muy estrechamente con esa persona por espacio de dos intensos años, resulta muy difícil intentar ordenar las ideas para poder transmitir, aunque sólo sea parcialmente, las emociones que a su lado se pueden sentir.
Mi primera aproximación a Zeca Afonso, a su vez, fue en Madrid, en Diciembre del 71. En un desván, desván del Madrid de los Austrias, un amigo me hizo escuchar un disco esencial: "Traz outro amigo também". Yo era, desde pequeño, profundo admirador de todo lo que se refiriese a la utilización de la voz, del canto. Pero aquello que escuchaba era algo más que una técnica depurada. Era, por un lado, una voz al mismo tiempo desgarradora y arrolladora, masculina y femenina, aguda y grave, suma de una gama extensa de vibraciones y harmónicos; y, por otra parte, aquello le ponía los pelos de gallina a cualquiera, o, por lo menos, a mí me lo parecía. Detrás de aquella voz había un mundo inmenso de sentimientos.
Desde aquel día tuve una idea fija: "a este tipo tengo que conocerlo como sea".
Y fue de la manera más fácil: ir hasta su casa de Setúbal y sentarme en la sala a hablar con él. Durante cuatro horas estuvimos hablando de un modo algo ambiguo e inconcreto. Estaba como extrañado cada vez que hablábamos de Galicia —"mas voçés são mesmo galegos da Galiza? E ven-hem
de lá para falar comigo?".
Después de las cuatro horas y de hacer sus composiciones de lugar, confesó que estuvo desconfiando todo ese tiempo de que fuéramos PIDES (agentes de la policía política de Salazar-Caetano). Era su primer contacto con gallegos de carne y hueso, aunque no con la cultura gallega -ya conocía, por lo menos, a Rosalía…
A partir del mes de Mayo del 72 hasta Marzo del 74 recorreríamos muchos kilómetros de unos cuantos países dando recitales, animando, grabando discos, juntando personas…
Creo que fue en el año 73, es lo de menos. Se acercaba la pantomima de unas elecciones generales que, para dar credibilidad (?) se celebraban cada cinco años. Las elecciones, aunque eran un puro fraude, ofrecían la oportunidad de tener, durante un mes y veinte días, un cierto respiro que era aprovechado por las fuerzas democráticas para la más elemental y obligada agitación. Después del día de las elecciones, el personal era debidamente recluido en la "grelha". Pero no había censo. El estado no se responsabilizaba de ese trámite, siendo por tanto los particulares los que, de tener interés por votar, debían preocuparse en hacerlo.
¿Cuántas horas pasamos delante de las puertas de las fábricas intentando censar a los trabajadores que salían del tajo? Y la furgoneta de la GNR siempre a la vera, sin intervenir directamente, pero claramente coaccionando a los menos decididos para que no se acercasen a la mesa plegable con los papeles del censo y así no poder ni siquiera participar en aquella mascarada…
Es increíble ver a este hombre, siempre denostado políticamente, hoy por un grupo, mañana por otro, pero siempre respetado en su compromiso cívico y artístico, marchar erguido dejando atrás, por abandono o traición, a algunos, demasiados, de aquellos que habían caminado a su lado. Recuerdo tres casos muy elocuentes.
Un militar, comandante de aviación en el 73, trotskista, lector y melómano empedernido. Para mí, que venía de este país, algo inusitado. Participa en el 25 de Abril y cuando las cosas se ponen feas, traiciona. Era su amigo. Le dedica una canción: "Como se faz um canalha".
Un dirigente negro de Mozambique. Lo conocí con Zeca en el hospital de la prisión de Caxias. Vendíamos su libro, el libro de su proclama y su testimonio en los recitales, reuniones, etc… Cuando fue liberado, abandona. Era su amigo.
Un líder de un grupo popular con quien comparte militania durante un tiempo. Hombre importante en los últimos años del fascismo. Sufrió prisión en muchas ocasiones y era un hombre ciertamente carismático. Se pasó, tras unas pequeñas vacilaciones, al PSP apoltronado en el poder. Era su amigo.
Y estos abandonos y traiciones, en lo político, pueden provocar el cabreo o el desengaño, pero en el hombre producen dolor y amargura. Y más cuando se trata de un hombre que es capaz, entre recital y recital, de tirar "diñeiros" para comprar un tractor para tal o cual cooperativa de Alentejo, pararse en un camino a ver una puerta, un balcón de una casa que le llama la atención por algo que tiene de creativo, original, popular, no bastardo, no contaminado. Ojos y orejas que no paran de estar atentos para transformar cada pulso en canto de vida, tarareando nerviosamente por la habiatación con su dedo pulgar "a cousa máis feia que tenho, como dizía a minha tía" se rasca entre los rizos de su enorme testa medio-cana.
Este hombre es un gran amigo.

A NOSA TERRA 25/abril/85



J. A. E GALICIA

La frialdad de una reseña enciclopédica no puede, por mucho que quiera, representar todo lo que significó el encuentro mutuo y recíproco de un país (Galicia) y una figura de la magnitud humana, política y artísitca de Zeca. Y yo tuve la fortuna de asistir y participar desde muy cerca en este encuentro.
Cuando en la primavera del año 72 me presenté en su casa de Setúbal, no podía ni remotamente imaginar lo que vendría después. Aquel hombre, tan vigilado por la PIDE, era todo preguntas para saber algo del lugar del que procedíamos. En aquel momento, Galicia era un mundo geográficamente distante y culturalmente desconocido para las personas más informadas al Sur del Miño. A pesar de esto, J. A. tenía en su biblioteca un libro de poemas de Rosalía de Castro, Aires da miña terra, que me mostró aquel día. Pero no pasaba de ahí su conocimiento de nuestro país. De modo que no fue difícil convencer a un hombre curioso como él de lo bueno que sería organizar alguna actuación suya en Galicia.
El 8 de Mayo canta en Orense, el 9 en Lugo y el 10 en Santiago. Yo, que por indicación suya tenía ensayados algunos temas (voces y guitarras) me veo atrapado pues los títulos que decide a última hora no son los mismos y tenemos que ensayar rápidamente. En Santiago, en la Facultad de CC Económicas, de la que sería su primer recital individual delante de un público tan numeroso (más de 3.000 personas) y canta por primera vez en público Grândola, vila morena quedando impresionado por la receptividad del público gallego y repetirá a lo largo de los años que fue uno de los mejores recitales de su vida. Toma contacto con la literatura gallega y se siente atraído por Curros Enríquez y Celso Emilio Ferreiro. A partir de entonces no faltará a la cita anual con Galicia. En Marzo del 73 trayendo consigo a J. J. Letría, Manuel Freire y Francisco Fanhais, y en vísperas del 25 de Abril canta en Santiago, ajeno a lo que se avecinaba.
Pero mientras, su actividad, que comparte conmigo durante dos años, es constante: actuaciones en toda la "margem sul" (Barreiro, Almada, Moita, Alhos Vedros, Zarilhos, Baixa da Banheira, son nombres que se entremezclan en mi memoria) y por otrasa partes del país (Setúbal, Porto, Coimbra, Mafra, Caldas da Raínha, etc.) y de fuera (Asturias en varias ocasiones, París y Madrid, donde graba el disco Eu vou ser como a toupeira en Diciembre del 72). En todos los recitales que hacíamos en Portugal (en los que nos acompañábamos mutuamente) siempre hacía "pasar a gorra" pero nunca fue un tostão para él; siempre decía que el salario de Arnaldo Trindade (su discográfica) con ser miserable, era constante y por lo tanto tenía que ser yo quien cobrara. A parte de la actividad musical, estaba la otra, la de apoyo y ánimo a todo lo que se moviera en contra de la incívica dictadura: hoy podía ser el censo para las elecciones (sumamente peligroso si se tiene en cuenta que había que hacerlo delante de las "carrinhas" de la PSP o de la GNR) en las puertas de las fábricas de Setúbal; mañana, visita a algún preso político en Caxías; otro día, aprovechar un viaje a París o Londres y llevar "canetas" grabadas con textos de auxilio para Amnistía Internacional.
Y su cabeza siempre activa, componiendo. En un viaje entre Santiago y París fue O que faz falta –E, pá,
para, pega na viola. ¿Onde está o
gravador?. Assim, com ese acorde”
. Al llegar a París, la canción ya existía. Y otra vez para Portugal; o para Galicia, haciéndose siempre acompañar por músicos nuevos y distintos, abriendo puertas y ventanas. Hasta el verano del 79 que hace su última actuación por tierras gallegas, en el Parque de Castrelos de Vigo. Venía con Júlio Pereira.
Repercusión de J. A. en Galicia. El 31 de Agosto de 1985 se celebró en ese mismo escenario un homenaje con el título de Galiza a José Afonso, organizada por la Federación de Asociacións Culturais e Xuventudes Musicais y patrocinado por el semanario A Nosa Terra, en el que participaron numerosos músicos y cantores, gallegos, portugueses, africanos y de Timor Oriental. Para aquella ocasión el propio Zeca envió una grabación que decía: "…Aprovecho esta ocasión para una vez más afirmar mi gran amistad por la tierra y el pueblo gallegos, con los que a lo largo de los años mantuve las mejores relaciones, y para manifestar también mi entera solidaridad con la lucha por el reconocimiento efectivo de la lengua y cultura gallegas como una de las más ricas de la Península…"
Del 25 de abril al 23 de mayo de 1987 se celebraron muy diversos actos
(conferencias, conciertos, recitales, publicaciones, etc.) en toda
Galicia bajo el título genérico Enquanto há força,
organizados por un grupo de amigos y amigas de Zeca. Millones de
personas asistieron a los actos y millones de niños y niñas gallegos
trabajaron en sus colegios una unidad didáctica, José Afonso, preparada para tal efecto.
En el mes de diciembre de 1994 la exposición José Afonso, andarilho, poeta e cantor estuvo presente en el Colexio Fonseca de Santiago. La muestra, organizada por la Associação José Afonso,
la Fundación 10 de Marzo y la Universidad de Santiago, contó con
numerosísimo público que dejó constancia de sus impresiones en un libro
dispuesto para tal fin. Una exposición más reducida y con el mismo
título circula desde entonces por los centros de enseñanza de Galicia.
El 8 de mayo de 1997 se celebraron una serie de actos para conmemorar los 25 años de Grândola, vila morena,
y se descubrió una placa conmemorativa por el alcalde de Santiago,
Xerardo Estévez, en el Auditorio de Galicia, en el lugar donde
estuviera el escenario del estreno de la emblemática canción. Además la
Banda Municipal de Música volvió a interpretar el tema, junto al
público asistente al acto de homenaje que se celebró, y la Facultad de
CC Económicas decidió ponerle el nombre de José Afonso a su Aula Magna.
Son innumerables los cantores y músicos gallegos que interpretaron o
interpretan directamente temas de Zeca Afonso o que admiten haber
bebido de su obra como inspiración directa, además de mí, como Bibiano, Uxía, los grupos Candieira, Luar na
Lubre, y un largo etcétera.
Repercusión de Galicia en J. A. Nada mejor que sus propias palabras para definir lo que sentía por este país: “Galicia es para mí también una especie de patria espiritual…" "Fue la experiencia más maravillosa. Algo especial. Tal vez nadie me entendió como en Galicia…"

¿Por qué existe en Portugal ese silencio espeso, ese desconocimiento casi total sobre esta página tan importante de una historia que ya es la de todos nosotros?

Benedicto García Villar

se puede leer este artículo en Associação José Afonso: José Afonso e a Galícia


Textos originales cortesía de Benedicto García Villar
Traducción gallego-castellano Gustavo Sierra Fernández
Foto de a pie de página: José
Afonso acompañado por Benedicto no
Círculo Mercantil de Santiago o 13 de marzo de 1983

Recorte de prensa: Festival de los Pueblo Ibéricos


El ‘Woodstock’ madrileño
El actual programador del Café Central organizó hace 20 años el Festival de
Pueblos Ibéricos

ALEX NIÑO,  –  Madrid
EL PAÍS  –  Madrid – 23-01-1996

 

El 9 de mayo de 1976, más de 50.000 jóvenes de todo el país se congregan
en el campus de la Universidad Autónoma, en Cantoblanco.
Brigadas especiales y decenas de policías a caballo y en jeeps se
han situado en los montículos que rodean la vaguada. El cantautor aragonés
José Antonio Labordeta, subido en un escenario, entona aquello de
“habrá un día en que todos al levantar la vista veremos una tierra que
ponga libertad”. Un grupo de universitarios corre hacia una de las
laderas, se echan a tierra y con sus cuerpos escriben también la palabra
libertad. Esto ocurría hace dos décadas y se trataba del Festival de
Pueblos Ibéricos, en el que participaron casi todos los grandes cantautores
españoles y algunos portugueses que habían estado, en su mayoría, vetados
durante el franquismo. En agosto de 1969 se había celebrado el legendario
festival de Woodstock, y Gerardo Pérez, un estudiante segoviano de 24 años
que había llegado a Madrid ese año para estudiar Derecho, pensó que sería
una buena idea organizar un recital “en la misma onda. Pero, claro,
como era España y los años setenta, tenía que ser progre. Mientras
ellos hablaban del amor libre, a nosotros nos preocupaba más la amnistía y
la libertad”, explica Gerardo, a quien hoy se le puede encontrar a
menudo en el madrileño Café Central, el conocido club de jazz, que él mismo
fundó en 1982 junto a tres amigos más. El dictador Franco había muerto sólo
cinco meses atrás, y organizar un recital de estas características era
prácticamente imposible entonces. De hecho, nadie, salvo Gerardo, creía que
finalmente lo autorizarían. Muchos, incluidos sus compañeros de partido
-militaba en el PTE (Partido del Trabajo de España)- le tildaron de loco.
“Me decepcionó mucho la actitud de los partidos políticos. No creían
que el festival se pudiera hacer y, en vez de trabajar para que se celebrara,
estuvieron más pendientes de preparar manifestaciones y movilizaciones de
protesta para cuando se prohibiera”.

La negociación con el rector de la Autónoma y el Ministerio de Educación no fue
fácil. Hasta el mismo sábado, 8 de mayo, no llegó la autorización. Una de
las condiciones que puso el rector Gratiniano Nieto consistió en que las
letras de las canciones llevasen los sellos de la Dirección General
de Cultura Popular y de la Sociedad General de Autores. Y al final se
permitió el festival, pero sólo un día y no dos como se pretendía.

A pesar de que no hubo transporte público a Cantoblanco, aquel domingo
por la mañana el campus de la
Autónoma se llenó de miles de jóvenes llegados de todas
las regiones del país. “Fueron 50.000 valientes, porque la verdad es
que nadie sabía cómo iba a safl r la cosa. Teníamos mucho miedo. También lo
tenían los cantantes. Alguno se me rebeló, como Raimon. Yo había pensado
que él cerrara el recital, como broche final. Pero todos tenían muchas
ganas de cantar y quitarse de en medio rápidamente, y no lo digo como
crítica, era bastante lógico. Raimon dijo que él cantaba después de Pi de la Serra y se iba
rápidamente para coger el avión a Barcelona”, cuenta Gerardo.

Para evitar incidentes, los organizadores pidieron al público que al
menos al principio no sacaran las banderas -la íkurríña, por
ejemplo, era ilegal- ni gritaran consignas políticas para que no
suspendieran el festival. Y así fue. La gente permaneció la primera hora
bastante calmada. Pero después, todo el mundo sacó su bandera: Euskadi,
Galicia, Cataluña, Comuneros de Castilla, Andalucía, Valencia, Aragón… y
hasta el Frente Polisario, además de la republicana y la de distintos
partidos políticos. El mismo Gerardo, subido al escenario, hizo ondear la
bandera catalana cuando actuó Raimon. Pronto se oyeron los gritos de
amnistía y libertad.No hubo incidentes. Ni siquiera se vendieron bebidas
alcohólicas, y EL PAíS -hacía sólo cinco días que estaba en la calle-
recogió al respecto una anécdota muy ilustrativa: cuando le tocó el turno
al cantaor Manuel Gerena, éste pidió un poco de vino o cerveza para poder
arrancarse, “porque la
Fanta no sirve para esto”, bromeó. Sólo hubo un
momento tenso. A las seis de la tarde, un espontáneo saltó al escenario e.
informó de que en la tradicional reunión de carlistas en Montejurra un
fascista había matado a un joven de 20 años. Se guardaron dos minutos de
silencio y por fortuna nadie perdió los nervios.

Además de los ya mencionados, actuaron La Bullonera, Bibiano y
Benedicto, Miró Casavella, Luis, Pastor, La Fanega, Daniel Vega,
Julia León, Enrique Morente, Miriam de Ríu, Elisa Serna, Fernando Unsain,
Adolfo Celdrán, Pablo Guerrero, Mikel Laboa, Víctor Manuel, Gabriel
González y los lusos Fausto y Vitorino. La actuación de éstos fue muy emotiva,
ya que interpretaron el Grandóla, vila morena, la canción de la revolución
de los claveles
.Al atardecer, cuando la luz recortaba en el horizonte
las siluetas de los policías a caballo, terminó el recital folk y los
asistentes se retiraron pacíficamente. Los estudiantes recogieron todos los
desperdicios y dejaron la explanada como una patena. En los meses
siguientes, varias universidades españolas solicitaron permiso para r
festivales similares. Ninguno fue autorizado. El Festival de Pueblos
Ibéricos fue también el último acto que Gerardo Pérez -que hoy tiene 44
años- organizó en la universidad. En 1973 había fundado la Asociación Cultura
y Derecho con la idea de incorporar a la vida cotidiana de la facultad
conciertos, conferencias, recitales de poesía, teatro o jornadas sobre
cine. “No era fácil”, comenta. “Muchas de estas actividades
eran boicoteadas o se prohibían en *el último momento, sin saber por qué.
Al tanguista Carlos Montero, por ejemplo, nunca le dejaron actuar, y eso
que sus canciones no eran políticas”. El mismo Gerardo estuvo tres
veces detenido, y dos de ellas ingresó en Carabanchel por negarse a pagar
IN unas multas exorbitadas.Aunque a veces siente nostalgia de aquella etapa
universitaria, asegura no compartir el “desencanto” de su generación.
“Yo no he participado de esa decepción. El ver a la policía y no tener
miedo y el poder ex presar mis ideas sin ser detenido me parece algo
estupendo”. Nunca llegó a ejercer como abogado. En 1980 organizó los
primeros carnavales madrileños -en la dictadura estaban prohibidos-,
apoyado por el alcalde Enrique Tierno. En la actualidad se dedica a
preparar los conciertos del Café Central y no milita en ningún partido:
“Me pasé desde el año 1971 al 1978 en reuniones del partido,
discutiendo si éramos maoístas, estalinistas, leninistas o revisionistas.
Era horroroso. Claro que entonces era un ejercicio de pura dignidad hacer
algo por cambiar la situación. Este país era un agobio”.

© El País S.L. |
Prisacom S.A.

 

 

El episodio de los carlistas es bien conocido: González Lucini, en su Crónica de los silencios rotos, cree que el anuncio tuvo lugar durante la actuación de Benedicto. De nuevo vemos como los artistas dieron una lección de solidaridad, unidad, buenhacer y sensatez que muchas veces quieren quitarle personas interesadas y malintencionadas a algunos protagonistas de aquellos días.

 

 

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