Posts Tagged ‘Hell’s Angels’

Rock & Diablo


¿Rock cristiano? Los mejores grupos están con Satán

Bart Simpson

Escena de “Little Nicky” (steven Brill, 2000)

Madrid_fuente_del_ángel_caido_2005-06-28Esta escena de la comedia Little Nicky me sirve para ilustrar el propósito de esta entrada, que no es otra cosa que la desmitificación de la llamada “música del diablo”, es decir, lo de que el rock es música satánica: una gilipollez, entendida para bien o para mal, por parte de fanáticos religiosos, antirreligiosos y satanistas simpatizantes o militantes, mientras que la cita de Bart Simpson es para atacar, no a aquellos que piensan que se puede predicar el cristianismo a través de la música rock, sino a quien piense que, si no es rock cristiano, sus practicantes y oyentes están condenados al infierno. La concepción del rock como música del diablo, canciones con mensajes satanistas, la banda sonora del infierno, etc., es, en realidad, muy anterior a la aparición de esta canción de los Rolling Stones, o de su álbum anterior, del “Friend of the devil” de los Grateful Dead, de la aparición de Black Sabbath, o de grupos como Megadeath y otros. Esa concepción data de los días del nacimiento del rock’n’roll, cuando los religiosos de Estados Unidos, principalmente los famosos predicadores WASP del sur, advertían contra la degeneración y depravación que esta música causaba en la juventud blanca de su país calificándola como “música satánica”, aunque, en realidad, lo que de verdad les escandalizaba fue que era una música mestiza, surgida de la unión de las música populares blancas y negras por igual. Desde entonces, fanáticos religiosos, críticos musicales buscando notoriedad y amantes de lo oculto y del misterio con poco criterio científico y mucho sensacionalismo, han buscado anécdotas, mensajes satánicos en canciones, puestas del derecho o del revés, portadas de discos y letras incomprensibles, absurdas en apariencia, entre la historia y la discografía de muchos grupos. Hoy en día, muy pocos se creen que el rock, en todas sus variantes, tenga realmente algo serio que ver con el satanismo, simpatizante o militante.

BE020078Una breve relación de esta leyenda negra del rock. Siguiendo con los fanáticos estadounidenses, la mayor parte de las veces que han surgido estas acusaciones se debieron principalmente a choques de los grupos con la religión: cuando Lennon dijo “los Beatles somos más populares que Jesucristo”, los predicadores fanáticos, fascistas y racistas de Estados Unidos, que veían mucho peor que sus jóvenes escucharan la “música del diablo” a que se vistieran con sábanas, quizás más por darse notoriedad que por otra cosa, organizan hogueras públicas en donde quemar productos del grupo, convocados a través de ciertas emisoras… Ésta fue una de las primeras condenas. Y cuando en su Sgt. Pepper’s aparecía en su portada el famoso mago negro Aleister Crowley, la acusación estaba más que cantada… Cosa que en realidad no significaba nada, pues también aparecían personajes tan dispares y distantes como Hitler, James Dean, Marilyn, Karl Marx, etc. Si alguna vez, algún miembro del cuarteto de Liverpool estuvo involucrado de alguna manera en algo de este rollo, fue sin duda por curiosidad, ya que ellos se mostraron siempre más proclives al misticismo oriental, aunque la historia de esto les persiguiera: cuando el cateto neofascista disfrazado de hippie y autoproclamado mesías Charles Manson escribía con sangre en las paredes de las casas de sus víctimas versos de la canción “Helter skelter” (que, por sí, no quiere decir nada) en aparentes misas negras y daba su particular explicación, afirmando además que los Beatles eran los cuatro jinetes del apocalipsis racial que pretendía desatar, no faltó aquel que quiso vincularles directamente con historias oscuras y siniestras. Tampoco faltó quien no dejó de relacionar que, cuando Lennon fue asesinado residía en el Edificio Dakota, lugar con fama de maldito porque allí se rodó La semilla del diablo, de Roman Polanski y, encima, residió el famoso Crowley, que va a ser una constante en esta relación de anécdotas. Esos mismos evitan indicar el hecho de que en el edificio, actualmente, reside Yoko Ono sin problema aparente alguno. Por cierto, que la relación entre el edificio Dakota y el mago negro inspiró una de las mejores películas de entretenimiento de los años 80: Cazafantasmas.

Quinto disco de la bandaLa historia de los Rolling Stones, que vendrá a continuación, dará lugar al rock satánico, que era más publicitario que real, y es hasta probable que surgiera a modo de reacción contra los que atacaban al rock como instrumento del diablo. El primer grupo en recibir esta denominación fue Black Sabbath; pero tras tan llamativo nombre -que en realidad venía de una película de Mario Bava titulada así-, la música “estridente” y las barrocas portadas de sus discos, el satanismo resultaba ser sólo una seña de identidad del grupo, una marca, acorde con la moda de los primeros 70 de interpretar personalidades en la música, y, en realidad, el satanismo del grupo es bastante discutible, ya que cuando el diablo aparece en sus canciones no es de manera positiva, sino asociado al poder, la guerra, el capitalismo, etc. Y lo mismo podríamos decir de nuestros Ángeles del Infierno, cuyo nombre tiene tan poco que ver con la religión satánica como con la famosa banda de moteros estadounidenses. Por su parte, también han surgido rumores y leyendas sobre Led Zeppelin, y no por sus canciones, sino también porque Jimmy Page, el guitarrista, compró la biblioteca de Aleister Crowley y se rumorea que puso en práctica algunos de los rituales que el satanista había descrito. Hay quien afirma, no obstante, que mientras el satanismo de estas primeras bandas era simple imagen, no se puede decir lo mismo de las bandas posteriores surgidas entre los 80 y los 90: respecto a esto, al satanismo militante del black metal y del death metal, ignoro realmente cuánto de verdad y cuánto de sensacionalismo por parte de los tertulianos de, por ejemplo, “la nave del misterio”, hay.

Pero tampoco era necesario hacer canciones heavies, arrancarles la cabeza a los murciélagos de un bocado, o ponerse títulos y nombres estrambóticos: con sólo poner “diablo” en tu canción ya estabas en el punto de mira de ciertos desquiciados, como les ocurrió a los Grateful Dead con su deliciosa balada country-rock “Friend of the Devil”; o sencillamente hacer una letra lo suficientemente críptica como para que alguien la relacione con el culto al diablo, tal y como les ocurrió a los geniales Led Zeppelin con su “Stairway to Heaven”, que puesta al ravés, etc. (recomiendo vivamente leer el enlace), o a una banda tal como los Eagles y su “Hotel California”, de la que alguien aseguraba que era un hotel comprado por Anton LaVey, sacerdote de la Iglesia de Satán y amigo del inquietante Kenneth Anger, con quien vamos a enlazar a la siguiente historia.

Rolling_Stones_-_Their_Satanic_Majesties_Request_-_1967_Decca_Album_coverCiertamente los iniciadores de esta simbología y de esta imagen fueron los Rolling Stones, aunque fue, en primera instancia, de una manera bastante fortuita. En 1967, el grupo intentaba sacar un disco mientras las tres cabezas más visibles de la banda, Mick Jagger, Keith Richard y Brian Jones, se encontraban envueltos en juicios e idas y venidas a prisión por tenencia y consumo de drogas (ya que hablamos de gurús y magos negros que intentaron hacerse publicidad al arrimarse a las estrellas del rock, no olvidemos tampoco a los inspectores de policía que también intentaron darse notoriedad arrestándolos): el disco, que fue, resultado de todo ello, junto a cierta sequía de ideas musicales propiciada por quedarse noqueados por el Sgt. Pepper’s, fue un desastre, aunque con el tiempo ha ido ganando y ha terminado por convertirse en un disco de culto; sin embargo, lo más llamativo del disco, por encima de las acusaciones de plagio de los Beatles, fue su título: Their Satanic Majesties request, “el ruego de sus satánicas majestades”, sobrenombre que acompañará ya a la banda para siempre. Y sin embargo, el disco no contiene referencia diabólica alguna, y su origen es de lo más mundano: furiosos como estaban contra el gobierno de su país, Jagger se fijó en el barroco mensaje, que databa de los días del imperio colonial, impreso en su pasaporte, algo así como: [traduzco]  Su Británica Majestad ruega y exige (Her Britanic Majesty requests and requires] que el portador de este documento… Y, entonces, Jagger, a modo de desagravio, quiso titular al disco, que enun principio iba a llamarse “Las navidades cósmicas de los Rolling Stones”, como Her Satanic Majesty requests nad requires: “Su Satánica Majestad ruega y exige”; pero la Decca se negó a sacar tal flagrante insulto a la corona británica, y por ello se cambió parte del nombre. Misterio resuelto.

Aleister_Crowley_2Más compleja, sin embargo, es la historia de “Simpathy for the devil”, incluida en el Beggars Banquet y única canción del disco con referencia satánica. Para empezar, hay que entender que las ciencias ocultas, la magia negra, etc., formaba parte del ambiente místico o pseudomísitco de la contracultura, o mejor dicho, de la cultura de las estrellas millonarias, y así Kenneth Anger, que era un director underground de temática gay y sadomasoquista, que, a parte de eso, proclamaba ser el heredero del mago satánico Aleister Crowley -uno de aquellos ocultistas que a principios de siglo XIX y después mucho más, tras la I Guerra Mundial, fundaron sectas ocultistas para dar explicación a tanta miseria y dar una solución, o provocar el apocalipsis final-, quiso lograr cierta publicidad acercándose a los Rolling Stones, del que algunos miembros colaborarían en sus películas, y describió a Mick Jagger como una encarnación del diablo de los últimos tiempos y a Keith Richard como su diablejo ayudante: esto no dejaba de ser una solemne gilipollez, pero, de algún modo, afectó a los dos stones, que comienzan, junto a sus parejas sentimentales, a interesarse por este mundo inquietante y misterioso: se hacen con libros de Crowley y otros brujos, y viajan al Caribe para ver rituales de vudú o algo así… Y en algunos de estos cultos, reservados sólo para los iniciados nativos, casi no lo cuentan (una torpeza muy habitual en aquellos tiempos). No obstante, el idilio con la magia negra, en realidad, duró muy poco: Keith Richard y Anita Pallenberg, movidos por un sentimiento de precaución, se echan atrás en su idea de celebrar una boda satánica con Anger como oficiante, mientras que, inexplicablemente, Mick Jagger comienza a ser visto en público con un crucifijo colgando de su cuello. Quizás habían cabreado a algún grupúsculo que pensara que estaban frivolizando sus creencias. Pero la historia de “Simpathy for the devil” tiene más que ver con la cultura, que con el satanismo.

Escena de The Rolling Stones Rock and Roll CircusEn los días del 68, Jagger se encontraba leyendo la novela El maestro y margarita, del escritor ruso Mikhail Bulgákov, obra en la que el diablo se presenta con palabras muy elegantes para comprobar los efectos de la revolución rusa, y, básicamente, de ahí surgió la idea: Mick Jagger interpreta al diablo, que se presenta muy cortésmente contando ser el causante de muchas de las tragedias desde la antigüedad hasta aquellos días –de nuevo, el diablo se presenta como algo negativo- y acaba exigiendo cortesía y simpatía. Quitando ciertas polémicas (como el asesinato de los Kennedy), no deja de ser una canción dramatizada, y la única referencia a su idilio con las ciencias ocultas parece ser esa introducción afro-caribeña, dando un aire de ritual vudú o algo así. Naturalmente, se quiso ver aquí una especie de manifiesto satanista, y ciertos grupos ocultistas debieron utilizarla en sus misas negras o lo que sean; lo cierto es que vino a acrecentar su leyenda negra cuando la interpretaron en el multitudinario concierto de Altamont, en donde un muchacho que, en versión de su agresor, llevaba un arma cargada para matar a Jagger, fue asesinado por uno de los Hell’s Angels encargados de la seguridad del concierto: cierta prensa algo sensacionalista no dejó de referir el hecho de que, minutos antes, habían interpretado esta canción, algo a lo que poca gente hizo caso, pero que en las mentes de los crípticos del rock tuvo su eco y acabó convirtiéndose en una falsa leyenda: “Mientras los Rolling Stones tocaban ‘Simpathy for the Devil’ era asesinado un chico”: algo bastante absurdo (hay varios minutos entre ambos acontecimientos), y, en cualquier caso, lo sucedido allí –que comenzó desde antes-, más que deberse a las fuerzas infernales liberadas por la canción, se debió a la vanidad subyugadora de Jagger (algo de lo que se ha arrepentido una y otra vez). De todas maneras, la canción ha constituido parte esencial del repertorio de las giras de los Rolling Stones desde entonces y, en la mayoría de las ocasiones, no ha habido ninguna tragedia ni el diablo se ha dignado a aparecer por allí, que nosotros sepamos.

Y éste es el final de la historia: quien quiera ver aquí la invocación de fuerzas oscuras infernales, mensajes apocalípticos o misales negros, corre un poco el riesgo de quedar en ridículo:

Simpathy for the devil

Please allow me to introduce myself
I’m a man of wealth and taste
I’ve been around for a long, long year
Stole many a mans soul and faith
And I was round when Jesus Christ
Had his moment of doubt and pain
Made damn sure that Pilate
Washed his hands and sealed his fate

Pleased to meet you
Hope you guess my name
But what’s puzzling you
Is the nature of my game

I stuck around St. Petersburg
When I saw it was a time for a change
Killed the czar and his ministers
Anastasia screamed in vain
I rode a tank
Held a generals rank
When the blitzkrieg raged
And the bodies stank

Pleased to meet you
Hope you guess my name, oh yeah
Ah, what’s puzzling you
Is the nature of my game, oh yeah

I watched with glee
While your kings and queens
Fought for ten decades
For the gods they made
I shouted out,
Who killed the Kennedys?
When after all
It was you and me
Let me please introduce myself
I’m a man of wealth and taste
And I laid traps for troubadours
Who get killed before they reached Bombay

Pleased to meet you
Hope you guessed my name, oh yeah
But what’s puzzling you
Is the nature of my game, oh yeah, get down, baby
Pleased to meet you
Hope you guessed my name, oh yeah
But what’s confusing you
Is just the nature of my game

Just as every cop is a criminal
And all the sinners saints
As heads is tails
Just call me lucifer
Cause I’m in need of some restraint
So if you meet me
Have some courtesy
Have some sympathy, and some taste
Use all your well-learned politesse
Or I’ll lay your soul to waste, um yeah

Pleased to meet you
Hope you guessed my name, um yeah
But what’s puzzling you
Is the nature of my game, um mean it, get down

Woo, who
Oh yeah, get on down
Oh yeah
Oh yeah!
Tell me baby, what’s my name
Tell me honey, can ya guess my name
Tell me baby, what’s my name
I tell you one time, you’re to blame
What’s my name
Tell me, baby, what’s my name
Tell me, sweetie, what’s my name

http://www.lyricsfreak.com/r/rolling+stones/sympathy+for+the+devil_20117881.html

Simpatía por el diablo

Por favor, permíteme que me presente/ soy un hombre de riqueza y buen gusto/ He estado por ahí durante mucho, muchos años/ robé las almas y la fe a muchos hombres/ Y yo estuve cerca cuando Jesucristo/ tuvo su momento de duda y dolor/ Me aseguré bien de que Pilatos/ se lavara las manos y sellara su destino.// Encantado de conocerte,/ espero que adivines mi nombre/ pero lo que te desconcierta/ es la naturaleza de mi juego.// Me quedé por San Petersburgo/ cuando vi que era hora de un cambio/ Maté al zar y a sus ministros/ Anastasia gritó en vano./ Conduje un tanque/ ostenté el rango de general/ cuando el blitzkrieg [guerra relámpago] bramó/ y los cuerpos apestaban// Miré con júbilo/ mientras vuestros reyes y reinas/ lucharon durante diez décadas/ por los dioses que crearon/ Grité:/ ¿quién ha matado a los Kennedy?/ cuando después de todo/ fuimos tú y yo/ Permíteme, por favor, que me presente/ soy un hombre de riqueza y buen gusto/ y tendí trampas para los trovadores/ que fueron asesinados antes de llegar a Bombay// Encantado de conocerte,/ espero que hayas adivinado mi nombre/ pero lo que te desconcierta/ es la naturaleza de mi juego.// Encantado de conocerte,/ espero que hayas adivinado mi nombre/ pero lo que te confunde/ es la naturaleza de mi juego.// Así como todo policía es un criminal/ y todos los pecadores santos/ como las cabezas son cabos/ simplemente llámame Lucifer/ pues necesito algo de contención/ Así que si me encuentras/ ten algo de cortesía/ ten algo de simpatía, y algo de gusto/ Utiliza toda tu bien aprendida educación/ o haré que tu alma se pierda.// Arrodílllate/ Dime cariño, cómo me llamo/ Dime cielo, ¿puedes adivinar mi nombre?/ Te lo digo una sola vez, tú tienes la culpa…

Mick Jagger & Keith Richard

La canción formaría parte del especial The Rolling Stones Rock and Roll Circus, que no vio la luz en su día (1968), según las malas lenguas, porque los Who estuvieron mucho mejor que ellos. Al final de la interpretación, Mick se quita su camiseta, mostrando en su torso desnudo falsos, y pueriles, tatuajes satanistas, adelantándose algunos años a los cantantes satánicos, o pseudo-satánicos, de heavy metal:

Y la de Altamont, en donde apreciamos que Mick está tan subido que parece ciego a todo lo que sucede a su alrededor, y también que no sucede en ese momento el asesinato de Meredith Hunter… Aunque hay que decir que su comentario de “Siempre pasa algo raro cuando interpretamos este número” después de que el comienzo de la interpretación fuera interrumpido, por ser de muy mal gusto, sobra y mucho; aunque, por otro lado, durante los acordes finales, Jagger canta “tranquilizaos todos”. En este vídeo podemos ver también a Jagger, visionando la película en la sala de pruebas para el juicio por asesinato, y degustando el sabor amargo de su propia vanidad:

Otro día hablaremos del rock cristiano si eso…

Dear Janis: pedazo de mi corazón


janisjbpbJanis Joplin nació en Port Arthur, Texas, y aunque provenía de una familia medianamente liberal, se aburría como una ostra en su pueblo. Empezó a interesarse por el arte y la música, sobre todo el blues, impresionada por el talento y la vida de vocalistas como Billie Holyday y Bessie Smith, y entonces, como tantos otros jóvenes de aquellos tiempos, decide lanzarse a la aventura bohemia de Nueva York y probar suerte como una cantautora de folk y de blues, mientras alterna irregularmente sus estudios. Allí conocerá a muchos de las futuras estrellas del rock de San Francisco, como Jorma Kaukonen, futuro guitarrista de Jefferson Airplane, con quien toca regularmente, y a Chet Helms, promotor musical y futuro dueño de la sala de conciertos The Family Dog. A Janis no le acompaña el éxito y regresa derrotada a su casa. Entre 1966 y 1967, con la explosión del nuevo rock en San Francisco, propiciado por el éxito de Jefferson Airplane, Chet Helms representa a un grupo de esta ciudad que toca regularmente en su local: Big Brother & The Holding Company. Impresionados por el éxito de grupos con vocalista femenina, como Jefferson Airplane, con Signe Andersen, y The Great Society con Grace Slick (luego con los Airplane), deciden buscar a “una tía que cante”, y Helms recuerda a Janis, para lo cual envía a un ex-novio de ella para reclutarla, por lo que Janis diría que su inclusión en el grupo fue “a base de polvos”. Y es aquí donde comienza su leyenda…

janis-joplin-and-big-brother-and-the-holding-companyA parte de la propia Janis, Big Brother estaba formado por Sam Andrew, guitarrista y vocalista; James Gurley, guitarra; Peter Albin al bajo; y Dave Getz (que, además, era profesor) a la batería. El origen del nombre del grupo fue la conjunción de dos bromas mientras jugaban al “Monopoly”; y su sonido era el propio del de una banda de garaje y rock duro de entonces, alternando folk-rock y blues: a pesar de que el grupo ha sido calificado por varios críticos como generalmente malo y poco imaginativo, tiene un sonido bastante interesante que, en muchos aspectos, se adelanta varias décadas al grunge. A finales de 1966 (ya con Janis) graban un disco que será publicado en 1967, con el nombre de la banda: Big Brother & The Holding Company. Featuring: Janis Joplin, pero el gran éxito vino tras el Festival de Monterey, donde la interpretación de Janis de canciones como “Ball and Chain”, de la gran Big Mama Thornton, dejó alucinado a un público compuesto no sólo de aficionados, sino también de músicos ya famosos: se puede ver a Mama Cass –para más señas, una de las mejores vocalistas del pop-, de Mamas & Papas, con una expresión que indica la alucinante sorpresa. Fue entonces cuando llegó el auge y caída, a la vez, de Big Brother, y el auge total para Janis Joplin, que acabaría abandonando la banda. En 1968 publicarían su segundo disco, Cheap frontThrills, alternando grabaciones de estudio con grabaciones en directo (y aprobado por los Ángeles del Infierno, sección San Francisco, como pone en el sello de abajo de la cubierta diseñada por Robert Crumb). Es ahí donde viene uno de los mejores temas interpretado por Janis como miembro de la banda: “Piece of my heart”. La canción ya fue disertada espléndidamente por Elena Gabriel en nuestro blog amigo y hermano El Mundano, por lo que no voy a intentar mejorar algo que ya hizo alguien de manera insuperable sobre este clásico del soul que se convirtió además en clásico del rock, salvo una cosa. Janis Joplin no cantó demasiadas canciones originales compuestas por ella: o bien se las escribían pensando en ella, o bien tomaba una canción ajena y la reinterpretaba de manera que se apropiaba emocionalmente de ella, encontraba (como todos más o menos hacemos regularmente) cierto reflejo de sí misma y de su historia, y así la convertía en casi autobiográfica:

Piece of my heart

Come on! Come on!

Didn’t I make you feel like you were the only man, yeah,
an’ didn’t I give you nearly everything that a woman possibly can?
honey, you know I did!
and each time I tell myself that I, well I’ve just had enough,
but I’m gonna show you, baby, that a woman can be tough.

I said come on, come on, come on, come on and take it,
take another little piece of my heart now, baby,
break another little bit of my heart now, darling, yeah.
hey! have another little piece of my heart now, baby, yeah.
you know you got it if it makes you feel good,
oh yes indeed.
all right!

You’re out on the street looking good, honey,
deep down in your heart I said you know that it ain’t right,
never never never never never never hear me when I cry at night.
Honey, I cry all the time!
and each time I tell myself that I, well I can’t stand the pain,
but when you hold me in your arms, I’ll sing it once again.

Pedazo de mi corazón

¡Vamos! ¡Vamos!// ¿No te hice sentir como si fueras el único hombre,/ y no te di casi todo lo que una mujer puede posiblemente dar?/ Cariño, ¡sabes que lo hice!/ y cada vez me digo a mí misma que, bueno, ya he tenido suficiente,/ pero te voy a enseñar cariño que una mujer puede ser dura.// Dije vamos, vamos, vamos…, vamos y tómalo,/ toma otro pedacito de mi corazón ya, cariño,/ rompe otro cachito de mi corazón, cielo,/ ten otro pedacito de mi corazón ya,/ sabes que lo tienes si te hace sentir bien,/ ¡oh sí! es cierto.// Tú estás fuera en la calle tan guapo, amor,/ dentro de tu corazón dije que sabes que eso no está bien,/ nunca nunca nunca… me oyes cuando lloro por la noche./ Cariño, ¡lloro todo el rato!/ Y cada vez me digo a mí misma que yo, bueno, no puedo soportar el dolor,/ pero cuando me coges en tus brazos, lo cantaré otra vez…

Jerry Ragovoy – Bert Berns

“That’s it for the other one”, el tributo de Grateful Dead a Neal Cassady


Furthur_02Entre 1964 y 1965, el autor de Alguien voló sobre el nido del cuco y activista por la paz, Ken Kesey, que se había sometido voluntario a las pruebas con drogas psicotrópicas llevadas a cabo por el gobierno de Estados Unidos, decidió realizar su propio experimento; formó un grupo activista de las drogas psicodélicas y de la filosofía lúdica de la vida que se llamó los Merry Pranksters (los alegres bromistas), y a bordo del famoso autobús pintado con vivos colores, que tenía por destino en el cartel del autobús la palabra “Further” (más lejos, más allá), realizaron a lo largo del país una especie de actos, mitad experimentos, mitad fiesta, llamados Acid Tests (Pruebas de ácido), en el que tomaron parte varios personajes que comenzaban a configurar la contracultura que empezaría a hacerse famosa en los años siguientes: los Hell’s Angels, Keith Richard y Brian Jones de los Rolling Stones…, y el famoso modelo contracultural Neal Cassady. Todo ello amenizado por la música de un grupo de rock, pionero en el estilo acid rock, conocido por entonces como The Warlocks, pero que para su leyenda serían conocidos mundialmente dos años después como The Grateful Dead, para muchos, el mejor de las bandas de San Francisco. Estas experiencias fueron reflejadas por el novelista Tom Wolfe (otro habitual) en su libro The Electric Kool-Acid Test, editado en nuestro país como La gaseosa de ácido eléctrico, o también Ponche de ácido eléctrico (aunque, al parecer, a Kesey no le gustó demasiado el libro)

Jack Kerouac y Neal CassadyNeal Cassady era ya, poco antes de su muerte en 1968, una leyenda viva. Su vida representaba cierto romanticismo de forajido del Oeste, junto a una vida desordenada guiada por una filosofía vitalista: drogas, chicas, prostitutas, alcohol, robos de coches para pasar una noche… Una práctica y una visión de la vida que el convirtieron en la Musa del naciente movimiento literario llamada Generación Beat: aquella generación de escritores estadounidenses encabezados por el novelista Jack Kerouac, el poeta Allen Ginsberg y el también novelista William Burroughs (que se convertiría en el padrino del underground neoyorquino, mientras que Ginsberg lo sería del movimiento hippie), que venían a ser, en términos generales, una mezcla de existencialismo, misticismo oriental, vitalismo y socialismo. Así pues, Neal aparecía en muchas de las obras de sus amigos, siendo uno de estos personajes que, sin escribir una sola línea, habían generado por su modo de vida o pensamiento toda una generación literaria: en el libro fundacional del movimiento, la novela On the road (en el camino) de Kerouac, aparece como segundo protagonista bajo el nombre de Dean Moriarty, así como en otras obras del autor al que le gustaba meter a sus amigos con pseudónimos en sus novelas (Ginsberg aparece como Carlo Marx: conociendo las simpatías del gran poeta por el comunismo, esto no puede ser una casualidad); y en el poemario bandera de la Generación Beat, Howl (Aullido), Allen Ginsberg le dedica varias líneas.

imgGrateful Dead2The Grateful Dead, capitaneados por el gran Jerry García, fueron los auténticos pioneros del sonido de San Francisco (aunque fueran Jefferson Airplane los primeros en grabar un disco), comenzando hacia 1965 con el nombre de The Warlocks. Su estilo comenzó como una mezcla de temas tradicionales de blues y country con acid rock, evolucionando a un estilo de rock duro para, a finales de los 60, acabar practicando el country rock. Ellos amenizaron, y participaron, aquellas fiestas de Kesey, coincidiendo en el autobús con el mismísimo Neal Cassady. Y así, en 1968 quisieron honrar la memoria de aquel loco, gracias al cual, en parte, ellos estaban sobre los escenarios alucinando a un público que, parafraseando a nuestro mejor alcalde, si no estaba ya colocado ellos lo colocaban con sus riffs y largas melodías cósmicas; su disco Anthem of The Sun (Himno del Sol), se abría con esta especie de homenaje-epitafio, dividido en varias suites, a la memoria del “vaquero Neal”, “That’s it for the other one”, o “The other one”:

That’s It For The Other One

["Cryptical Envelopment"]

The other day they waited, the sky was dark and faded,
Solemnly they stated, "He has to die, you know he has to die."
All the children learnin’, from books that they were burnin’,
Every leaf was turnin’, to watch him die, you know he had to die.

The summer sun looked down on him,
His mother could but frown on him,
And all the other sound on him,
But it doesn’t seem to matter.

["Quodlibet for tenderfeet": Instrumental]

["The Faster We Go The Rounder We Get: aka part 2]

Spanish lady come to me, she lays on me this rose.
It rainbow spirals round and round,
It trembles and explodes
It left a smoking crater of my mind,
I like to blow away.
But the
heat came round and busted me
For smilin’ on a cloudy day

[Chorus]

Comin’, comin’, comin’ around, comin’ around, comin’ around in a circle
Comin’, comin’, comin’ around, comin’ around, in a circle,
Comin’, comin’, comin’ around, comin’ around, in a circle.

Escapin’ through the lily fields
I came across an empty space
It trembled and exploded
Left a bus stop in its place
The
bus came by and I got on
That’s when it all began
There was cowboy
Neal
At the wheel
Of a bus to never-ever land

[Chorus]

["We Leave the Castle"]

And when the day had ended, with rainbow colors blended,
Their minds remained unbended,
He had to die, oh, you know he had to die.

http://artsites.ucsc.edu/GDead/agdl/other1.html

Eso es todo para el otro

Envoltura Críptica

El otro día esperaron, el cielo estaba oscuro y descolorido,/ solemnemente sentenciaron,“Ha de morir, sabes que ha de morir”./ Todos los niños aprendiendo, de libros que estaban quemando,/ todas las hojas se volvían para verle morir, sabes que tenía que morir.// El sol veraniego le miró,/ su madre sólo podía desaprobarle,/ y todos los demás resonaban en él,/ pero no parece importar.

Quodlibet para pies delicados (instr.)

Cuanto más rápido vamos, más vueltas damos

La dama española viene a mí,/ deja sobre mí esta rosa./ Su arco-iris espiral gira y gira,/ se estremece y explota,/ dejó mi mente en un cráter humeante,/ me gusta ser arrancado./ Pero la pasma vino por ahí y me arrestó/ por sonreír en un día nublado.// Dando, dando, dando vueltas en círculos…// Escapando por los campos de lirios/ vine a través de un espacio vacío/ que tembló y explotó/ Dejé una parada de autobús en su lugar./ El autobús pasó y me subí a él/ fue entonces cuando empezó todo./ Ahí estaba el vaquero Neal/ en la rueda/ de un autobús rumbo a la Tierra de Nunca Jamás…

Abandonamos el castillo

Y cuando el día llegó a su fin, con los colores del arco-iris mezclados,/ sus mentes permanecieron desplegadas,/ tenía que morir, oh, sabes que tenía que morir.

The Grateful Dead

Fragmento de una de sus monstruosas versiones en directo

Jefferson-Aeromodelismo: una canción para todas las sesiones


spencerUna auténtica sorpresa para los seguidores de Jefferson Airplane debió ser la antepenúltima canción del disco, “A song for all seasons”, escrita por Spencer Dryden en la que sería su última colaboración creativa. Si bien en los dos discos anteriores, Dryden, inspirado por Frank Zappa, había compuesto “canciones” de experimentación sonora y lisérgicos collages musicales, en este disco nos ofrece una tonada en la línea del country más tradicional: no en vano, un año después de abandonar Airplane se uniría al proyecto paralelo de country y country-rock de algunos miembros de Grateful Dead: New Riders of The Purple Sage. El motivo de la canción fue un encuentro casual con el gran teclista neoyorquino Al Kooper, quien le dijo: “He oído que tu banda se está rompiendo”, a lo que Dryden contestó: “No realmente, pero me ha dadoNRPSPowerglide la idea para una canción”. Y así, Spencer escribió una balada country sobre las vicisitudes de estar en un grupo de rock y oír las más dispares noticias sobre uno mismo. Pero la canción tenía algo de autobiográfico o de profético: al parecer, Dryden estaba descontento con la línea “política” que había decidido tomar el grupo (es decir, los escritores de canciones) y también con la música que estaban haciendo (sobre esto no he encontrado precisiones), y ya el colmo fue el famoso incidente de Altamont: para Spencer, el hecho de que uno o varios de los Hell’s Angels golpearan a Marty Balin y, en cierto modo, amenazaran a Paul Kantner, y, junto a la violencia de los moteros, el descontrol irresponsable del público, no fueron incidentes aislados, y pensaba que iría de mal en peor… Así que Dryden dejaría el grupo en 1970, siendo reemplazado por Joey Covington, el percusionista que había colaborado en la grabación de Volunteers.

A song for all seasons

Well the word was out on the street today
All the friends that I’d met would have to say
While your records line the shelves
You’re fighting amongst yourselves
That’s a hell of a lot of dues for you to pay
Well the word my friend you know is on the street
It’s on the lips of everyone I meet
While you’re climbin’ up the chart
Your band just fell apart
I guess your life just ain’t really that complete
You know your car with which I was impressed
Well I hear that it’s gonna be repossessed
Well I thought you had it made
But you ain’t even paid
For the things that you’ve bought
Since the acid test
I hear your manager skipped town with all your pay
And your lead singer’s bulge turns the censors grey
Wall that’s really a doggone shame
But who’s there left to blame
And all you ever really wanted was just to play
They say your drummer he’s crazy as a loon
Last night they found him baying at the moon
As as for your lead guitar
He just cracked up his car
But he should be out of traction very soon
Well my friend it’s time for me to go
I just can’t be late for my evening show
You see I’ve written this tune
And I hope that very soon
I’ll be heard on top 40 radio

http://lyricskeeper.es/es/jefferson-airplane/a-song-for-all-seasons.html

Una canción para todas las sesiones

Pues la noticia estaba afuera en la calle hoy/ todos los amigos que me encontré tendrían que haber dicho/ mientras vuestros discos se alinean en las estanterías/ os peleáis entre vosotros/ es un infierno de un montón de deudas a pagar para vosotros/ Pues la noticia, mi amigo, sabes que está en la calle/ está en los labios de todos a los que me encuentro/ Mientras escaláis en la lista/ tu banda se acaba de deshacer/ apuesto a que vuestra vida no es realmente completa/ Sabes de tu coche con eso que me impresionó,/ pues oigo que va a ser embargado/ Bueno, pensé que lo habíais logrado/ pero ni siquiera pagasteis/ las cosas que habéis comprado/ Desde el “Test de Ácido”*/ oigo que vuestro manager se fugó de la ciudad con todo vuestro salario/ y el bulto de vuestra cantante solista** volvió a los censores grises/ El muro es una maldita*** vergüenza/ pero quien se quedó ahí para culpar/ y todo lo que siempre quisisteis fue simplemente tocar/ Dicen que vuestro batería está tan loco como un somorgujo/ la última noche lo encontraron bañándose en la luna/ En cuanto a vuestro guitarrista/ acaba de estampar su coche/ pero debería estar fuera de la tracción muy pronto/ Bueno, amigo, es hora de marcharme/ no puedo llegar tarde a mi actuación de la noche/ Mira, he escrito esta canción/ y confío que muy pronto/ se me oirá en los 40 Principales****.

Spencer Dryden

* Los “Acid Test” fueron uno de los gérmenes más inmediatos del movimiento hippie. Promovidos por el escritor Ken Kesey y su grupo activista Merry Pranksters –los alegres bromistas-, eran “experimentos” en los que se consumían LSD mientras alguno de los nacientes grupos psicodélicos ofrecía un concierto. Otro novelista, Tom Wolfe, describió estos acontecimientos en su obra The Electric-Kool Acid Test.

** En base a lo que estamos viendo, especialmente en lo relativo a este disco, creo que “lead singer”, que no diferencia género, se refiere a Grace Slick y a sus problemas con la discográfica y los programas de televisión al cantar cosas como “hijo de puta” o “mierda”.

*** Doggone: según el diccionario urbano está palabra es una versión políticamente correcta, muy utilizada en el sur de Estados Unidos, de la expresión goddamn, que, aunque significa literalmente “maldito”, en inglés, o al menos en inglés de Estados Unidos, es una palabra muy fea… Por eso suele traducirse al castellano con toda suerte de tacos. No he creído necesario poner ningún taco, pero estoy abierto a sugerencias.

**** No es una traducción tan libre como pueda parecer traducir “Top 40” por “Cuarenta Principales”, ya que “Los 40” (como se los llama hoy) es la versión española que hizo Joaquín Luqui de la lista de los 40 éxitos de Estados Unidos.

Jefferson-Aeromodelismo: El otro lado de Jefferson Airplane (JA en directo y el incidente de Altamont)


Fred_Neil_-_Bleecker_&_MacDougalLa cara B de Bless Its Pointes Little Head se abría con una canción ajena que no sólo era un estandarte (no sólo traduzco la palabra standard, sino que le doy su sentido pleno) del grupo en sus actuaciones en directo, sino que era el otro himno personal de la banda.

“Other side of this life”, una especie de balada country de vagabundo, era una canción del cantautor Fred Neil, autor de canciones tales como “Everybody’s talkin’” (que aparecería en la película Cowboy de Medianoche, interpretada por Nilsson) por quien Paul Kantner sentía una gran admiración, que apareció en su disco de 1966 Bleeker & MacDougal.

(The) Other Side Of This Life

Would you like to know a secret
It’s just between you and me
I don’t know where I’m going next
I don’t know where I’m gonna be

But that’s the other side to this life
I’ve been leading
But that’s the other side of this life

Well my whole world’s in an uproar
My own world’s upside down
I don’t know where I’m going
But I’m always bumming around

And that’s another side to this life
I’ve been leading
And that’s another side of this life

Well I don’t know what I’m doing
Half the time I don’t know where I’ll go
I think I’ll get me a sailing boat
And sail the gulf of Mexico

And that’s another side to this life
I’ve been leading
And that’s another side of this life

Well I think I’ll go to Nashville
Down to Tennessee
The ten cent life I’ve been leading here
Gonna be the dead of me

But that’s the other side to this life
I’ve been leading
But that’s the other side of this life
And that’s another side of this life

Would you like to know a secret
It’s just between you and me
I don’t know where I’m going next
I don’t know where I’m gonna be

But that’s another side to this life
I’ve been leading
But that’s another side of this life

(El) Otro lado de esta vida

¿Te gustaría saber un secreto/ solo entre tú y yo?/ No sé a dónde iré la próxima vez/ no sé dónde voy a estar// Pero es al otro lado de esta vida/ a donde me he estado dirigiendo/ pero ése es el otro lado de esta vida// Pues mi vida entera está en un escándalo/ mi propio mundo está al revés/ No sé a dónde voy/ pero siempre estoy vagando por ahí// Y ése es el otro lado a esta vida/ a donde me he estado dirigiendo/ Y ése es otro lado de esta vida// Pues no sé qué voy a hacer/ la mitad del tiempo no sé a dónde iré/ creo que me haré con un velero/ y navegaré al Golfo de México// Y ése es el otro lado a esta vida/ a donde me he estado dirigiendo/ Y ése es otro lado de esta vida// Pues creo que iré a Nashville/ bajaré a Tenesse/ La vida de diez centavos que he llevado aquí/ va a ser mi muerte// Pero es al otro lado de esta vida/ a donde me he estado dirigiendo/ pero ése es el otro lado de esta vida/ y es otro lado de esta vida// ¿Te gustaría saber un secreto/ solo entre tú y yo?/ No sé a dónde iré la próxima vez/ no sé dónde voy a estar// Pero es al otro lado de esta vida/ a donde me he estado dirigiendo/ pero ése es el otro lado de esta vida.

Fred Neil

photo_concert8Desde los comienzos, esta canción fue una de las favoritas de Jefferson Airplane, que la interpretaban en sus actuaciones de distintas maneras: con Marty Balin unas veces, o con Grace Slick otras como vocalistas principales, en unos aires de rock duro tipo garaje propio del temprano sonido de las bandas de San Francisco. Ya en 1968 comienzan a interpretarla en su forma vocálica definitiva: con Kantner comenzando el primer verso para apoyarse inmediatamente en Balin y Slick, y a partir de ahí cantarla a coro como ellos bien sabían hacerlo, con un rock duro más perfeccionado. Así, la tranquila balada country de vagabundo se transformaba en manos de Jefferson Airplane en una mezcla de himno generacional y personal acerca de la vida de un grupo de rock.

Oír: http://www.goear.com/listen/6ecb711/the-other-side-of-this-life-jefferson-airplane

Pero ya, entre 1968 y 1969, la canción pasó de ser una más de su repertorio habitual a ser el número imprescindible con el que comenzar sus conciertos, de la misma manera que lo tenían otros grupos (Big Brother & The Holding Company invitaban al Fillmore con su “Combination of the 2”; y Country Joe & The Fish, al grito de “¡Marihuana"!”, comenzaban con su vibrante “Rock & Soul Music”), con unos arreglos más cercanos al soul (ciertamente, la influencia del soul en la forma de cantar de Marty Balin es innegable) y por tanto al rock duro de la época (grupos como Vanilla Fudge, Deep Purple o Grand Funk Railroad empezaron haciendo versiones rockeras de clásicos del soul), de manera que con un nuevo estilo vibrante y un ritmo irresistible, la canción del vagabundo se transformó en una canción para animar y entonar al personal… Y así funcionó en Woodstock, despertando a una audiencia todavía resacosa de las actuaciones del día anterior a eso de las 6 de la mañana:

slick_balinY es que Jefferson Airplane era uno de los grupos más potentes en directo de la década de los 60, sin necesidad de recurrir a números extramusicales, bailoteos o escándalos sexuales (dicho esto con todo respeto). Philip Norman, en su libro sobre los Rolling Stones, en el capítulo acerca del concierto de Altamont, los describió acertadamente como un “conjunto de cámara de músicos psicodélicos”. Sobre el escenario, generalmente, en ambos extremos se situaban Paul Kantner, al lado de la batería, y Marty Balin, junto a Jorma Kaukonen y Jack Casady, entre éste y Spencer Dryden; y en medio, la belleza salvaje de Grace. Los músicos se rotaban en sus solos, salvo el batería, pasando al primer plano, mientras Marty y Grace se dirigían el uno al otro en sus dúos, a veces oponiéndose, y entonces la voz de Kantner parecía la síntesis de esa oposición. Lo que no podían imaginar era lo que les iba a suceder en ese mismo año de 1969.

Los Rolling Stones, tras una gira monstruosa por Estados Unidos, quisieron compensar de alguna manera a un público muy fiel, pero también hacer frenteJefferson Air Altamontcc a las críticas que tanto la prensa como los principales promotores de conciertos del país, como Bill Graham, con quien mantenían una intensa enemistad, les habían lanzado. Y como no pudieron acudir al festival de Woodstock, decidieron hacer uno ellos, que les tendría como figuras principales, junto a las actuaciones de los mejores grupos del momento: Santana, Flyin’ Burrito Brothers, Jefferson Airplane, Grateful Dead y Crosby, Stills, Nash & Young. Se eligió para ello un abandonado circuito automovilístico en Altamont, y en reunión con diversas personalidades de la música, del mundo underground y del activismo hippie radical, alguien propuso contratar a los Ángeles del Infierno, la belicosa banda motorista, como seguridad. Sobre esto, por no extendernos, ya hablamos en su día, pero vamos a centrarnos en los Jefferson Airplane, desde la perspectiva de Philip Norman. A pesar de las advertencias de diversos promotores sobre que iba a ser un desastre, los Rolling Stones y compañía, aún sintiendo la borrachera del momento mágico de Woodstock (a pesar de que otros dos conciertos iluminados por el fantástico evento se habían ido también al carajo) siguieron adelante con el proyecto. De todo lo que ocurrió allí, no tienen toda la culpa los Hell’s Angels del todo: tal y como se ve en la película de los hermanos Maysles, la organización adolecía de varios defectos, sobre todo en lo referente a la seguridad, y más aun si hablamos de un grupo tan enorme como los Rolling Stones. No había un foso que separara el escenario de un público deseoso de tocar a Mick Jagger, y los organizadores como Chip Monk y Sam Cutler comenzaron a hartarse de usar la palabrería hippie con un conjunto de gente empeñada en subirse al escenario o colgarse de las torretas y a intuir el desastre en ciernes que podía ser aquello. Tal vez los Hell’s Angels se vieron desbordados por la situación, pero esto, de ninguna manera, les puede excusar de algunos de los excesos que tuvieron.

Marty_Balin_Altamont_002
Ahora bien, los hippies y los Ángeles del Infierno eran dos grupos contradictorios, unidos sólo por su situación marginal y el gusto por el rock y las drogas (no eran los únicos, otros grupos con los que se relacionaban los hippies como los Hare Krishna o los Panteras Negras también tenían muchas más cosas contradictorias que comunes con ellos), y, a pesar de diferencias políticas de la cúpula de la banda de motoristas con el carácter semi o plenamente izquierdista de muchos miembros del movimiento hippie, los incidentes con ellos solían ser aislados, aunque Janis Joplin podía haberles dicho (y quizás lo hizo) que no siempre se podía confiar en los Ángeles del Infierno y su carácter violento. La realidad era que los grupos de San Francisco tenían buenas relaciones con los Angels, los habían defendido y tocado en sus fiestas -aunque no creo ni por un momento que fueran tan ingenuos, ¿o sí?-, de modo que, según Norman, es la propia Grace Slick quien invita a los Angels a subir al escenario. La cuestión era que invitar a los Angels era una técnica que ya había funcionado antes, mucho mejor que esperar a que se presentaran sin invitación arruinándoles la fiesta a todos; y si encima se les designaba como seguratas del escenario mucho mejor, y siempre era mejor que la presencia conflictiva de la policía, sobre todo en este violento bienio 1968-1969. Pero los Angels comenzaron a actuar más como matones que como personal de seguridad, cuando decidieron que los músicos que componían Santana podían ser un perfecto blanco en movimiento del lanzamiento de latas de cerveza. Una vez solucionado este incidente, la calma pareció volver. Pero de pronto volvieron los incidentes, y, sin razón aparente, los Ángeles del Infierno comenzaron a golpear a cualquiera que se le antojara y no sólo a los que se acercaban al escenario. Así que cuando Jefferson Airplane suben al escenario, ya literalmente tomado por la banda motera, la cosa está revuelta, y ni siquiera las buenas vibraciones de “The Other Side Of this Life” consiguen calmar los ánimos. Marty Balin no era ajeno a lo que estaba pasando, y le es casi imposible actuar al intermediar en peleas, y en un estado de cabreo llegar a lanzar su pandereta contra alguno de los moteros, mientras Grace, en una muestra de profesionalidad absoluta, sin dejar de cantar, llama insistentemente a la calma. En cierto momento, como se puede ver, los Angels derriban y se cierran en formación en torno a un chico negro que no parecía hacer otra cosa más que disfrutar de la música; el hecho enerva a Balin, que decide intervenir, y a cambio es dejado inconsciente por un puñetazo de alguno de los Angels. Las cámaras de los Hnos. Maysles dejaron constancia del suceso:

La transcripción aproximada de lo que Kantner dice es “¡Amigos! Me gustaría contaros lo que ha pasado: algunos de los Ángeles del Infierno hanhells_angels-12-6-1969-altamont015airplane golpeado en la cara a Marty Balin dejándolo inconsciente… Quiero daros las gracias por eso”. A lo que el Angel que salta le pregunta si le está hablando “a su gente”. Grace, en un intento de mantener la calma entre las dos partes, explica, quizás queriendo entender “lo extraño” que estaba ocurriendo, que los Angels estaban allí porque algunas personas se pasan de la ralla y ellos no golpean a la gente por nada, así que “dejemos de jodernos”. Probablemente fuera la suya la mejor visión de lo que allí estaba pasando (coincidiendo con este autor*, que nos da también el otro punto de vista, el de los Hell’s Angels y una frase repugnante de su autoría sobre “quién no querría subirse a zurrar a un rojeras melenudo que cantaba sobre la paz y el amor cuando hay comunistas –commies– que había que matar”… ¡Simpáticos los Ángeles del Infierno de USA!, ¿no os parece? Y luego la svastika es por “impacto visual”, ¡ya! Impacto visual, mis cojones): “La gente se vuelve loca, y necesitas a gente como los Angels para mantener a la gente a raya. Pero los Angels también- sabéis, no se golpea a la gente en la cabeza por nada. Así que ambos lados os estáis jodiendo ahora. ¡Dejad de joderos!”, dijo en un intento –mucho mejor que el de Mick Jagger- de calmar los ánimos. Los Grateful Dead iban a actuar a continuación, pero cuando supieron de la agresión sufrida por Balin, decidieron coger el helicóptero y marcharse, ya que, por lo visto, estaban pegando a los músicos. El hecho tuvo sus consecuencias: una, que intuimos, que las relaciones de los Jefferson Airplane con los moteros se congelaron; y la otra, tal como él mismo declaró, fue la marcha de Spencer Dryden del grupo, junto a otras cosas: Dryden preveía que la década que se avecinaba iba a estar repleta de estos “incidentes” de los que él no quería participar; algo después se unió al proyecto paralelo a Grateful Dead de country, New Riders of The Purple Sage.

De todas maneras, como valoración personal mía, la película de los Maysles muestra a una generación cansada, que comenzaba a sucumbir a sus propios vicios y excesos. Los documentales de Monterey Pop y Woodstock nos enseñaba a gente feliz, con muchas ganas de hacer cosas y de escuchar música… Pero Gimme Shelter, entre otras cosas, nos muestra un panorama de degeneración y de excesos, no sólo propiciado por el desolado escenario de la película del autódromo abandonado, en contraposición al bucólico panorama de Woodstock en la granja Yasgur –no tanto así Monterey-, anunciando una década violenta y la caída de aquella generación que tan sólo meses antes había sido elogiada en esos tres días de paz y música.


*Si visitáis la página a la que me refiero, he de advertiros, aunque esté en inglés. No sé si el autor del texto es el mismo propietario de la página (bastante interesante, eso sí),hells_angels-12-6-1969-altamont068 aunque el nombre Al Barger no sé si tiene relación con el mítico –y reaccionario- líder de Hell’s Angels, Sonny Barger, lo cual explicaría tanto la defensa a capa y espada de la banda motera como sus giros reaccionarios. La defensa de este autor consiste en que los Angels se vieron intimidados y amenazados ante los hippies drogados, y nos pone un ejemplo que os reproduzco aquí en esa foto: según el autor, este “freak” es el ejemplo del tipo de personas con los que tuvieron que lidiar. Más le valdría cerrar la boca, ¿acaso no ha visto la película? El tío de la foto es UNO de los HELL’S ANGELS. Tampoco es necesario haberla visto, si, como cacarea, se conoce de Pe a Pa lo que allí ocurrió: SÓLO LOS ÁNGELES DEL INFIERNO (y los músicos) PODÍAN ESTAR EN EL ESCENARIO. Y además, Philip Norman nos da en su libro una descripción totalmente detallada sobre tan pintoresco personaje, acreditándolo como un Ángel del Infierno…. Y para que veáis que no miento, aquí está el fragmento de la película:

A mí este tema no es que me vaya ni me venga, a parte de aumentar mi admiración por Marty Balin (y también por Keith Richards), pero siempre me ha llamado la atención como a ciertos personajes les hace gracia este capítulo y aplauden la actuación de los moteros: ¿es que hay quien considera divertido ir a un concierto y que te peguen? En mi opinión, sólo un tipo de personas puede aplaudir o divertirse con semejantes actos. Nuestros “hermanos mayores” podrían deciros lo que es ir a un espectáculo y que peguen sólo por el hecho de asistir y quienes eran los que pegaban…

Jefferson-Aeromodelismo: un tyempo salvaje


Jefferson_Airplane_-_Live_at_the_Monterey_Festival_-_FrontBaxter’s era, como la mayoría de los discos hippies del 67, un compendio de himnos generacionales, o bien de canciones que hablaban de alguna manera sobre la filosofía hippie, sin un espíritu demasiado crítico con la sociedad: el discurso, por lo general, transcurre todavía en un nivel un poco ingenuo, más de autoafirmación generacional que de crítica social. A ese espíritu pertenecen las dos últimas canciones del disco que nos faltan por presentar, ambas de Paul Kantner.

“Wild Tyme (H)” es una de esas canciones que se hicieron para celebrar el primer Human Be-In (juego de palabras que"Poster anunciando el 'Human Be-In' diseñado por Michael Bowen usando la foto del artista Casey Sonnabend" equivaldría en castellano, más o menos, a algo así como “Humanidad Enrollada”), una celebración de las ideas de la nueva generación, que tuvo lugar en el Golden Gate de San Francisco, y en el que, entre magos, equilibristas, poetas beats (Allen Ginsberg), juglares posmodernos, moteros (Hell’s Angels y demás), estudiantes radicales, activistas por los derechos civiles, místicos, gurús y harekrishnas, participaron algunas de las mejores nacientes bandas de la ciudad, entre ellos, cómo no, nuestros Jefferson Airplane. A esta celebración le seguirían otras del mismo estilo, los Tribal Stomp (reunión de las tribus), que fueron el germen de los grandes festivales, mezcla de estas fiestas musicales y de los grandes festivales de jazz y folk, como Woodstock, Monterey, etc. Otras canciones que hablaron de la maravilla que sintieron en esta celebración fueron “San Francisco (be sure to wear some flowers on your hair)” de John Philips, que cantó Scott McKenzie; “Renaissance Fair” de los Byrds; “San Franciscan Nights” y también “Monterey” de Eric Burdon & The Animals, etc.

Wild Tyme (H)

It’s a wild time!
I see people all around me changing faces!
It’s a wild time!
I see love all the time!
I’m doing things that haven’t got a name yet;
I need love, your love.
It don’t matter if it’s rain or shine.
I’m here for you any old time stay here, play here.
Make a place for yourself here.
I want to be with you, no matter what I do,
what doesn’t change is the way
I feel for you today.
Times just seem so good.
I do know that I should be here with you this way,
and it’s new, so new.
I see changes, changes all around me are changes.

Tyempo Salvaje (H)

¡Es un tiempo salvaje!/ ¡Veo gente a mi alrededor cambiando caras!/ ¡Es un tiempo salvaje!/ ¡Veo amor todo el rato!/ Hago cosas que todavía no tienen nombre;/ necesito amor, tu amor./ No importa si llueve o hace sol./ Estoy aquí por ti cualquier tiempo anterior permanece aquí, juega aquí./ Hazte un lugar para ti mismo aquí./ Quiero estar contigo, no importa lo que yo haga,/ lo que no cambia es/ lo que siento por ti hoy./ Los tiempos parecen tan buenos./ Sé que debería estar aquí contigo así,/ y es nuevo, tan nuevo./ Veo cambios, cambios, todo a mi alrededor son cambios.

Paul Kantner

El Movimiento Hippy (I)


A un hippy le robas una vez, pero dos no.
Josete

Coincidencia o no, da la casualidad -o la causalidad, vaya usted a saber- que he puesto vídeos y temática de la música de los hippies sin haber caído en la cuenta de que estamos en el 40º aniversario del llamado Verano del Amor. Por esta razón, quisiera hablar del tema y homenajear así a una generación que plantó cara al sistema fascista encubierto de su país, empeñado en dirigir mediante la siniestra CIA los designios del mundo entero. Ésta es la historia de su música, porque creo que la historia del movimiento hippy es la historia de su música.

Lejos de lo que se suele pensar, el movimiento hippy no es tan simple como pareciera: en sentido amplio abarcaba a un buen elenco de gente con ciertos puntos en común: los estudiantes radicales, el movimiento pro-derechos civiles, los partidos de la nueva izquierda, el movimiento ecologista…; aunque también meten a gente que en realidad no eran hippies, y que, a veces, eran radicalmente opuestos a sus planteamientos, como eran los Ánegeles del Infierno, los Panteras Negras o el underground neoyorquino warholiano. Pero el hippy en sentido estricto era un personaje que decidía que no quería saber nada más del mundo pequeño-burgués, del sueño americano, de la industria, de la guerra ni de la política; se auto-marginaba y experimentaba con su cuerpo y su mente amaneceres espirituales, a veces lisérgicamente artificiales. La cita con la que abro, que me la dijo un antiguo amigo, es acertada del todo, y refleja el espíritu del hippy auténtico, dispuesto a creer en la supuesta bondad natural del hombre, aunque sepa que quedará defraudado: a un hippy no le robas con mentiras, se deja robar porque quiere confiar en todo el mundo, pero ya después no se dejará.

Para ver su historia hemos de remontarnos un poquito hacia atrás, a los años 50. El movimiento hippy no es un movimiento original, sino la evolución de un movimiento anterior. A finales de los años 40, el descontento con el american way of life era palpable en algunos individuos que eran llamados hypsters: era gente joven y aburrida de lo que su país les podía ofrecer; por esa razón se refugiaban en divertimentos que les aseguraban nuevas sensaciones y modos de ver la vida como era la marihuana, el jazz, sobre todo el be-bop de Charlie Parker, las religiones y filosofías orientales y una nueva poesía inspirada por estos elementos nacida en la auto-marginación dentro de los áticos y buhardillas de las grandes ciudades o en largos viajes a lo largo de la nación. El libro fundacional de esta generación era En la carretera, del novelista Jack Kerouac, uno de sus fundadores y principales ideólogos: es un libro semi-autobiográfico que relata esos viajes, y en los que el escritor hace aparecer disfrazados pero reconocibles, a sus correligionarios: Neal Cassady, el marginado cuya forma de vida inspiraría a la mayoría, el poeta Allen Ginsberg, Lawrence Ferlinghetti y otros. Ginsberg fue por su parte el padre de una poesía automática, improvisada (como el be-bop), nacida de una interioridad insobornable, que fue conocida como beat (ritmo), y a los seguidores de este estilo de vida beatnicks. Un beatnick era una mezcla de socialista (comunista o anarquista) en lo político, un budista en lo religioso, un cristiano en el sentido estricto y primigenio de la palabra en la moral, un marginado, un negro en lo musical, un vagabundo, un repudiado y un deprabado ante los ojos de la sociedad bienpensante americana. El beatnick da la espalada a las convenciones burguesas americanas y experimenta nuevas formas de expresarse, de vivir y de relacionarse incluso sexualmente; algunos inclusos experimentan con drogas más peligrosas como la morfina y la heroína, como William Burroughs, autor del delirante Almuerzo desnudo. Pero el beatnick suele tener un ánimo más individualista, mientras que el ánimo hippy será más comunal. Los puntos políticos que tienen en común crean un estrecho vínculo con los folksingers politizados coetáneos como Woody Guthrie, Pete Seeger, Leadbelly, que, no obstante, no son beatnicks: los beatnicks eran la parte mística, mientras que los folkies eran la parte política de una generación desilusionada: unos se auto-marginaban mientras que los otros decían que la lucha activa, aunque fuera con la música, era mejor opción. Esta diferenciación también será importante en el futuro.
En los clubs de jazz y de folk, los muchachos fugados de sus casas para tocar música, pintar cuadros o escribir poemas se codean a finales de los 50 y principios de los 60 con poetas beats ya consagrados, músicos de folk y de jazz, antiguos sindicalistas, miembros del casi ilegal Partido Comunista. Estos chicos nuevos son considerados todavía como beatnicks, y entre ellos encontramos a futuros valores como Joan Baez, Phil Ochs, y Bob Dylan. A principios de los 60 el elemento bohemio minoritario y clandestino se estaba poniendo relativamente de moda, más especialmente con el éxito popular, musical y literario de Bob Dylan, un chico que lee a Ginsberg y a Kerouac y que escucha a Woody Guthrie.
Al mismo tiempo, el mundo comienza a revolverse contra el status quo establecido tras las II Guerra Mundial. A finales de los 50, por ejemplo, en España se produjeron las primeras revueltas estudiantiles, en las que se encuentran mis admirados profesores Enrique Tierno Galván y José Luis Abellán. También allí se comienza a mover algo en las universidades, y también dentro del Bloque Soviético. Los años 40 y 50, que habían pasado tan tranquilamente en casi todas las partes del mundo, estaban dejando paso a una década que prometía ser movidita, con una guerra secreta y escalofriante aunque no declarada entre los dos grandes sistemas vencedores sobre el fascismo: la Guerra Fría estaba a punto de alcanzar algunos de sus puntos más calientes. En Estados Unidos, el deleznable senador McArthy investiga el comunismo, a veces infundado otras fundado, de artistas y políticos, en lo que se denominó la “caza de brujas”: un método fascista dentro de un país que dice estar orgulloso de su democracia. Los 50 se cierran con el hecho que marcará buena parte de las relaciones internacionales del mundo: la Revolución Cubana. Y mientras tanto, para luchar contra el comunismo, Estados Unidos busca aliados hasta en el infierno: Eisenhower abre los brazos al homicida general Franco, y éste le cede puestos para establecer sus legiones, unidos en la lucha anti-comunista.
La crisis de los misiles cubanos tuvo sobre buena parte de la juventud americana un efecto devastador, pero en algunas ocasiones positivo: muchos comenzaron a pensar que en el futuro el idioma de las armas debe de ser erradicado totalmente e implantar nuevas conciencias para evitar la total destrucción. El movimiento pacifista estaba naciendo alrededor de todo el mundo, y muy especialmente en Estados Unidos.

A %d blogueros les gusta esto: