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Herederos de la Nada


La señora María Dolores de Cospedal ha declarado que, para las próximas elecciones, los españoles tendrán que elegir entre el Partido Popular o… la Nada. Curioso que lo digan, también al recordar a su fundador, pues mirad lo que ha rescatado del baúl de los recuerdos la página de Facebook de Amanece que no es poco: esta publicación del año 75. Y es que, como dijo el gran Sazatornil en esa inolvidable película, “La secreta somos nosotros”:

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Algunos términos y definicones


Caricatura_de_Paco_Ibáñez_(www.triunfodigital.com) En realidad, aunque exista el tópico del cantautor desaliñado, con greñas y barbas, que empuña una guitarra y canta frases incendiarias, en la canción de autor española, como en la francesa, en la portuguesa y en las demás, no existe un único tipo. Tenemos cantautores “primitivos”, que cantaban con una guitarra solo, tenemos cantautores folklóricos, psicodélicos, rockeros, sinfónicos, trovadorescos, medievalistas, comprometidos, místicos, existencialistas, satíricos, pasmosamente serios, urbanistas, ruralistas, románticos y utópicos, realistas y pesimistas, de lo universal, de lo cotidiano, pacifistas, revolucionarios, propagadores de poesía, algún propagandista (los menos, o si acaso como algo eventual en su carrera), e incluso algunos cantantes y grupos que estaban a caballo entre la canción de autor y alguna otra música (Triana, Joaquín Díaz, Oskorri, Pau Riba, Hilario Camacho, Miguel Ríos). Puede que en esto existan clasificaciones que vayan más allá de las consabidas clasificaciones en lenguas y regiones, aunque la más de las veces, la mayoría escapa a cualquier tipo de clasificación (incluso política). Por esta razón, antes de comenzar la nueva colección sobre la canción de autor, vamos a aclarar términos que usaré a lo largo de esta serie.

  • Tipos de cantautor

Para comenzar, el término “canción protesta” no se ajusta bien, pues no todo aquí es protesta. Así que indistintamente utilizaremos también términos como “canción antroplógica”, en referencia a que habla sobre el hombre en general, o “canción de autor”. De cualquier manera, soy de la opinión de que ninguna de estas definiciones se ajusta al 100 por cien.

  • Cantautor convencional“: será aquel cantautor que envuelve sus letras en un acompañamiento pop al gusto de la época; por ejemplo Serrat, Víctor Manuel o Patxi Andión. En cualquier caso, el término no es peyorativo.
  • Cantautor austero“: a falta de un nombre mejor, designa a aquellos que por lo general sólo se hacían acompañar (por lo menos en los conciertos) de guitarra o piano más un instrumento secundario: piano, bajo, cello o 2ª guitarra. A este modelo se ajustan Laboa, Labordeta, Raimon o Pablo Guerrero.
  • Cantautor experimental“: con este nombre nos referimos a aquellos que, además de inspiración literaria, explotan su inspiración musical hasta límites insospechados. Pau Riba es el gran ejemplo, pero también Pi de la Serra, Bibiano o Lluís Llach.
  • Cantautor/ grupo folk“: aquel o aquellos que toman su inspiración musical de la música tradicional.
  • Cantautor/ grupo de música de raíz“: el o los que interpretan música tradicional pura.
  • “Folk“: género musical que permite variaciones e interpretaciones musicales de temas y músicas tradicionales.
  • Música de raíz: aquella que es mera interpretación de la música tradicional.
  • Cantaor protesta: aquel cantante que utiliza el flamenco puro para protestar.
  • Intéprete: aquel que no canta textos propios, los hay de tres tipos:

1. de otros cantantes: es aquel que versiona canciones de sus compañeros para darlas a conocer. Rosa León fue de las mejores en esto.

2. con letrista fijo: aquel cantante que cuenta con un letrista. Por ejemplo, Moreno Galván era el letrista de José Menese.

3. de poetas: el más numeroso y usual; es aquel que pone música a los poemas de un poeta. Paco Ibáñez es el gran ejemplo, pero también el leonés Amancio Prada.

  • Musa de la canción protesta: éste es un nombre barroco de mi invención que sirve para designar a aquellas intérpretes femeninas que servían de expresión a las palabras y a la música de otros autores. Ana Belén, Marisol y Massiel son los 3 grandes ejemplos, aunque a muchos les choque la inclusión de la 3ª.
  • Cantautor autosuficiente: perdón por la invención del término; con éste quiero designar a aquellos cantautores que cantaban sólo sus textos como Aute, Guerrero, Munárriz o Labordeta generalmente.
  • Proveedor de canciones: aquellos cantautores que, además, regalaban algunas de sus mejores canciones a otros cantantes. Casos como Aute o Manolo Díaz para los primeros discos de Massiel, Hilario Camacho para Pablo Guerrero, y viceversa, Pablo Guerrero para Hilario o para Luis Pastor…

Claro que yo no soy amigo de etiquetar, pero esto no es más que una aclaración: aparte de que no es estricta. No quisiera ser malinterpretado. Otro tema sería el estilo musical, de lo cual hablaremos en otra ocasión, aunque aquí ya hemos apuntado por lo menos tres.

  • Definiciones posibles de “canción de autor”

Uno de losCaricatura_de_Quico_(www.triunfodigital.com) problemas más frecuentes que se les presentan a los estudiosos de este tipo de música es qué nombre darle a este género de manera que refleje toda sus posibilidades. General y tradicionalmente se ha optado por el término canción de autor, y a su practicante cantautor; es un término que traduce una palabra francesa que significa “cantante de poesía o de contenidos”. Así, en francés tenemos la palabra chansonier, en ingés songwriter, en portugés suele usarse el término más abstracto de cantor, al igual que en Latino América. En el caso español (y en cierto sentido también el latinoamericano) este término entraña cierta confusión cuando dentro de él englobamos también a grupos y no solistas únicamente, a cantantes que no escriben sus propias canciones, y muy especialmente a aquellos que optaron por cantar única y exclusivamente las poesía de los grandes poetas. Y, ciertamente, a nadie se le ocurriría excluir a Paco Ibáñez o a Amancio Prada del género de la canción de autor.

Al igual que González Lucini y Torrego Egido, de los cuales he tomado algunas ideas, yo tampoco encuentro una definición que se ajuste a este estilo. Vamos a ver por qué:

  • Canción protesta/ canción política: hay que decir que este término, por lo menos el 2º, fue inventado con intenciones peyorativas por quienes estaban en el ajo y por algunos críticos musicales de estrecha mira. Para empezar, bien es verdad que es lo que más abunda, la protesta; pero no todo es política: también hay reflexiones filosóficas y protestas no ya tan políticas como humanistas. Sería falso decir que Raimon era un cantautor político y Serrat uno romántico: Raimon podía escribir poemas tan románticos y tiernos como su correligionario, y viceversa, Serrat podía mostrarse tan rebelde como su compañero. Sin embargo hay que decir que, por lo menos al principio, en Latino América esta definición no tenía tal sentido peyorativo, sino al contrario, por lo que no es inusual, al contrario que aquí, que un cantante definiera su estilo como canción protesta; lo mismo ocurría en un principio en Estados Unidos, hasta que Bob Dylan, presuntuamente, la declara muerta, según él, debido a la ramplonería de algunas de las canciones y, quizás, a la comercialidad que había adquirido el género (en parte gracias a él), cosa a la que tampoco fue ajena España, dentro de lo que cabe (incluso se llegó a hacer canción protesta reaccionaria). Una alternativa más o menos plausible sería la de “canción denuncia”, pero seguiríamos sin abarcar todas sus posibilidades. Lo mismo nos ocurriría con el término “canción comprometida”: para empezar, dejaríamos fuera del género las maravillosas canciones de amor que hasta el cantautor más beligerante cantó alguna vez. Y además había cantautores que, si bien tenían una actitud clara y marcada de oposición en lo personal y en su manera de hacer arte, no hacían canciones políticas, de denuncia política o “comprometida” (eran comprometidos, cuidado), sino que optaban por otro tipo de contenidos quizás menos abstractos.
  • Canción de autor: este término es ya más aceptado, pero entraña sus problemas. Si bien la palabra es una traducción de otra palabra francesa, que venía a significar “cantante de textos, de contenidos”, al transcribirla al castellano da la confusión de que cualquiera pueda ser cantautor, pues ampliamente se entiende como aquél cantante que compone y escribe sus canciones: según esto, hasta el Leonardo Dantés de la actualidad lo sería, o incluso Enriquito Iglesias… El otro problema, y no es por faltarle a nadie, es que no todos los cantautores son iguales: no es posible meter en el mismo saco a Xerardo, Laboa o Celdrán junto a Perales, Juan Pardo o Andrés do Barro (cantante que a mí me inspira cierta ternura): son diferentes, demasiado diferentes, porque no hablan de lo mismo; incluso en lo musical los separa un enorme abismo. El otro problema que encierra es que, mientras se admitirían estas inclusiones, se excluirían a personas tan importantes como Paco Ibáñez o Amancio Prada, cantantes de la gran poesía, lo cual sería infame a todas luces.
  • Canción antropológica: término que es del gusto de Glez. Lucini; a mí también me parece acertado, pues son canciones que hablan del hombre en general, de la vida cotidiana y de lo que a ésta y aquél le afecta. El problema que encierra es que es demasiado complicado explicar el por qué este término, y también es un término demasiado impopular, en el sentido de que no lo conoce nadie y hasta puede sonar frío por la falta de resonancia semántica en el público general.
  • Canción testimonial: es un término heredado de la poesía de los años 50, llamada testimonial (Gloria Fuertes, López Pacheco, José Hierro…). Al igual que en esta poesía, esta definición se refiere aquí a la capacidad de la canción de autor de describir y analizar, desde una perspectiva realista y meramente descriptiva, ciertas situaciones que se dan en la sociedad, con la intención última de dar a conocerlas y mover conciencias mediante su denuncia. El problema sigue siendo la poca familiaridad del público con este concepto.

Como vemos, es casi imposible encontrar una definición que se adapte totalmente, si bien por matices peyorativos, porque no abarquen todas Caricatura_de_Raimon_para_una_entrevista_de_Manuel_Vicent_aparecida_en_Hermano_Llas posibilidades, o porque sean definiciones demasiado abstractas, desconocidas o complicadas. Por ello, en el futuro, utilizaré cualquiera de las definiciones (excepto la de canción política, a menos que hablemos de una o varias canciones en concreto que se centren en la política) porque, si bien ninguna llega a explicar el fenómeno en su totalidad, sí es verdad que las tres se complementan entre sí, y además, sería fatigoso para todos llamarla “canción antropológica testimonal de autor y de protesta”. Por supuesto, las definiciones siempre son inexactas, lo cual se debe casi siempre a la libertad creadora del artista; por poner un ejemplo, Pi de la Serra, a lo largo de su carrera, ha tocado varios palos de la música: jazz, canción de autor austera, blues, psicodelia, rock… Y sin embargo no podríamos encasillarle en ninguno de estos estilos de música. Por esta razón, cuando yo hable de canción de autor y de cantautor me referiré única y exclusivamente a aquel cantante o grupo que canta una canción con determinado contenido y profunidad poética (ya sea propio, o un poema, o una tonada tradicional de su pueblo) y con cierta intencionalidad, que es siempre lo que nos permite descubrir al auténtico cantautor del farsante (que los hubo y los hay).

Fotos, en orden de aparición: caricaturas de Paco Ibáñez y de Pi de la Serra -firma del autor-, fuente “Triunfo” (www.triunfodigital.com); caricatura de Raimon -firma del autor-. fuente “Hermano Lobo” (www.hermanolobodigital.com).

Portadas de “Hermano Lobo”


Hoy por hoy, prácticamente cualquier humorista gráfico puede satirizar con lo que quiera… Bueno, no siempre: la experiencia descubre que hay temas intocables, como son la crítica a los integristas islámicos o a la casa real española (sí, está en minúsculas, ¿pasa algo?)
Gracias a una Feria del Libro de hará un par de años, mi madre consiguió un número de la revista, que ojeé con mucho interés y me encantó. La revista comenzó en el año 1972, en primavera, y duró hasta 1976: me era muy fácil adivinar la bocanada de aire fresco que suponían sus irónicas viñetas, de la mano de Chummy Chúmez, de Gila, o de, cómo no, del nunca bien ponderado "Forges" (para mí, Forges es un cantautor de la viñeta); pero también, y esto era lo más fácil, las imposiciones, la prohibiciones, los secuestros… Y los atentados. A pesar de todo, "Hermano Lobo. Revista de humor gráfico dentro de lo que cabe" estuvo cuatro años azotando el trasero del poder, denunciando acontecimientos tan atroces como la cruel represión de la huelga de Vitoria o la matanza por parte de los ultras en Montejurra.

Por esta razón os ofrezco en el más reciente álbum de fotos las portadas de -o al menos eso pretendo- todos sus números, los cuales los podéis encontrar y descargar totalmente gratis en su página web, junto a otras ediciones como "Tiempo de historia" o "Triunfo": www.hermanolobodigital.com

Y aquí una muestra: la portada que más me ha impactado de todas, fragmentada:

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Y éste es un detalle de la misma portada del año 76, bastante revelador y gráfico:

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El exilio de Serrat


Joan Manuel Serrat, tanto en catalán como en castellano (si acaso menos en castellano), no fue nunca un cantautor muy dado a los grandes himnos, al estilo de Llach o Raimon, o de exponer, aunque fuera muy somera o veladamente, sus ideas políticas en canciones (son pocos los ejemplos: "Edurne", "Por las Paredes", "Camí avall", "Tordos y caracoles", "Algo personal", …). Sin embargo, sí fue en su vida pública una persona conflictiva para el régimen: firmó manifiestos, se encerró en iglesias en protestas, a finales de los 70 llegó a quemar banderas monárquicas públicamente… Sin mencionar ya el asunto de Eurovisión. Pero su halo de artista de éxito, de estar entre el compromiso y el éxito comercial, de alguna manera solía protegerle. Lo de Eurovisión le costó una prohibición de actuar durante un año o así (y cuando regresó, lo hizo por la puerta grande), pero nada comparado con lo de aquel Septiembre de 1975:
Estando de gira en Latinoamérica, Serrat criticó duramente la sentencia de muerte contra tres miembros del FRAP y dos de ETA. Hay una cosa esencial para entender esto: los artistas españoles comprometidos que vivían en España, como aquí estaban tan reprimidos, al salir al extranjero a trabajar y encontrar tales aires de libertad se solían explayar: lo que seguramente le pasara a Serrat es que no pensó en las consecuencias. El caso es que cuando terminó la gira y quiso volver a su tierra, el gobierno franquista le notificó su expulsión del Sindicato de Espectáculos y que se le había prohibido la entrada al país hasta que no se retractase de sus declaraciones o afirmara que eran totalmente falsas las declaraciones vertidas por los medios. Serrat entonces tuvo que volver por donde vino y residir y trabajar una temporada en distintos países de Latinoamérica, haciendo su particular ejercicio de oposición al régimen: mediante música (si bien he dicho que Serrat no era muy dado a expresarse políticamente en canciones, la verdad es que en su repertorio latinoamericano introducía temas, propios o ajenos, que no hubieran sido de ninguna manera aprobados por los gobiernos civiles de ninguna provincia española). El hecho es que antes de la prohibición de entrar a España, Serrat estaba grabando un disco, un LP, Piel de manzana, el cual sale a la venta de manera semi-clandestina, aunque el disco se puede comprar normalmente: en realidad el carácter de semi-clandestino le venía dado por el carácter de prohibido del artista, ya que el disco no contiene canciones que puedan considerarse muy políticas, como sí otros LPs que salieron ese mismo año, o que lo intentaban: a las puertas de la muerte de Franco, los ultras afines al bunker parecían presentar sus últimas batallas en todos los campos.  El caso es que diversos comercios llegan a recibir amenazas si no retiran de la venta los productos varios relacionados con Serrat.
Con la amnistía parcial hacia los delitos de opinión y militancia política promulgada por el gobierno Suárez, Joan Manuel vuelve a Barcelona el 20 de Agosto de 1976: el recibimiento es multitudinario:

Muy especial agradecimiento tuvo Serrat con Raimon: a pesar de que el cantante de Xátiva había sido uno de los más duramente críticos con el acercamiento de Serrat al castellano, durante el tiempo que Joan Manuel estuvo exiliado, Raimon cuidó de la familia de éste, ocupándose de gestiones y la comunicación del cantante con su familia en el extranjero. Desde entonces a ambos cantantes les ha unido una enorme amistad: "Donde él vaya iré yo" declaraba en una entrevista relativamente reciente (de hará no más de 3 ó 4 años) Raimon sobre Serrat.

Joan Manuel Serrat había vuelto a España finalmente, al igual que otros tantos artistas, criados en el exilio (Paco Ibáñez) u obligados a hacerlo (Elisa Serna, Imanol, Bernardo Fuster), y se había ganado el respeto de todos sus compañeros.
Esto era un poco una excusa para traeros aquí un artículo que he encontrado en "Hermano Lobo", firmado por un tal Mora, que me ha parecido lúcido e interesante:

Con Pepe Rubianes


Aunque de esto ya hablé yo también en otra ocasión, por ciertas circunstancias curiosas ellas, Alvito Godino ha publicado un texto sobre el asunto. Lo recojo aquí también como muestra de apoyo al actor y director teatral Pepe Rubianes, tan injustamente vapuleado todavía:

Contra la censura teatral

El caso de
Pepe Rubianes sigue dando que hablar a quienes siguen insistiendo en la
malicia del actor y director catalán. Por hacer memoria: Rubianes, en
una entrevista sobre su obra Lorca eran todos, dijo un
comentario que de seguro no podía imaginar que le iba a traer tantos
problemas y con el cual no pretendió ofender a nadie (a mí, por lo
menos, no): "estoy hasta los cojones de España y de los españoles".
Fuera de contexto es muy fácil juzgar, sí, pero esto no fue más que una
ironía, o mejor dicho sarcasmo, hacia el petardeo que esos señores tan
"serios" se traían, y se traen, por aquel entonces a causa del dichoso
Estatut Catalá.
Pues, como digo, Pepe no podría imaginar que su broma desataría a los
fantasmas de la transición: A esta obra, el ayuntamiento de Madrid,
dirigido por el faraónico Gallardón, le retiró la subvención (y mira
que es raro, con lo que le gustan a este hombre las obras) sin más que
una vaga y poco convincente explicación como excusa. CC.OO le cedió el
pabellón que tiene en la ciudad, pero ocurrió algo rarísimo: de nuevo,
algo parecido a los antiguos Guerrilleros de Cristo Rey, aquellos
impresentables que durante la transición se dedicaban a reventar
películas de Saura, Bardem o Berlanga, obras de teatro de Lorca o
dirigidas por Albert Boadella, y recitales de Lluís Llach, Raimon o
Alberto Cortez, cuando no empuñaban las pistolas y asesinaban a líderes
sindicales, abogados laboralistas o estudiantes comprometidos,
reaparecieron en el estreno de su obra. "¿Cuándo desparecerá la censura
teatral?", rezaba en una sección de preguntas sin respuestas Hermano Lobo, una publicación de humor gráfico de finales de los 70. Parece que hoy por hoy sigue vigente.
Hubo en otra ocasión otra agresión de ultras a un montaje teatral
llamado "Me cago en Dios": dos nietitos de Blas Piñar irrumpieron en la
sala dispuestos a quemar el escenario, el cual estaba lleno de papel
higiénico, al grito anticuado y espeluznante de "Viva Cristo Rey"…
¿Qué ocurrió? Pues veréis: el autor, director y único autor de esta
obra (que yo no he visto, por lo cual no puedo juzgar) es cuñado (o
algo así) de nuestra indigne presidenta, dª Esparanza Aguirre. En esa
ocasión, nadie (y eso que son católicos los de PP y todo) pareció
molestarse, excepto, claro, estos dos angelitos y su abuelo. Eso sí,
después del incidente, la obra cambió de nombre.
El caso es que resucita el grito reaccionario del PP porque en algunas
localidades del sur de la CAM la obra ha sido contratada en diversos
programas teatrales como los de Alcorcón o Getafe, donde yo vivo. Hoy
leo en el periódico que el portavoz del PP de Getafe, José Luis Moreno
(no, no es coña, se llama así) ha exigido la retirada de la obra. Y es
más: me dice un amigo que fue a la obra el otro día y aparecieron los
ultras del PP arrojando huevos.
En fin, que me sumo al grito de Rubianes: yo también estoy harto de
estos españoles de mierda (pero de estos solos, la mayoría de los
paisanos me caen bien, que luego sacamos las cosas de contexto: pero
estos no son paisanos míos, no los reconozco). Y le tengo que decir a
Albert Boadella que se vuelva a disfrazar otra vez, como hizo en
aquella ocasión para escapar de un juicio por una de sus obras, que
parece que la cosa va mal.
Y a todo esto… ¿Dónde caraja está la libertad de esxpresión de la que
tanto alardean? Y, por otra parte, citando al genial Miguel Gila: "Si
no aguantan una broma, váyanse del pueblo"; si esta gente no sabe
captar lo que es una IRONÍA,
¿de qué les ha servido a muchos de ellos el dinero que sus papis
gastaron en su "educación" universitaria? Mejor que se vayan de la
política, porque no entiendo que hace gente sin cultura como ésta
ocupando cargos públicos que podrían estar ocupando gente más
capacitada y con más cultura y luces.
Por eso:
ABAJO ESPERANCITA

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