Posts Tagged ‘Leadbelly’

Bourgeois Blues


B000001DIC.01._SCLZZZZZZZ_De acuerdo a esta entrada de la Wikipedia, Huddie Ledbetter, más conocido como Leadbelly o Lead Belly, gran folklorista de blues y cantautor comprometido con la lucha por los derechos civiles y los derechos sindicales (que eran lo mismo, en un principio), fue a Washington reclamado por su amigo Alan Lomax para grabar algunas canciones tradicionales para la Librería del Congreso. Tras la grabación, Alan y Huddie decidieron ir a celebrarlo por la ciudad con sus respectivas esposas, pero eran expulsados de todos los sitios a causa del color del matrimonio Leadbetter (y es que, desviándonos un poco, tenían algo de razón los Lynyrd Skynyrd al enfadarse con su ídolo Neil Young: esas cosas no sólo pasaban en el sur). Así que Leadbelly relató el suceso en una canción que grabó, por primera vez, en 1938: una canción en la que desahogaba su cabreo y su indignación contra el clasismo-racismo de los Estados Unidos de los años 30, empleando de una manera casi sarcástica una de las líneas del himno nacional. Nos viene algo al pelo cuando todo un señor ministro, apoyado por tot un senyor conseller, les da por intentar tipificar de delito cualquier manifestación y de criminalizar la resistencia pasiva… Como leí a alguien "Gandhi al trullo por resistencia pasiva…. Al Capone a la calle con amnistía fiscal." (Leído en un foro) [vía facebook por los hermanos Lobo]. Y es que, ¿qué dirá este ministro sobre aquellas gentes negras que se resistían a abandonar los aseos “para blancos”?, ¿qué dirá sobre Rosa Parks o Luther King?

Pues ¡toma blues, burgués!

The bourgeois blues

Me and my wife went all over town
And everywhere we went people turned us down
Lord, in a bourgeois town
It’s a bourgeois town
I got the bourgeois blues
Gonna spread the news all around

Home of the brave, land of the free
I don’t wanna be mistreated by no bourgeoisie
Lord, in a bourgeois town
Uhm, the bourgeois town
I got the bourgeois blues
Gonna spread the news all around

Well, me and my wife we were standing upstairs
We heard the white man say "I don’t want no niggers up there"
Lord, in a bourgeois town
Uhm, bourgeois town
I got the bourgeois blues
Gonna spread the news all around

Well, them white folks in Washington they know how
To call a colored man a nigger just to see him bow
Lord, it’s a bourgeois town
Uhm, the bourgeois town
I got the bourgeois blues
Gonna spread the news all around

I tell all the colored folks to listen to me
Don’t try to find you no home in Washington, DC
`Cause it’s a bourgeois town
Uhm, the bourgeois town
I got the bourgeois blues
Gonna spread the news all around

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?id=8432&lang=it

El blues burgués (1)

Mi esposa y yo paseamos por toda la ciudad/ y a donde quiera que fuéramos la gente nos rechazaba/ Señor, en una ciudad burguesa/ Es una ciudad burguesa/ Tengo el blues burgués/ Voy a difundir las noticias por todas partes.// Hogar del valiente, tierra del libre (2)/ No quiero ser maltratado por ninguna burguesía/ Señor, en una ciudad burguesa/ Uhm, la ciudad burguesa/ Tengo el blues burgués/ Voy a difundir la noticia por todas partes.// Entonces mi esposa y yo estábamos subiendo las escaleras/ Oímos al blanco decir “No quiero negros (3) ahí arriba”/ en una ciudad burguesa/ Uhm, la ciudad burguesa/ Tengo el blues burgués/ Voy a difundir la noticia por todas partes.// Bueno, las personas blancas en Washington saben cómo/ llamar a un hombre de color negro sólo para verle inclinarse/ , en una ciudad burguesa/ Uhm, la ciudad burguesa/ Tengo el blues burgués/ Voy a difundir la noticia por todas partes.// Le digo a toda la gente de color que me escuche/ No intentéis encontrar hogar alguno en Washington DC,/ porque es una ciudad burguesa/ Uhm, la ciudad burguesa/ Tengo el blues burgués/ Voy a difundir la noticia por todas partes.

Huddie Leadbetter – Alan Lomax

NOTAS:

(1) Meditándolo un poco, y a tenor de cómo iba surgiendo la traducción por sí sola, me inclino por “blues burgués” y no por “blues del burgués”. Consciente de que me pueda equivocar, y considerando la otra como una alternativa válida, pienso que hubiera sido más acertado si dijera “bourgeois man blues”.

(2) Líneas del himno nacional estadounidense, “The Star-Spangled banner” (la bandera tachonada de estrellas) que cierran cada estrofa de él: O’er the land of the free, and the home of the brave!, “¡sobre la tierra del libre, y el hogar del valiente!”. Obviamente, el gran Leadbelly lo emplea de manera irónica, e incluso sarcástica.

(3) Uno de nuestros célebres y afortunados problemas para traducir: por suerte, en castellano (al menos en castellano de España), no existen palabras para designar denigrantemente a una persona de raza negra, salvo la intencionalidad y la tonalidad del hablante, lo cual dio lugar al, en principio, bienintencionado término políticamente correcto “persona de color”, como en la misma canción de Leadbelly; aunque a veces si se echa de menos algún tipo de esa expresión para saber de qué pie cojea el que la dijera –ya sabéis-, me enorgullezco en decir que nuestro idioma no posee tales términos. Personalmente siempre he sido muy enemigo de la expresión “persona de color” o “de color”, porque siempre me ha dado la impresión de que, pretendiendo no parecer racista, se acaba siéndolo: en mi opinión es como si lo natural, lo normal, fuera ser blanco y lo demás alguna especie de accidente, aunque generalmente entiendo que haya personas que lo usen por buena intención, de la misma manera en que adivinamos intenciones malsanas cuando la emplean otro tipo de personas. No hay, en principio, nada malo en la palabra negro: sólo en quien y cómo la utilice. Por otro lado, me sorprende un poco el uso de Leadbelly de la expresión “gente de color”, y divagando un poco creo que, por aquellos entonces, el término comenzó a emplearse para evitar algunos otros términos despectivos.

http://misterhuddie.blogspot.com.es/2009/01/chapter-8-bourgeois-blues-1935-44.html

Midnight Special


lleadbelly ledbetterQuizás una de las canciones más enigmáticas del folklore estadounidense sea esta “Midnight Special”, que parece haber sido originada entre los prisioneros del Sur de Estados Unidos y es más que probable que las referencias a un tren “Especial de Medianoche” sean nada más que metafóricas: en alguna parte he oído que con “especial de medianoche” los presos se referían a la fuga, mientras que hay quien ha sostenido que esta canción es un lamento que preludia el suicidio. El sociólogo Howard W. Odum fue el primero en codificar una letra estándar de la canción (es decir, la versión de la letra que, aunque con mínimas variaciones, fuera la más cantada en distintos lugares); posteriormente, Carl Sandburg publicó distintas versiones de la letra en su The American Songbag (si se me permite el paralelismo chistoso y desacertado, “La zamarra americana”). La canción se hizo medianamente comercial entre las décadas de los 20  y los 30, gracias a intérpretes country como Dave “Pistol Pete” Cutrell, de la McGinty’s Oklahoma Cow Boy Band, u Otto Gray and The Oklahoma Cowboys (no he conseguido encontrarlas). Pero es Sam Collins quien la devuelve a su versión tradicional de country-blues en 1927:

Midnight Special blues

Let the midnight special
Shine your light on me
Let the midnight special
Shine your ever livin’ lights on me

Then you git up in the mo’nin
When the ding-dong ring (dong-ding)
You’ll make it to the table
See the same old thing

Ain’t nothin’ on the table
But the pots and the pans, Lordy
Say anything about it
Have trouble with the man

Let the midnight special
Shine your light on me
Let the midnight special
Shine ya ever lovin’ lights on me

Yonder come a little Nora
How do you know?
I know by the apron
In the dress she wear

Umbrella over shoulder
Piece a paper in her hand
Lookin’ for some sargeant
To release her man

You git up in the mo’nin
When the ding-dong ring
You make it to the table
See the same old thing
If ya say anything about it
Have trouble with the man

Let the midnight special
Shine your light on me
Let the midnight special
Shine ya ever lovin’ lights on me

Yonder come a little Nora
How do you know?
I know by the apron
In the dress she wear

Umbrella over her shoulder
Piece a paper in her hand
Lookin’ for some sargeant
To release her man

Let the midnight special
Shine your light on me
Let the midnight special
Shine ya ever lovin’ lights on me
Let the midnight special
Shine ya ever lovin’ lights on me.

http://www.sweetslyrics.com/582115.Sam%20Collins%20-%20Midnight%20Special.html

Blues del Especial de Medianoche

Deja que el Especial de Medianoche/ haga brillar tu luz sobre mí/ Deja que el Especial de Medianoche/ haga brillar tus eternas luces vivientes sobre mí// Entonces te levantas por la mañana/ cuando el ding-dong suena/ Te acercarás a la mesa/ ves la misma cosa vieja// No tengo nada sobre la mesa/ excepto las ollas y las sartenes, Señor/ Di algo sobre ello/ tendrás problemas con el patrón// Deja que el Especial de Medianoche/ haga brillar tu luz sobre mí/ Deja que el Especial de Medianoche/ haga brillar tus eternas luces amorosas sobre mí// Por allí viene la pequeña Nora/ ¿Cómo lo sabes?/ Lo sé por el delantal/ que en el vestido lleva// La sombrilla sobre el hombro/ un pedazo de papel en su mano/ buscando a algún sargento/ para liberar a su hombre…

Leadbelly-film-posterMás tarde, en 1934, Huddie William Leadbetter, más conocido como “Leadbelly” o “Lead Belly”, grabó la canción estando en prisión para los hermanos folkloristas John y Alan Lomax, que publicaron un interesante disco sobre canciones de prisioneros negros. Los Lomax, erróneamente, atribuyeron la canción a la autoría de Leadbelly, que le cambiaba el nombre a Nora por el de “Miss Rosie”. A parte de esto, Leadbelly, que grabaría tres versiones distintas de la canción, le añadía más elementos de lucha social, tanto obrera como racial, más en su línea:

¿Con el Golden Gate Quartet?

Yonder comes miss rosie. How in the world do you know?
Well, I know her by the apron and the dress she wore.
Umbrella on her shoulder, piece of paper in her hand,
well, I’m callin` that captain, "turn a-loose my man."
Let the midnight special shine her light on me.
Oh let the midnight special shine her ever-lovin` light on me.
When you gets up in the morning, when that big bell ring,
you go marching to the table, you meet the same old thing.
Knife and fork are on the table, ain`t nothing in my pan,
and if you say a thing about it, you have a trouble with the man.
Let the midnight special shine her light on me.
Oh let the midnight special shine her ever-lovin` light on me.
If you ever go to Houston, boy, you better walk right,
and you better not squabble and you better not fight.
Benson Crocker will arrest you, Jimmy Boone will take you down.
You can bet your bottom dollar that you`re Sugarland bound.
Let the midnight special shine her light on me.
Oh let the midnight special shine her ever-lovin` light on me.
Well, jumping little Judy, she was a mighty fine girl,
she brought jumping to this whole round world.
Well, she brought it in the morning just a while before day.
Well, she brought me the news that my wife was dead,
that started me to grieving, whooping, hollering, and crying.
And I began to worry about my very long time.
Let the midnight special shine her light on me.
Oh let the midnight special shine her ever-lovin` light on me.

http://letras.mundo.com/leadbelly_midnight_special_219273

Por allí viene la señorita Rosie. ¿Cómo diablos lo sabes?/ Bueno, la conozco por el delantal y el vestido que lleva,/ la sombrilla sobre su hombro, el pedazo de papel en su mano,/ bien, llamo a ese capitán, “vuelvo a perder a mi hombre”./ Deja que el Especial de Medianoche…// Cuando te levantas por la mañana, cuando esa gran campana suena,/ vas marchando hacia la mesa, te encuentras la misma vieja cosa./ El cuchillo y el tenedor están sobre la mesa, no hay nada en mi olla,/ y si dices algo al respecto, tendrás un problema con el patrón./ Si alguna vez vas a Houston, chaval, es mejor que camines derecho,/ y será mejor que no te pelees y será mejor que no luches./ Benson Crocker te arrestará, Jimmy Boone te tomará declaración./ Puedes apostar tu último dólar a que estás cerca de Sugarland.// La Pequeña Judy Saltarina, ella era una asombrosa chica guapa,/ vino saltando a este mundo entero./ Lo trajo por la mañana justo un momento antes de amanecer./ Me trajo la noticia de que mi esposa había muerto,/ eso me hizo entristecer, dar alaridos, gritar, y llorar./ Y empecé a preocuparme por mi tan largo tiempo…

Una versión más vieja

Así se convirtió en una canción estándar para muchos folksingers de la línea de Leadbelly, tanto blancos como negros, amigos suyos. Idolatrados como lo están aquí, Woody Guthrie y Pete Seeger hicieron las suyas. Aquí tienes al gran Seeger, cantándola junto al hijo de su antiguo amigo: Arlo Guthrie, e introduciendo las líneas de su versión, de homenaje al propio Leadbelly:

De los bluesmen y folksingers negros coetáneos y amigos de Leadbelly, destacamos a Sonny Terry, acompañado de Brownie McGee:

Y al gran Big Bill Bronzy:

Por supuesto habría muchos más… Y, cómo no, la canción pasó al rock, y fueron muchos los grupos en versionarla, cada cual a su manera respetable. De todos ellos, nos quedamos por ahora con la impecable versión de la Creedence Clearwater Revival, pioneros del rock con raíces y deudores del blues y del folk más tradicional:

Y en vivo:

La casa del sol naciente: el antro de perdición que dio lugar a una de las mejores canciones de la historia


Rising_sun_animals_USCuando la voz ronca y potente de Eric Burdon y el vibrante órgano de Alan Price comenzaron a tocar unos acordes que no sólo se convertirían en históricos, sino que ya eran históricos, cuando hacia 1965 los Animals acompañaban en gira a Chuck Berry, quizás desconocieran que estaban devolviendo a su dimensión popular a una canción tan vieja, tal vez, como la ciudad de Nueva Orleans.

new-orleansArtistas de todos los campos, desde dramaturgos y novelistas hasta bluesmen y blueswomen, anónimos o conocidos, entre el siglo XIX y el siglo XX, describieron la ciudad de Nueva Orleans (la ciudad colonial estadounidense por excelencia, en donde se mezcla el pasado francés, español y el anglosajón con la cultura afroamericana y el inmemorial legado indio: un auténtico crisol de culturas) como un lugar en el que la oportunidad se vuelve vicio y la gente que va a ella a vivir acaba atrapada en un destino de corrupción e inmoralidad sin salida: una ciudad en donde todo es posible, pero a qué precio. Ése es precisamente el origen de la canción folklórica más conocida del mundo: “The House of the Rising Sun”. Los orígenes de la canción son imprecisos, ya que es tan versátil a través de sus versiones que no se puede decir si es la nieta de una antigua canción inglesa, como sostiene Alan Lomax –el gran folklorista estadounidense-, o si es un blues hecho por negros. Pero no sólo su música es así de versátil, sino también su letra: la canción nos habla en primera persona de alguien que, económica o moralmente, se ha arruinado en un antro conocido como “La Casa del Sol Naciente”, pero no hay una clara letra arquetípica, y el protagonista de la canción puede ser tanto un hombre como una mujer, en cuyo caso, la temática de la canción cambia considerablemente. Si es una mujer la que canta, “La Casa del Sol Naciente” resulta ser un prostíbulo en donde ella ha vendido su ser y su vida y le resulta imposible salir de ahí; pero si es un hombre, y aún sin descartar la teoría del prostíbulo, viene a ser más Gwen Foster y Clarence "Tom" Ashelybien una casa de juegos en donde el protagonista se ha arruinado y la única manera de salir de la miseria es volver a probar a suerte en el antro. O puede, poniéndonos metafísicos, que la Casa del Sol Naciente sea una metáfora sobre la ciudad de Nueva Orleans, o un arrabal suyo –o todos en conjunto-, tal y como se ha descrito. No obstante, en el enlace de arriba a la wikipedia, se recogen algunos lugares, que ya no existen, que reclaman haber sido la famosa casa del amanecer (quizás llamada “del sol naciente” porque en ella te daban las del alba).

Como toda canción folklórica, sus orígenes no son claros, y mucho menos su autoría. Alan Lomax sostenía que la autoría de la canción pertenecía a dos estadounidenses de Kentucky, Georgia Turner (a la que produjo la canción) y Bert Martin (lo cual explicaría la ambigüedad del narrador) en base a una tradicional melodía inglesa:

La versión más antigua registrada pertenece a Clarence “Tom” Ashely, quien la aprendió de su abuelo, y Gwen Foster, en 1934:

En 1938 la grabaría el cantante country y directivo discográfico Roy Acuff: obviamente, la canción debió de empezar a volverse muy popular en Estados Unidos a causa de la Gran Depresión, que marcó las dos décadas siguientes tanto social como culturalmente:

2ª canción que suena

Así, en los años 40 y 50, los jóvenes folkloristas y cantautores que surgieron en la posguerra la convirtieron en un estándar en sus recitales y grabaciones, dándole su identidad étnica dependiendo, a menudo, de la del cantante: Leadbelly, Woody Guthrie, Pete Seeger, Odetta… Hicieron sus versiones, como de las grandes canciones populares norteamericanas, quizás orientadas a la temática más social que folklórica en ocasiones.

Y así, de los viejos folksingers pasó a los jóvenes cantautores de folk y country que se arremolinaban en torno a los cafés del bohemio Greenwich Village neoyorquino: uno de ellos fue Dave Van Ronk, quien, al parecer, le dio a la canción un toque personal muy original con sus arreglos, y se la enseñó a otro joven folksinger llegado de las tierras de Minnesota:

Así pues, cuando en 1962 apareció el primer disco de Bob Dylan, de título homónimo, Van Ronk se disgustó mucho con él porque en los créditos del disco su versión de “House of the rising sun” no aparecía como acreditado de los arreglos, aunque tampoco venía ninguna otra indicación:

Sin embargo, ni Van Ronk ni Dylan fueron los únicos en grabar su versión de la canción, ya en 1960 lo había hecho Joan Baez en un estilo más próximo al blues, probablemente aprendida de Seeger:

Ésta es la letra más tradicional que he encontrado -según el enlace (http://www.songfacts.com/detail.php?id=439)- con protagonista femenina:

The House of the Rising sun

There is a house in New Orleans They call the Rising Sun.
It’s been the ruin of many a poor girl, and me, O God, for one.

If I had listened what Mamma said, I’d ‘a’ been at home today.
Being so young and foolish, poor boy, let a rambler lead me astray.

Go tell my baby sister never do like I have done.
To shun that house in New Orleans they call the Rising Sun.

My mother she’s a tailor; she sold those new blue jeans.
My sweetheart, he’s a drunkard, Lord, Lord, drinks down in New Orleans.

The only thing a drunkard needs is a suitcase and a trunk.
The only time he’s satisfied is when he’s on a drunk.

Fills his glasses to the brim, passes them around.
Only pleasure he gets out of life is hoboin’ from town to town.

One foot is on the platform and the other one on the train.
I’m going back to New Orleans to wear that ball and chain.

Going back to New Orleans, my race is almost run.
Going back to spend the rest of my days beneath that Rising Sun.

La Casa del Sol Naciente

Hay una casa en Nueva Orleans. La llaman El Sol Naciente./ Ha sido la ruina de muchas pobre chicas, y yo, Oh Dios, para una.// Si hubiera escuchado lo que mi mamá me dijo, estaría hoy en casa./ Siendo tan joven y tonto, pobre muchacho, dejé que un vagabundo me descarriara.// Dile a mi hermana pequeña que nunca haga lo que yo he hecho./ Que rehúya de esa casa de Nueva Orleans que la llaman El Sol Naciente.// Mi madre es costurera; vendió esos vaqueros nuevos./ Mi novio es un borracho, Señor, Señor, bebe en Nueva Orleans.// Lo único que un borracho necesita es una maleta y un baúl./ El único momento en el que está satisfecho es cuando está bebido.// Llena sus vasos hasta el borde, los pasa a su alrededor./ El único placer que obtiene de la vida es vagar de pueblo en pueblo.// Un pie está sobre el andén y el otro en el tren./ Vuelvo a Nueva Orleans para llevar esa bola con cadena.// Vuelvo a Nueva Orleans, mi carrera está casi acabada./ Vuelvo a pasar el resto de mis días bajo ese Sol Naciente.


La versión de Dylan cruzó el charco, y llegó a uno de los jóvenes grupos de blues y rythm’n’blues británicos: The Animals, grupo que –en mi opinión- interpretaron de una manera más profesional la música tradicional afroamericana; y así, el grupo encabezado por Eric Burdon y Alan Price, puso en las listas de éxitos una de las canciones más conmovedoras del imaginario tradicional estadounidense, no sé si cambiando la letra, o apoyándose en alguna de las innumerables versiones existentes.

 

 

The House of The Rising Sun

There is a house in New Orleans
They call the Rising Sun
And it’s been the ruin of many a poor boy/ girl 
And God I know I’m one

My mother was a tailor
She sewed my new bluejeans
My father was a gamblin’ man
Down in New Orleans

Now the only thing a gambler needs
Is a suitcase and trunk
And the only time he’s satisfied
Is when he’s on a drunk

Oh mother tell your children
Not to do what I have done
Spend your lives in sin and misery
In the House of the Rising Sun

Well, I got one foot on the platform
The other foot on the train
I’m goin’ back to New Orleans
To wear that ball and chain

Well, there is a house in New Orleans
They call the Rising Sun
And it’s been the ruin of many a poor boy
And God I know I’m one

http://www.lyrics007.com/The%20Animals%20Lyrics/House%20Of%20The%20Rising%20Sun%20Lyrics.html

La Casa del Sol Naciente

Hay una casa en Nueva Orleans/ que la llaman El Sol Naciente/ y ha sido la ruina de muchos pobres chicos-chicas/ y Dios sabe que soy uno de ellos.// Mi madre fue costurera,/ cosió mis vaqueros nuevos,/ mi padre fue un jugador/ en Nueva Orleans.// Lo único que necesita un tahúr/ es una maleta y un baúl,/ y el único momento en que está satisfecho/ es cuando está bebido.// Oh madre, dile a tus hijos/ que no hagan lo que yo he hecho,/ pasar vuestras vidas en el pecado y en la miseria/ en la Casa del Sol Naciente…


La interpretación de los Animals fue versionada por un grupo de pop catalán llamado Els Dracs (los dragones) como “La casa del sol neixent”:

Más versiones indispensables. Comenzando con los cantautores de la posguerra. Woody Guthrie interpretándola como balada country:

Pete Seeger, por su parte, prefiere una interpretación más cercana al blues:

La impresionante Odetta:

Y, siguiendo con las damas negras de la canción, la gran Nina simone:

La sudafricana Miriam Makeba:

De las versiones de los nuevos cantautores estadounidenses de los 60, me gustaría resaltar la de Tim Hardin –uno de mis favoritos-, que parece basarse mucho en los arreglos Van Ronk-Dylan. Escúchala: http://www.goear.com/listen/da7c13b/the-house-of-the-rising-sun-tim-hardin

Vamos acabando, dando un salto en el tiempo, con la  hermosa versión de la cantautora irlandesa Sinéad O’Connor:

Y, finalmente, como le vi ayer en televisión, Mr. Eric Burdon, gozando de buena salud:

Un cambio va a llegar


ACIGCcoverEn otras ocasiones hemos hablado de la toma de posición desde la música de los artistas afroamericanos en los 60 y los 70, lo cual siempre parece natural, pues alguna vez, de una forma u otra, sufrieron el racismo en sus propias carnes. Llama la atención, sin embargo, que estos temas no se prodigaran tanto en las voces negras, que parecían más destinadas a los temas comerciales, y sí lo hicieran las voces blancas, salvo cantautores como Richie Havens, folksingers como Leadbelly o bluesmen como Lightnin’ Hopkins (la intuición que tengo acerca de esto es que, de nuevo, operaba cierto racismo, y que las discográficas, incluidas aquellas dirigidas por afroamericanos, no se arriesgaban a sacar discos de personas negras hablando sobre su situación y criticando al gobierno y a la policía, salvo, quizás, grupos algo más underground). Esto no significa, por supuesto, que no tuvieran inquietudes y que la cosa, como no podría ser de otra manera, les preocupase. Una de las primeras canciones del pop y del soul, es decir, ya alejada del folk contestatario y de los gospells tradicionales cantados en las iglesias protestantes, que hablan sobre esta situación hecha por un artista afroamericano es esta “A change is gonna come”, del gran Sam Cooke, pionero del soul y maestro de grandes ídolos como Otis Redding o James Brown.

Cooke_in_studioParece ser que Sam Cooke quedó impresionado con el apoyo que muchos folksingers blancos, viejos y nuevos, daban a las acciones del Movimiento por los Derechos civiles, y, concretamente le impresionó que el “Blowin’ in the wind”, de un principiante, pero ya laureado, Bob Dylan, pudiera ser tan sincera y expresiva con el tema del racismo hacia la población negra, viniendo de un blanco; así que, en 1963, Sam Cooke decide hacer un “Blowin’ in the wind”, hecho por un afroamericano para –que no exclusivamente- afroamericanos, que, curiosamente, salió como cara B al arrollador tema meramente comercial “Shake”. La canción de Cooke resulta, no obstante, algo más suave que el clásico de Dylan: no es una crítica explícita realmente, no es un llamamiento a la lucha (algo que, muy probablemente, le hubiera hundido), sino que entronca más con los tradicionales spirituals negros, en el que se hace más un llamamiento a la esperanza, pero no a la claudicación. “A change is gonna come”, que no podría ser de otra manera, mezcla la situación social general de la comunidad afroamericana con su propia biografía: “Nací cerca del río”, dice el vocalista nacido en el Estado de Mississippi, el estado con el nombre del río que significaba para muchos racismo e injusticia, pero también su vida y sus ansias de huir de allí. En esta canción se mezclan dos vivencias, una más personal y la otra más social. La primera es la muerte accidental de su hijo de tan solo 18 meses; la segunda, refleja cuando él y su grupo fueron arrestados por escándalo público al querer registrarse en un hotel de política "”sólo blancos” en Louissiana. Según la wikipedia, ambas vivencias estaban reflejadas en los versos “There have been times that I thought I couldn’t last for long/but now I think I’m able to carry on/It’s been a long time coming, but I know a change is gonna come”. Y, aunque la cosa tampoco es para tirar cohetes, me pregunto que habría pensado Sam Cooke al ver a uno de los suyos presidir el país más poderoso del mundo, y que su canción, que ya sonó durante la muerte de Malcolm X, interpretada por el grupo Arcade Fire, acompañaba a la investidura el actual presidente de los Estados Unidos. Pero, a parte de eso, muchos cambios tienen que venir…

A change is gonna come

I was born by the river
In a little tent, and oh
just like that river
I’ve been running ever since

It’s been a long long time coming, but I know
A change is gonna come, oh yes it will

It’s been too hard living
but I’m afraid to die
‘cause I don’t know what’s up there
beyond the sky,

It’s been a long time coming, but I know
A change is gonna come, oh yes it will

(I go to the movie and I go downtown
Somebody keep tellin’ me
don’t hang around)

It’s been a long time coming, but I know
A change is gonna come, oh yes it will

Then I go to my brother
and I say brother help me please
But he wind up knocking me
back down on my knees

There have been times that I thought
I couldn’t last for long
But now I think I’m able to carry on

It’s been a long time, but I know
A change is gonna come, oh yes it will

http://www.songsofsamcooke.com/songs/a_change_is_gonna_come

Va a venir un cambio

Nací cerca del río/ en una tienda pequeña, y oh/ como ese río/ he estado huyendo desde entonces.// (estr.) Ha tardado mucho, mucho tiempo en llegar, pero sé/ que va a venir un cambio, oh sí vendrá.// Ha sido una vida demasiado dura/ pero tengo miedo de morir/ porque no sé qué es lo que ahí arriba/ más allá del cielo,// (estr.)// (Voy al cine y voy al centro de la ciudad/ alguien sigue diciéndome/ que no merodee)// (Estr.)// Entonces voy a ver a mi hermano/ y le digo, hermano ayúdame por favor/ pero acaba por golpearme/ poniéndome de rodillas// Ha habido momentos en los que pensé/ que no aguantaría mucho más/ pero ahora creo que soy capaz de soportarlo// Ha tardado tiempo, pero sé/ que va a venir un cambio, oh sí, vendrá.

Sam Cooke

Por supuesto, la canción ha sido versionada innumerables veces, de nuevo, con mejores o peores resultados, con mejor o peor calidad. He aquí algunas, de la cuales empezamos por nuestro idolatrado Otis Redding:

También inolvidable la versión de aquel gran artista, que nos dejó hará relativamente poco: Solomon Burke:

Míralo en una de sus últimas actuaciones:

Curiosa, por otro lado, esta interpretación de Bob Dylan, con la que –como dice el usuario del vídeo-, cierra el ciclo:

También aquel grupo, que en muchos aspectos eran la versión afroamericana de Mamas & Papas, The Fifth Dimension, mezclándola con el tema de los Rascals “People gotta be free”:

Inolvidable Aretha, con una introducción de su propia cosecha:

Alejándonos un poco del soul, pero no exactamente de la música negra, he aquí la versión de The Band:

Una interpretación más reciente fue la del veterano grupo de blues y rock sureño Allman Brothers Band, en 2003:

Y acabamos con un fragmento en el que la banda Arcade Fire la interpreta en uno de los dos conciertos gratis que dieron para apoyar la candidatura de Barack Obama:

Influencias


Antes de desarrollar las diferentes dimensiones que trataremos, ofrezco una visión general de la historia del género, un género que, por otra parte, engloba varios géneros y estilos musicales, de los cuales ninguno puede decir con pleno derecho ser la música oficial de este género, aunque el estilo folk pueda ser el más reconocible. Aunque quizás lo más determinante y esencial de este género fuera la poesía, en esta parte nos vamos a ocupar sólo de las influencias musicales extranjeras que ayudaron a configurar la primera canción de autor española en general.

Miguel_Hernández_recitando_ante_el_Ejército_Popular. Los ecos: tras la guerra civil se produjo un silencio, un silencio que amenazaba desde siempre la vida y la palabra, que con la dictadura se hizo más efectivo y más pesado. Los expertos fijan el año 56 como el año del nacimiento de la canción de autor. A finales de los 50 se comenzaban a escuchar los rumores de la maravillosa canción francesa de Brel, Brassens, Ferre…, también llegaban los ecos de los cantautores folk sindicalistas norteamericanos como Seeger, Guthrie, Malvina Reynolds, Huddie Ledbetter… También llegaban desde tierras hermanas los rumores de Violeta Parra y Atahualpa Yupanqui. Y ya en los 60 las voces de los compañeros portugueses, José Afonso y Luis Cilia, y de la novel canción latinoamericana, Víctor Jara, Isabel y Ángel Parra o Daniel Viglietti dieron el impulso definitivo junto a la nueva canción folk norteamericana de Bob Dylan y Joan Baez. Aunque por lo general el estilo de aquí solía ser una amalgama de estas influencias, bien es cierto que son reconocibles en cada uno: Paco Ibáñez, Els Setze Jutges, Raimon y Ez dok Amairu tenían una influencia más francesa, mientras que El Grup de Folk prefería la canción norteamericana; Voces Ceibes, Luis Pastor y Adolfo Celdrán se inclinaban por la canción portuguesa; otros, como Labordeta, practicaban una suerte de mezcla de canción portuguesa y latinoamericana; luego estaba lo que en principio fue una minoría que interpretaba temas tradicionales como Joaquín Díaz o Nuevo Mester de Juglaría. Lo que subyace a todas estas influencias generalmente fue la necesidad de encontrar lenguajes musicales apropiados a las letras, y en otros casos o a la vez la traducción y adaptación de aquellos temas extranjeros a la situación nacional/ regional.

Leo Ferré y sus opiniones sobre el poder  La canción francesa fue la 1ª influencia para muchos: era aquella nacida justo después de la 2ª Guerra Mundial, con textos inteligentes, poéticos y satíricos. El vitalismo de Jacques Brel, el sarcasmo de Georges Brassens, el anarquismo de Léo Ferre y el romanticismo de Edith Piaf fueron para muchos una bEntrevista a Jacques Brel, Leo Ferré y Georges Brassensocanada de aire fresco en un país que carecía de él. Muchos fueron los cantantes noveles que se dejaron deslumbrar ante la gran canción francesa: prácticamente la totalidad de Setze Jutges, Labordeta, Paco Ibáñez, Aute… En muchos sentidos fue la primera gran influencia. La inteligencia y la audacia de aquella canción nacida de las ruinas de la 2ª Guerra Mundial, su crítica al status y a la clase social dominante después de esta terrible guerra, era como un aldabonazo en sus conciencias, no sólo por la letras, en muchos casos, sino también por el vitalismo y el desenfreno de una música alegre (a veces influenciada por el jazz) nada alienante.

The Almanac Singers - WOODY GUTHRIE, LEE HAYS, MILLARD LAMPELL, PETE SEEGER- fueron los portavoces en los 40 de obreros, negros y sindicatos: llegaron a grabar un disco de canciones republicanas de la guerra civil española La canción norteamericana fue adoptada por aquellos un poco más progresivos en la música. La canción estadounidense había tenido un peso muy importante en los años 40 y 50; el grupo The Almanac Singers, en donde esWoody Guthrie coa guitarra de matar (cortesía de Benedicto)taban Seeger y Guthrie, había compaginado las baladas tradicionales nortemaericanas con los cantos de lucha obreros y en pro de los movimientos sociales, amén de haber cantados canciones de la guerra civil española, tanto españolas como aquellas de la Brigada Lincoln. Pete Seeger y Woody Guthrie eran, además de cantantes, grandes recopiladores folkloristas, y pensaban realmente que la canción popular debía ser el vehículo artístico para la lucha por la igualdad. Junto a ellos se  encontraban también Hudy Leadbetter "Leadbelly", que recopilaba tonadas de blues rural, y Odetta (recientemente fallecida), que se convirtió en la voz de los derechos sociales de los negros. Su testigo y ejemplo sería recogido después por toda una generación de cantautores y folkloristas,como Bob Dylan, Joan Baez, Phil Ochs o Richie Havens. En España, El Grup de Folk y Nuestro Pequeño Mundo vieron la fuerza de protesta que estos autores tenían sin más que la canción tradicional de su país. El Grup de Folk ayudó a difundir a Pete Seeger y a Woody Guthrie, pero también a otros más modernos como Bob Dylan. Xesco Boix fue quien tradujo y adaptó a Seeger, mientras que Pau Riba, Albert Batista y Ramón Casajona seguían los estilos de Dylan. Las viejas canciones sindicalistas de los años 40 y 50 empezaron a traducirse a todos los idiomas del país: "No nos moverán", "No serem moguts" o "Non nos van mover" eran versiones lingüísticas de una misma canción norteamericana de los sindicatos algodoneros de los trabajadores negros. Por otro lado, la influencia de Seeger fue vital para la configuración del folk castellano, cuando después de conocerle Joaquín Díaz decide cantar antiguos romances y tonadas castellanas, convencido también de que era una vía adecuada para despertar la conciencia de un pueblo.

Sin embargo, yo pienso que aunque estas fueron importantes influencias, aquí se entendió mejor la canción latinoamericana y portuguesa por una simple razón: 1º, la facilidad del idioma, y 2º la semejanza de los temas: eran todas ellas tierras sin libertad, con los mismo problemas de obreros y campesinos y su lucha contra el poder.

Violeta Parra Canción latinoamericana: especialmente importante fue el estilo andino. Violeta Parra y Atahualpa Yupanqui fueron sembradores de semillasAtahualpa Yupanqui: poeta cantor de la ternura aquí y allí (e incluso en Norteamérica): era una canción influenciada por el pensamiento social de izquierdas y por el indigenismo; eran cantos para los campesinos. También importante fue la llamada Nueva Troba Cubana, que surgió tras la revolución de Fidel Castro, con Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, y con Carlos Puebla de padrino: se dedicaron a exportar la idea revolucionaria a través de la música. Por eso y por su procedencia, aquí se la observaba con lupa. Luego grandes figura de aquí y de allá: la figura de Víctor Jara creció injustamente, injustamente porque lo hizo a costa de su vida; se convirtió en un símbolo para todos, un compañero al que reivindicar: muchos debieron pensar que nada impedía el que alguno fuera el siguiente en caer víctima de la represión. La influencia de la canción Latinoamericana en la española es innegable, pero no reducible al idioma; era además la forma de cantar, aquella mezcla que tan bien practicaban Atahualpa y Violeta de rebledía y ternura, aquel grito de rabia bien templado que de repente se convertía en un susurro arrullador: personas tan diferentes como Labordeta, Mikel Laboa o Benedicto, entre muchos, se sintieron deslumbrados y pequeños al escuchar "Preguntitas sobre Dios" (también conocida como "El abuelo") del gran Atahualpa Yupanqui.

Colisseo, 1974. De izquierda a derecha: José Barata Moura, Vitorino, José Jorge Letria, Fausto, Manuel Freire, Zeca Afonso, Adriano Correia de Oliveira Canción portuguesa: fue muy parecida a la de aquí, bebió de las mismas fuentes y sufrió una dictadura y censura parecida. Allí creció la figura de José Afonso alegre y justamente porque su canción "Grândola, vila morena" fue la contraseña del comienzo de la Revolución de los Claveles; de esta manera, nadie puede evocar tal episodio sin recordar la canción y a su autor. ¡Qué bonito hubiera sido eso aquí, con "L’estaca", "Para la libertad", "Canto a la libertad" o yo qué sé… ¡hay tantas! Junto a "Zeca" se encontraban también Luis Cilia, Adriano Correia de Oliveira o Janita Salomé entre otros. Los cantores portugueses fueron auténticos maestros de los nuestros, ya que mezclaban con maestría y naturalidad la poesía de su país, la protesta incendiaria contra el "Estado Novo" de Oliveira Salazar, y la música popular de Portugal, pero también las de sus colonias de entonces en África. Fue gracias a José Afonso que los primeros Voces Ceibes, en especial Benedicto, que trabajó con él, se reconciliaron con el folklore gallego, del que antes habían huido debido al secuestro bajo el que el régimen lo mantenía: José Afonso se convirtió en el modelo a seguir para muchos de los cantautores y grupos gallegos; innegable fue también la influencia de Luis Cilia sobre Adolfo Celdrán, y Luis Pastor, que trabajó con otros dos grandes músicos portugueses, Fausto y Vitorino, que cedieron su talento para la elaboración de sus primeros discos y tocaron en sus recitales, se declaraba amante a ultranza de la canción portuguesa, debido al mestizaje luso-africano que habían realizado. (Foto: Colisseo, 1974. De izquierda a derecha: José Barata Moura, Vitorino, José Jorge Letria, Fausto, Manuel Freire, Zeca Afonso, Adriano Correia de Oliveira)

Todo esto ayuda a configurar un panorama propicio para que en el 56 Paco Ibáñez comience sus andanzas poético-reivindicativas junto a otros, ayudando a forjar un estilo que, a día de hoy, cuenta con bastantes seguidores. Por resumir todas estas influencias, podríamos decir que de la Canción francesa se tomó la idea de la posibilidad de crear una canción inteligente y adulta; de la Canción norteamericana, latinoamericana y portuguesa, la idea de poder conformar una canción popular adulta que bebiera de la tradición musical. Y de todas ellas, la posibilidad de hablar (dentro de lo que cupiera) de las preocupaciones de un pueblo, del transcurrir cotidiano, de dar testimonio, y de denunciar la injusticia. Hubo otras influencias, quizás algo menores, como el jazz o la canción italiana, que deslumbró a Raimon. También, por supuesto, las influencias autóctonas como fueron la copla, no sólo para los cantautores andaluces, sino porque fue el primer contacto musical que todos tuvieron, el flamenco y  la música tradicional autóctona. Después, con el paso del tiempo, y a veces tardíamente, vendrían otras influencias musicales, como la psicodelia, el rock progresivo, el folk progresivo (Gwendal, Jethro Tull) y un largo etcétera. De todo esto hablaremos más adelante.

El Movimiento Hippy (I)


A un hippy le robas una vez, pero dos no.
Josete

Coincidencia o no, da la casualidad -o la causalidad, vaya usted a saber- que he puesto vídeos y temática de la música de los hippies sin haber caído en la cuenta de que estamos en el 40º aniversario del llamado Verano del Amor. Por esta razón, quisiera hablar del tema y homenajear así a una generación que plantó cara al sistema fascista encubierto de su país, empeñado en dirigir mediante la siniestra CIA los designios del mundo entero. Ésta es la historia de su música, porque creo que la historia del movimiento hippy es la historia de su música.

Lejos de lo que se suele pensar, el movimiento hippy no es tan simple como pareciera: en sentido amplio abarcaba a un buen elenco de gente con ciertos puntos en común: los estudiantes radicales, el movimiento pro-derechos civiles, los partidos de la nueva izquierda, el movimiento ecologista…; aunque también meten a gente que en realidad no eran hippies, y que, a veces, eran radicalmente opuestos a sus planteamientos, como eran los Ánegeles del Infierno, los Panteras Negras o el underground neoyorquino warholiano. Pero el hippy en sentido estricto era un personaje que decidía que no quería saber nada más del mundo pequeño-burgués, del sueño americano, de la industria, de la guerra ni de la política; se auto-marginaba y experimentaba con su cuerpo y su mente amaneceres espirituales, a veces lisérgicamente artificiales. La cita con la que abro, que me la dijo un antiguo amigo, es acertada del todo, y refleja el espíritu del hippy auténtico, dispuesto a creer en la supuesta bondad natural del hombre, aunque sepa que quedará defraudado: a un hippy no le robas con mentiras, se deja robar porque quiere confiar en todo el mundo, pero ya después no se dejará.

Para ver su historia hemos de remontarnos un poquito hacia atrás, a los años 50. El movimiento hippy no es un movimiento original, sino la evolución de un movimiento anterior. A finales de los años 40, el descontento con el american way of life era palpable en algunos individuos que eran llamados hypsters: era gente joven y aburrida de lo que su país les podía ofrecer; por esa razón se refugiaban en divertimentos que les aseguraban nuevas sensaciones y modos de ver la vida como era la marihuana, el jazz, sobre todo el be-bop de Charlie Parker, las religiones y filosofías orientales y una nueva poesía inspirada por estos elementos nacida en la auto-marginación dentro de los áticos y buhardillas de las grandes ciudades o en largos viajes a lo largo de la nación. El libro fundacional de esta generación era En la carretera, del novelista Jack Kerouac, uno de sus fundadores y principales ideólogos: es un libro semi-autobiográfico que relata esos viajes, y en los que el escritor hace aparecer disfrazados pero reconocibles, a sus correligionarios: Neal Cassady, el marginado cuya forma de vida inspiraría a la mayoría, el poeta Allen Ginsberg, Lawrence Ferlinghetti y otros. Ginsberg fue por su parte el padre de una poesía automática, improvisada (como el be-bop), nacida de una interioridad insobornable, que fue conocida como beat (ritmo), y a los seguidores de este estilo de vida beatnicks. Un beatnick era una mezcla de socialista (comunista o anarquista) en lo político, un budista en lo religioso, un cristiano en el sentido estricto y primigenio de la palabra en la moral, un marginado, un negro en lo musical, un vagabundo, un repudiado y un deprabado ante los ojos de la sociedad bienpensante americana. El beatnick da la espalada a las convenciones burguesas americanas y experimenta nuevas formas de expresarse, de vivir y de relacionarse incluso sexualmente; algunos inclusos experimentan con drogas más peligrosas como la morfina y la heroína, como William Burroughs, autor del delirante Almuerzo desnudo. Pero el beatnick suele tener un ánimo más individualista, mientras que el ánimo hippy será más comunal. Los puntos políticos que tienen en común crean un estrecho vínculo con los folksingers politizados coetáneos como Woody Guthrie, Pete Seeger, Leadbelly, que, no obstante, no son beatnicks: los beatnicks eran la parte mística, mientras que los folkies eran la parte política de una generación desilusionada: unos se auto-marginaban mientras que los otros decían que la lucha activa, aunque fuera con la música, era mejor opción. Esta diferenciación también será importante en el futuro.
En los clubs de jazz y de folk, los muchachos fugados de sus casas para tocar música, pintar cuadros o escribir poemas se codean a finales de los 50 y principios de los 60 con poetas beats ya consagrados, músicos de folk y de jazz, antiguos sindicalistas, miembros del casi ilegal Partido Comunista. Estos chicos nuevos son considerados todavía como beatnicks, y entre ellos encontramos a futuros valores como Joan Baez, Phil Ochs, y Bob Dylan. A principios de los 60 el elemento bohemio minoritario y clandestino se estaba poniendo relativamente de moda, más especialmente con el éxito popular, musical y literario de Bob Dylan, un chico que lee a Ginsberg y a Kerouac y que escucha a Woody Guthrie.
Al mismo tiempo, el mundo comienza a revolverse contra el status quo establecido tras las II Guerra Mundial. A finales de los 50, por ejemplo, en España se produjeron las primeras revueltas estudiantiles, en las que se encuentran mis admirados profesores Enrique Tierno Galván y José Luis Abellán. También allí se comienza a mover algo en las universidades, y también dentro del Bloque Soviético. Los años 40 y 50, que habían pasado tan tranquilamente en casi todas las partes del mundo, estaban dejando paso a una década que prometía ser movidita, con una guerra secreta y escalofriante aunque no declarada entre los dos grandes sistemas vencedores sobre el fascismo: la Guerra Fría estaba a punto de alcanzar algunos de sus puntos más calientes. En Estados Unidos, el deleznable senador McArthy investiga el comunismo, a veces infundado otras fundado, de artistas y políticos, en lo que se denominó la “caza de brujas”: un método fascista dentro de un país que dice estar orgulloso de su democracia. Los 50 se cierran con el hecho que marcará buena parte de las relaciones internacionales del mundo: la Revolución Cubana. Y mientras tanto, para luchar contra el comunismo, Estados Unidos busca aliados hasta en el infierno: Eisenhower abre los brazos al homicida general Franco, y éste le cede puestos para establecer sus legiones, unidos en la lucha anti-comunista.
La crisis de los misiles cubanos tuvo sobre buena parte de la juventud americana un efecto devastador, pero en algunas ocasiones positivo: muchos comenzaron a pensar que en el futuro el idioma de las armas debe de ser erradicado totalmente e implantar nuevas conciencias para evitar la total destrucción. El movimiento pacifista estaba naciendo alrededor de todo el mundo, y muy especialmente en Estados Unidos.

Dylan goes to Ovieu?


Los fans de Bob Dylan pueden estar de enhorabuena: han concedido al genio de Minnesota (no sé muy bien cómo se escribe) el príncipe de Asturias de las artes por "ser el faro de una generación que quiso cambiar el mundo". Yo no me opongo, pero quiero matizar: pienso que se exagera y mucho la figura de Dylan, otorgándole ciertos méritos que no conquistó muchas veces. No saquéis conclusiones precipitadas: Dylan me gusta bastante, he tenido mis encuentros y desencuentros con él varias veces; pero sí me repatea la actitud de los críticos musicales de este país y del jurado en particular, porque, a fin de cuentas, ¿qué tiene Dylan que no tenga Serrat, que era uno de los nominados?
Sólo he visto a Bob Dylan una vez, hará dos o tres años, en Alcalá de Henares. No me enteré de gran cosa porque yo soy muy tranquilo en los conciertos, y cuando la gente empieza a brincar y a gritar me desoriento demasiado, amén de que se me acaba cargando la espalda y acabo con un dolor considerable. En aquella ocasión, además del comportamiento poco generoso que el público en general tuvo con Eva Amaral -de quien estoy profundamente enamorado- en calidad de telonera (por cierto, Eva Amaral: si lees esto mi correo está en mi perfil ), que hizo una gran actuación en solitario (pues su compi estaba lesionado) y nos brindó una exclusiva con "El río" -creo que así se llama- que saldría en el disco que poco después sacó el dúo, Bob Dylan estuvo frío hasta la antipatía…. Eso sí: la música genial, como siempre.

Con Bob nunca sabes por donde te va a salir… Hay cosas suyas que me encantan y otras que me desencantan.
De él me gusta su música y sus letras, genialmente poéticas y hasta didácticas; que se mojara cuando la campaña por los derechos civiles del dr. Luther King, que llevara a los discos una conciencia social que, pese a lo que digan, no era nueva: sus maestros ya la habían predicado (Seeger, Guthrie, Leadbelly). Pero por otra parte, Dylan siempre ha jugado al despiste con sus seguidores. Poca gente es capaz de leerse una biografía de Dylan (no valen las auto-biografías, porque por lo que he oído se inventa la mitad de las cosas): el genio de Minnesota, como cualquier hijo de vecino, cambia de gustos, de modo de pensar, pero siempre miente: un día quiere ser Elvis, al día siguiente Woody Guthrie y aborrece a Elvis hasta la saciedad; después quiere ser una super-estrella pop, y dice que la canción protesta está acabada (cuando está comenzando la guerra de Vietnam). Es judío, se hace budista, se bautiza cristiano y vuelve a la ortodoxia judía… Todos cambiamos, claro, pero somos consecuentes: a veces no nos gusta lo que fuimos, pero no negamos que lo fuimos.

Pero no tiene la culpa tanto él como los críticos, por lo menos los de este país. Le dan el premio por su esfuerzo artístico por la libertad… Es verdad a medias; cierto que en los principios era una especie de cantautor "rojo" (sobre su ideología precisa nunca se ha pronunciado) al viejo estilo, pero llegó un momento en el que dice que la canción protesta está acabada, hacia 1965, cuando más o menos comenzaba la guerra de Vietnam, y de repente se transforma en una especie de super-estrella pop a lo grupo británico. Es cuanto menos desconcertante y sospechoso; las letras del período 65-66 llegan a veces a ser de una frivolidad pasmosa. Diera la impresión de que el sueño guthriano de cantautor por las libertades había tocado a su fin y que se había dejado seducir por aquel mundo hipócrita y artificial de sexo ocasional con las seguidoras, drogas y fiestas. Sin embargo no le falta razón al criticar la canción protesta de su país, ya que al ponerse de moda (en parte, gracias a él) la calidad de las letras fue deteriorándose y haciéndose cada vez más tonto y más frívolo un género que ya no parecía impresionar; aunque había buena gente digna de respeto, como Ochs o Richie Havens. Y así, Bob Dylan pasa la 2ª mitad de los 60 recluido en una especie de torre de marfil haciendo muy buenas canciones. No es que sea criticable que se cansara de hacer protesta, me parece bien: lo que me parece criticable son los argumentos que el jurado esgrime para su condecoración: defensor de las libertades y demás cosas. Hablando en serio: si querían haberle dado el galardón a un cantante social americano se lo tendrían que haber dado a la grandiosa Joan Baez, porque ella, aunque la mayoría de las canciones que canta no sean suyas, desde sus inicios hasta hoy se ha mojado hasta los huesos por cualquier causa justa, y en cualquier parte del mundo. Me vuelvo a remitir al concierto de Alcalá: oí a gente que esperaba que dijera algo sobre la guerra de Iraq… No dijo ni mu, ni siquiera tocó "Masters of war" (canción que, por otra parte, aunque con una rabia inusitada, me parece literariamente bastante floja), mientras Joan ha apoyado las campañas por el retorno de los soldados a su país, e incluso Pete Seeger, a sus años, que sigue dando guerra, y al cual, siguiendo la lógica del jurado, merecía más este premio que su discípulo. Pero claro, el que vende es Dylan… Que comparado con este par de ejemplos no hizo demasiado en la lucha por la justicia con las canciones. Quizás fuera el dinero o la fama lo que le acabó aburguesando. Sin embargo, para ser justos, hay que decir que volvió al combate durante los 70 y hasta los 80 -más o menos hasta que se bautizó y cantó ante el papa-.

Estos jurados y estos críticos, que dicen que se premia su lucha por la justicia y por las libertades, ¿hubieran dicho lo mismo o se lo hubieron dado a Raimon por los mismos motivos? No lo creo. Serrat sí, porque suele gustar a todo el mundo (una vez le quitas la agria cáscara de contenido social, un cacique lo puede escuchar), pero el Raimon y otros parecidos… ¡ah! Eso es otra cosa… A fin de cuentas, la poesía de Dylan es buena, buenísima, pero no tanto como la de los nuestros; es como dentro de los cantautores españoles, que dicen que quien mejores letras tiene es Sabina: en total desacuerdo, las letras de Sabina, buenísimas no obstante, no me parecen ni la mitad de buenas que las de Pablo Guerrero. Y esto lo digo porque a mí la mayoría de los críticos musicales de este país que se les cae la baba hablando de Dylan, e incluso de Baez, me parecen un puñado de hipócritas que no saben apreciar, o no se atreven a hacerlo, lo que tienen en casa: o ¿qué se creen? Paco Ibáñez empezó antes que Dylan.
Por otro lado, insisten en la influencia de Dylan en todo el mundo: yo, una vez leído y escuchado mucho , descubro que no influyó tanto aquí como Zeca Afonso, Brassens o Brel. ¡Claro que influyó! ¡Y mucho en algunos -Riba, Sisa-! Pero no tanto como creen o pretenden hacernos creer.

En fin, pido perdón a los aficionados a Dylan que se hayan sentido molestos: esto era una crítica contra el jurado y los críticos musicales de este país, que por un lado te dicen que no les gusta la música cargada políticamente, y por otro se les hace el culo pepsi-cola hablando de los logros sociales de Dylan, los Beatles y los hippies. Conste, me gusta Dylan: su música y sus letras; reconozco su valía y que hizo mucho, más de lo que yo podría haber hecho. Pero es peligroso mitificar a alguien, por genial que sea,: hay que ser crítico con nuestros ídolos (perdón por la palabra), pero, lo más importante, aprender a separar su vida privada de su arte.
Conclusión: Bob Dylan merece el premio y muchos más, aunque los premios no suelen decir gran cosa acerca del merecedor, pero: ¿se lo hubieran concedido con las mismas condiciones y mismas palabras a la enorme Mercedes Sosa?

A %d blogueros les gusta esto: