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Federico García Lorca (1898-1936)


Federico García Lorca: nuestro más grande poeta.Sobre el que probablemente sea el poeta español más grande de todos los tiempos ya se ha dicho casi todo, desde lo más exacto hasta lo más extravagante, pasando por las calumnias más atroces para exculpar a sus verdugos (Ruiz Alonso, Queipo de Llano, y el mismísimo Franco… Ya que aún el zar Nicolás II se cuidó muy mucho de ejecutar al escritor Maxim Gorki) y en parte hay una mezcla de vergüenza, pero también de orgullo por haber traspasado las barreras, de que sea un señor irlandés, Ian Gibson, su mayor conocedor (mientras, aquí se ha decidido eliminar casi todas las filologías, sin pararse a pensar que quizás, en un futuro, el mejor conocedor de Dostoievski o de Ljudmil Stojanov sea español). Sin embargo, la mayoría de la gente suele desconocer las opiniones de Lorca sobre los asuntos que le ocupaban. Como simpatizante –no sé si miembro- de la Alianza de Escritores por la Defensa de la Cultura, que arrancó desde París en 1935, firmó manifiestos y participó en acciones tales como peticiones de amnistía para los represaliados de Asturias, por la liberación del búlgaro Georgi Dimitrov, del italiano Antonio Gramsci, del alemán Ossietzky, etc. Hacia 1936 declaraba, ante la pregunta sobre “el arte por el arte”:

«… este concepto del arte por el arte es algo que resultaría cruel si, afortunadamente, no fuera cursi. Nigarcia_lorca_1ngún hombre de verdad cree en esa tontería del arte puro, del arte por el arte. En este dramático momento del mundo, el artista debe llorar y reír con su pueblo. Hay que dejar el ramo de lirios y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan los lirios

(Dario Puccini, Romancero de la resistencia española (Península. Barcelona, 1982, p. 33)

Más aún, opinaba sobre la sociedad y los nacionalismos de índole fascistoide:

lorca11El mundo está detenido ante el hambre que asola a los pueblos. Mientras haya desequilibrio económico, el mundo no piensa, […] Natural, el día que el hambre desaparezca va a producirse en el mundo la explosión espiritual más grande que jamás conoció la Humanidad. Nunca jamás se podrán figurar los hombres la alegría que estallará el día de la Gran Revolución. (p. 1636)

Yo soy español integral,  y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista abstracta por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula ; pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego, no creo en la frontera política. (p. 1939).

Acerca de la crisis del teatro, no tenía la menor duda de su causa:

«… el problema de la crisis del teatro estará resuelto cuando los del gallinero bajen al patio de butacas.»

(Víctor Fuentes, La marcha al pueblo en las letras españolas (prólogo de Manuel Tuñón de Lara. Eds. de la Torre. Madrid, 2006).

Estatua dedicada a Lorca en la Plaza Santa Ana, frente al teatro EspañolEl asesinato de Federico García Lorca conmociona a los escritores de todo el mundo, y no la entienden, principalmente porque Lorca no parecía casarse con ningún partido político, salvo con los pobres y los marginados. “Injurias contra la guerra civil”, la aparición de su nombre en varios escritos, manifiestos y peticiones, al lado de escritores y políticos, comunistas reconocidos, y su amistad y colaboración con el ministro socialista Fernando de los Ríos, impulsor y patrocinador de La Barraca, son “imperdonables” cargos que llevan a sus verdugos a afirmar “agente a sueldo de Moscú”… Ni siquiera el poeta falangista Luis Rosales y sus hermanos, amigos suyos de la infancia, que no se creen semejantes calumnias (principalmente porque Lorca no pertenecía al PCE), pueden hacer nada por él. Por estas razones, el maestro Antonio Machado declaraba el por qué de su asesinato y las consecuencias que tenía:

«Con Lorca –dice con honda emoción Machado- se ha cometido el crimen más estúpido y condenable. García Lorca vivía al margen de la política, pero dentro de la auténtica alma popular. Ésta es su falta, que ha pagado con la muerte. La evidente enemistad del fascismo con el espíritu ha determinado el fusilamiento de Lorca, no una enemistad política, que podría justificarlo más o menos»

(La guerra. Escritos 1936-1939. Colección, introducción y notas de Julio Rodríguez Puértolas y Gerardo Pérez Herrero (Emiliano Escolar editor, Madrid, 1983; p. 82).

Federico Garcia Lorca 11Para el genial autor de Campos de Castilla no cabía lugar a dudas: el asesinato de Lorca no respondía, estrictamente, a ninguna razón política, sino a que el fascismo es enemigo natural de la vida, de la cultura. Y debió de ser así, cuando durante años el nombre del poeta y dramaturgo granadino fue tabú en las escuelas y universidades de España, y su nombre no se podía pronunciar sin declararse uno enemigo del régimen: un régimen que no aprendería la lección y dejaría morir en la cárcel a Miguel Hernández.

Hacia 1976, tenía lugar en su pueblo, Fuentevaqueros (Granada), el primer acto de homenaje permitido, al que acudieron poetas y escritores de renombre:

Las fotos son del autor del vídeo, Antonio Lara Arco

Adenda

Federico García Lorca…

En Granada naciste,
en Granada sentiste,
en Granada resuena
en Granada tu eco,
como el cuco en primavera:
eco ancho y profundo
como un río de pena,
pena de amor y muerte,
pena de muerte entera.

A Granada tornaste,
en Granada apelaste,
en Granada te acecha,
en Granada, la muerte
como acero de Iberia,
treinta soles de ruina,
treinta lunas de guerra,
la muerte bramó segura,
la muerte firmó tu puerta.

En Granada arrancaba,
de Granada, en penumbra,
una noche de estrellas…
Muerte… ¡Fin!
¡Ay Granada!
Paseo de luna nueva,
al alba de un viejo olivo
*echo de ciño, yerta,*
con abrazo infinito, quieto de luna muerta.

Jarcha

(A la memoria de Federico García Lorca, 1984)

NOTA: he transcrito de oído la letra, que aún podría tener algún error. La línea marcada con asteriscos significa que no he podido identificar lo que se decía realmente.

¡LORCA VIVE!


El 18 ó el 19 de Agosto de 1936, moría asesinado por las fuerzas sublevadas el poeta granadino Federico García Lorca, ejecutado bajo los cargos de ser espía de Rusia y envenenar al pueblo con su poesía, bajo los auspicios del régimen homicida que Queipo de Llano había establecido en toda Andalucía: no se podía esperar nada más de parte de quienes buscaban hacer retroceder a la España laica y moderna que intentaba ser la segunda República a siglos atrás de su historia, a la España de la superstición, la intolerancia, los privilegios, frente a esa otra que quería ser la España de la ciencia y de las artes, de la libertad, de la igualdad y de la libertad. El asesinato de Lorca es utilizado en la propaganda de la República, pero lejos de maniqueísmos, todos los escritores e intelectuales del mundo, incluso aquellos que no simpatizaban con la República, condenaron el hecho como una atroz injusticia; y su verso fue vengado en elegías y plantos por compañeros de aquí y de allá: Alberti, Hernández, Prados…
Hoy en día, muchos jóvenes, como hizo éste que escribe, cautivados por la leyenda de su injusta muerte, se asoman a la ventana que el poeta de Granada abrió hacia su alma, olvidando de repente toda esa mala historia para dejarse deslumbrar por la inmortal obra de Lorca.

El asesinato de Lorca tuvo mucho de simbólico, más allá de lo que dijera el bando republicano. Federico no fue un campesino, pertenecía a una familia de pequeño-propietarios liberales, lo cual no le impidió observar y comprender el hambre que su pueblo padecía bajo los caciques de Andalucía, protegidos por la guardia pretoriana de estos: los guardia civiles. Quizás por el hecho de pertenecer a una condición incluso mucho más marginada que ellos, el ser homosexual, le ayudó a comprender la injusticia del mundo, y denunciar los abusos del poder que sufrían jornaleros andaluces, negros de Nueva York, gitanos de Andalucía, y mujeres y homosexuales de todo el mundo. Nunca se definió políticamente como esto o aquello, excepto por su simpatía hacia la República, la modernidad que ésta trajo de la mano de la Institución Libre de Enseñanza, y las reformas liberales primero y, después, del Frente Popular, especialmente en lo que al campo y a la enseñanza tocaba. Implicado en la regeneración cultural nacional, participó en las misiones pedagógicas que el gobierno de Azaña había creado para erradicar el analfabetismo (analfabetismo que no fue erradicado del todo hasta finales de los 80); en esa labor se circunscribía su proyecto teatral: el grupo La Barraca recorrió pueblos y aldeas de todo el país llevando a los rincones más olvidados los tesoros del teatro castellano de Lope de Vega, Calderón de la Barca o los suyos propios.
A mediados de los años 30, su modernidad, su declarado anti-fascismo y sus denuncias le granjeó no pocos enemigos que empezaban a agruparse en los partidos y grupúsculos de ultra-derecha, financiados por caciques rurales, burgueses urbanos y la iglesia católica pío-nonista, reaccionara y filo-fascista. Los estrenos de obras como Yerma o La casa de Bernarda Alba, su última obra de teatro atraía tanto a admiradores como enconados enemigos defensores de las "buenas tradiciones españolas". Por eso, porque envenenó al pueblo con palabras de denuncia, porque le ayudó a pensar, porque acercó la sabiduría a los que no tenían medios de comprarla, los que pretendían la sempiterna y tradicional ignorancia del pueblo le asesinaron. La España de siempre había asesinado al hombre nuevo de España.

Durante el franquismo, la figura de Lorca fue motivo de recuperación y denuncia: ni siquiera los escritores afines al régimen, excepto Pemán, no entendían el por qué de aquel asesinato, al tiempo que se esforzaban por sacar a Miguel Hernández y a otros escritores de las cárceles. Fue reivindicado y homenajeado por los poetas nuevos de la generación del 50 y siguientes. Cantado por los cantautores si se podía, ya que su verso irregular muchas veces, le hacían difícil de cantar.
Por esta razón, y por una vez, la obra del genio trasciende su figura, entremezclada con su persona, y sobre todo trasciende la injusticia de su muerte, devolviéndonos al poeta y al dramaturgo alejado de todo cualquier posible maniqueísmo. Por esa razón, ¡LORCA VIVE!

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