Posts Tagged ‘John Kennedy’

Orgullo nativo: la presa de la perfidia


ShootingBuffaloMe da la impresión de que Buffy Sainte-Marie, cantautora canadiense de raza Cree, es una cantautora un poco olvidada hoy en día, injustamente claro está, aunque algunas de sus canciones han conseguido cierta repercusión en las versiones de otros cantantes. Pero tenía un estilo muy interesante y unas letras muy buenas. Ésta, por ejemplo, es de su primer disco It’s my way! (1964); y además, siempre defendió la historia y los derechos de los nativos del continente americano en sus canciones, pero también mediante el activismo activo. Ésta es un ejemplo. La canción habla de una historia: en 1965 se culminó la construcción de la Presa de Kinzua en el Bosque Nacional de Allegheny (Pensilvania), en donde está el Lago Kinzua. El problema fue que esta obra constituyó una violación del Tratado de Canandaigua, firmado tras la guerra de independencia por el general victorioso y primer presidente de los Estados Unidos, George Washington, y los representantes del Gran Consejo de las Seis Naciones de la Confederación Iroquesa, que establecía paz y amistad entre los ciudadanos del nuevo Estado y el pueblo iroqués, así como otorgaba a éstos el derecho y el control sobre sus tierras. Pero la construcción de esta presa anegaba 10,000 acres de la Reserva de Allegheny que estaban garantizados en este tratado, desplazando a 600 indios Séneca de allí. En 1961, el presidente John Kennedy denegaba las demandas de los séneca para parar la construcción.

Now that the buffalo is gone

Can you remember the times
That you have held your head high
and told all your friends of your Indian claim
Proud good lady and proud good man
Some great great grandfather from Indian blood sprang
and you feel in your heart for these ones

Oh! it’s written in books and in song
that we’ve been mistreated and wronged
Well over and over I hear those same words
from you good lady and you good man
Well listen to me if you care where we stand
and you feel you’re a part of these ones

When a war between nations is lost
the loser we know pays the cost
but even when Germany fell to your hands
consider dear lady, consider dear man
you left them their pride and you left them their land
and what have you done to these ones

Has a change come about my dear man
or are you still taking our lands
A treaty forever your senators sign
They do dear lady, they do dear man
and the treaties are broken again and again
and what will you do for these ones

[Has a change come about Uncle Sam
Or are you still taking our lands
A treaty forever George Washington signed
He did dear lady, he did dear man
And the treaty’s being broken by Kinzua Dam
And what will you do for these ones]

Oh it’s all in the past they will say
but it’s still going on here today
The governments now want the Navaho land
that of the Inuit and the Cheyenne
It’s here and it’s now you can help us dear man
Now that the buffalo’s gone.

http://antiwarsongs.org/canzone.php?id=2618&lang=it

Ahora que el búfalo ha desaparecido

¿Podéis recordar los tiempos/ en los que habéis tenido vuestra cabeza alta/ y les dijisteis a todos vuestros amigos sobre vuestra demanda india?/ Buena señora orgullosa y buen hombre orgulloso./ Algún tatarabuelo de la sangre india surgió/ y sentisteis en vuestros corazones por éstos.// ¡Oh! Está escrito en los libros y en canción/ que hemos sido maltratados e injuriados./ Pues una y otra vez oigo esas mismas palabras/ de ti buena señora y de ti hombre bueno./ Bien, escuchadme si os preocupa dónde estamos/ y sentís que sois una parte de éstos.// Cuando una guerra entre naciones es perdida/ el perdedor, lo sabemos, paga las costas/ pero incluso cuando Alemania cayó en vuestras manos,/ considera, querida señora, considera, querido hombre,/ les dejasteis su orgullo y les dejasteis su tierra/ y lo que le habéis hecho a éstos.// ¿Ha de venir un cambio acerca de mi querido hombre/ o todavía estáis tomando nuestras tierras?/ Un tratado para siempre vuestros senadores firman/ Lo hacen, querida señora, lo hacen, querido hombre/ y los tratados se rompen una y otra vez/ y ¿qué haréis por éstos?// [Ha venido un cambio sobre el Tío Sam/ o todavía estáis tomando nuestras tierras?/ Un tratado para siempre George Washington firmó/ Lo hizo, querida señora, lo hizo, querido hombre,/ y el tratado se ha roto por la Presa de Kinzua/ ¿y qué haréis por éstos?]*// ¡Oh! Todo eso es el pasado, dirán,/ pero todavía está pasando aquí hoy/ Los gobiernos quieren ahora la tierra Navajo,/ la del Inuit y la del Cheyenne./ Es aquí y es ahora que puedes ayudarnos, querido hombre,/ ahora que el búfalo ha desaparecido.

Buffy Sainte-Marie

* Esta versión entre corchetes es la que canta en su disco, sustituyendo a la estrofa superior. Posiblemente, la primera estrofa se cantara en el sencillo que se lanzara; sobre esto caben dos interpretaciones: que Sainte-Marie reconsiderara la letra, o bien, que se impusiera algún tipo de censura sobre la canción original del sencillo; no es la única vez que se ejerce censura sobre una canción lanzada como sencillo y no sobre la misma lanzada en un LP, o viceversa.

Bandera de la Confederación iroquesa

El jefe séneca Cornplanter, retratdo por F. Bartoli en 1796Buffy volvería a tomar este tema en otra canción, "My Country ‘Tis of Thy People You’re Dying"  junto a otras injusticias histórica (por esa razón, de momento no la ponemos). Pero cantaría sobre este tema concreto también el gran cantautor country Johnny Cash, en un disco conceptual titulado Bitter Tears: Ballads of the American Indian (Lágrimas amargas: Baladas de los indios americanos), en 1964, en colaboración con el cantautor indio Peter La Farge.

The Senecas (As long as the grass shall grow)

The Senecas are an Indian Tribe of the Iroquois nation,
Down on the New York-Pennsylvania line, you’ll find their reservation.
After the U. S. revolution, Cornplanter was a chief;
He told the tribe these men they could trust, that was his true belief.
He went down to Independence Hall, and there a treaty signed,
That promised peace with the USA, and Indian rights combined.
George Washington gave his signature, the Government gave its hand;
They said that now and forever more this was Indian land.

As long as the moon shall rise,
As long as the rivers flow,
As long as the sun will shine,
As long as the grass shall grow.

On the Seneca reservation, there is much sadness now;
Washington’s treaty has been broken, and there is no hope, no how.
Across the Allegheny River, they’re trowing up a dam;
It will flood the Indian country, a proud day for Uncle Sam.
It has broke the ancient treaty with a politician’s grin;
It will drown the Indian graveyards — Cornplanter, can you swim?
The earth is mother to the Senecas; they’re trampling sacred ground,
Change the mint-green earth to black mud flats, as honor hobbles down…

As long as the moon shall rise,
As long as the rivers flow,
As long as the sun will shine,
As long as the grass shall grow.

The Iroquois Indians used to rule from Canada way south;
But no one fears the Indians now, and smiles the liar’s mouth.
The Senecas hired an expert to figure another site;
But the great good Army engineers said that he had no right.
Although he showed them another plan, and showed them another way,
They laughed in his face and said, "No deal, Kinzua dam is here to stay."
Congress turned the Indian down, brushed off the Indians’ plea;
So the Senecas have renamed the dam, they call it "Lake Perfidy."

As long as the moon shall rise,
As long as the rivers flow,
As long as the sun will shine,
As long as the grass shall grow.

Washington, Adams, and Kennedy, now hear their pledges ring,
"The treaties are safe, we’ll keep our word," but what is that gurgling?
It’s the backwater from Perfidy Lake, it’s rising all the time,
Over the homes and over the fields, over the promises fine.
No boats will sail on Lake Perfidy, in winter it will fill;
In summer it will be a swamp, and all the fish will kill.
But the Government of the USA has corrected George’s vow.
The Father of Our Country must be wrong — what’s an Indian, anyhow?

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?lang=en&id=1527

Los Sénecas (mientras la hierba crezca)

1914 - Buffalo New York, Panoramic View of Iroquois CREDIT Iroquois Indians. c1914. William Alexander Drennan, copyright claimant, 1914. Taking the Long View - Panoramic Photographs, 1851-1991, Library of Congress.Los sénecas son una tribu india de la nación iroquesa,/ en la frontera Nueva York-Pensilvania, encontraréis su reserva./ Tras la Revolución de los Estados Unidos, Sembrador-de-Maíz* era jefe;/ le dijo a la tribu en estos hombres podríamos confiar, ésa era su sincera creencia./ Se dirigió al Salón de la Independencia, y allí un tratado firmó,/ que prometía paz con los EE. UU, y los derechos indios combinados./ George Washington dio su rúbrica, el Gobierno tendió su mano;/ dijeron que ahora y por siempre jamás esto era tierra india.// Mientras la luna salga,/ mientras los ríos fluyan,/ mientras el sol brille, mientras la hierba crezca.// En la reserva séneca hay ahora mucha tristeza;/ el tratado de Washington se ha roto, y no hay esperanza, no hay manera./ A través del río Allegheny están construyendo una presa;/ inundará la tierra india, un día orgulloso para el Tío Sam./ Se ha roto el antiguo tratado con la mueca de un político;/ anegará los cementerios indios – Sembrador-de-Maíz, ¿sabes nadar?/ La Tierra es la madre para los sénecas; están pisoteando suelo sagrado,/ cambian la tierra verde de hierbabuena en negras marismas, mientras el honor se traba…// Los indios iroqueses solían gobernar desde Canadá hasta el sur;/ pero nadie teme a los indios ahora, y sonríe la boca del embustero./ Los sénecas contrataron un perito para idear otro lugar;/ pero los grandes buenos ingenieros del ejército dijeron que él no tenía derecho./ Aunque les mostró otro plan, y les mostró otra manera,/ se rieron en su cara y dijeron, “No hay trato, la presa de Kinzua está aquí para quedarse”./ El Congreso rechazó al indio, no hizo caso del alegato de los indios;/ entonces los sénecas renombraron la presa, la llaman “Lago Perfidia”.// Washington, Adams, y Kennedy, ahora oyen sus compromisos resonar,/ “Los tratados están garantizados, mantendremos nuestra palabra”, pero ¿qué ese gorgoteo?/ Son las negras aguas del Lago Perfidia, crecen todo el rato,/ sobre las casas y sobre los campos, sobre las buenas promesas./ Ningún bote navegará en el Lago Perfidia, en invierno se llenará;/ En verano será un pantano, y matará a todos los peces./ Pero el Gobierno de los EE.UU ha corregido el juramento de George./ El Padre de Nuestro País debe estar equivocado – ¿qué es un indio, de todos modos?

Peter La Farge

*Cornplanter era el nombre en inglés del jefe Séneca Garyan Wahgan, aunque también era conocido como John O’Bail, pues su padre era un comerciante inglés. Me he permitido la licencia de traducir su nombre al castellano, como se suele hacer con los de otros jefes como Caballo Loco o Nube Roja.

Johnny Cash entrevistado por Pete Seeger, antes de cantar la canción

La víspera de la destrucción


album-eve-of-destructionUn poco encadenando temas, ya que lo mencionamos ayer, traigo una clásica canción protesta de mediados de los 60. Es 1965, y el movimiento hippie todavía no está demasiado definido, y a muchos de los futuros hippies aún se les considera beatnicks. Entre Dylan y el grupo californiano los Byrds, se había inventado el estilo folk-rock (con muchos precedentes, como fueron el Kingston Trio o cantautores como Fred Neil); el estilo pronto se convierte en, por un lado, el sonido estándar de una nueva generación que pretende apartarse un poco de los temas políticos de los anteriores folksingers, siguiendo la senda de Bob Dylan, y por otro, en garante de éxito. Pero aún faltan dos años para la explosión utópica y optimista del 67, y muchos temas de folk-rock tienen todavía un componente de protesta política bastante marcado: es el caso de nuestra canción de hoy.

sloanSegún algunos, Philip “Flip” Sloan, más conocido como P. F. Sloan, escritor de canciones del sello Dunhill (en donde grababan muchos de los nuevos y grandes grupos del nuevo folk-rock, como por ejemplo The Mamas & The Papas), quedó impresionado por el tema de Bob Dylan “Like a rolling stone” y su “sentido apocalíptico”: realmente, al ser el único conocimiento que tengo, he de darlo por bueno, pero con cautela, al menos respecto a la letra, ya que en el tema de Dylan no aparece por ninguna parte, al menos explícitamente, ese sentido apocalíptico, así que supongo que se refiere más bien a la música (NOTA BENE: en el mismo libro –del cual no recuerdo al autor- también se contaban escabrosas y alucinantes historias sobre las “hazañas” de los primeros componentes de Lynyrd Skynyrd, tachándolos como los típicos paletos racistas de Alabama y señalando mensajes racistas en sus canciones, algo que, con el tiempo, he puesto mucho en duda al escucharlos y leer sus letras). Así que escribió, en colaboración con Steve Barri, un precioso tema imitando el estilo folk-rock de Dylan, con una letra tremenda que veremos a continuación. Para cantarla, pensaron en primer lugar en los Byrds, que también habían tocado alguna vieja canción comprometida de su maestro Pete Seeger (“Turn! Turn! Turn!, “Bells of Rhymney” o “I come and stand at every door”), pero el mítico grupo se negó, así como otro de los grandes, The Turtles… Finalmente la elección cayó sobre un nuevo cantante de la factoría “Dunhill” llamado Barry McGuire, al que sólo se le suele recordar por esta canción, pero cuya carrera ha durado casi sin interrupción hasta nuestros días.

P. F. Sloan and SteveBarriLa letra de la canción, más que de protesta, es testimonial, y habla sobre los miedos de la juventud estadounidense de entonces, en los principios del nuevo pacifismo: la Guerra Fría y todos sus avatares, es decir, los misiles cubanos, la guerra de Vietnam, la represión de movimientos considerados izquierdistas (digo considerados, porque la mayoría de los pastores negros del movimiento por los Derechos Civiles tenían tendencias conservadoras), etc. Como siempre he defendido, el nacimiento del movimiento hippie sólo es comprensible desde el hecho de la Guerra Fría, es la reacción de la juventud a tener que tomar partido, en cierta manera. McGuire, como nos relata el enlace de su canción, ha actualizado a lo largo de su carrera el texto, quitando un período en la que la acalla debido a su conversión a los Cristianos Renacidos; una de las más importantes fue reemplazar la referencia a Selma, en el Estado de Alabama, por Columbine, en referencia al suceso más reciente de la masacre que perpetraron dos descerebrados en el Instituto Columbine.

Eve of destruction

The eastern world, it is exploding
Violence flarin’, bullets loadin’
You’re old enough to kill, but not for votin’
You don’t believe in war, but what’s that gun you’re totin’
And even the Jordan River has bodies floatin’

But you tell me
Over and over and over again, my friend
Ah, you don’t believe
We’re on the eve
of destruction.

Don’t you understand what I’m tryin’ to say
Can’t you feel the fears I’m feelin’ today?
If the button is pushed, there’s no runnin’ away
There’ll be no one to save, with the world in a grave
[Take a look around ya boy, it’s bound to scare ya boy]

And you tell me
Over and over and over again, my friend
Ah, you don’t believe
We’re on the eve
of destruction.

Yeah, my blood’s so mad feels like coagulatin’
I’m sitting here just contemplatin’
I can’t twist the truth, it knows no regulation.
Handful of senators don’t pass legislation
And marches alone can’t bring integration
When human respect is disintegratin’
This whole crazy world is just too frustratin’

And you tell me
Over and over and over again, my friend
Ah, you don’t believe
We’re on the eve
of destruction.

Think of all the hate there is in Red China
Then take a look around to Selma, Alabama
You may leave here for 4 days in space
But when you return, it’s the same old place
The poundin’ of the drums, the pride and disgrace
You can bury your dead, but don’t leave a trace
Hate your next-door neighbor, but don’t forget to say grace

And… tell me over and over and over and over again, my friend
You don’t believe
We’re on the eve
Of destruction

Mm, no no, you don’t believe
We’re on the eve
of destruction.

http://artists.letssingit.com/barry-mcguire-lyrics-eve-of-destruction-s1m88lj

La víspera de la destrucción

El mundo oriental está explotando/ la violencia encendiéndose, balas cargadas/ Eres lo suficientemente mayor para matar, pero no para votar (1)/ No crees en la guerra, pero qué es ese arma que cargas/ y hasta el río Jordán tiene cuerpos flotando (2).// Pero dime tú/ una y un y otra vez de nuevo, amigo/ Ah, no crees/ que estemos en la víspera/ de la destrucción.// No entiendes lo que estoy intentando decir/ ¿No puedes sentir los miedos que siento hoy?/ Si se aprieta el botón, no hay escapatoria/ No habrá nadie que se salve, con el mundo en la tumba/ [Mira a tu alrededor chico, eso está destinado a asustarte chico]/ Y me dices/ una y un y otra vez de nuevo, amigo/ Ah, no crees/ que estemos en la víspera/ de la destrucción.// Sí, mi sangre está tan loca que la siento como coagulándose/ Me siento aquí sólo contemplando/ No puedo deformar la verdad, no conoce regulación./ El manojo de senadores no pasa legislación/ y las marchas por sí solas no pueden traer la integración/ cuando el respeto se desintegra/ Este loco mundo entero es demasiado frustrante.// Pero dime tú/ una y un y otra vez de nuevo, amigo/ Ah, no crees/ que estemos en la víspera/ de la destrucción.// Piensa en todo el odio que hay en la China Roja/ luego echa una mirada a Selma, Alabama (3)/ Podrías irte de aquí por 4 días al espacio (4)/ pero cuando vuelves, es el mismo viejo sitio/ El aporreo de los tambores, el orgullo y la deshonra (5)/ Puedes enterrar tu muerte, pero no dejes rastro/ Odia al vecino de al lado, pero no te olvides de decir Gracia/ Pero dime tú/ una y un y otra vez de nuevo, amigo/ Ah, no crees/ que estemos en la víspera/ de la destrucción.// Mm, no no, no crees/ que estemos en la víspera de la destrucción.

P. F. Sloan – Steve Barri

Barry McGuire

NOTAS (extraídas de la wikipedia):

(1) La edad mínima para votar es, en algunos Estados, de 21, mientras que la mínima para alistarse es de 18 (al menos por entonces).

(2) Se refiere a la Guerra del agua (1964-1967) entre Israel y sus vecinos árabes.

(3) El 7 de Marzo de 1965, la policía local de Selma reprimió violentamente las “Marchas de Selma a Montgomery”, convocadas por varias asociaciones vinculadas al movimiento de los Derechos Civiles, en lo que se dio en llamar el “Domingo Sangriento”.

(4) La misión del Géminis 4, en Junio de 1965, que duró exactamente cuatro días.

(5) El propio Sloan dio el sentido de este verso: es una referencia al asesinato de John F. Kennedy.

Historia del movimiento hippy. II parte


Los cincuenta se acababan con el gran evento de la década: la Revolución Cubana (de la que en la actualidad sólo quedan iconos e imágenes, habiendo pasado de revolución popular a dictadura personal). Al mismo tiempo, la guerra fría se había recrudecido, muy especialmente por la experimentación con misiles y la carrera espacial que ambas potencias poseían, llegando en los dos lados a una esquizofrenia enfermiza que desemboca en ambos bandos en espionajes y contraespionajes. En Estados Unidos, es el siniestro senador McCartthy el que aprovecha la paranoia del país para llevar a cabo un auténtico control político sobre políticos y artistas más digno de un régimen fascista, o incluso de la rusia estalinista, que de un régimen democrático. Actores y directores, como Charles Chaplin, músicos como Pete Seeger, o escritores como Ginsberg, sufrieron el vigilante ojo del anticomunismo americano. El punto álgido internacional llegó cuando Fidel Castro, buscando aliados en este teatro, se define comunista y recaba la ayuda de la Unión Soviética: los rusos ponen misiles en Cuba apuntando a Estados Unidos. El momento es tan caliente internacionalmente que incluso el papa Juan XXIII apela al catolicismo de Kennedy para parar una locura. Años atrás, el presidente Eisenhower había acercado posturas con el general Franco, poniendo, a cambio de ayuda económica, bases en diversos sitios, como Rota o Torrejón.
Aquel momento de la guerra fría fue muy determinante: tuvo un tremendo impacto en la mente de muchos, especialmente de jóvenes, que empezaron a plantearse y a cuestionarse la fuerza militar. Fue precisamente el episodio de los misiles cubanos el que inspiraría a Bob Dylan una de sus mejores canciones de la época folk: “A hard rain’s a gonna fall” hablaba del miedo y de la posibilidad de la destrucción total bajo la amenaza de la guerra atómica. El movimiento folk se había renovado con nuevos nombres, como Joan Baez, Judy Collins, Tom Paxton, Richie Havens, y, por supuesto, Bob Dylan, que fue el primero de ellos en tener un éxito popular inequívoco del que muchos expertos aseguran que en cierto sentido fue su muerte artística. No suponía realmente una renovación de temas, pues el pacifismo y la lucha de los derechos civiles fue una constante del folk de los años 50, si bien, puede ser, la dimensión sindicalista hubiera decaído (excepto en Joan Baez). Folksingers blancos y negros se unen en las marchas por los derechos civiles de Martin Luther King.
Por otro lado, el mundo musical sintió la conmoción ante los grupos que venían desde el Reino Unido: los Beatles abrieron la puerta con su rock’n’roll y rythm’n’blues de raigambre americano, tras ellos grupos tan importantes como Rolling Stones, The Who, Kinks, Hollies, Animals… No suponían realmente una revolución de índole social, estrictamente hablando, pero sí una revolución en el mundo juvenil: ellos daban la impresión de no necesitar trabajar, de tener el destino en sus manos, de vivir al margen de lo que la sociedad exigía a los jóvenes: aquella era todavía una época en la que te tomaban en serio a partir de los 25 y no antes. Aunque las canciones pudieran ser frívolas a veces, o no decir nada más que “te quiero, me quieres”, sí es cierto que abrían las nuevas posibilidades de una nueva forma de ver las relaciones entre los jóvenes. Sin embargo, estos muchachos todavía no tendrían grandes cosas que decir por ahora.
El panorama bohemio y underground era otra cosa. El mundo del jazz iba por otros derroteros, con nombres como Pharoah Sanders, John Coltrane y otros más; un mundo muy minoritario e intelectual comparado con el beat británico, el soul (rythm’n’blues comercial), el folk (hasta la llegada de Dylan minoritario) o el surf californiano. El nuevo jazz tenía componentes nuevos en el que, desde los días del be-bop, a la libertad creadora del intérprete se sumaban las experiencias lisérgicas. Desde finales de los 50, Timothy Leary y Richard Alpert, profesores de psicología de la universidad de Berkeley, junto al escritor de ciencia ficción Aldous Huxley, habían sintetizado el LSD, a principios como experimento del ejército americano, para desembocar en un elemento de la contracultura generalmente antimilitarista (elemento bastante engañoso). Pronto surgieron en Estados Unidos comunas dedicadas a la experimentación del cuerpo y la introspección mental en las que los sutas budistas e hindúes se unían a la marihuana y al LSD en una supuesta búsqueda de respuestas místicas más inducidas que auténticas. De ellas, la más famosa quizás fuera el grupo activista Merry Pranksters, los alegres bromistas, dirigidos por el escritor Ken Kesey (autor de Alguien voló sobre el nido del cuco) que plasmó las tempranas vivencias del grupo a bordo de un autobús, junto a Neal Cassady (el “musa” de los poetas beats) en el libro La gasesosa de ácido eléctrico (The Electric Kool-Aid Acid Test). Estos exploradores lisérgicos participarían e incluso organizarían las primeras marchas pacifistas contra la guerra de Vietnam y los primeros conciertos propiamente llamados hippies. Ocurrió entonces, hacia 1963 ó 1964, que confluyeron bajo más o menos el mismo objetivo, los exploradores lisérgicos, algunos de los folk-singers, los músicos de jazz, y los grupos de rock-garaje admiradores del pop británico: les unía principalmente el cuestionarse el papel de su país a nivel tanto nacional como internacional.
 

Musicalmente también es una era muy revolucionaria respecto a la música popular. Entre 1964 y 1965, en los locales de California y Nueva York se vive una intensa proliferación de nuevos grupos de folk y de jazz. Uno de ellos, que alcanzó un éxito popular considerable, fue The New Christy Minstrel, autores del popular “Green back dollar”, que estuvo compuesto, entre otros, por Jim McGuinn, que luego formaría The Byrds, y Barry McGuire, un cantautor de folk-rock protesta que obtuvo un éxito disimulado con esta canción, obra de P. F. Sloan y Steve Barri, con una letra apocalíptica muy del gusto de la época, influida claramente por Dylan.

Otros grupos que fueron germen de los futuros grupos flok-rock californianos y de rock de San Francisco, fueron The Journeymen, The Mugwumps o Town Criers, grupos estos que no consiguieron el reconocimiento público, pero cuyos miembros triunfarían en distintas formaciones con nuevos lenguajes: de Journeymen saldrían Scott McKenzie (cantante que sólo tuvo éxito con una canción), y John y Michelle Phillips, que junto a los Mugwumps Mama Cass Elliot y Dennis Doherty formarían The Mamas & The Papas; por su parte, otros dos Mugwumps, John Sebastian y Zal Yanovski, formarían el grupo de bluegrass y folk-rock Lovin’ Spoonful.

En 1964 se les siguen considerando betanicks, pero poco poco el murmuro de la palabra “hippie” se va haciendo más claro y audible cuando los estudiantes activistas de izquierdas, los promotores de los derechos civiles, los aventureros lisérgicos y los místicos van confluyendo en algo que era curiosamente concreto e impreciso a la vez movidos por la nueva injusticia global: la guerra de Vietnam. No obstante, el componente político no fue tan determinante en un principio entre los hippies como el misticismo, el rock y las drogas, aunque las primeras manifestaciones contra la guerra de Vietnam vienen prácticamente de manos de líderes activistas inmersos en este nuevo mundo.
En 1967 el mundo hippie tiene su capital en la ciudad californiana de San Francisco, una ciudad abierta y tolerante tradicionalmente, que también había acunado a los antiguos beatnicks y hipsters; y más concretamente en el barrio de Haight Ashbury. Tampoco es casualidad que tuviera una localización geográfica concreta dada la heterogeneidad ideológica de EE.UU: conviene no olvidar que, al igual que los negros, un beatnick o un hippie no podía atravesar los estados sureños con la sensación de sentirse como en casa, al contrario que pasaba con toda California, Nueva York y otras zonas más abiertas a la diversidad cultural. El Haight Ashbury se convierte casi en un ghetto de los hippies, y a él se acercan diversos turistas para contemplar el fenómeno, entre ellos las estrellas del pop británico para ver la nueva música que allí se estaba creando: Grateful Dead, Jefferson Airplane, Quicksilver Messenger Service, Big Brother & The Holding Co., con la maravillosa Janis Joplin al frente, eran los nuevos grupos formados por músicos que venían de antiguas formaciones o aventuras en solitarios de folk, folk-rock o jazz, practicantes de un rock nuevo y refrescado que mezclaba magistralmente el rock y el blues con el folk, el jazz, instrumentos y ritmos orientales, y nuevas visiones musicales en ocasiones inspiradas por el consumo de drogas. Estos grupos tocan juntos en las múltiples salas de música que existían entonces: el Matrix, el Avalon Ballroom, vieron los mejores momentos de estos grupos antes de que las empresas discográficas mancharan su ambición de ser simplemente músicos de San Francisco populares.
En torno a la comunidad de Haight Ashbury surgen diversas propuestas artísticas: música, teatro independiente, poesía…, pero también negocios que traían todo lo que un hippie podía desear: discos, ropa oriental, collares, cuentas, instrumentos musicales contra más exóticos mejor… A parte el negocio subterráneo de la droga, pero junto a esto prolifera la Clínica Médica Gratuita, dirigida a los chicos con problemas de drogas: no se trataba de prevención y rehabilitación, sino de enseñar a como se podía utilizar una droga sin correr riesgos o, por lo menos, los mínimos. Haight Ashbury podía parecer un paraíso urbano, un lugar donde no trabajar y poder dedicarse a la expansión personal y espiritual de uno mismo y de su cuerpo. Pocas cosas había que sacaran a un hippie de su pretendido estado mental de paz espiritual. No obstante, otros entendían las ciudades como trampas mortales en las que se atrapaba y castraba el alma humana, y comprendían que el lugar del hombre era la naturaleza: algunos huyen a los campos y abren granjas donde fundar comunas y vivir de lo que producían (algunas de ellas hoy en día perviven, sustentándose de vender sus productos): la más famosa fue la granja de Hogh Farm.
Junto a las drogas surge el fenómeno del nuevo misticismo, propugnado por los poetas beats y otros pensadores contraculturales. No fue casualidad que el principal grupo hinduista de occidente apareciera a caballo entre Nueva York y el Haight Ashbury: los Hare Krishna. Los auténticos hippies comenzaron estudiando los textos sagrados de la India, China o Japón; algunos, por su parte, practicaban una suerte de neo-paganismo, mientras que otros fijaban su fe en las raíces del cristianismo. Sin duda alguna, a pesar de utilizar las drogas como medio, éste era en principio una práctica honesta y sincera, si bien la santidad de los gurús que permitían el uso de drogas a sus discípulos era bien discutible (si su religión lo prohibía, claro); pero en el momento en que las grandes estrellas del rock y del cine comenzaron a interesarse por estas prácticas, aparecieron multitudes de maestros espirituales que venían de la India, en donde no gozaban del respeto que decían poseer, con el único objetivo de “hacerse la foto” y ganar su espiritualidad a golpe de fama: el ejemplo más sonado fue el del Maharishi Mahesh Yogi, que utilizó las ansias espirituales de los Beatles para obtener fama, además de mostrar un interés más terrenal que espiritual por su discípula Mia Farrow.
El objetivo de los hippies era oponerse a la sociedad bienpensante americana mediante la religión, las drogas, la auto-marginación y las expresiones artísticas. Y en en Junio de 1967 dieron su grito de afirmación en el Festivla Pop de Monterrey, en donde actuaron sin cobrar (excepto Ravi Shankar, por aquello de tener que volver a la India) los nuevos grupos de rock de San Francisco, los grupos de blues, algunas estrellas del pop británico, junto al gigante del soul Otis Redding y al maestro sitarista Ravi Shankar.

Aunque opuesto a toda guerra, el hippie pretendía vivir al margen de cualquier activismo político, lo cual no le impedía participar en las manifestaciones por la paz/ contra la guerra. Se produce entonces una escisión dentro de ellos, quedando divididos entre activistas y pasotas. El activista solía ser un estudiante o poseer una gran cultura, pero más que místico su tendencia mental iba hacia el socialismo, y, en muchos casos, eran pacifistas pero no pacíficos. El pasota, por su parte, era el hippie en sentido estricto, con tendencia automarginativa e ideas, a veces, demasiado utópicas, frente al activista, que siempre optaba por la práctica. El activista siempre criticaba la falta de acción del pasota, al que acusaba de querer cambiar el mundo a base de canciones y oraciones, o de no querer cambiarlo en absoluto mientras siguiera existiendo su isla, mientras que el pasota le acusaba de querer cambiar el mundo para su beneficio al tiempo que inventaba el bonito término de lunático del poder. Un buen ejemplo de crítica contra los activistas es la canción de los Beatles “Revolution”. Por lo general, los músicos suelen practicar el pasotismo, sin desdeñar sus buenas dosis de activismo: los hippies no eran tan políticos en la música como posteriormente se ha pretendido, aunque sintieran simpatías por movimientos como los Panteras Negras y sus equivalentes indios, portorriqueños y asiáticos; sólo hay un número contado de casos en los que la política es un factor determinante en la creación artística, como los Jefferson Airplane, los Who, Country Joe & The Fish, además de los folksingers y cantautores. Sin embargo, en 1968 los pacíficos Human Be-In y Tribal Stomps que venían realizándose desde 1966 fueron adquiriendo un cariz cada vez más político. De una manera feroz, las concentraciones dejaron de ser pacifistas y utópicas para convertirse en batallas callejeras. Fue, no obstante, un huracán que recorrió casi todo el mundo: el mayo francés, la Primavera de Praga, la matanza en la Plaza de las Tres Culturas en México, y nuestras primeras (descartando las del 56) revueltas estudiantiles. También se notó en sus ropas, que comenzaron a alternar los motivos orientales con ropas militares, motivos socialistas y camisetas con la efigie del “Che” Guervara. El año 68 fue el momento culmen en el que nuevas ideologías desafiaban tanto al status capitalista como al comunista que se habían establecido tras la 2ª Guerra Mundial. A partir de ese año, todas sus exhibiciones estarían fuerte y ferozmente marcadas por un halo político antimilitarista.
El otro gran éxito de los hippies fue el concierto multitudinario de Woodstock en 1969, cuya cifra de asistentes se aproximó de manera muy simbólica a la del número de combatientes que había en Vietnam. Pero la década de los 70 venía pisando fuerte, trayendo consigo un huracán de violencia y atentados terroristas de diversos símbolos, borrando los buenos sentimientos hippies que, aunque subsistiendo en las comunas y en las granjas, fueron desapareciendo por una razón: se pasó de moda, venían nuevas generaciones con nuevas demandas y cada vez más se contemplaba a los hippies como una rareza del pasado.

Los hippies no fueron más que, en muchos aspectos, otro movimiento juvenil con ansias de cambiar el mundo, cosa que consiguieron en parte pero sin librarse de que a la mayoría de ellos, como en todo movimiento juvenil, el mundo les cambiara. Como todo movimiento juvenil tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas, frente a los maniqueísmos de considerarlos la mejor generación del s. XX o una panda de degenerados morales.
Hay que entender que como movimiento aparecen en una de las épocas más feroces de la guerra fría, con un nuevo frente comunista amenazante desde el Caribe. El ambiente de tensión, violencia, patriotismo exacerbado y militarismo promovió la necesidad de alejarse de un mundo regido tradicionalmente por las armas y buscar refugios en diversos paraísos artificiales, para poder explorar las profundidades del alma humana. Como radicalmente opuestos a la política de su país y promotores naturales de la lucha por los derechos civiles, los hippies no eran bien considerados por las instituciones clasistas y racistas de sus países; no en vano pueden afirmar, incluso con más derecho que sus predecesores beatnicks, haber sido el primer movimiento-moda juvenil totalmente inter-racial: mientras que los rockers eran generalmente blancos, y los funkies negros, o había un rock’n’roll blanco y otro negro, los hippies no reconocían colores: para ellos era perfectamente normal que un blanco tocara blues y un negro country’n’western. Fundaron gracias a sus nuevas conciencias movimientos que han tenido una importancia indiscutible: el movimiento ecologista fue re-fundado por ellos prácticamente. Lo mismo se puede decir respecto a las ideas de igualdad de sexos y de tolerancia sexual; también las ideas renovadas de igualdad y fraternidad propiciaron un cambio en la forma de ver las relaciones entre los seres humanos y sus culturas desde el respeto y sin “centrismos” culturales de ninguna clase.
Pero tuvieron sus defectos, de entre ellos el más grave fue el abuso de las drogas: desde los planteamientos de Leary y Alpert y otros, los hippies buscaron en las drogas aquel remanso de paz y sintonía espiritual que decían que los indios americanos, los shaivas (adoradores de Shiva) y otros obtenían gracias a su consumo propiciada por una visión bastante sesgada de estas culturas. Las drogas, lejos de enriquecer a la cultura del movimiento hippie, en realidad contribuyó a su destrucción y a propagar la visión de viciosos que de ellos se tenían, una publicidad alimentada por las sucesivas muertes de sobredosis de las grandes estrellas del rock: Brian Jones, Janis Joplin, Jim Morrison, Al “Blind Owl” Wilson, Ron “Pigpen” McKernan… Ante esto siempre cabe preguntarse si no fueron los servicios secretos americanos, al igual que a todas vistas parece que hicieron en los barrios negros, quienes promovieron la introducción y el consumo de drogas cada vez más peligrosas en el mundo hippie. A parte de los supuestos espías soviéticos, el enemigo interior que el gobierno americano decía tener era triple: los negros, los estudiantes y los hippies.
Pasaba algo parecido con la libertad sexual o con el marketing. Los hippies fueron víctimas de sus propios vicios: muy pronto la revolución de la conciencia, la libertad sexual y el hacer lo que quieras sinceros y honestos de algunos en principio, atrajo a un número importante de oportunistas a los que las revoluciones les importaba un pito: querían drogas y sexo nada más. Parecido era lo de la exploración espiritual, la cual, una vez fue manifestada por las millonarias estrellas musicales y cinematográficas su afición atrajo a un número significativo de gurús gorrones y charlatanes que, aprovechándose de la inocencia o ignorancia de las estrellas del rock, llegaron a desvirtuar en moda lo que en sus lugares de origen eran religiones serias y repetadas. El elemento bohemio y marginal que habían sido desde el año 64 comenzó a ser un negocio cuando las estrellas del pop británico comenzaron a practicar (o a intentarlo) ese estilo de vida: de repente, entre un grupo de gente que afirmaba despreciar el dinero se comenzó a mover un importante negocio de miles de dólares en la industria discográfica: ser hippie, en algunos sitios, estaba de moda. Pocas veces el utopismo de un mundo sin dinero basado en el respeto a los demás dio sus buenos resultados: Woodstock y Monterrey fueron magníficos, pero también está el desastre de Altamont protagonizado por los Rolling Stones, del que ya hablé un día. El dólar, enemigo declarado de los hippies en un principio, entró entre ellos para destruirlos de la manera más atroz en la que se puede destruir un movimiento juvenil: la frivolización de sus principios en estética y pseudo-elementos; abundan grupos de pop ñoños y frívolos que hacían letras bastante naïves con una pretendida y falsa base hippie.
Si bien los Rolling Stones pecaban de excesiva terrenalidad, los Beatles pecaban de excesiva espiritualidad. La marginación política por la que finalmente la mayoría optaban tenía también su cara y su cruz: se puede entender que ante la tensión, la violencia y el patriotismo exacerbado uno prefiriera apartarse del mundo; pero esto tenía su efecto negativo en lo tocante a las reivindicaciones serias de entonces, ya que se adquiría así cierto halo malsano de esnobismo intelectual muy perjudicial por un lado, y un egoísmo injustificado. Por supuesto hablamos sólo de los pasotas, los auténticos hippies, pues los activistas compartían ciertas pautas y estética, pero porque toda época tiene su estética. Esto fue muy notable también en nuestro país, cuando empezaron a instalarse en Ibiza parecían ignorar que existía una dictadura viva y operante.
En España, el hippismo entró diez años después de lo que se puede considerar su nacimiento, como ha venido siendo la tendencia de este país respecto a las modas y a las músicas, de la mano de Pau Riba, Jordi Batiste o Hilario Camacho, entre otros, dando lugar a grupos de tendencias psicodélicas y de rock progresivo sobre todo en Andalucía y Cataluña: Smash, Triana, Iceberg, Gong, Companyia Elèctrica Dharma, Barcelona Traction… Pero también de otros lugares: Dolores, los gallegos NHU, los vascos Errobi… No obstante, el hippismo a la americana no se entendió muy bien aquí, ya que conllevaba la marginación voluntaria y la no acción política. Dicen las malas lenguas que los que de aquí se hicieron hippies eran niños ricos que podían jugar a hippies y que, cuando se cansaran, podrían volver al puesto que su papá le tenía asignado en la empresa o en el negocio familiar (no sé hasta qué punto de verdad esto fue verdad, pero también se podía decir lo mismo de ciertos activistas).

Los hippies contribuyeron a cambiar el mundo de entonces, no se puede negar. Pero pagaron un precio muy alto, sucumbiendo a sus contradicciones, a sus vicios, quizás por ellos mismos, quizás por una mano negra que mueve los hilos hasta del mismo presidente de los Estados Unidos…

A %d blogueros les gusta esto: