Posts Tagged ‘heavy metal’

Variaciones sobre el mito de Caín y Abel


Tintoretto: "El asesinato de Abel"Ayer vi un documental sobre el origen del mito de Caín y Abel, que me recordó uno de los temas pendientes. El mito del primer asesinato (presente en muchas culturas), del primer genocidio es aceptado, generalmente, al igual que muchos mitos, como una historia que explica un cambio en la sociedad humana: en su caso, el paso de una sociedad nómada, eminentemente de ganaderos, a una sedentaria de agricultores, pues Abel era pastor y Caín trabajaba la tierra, y, probablemente, los primeros choques entre ambas formas de producción. Nadie debería ver más allá de esto, pues es una de las historias más terribles de la tradición judeo-islámica-cristiana, y yo, personalmente, me niego a aceptar ninguna figura que propugne que el género humano lleve en sus genes la maldad y la predisposición al asesinato.

East-of-eden-novelSin embargo, como todo elemento perteneciente a la herencia de una cultura, el tema de Caín y Abel ha inspirado miles de obras, desde la Antigüedad hasta nuestros días, aunque a veces se aplique el calificativo “cainita” de una manera algo arbitraria y gratuita. Una de las mejores (mejor dicho, dos) variaciones del tema es la magistral película de Elia Kazan, Al Este del Edén (East of Eden, EE. UU, 1955), basada en la novela de John Steinbeck, con el gran James Dean encarnando a un Caín moderno, pero profundizando en sus motivaciones humanas (Kazan trastoca un poco el mito original, y así, en su película, es Caín el que hace una especie de sacrificio de sangre, al ofrecer a su padre el dinero que ha obtenido al especular con la I Guerra Mundial). A parte de la genial película de Kazan y de estas soberbias pinturas, traigo sólo dos ejemplos más.

Una alegoría algo bíbilica por Manuel Monleon, cartelista valencianoEl mito fue relativamente explotado durante la guerra civil española por los escritores e intelectuales fieles a la República, y aunque los otros pudieran utilizarlo también, vaya usted a saber con qué significaciones, tenían ellos más legitimidad, pues fue el bando faccioso el que se alzó en armas. He aquí una hermosa poesía, a su manera, escrita, probablemente, por un campesino que, bajo el pseudónimo de “Centenillo”, la leyó desde el Altavoz del Frente al bando fascista, con la esperanza de que muchos desertaran. La emotividad de algunos pasajes dan la sensación de que el desconocido poeta se refiera a una persona real, a otro obrero que marchara junto a los explotadores:

Para ti, nuevo Caín

Ayer te vi en el taller
vistiendo ropa mugrienta,
esgrimiendo la herramienta,
la máquina febril.
Tú que ayer, en el trabajo,
fuiste mi amigo más fiel,
esta guerra sin cuartel
te ha hecho mi hosco rival.
Ayer compartimos juntos
las ocasiones festivas
y hoy quieres quitar la vida
a tu amigo fraternal.
Dime, ¿no sabes quién soy?
Yo soy tu hermano de pena,
desertor de la cadena
de tu negra esclavitud.
Tú estás en rebeldía,
yo al grito de mi conciencia
lucho por la independencia
de toda la juventud.
¿Recuerdas cuando en el patio
de un mísero casuchillo
sobre rústicos ladrillos
gateábamos con afán?
¡Cuántas veces nuestras madres,
en sus faldas nos mecían
y nos obsequiaban un día
a los dos de un mismo pan!
Y en amistad familiar,
en nuestra infancia vivíamos
y las horas transcurríamos
de inocente festival.
Subiéndonos a los árboles,
corriendo a las mariposas,
¿quién no recuerda esas cosas
con cariño fraternal?
Luego fuimos a la escuela,
y al calor de la enseñanza
conocimos las bonanzas
de exquisita educación.
Muchas fueron las faltas
que juntitos cometimos
y en secreto eludimos
la paternal represión.
Llegamos a los veinte años
y el peón, el amigo, el hombre
de la patria en falso nombre
se marchó tras de un traidor.
Hizo alto el yunque y el torno
pararon fraguas y arados,
después de que el español malo
partiese al son de un tambor.
Y hoy te veo, camarada,
en los momentos más fieros
matando a plomo y acero
al pueblo trabajador.
Di, faccioso, ¿qué defiendes
cuando matas a tu hermano?
El caudal de unos tiranos,
ladrones de tu sudor.
Y hoy, que te veo volver
formando en las malditas filas,
con máuser, sable y mochila
del gran crimen popular,
quiero gritarle: "¡CAÍN!",
pero no cumplo mi antojo,
siento humedecer mis ojos
y a gritos rompo a llorar.

Centenillo

Sobre la marcha, nº 37, 25 de octubre de 1937.

Tomado de César de Vicente Hernando (selección, introducción y notas): Poesía de la Guerra Civil española (Akal, Madrid, 1994), pp. 276-277 

Detalle de la contraportada del disco "Frankenstein"Muchos años más tarde, uno de nuestros grupos de rock favoritos, los Suaves, en su disco de 1984 Frankenstein, adaptaban también la historia con el trasfondo de la guerra civil, pero dándole la vuelta al mito. Por muy laicos, profanos e incluso ateos que fueran los que hicieron las revisiones del mito, se mantuvo casi invariablemente la bondad de Abel y el pecado de Caín como algo negativo. Pero muchos son los que se rebelan contra la visión oficial. Los Suaves, por ejemplo, ponen el acento en dos cosas: en que es Abel el primero en derramar sangre con sus sacrificios, y que Dios, al preferir el sacrificio de sangre de Abel al del trabajo de la tierra de Caín, fuerza la envidia de Caín y, en cierto sentido, legitima el “sacrificio de sangre” de Caín.

A Caín

Amanece el tiempo, se perdió el Edén.
Corre la sangre en el altar de Abel,
Dios complacido sonríe al ver,
dolor y muerte en el ara de Abel.
Caín, su hermano, va a sacrificar
su cosecha de trigo a Míster Jehová.
El fuego no sube, no quiere aceptar
el Dios sanguinario su oferta de paz.

No habrá más altares , no aguantaré más.
¿Hay que dar gracias por morir y llorar?
Caín el rebelde, primer luchador
contra la injusticia, contra el Dictador.

Hay guerra civil. Este del Edén.
De parte del amo, el pastor Abel.
Lucha entre hermanos, y por defender
al Cruel, al Tirano, muere el tonto Abel.

Yosi – Los Suaves

Letra tomada de la información del vídeo insertado

(NOTA: presento una queja al aire, porque, cuando busco las inmortales obras de arte basadas en temas religiosos, lo primero que encuentro son numerosos blogs y páginas web religiosas que no parecen tener el más mínimo respeto por la autoría de las obras, ya que muy pocos son los que hacen notar al autor del cuadro).

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El sueño de los Ángeles del Infierno


Padre e hija disfrutando del concierto de Ángeles del Infierno en Chiapas, MéxicoLo bueno del heavy español ha sido siempre esa profundidad en las letras y ese contacto más directo con la realidad que, a veces, le ha faltado a los grandes grupos extranjeros. La banda vasca Ángeles del Infierno hacía alarde de este tipo de letras en uno de sus discos más comprometidos: A cara o cruz (1993); toda una lección para aquellos críticos que consideraban a los hevies como gente inculta y frívola (estupidez que se plasmó en cierta película que rozaba la serie B, y aunque no diré su nombre, sólo diré que su director y protagonista, que quizás intentó hacer de ello una película estandarte para los heavies, parecía no haber visto un heavie en su vida):

En un sueño

Como una pesadilla
que no acaba jamás
El culto a la violencia
y gentes que se van
Regalando sus vidas
por un gran ideal
Que sólo los de siempre
llegan a disfrutar

Viviendo en la mentira,
creyendo que es verdad
corriendo al infinito
sin meta que alcanzar
Perdiendo la sonrisa,
ganando en vanidad
Huyendo de los locos,
y cada día hay más

A veces es mas fácil
reír y no llorar
Jugar al no me importa,
pero en mi soledad
Cansado de palabras,
cansado de esperar
Un grito en el silencio…
-¡alguien lo escuchará…!

Me imagino paseando en un sueño…
Me imagino a la gente feliz…
Me imagino a niños sonriendo…
Y en mis sueños que estés junto a mí.

Robert Álvarez y Juan Gallardo

(Letra extraída de la información del vídeo)

Rockmanticismo: Sweet child o’ mine


GunsnRosesAppetiteforDestructionalbumcoverNo es que Guns N’ Roses sea una de mis bandas de heavy favoritas, aunque algunas canciones suyas me gustan, y otras, como ésta (como, sospecho, a todo quisque) me enloquecen. Una bonita letra, la voz aguda de Axl y la guitarra, en algunos puntos barroca y en otros salvaje, del fantástico Slash (uno de los últimos grandes guitarristas) son la clave de este hermoso estándar de la balada heavy, “Sweet child o’ mine”, de su primer disco Appetite for destruction (1987):

Sweet child o’ mine

She’s got a smile it seems to me
Reminds me of childhood memories
Where everything
Was as fresh as the bright blue sky
Now and then when I see her face
She takes me away to that special place
And if I’d stare too long
I’d probably break down and cry

Oh, oh, oh
Sweet child o’ mine
Oh, oh, oh, oh

Sweet love of mine
She’s got eyes of the bluest skies
As if they thought of rain
I hate to look into those eyes
And see an ounce of pain
Her hair reminds me of a warm safe place
Where as a child I’d hide
And pray for the thunder
And the rain
To quietly pass me by

Oh, oh, oh
Sweet child o’ mine
Oh, oh, oh, oh
Sweet love of mine…

Where do we go?
Where do we go now?
Where do we go?…

Sweet child,
Sweet child of mine.

Dulce niña mía*

Tiene una sonrisa, me parece a mí,/ que me trae recuerdos** de la infancia/ donde todo/ era tan fresco como el brillante cielo azul/ De vez en cuando cando veo su cara/ ella me lleva a ese lugar especial/ y si la contemplo mucho rato/ probablemente me vendría abajo y lloraría.// ¡Oh, oh!/ Dulce niña mía/ ¡Oh, oh!/ Dulce amor mío// Ella tiene los ojos del cielo más azul/ como si pensaran en la lluvia/ Odio mirar en esos ojos/ y ver una pizca de sufrimiento./ Su pelo me recuerda a un cálido lugar seguro/ donde cuando niño me escondía/ y rezaba para que el trueno/ y la lluvia/ pasaran de largo de mí silenciosamente.// ¡Oh, oh!/ Dulce niña mía/ ¡Oh, oh!/ Dulce amor mío// ¿A dónde vamos?/ ¿A dónde vamos ahora?…// Dulce niña,/ dulce niña mía.

Letra: Axl Rose

Música: Slash, Axl Rose & Izzy Stradlin,

* A riesgo de que quedara algo cursi, prefiero hacer esta traducción un tanto literal para mantener su sentido poético.

** La traducción literal y acertada sería “Me recuerda a recuerdos de la infancia”, pero como en castellano queda bastante redundante y suele estar mal, mejor en esta ocasión “me trae recuerdos”. Otra alternativa, que no me acaba de convencer, sería “Me recuerda a memorias de la infancia”.

¿Qué fue de los cantautores? Luis Pastor le responde con mucho gusto…


Portada del último disco de Luis Pastor, muy de Grateful Dead, ¿no?“¿Qué fue de los cantautores?” era la pregunta que algunos, bien maliciosa, bien ingenuamente, preguntaban a todo aquel “ex-combatiente” de la Nueva Canción genérica -es decir, en todo idioma oficial, o no reconocido, y en dialectos de todo el país- que lucharon con voces y guitarras contra el franquismo y sus coletazos. Luis Pastor responde en su nuevo disco a esta pregunta: según le entendí en un evento, fue un poema que estuvo madurando, harto de que le preguntaran por aquellos días, como si ya estuviera acabado y retirado, y no le preguntaran por lo que estaba haciendo hoy por hoy, y que se lo soltó a cierto periodista y crítico musical (del que no revelaremos el nombre) que le lanzó la pregunta, uno de los que a finales de los 70 tocó la trompeta del apocalipsis de la muerte de los cantautores, y que, paradójicamente, conduciría algo después un excelente programa para TV3 sobre la Nova Cançó, dejándole a cuadritos. Lo que aquí en este poema Pastor expone es algo que ya a menudo hemos hablado aquí, del desarrollo que tuvo la canción de autor crítica y combativa en nuestro país, que arrancó desde los años 60 y tuvo sus momentos álgidos y bajos entre los 60 y los 70: poniéndose de moda, quitándose de moda, poniéndose, etc., por parte de productores y críticos, entre los cuales los había más o menos honestos, y más o menos aprovechados. A finales de los 60, la canción de autor, o mal entendida “canción protesta”, llegó a ponerse relativamente de moda: esto no significa que los auténticos cantautores tuvieran toda la libertad del mundo para tocar, grabar y actuar, y casi lo que es más importante, distribuir sus producciones, o que estuvieran exentos de las multas y las detenciones; lo que la realidad era, más bien, cierto aire de indignación cuando con similares fórmulas ciertos intérpretes hacían su agosto imitando unas estructuras básicas y formales de la canción de autor, hasta el punto de llegar oír que el “Canto a Galicia” de un tal Julio no-sé-qué era el himno de los emigrantes gallegos; hechos tales que la banda de canción de autor satírica Desde Santurce a Bilbao Blues Band reflejaban en su demoledora “El ídolo”. Luis aborda muchas de las críticas que, por aquellos años, les lanzaba cierta crítica interesada: ¿chicos burgueses que no tenían por qué protestar? Muy especialmente él y otros, chavalxs que empezaron a trabajar desde muy jóvenes, sabían que era una falacia repugnante. La crítica reaccionaria, en su estilo de costumbre, no tenía mejores argumentos que mentir sobre la mayoría de ellos y generalizar, a veces exagerando verdades a medias, y otras, sencillamente, inventándose las cosas.

Portada de "Hermano Lobo", agosto de 1974, por Miguel GilaMediados de los 70: Franco la palma y se inicia un proceso irregular de democratización no acabado –ni de lejos- que, si bien por un lado pretendía instaurar una democracia parlamentaria, por el otro intentaba mantener ciertas cosas y, lo que es más importante, a ciertas personas. Entre 1976 y 1978, con una progresiva liberación de la libertad de expresión y relajación de la censura, la canción de autor tiene su nueva edad de oro; básicamente fueron tres las edades de oro que tuvo: a mediados de los 60, con la influencia de la Nova Cançó y, especialmente de Raimon y Paco Ibáñez, y que fue interrumpida por las medidas tomadas al respecto de las revueltas estudiantiles y obreras; la tercera, con el llamado “espíritu del 12 de febrero” en 1974, una época de relativa apertura de la libertad de expresión, que duró muy poquito; y esta última, durante la transición: en todas ellas, podrá aducir alguien, surgieron aprovechados, arribistas y demás, algunos de los cuales traicionaban su propio espíritu; pero, si bien esto es verdad, no dejemos de hacer notar que en todas ellas surgieron nuevos y grandes valores. Esta última edad de oro tiene su explicación en que, al haberse liberado un poco la libertad de expresión, las grandes discográficas internacionales comienzan a fichar a muchos de ellos (hasta la fecha, muy pocas multinacionales habían fichado cantautores: una de las salvedades fue Víctor Manuel, que grababa en Sony), mientras que personas que habían trabajado en la crítica y la prensa musical, como Alain Milhaud, Antonio Gómez o Gonzalo García-Pelayo, abrían nuevas discográficas que se ocuparan de esta música. Pero de ninguna manera significa esto que se forraran: a la par que se permite la grabación y distribución de casi todo material, paradójicamente, sus actuaciones son prohibidas, total o parcialmente, por el ministerio de la gobernación: el tan laureado ministro Manuel Fraga (tanta paz lleves como descanso dejas) se dedicó, prácticamente, a prohibir todo evento que tuviera una mínima relación con la canción de autor e incluso con la poesía: de los cuatro recitales de Raimon en lo que supuso su vuelta a Madrid, se suspenden los tres restantes (el primero, que fue grabado en un disco maravilloso, reflejaba en su portada el hecho); también se prohíbe la serie de recitales-homenaje de José Antonio Labordeta a su hermano, el gran poeta Miguel Labordeta (el primero se registra en el disco Labordeta en directo); parecida suerte correrán muchos de los festivales multitudinarios que, a lo Woodstock, presentaba lo mejor de cada casa en su lengua o dialecto regional, por una u otra cosa; y muchos de aquellos que conseguían realizarse, eran sistemáticamente saboteados por matones de la ultraderecha, a veces, enviados por la propia policía, cuando no eran de la misma policía. Quizás se debiera a que, en los primeros momentos de la transición, estos recitales tenían mucho de político, en ocasiones tanto que amenazaba con devorar el componente artístico: eran invitados de excepción figuras de la oposición, tanto política –de los cuales, muchos no se mostraron tiempo después lo que se puede decir agradecidos- como cultural (Gabriel Celaya fue invitado especial en el recital de Raimon en Madrid, y al contrario que con Felipe González, la asistencia anónima tuvo unidad de criterio al aplaudir su presencia, hasta el punto de arrancar lágrimas de los ojos del célebre poeta vasco); eso, por un lado, y por otro que aquellos recitales se convertían en los lugares para hacer todo tipo de reivindicaciones, lanzar todo tipo de vivas y mueras, y, en definitiva, decir todo aquello que durante más de cuarenta años no se podía haber dicho, a menudo sin ser conscientes de que el que pagaba el pato de toda esta celebración de la libertad de expresión era el propio cantautor (quien sí que era consciente a todas luces, era el enviado de la poli). A finales de los 70 esto era una situación algo insostenible, y, como les pasara a los Beatles, muchos cantautores se quejaban de que la gente no les oía, y ya no se sabía si los que reventaban los actos eran de izquierdas o de derechas. Pero su labor en estos años, a pesar de las multas, las detenciones, fue encomiable; aquellos que comenzaron cantando semi-clandestinamente en las sacristías de sacerdotes progresistas ahora llenaban estadios de fútbol y plazas de barrios y pueblos, y eran reclamados en recitales y festivales en el extranjero: Luis Pastor cantaba al aire en el barrio de Vallecas; Víctor Manuel y Nuberu lo hacían para los All my friends were theremineros asturianos; Carlos Cano, Manuel Gerena, Gente del Pueblo… para los jornaleros de Andalucía; Imanol se trajo de la mano a los bretones Gwendal, maestros de la música celta, para cantar en vasco; Benedicto y Bibiano recorrían Galicia practicando los preceptos aprendidos del inmortal José Afonso; Pablo Guerrero traía los ecos de la Extremadura que trabaja y que pasa de su “glorioso pasado” de conquistadores; Nuevo Mester de Juglaría, La Bullonera, Jarcha, Oskorri, Joaquín Díaz, Fuxan os Ventos, Sabandeños, Al Tall… dignificaban la música tradicional de su tierra, secuestrada por el nacional-folklorismo, y la gaita volvía a sonar rebelde y reivindicante. Y mujeres, como dice Luis, que merecen su mención a parte por muchas razones: la primera, por haber desafiado el estatus social que la sociedad las reservaba; la segunda, a consecuencia de la primera, que para muchas de ellas, probablemente, les fuera más difícil que a los que mean de pie el escribir sus canciones y cantarlas; y la tercera, porque a diferencia de las cantantes convencionales, algunas de ellas de diseño, de la época, con todo, eran dueñas absolutas de su producción y de su trabajo: Elisa Serna, Maria del Mar Bonet, Pilocha, Cecilia… Tod@s ell@s cantaban para un público que ya no era exclusivamente el universitario de entre 18 y 25 años de edad aproximadamente, sino que era un público muy heterogéneo, tanto social como demográficamente: jóvenes universitarios, bachilleres con acné, obreros, obreras y amas de casa de mediana edad, ancianos campesinos (que se preguntaban cómo esos muchachos podían saber todas esas cosas), y representantes de las clases medias: médicos, profesores, abogados…

otan noPero mientras sucede el máximo exponente, a la vez, se producía su declive, o quizás fuera un declive conducido por algunos, quién sabe… El caso es que ya entonces, ciertos críticos enarbolaron la bandera de la muerte, y haciendo una lectura parcial y sesgada de lo que dijera Mr. Bob Dylan, anunciaron la muerte de la canción de autor; pero mientras tanto, grupos tan curiosos como los futuros Pecos o Mecano intentaban hacerse su hueco versionando canciones de Aute o Víctor Manuel. Pero el declive avanza, y después del milagro del 23-F, después de la victoria electoral de D. Felipe González y su PSOE, aquellos políticos que anteriormente habían recurrido a ellos para amenizar sus mítines –el gancho era el cantautor o grupo de rock, ya que también merecen mención grupos tan geniales como Triana, Coz, Bloque, Asfalto y otros- declaran entonces contra ellos y consideran, más por conveniencia que por lealtad a la verdad, que ya no son necesarios: por conveniencia, decimos, pues la mayoría participó en las campañas y recitales contra la permanencia de España en la OTAN, junto a los grupos de heavy metal y punk-rock que se cargaban la visión de la juventud pasota de los 80. El cantautor argentino Alberto Cortez declaraba, en el programa “La Tierra de las mil músicas” (un capítulo con más buenas intenciones por parte del señor Luqui que buenas informaciones), que con la muerte de Franco se descubrió quiénes de ellos valían y quiénes no… Bueno, sobre esto podemos decir que el señor Cortez, a quien presentamos nuestra admiración, es tremendamente injusto con muchos compañeros: es cierto que hubo muchos cantautores, con buenas intenciones, eso sí, que no supieron afrontar el cambio, y se quedaron en el camino; pero no menos cierto es que la industria musical, la crítica y, en buena parte, el público y el cambio generacional dejó a muchos valiosos intérpretes en el camino. La fórmula hacia la frontera con los 80 era muy básica: renovarse, y así lo hicieron muchos, tales como Luis; la canción de autor ahora debía dejar atrás la arenga política y la rabia, y volverse algo más descriptiva, narrar lo cotidiano, y evitar, en lo posible, la frivolización de los temas: el elemento humanista y crítico debía de preservarse, pero bajo nuevas fórmulas. Esto no supuso, de ninguna manera, claudicar ni rendirse: alzaron sus voces también contra la guerra del golfo, contra la guerra de Irak -que es la que me tocó más de cerca-, en donde mientras Luis Pastor y Adolfo Celdrán presentaban sus escalofriantes canciones contra la guerra, José Antonio Labordeta, en su papel de diputado por Aragón, hacía vibrar el congreso con palabras de justicia y de verdad, tomadas de su hermano, mientras el presidente Aznar miraba para otro lado… Y ¡sí!, amigo neocón, mal bicho y lengua de víbora: contra la de Libia ¡también!… Otra cosa es que los medios lo hayan recogido. 

Desde entonces y hasta hoy, se han venido repitiendo los mismos clichés de crítica, la mayor parte de las veces por parte de gente cuya idea acerca de la canción de autor es la misma que tengo yo sobre urología: de oídas y sin comprobar. Básicamente, al tener sólo los referentes de Víctor Manuel o Serrat, y los desvaríos de cierta pseudo-prensa heredera de la de antaño, que aplica eso de “de la ceja” indiscriminadamente, hay mucha gente que se piensa que el cantautor superviviente de aquellos años es alguien que vive en urbanizaciones de lujo, que cena con Zapatero o Rubalcaba, que tiene un cochazo, que manda a sus hijos a colegios privados, y no sé cuántas cosas más… Y Luis revela cuál es la otra realidad, pidiendo, por favor, pero con cierto enfado, que no se meta a todos en el mismo saco. Acaba ya dándonos la pista de por qué derroteros anda la canción de autor de ahora, emparentándola con los raperos de calidad, capaces de hacer una poesía urbana de calidad y crítica con el sistema.

Y yo, que no soy cantautor, aunque dé el cante, me siento muy orgulloso de ellos, y de haber conocido a muchos de ellos: de los que no se rinden, de los que dejan en ridículo al señor Winston Churchill con aquella soberana memez que dijo acerca los revolucionarios a los 20 y a los 40, y, cuando tenga su edad, me gustaría ser como ellos.

NOTA: se me disculpe no haber nombrado a muchos, pues no pretendía ser exhaustivo; que esto no se entienda como una injusticia.

“A todos los compañeros cantautores que ya no están, pero que nos dejaron su ejemplo, su compromiso y sus canciones: Ovidi Montllor, Carlos Cano, Chicho Sánchez Ferlosio, Hilario Camacho, Imanol, Labordeta, Quintín Cabrera, Mikel Laboa…”

Dedicatoria del álbum de Luis Pastor, ¿Qué fue de los cantautores?

Qué fue de los cantautores

Éramos tan libertarios,
casi revolucionarios,
ingenuos como valientes,
barbilampiños sonrientes
—lo mejor de cada casa—
oveja negra que pasa
de seguir la tradición
balando a contracorriente
de la isla al continente
era la nueva canción.

Éramos buena gente,
paletos e inteligentes,
barbudos estrafalarios,
obreros, chicos de barrio,
progres universitarios,
soñando en una canción
y viviendo la utopía
convencidos de que un día
vendría la Revolución.

Aprendiendo a compartir
la vida en una sonrisa,
el cielo en una caricia,
el beso en un calentón.
Fuimos sembrando canciones
en esta tierra baldía
y floreció la poesía
y llenamos los estadios
y en muchas fiestas de barrio
sonó nuestra melodía.

Tardes y noches de gloria
que cambiaron nuestra historia.
Y este país de catetos,
fascistas de pelo en pecho,
curas y monjas serviles,
grises y guardias civiles,
funcionarios con bigote
y chusqueros de galón,
al servicio de una casta
que controlaban tu pasta
tu miedo y tu corazón.

Patriotas de bandera,
españoles de primera,
de la España verdadera
aquella tan noble y fiera
que a otra media asesinó
brazo en alto y cara al sol
leales al Movimiento
a la altura y al talento
del pequeño dictador
que fue Caudillo de España
por obra y gracia de Dios.

Toreando en plaza ajena
todo cambió de repente
los políticos al frente
de comparsa y trovador.
Se cambiaron las verdades:
"tanto vendes tanto vales".
Y llegó la transición:
la democracia es la pera.
Cantautor a tus trincheras
con coronas de laureles
y distintivos de honor
pero no des más la lata
que tu verso no arrebata
y tu tiempo ya pasó.

¿Qué fue de los cantautores?
preguntan con aire extraño
cada cuatro o cinco años
despistados periodistas
que nos perdieron la pista
y enterraron nuestra voz.
Y así van para más de treinta
con la pregunta de marras
tocándome los bemoles.
Me tomen nota señores
que no lo repito más:

algunos son diputados,
presidentes, concejales,
médicos y profesores,
managers y productores
o ejerciendo asesoría
en la Sociedad de Autores.
Otros están y no cantan,
otros cantan y no están.
Los hay que se retiraron,
algunos que ya murieron
y otros que están por nacer.

Jóvenes que son ahora
también universitarios,
obreros, chicos de barrio
que recorren la ciudad.
Un CD debajo el brazo,
la guitarra en bandolera,
diez euros en la cartera,
cantando de bar en bar.
O esos raperos poetas
que es su panfletos denuncian
otra realidad social.

¿Y mujeres? ni se sabe.
Y sobre todo si hablamos
de las primeras gloriosas
que tuvieron los ovarios
y el coraje necesarios
de subirse a un escenario
de aquella España casposa.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
como en mis tiempos mejores
dando al cante que es lo mío.
Y aunque en invierno haga frío
me queda la primavera,
un abril para la espera
y un “Grândola” en el corazón.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
aún vivito y coleando
y en estos versos cantando
nuestras verdades de ayer
que salpican el presente
y la mierda pestilente
que trepa por nuestros pies.

¿Qué fue de los cantautores?
De los muchos que empezamos,
de los pocos que quedamos,
de los que aún resistimos,
de los que no claudicamos.
Aquí seguimos,
cada uno en su trinchera
haciendo de la poesía
nuestro pan de cada día.

Siete vidas tiene el gato
aunque no cace ratones.
Hay cantautor para rato.
Cantautor a tus canciones.
Zapatero a tus zapatos.

Luis Pastor

http://canciondeautorenespanol.blogspot.com/2012/02/que-fue-de-los-cantautores.html

¿Es necesario repetirlo? ¡Venga, vale!

Paranoico


Black-Sabbath-Paranoid---Swiss-347626Es curioso como las enfermedades mentales han ocupado gran parte de la temática del rock, quizás como parte de una actitud adjudicada de “asociales”, marginados, etc. (algo ficticio, la mayoría de las veces), desde “Fool on the hill” de los Beatles, pasando por “Share a little joke” de Jefferson Airplane, “A most peculiar man” de Simon & Garfunkel, y esta obra maestra de los grandes del heavy británico Black Sabbath, “Paranoid”, incluida en el álbum con mismo nombre del año 1970, y que se convirtió en la seña de identidad de los fans de la banda:

Paranoid

Finished with my woman
Cause she couldn’t help me with my mind
People think I’m insane
Because I am from another time

All day long I think of things
But nothing seems to satisify
Think I’ll lose my mind
If I don’t find something to pacify

Can you help me
Occupy my brain, oh yeah

I need someone to show me
The things in life that I can’t find
I can’t see the things that make
True happiness I must be blind

Make a joke and I will sigh
And you will laugh and I will cry
Happiness I can not feel
And love to me is so unreal

And so as you hear these words
Telling you now of my state
I tell you to end your life
I wish I could but it’s too late

http://www.quedeletras.com/letra-cancion-paranoid-bajar-26409/disco-paranoid/black-sabbath-paranoid.html

Paranoico

Rompí con mi mujer/ porque no podía ayudarme con mi mente./ La gente cree que estoy loco/ porque soy de otro tiempo.// Durante todo el día pienso en cosas/ pero nada parece satisfacerme/ Creo que perderé mi mente/ si encuentro algo para pacificarla.// ¿Puedes ayudarme,/ entretener mi cerebro?// Necesito a alguien que me enseñe/ las cosas de la vida que no puedo encontrar/ No puedo ver las cosas que logran/ la felicidad verdadera, debo estar ciego.// Gasta una broma y suspiraré/ y tú reirás y yo lloraré/ La felicidad no puedo sentirla/ y el amor es para mí tan irreal.// Y mientras oyes estas palabras/ contándote ahora sobre mi estado/ te digo que acabes con tu vida/ Ojalá pudiera pero es demasiado tarde.

Black Sabbath

Rock & Diablo


¿Rock cristiano? Los mejores grupos están con Satán

Bart Simpson

Escena de “Little Nicky” (steven Brill, 2000)

Madrid_fuente_del_ángel_caido_2005-06-28Esta escena de la comedia Little Nicky me sirve para ilustrar el propósito de esta entrada, que no es otra cosa que la desmitificación de la llamada “música del diablo”, es decir, lo de que el rock es música satánica: una gilipollez, entendida para bien o para mal, por parte de fanáticos religiosos, antirreligiosos y satanistas simpatizantes o militantes, mientras que la cita de Bart Simpson es para atacar, no a aquellos que piensan que se puede predicar el cristianismo a través de la música rock, sino a quien piense que, si no es rock cristiano, sus practicantes y oyentes están condenados al infierno. La concepción del rock como música del diablo, canciones con mensajes satanistas, la banda sonora del infierno, etc., es, en realidad, muy anterior a la aparición de esta canción de los Rolling Stones, o de su álbum anterior, del “Friend of the devil” de los Grateful Dead, de la aparición de Black Sabbath, o de grupos como Megadeath y otros. Esa concepción data de los días del nacimiento del rock’n’roll, cuando los religiosos de Estados Unidos, principalmente los famosos predicadores WASP del sur, advertían contra la degeneración y depravación que esta música causaba en la juventud blanca de su país calificándola como “música satánica”, aunque, en realidad, lo que de verdad les escandalizaba fue que era una música mestiza, surgida de la unión de las música populares blancas y negras por igual. Desde entonces, fanáticos religiosos, críticos musicales buscando notoriedad y amantes de lo oculto y del misterio con poco criterio científico y mucho sensacionalismo, han buscado anécdotas, mensajes satánicos en canciones, puestas del derecho o del revés, portadas de discos y letras incomprensibles, absurdas en apariencia, entre la historia y la discografía de muchos grupos. Hoy en día, muy pocos se creen que el rock, en todas sus variantes, tenga realmente algo serio que ver con el satanismo, simpatizante o militante.

BE020078Una breve relación de esta leyenda negra del rock. Siguiendo con los fanáticos estadounidenses, la mayor parte de las veces que han surgido estas acusaciones se debieron principalmente a choques de los grupos con la religión: cuando Lennon dijo “los Beatles somos más populares que Jesucristo”, los predicadores fanáticos, fascistas y racistas de Estados Unidos, que veían mucho peor que sus jóvenes escucharan la “música del diablo” a que se vistieran con sábanas, quizás más por darse notoriedad que por otra cosa, organizan hogueras públicas en donde quemar productos del grupo, convocados a través de ciertas emisoras… Ésta fue una de las primeras condenas. Y cuando en su Sgt. Pepper’s aparecía en su portada el famoso mago negro Aleister Crowley, la acusación estaba más que cantada… Cosa que en realidad no significaba nada, pues también aparecían personajes tan dispares y distantes como Hitler, James Dean, Marilyn, Karl Marx, etc. Si alguna vez, algún miembro del cuarteto de Liverpool estuvo involucrado de alguna manera en algo de este rollo, fue sin duda por curiosidad, ya que ellos se mostraron siempre más proclives al misticismo oriental, aunque la historia de esto les persiguiera: cuando el cateto neofascista disfrazado de hippie y autoproclamado mesías Charles Manson escribía con sangre en las paredes de las casas de sus víctimas versos de la canción “Helter skelter” (que, por sí, no quiere decir nada) en aparentes misas negras y daba su particular explicación, afirmando además que los Beatles eran los cuatro jinetes del apocalipsis racial que pretendía desatar, no faltó aquel que quiso vincularles directamente con historias oscuras y siniestras. Tampoco faltó quien no dejó de relacionar que, cuando Lennon fue asesinado residía en el Edificio Dakota, lugar con fama de maldito porque allí se rodó La semilla del diablo, de Roman Polanski y, encima, residió el famoso Crowley, que va a ser una constante en esta relación de anécdotas. Esos mismos evitan indicar el hecho de que en el edificio, actualmente, reside Yoko Ono sin problema aparente alguno. Por cierto, que la relación entre el edificio Dakota y el mago negro inspiró una de las mejores películas de entretenimiento de los años 80: Cazafantasmas.

Quinto disco de la bandaLa historia de los Rolling Stones, que vendrá a continuación, dará lugar al rock satánico, que era más publicitario que real, y es hasta probable que surgiera a modo de reacción contra los que atacaban al rock como instrumento del diablo. El primer grupo en recibir esta denominación fue Black Sabbath; pero tras tan llamativo nombre -que en realidad venía de una película de Mario Bava titulada así-, la música “estridente” y las barrocas portadas de sus discos, el satanismo resultaba ser sólo una seña de identidad del grupo, una marca, acorde con la moda de los primeros 70 de interpretar personalidades en la música, y, en realidad, el satanismo del grupo es bastante discutible, ya que cuando el diablo aparece en sus canciones no es de manera positiva, sino asociado al poder, la guerra, el capitalismo, etc. Y lo mismo podríamos decir de nuestros Ángeles del Infierno, cuyo nombre tiene tan poco que ver con la religión satánica como con la famosa banda de moteros estadounidenses. Por su parte, también han surgido rumores y leyendas sobre Led Zeppelin, y no por sus canciones, sino también porque Jimmy Page, el guitarrista, compró la biblioteca de Aleister Crowley y se rumorea que puso en práctica algunos de los rituales que el satanista había descrito. Hay quien afirma, no obstante, que mientras el satanismo de estas primeras bandas era simple imagen, no se puede decir lo mismo de las bandas posteriores surgidas entre los 80 y los 90: respecto a esto, al satanismo militante del black metal y del death metal, ignoro realmente cuánto de verdad y cuánto de sensacionalismo por parte de los tertulianos de, por ejemplo, “la nave del misterio”, hay.

Pero tampoco era necesario hacer canciones heavies, arrancarles la cabeza a los murciélagos de un bocado, o ponerse títulos y nombres estrambóticos: con sólo poner “diablo” en tu canción ya estabas en el punto de mira de ciertos desquiciados, como les ocurrió a los Grateful Dead con su deliciosa balada country-rock “Friend of the Devil”; o sencillamente hacer una letra lo suficientemente críptica como para que alguien la relacione con el culto al diablo, tal y como les ocurrió a los geniales Led Zeppelin con su “Stairway to Heaven”, que puesta al ravés, etc. (recomiendo vivamente leer el enlace), o a una banda tal como los Eagles y su “Hotel California”, de la que alguien aseguraba que era un hotel comprado por Anton LaVey, sacerdote de la Iglesia de Satán y amigo del inquietante Kenneth Anger, con quien vamos a enlazar a la siguiente historia.

Rolling_Stones_-_Their_Satanic_Majesties_Request_-_1967_Decca_Album_coverCiertamente los iniciadores de esta simbología y de esta imagen fueron los Rolling Stones, aunque fue, en primera instancia, de una manera bastante fortuita. En 1967, el grupo intentaba sacar un disco mientras las tres cabezas más visibles de la banda, Mick Jagger, Keith Richard y Brian Jones, se encontraban envueltos en juicios e idas y venidas a prisión por tenencia y consumo de drogas (ya que hablamos de gurús y magos negros que intentaron hacerse publicidad al arrimarse a las estrellas del rock, no olvidemos tampoco a los inspectores de policía que también intentaron darse notoriedad arrestándolos): el disco, que fue, resultado de todo ello, junto a cierta sequía de ideas musicales propiciada por quedarse noqueados por el Sgt. Pepper’s, fue un desastre, aunque con el tiempo ha ido ganando y ha terminado por convertirse en un disco de culto; sin embargo, lo más llamativo del disco, por encima de las acusaciones de plagio de los Beatles, fue su título: Their Satanic Majesties request, “el ruego de sus satánicas majestades”, sobrenombre que acompañará ya a la banda para siempre. Y sin embargo, el disco no contiene referencia diabólica alguna, y su origen es de lo más mundano: furiosos como estaban contra el gobierno de su país, Jagger se fijó en el barroco mensaje, que databa de los días del imperio colonial, impreso en su pasaporte, algo así como: [traduzco]  Su Británica Majestad ruega y exige (Her Britanic Majesty requests and requires] que el portador de este documento… Y, entonces, Jagger, a modo de desagravio, quiso titular al disco, que enun principio iba a llamarse “Las navidades cósmicas de los Rolling Stones”, como Her Satanic Majesty requests nad requires: “Su Satánica Majestad ruega y exige”; pero la Decca se negó a sacar tal flagrante insulto a la corona británica, y por ello se cambió parte del nombre. Misterio resuelto.

Aleister_Crowley_2Más compleja, sin embargo, es la historia de “Simpathy for the devil”, incluida en el Beggars Banquet y única canción del disco con referencia satánica. Para empezar, hay que entender que las ciencias ocultas, la magia negra, etc., formaba parte del ambiente místico o pseudomísitco de la contracultura, o mejor dicho, de la cultura de las estrellas millonarias, y así Kenneth Anger, que era un director underground de temática gay y sadomasoquista, que, a parte de eso, proclamaba ser el heredero del mago satánico Aleister Crowley -uno de aquellos ocultistas que a principios de siglo XIX y después mucho más, tras la I Guerra Mundial, fundaron sectas ocultistas para dar explicación a tanta miseria y dar una solución, o provocar el apocalipsis final-, quiso lograr cierta publicidad acercándose a los Rolling Stones, del que algunos miembros colaborarían en sus películas, y describió a Mick Jagger como una encarnación del diablo de los últimos tiempos y a Keith Richard como su diablejo ayudante: esto no dejaba de ser una solemne gilipollez, pero, de algún modo, afectó a los dos stones, que comienzan, junto a sus parejas sentimentales, a interesarse por este mundo inquietante y misterioso: se hacen con libros de Crowley y otros brujos, y viajan al Caribe para ver rituales de vudú o algo así… Y en algunos de estos cultos, reservados sólo para los iniciados nativos, casi no lo cuentan (una torpeza muy habitual en aquellos tiempos). No obstante, el idilio con la magia negra, en realidad, duró muy poco: Keith Richard y Anita Pallenberg, movidos por un sentimiento de precaución, se echan atrás en su idea de celebrar una boda satánica con Anger como oficiante, mientras que, inexplicablemente, Mick Jagger comienza a ser visto en público con un crucifijo colgando de su cuello. Quizás habían cabreado a algún grupúsculo que pensara que estaban frivolizando sus creencias. Pero la historia de “Simpathy for the devil” tiene más que ver con la cultura, que con el satanismo.

Escena de The Rolling Stones Rock and Roll CircusEn los días del 68, Jagger se encontraba leyendo la novela El maestro y margarita, del escritor ruso Mikhail Bulgákov, obra en la que el diablo se presenta con palabras muy elegantes para comprobar los efectos de la revolución rusa, y, básicamente, de ahí surgió la idea: Mick Jagger interpreta al diablo, que se presenta muy cortésmente contando ser el causante de muchas de las tragedias desde la antigüedad hasta aquellos días –de nuevo, el diablo se presenta como algo negativo- y acaba exigiendo cortesía y simpatía. Quitando ciertas polémicas (como el asesinato de los Kennedy), no deja de ser una canción dramatizada, y la única referencia a su idilio con las ciencias ocultas parece ser esa introducción afro-caribeña, dando un aire de ritual vudú o algo así. Naturalmente, se quiso ver aquí una especie de manifiesto satanista, y ciertos grupos ocultistas debieron utilizarla en sus misas negras o lo que sean; lo cierto es que vino a acrecentar su leyenda negra cuando la interpretaron en el multitudinario concierto de Altamont, en donde un muchacho que, en versión de su agresor, llevaba un arma cargada para matar a Jagger, fue asesinado por uno de los Hell’s Angels encargados de la seguridad del concierto: cierta prensa algo sensacionalista no dejó de referir el hecho de que, minutos antes, habían interpretado esta canción, algo a lo que poca gente hizo caso, pero que en las mentes de los crípticos del rock tuvo su eco y acabó convirtiéndose en una falsa leyenda: “Mientras los Rolling Stones tocaban ‘Simpathy for the Devil’ era asesinado un chico”: algo bastante absurdo (hay varios minutos entre ambos acontecimientos), y, en cualquier caso, lo sucedido allí –que comenzó desde antes-, más que deberse a las fuerzas infernales liberadas por la canción, se debió a la vanidad subyugadora de Jagger (algo de lo que se ha arrepentido una y otra vez). De todas maneras, la canción ha constituido parte esencial del repertorio de las giras de los Rolling Stones desde entonces y, en la mayoría de las ocasiones, no ha habido ninguna tragedia ni el diablo se ha dignado a aparecer por allí, que nosotros sepamos.

Y éste es el final de la historia: quien quiera ver aquí la invocación de fuerzas oscuras infernales, mensajes apocalípticos o misales negros, corre un poco el riesgo de quedar en ridículo:

Simpathy for the devil

Please allow me to introduce myself
I’m a man of wealth and taste
I’ve been around for a long, long year
Stole many a mans soul and faith
And I was round when Jesus Christ
Had his moment of doubt and pain
Made damn sure that Pilate
Washed his hands and sealed his fate

Pleased to meet you
Hope you guess my name
But what’s puzzling you
Is the nature of my game

I stuck around St. Petersburg
When I saw it was a time for a change
Killed the czar and his ministers
Anastasia screamed in vain
I rode a tank
Held a generals rank
When the blitzkrieg raged
And the bodies stank

Pleased to meet you
Hope you guess my name, oh yeah
Ah, what’s puzzling you
Is the nature of my game, oh yeah

I watched with glee
While your kings and queens
Fought for ten decades
For the gods they made
I shouted out,
Who killed the Kennedys?
When after all
It was you and me
Let me please introduce myself
I’m a man of wealth and taste
And I laid traps for troubadours
Who get killed before they reached Bombay

Pleased to meet you
Hope you guessed my name, oh yeah
But what’s puzzling you
Is the nature of my game, oh yeah, get down, baby
Pleased to meet you
Hope you guessed my name, oh yeah
But what’s confusing you
Is just the nature of my game

Just as every cop is a criminal
And all the sinners saints
As heads is tails
Just call me lucifer
Cause I’m in need of some restraint
So if you meet me
Have some courtesy
Have some sympathy, and some taste
Use all your well-learned politesse
Or I’ll lay your soul to waste, um yeah

Pleased to meet you
Hope you guessed my name, um yeah
But what’s puzzling you
Is the nature of my game, um mean it, get down

Woo, who
Oh yeah, get on down
Oh yeah
Oh yeah!
Tell me baby, what’s my name
Tell me honey, can ya guess my name
Tell me baby, what’s my name
I tell you one time, you’re to blame
What’s my name
Tell me, baby, what’s my name
Tell me, sweetie, what’s my name

http://www.lyricsfreak.com/r/rolling+stones/sympathy+for+the+devil_20117881.html

Simpatía por el diablo

Por favor, permíteme que me presente/ soy un hombre de riqueza y buen gusto/ He estado por ahí durante mucho, muchos años/ robé las almas y la fe a muchos hombres/ Y yo estuve cerca cuando Jesucristo/ tuvo su momento de duda y dolor/ Me aseguré bien de que Pilatos/ se lavara las manos y sellara su destino.// Encantado de conocerte,/ espero que adivines mi nombre/ pero lo que te desconcierta/ es la naturaleza de mi juego.// Me quedé por San Petersburgo/ cuando vi que era hora de un cambio/ Maté al zar y a sus ministros/ Anastasia gritó en vano./ Conduje un tanque/ ostenté el rango de general/ cuando el blitzkrieg [guerra relámpago] bramó/ y los cuerpos apestaban// Miré con júbilo/ mientras vuestros reyes y reinas/ lucharon durante diez décadas/ por los dioses que crearon/ Grité:/ ¿quién ha matado a los Kennedy?/ cuando después de todo/ fuimos tú y yo/ Permíteme, por favor, que me presente/ soy un hombre de riqueza y buen gusto/ y tendí trampas para los trovadores/ que fueron asesinados antes de llegar a Bombay// Encantado de conocerte,/ espero que hayas adivinado mi nombre/ pero lo que te desconcierta/ es la naturaleza de mi juego.// Encantado de conocerte,/ espero que hayas adivinado mi nombre/ pero lo que te confunde/ es la naturaleza de mi juego.// Así como todo policía es un criminal/ y todos los pecadores santos/ como las cabezas son cabos/ simplemente llámame Lucifer/ pues necesito algo de contención/ Así que si me encuentras/ ten algo de cortesía/ ten algo de simpatía, y algo de gusto/ Utiliza toda tu bien aprendida educación/ o haré que tu alma se pierda.// Arrodílllate/ Dime cariño, cómo me llamo/ Dime cielo, ¿puedes adivinar mi nombre?/ Te lo digo una sola vez, tú tienes la culpa…

Mick Jagger & Keith Richard

La canción formaría parte del especial The Rolling Stones Rock and Roll Circus, que no vio la luz en su día (1968), según las malas lenguas, porque los Who estuvieron mucho mejor que ellos. Al final de la interpretación, Mick se quita su camiseta, mostrando en su torso desnudo falsos, y pueriles, tatuajes satanistas, adelantándose algunos años a los cantantes satánicos, o pseudo-satánicos, de heavy metal:

Y la de Altamont, en donde apreciamos que Mick está tan subido que parece ciego a todo lo que sucede a su alrededor, y también que no sucede en ese momento el asesinato de Meredith Hunter… Aunque hay que decir que su comentario de “Siempre pasa algo raro cuando interpretamos este número” después de que el comienzo de la interpretación fuera interrumpido, por ser de muy mal gusto, sobra y mucho; aunque, por otro lado, durante los acordes finales, Jagger canta “tranquilizaos todos”. En este vídeo podemos ver también a Jagger, visionando la película en la sala de pruebas para el juicio por asesinato, y degustando el sabor amargo de su propia vanidad:

Otro día hablaremos del rock cristiano si eso…

Petrodólares para el Niño Jesús


Hoy, en vez de traer un tradicional villancico sobre la Noche de Reyes, también llamada –en desuso- Epifanía, traigo algo más crítico, que de manera simbólica puede tener relación con la pérdida de la inocencia que suele producirse por estas fechas, cuando le consideran a uno mayor ya para creer en los cuentos de hadas, y, en cierto sentido, esto va contra un cuento de hadas de “buenos” y “malos” que nos vienen contando desde hace mucho tiempo.

Leonardo_da_Vinci_-_Adorazione_dei_Magi_-_Google_Art_ProjectPara nadie es ya un misterio que las guerras que se han venido produciendo a lo largo del siglo XX y principios de este siglo XXI en el Oriente próximo, desde la época de la colonización y descolonización (siglo XIX y antes hasta casi finales del siglo XX), pasando por las dos guerras mundiales, la del Golfo de los años 90, el conflicto árabe-israelí de los 70, el palestino-israelí actual desde hace tiempo, y las dos vergonzosas últimas guerras en Iraq y Libia, con la inquietante tensión con Irán, ha sido por causa del abastecimiento de combustibles fósiles y, por tanto, promovidas por las grandes petrolera estadounidenses (nota: estas personas estuvieron incluso presentes en la guerra civil española, apoyando a “quien tú ya sabes” para que acabara con “those fucking reds”, etc., regalándole combustible para sus aviones alemanes y sus tanques, etc.). La cuestión, pues, como con otros Estados del mundo relativamente recientes -es decir, surgidos la mayoría de la descolonización, paradójicamente igual que ellos-, es que la relación de Estados Unidos con los países árabes y norte-africanos poseedores de petróleo se ha basado, básicamente, en el acceso o no que las empresas estadounidenses tenían a las fuentes de petróleo, y viceversa, algunos de estos países, bastante tradicionalistas, ha sido igual: petróleo por dinero. De esta manera, si un mandatario de estos países negaba el acceso ha dichas fuentes de alguna manera, caía en desgracia y se le declara la guerra o se le pone una revolución ¿popular? para procurarse un gobierno más proclive al comercio. Ésta ha sido una técnica relativamente recientes, cuyo inmediato principio histórico está en el año 1973, en la Crisis del Petróleo, cuando los países árabes que formaban la OPEP (Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo) decide sancionar a aquellos países que, durante la guerra que enfrentó a Israel con Siria y Egipto, apoyaron a Israel, restringiendo el acceso a sus recursos petrolíferos: ahí, los países occidentales, liderados por el más occidental de ellos, se dieron cuenta de que quien controla la fuente tiene el poder; y entonces se crea una estrategia de guerras secretas, cuyo procedimiento era el de infiltrar agentes secretos o mercenarios que promovieran la caída de países hostiles o potencialmente hostiles: de esta manera, un tal Sadam Hussein se hace con el poder en Iraq, y casi al mismo tiempo lo hacía en Libia Gadafi, recientemente caído en desgracia también; la dictadura del Sha de Persia, antiguo aliado, no tan democrático como se quiere hacer creer ahora, cae, e Irán pasa a ser gobernada por el movimiento tradicionalista de los ayatollahs; se promueve una guerra de índole colonial en Afganistán, en poder de la Unión Soviética (traicionando el espíritu anti-imperialista del marxismo), favoreciendo a los movimientos extremistas de los que devendrán los infames talibanes; y también fue un agente de la CIA un niño pijo saudí que iba a las fiestas de Marbella con su atuendo setentero a la moda, llamado Osama Bin Ladin… He aquí el monstruo de Frankenstein: cuando a finales de los 70, estos nuevos gobiernos y movimientos rebeldes se OPEP: los magos del petróleorevuelven contra sus “creadores”, aparece el enemigo que habrá de sustituir al comunismo soviético una vez que su bloque se desmorona: el integrismo musulmán. En una guerra no declarada, como ha sido siempre, ambos bandos, el occidente imperialista y el oriente de primacía musulmana, se arropan con grandes palabras y principios como “dios”, “patria”, “libertad”, “democracia”, “el Gran Satán”, “los enemigos de la democracia y la libertad”, etc., para enmascarar un propósito mucho más terrenal… Y así, hoy como ayer, la relación entre Estados Unidos y los países árabes viene marcada por las relaciones de mercado; y así, hay países que pasan por el aro, como Kuwait o Arabia Saudí, por la conveniencia, y otros que no –cosa que no quiere decir que sean buenos gobernantes los suyos-. Y de esto hablan satíricamente nuestras tres canciones de hoy.

La primera de ellas, es de 1973, cuando se lanzó un disco “a traición” llamado Todo está muy negro, que estaba compuesto por canciones de diversos cantautores, siendo las más numerosas las del grupo satírico Las Madres del Cordero (al que no se le comunicó ni siquiera la intención de lanzar las canciones que habían grabado, y por eso lo calificaron de disco a traición). Una de estas canciones era la de un cantautor principiante llamado Luis Pastor, que ya entonces, con una letra de Víctor M. Arbelda, satirizaba con este tema de las relaciones entre los Estados Unidos y los Estados árabes, petróleo mediante, con la historia de los reyes magos de fondo:

Los magos del petróleo

Tres Reyes Magos desde el oriente
buscan el oro de occidente.
Hecha con dólares está la estrella,
ninguno puede viajar sin ella.
Washington es Jerusalén
y Nueva York, Nuevo Belén;
allá está el dios de los banqueros,
cantan los ángeles sus dividendos.
Allí le ofrecen incienso y oro,
hambre del pobre, que es su tesoro;
y aunque haya muertos de hambre en oriente,
siempre hay petróleo para occidente;
y aunque haya muertos de hambre en oriente,
siempre hay tres reyes condescendientes.
Siempre hay tres reyes condescendientes…

Letra: Vícto M. Arbelda

Música: Luis Pastor

También utilizó esta imagen el gran Pi de la Serra en su “Oració” del año 79, cuando dice en su lengua: “Dentro de un establo ha nacido completamente solo/ es la Epifanía campanas al vuelo,/ los reyes del petróleo ya han llegado,/ pero hay uno que es negro y va en desacorde”:

http://www.goear.com/listen/9d9177a/oracio-pi-de-la-serra

Y, bueno, no es que se sirvan de la historia de los reyes magos, pero me niego a resistirme a poner este furioso tema del mítico grupo de heavy español Obús, de su primer disco Prepárate (1981):

Petrodólares

Forrando sus aviones de oro puro
Reluciendo brillantes y rubíes
Paseándose en rolls royce lunes y martes
Y en cadillacs flamantes los demás

Como la espuma sube
Son los reyes de este mundo
El oro negro es su poder

Como la espuma sube
Cada día más y más
Son los reyes del petróleo y del dólar
Vistiendo como auténticos mendigos
Manejando a su antojo a los demás
Recobrando el poder de sus abuelos
Bañándose en el más caro champán

Como la espuma sube
Son los reyes de este mundo
El oro negro es su poder

Como la espuma sube
Cada día más y más
Son los reyes del petróleo y del dólar
No saben ya que hacer con el dinero
No saben que pedir ni que comprar
Se encuentran de repente entre las garras
De un monstruo que todo lo puede dar

Como la espuma sube
Son los reyes de este mundo
El oro negro es su poder

Como la espuma sube
Cada día más y más
Son los reyes del petróleo y del dólar

Petrodólares
Petrodólares
Petrodólares

http://www.lyricstime.com/ob-s-petrod-lares-lyrics.html

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