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Nunca más


Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado.

Bertolt Brecht, “A los hombres futuros”

Anti-naziAnte ciertos sucesos alrededor del mundo, como el auge del nazi-fascismo en Grecia, el ataque y la propuesta de leyes anti-humanitarias contra los gitanos en diferentes lugares de la Europa oriental, el revisionismo de algunas cosas que pasaron por aquí, etcétera, pienso que será bueno rescatar esta canción, escrita por Brecht y Hanns Eisler, cuyo espíritu era el criticar el inicial “no pasa nada, todo está bien: son sólo medidas de control, no pasarán de ahí”, hasta que llega ese fatídico “si lo oyéramos, sabríamos lo que harán con nosotros”. El problema del fascismo es que siempre aparece en tiempo difíciles con soluciones casi mágicas, y se presenta con buenas intenciones, buenas palabras, y un discurso camaleónico que, unas veces es conciliador en apariencia, y otras violento, siempre dependiendo de las circunstancias. Todo estudioso del fascismo dirá lo mismo: no busquéis textos o discursos que digan “vamos a fusilar, vamos a encarcelar, vamos a oprimir”, porque no los encontraréis,  muy raramente. Esto va dirigido a aquellas personas que pueden verse tentadas por esas palabras mágicas, bonitas en apariencia, que siempre encierran una verdad aterradora y unas intenciones nada buenas:

Versión escalofriante de Massiel:

Letra en alemán, junto a la traducción al castellano; letra de la versión española y otras versiones:

https://albokari2.wordpress.com/2012/01/13/marie-sanders/

Marie Sanders


"Marie Sanders", ilustración de Bert Tombrock, inspirada por el poema de Brecht“Casarse o mantener relaciones extramatrimoniales con una persona judía era considerado como prohibido y él o la contrayente alemán podía ser considerado como judío de primer grado, esto estaba penalizado con prisión”, según rezaba un artículo de las “Leyes de Nüremberg” de 1935, redactadas por Wilhelm Frink, Hitler y Julius Streicher, unas leyes cuya finalidad era la segregación de la vida pública, y privada, de los judíos, manteniéndolos lejos de la cotidianeidad civil e intentando mantener la pureza alemana. Fue el caso de Marie Sanders, no sé si una persona real o una persona ficticia que representaba una situación real, que por haber tenido un novio judío fue maltratada, rapada su cabeza, desgarrados sus vestidos y obligada a pasear por las calles con un cartel colgando al cuello que rezaba “Me he acostado con un judío”, llamándola “prostituta judía”. Bertolt Brecht, con la música de Hanns Eisler, la inmortalizó en sus Kalendergeschichten, canciones del calendario (1948), mostrando cómo estas leyes no fueron sino más que la preparación de la noche de los cristales rotos, la antesala del holocausto (aprovecho esta palabra para criticar a esos mandatarios latinoamericanos tan socialistas, tan revolucionarios, que, a día de hoy, dan cobijo a un negacionista del holocausto, aunque éste sea iraní: es un insulto no sólo para el pueblo judío, sino también para todos aquellos pueblos y todos aquellos que sufrieron la represión nazi; y que esto no se entienda como defensa del Estado de Israel), y además el hecho de que para una sociedad, la alemana de los años 30, fuera más escandaloso el que una mujer se acostara con alguien de otra raza que lo que cierto funesto personaje, por aquellos días, ya anunciaba hacer, no sólo en Alemania, sino en todo el mundo. Ésta es la letra en alemán, con la interpretación de la actriz y cantante Kate Kühl:

Ballade von der Judenhure Marie Sanders

In Nürnberg machten sie ein Gesetz
Darüber weinte manches Weib, das
Mit dem falschen Mann im Bett lag.
„Das Fleisch schlägt auf in den Vorstädten
Die Trommeln schlagen mit Macht
Gott im Himmel, wenn sie etwas vorhätten
Wäre es heute Nacht.“

Marie Sanders, dein Geliebter
Hat zu schwarzes Haar.
Besser, du bist heute zu ihm nicht mehr
Wie du zu ihm gestern warst.
„Das Fleisch schlägt auf in den Vorstädten
Die Trommeln schlagen mit Macht
Gott im Himmel, wenn sie etwas vorhätten
Wäre es heute Nacht.“

Mutter gib mir den Schlüssel
Es ist alles halb so schlimm.
Der Mond sieht aus wie immer.
„Das Fleisch schlägt auf in den Vorstädten
Die Trommeln schlagen mit Macht
Gott im Himmel, wenn sie was vorhätten
Wäre es heute Nacht.“

Eines Morgens, früh um neun Uhr
Fuhr sie durch die Stadt
Im Hemd, um den Hals ein Schild, das Haar
Geschoren.
Die Gasse johlte. Sie
Blickte kalt.
Das Fleisch schlägt auf in den Vorstädten
Der Streicher spricht heute nacht.
Großer Gott, wenn wir ein Ohr hätten
Wüßten wir, was man mit uns macht."

Balada de la puta judía Marie Sanders

Circula una ley en Núremberg/ que ha hecho llorar a muchas mujeres/ que estuvieron en el lecho con el hombre equivocado/ “Siempre hay gente en los suburbios,/ los tambores tocando con fuerza./ Dios mío, si están planeando algo,/ será esta noche.”// Marie Sanders, los cabellos de tu amante son demasiado negros;/ será mejor que no vayas a verle,/ como lo hiciste ayer./ “Siempre hay gente en los suburbios,/ los tambores tocando con fuerza./ Dios mío, si están planeando algo,/ será esta noche.”// Madre, dame las llaves,/ las cosas no son tan malas como parecen,/ la luna es la misma./ Siempre hay gente en los suburbios,/ los tambores tocando con fuerza./ Dios mío, si están planeando algo,/ será esta noche.”// Una mañana temprano, cerca de las nueve,/ recorría la ciudad/ con solo una camisa puesta,/ un cartel al cuello y la cabeza rapada./ La calle se reía a carcajadas./ Ella tenía una mirada fría./ “Siempre hay gente en los suburbios,/ Streicher hablará esta noche./ Dios del Cielo, si lo escucháramos/ sabríamos lo que van a hacer con nosotros.”

Bertolt Brecht – Hanns Eisler

Original y letra en italiano, base para la traducción algo libre al castellano:

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?id=4711&lang=it

Traducción alternativa:

http://amics21.com/laveritat/poemasbrecht.htm

En 1971, la gran cantante italiana Milva, en su disco Milva canta Brecht, ofrecía una versión apasionada y desgarradora de este poema. La letra, adaptada al italiano por Giorgio Strehler, se encuentra en el mismo enlace de nuestros amigos Canzoni contro la guerra:

Luego, en 1977, con la producción de Caballero Bonald, Massiel (una cantante bastante parecida en el timbre de voz a Milva) sacó también su versión en el disco Baladas y canciones de Bertolt Brecht, que se correspondía al espectáculo “A los hombres futuros, yo Bertolt Brecht”, junto con Fernando Fernán Gómez, sobre el gran dramaturgo y poeta alemán, en el que Massiel cantaba las canciones y el gran actor recitaba algunos de los mejores poemas de Brecht. La adaptación es calcada a la italiana, así que, si no es una adaptación de la letra italiana, ignoro –a no ser que fuera el propio Caballero Bonald- el responsable de ella (según una fuente, los textos del disco son una adaptación del dramaturgo Lauro Olmo):

Balada de María Sanders

En Núremberg se castiga a las mujeres
que van al lecho con un hombre
que no sea de raza aria.

El hambre crece y tambores
redoblan con fuerza brutal.
Oh, Dios mío, ya lo han decidido,
y vendrán aquí.

María Sanders, vas a perder a tu hombre,
aunque se tiña sus cabellos
le delata su nariz.

El hambre crece y tambores
redoblan con fuerza brutal.
Oh, Dios mío, ya lo han decidido,
y vendrán aquí.

Mamá, dame la llave, que no ocurre nada grave
y la luna resplandece como siempre
como siempre.

El hambre crece y tambores
redoblan con fuerza brutal.
Oh, Dios mío, ya lo han decidido,
y vendrán aquí.

Le cortaron el cabello un bello día,
y le pusieron
un cartel al cuello y una camisa.
Ríe la gente y ella, nada.

La carne sube en los suburbios
y el asesino ¡está allí!
Dios del Cielo, el que ojos tenga y vea
ha comprendido lo que ocurrirá.

Y voy a terminar con una versión holandesa, a cargo de Adèle Bloemendaal, con una reflexión anecdótica: cuando los nazis perdieron la guerra, en Francia, en Holanda y en otros países ocupados, la resistencia decidió castigar a las mujeres que se habían acostado con alemanes de una manera bastante similar: rapándolas las cabezas, desgarrando sus vestidos y colgándoles carteles que decían “Me he acostado con alemanes”. A pesar de mi admiración general a la resistencia anti-nazi de todo el mundo, esta medida siempre me pareció injusta y desproporcionada, pues no se pararon a considerar si había sido por necesidad u obligación, y, en cualquier caso, si hubiera sido por amor o por placer, no era un crimen tan horrible como el siguiente. La medida, además, y por supuesto, pecaba de machista, pues apostamos a que no fueron tan fieramente maltratados y vejados ciertos honrados ciudadanos que se enriquecieron durante la ocupación y que, cuando llegó la liberación, salieron a la calle luciendo los emblemas nacionales y las insignias de la resistencia, para poder seguir siendo honrados ciudadanos pudientes que, en ocasiones, tuvieron sus cargos en los gobiernos: la población decidió descargar su rabia sobre las mujeres.

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