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Hughes & Simone


… Porque las potencias reaccionarias y fascistas del mundo saben que los escritores, como Anand o como yo, los líderes como Herndon, los poetas como Guillén y Roumain, representan la aspiración que late en el corazón de los pueblos de color, de tender sus manos amigas y fraternales a todas las razas de la tierra.

Langston Hughes, discurso del II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura (París, 16 de julio); publicado en Commune (n.º 49, septiembre 1937, pp. 54-57).

Manuel Aznar Soler-Luis Mario Schneider, II Congreso internacional de escritores para la defensa de la cultura, Vol. III (Valencia, Conselleria de Cultura, Educació i Ciència de la Generalitat Valenciana, 1987), p. 254.

Langston Hughes hacia 1943; por Gordon ParksEs relativamente usual que un cantante, de cualquier género, musicalice el texto de un escritor, generalmente un poeta; eso es algo siempre interesante; pero, si bien es más raro, es mucho más interesante, aunque no sólo por esa razón, que sea el escritor el que escribe un texto exclusivamente para ser cantado por un cantante: éste es el caso de esta canción, escrita por el poeta, novelista y columnista afroamericano Langston Hughes para su querida amiga Nina Simone. Y es algo ciertamente natural, siendo ambos, desde sus campos respectivos, incansables luchadores por los derechos humanos y los derechos civiles. Mientras Nina nacía en Carolina del Sur, allá por el 33, Langston Hughes, la figura más representativa del movimiento literario afroamericano conocido como Renacimiento de Harlem, recorría medio mundo actuando contra la injusticia en su propio país y por todo el mundo: luchando, activamente y desde su obra, contra el racismo, el fascismo y el capitalismo –que creó estas dos lacras-; como parte de esta lucha, fue miembro de la sección estadounidense del buró internacional de la Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura tras la celebración del I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, que tuvo lugar entre el 21 el 25 de junio de 1935 en París. Dos años después, en esta condición de miembro del buró internacional, participó activamente en el II Congreso de esta asociación, que tuvo lugar en España, en plena guerra civil, y en donde declaró su apoyo incondicional al gobierno legítimo de la República y al pueblo español. Tradujo, además, al inglés algunos poemas de Federico García Lorca. En su país, se dedicó a denunciar con su obra las injusticias que sufría, sobre todo, la población afroamericana. En algún momento de la vida de ambos, Hughes y Simone debieron conocerse, naciendo así una buena amistad que se uniría a la admiración mutua. De esta manera, Langston Hughes escribió una canción para ella, que Nina incluyó en su disco de 1967 Sings the blues, habiendo además escrito una fervienteNS_LP_RCA_LSP_3789_F_L reseña en la contraportada del disco de 1964 Beoadway-Blues Ballads (aquí se puede leer en inglés). Así pues, Nina Simone cantó contra el hombre de la reacción descrito por Langston Hughes: un tipo que estaba muy vivo allá por los años 30, mientras Nina nacía y Langston luchaba, escribía y viajaba; que seguía demasiado vivo en los años 60, cuando Nina despuntaba y Langston moría, y que, transmutado, como se había transmutado en treinta años, sigue vivo a día de hoy, lo cual, a pesar de la magnificencia de la canción, no deja de inspirarnos una profunda tristeza, un blues:

Backlash blues

Mr. Backlash, Mr. Backlash
Just who do think I am
You raise my taxes, freeze my wages
And send my son to Vietnam

You give me second class houses
And second class schools
Do you think that alla colored folks
Are just second class fools
Mr. Backlash, I’m gonna leave you
With the backlash blues

When I try to find a job
To earn a little cash
All you got to offer
Is your mean old white backlash
But the world is big
Big and bright and round
And it’s full of folks like me
Who are black, yellow, beige and brown
Mr. Backlash, I’m gonna leave you
With the backlash blues

Mr. Backlash, Mr. Backlash
Just what do you think I got to lose
I’m gonna leave you
With the backlash blues
You’re the one will have the blues
Not me, just wait and see

Backlash Blues lyrics © EMI Music Publishing

http://www.lyricsfreak.com/n/nina+simone/backlash+blues_20100476.html

Blues de la reacción

Señor Reacción, señor Reacción/ exactamente ¿quién crees que soy?/ Subes mis impuestos, congelas mi salario/ y envías a mi hijo a Vietnam// Me das casas de segunda clase/ y colegios de segunda clase/ ¿Te crees que toda la gente de color/ son sólo tontos de segunda clase?/ Señor Reacción, voy a dejarte/ con el blues de la reacción.// Cuando trato de encontrar un trabajo/ para ganar un poco de dinero/ todo lo que tienes que ofrecer/ es tu mezquina vieja reacción blanca/ Pero el mundo es grande/ grande y brillante y redondo/ y está lleno de gente como yo/ que son negras, amarillas, beis y marrones/ Señor Reacción, te voy a dejar/ con el blues de la reacción.// Señor Reacción, señor Reacción/ exactamente ¿qué crees que tengo que perder?/ Te voy a dejar/ con el blues de la reacción/ Eres el único que tendrá la tristeza [que tendrá el blues]/ no yo, sólo espera y verás.

Langston Hughes – Nina Simone

Hey Nelly Nelly


… Desde Harpers Ferry
Está vivo en espíritu hoy,
Asaltante inmortal
Vuelve otra vez a la ciudad-

Quizás
Recordaréis a
John Brown.

(Langston Hughes, “October 16” –la traducción es mía-)

"Los últimos instantes de John Brown", de Thomas Hovenden (1882-1884)En cierto sentido, el comentario a esta canción complementa la del otro día: si en la canción de Band, hacía una exposición de lo mal que le sienta las buenas personas blancas del sur el epíteto de racista, como si fuera una marca genética, endémica, y la crítica hacia la visión reduccionista de la Guerra de secesión, sobre que se hizo única y exclusivamente para abolir la esclavitud, hoy es de ley presentar esta canción desde un discurso contrario, pero no contradictorio, sino complementario. Y es que, sin el aliciente dañino de la esclavitud, la guerra de secesión se entendería como lo que han sido la mayoría de las guerras: un choque de intereses en los que primaba el interés ideológico. Y, sin embargo, sí es cierto que muchos tomaron las ramas con “el abrigo azul” por la liberación de los esclavos negros, cosa que cuenta con nuestra admiración. Fue el caso de los seguidores del miliciano abolicionista John Brown, quien poco antes del estallido de la guerra realizó una acción contra los arsenales del futuro ejército sudista, siendo derrotado, detenido y fusilado bajo la acusación de traición y asesinato (sobre la literatura cantada que surgió en torno a su figura, hablaremos otro día; entre otras, una balada de sus seguidores que comparaban sus últimos días con el martirio de Jesucristo). De esta manera, algunos blancos y algunos negros tomaron las armas por la simple y venerable causa de la abolición de la esclavitud en Estados Unidos, cosa que explica la historia de nuestra canción de hoy, que, como dicen nuestros amigos de Canzoni contro la guerra, es “toda la historia de la emancipación de los negros de América, en una canción”.

Martin Luther King ofrece su famoso discurso durante la Marcha a Washington por el Empleo y la Libertad“Hey Nelly Nelly” es obra del poeta y músico Shel Silverstein y Jim Friedman (¿quién es?), y fue grabada por la gran cantautora estadounidense Judy Collins (Judy “Ojos Azules”). A parte de la hermosa melodía, cantada casi con la misma ternura que una canción de amor, la estructura de la letra es de lo más interesante. La canción aborda los sucesos de varios hechos, desde las vísperas de la guerra civil hasta los días en los que fue compuesta la canción; la idea parece ser que una mañana un hombre ve llegar a Abraham Lincoln y avisa a su esposa, Nelly, para que vea el espectáculo: a parte de la visión algo mesiánica de Lincoln entrando en la ciudad a lomos de una mula, no le causa al granjero una buena impresión el presidente de la Unión, pero a medida que va oyendo y entendiendo lo que dice, se va cada vez más haciendo partidario del abolicionismo, hasta el punto que se va a la guerra por esa causa. El hombre vuelve de la guerra y trae las trágicas noticias a Nelly de la muerte de Lincoln. Desde ahí, hay un salto de un siglo, y el mismo hombre sigue llamando a su mujer para que vea desde su ventana las marchas por la libertad del reverendo Martin Luther King Jr., quien, al igual que Lincoln, sería asesinado cinco años después de la primera grabación de esta canción. Más tarde, los cantautores escoceses Iain MacKintosh y Hamish Imlach, le añadirían unos versos (los que están entre corchetes) relativos al vergonzoso Apartheid en Sudáfrica. La letra y las notas relativas, incluida esta última, han sido tomada de la imprescindible “Canzoni contro la guerra”.

Hey Nelly Nelly

Hey Nelly Nelly, come to the window
Hey Nelly Nelly look at what I see
He’s riding into town on a sway back mule
Got a tall black hat and he looks like a fool
He sure is talkin’ like he’s been to school
And it’s 1853

Hey Nelly Nelly, listen what he’s sayin’
Hey Nelly Nelly, he says it’s gettin’ late
And he says them black folks should all be free
To walk around the same as you and me
He’s talkin’ ‘bout a thing he calls democracy
And it’s 1858

Hey Nelly Nelly hear the band a playing
Hey Nelly Nelly, hand me down my gun
"Cause the men are cheerin’ and the boys are too
They’re all puttin’ on their coats of blue
I can’t sit around here and talk to you
‘Cause it’s 1861

Hey Nelly Nelly, now the fight is over*
Hey Nelly Nelly, I’ve come back alive
My coat of blue is stained with red
And the man in the tall black hat is dead
We sure will remember all the things he said
In 1865

Hey Nelly Nelly, come to the window
Hey Nelly Nelly, look at what I see
I see white folks and colored walkin’ side by side
They’re walkin’ in a column that’s a century wide
It’s still a long and a hard and a bloody ride
In 1963

[Hey Nellie Nellie, come to the window
Hey Nellie Nellie, time to make a row
I see white folk and black folk side by side
Marching in a column a century wide
From Selma to Soweto we’re turning the tide
I feel things changing now
From Selma to Soweto we’re turning the tide
Things are changing now]

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?lang=it&id=12823

Eh Nelly Nelly

Eh Nelly Nelly, ven a la ventana/ Eh Nelly Nelly, mira lo que veo/ Está cabalgando hacia la ciudad a lomos de una mula bamboleante/ Tiene un alto sombrero negro y parece un tonto/ Se cree que habla como si estuviera en el colegio/ y es 1853 [1]// Eh Nelly Nelly, escucha lo que dice/ Eh Nelly Nelly, dice que se hace tarde/ y les dice a la gente negra que todos deberían ser libres/ de andar por ahí lo mismo que tú y yo/ Habla sobre una cosa que llama democracia/ y es 1858. [2]// Eh Nelly Nelly, oye a la banda tocar/ Eh Nelly Nelly, alcánzame mi arma/ porque los hombres están alentando y los chicos también/ Están todos poniéndose sus abrigos azules/ No puedo sentarme por aquí y hablarte,/ porque es 1861. [3]// Eh Nelly Nelly, la lucha ya ha terminado/ Eh Nelly Nelly, he vuelto vivo/ Mi abrigo azul está manchado de rojo/ y el hombre con el alto sombrero negro está muerto/ Seguramente recordaremos todas las cosas que dijo/ en 1865. [4]// Eh Nelly Nelly, ven a la ventana/ Eh Nelly Nelly, mira lo que veo/ Veo gente blanca y de color caminando hombro con hombro/ Caminan en una columna que es como toda una centuria/ Todavía es un largo y duro y sangriento paseo/ en 1963. [5]// [Eh Nelly Nelly, ven a la ventana/ Eh Nelly Nelly, es hora de hacer una fila/ Veo gente blanca y negra hombro con hombro/ marchando en una columna como toda una centuria/ desde Selma a Soweto estamos cambiando el curso/ Siento las cosas cambiando ya/ Desde Selma a Soweto estamos cambiando el curso/ Las cosas están cambiando ya.]

NOTAS

* Los amigos de Canzoni…, escribieron “Come to the window”, pero al escuchar la versión que podéis oír aquí, me he dado cuenta que dice “now the fight is over”. Ignoro qué es lo que canta en el disco original Judy Collins 3, pues no lo tengo; pero tendría cierta lógica que la primera estrofa y la última fueran las únicas que comenzaran de la misma manera: asomándose a la ventana para ver, en 1853, a Abraham Lincoln, y en 1963 a Martin Luther King (aunque la canción no le nombre).

[LAS SIGUIENTES NOTAS SON TRADUCCIÓN DE LAS NOTAS ELABORADAS POR CANZONI…]

[1] 1855. Se está preparando la guerra civil. En Kansas ya hay choques de las milicias abolicionistas de John Brown con los llamados “Border Ruffians” [Rufianes de la Frontera] esclavistas.

[2] 1859. Año de la captura y ejecución de John Brown, tras un intento fallido de rebelión de los esclavos que el militante abolicionista busca suscitar con la incursión al arsenal militar de Harpers Ferry en Virginia.

[3] 1861. Inicio de la guerra civil americana.

[4] 1865. Final de la guerra y asesinato de Lincoln en la ópera por John Wilkes Booth, simpatizante de la Confederación y ferviente anti-abolicionista.

[5] 1963 es el año en el que George C. Wallace, estableciéndose como gobernador de Alabama, diría “¡Segregación ahora, segregación mañana, y segregación siempre!”… El 12 de junio es asesinado Medgar Evers… Después, masacre de Birmingham, Alabama [en donde resultaron muertas por la violencia policial cuatro chicas negras]. Pero 1963 es también el año en que comienza la “Campaña Birmingham”, organizada por el movimiento del reverendo King, para mostrar a los ojos del mundo la opresión de la que son víctimas los negros en América… Y en agosto, James Meredith es el primer negro en graduarse en la Universidad de Mississippi, mientras Martin Luther King pronuncia su célebre discurso “I have a dream” durante la gran Marcha a Washington por el Empleo y la Libertad.

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?lang=it&id=12823

[Alessandro, que es también un seguidor de esta página mía, incluye abajo unas palabras pronunciadas por Abraham Lincoln que hacen tambalearse un poco el mito… Si entendéis inglés os invito a leerlas]

“El Rey de Harlem”, de Federico García Lorca, interpretado por A. González, el rey del drama


Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad

F. G. Lorca: “Nueva York. Oficina y denuncia”

garcia_lorca_1En los últimos años de 1920, Federico García Lorca se encontraba en una encrucijada y atravesaba por varias vicisitudes de distinta índole: la ruptura con Buñuel y Dalí (sobre todo a raíz de sentirse profundamente ofendido por creer que la película de ambos, Un perro andaluz, hablaba de él de manera nada elogiosa), penurias económicas, quizás algún desencuentro amoroso, y, junto a ello, una mayor toma de conciencia social que le lleva, además, a firmar un manifiesto, junto a otros intelectuales, crítico con la dictadura de Miguel Primo de Rivera, en el que se exigía al dictador militar un cambio de rumbo (comenzaba la implicación de los intelectuales de España con la problemática socio-política, siendo esto uno de los pilares fundamentales en el advenimiento de la segunda República)… Así que, animado por su propio padre, aprovecha la invitación a dar conferencias en algunas universidades estadounidenses y en Cuba, acompañando al socialista Fernando de los Ríos (uno de sus grandes amigos con el que colaboraría en el proyecto de remozamiento cultural del país), para “cambiar de aires” (http://es.wikipedia.org/wiki/Poeta_en_Nueva_York).

La escritora Nella Larsen, hija de negro y danesa, fotografiada por James AllenLorca disfruta de su estancia en Nueva York, pero a la vez siente las enormes desigualdades que imperaban en el que ya era el país más poderoso del mundo, aunque sumido en la depresión que conllevó el crack de la bolsa de 1929. Le llama la atención mucho la situación de las minorías étnicas, tales como judíos e inmigrantes; pero sobre todo son los negros de los guetos los que más les atraen, además de por su situación social, por su cultura y por su vitalidad: para él es una situación que se asemeja mucho a la de los gitanos españoles: un grupo racial que, por el tiempo transcurrido, eran ciudadanos naturales del país, pero se les seguía teniendo marginados de muchos aspectos de la vida pública y parecían no ser más que mano de obra barata reemplazable. Según esta página, bien documentada (http://literateando.es/articulos_literarios.php?id=14), fue la escritora Nella Larsen, una de las grandes exponentes del Renacimiento de Harlem (movimiento literario afroamericano al que perteneció, entre otros, Langston Hughes, un escritor que estaría muy comprometido con la República Española durante la guerra civil), la que guió a Lorca por el mundo de los afroamericanos neoyorquinos, llevándole a sus reuniones, a sus locales de jazz, y regalándole unos libros (algo que, le aseguraron, no hacía con todo el mundo). De esta página recogemos las impresiones de Lorca de una de esas veladas

«Esta escritora es una mujer exquisita, llena de bondad y con esa melancolía de los negros, tan profunda y tan conmovedora. Dio una reunión en su casa y asistieron sólo negros. Ya es la segunda vez que voy con ella, porque me interesa enormemente. En la última reunión no había más blanco que yo. Vive en la segunda avenida y desde sus ventanas se divisaba todo Nueva York encendido. Era de noche y el cielo estaba cruzado por larguísimos reflectores. Los negros cantaron y danzaron… Había un muchachito que cantó cantos religiosos. Yo me senté en el piano y también canté. Y no quiero deciros lo que les gustaron mis canciones. Las “moricas de Jaén”, el “no salgas, paloma, al campo” y “el burro” me las hicieron repetir cuatro o cinco veces. Los negros son una gente buenísima. Al despedirme de ellos me abrazaron todos y la escritora me regaló sus libros con vivas dedicatorias, cosa que ellos consideraron como un gran honor por no acostumbrar esta señora a hacerlo con ninguno de ellos.
[…] Con la misma escritora estuve en un cabaret, también negro, y me acordé constantemente de mamá, porque era un sitio como esos que salen en el cine y que a ella le dan tanto miedo».

Cruzado, M. Nella Larsen, la novelista que guió a García Lorca en Harlem. Clarín, nº 52 (2004): 53

Calle de Harlem, hacia 1930Todo esto impresionó a un Federico que abría sus ojos a la realidad del mundo: a la injusticia, a las desigualdades, a la miseria… Y resultaba que la miseria era casi la misma en Nueva York que en Granada. En Poeta en Nueva York, publicado en 1940 (aunque muchos de sus poemas ya habían aparecido en diversas revistas literarias), esta admiración, asombro y denuncia se plasma en el ciclo titulado “Los negros”, al que pertenece esta tremenda “El Rey de Harlem”, una denuncia en traje surrealista que, aunque su escritura sea de difícil comprensión, es un mensaje claro y conciso. Traemos además al inmortal actor español Agustín González recitando con gran pasión estremecida este poema:

El Rey de Harlem

Con una cuchara
arrancaba los ojos a los cocodrilos
y golpeaba el trasero de los monos.
Con una cuchara.

Fuego de siempre dormía en los pedernales,
y los escarabajos borrachos de anís
olvidaban el musgo de las aldeas.

Aquel viejo cubierto de setas
iba al sitio donde lloraban los negros
mientras crujía la cuchara del rey
y llegaban los tanques de agua podrida.

Las rosas huían por los filos
de las últimas curvas del aire,
y en los montones de azafrán
los niños machacaban pequeñas ardillas
con un rubor de frenesí manchado.

Es preciso cruzar los puentes
y llegar al rubor negro
para que el perfume de pulmón
nos golpee las sienes con su vestido
de caliente piña.

Es preciso matar al rubio vendedor de aguardiente
a todos los amigos de la manzana y de la arena,
y es necesario dar con los puños cerrados
a las pequeñas judías que tiemblan llenas de burbujas,
para que el rey de Harlem cante con su muchedumbre,
para que los cocodrilos duerman en largas filas
bajo el amianto de la luna,
y para que nadie dude de la infinita belleza
de los plumeros, los ralladores, los cobres y las cacerolas de las cocinas.

¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem!
No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos,
a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro,
a tu violencia granate sordomuda en la penumbra,
a tu gran rey prisionero, con un traje de conserje.

*

Tenía la noche una hendidura
y quietas salamandras de marfil.
Las muchachas americanas
llevaban niños y monedas en el vientre,
y los muchachos se desmayaban
en la cruz del desperezo.

Ellos son.
Ellos son los que beben el whisky de plata
junto a los volcanes
y tragan pedacitos de corazón
por las heladas montañas del oso.

Aquella noche el rey de Harlem,
con una durísima cuchara
arrancaba los ojos a los cocodrilos
y golpeaba el trasero de los monos.
Con una cuchara.
Los negros lloraban confundidos
entre paraguas y soles de oro,
los mulatos estiraban gomas, ansiosos de llegar al torso blanco,
y el viento empañaba espejos
y quebraba las venas de los bailarines.

Negros, Negros, Negros, Negros.

La sangre no tiene puertas en vuestra noche boca arriba.
No hay rubor. Sangre furiosa por debajo de las pieles,
viva en la espina del puñal y en el pecho de los paisajes,
bajo las pinzas y las retamas de la celeste luna de cáncer.

Sangre que busca por mil caminos muertes enharinadas y ceniza de nardos,
cielos yertos, en declive, donde las colonias de planetas
rueden por las playas con los objetos abandonados.

Sangre que mira lenta con el rabo del ojo,
hecha de espartos exprimidos, néctares de subterráneos.
Sangre que oxida el alisio descuidado en una huella
y disuelve a las mariposas en los cristales de la ventana.

Es la sangre que viene, que vendrá
por los tejados y azoteas, por todas partes,
para quemar la clorofila de las mujeres rubias,
para gemir al pie de las camas ante el insomnio de los lavabos
y estrellarse en una aurora de tabaco y bajo amarillo.

Hay que huir,
huir por las esquinas y encerrarse en los últimos pisos,
porque el tuétano del bosque penetrará por las rendijas
para dejar en vuestra carne una leve huella de eclipse
y una falsa tristeza de guante desteñido y rosa química.

*

Es por el silencio sapientísimo
cuando los camareros y los cocineros y los que limpian con la lengua
las heridas de los millonarios
buscan al rey por las calles o en los ángulos del salitre.

Un viento sur de madera, oblicuo en el negro fango,
escupe a las barcas rotas y se clava puntillas en los hombros;
un viento sur que lleva
colmillos, girasoles, alfabetos
y una pila de Volta con avispas ahogadas.

El olvido estaba expresado por tres gotas de tinta sobre el monóculo,
el amor por un solo rostro invisible a flor de piedra.
Médulas y corolas componían sobre las nubes
un desierto de tallos sin una sola rosa.

*

A la izquierda, a la derecha, por el Sur y por el Norte,
se levanta el muro impasible
para el topo, la aguja del agua.
No busquéis, negros, su grieta
para hallar la máscara infinita.
Buscad el gran sol del centro
hechos una piña zumbadora.
El sol que se desliza por los bosques
seguro de no encontrar una ninfa,
el sol que destruye números y no ha cruzado nunca un sueño,
el tatuado sol que baja por el río
y muge seguido de caimanes.

Negros, Negros, Negros, Negros.

Jamás sierpe, ni cebra, ni mula
palidecieron al morir.
El leñador no sabe cuándo expiran
los clamorosos árboles que corta.
Aguardad bajo la sombra vegetal de vuestro rey
a que cicutas y cardos y ortigas tumben postreras azoteas.

Entonces, negros, entonces, entonces,
podréis besar con frenesí las ruedas de las bicicletas,
poner parejas de microscopios en las cuevas de las ardillas
y danzar al fin, sin duda, mientras las flores erizadas
asesinan a nuestro Moisés casi en los juncos del cielo.

¡Ay, Harlem, disfrazada!
¡Ay, Harlem, amenazada por un gentío de trajes sin cabeza!
Me llega tu rumor,
me llega tu rumor atravesando troncos y ascensores,
a través de láminas grises,
donde flotan sus automóviles cubiertos de dientes,
a través de los caballos muertos y los crímenes diminutos,
a través de tu gran rey desesperado
cuyas barbas llegan al mar.

Federico García Lorca

http://users.fulladsl.be/spb1667/cultural/lorca/poeta_en_nueva_york/los_negros/el_rey_de_harlem.html

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