Posts Tagged ‘Francisco Curto’

Despedida por Theo Francos


Salud a los valientes Camaradas.
Muertos por la paz y por la Humanidad.
Muertos por el Pueblo y la Libertad.
Salud, héroes de nuestras Brigadas.

(“Volontaire de la Liberté”, por el teniente-coronel Dumont de la 14ª Brigada Internacional)

Theo Francos, retratado en 2006. Por SOFÍA MOROHa fallecido Theo Francos, uno de los últimos brigadistas internacionales con vida. Aunque con nacionalidad francesa, Francos era hijo de emigrantes españoles, por lo que para él, luchar por la libertad y la democracia en España era un imperativo más que categórico. Afiliado a las Juventudes Comunistas del Partido Comunista francés, llega a España con 22 años y se alista en el legendario Quinto Regimiento; también estuvo en la XI Brigada Internacional, como comisario político y encargado de la defensa de la Ciudad Universitaria, y luchó en el Jarama, en Belchite y en la Batalla del Ebro, entre otras, en algunas de las cuales se jugó la vida por salvar a un compañero. Otra muestra más de su compromiso ejemplar es que, al igual que otros combatientes extranjeros, apátridas o no, decidió no obedecer la resolución del Comité de No Intervención, y se quedó clandestinamente combatiendo junto a los batallones republicanos. Al término de la guerra, al igual que muchos otros, se quedó atrapado en el puerto de Alicante, mientras esperaban unos barcos que, a causa del embargo de las potencias fascistas, por un lado, y del bloqueo del Comité no-intervencionista, no podían llegar a puerto a salvar a los fugitivos de toda clase y condición, mientras las botas del fascismo aporreaban la puerta de Alicante; así que fue detenido y aprisionado, padeciendo y observando torturas espantosas. Liberado en Francos en 19371940, gracias a la Cruz Roja, decide volver a la línea del frente que ahora era mundial, ingresando en el ejército británico, luchando en Libia y luego en Europa, en donde es apresado en Arnhem, Holanda, en 1944, y condenado a morir fusilado. Milagrosamente, y por la intervención providencial de dos campesinos holandeses, pertenecientes a la Resistencia, Theo Francos salvó la vida, y desde aquel día conservaba, tal condecoración, alojada en su tórax, la bala que tenía que haber acabado con su vida.

despedida brigadasDesde entonces, ya sin armas, Francos luchó por las causas justas del mundo, se opuso a toda guerra (como todos los brigadistas) y recibió muchos galardones y condecoraciones por sus ejemplares acciones y su defensa de la democracia y la libertad, obteniendo un reconocimiento internacional. Quizás mañana, cuando no haya gentes en los gobiernos capaces de mantener en el cementerio de la Almudena una placa adornada con la esvástica nazi en honor de los aviadores de la Legión Cóndor ahí enterrados (y que hace poco fue retirada a instancias de la embajada alemana), se le dedique una calle, una placa o un monumento a un hijo pródigo de la España trabajadora.

Sit tibi terra levis!

Escuchar: http://www.goear.com/listen/64f9994/la-despedida-francisco-curto

La despedida

Si la bala me da,
si mi vida se va,
bajadme, callados
a la tierra.
Las palabras dejad,
es inútil hablar,
ningún héroe
es el caído.

De tiempos futuros
será forjador,
ansiaba la paz,
no la guerra.

Si la bala me da,
si mi vida se va,
bajadme, sin más
a la tierra.

De tiempos futuros
será forjador,
ansiaba la paz,
no la guerra.

Si la bala me da,
si mi vida se va,
bajadme, sin más
a la tierra.

Josef Luitpod – Béla Reinitz

Canta Francisco Curto

(del disco La guerra civil española, 1976)

Fuente:

http://politica.elpais.com/politica/2012/07/05/actualidad/1341440604_744025.html

Original en alemán de la canción:

https://albokari2.wordpress.com/2011/11/08/homenaje-a-las-brigadas-internacionales/

Miguel Hernández’s “Canción última”


Portrait of Miguel, made by drama-writer to be Antonio Buero Vallejo, while both were in jail after the warAfter the success of his great book Viento del pueblo (Wind of the People), edited in 1937, between 1938 and 1939, the poet Miguel Hernández was preparing a new poem book during the last years of the Spanish Civil War, but due to the defeating of the Spanish Republic, the book couldn’t be edited, but its poems were very known, as we’ll see… His new book, El hombre acecha (The man waylays) was bounding to keep the triomphalist tone of its predecesor, but the war was tooking to its tragic and sad end: the Non-Intervention Committee, answering to the denounce of Germany and Italy, commanded the inmediatly exiting of the foreigners fighters (for the Republic) from Spanish territory (many of them didn’t), and, as it was losing their territory, the Republic was almost completly alone in its struggle, and the soldiers were tiring, being hurted and dying more and more everyday. This tireness was retrated by Miguel Hernández in many of the poems of this book, as it was this “Canción última”, which closed the book, where the poet expresses his longing for go home, with his wife and son, and the despair in front of the inevitable lost of war.

(Advice: this translation musts not be taken very serious, because I’m not a philologist nor bilingual; you must take it as a first aproximation. For better translations, search for English, or in any other language, translations of Miguel Hernández’s book made by well-recognosized philologists)

Canción última

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa
con su ruidosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.

El hombre acecha (1938-1939)

Last song

Painted, no empty:/ painted is my house/ with the colour of the great/ passions and misfortunes.// It shall return from the weeping/ where it was leaded/ with its deserted table/ with its noisy bed.// Kisses shall bloom/ upon the pillows./ And around the bodies/ the sheet will raise/ its intense night, scented/ bindweed.// Hatred softens/ behind the window.// It will be the gentle talon.// Let me the hope.

The book kept being inedit, but its poems were very well known by many readers of this great poet. Spanish songwriters took some of these poemas. So, Joan Manuel Serrat, in 1972, in his album homage to the poet, sang this poem:

And later, in 1976, a songwriter called Francisco Curto recorded his version too in another album-homage, with the same name: his version is a half recitated song:

Homenaje a las Brigadas Internacionales


¡Tantas banderas!/ ¡tantos países!
¡tantos idiomas/  y un canto libre!
¡Tantos idiomas…!/ ¡y un solo canto
que alza la sangre/  y une las manos!

Antonio Gómez, “Celestino Alfonso

Hará unos días, paseando por la Avenida Complutense, descubrí con horror que alguien, cierto tipo de gente, había mancillado el monumento a las Brigadas Internacionales con pintura roja y escribiendo “asesinos” en el obelisco. Me causó una honda tristeza, a la par que indignación, por lo ejemplar que su acción y sus actos tuvieron. Voy a explicar brevemente su historia.

bandera brigadas_internacionalesContrario a la creencia popular, el origen de las Brigadas Internacionales no estuvo en el estallido de la guerra civil, sino un año antes; en 1935. Debido a las acciones de los gobiernos fascistas de Hitler, Mussolini y otros, la deriva hacia el fascismo de algunos gobiernos conservadores y el auge de este tipo de movimientos en todos los países democráticos del mundo, junto a las pretensiones imperialistas de Alemania e Italia, cuyo Duce decidió reclamar la tierra de Etiopía (éste fue, por así decirlo, el “Vietnam” de la intelectualidad internacional de mediados de los años 30), un grupo de intelectuales franceses decidió plantar cara al sistema que declaraban enemigo de la cultura y –por consiguiente- de la humanidad, y celebrar el I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, que tuvo lugar en París, en junio de 1935, y al que asistieron escritores de todas partes del mundo y de toda ideología opuesta al fascismo: algunos de ellos fueron André Gide, André Malraux, el católico Emmanuel Mounier, Henri Barbusse…, por Francia; Aldous Huxley por el Reino Unido; Ilya Ehrenburg, Mikhail Koltzov y otros por la Unión Soviética; Jaime Corteçao por Portugal; Bertolt Brecht, Heinrich Mann y otros, representando a la literatura exiliada de Alemania, junto a un escritor enmascarado que practicaba en tierras germana lo que se llamaba “literatura ilegal”; escritores de Grecia, Italia, Bulgaria, de Estados Unidos, de toda Latinoamérica, India, Irlanda, China, Japón… Por España, la delegación estuvo presidida por el socialista Julio Álvarez del Vayo, sustituyendo al presidente original, Ramón María del Valle Inclán, gravemente enfermo ya por entonces. El estrado estuvo presidido por la famosa estrella de tres puntas, símbolo del antifascismo internacional, que más tarde tomarían como emblema las Brigadas. De todos los acuerdos que allí se tomaron, lo que más nos interesa son éstos: el Congreso, representado por sus delegaciones, se comprometía a defender la cultura allí en donde estuviera amenazada; a promocionar y auspiciar la formación de Frentes Populares, tanto políticos como culturales, de todas las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias; y, finalmente y con estas resoluciones, a combatir al fascismo, enemigo de la cultura, bajo todas sus formas. Éste fue el germen intelectual de las Brigadas.

brigadas_internacionales1936: encontrándose en la Olimpiada Obrera –contraolimpiada a la del Berlín nacionalsocialista- celebrada en Barcelona varios extranjeros (muchos de ellos alemanes e italianos), al estallar primero el golpe de Estado y después la guerra civil, muchos de ellos se alistan en las milicias partidistas que comienzan a organizarse. Ahora bien, aunque genéricamente llamamos brigadistas a todos los extranjeros que voluntariamente vinieron a luchar al lado de la República, no todos ellos pertenecieron a las Brigadas Internacionales, también nutrieron, como decimos, las milicias de los sindicatos y de los partidos, como por ejemplo la CNT y el POUM, a veces por afinidad ideológica y otras por proximidad (es decir, la unidad que estaba más cerca), hasta que en 1937 el gobierno decide disolver las milicias, integrar a los combatientes nacionales en el Ejército Popular, y a los extranjeros en las Brigadas, algo que no fue del gusto de todos por sus antagonismos con el PC oficial de la Unión Soviética.

Bandera_de_las_brigadasY es precisamente el tema de que las Brigadas Internacionales estuviera, en principio, dirigida por el Partido Comunista de Stalin lo que echa hacia atrás a muchos a la hora de expresar sus simpatías. Si bien eso es verdad, no menos verdad son dos motivos: que muchos desconocían lo que realmente Stalin representaba, y que muchos brigadistas no eran necesariamente estalinistas, sino que vinieron por un deseo de defender las libertades democráticas y las brigadas les brindaban esa oportunidad: en sus filas había comunistas “ortodoxos”, pero también comunistas “heterodoxos”, socialistas de toda tendencia, aventureros, liberales y es posible que hasta católicos progresistas y conservadores democráticos antifascistas (¿por qué no?). Por otro lado, el compromiso de la intelectualidad universalidad en su lucha contra el fascismo se manifestó aquí también, con las presencia en las brigadas de muchos escritores, intelectuales y artistas jóvenes: George Orwell (que no luchó en ellas, sino en la milicia del POUM, pero merece aquí su mención); André Malraux (que además era aviador), Ilya Ehrenburg, Koltzov (que en pleno frente fue reclamado por Stalin bajo la acusación de “desviacionista”, tras haber defendido a capa y espada el sistema y el nombre del “hombre de acero”), el británico Ralph Fox y el alemán Ludwig Renn (ambos muertos en el frente), Antoine de Saint-Exupéry (el autor de El Principito), el cubano Pablo de la Torriente y Brau (también muerto en el frente, y a quien Miguel Hernández le dedicaría una conmovedora elegía), el cantante y actor Paul Robeson (aunque fue más bien un brigadista simbólico), Ernest Hemingway… Vinieron de todas partes del mundo: los más numerosos, los franceses; también exiliados alemanes, italianos y portugueses; irlandeses que vinieron cantando la canción rebelde de Connolly; estadounidenses, en cuyas filas los combatientes afroamericanos pudieron ejercer altos cargos (algo que no les pasaría después en la II Guerra Mundial); polacos huyendo de la represión nazi; mexicanos, cubanos, argentinos…; judíos de todo el mundo, y una minoría, pero muy significativa, de chinos y japoneses. Se agruparon en batallones con nombres muy significativos, nombres de héroes y mártires nacionales: Lincoln, Washington (estadounidenses); Dombrovski (en honor a Jaroslaw Dombrovski, militar polaco que luchóLudwig Renn con el pueblo parisino durante la Comuna); Ernst Thälmann, Mateotti, Comuna de París, Garibaldi, etc. Y no todos eran combatientes: también vinieron médicos, enfermeras y otros especialistas, movidos por su solidaridad y su filantropía. No pretendo beatificarlos, también hubo cosas feas, ya que estaban atados a disciplina militar, pero, sobre todo y ante todo, su actitud fue de lo más ejemplar: no vinieron, como los voluntarios del otro bando, a imponer nada o a sacar tajada; vinieron a proteger, en abstracto, la legitimidad democrática de la República y sus libertades, y, en concreto, al pueblo de España y su cultura.

despedida brigadasEn 1938, obedeciendo a una denuncia conjunta de Italia y Alemania, la Sociedad de Naciones decide cumplir, o más bien romper, el Pacto de No Intervención, y ordenan la salida inmediata de las Brigadas Internacionales… mientras que los voluntarios del fascismo italiano y alemán permanecerían hasta el final de la guerra. Muchos de esos combatientes, que no tenían un hogar al que volver, se quedaron ilegalmente; otros volvieron a sus casas con la amargura en la boca. Y he aquí que me gustaría señalar algo: probablemente, gran parte de la culpa de la profanación del monumento la ha tenido una columna del Dr. José Iturmendi, decano de la facultad de derecho de la Universidad Complutense, en la que lo criticaba desde un supuesto: que obedece a la visión unilateral de la historia… Veamos: si el Dr. Iturmendi, al que presuponemos demócrata y amante de la libertad, quería hacer un ejercicio de neutralidad, no entendemos que otro tipo de monumento semejante quería alzar al lado: ¿acaso uno a la Legión Cóndor del III Reich, responsables de los bombardeos sobre las humildes poblaciones de Gernika y Almería entre otras?, ¿o uno a los voluntarios fascistas italianos (derrotados en Guadalajara por sus paisanos de la Brigada Garibaldi)? ¿O quizás a la División Azul, que en su lucha contra el marxismo se fueron a luchar con Hitler? Los brigadistas vinieron a luchar por las libertades, en primer término, pero los voluntarios fascista vinieron a imponer una dictadura. Dr. Iturmendi, parafraseando a Pete Seeger, ¿de qué lado está usted? Soy pacifista, pero mi admiración y respeto para aquel que luchó por la libertad de mi pueblo, fuera con la palabra o con el fusil. ¿A quién admira usted, Dr. Iturmendi?

Veteranos brigadistas internacionalesLa despedida de las Brigadas Internacionales fue un acto emotivo, paralelo en Madrid y en Barcelona, que contó con la presencia de las altas instituciones políticas y militares de la República. Allí, probablemente, se cantó este hermoso himno, originalmente con letra del poeta austríaco Josef Luitpold, y música de Béla Reinitz, y es uno de los más bellos himnos compuestos para las Brigadas, en donde la muerte no importa si con ello se consigue la paz… Sí, la paz, porque las Brigadas Internacionales lucharon por la paz, no por la guerra. Por ahora, ignoro quién fue el adaptador de la letra al castellano. En el vídeo podemos oír la impecable interpretación de Francisco Curto, en su disco La guerra civil española:

Abschied

Wenn das Eisen mich mäht
wenn mein Atem vergeht
sollt stumm unterm Rasen mich breiten

Laßt das Wortegespiel
war kein Held der da fiel
war ein Opfer vergangener Zeiten

es war einer der nie
nach Völkermord schrie
war ein Bürger kommender Zeiten

Wenn das Eisen mich mäht
wenn mein Atem vergeht
sollt stumm unterm Rasen mich breiten

Josef Luitpod – Béla Reinitz

(NOTA: animo a quien sepa alemán a dejar una traducción exacta del texto)

La despedida

Si la bala me da,
si mi vida se va,
bajadme, callados
a la tierra.
Las palabras dejad,
es inútil hablar,
ningún héroe
es el caído.

De tiempos futuros
será forjador,
ansiaba la paz,
no la guerra.

Si la bala me da,
si mi vida se va,
bajadme, sin más
a la tierra.

De tiempos futuros
será forjador,
ansiaba la paz,
no la guerra.

Si la bala me da,
si mi vida se va,
bajadme, sin más
a la tierra.

http://www.altavozdelfrente.org/index.php?option=com_content&task=view&id=108&Itemid=30

A miner strike song: “En el pozo María Luisa”


This is one of the most popular and older Spanish strike and union struggle song, born in the coalfield of Asturias. The origins of the song seem to be a traditional Asturian and Galician traditional tavern song. The celebration and tavern Galician folk band, A Roda (The Wheel), made a version of that:

O andar miudiño

¡Ai miudiño!
Miudiño, miudiño…
o que eu traio.
Éche un andar miudiño,
miudiño, miudiño…
o que eu traio.
Que eu traio
unha borracheira de viño
que auga non bebo.
Mira, mira Maruxiña, mira,
mirai como eu veño.

The gently walk

Oh, gently!,/ Gently, gently walk…/ what I’m carrying./ This is a gently walk,/ gently, gently…/ what I’m carrying./ Because I’m carrying such a wine drunkenness/ for I don’t drink water./ Look, look Maruxiña, look,/ look how I’m coming.

Spanish translation/ Traducción al castellano:

https://albokari2.wordpress.com/2009/02/07/cancion-de-mineros-arbol-genealogico-de-una-cancion/


mineros1918webSo, as many popular songs, it was converted into a different song that talk about a mining dissater that might occurred in the mine “El Pozo María Luisa” (“María Luisa” pit). For that, the song was called “En el Pozo María Luisa”, “El Pozo María Luisa” or “Santa Bárbara Bendita” –Blessed St. Barbara-, for the thrilling advocation to the mining and miner’s saint patron. Soon, the song became in an anthem for the miner’s strikes and struggles in the last XIX century and all along the XX century (even today) on the North mining regions, as León and Asturias. In Asturias and part of Leon, there are two variants of the song: one in Spanish, and the other in Asturian, or Bable, the non-recognized langage of Asturias:

Nel pozu María Luisa/ Santa Bárbara Bendita

(Asturian version)

Larará
nel pozu Maria Luisa
larará
murieron cuatro mineros
mirai, mirai Maruxina, mirai
mirai como vengo yo
larará

Traigo la camisa roxa
larará
de sangre d´ un compañeru
mirai, mirai Maruxina, mirai
mirai como vengo yo
larará

Traigo la cabeza rota
larará
que me la rompió un barrenu
mirai, mirai Maruxina, mirai
mirai como vengo yo
larará

Santa Bárbara bendita
larará
patrona de los mineros
mirai, mirai Maruxina, mirai
mirai como vengo yo
patrona de los mineros
mirai, mirai Maruxina, mirai
mirai como vengo yo

En el Pozo María Luisa/ Santa Bárbara Bendita

Larará
en el Pozo Maria Luisa
larará
murieron cuatro mineros
mira, mira Maruxina, mira
mira cómo vengo yo

Larará
traigo la camisa roja
larará
de sangre de un compañero
mira, mira Maruxina, mira
mira cómo vengo yo

Larará
traigo la cabeza rota
larará
que me la rompió un barreno
mira, mira Maruxina, mira
mira cómo vengo yo

Larará
Santa Barbara bendita
larará
patrona de los mineros
mira, mira Maruxina, mira
mira como vengo yo
patrona de los mineros
mira, mira Maruxina, mira
mira cómo vengo yo

In the “Maria Luisa” pit/ Blessed St. Barbara

Larará/ In the María Luisa pit/ larará/ four miners were dead,/ (Chorus) look, look Maruxina, look,/ look in which condition I come*.// Larará/ I have my shirt in red/ of a fellow’s blood/ (Chorus)// Larará/ I have** my head broken/ larará/ for it was broken by a blast/ (Chorus)// Larará/ Blessed Saint Barbara/ larará/ miners’ Saint Patron/ (Chorus)

* Literally, the chorus mus say “Look how I’m coming”, but the unknown original singer reffers to the physical condition in which he had come from the mining pit to his home, and not in which transportation way. Maybe I’m wrong, but I’ve prefered not to be ambiguous.

** In Sapnish, depending of the context, traer, “to carry”, and tener, “to have”, can be synonymous. I think this not uses to happen in English.

Another well done translation to English:

http://en.wikipedia.org/wiki/Santa_B%C3%A1rbara_bendita


Many songwriters and folk-groups made their own version of the song, stealthy sometimes. Some of them were the popular Asturian folk-group Nuberu:

At the last 70s, the great folk-band, Nuestro Pequeño Mundo, recorded a version in a LP about the Spanish Civil War songs, under the name (due to contractual troubles) of Coro Popular Jabalón:

And, of course, the most popular Asturian songwriter, Víctor Manuel:

The song must became very popular during the October ‘34 miner rissing, known as the Revolution of Asturias, in which the A poster of 1937, remember the '14 Asturian revolutionrevolutionary Asturian workers took the whole region and were bloody repressed by the Spanish Republic’s right-wing government, with the collaboration of an already famous general named Francisco Franco. In 1976, songwriter Francisco, or Paco Curto, in his conceptual album La Guerra Civil Española, making a travel from the war of Morocco to the Civil War, uses the song for exemplify that tragedy. Listen it: http://www.goear.com/listen/10ad813/santa-barbara-francisco-curto

But other made their own versions… Between 1963 and 1964, the great songwriter Chicho Sánchez Ferlosio recorded a set of revolutionary songs, by his own or traditionals, in Sweden and unsigned (by security), which were recopilated in a LP named Spanska motståndssånger (Sw. “Songs of the Spanish resistance”). Among them was his own version of this song, mixing some Asturian words, in homage to the 1962’s Asturian miner strike, the first since Franco’s victory in 1939. that was repressed with very violence. Obviously, by the time it was recorded, the LP was forbidden in Spain, and was publicated later in 1976:

Canción de mineros

En el Pozo María Luisa
larará
salieron cuatro barrenos,
mira, mira Maruxina, mira
Spanska motståndssånger - frontal
mira como vengo yo.

Larará
murieron los barrenistas,
larará
ayudantes y rampleros,
mira, mira Maruxina, mira
mira como vengo yo

Larará
Traigo la cabeza rota
larará
que me la rompió un costero
mira, mira Maruxina, mira
mira como vengo yo

Larará
Los zapatus tos rasus
larará
de recorrer el rellenu,
mira, mira Maruxina, mira
mira como vengo.

Ya perdí hasta la boïna
larará
por buscar mis compañerus,
mira, mira Maruxina, mira
mira como vengo.

Santa Bárbara bendita
larará
patrona de los minerus
mira, mira Maruxina, mira
mira como vengo

El sol sale para todos
larará
yo aquí dentro no lo veo
mira, mira Maruxina, mira
mira como vengo

Con el pico y con el marro
larará
con el marro y el barreno
mira, mira Maruxina, mira
mira como vengo
haremos un agujero
larará
por ver las luces del cielo
mira, mira Maruxina, mira
mira como vengo…

Miner’s songs

In the María Luisa pit/ larará/ get out four blasts/ (Chorus) look, look Maruxina, look,/ look in which condition I’ve come// The drillers died,/ larará,/ helpers and *diggers* (1)/ (Chorus)// Larará/ I have my head broken/ larará/ for it weas broken by a *stick* (2)/ (Chorus)// Larará/ my shoes are all worn/ larará/ by wandering along the slagheap/ (Chorus)// Even I’ve lost my beret/ larará/ by searching my fellows,/ (Chorus)// Blessed Saint Barbara/ larará/ miner’s Saint Patron/ (Chorus)// The sun is rising for all/ larará/ I don’t see it here deep inside/ (Chorus)// With the pick and with the mallet/ larará/ with the mallet and the blast/ (Chorus)/ we will make a hole/ larará/ to see the lights in the sky/ (Chorus)

(1) My ignorance about the mining world keep me off of making a better translation. I could’nt find what ramplero exactly means, but a statue called “Ramplero” that seems to be a man digging on the ground.

(2) I couldn’t neither find what a costero means in mining. For the context of the lyric seems to be a kind of stick, but I’m not so sure at all.

Trad./ Chicho Sánchez Ferlosio

And at last, but not worst, songwriter and folksinger Elisa Serna, one of the most representative protest singers of Castilia, who in 1974, standing in France, recorded her version in the album Quejido (Moan), edited in Spain, being some songs censured, as Este tiempo ha de acabar (This time got to end). Elisa tells us about another mining disaster:

En la mina El Tarancón

En la mina el Tarancón
se mataron once obreros.
Mira como vengo madre,
mira como vengo yo.
Elisa Serna: Este tiempo ha de acabar (edición española -censurada- de Quejido, grabado en Francai)

Se mataron cuatro picas
con sus hermanos rampleros.
Mira como vengo madre,
mira como vengo yo.

Vengo bañao de sangre
de esos pobres compañeros.
Mira como vengo madre,
mira como vengo yo.

Moreda y Caborana
de luto se vistió entero.
Mira como vengo madre,
mira como vengo yo.

Mañana son los entierros
de esos pobres compañeros.
Mira como vengo madre,
mira como vengo yo.

In the “El Tarancón” mine

In the “El Tarancón” mine/ eleven workers were dead./ (Chorus) Look in look in which condition I come mother,/ look in which condition I come.// Four picks died/ with their brothers the diggers./ (Chorus)// I’m bathed in the blood/ of those poor fellows./ (Chorus)// Moreda y Caborana/ dressed all in black./ (Chorus)// Tomorrow will be the burial/ of those poor fellows./ (Chorus)

Trad./ Elisa Serna

Paco Curto


Ojeando por aquí, por allá, he ido a dar con la página oficial de Paco, o Francisco, Curto, al que a menudo me he referido aquí.
Siendo uno de los cantautores españoles en lengua castellana más olvidados (por lo menos en España) injustamente, es de justicia reivindicarle, ya que, para mi gusto, musicó de una manera tremendamente emotiva a Miguel Hernández, incluso mucho más que Serrat, en mi opinión.
Como muestra, estas dos canciones, pertenecientes a su álbum Miguel Hernández:
Una tremenda especie de saeta hecha sobre el poema "Las cárceles":

 http://www.goear.com/files/localplayer.swf

Y una mezcla de varios poemas, que comienza con el "Déjame que me vaya", poema que pensó Hernández para ser cantado:

 http://www.goear.com/files/localplayer.swf

Quizás no sea tan famoso como Serrat, pero sus composiciones no deslucen para nada comparadas con las de Joan Manuel.
Lo olvidaba. La dirección de su web es:

Historia de la canción de autor: la canción en la sociedad (II)


(Bibiano Morón en la Festa dos Traballadores -Arquivo Gráfico e Documental de VOCES CEIBES-)
Dijimos en la entrada anterior que la sociedad española dio un paso de gigante entre los años 60 y mediados de los 70: cada vez más, la gente iba perdiendo el miedo a hablar, diversas causas, propias o ajenas, habían llevado a una politización de la calase trabajadora hacia 1975 (aunque fuera un proceso que venía de antes), al tiempo que diversos mitos franquistas iban despedazándose. En esto contribuyeron varias fuerzas y causas sociales: negativamente, es decir, desde causas negativas a efectos positivos, la violencia represora de los cuerpos de seguridad del estado: muchas personas que no querían saber nada de política descubrieron que no era necesario implicarse para que te detuvieran o te golpearan en el transcurso de una manifestación por el simple hecho de pasar casualmente por allí; la crisis económica que se comenzó a sentir plenamente en 1975; las huelgas y manifestaciones que ésta provocó y su violenta represión. Pero también intervinieron en este proceso positivamente diversas fuerzas sociales que operaban activamente: por supuesto, los sindicatos, ilegales entonces, que, por otra parte, eran el único vínculo semi-permitido entre los simpatizantes y sus partidos; las parroquias de los sacerdotes cristianos de base, que estaban haciendo mella en los barrios humildes de las grandes ciudades; las asociaciones de vecinos, amaparadas generalmente por estas parroquias; la progresiva, a veces, libertad de prensa (aunque no fuera homogénea y esa libertad relativa se refiera simplemente a la gestión de Pío Cabanillas como ministro de Información y Turismo); los abogados laboralistas; y, finalmente, la gente del mundo de la cultura: escritores, poetas, actores, dramaturgos, periodistas, cantautores y grupos musicales que eran conscientes, por decisión propia, de hacer su trabajo dirigido al público que ellos querían. En su caso, el público que ellos más deseaban se les resistía por las razones que vimos en la anterior entrega, y que pueden resumirse principalmente en dos ideas básicas: desconocimiento y miedo. Así que el público de los cantautores era bastante reducido en sus comienzos: universitarios e intelectuales que, generalmente, ya sabían de lo que se les estaba hablando. El siguiente paso fue cantar para los que necesitaban oír realmente lo que estaba ocurriendo, pero no desde una perspectiva elitista y snob, propia del despotismo ilustrado, sino desde unas ansias solidarias de situarse al lado de las clases humildes y un afán de explicar las cosas. Sería, por primera vez, cuando algunos cantautores, especialmente los que provenían de familias más o menos de clase media, verían que sus mensajes se ajustaban completamente a la realidad y al sentir de la sociedad de entonces: una sociedad a la que le había costado, a veces sangre, comenzar a despertar y plantar cara. 

Remontándonos a los principios: muchos de los cantautores de la Nova Cançó pertenecían a familias de clase media con tendencias liberales: sus padres eran médicos, abogados, profesores; los fundadores de Setze Jutges, por ejemplo, eran profesores. Aunque en otras circunstancias este hecho hubiera sido meramente accidental y nada importante, a mediados de los 60, con unas diferencias sociales enormes, este hecho, aunque no muy determinante, era bastante importante para tener en cuenta, especialmente para sus detractores. Bien es cierto que en ninguno o en muy pocos casos se llega al paternalismo, pero para muchos era un dato importante para rechazar el mensaje: para sus detractores era un argumento de peso para poder sentenciar que esta gente no tenia motivos reales para quejarse, mientras que las clases humildes no veían claro que unas personas con niveles de vida bastante más altos que los suyos fueran capaces de expresar lo que a ellos realmente les pasaba. Este dato lo aporta Manuel Vázquez Montalbán, escritor que defendió la Nova Cançó, pero que también ofreció críticas a ella. Ciertamente, dentro de las universidades el mensaje era acogido con entusiasmo y fervor, pero, como expliqué en la entrada anterior, acerca de la experiencia desastrosa de un recital de Canción del Pueblo en una aldea castellana contada por Antonio Gómez, el ambiente que había fuera de la universidad era bien distinto: cuando salían a dar recitales en lugares así, los cantautores se encontraban de frente con otra realidad que estaba conformada por varios fenómenos: la incultura, el desconocimiento, la prudencia (o miedo)… Posiblemente en esos choques con la realidad, bien distinta de lo que era el pueblo que explicaba Karl Marx, bien ajena a los conceptos de materialismo dialéctico y lucha de clases, los cantautores vieron la urgente necesidad de hacer una canción comprometida diferente, más de “situarse con” que “cantar para”; y tal vez, como idea muy peregrina, esto influyera en el acercamiento de algunos cantautores a formas musicales más folklóricas. Comenzaron a recbir cursos acelerados de “populogía” y “proletariología”, a escuchar a la gente de la calle y a comprender que había mucho más de lo que pudiera parecer en León Felipe, en Machado, en Espriu, etc. de lo que en principio parecía, y que el pueblo merecía comprender mediante la poesía lo que le pasaba y lo que quería.
No obstante, la diferencia de clases, a veces falsa y propugnada por medios interesados, no resulta tan determinante como los fenómenos de miedo y desconocimiento: a fin de cuentas, antes, durante y después, surgieron siempre cantautores que venían del pueblo; por citar a algunos: Manuel Gerena (electricista de profesión), José Menese (ambos de Puebla de Cazalla, Sevilla), Elisa Serna, Luis Pastor, Joan Manuel Serrat, y, hecho que se empeñaron en ocultar continuamente con miles de cuentos sobre sus posesiones y su vida privada, Raimon, aunque de ellos distinguiríamos de entre los que pasaron por la universidad como estudiantes (Raimon) y los que no (Luis Pastor), en donde encontramos una curiosa transfusión en la que unos adquieren la cultura que no han podido adquirir hasta entonces, y otros la fuerza popular, la rabia de las clases trabajadoras. Pero esta situación iba a cambiar muy pronto.
Ya en 1970 se producían los primeros acercamientos. En este vídeo sobre el espectáculo “Castañuela 70”, algunos miembros de Tábano explican como los obreros que trabajaban en las salas les confesaban que, tras la función, entre ellos hablaban sobre lo que habían visto:

Los historiadores suelen señalar que, durante la transición y el tardo-franquismo, hubo varios motores sociales que contribuyeron al cambio. Haciendo una lectura algo libre de esto, podemos hacer una escala de lo más lejano, por imposibilidades legales, a lo más cercano al pueblo: en primer lugar los partidos políticos y asociaciones de toda tendencia que no estuvieran enmarcados en los principios del Movimiento; en segundo lugar, los sindicatos, dependientes (excepto la anarquista CNT y la obrero-católica USO) de los partidos, también ilegales, pero relativamente tolerados (y con mucho ojo en lo de relativo: no conviene olvidar que los 70 se abren con el llamado proceso 1001, que encarcela a varios miembros de CC.OO que no vuelven a la calle hasta que muere Franco, con la primera amnistía concedida por el rey); y, finalmente, las asociaciones de vecinos y las parroquias de los curas progresistas, que suelen gestionar, junto a los abogados laboralistas, dichas asociaciones. En las parroquias progresistas y en los clandestinos centros sindicales está la clave para entender como la cultura, y más propiamente hablando, la cultura de izquierda, se introduce en los barrios y en algunas aldeas.
En aquellos recitales que los sacerdotes o los distintos sindicatos realizaban, los obreros, las amas de casa, los viejos campesinos, oían un lenguaje nuevo para ellos, que a veces en realidad databa del siglo XVII: estaban oyendo en esos recitales de poesía y música todas sus inquietudes, todos sus miedos, toda su rabia: ni siquiera necesitaban tener simpatías políticas, ni saber quién era exactamente Antonio Machado o Pablo Neruda, ni tampoco les estaban diciendo lo que querían oír; en palabras de Tuñón de Lara sobre José Antonio Labordeta, no era cantar al pueblo, sino cantar con el pueblo. El público que tenían era mayoritariamente joven desde siempre, pero progresivamente, durante los mediados de los años 70, los auditorios, siempre que el precio fuera asequible -tan asequible o gratuito como lo podía ser en la parroquia- comenzaron a llenarse de gente de edades muy diversas: como hemos dicho, desde jóvenes estudiantes, pasando por obreros de mediana edad y amas de casa, hasta ancianos campesinos, sin olvidar tampoco a los niños. EL recital de Raimon en Madrid en 1976 reunió a centenares de personas, compuestos mayoritariamente por jóvenes y estudiantes, pero también por obreros de mediana edad, por amas de casa, padres con niños, ancianos… Esta actuación de Raimon de finales de los 70 nos sirve para ejemplificarlo:

Sobre las edades del público, sería conveniente hacer una reflexión sobre la música. La música de los cantautores, en general, nunca fue excesivamente compleja, excepto en algunos casos de cantautores que preferían las enormes posiblidades que la música contemporánea les ofrecía (Hilario, Pau…): por un lado, aquéllos que optaban por el folklore, y por otro, aquéllos que preferían líneas musicales más sencillas, bien fuera para mantener la primacía del texto, bien, quizás, pensando en llegar a gente de todas condiciones, aunque no se renuncie a la creatividad musical.

Hacia 1975 la sociedad española está altamente politizada: en esto contribuyó todo esto, junto con la creciente crisis económicas y las huelgas. La clase obrera toma plena conciencia de su situación. La libertad sindical promulgada en 1976 ayudó a que ya nadie tuviera que depender del verticalismo para defender sus intereses: es decir, la voz de los trabajadores era ahora de los trabajadores. Pero hasta entonces, el creciente éxito de los cantautores entre las clases populares se debió principalmente al estado ilegal en el que estaban los sindicatos y los partidos: los cantautores se convirtieron en el nexo de unión para todos ellos, un centro en el que reunirse y expresarse, aunque se expresaran por boca de otro. Pero el recital constituía un evento liberador dentro de la falta de libertad de expresión del régimen, aunque fuera por el mero hecho de aplaudir palabras que hasta entonces nadie se atrevía a decir en público. Y ya, a finales de los 70, el recital se convirtió en un evento perfectamente propicio para gritar lo que fuera.
La fama contestataria de diversos cantautores, incluso de aquellos que estaban muy vinculados a su región, atravesó fronteras. No sólo en España se cantó en centros sindicales, sino en el extranjero: en Francia, en Suiza, en Alemania, en Italia… Se actuaba para sindicatos y casas de amigos de España, por llamar así a aquellas asociaciones que contribuían a dar mala imagen exterior del régimen y apoyar a la oposición. Obviamente, aquellos cantautores como Paco Ibáñez o Imanol, que vivían exiliados, pero muchos más como Benedicto, Nuberu, Labordeta, etc., asistían como participantes en aquellos mítines de partidos y sindicatos españoles residentes en el extranjero o foráneos, en donde compartían escenario con cantautores de todas partes del mundo. En el extranjero también se actuó en casas regionales de exiliados o emigrados; durante los años 60, el régimen, mediante las embajadas y las instituciones nacionales en el extranjero, llevaban a las fábricas que tenían contratados a emigrantes españoles mediante convenios con el gobierno a figuras importantes como eran Manolo Escobar o Carmen Sevilla; los centros disconformes les traían a los cantautores. Un ejemplo fue el de Amancio Prada, que cantó ante emocionados trabajadores gallegos que coreaban el verso rosaliano “Adiós ríos, adiós fontes”.
No era casual. Piénsese en cuántos campesinos se vieron reflejados en “El niño yuntero” de Miguel Hernández, en boca de Serrat, de Luis Pastor, de Enrique Morente o de Francisco Curto; cuántos emigrantes se emocionaron al oír “Adiós ríos, adiós fontes” o “Mi Puebla se quea sola”; cuántos obreros contenían la emoción en un gesto afirmativo mordiéndose los labios al escuchar “Jo vinc d’un silenci”; cuántas mujeres se vieron reflejadas en “Reina Perola”. Contrario a lo que hemos dicho arriba sobre la generalidad de los primeros cantautores, en realidad muchos venían del campo, de los pueblos, de las fábricas: sus padres, sus abuelos, sus vecinos y sus paisanos estaban allí presentes, en sus canciones. Allí estaba lo cotidiano de su vida, su rabia, sus ilusiones, su desesperación. No sabría decir si la canción de autor entró en la clase obrera o fue la clase obrera la que se metió en la canción de autor.

Cada vez más ausente


Reivindiquemos la ternura ante la que se nos viene encima:

Cada vez más ausente

Cada vez más ausente,
como si un tren lejano
te arrastrara más lejos.

Como si un negro barco
negro.

Cada vez más presente,
como si un tren querido
recorriera mi pecho.

Como si un tierno barco
tierno.

Miguel Hernández

este poema fue musicado por el cantautor salmantino Francisco Curto en su disco monográfico Miguel Hernández
A %d blogueros les gusta esto: