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Biotzean min dut


Xabier_Lizardi_idazlea_1933anHará dos años, poco más o menos, por unas fechas señaladas como éstas, traté, por una curiosa coincidencia, de traducir este poema de Lizardi… Ni qué decir tiene que la conjunción de mis conocimientos rudimentarios del euskera, junto al estilo clasicista del autor y a su vasco arcaizante, lo hicieron imposible (obvio decir que no encontré traducciones, o al menos que me cuadraran). Finalmente, repasando los volúmenes del libro 20 años de canción en España de mi amigo Fernando conseguí la traducción, bastante exacta, que figuraba originalmente en el disco de quien la musicalizó. Una vez más, ¡gracias Fernando, por todo! 

Xabier Lizardi (nacido como José María Egaña), uno de los grandes poetas en lengua vasca de los años 30, hasta el punto de considerársele el Juan Ramón Jiménez de las letras euskéricas. Vinculado al PNV, su poesía redunda en símbolos nacionalistas de tipo conservador, algo que enlaza en un poema escrito en memoria de su abuela, “Euskal pizkundea”. No obstante, no fue el único poema que dedicara a su abuela; éste que traemos hoy, no abunda en la simbología nacionalista, sino que simplemente es su homenaje y testimonio del dolor por la muerte de su abuela. El poema fue musicalizado en el primer LP, estrictamente, del cantautor vasco Antton Valverde, dice, bajo la supervisión del gran Xabier Lete. El resultado fue esta impresionante canción, que yo hoy pongo aquí como quien enciende una vela a sus ancestros y, como dice el poema, con ese deseo de volvernos a encontrar:

Biotzean min dut

(illeta-eresi)

Amona zanaren eortz-egunean

Biotzean min dut, min etsia,
negar ixilla darion miña.
Amonatxo bat nun: gaur, enarak
etorri-garaiez aldegiña.

***

Eguzkirik ez dute
leiotan zapiak;
aur-yolasik ez dago
gaur zure kalean.
Odeiek lits urratu;
itxasoak orro.
Gizadi bat geldirik;
gero, bat-batean:

Ots!
Ots!
Bizion oñok…

Errezka bi gizonek
argizai oriak;
gorputza lau billobok;
atzeBk andreak.
Ai ene lor arin au
zein dudan larria!
Besoek ez lan arren
biotzak nekeak…

Ots!
Ots!
Bizion oñok…

Mendea ia betea,
ta ain illaun gorputz xaar!
Bezak gogoa goien
i bezain ariña,
ta bezat nik nerea,
dei nazatenean,

ezin-itzal-Agiruntz
egatzeko diña!

Ots!
Ots!
Bizion oñok…

Orain larogei urte,
kale poz-gabeok
eguzkiak zitun
ta zure aur-yolasak
alaitzen. Gaur, arriak
ere baitira itzal…,
nork lekuskez, ikusi,
urte urdin igesak!

Ots!
Ots!
Bizion oñok…

Egun zarrak yoan ta
berriak etorri,
gaur poz biar oñaze,
noiz burni noiz zillar,
zenbaitek ondamendi
baituten katea
lore-sorta bekizu
goi-muñoak zear!
Ots!
Ots!
Bizion oñok…

………………………………………….

Bat-batean eten da
bizion ots ori.
Gorputza laga dugu
nunbait. Al-dakit nun!
Bultza naute barrura…,
ñir-ñir aunitz argi…
ordia-antzo sar nazu,
begi-lauso ta urgun.

Ots!
Ots!
enegan, biotz!

Amonatxo! Bakarrik
zagoku atean,
otz ta gogor, entzuten
zure azken-Meza!
Zerraldo-olen arteBk
(negu gaua iduri)
ez al datortzu, uluka,
aize erruki-eza?

Ots!
Ots!
enegan, biotz!

Begiok ero ditut,
noranai doazkit;
dantza naasi bat dabilt
irudimenean.
Goruntz egik, biotza:
otoika lasa adi!
Ixilla sor badadi
ire barrenean!

Ots!
Ots!
enegan, biotz!

………………………………………….

Ordu bete luzea
igaro zan. Noizbait,
berriro lor illauna
besoek… Urrena,
muño baten gañean
uri ixil bat arki…
Poz-oñaze-kateak
emen dik etena.

Ots!
Ots!
Bizion oñok…
………………………………………….

Ol bat yaso ta ikusi
dut musu ximela:
parre-antxa, bizirik
balirau bezela:

(Ots!
Ots!
ler adi, biotz!)

ordun, ixar bat biztu
du nere gau beltzak.
Begioi malko ixil bat
dardarka darite.
Noizbait itxaro-kabi
biur dan biotzak:

(Ots!
Ots!
yauzika, biotz!)

"Agur! (oiuka dio),
gorputz ximur maite!
Agur, amonatxoa!
Egun Aundirarte!…"

***

Biotzean min dut, min etsia,
zotiñik-gabeko negar-miña.
Alatsu txoriak, udaondoz,
negua du galazi-eziña.

Duéleme el corazón

(Elegía)

En el día del sepelio de la abuela

Me duele el corazón, me duele con resignado dolor,/ con un dolor que rezuma llanto silencioso./ Tenía yo una abuelita que hoy,/ al tiempo de llegar las golondrinas, ha muerto.// No tiene sol los lienzos tendidos en las ventanas,/ hoy en tu calle no hay juegos de niños./ Las nubes muestran desgarrados flecos;/ ruge el mar./ Un grupo de gente permanece inmóvil,/ mas luego de pronto:// ¡Suenan!,/ ¡resuenan!/ los pasos de los vivientes…// Va doble hilera de hombres/ con velones amarillos;/ somos cuatro nietos quienes llevamos su cuerpo;/ las mujeres siguen por detrás./ ¡Oh, cuán pesada se hace tan liviana carga!,/ aunque los brazos no se cansen/ siento en el corazón infinita carga…// ¡Suenan!,/ ¡resuenan!/ los pasos de los vivientes…// Llevas casi un siglo encima, viejo cuerpecillo,/ ¡y aún puedes ser tan liviano!/ Que tu espíritu more ya en las alturas/ como tú, ingrávido,/ y el mío sea también digno/ cuando suene su hora// de volar hacia la luz inextinguible.// ¡Suenan!,/ ¡resuenan!/ los pasos de los vivientes…// Ochenta años hace ya/ que el sol y tus juegos de niña/ alegraron estas calles./ ¡Quién reviviera los pasados tiempos luminosos,/ hoy, que hasta las piedras muestran/ sombría tristeza…!// ¡Suenan!,/ ¡resuenan!/ los pasos de los vivientes…// Que esa cadena de la vida/ tejida por el transcurrir de los días,/ unos dolorosos, otros alegres….,/ que esa cadena, a veces férrea, otras dorada,/ ruina y desdicha de tantos,/ se te convierta en las celestiales alturas/ en perfumado ramo de flores.// ¡Suenan!,/ ¡resuenan!/ los pasos de los vivientes…// De pronto, se interrumpió/ el rumor de nuestro caminar./ Depositamos el cadáver en un rincón,/ ¡quién recuerda cómo y dónde!,/ me empujaron hacia dentro,/ donde temblaban muchas luces…,/ entré como ebrio, tambaleándome/ y nublados los ojos…/ ¡Pobre abuelita! Te tenemos en soledad/ ahí a la puerta, rígida y helada,/ asistiendo a tus postrera misa…/ ¿No llega a ti, por ventura,/ el viento, aullando despiadadamente, como en noche invernal,/ por entre las maderas del féretro?…// ¡Suena!/ !resuena!/ mi corazón por dentro…// Errante y como en desvío se me pierde la mirada/ y una danza confusa me baila en la imaginación./ ¡Elévate a Dios, corazón, y desahógate llorando/ para que el silencio y la calma/ renazcan en tu interior!// Resonábame siempre, resonábame mi corazón…/ Transcurrió una larga hora,/ hasta que por fin nuestros brazos/ tomaron de nuevo la leve carga…/ Más tarde llegamos a un silencioso pueblo/ situado sobre una colina./ Es aquí donde se rompe aquella cadena/ de alegría y de dolor.// Volvían a sonar los pasos de los vivientes…/ levantaron una madera/ y vi tu rostro arrugado:/ sonreía, como si aún conservase vida…// (Resuena y quiere estallarme por dentro el corazón…)// entonces una estrella iluminó/ mi noche negra./ Noté una temblorosa, silenciosa lágrima,/ y noté el corazón convertido, al fin,/ en nido de esperanza:// (Resonaba y saltaba mi corazón…)// ¡Adiós! –gritaba-./ ¡Adiós, pobre cuerpecillo!/ ¡Adiós, abuela, hasta el gran día final!

Xabier Lizardi

(música, Antton Valverde)

(Como digo, la traducción, aunque ligeramente arreglada por mí, es la que aparece en el LP de Valverde, que yo he tomado del IV volumen de la obra de Lucini. La letra en vasco la copié de este documento por ser la transcripción exacta del poema; no así la traducción que incluye, que no era demasiada exacta. Sin embargo, sospecho que es la traducción que pudiera haber hecho el mismo Lizardi, siendo un poeta de tendencias clasicistas con una lírica muy floral –y no sería raro: también Gabriel Aresti, más que ofrecer traducciones de sus poemas, daba adaptaciones-; quien prefiera una traducción más libre y poética, y probablemente elaborada por el propio Lizardi, aquí la tiene: http://www.soinumapa.net/wp-content/uploads/2012/04/Soinumapa_Lizardi2.pdf)

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Estampas euskéricas del Apocalipsis (Mosen Bernat, 1545)


 

Durante y tras la tempestad informativa del 2012, muchos fueron los que ofrecieron una recopilación de canciones apocalípticas –la mayoría de ellas, encabezadas por el “The End” de los Doors, y con la mención de honor a “It’s the end of the world” de REM (canción cuya traducción aún se me continúa resistiendo)-; todas ellas eran canciones de rock o pop. Bien, pues yo traigo toda una rareza del género: una canción apocalíptica al viejo estilo católico pre-reforma luterana y contrarreforma y con musicalización folk.

El Juicio Final, según el Beato de FacundusPoco se sabe acerca del sacerdote vasco-francés Bernat Dechepare, o Benart Etxepare, salvo que, en rigor, es el autor del primer libro impreso en lengua vasca, y en dialecto bajo-navarro. Linguae Vasconum Primitiae es un poemario compuesto por poemas muy acordes a su época y al pensamiento devocional de su autor, con la particularidad de basarse más en la lírica popular que en la culta: poemas morales, religiosos, pero también alguno de amor. La temática de sus poemas religiosos –sin ser historiador del arte y la literatura, me atrevería a decir- parecen ser barrocos (el libro fue impreso en 1545), tal es el ejemplo del poema que nos ocupa: “Judizio Jenerala”, “El Juicio Universal”, es un poema sobre el final de los tiempos y el juicio a la humanidad entera. Como podrá observarse, a Dechepare –como sacerdote- le preocupa más el asistir a ese día limpio de toda culpa que las catástrofes que sobrevengan, según la tradición cristiana (basada, sobre todo,  en el Apocalipsis y en alguno de los Evangelios). El texto puede parecer duro, de condena general, pero como todo texto apocalíptico de corte religioso, tiene también una parte consoladora, que es que, así como el castigo está asegurado a los pecadores, también los está la recompensa para los no-pecadores. Más dos cosas muy presentes en la literatura renacentista y barroca: la primera, que, al igual que la muerte, hayas sido lo que hayas sido, hayas tenido lo que hayas tenido, se te juzgará en igualdad de condiciones que a otro cualquiera: en ese sentido, la justicia divina es infalible y óptima, opinan los creyentes, al contrario que la imperfecta, y a veces dudosa, justicia humana. Y, en segundo lugar, hay como una condena a los poderosos, a la vez que se extiende una mano al humilde, cuando en una parte del texto, Dios se dirige a los poderosos condenándolos por no haber socorrido al necesitado. Quizás en parte, tras esta primitiva crítica social, se escondiera su vivencia personal: prisionero en Bearn por apoyar en las guerra de banderizos a Carlos I frente a a la casa de Albret, debió de pensar que estaba preso por culpa de los poderosos, sus juegos y su ingratitud (otro poema suyo habla soterradamente de este hecho).

Oskorri-Mossen BernDechepare fue un gran desconocido, salvo para los estudiosos de la literatura vasca –algo casi inexistente durante la dictadura, pero vivo gracias a la Real Academia de la Lengua Vasca-, así que fue una gran revelación cuando la banda de folk Oskorri publicó en 1977 un disco monográfico con musicalizaciones de muchos de sus poemas, llamado Mosen Bernat Etxepare, que era cerrado, justamente, con esta canción:

Judizio Jenerala

Judizio jeneralaz nola orhit eztira,
bekhatutan bizi dira bethi bere aisira;
egun hartan gal ezkiten, aitzinetik begira,
han orduian eztukegu ehork ere aizina;
harzaz unsa orhitzia zuhurtzia handi da.

Arma! arma! mundu ora judizio handira!
Zeru eta lur oraren kreadore handia
munduiaren jujatzera rigoraski heldu da;
nola gauden aphaindurik batbederak begira.

Manamendu igorten du mundu guzietarik
jende oro bat dakion Josafaten bildurik;
ehon ere ehor ere eskapatu gaberik
zeru eta lur guzia daude ikharaturik.

Erioa manatzen du, ezein falta gaberik
hilak oro dakatzela aitzinera bizirik,
hantik harat eztukela bothererik jagoitik;
mundu oro jarriren da bi lekutan hersirik:
glorian ezpa ifernuian; ezta eskapatzerik.

Manatzen du ifernuia handi eta bortizki
han direnak igor’itzan luzamendu gaberik,
arima eta gorputzetan nahi tuiela ikusi
eta emanen daraiela zer baitute merezi.

Jende honak, onsa pensa juje hunen gainian
nola duien guzietan potestate handia,
erioan, ifernuian, zeru eta lurrian.
Zeren dabil haren kontra, bada, bekhatoria?

Gure artian haur dakusat itsutarzun handia,
nola dugun zerbitzatzen hanbat gure etsaia;
Jangoikoa deskonozi gure salbazalia
eta orok ezagutzen dela bidegabia.

Harren bier emanen du sentenzia pizuia
elgarreki pena diten ifernuko garrian,
sekulako suian eta ezein pausu gabian.
Orok, othoi, onsa pensa zer den irabazia.

Egundano ezta izan, ez izanen jagoitik,
judizio hain handirik ezetare borthitzik;
sortu eta sortzekoak, hilez gero pizturik,
orok hara behar dute eskusatu gaberik.

Anhitz gauza behar dira judizio handian:
jujeak duien potestate parte ororen gainian,
demandantak erran dezan bere kausa egiaz,
baietare defendentak bere defensionia;
porogatu datenian nork dukeien zuzena,
sentenziaz eman dezan jujiak nori beria.

Egun hartan juje date mundu ororen jabia,
baitu ororen gainian potestate handia;
akusari bera date eta konzienzia;
bekhatu oro publikoki ageriko orduian.

Bekhatoren kontra date orduian mundu guzia,
zeren duten ofenditu haien kreazalia;
ordu hartan ixil dauke triste bekhatoria;
orotarik zerraturik daude pausu guziak.

Juje jauna iraturik egonen da gainetik,
irestera aphaindurik ifernuia azpitik,
etsai gaitza akusatzen ezkerreko aldetik,
bekhatuiak eskuinetik minzaturen publiki:
«hire kontra heben gituk, ihaurorrek eginik».
Gaizkienik kontra date konzienza barnetik.

Estaltzeko ez izanen ehon ere lekhurik;
agertzera nork eginen ordu hartan bathirik?
Mundu oro egonen da haien kontra jarririk,
sainduak ere ordu hartan oro egonen ixilik,
jujeak ere ez enzunen ezein ere othoiik;
egun harzaz orhit giten, othoi, hara gaberik.

Non dirate egun hartan hebengo jaun erregiak,
duke, konde, markes, zaldun eta berze jaun nobliak
eta haien armadako gizon sendoen balentiak?
Ordu hartan baliako guti haien potenziak.

Jurista eta theologo, poeta eta doktoriak,
prokurador, adbokatu, juje era notariak?
Ordu hartan ageriko klarki haien maliziak
eta guti baliako kautela eta parleriak.

Aita saindu, kardenalc, aphez eta prelatuiak?
Berez eta ardi oroz eman behar han konduia;
egun hartan handiena izanen da erratuia
eta bardin jujaturen handia eta xipia.

Afer date egun hartan hari apelatzia,
ehon ere eztazagu jaunik bere gainian;
malizia gaitzi zaika eta maite egia.
Elas, othoi, orok egin orai penitenzia,
egun hartan gero eztugun egiteko handia.

Seinaliak jinen dira aitzinetik tristerik;
elementak ebiliren oro tribulaturik,
iguzkia, ilhargia odoletan etzinik,
itxasoa samurturik goiti eta beheiti,
hango arrainak iziturik ebiliren jalgirik.

Eta lurra izigarri oro ikharaturik,
zuhamuiek dakartela odolezko izerdi;
tenpestatez, igortziriz, aire oro samurrik;
mendi eta harri oro elgar zatikaturik;
mundu oro jarriren da suiak arrasaturik.

Juje jaunak manaturen, bera jaugin gaberik,
gauza oro xahu dezan behin suiak lehenik,
Satsu eta kirats oro dohen mundu guzitik;
eta hala jarriren da lur guzia errerik.

Tronpeta da minzaturen mundu guzietarik:
«Hilak oro, jaiki huna zuien hobietarik,
arima eta gorputzetan oro bertan pizturik».
Orok hara behar dugu eskusatu gaberik.

Justu oro iganen da bertan goiti airian
eta egonen eskoinetik jujearen aldean;
bekhatoreak dolorezki sugarrian lurrian,
harik eta danzuteno sentenzia gainian.

Dagoenian jende oro aitzinian bildurik,
jauginen da rigoroski sainduieki zerutik;
Josafaten egonen da airian gora jarririk,
bekhatorer eginen du arrangura handirik;
haren hitzak ezarriren oro erdiraturik.

Hartu nahi zuienian pasione saindua,
haren kontra jin zenian armaturik jendia,
hitz huts batez iziturik egotzi’tu lurrian;
jujatzera dauginian majestate handian,
nola eztu lotsaturen ordu hartan munduia?

Erranen du bekhatorer dolorezki orduian:
«Nizaz etzineten orhit bizi zinetenian;
hanbat ongi nik eginik zuier zuien mendian,
esker hon bat ukhen eztut zuieganik bizian.

Zer ere hon baituzuie, oro dira eniak:
gorputz eta hon guziak, baietare arimak;
zuiendako egin ditut lurra eta zeruiak,
iguzkia, ilhargia eta fruktu guziak.

Suiak bero, hurak xahu, hats hartzeko airia,
ainguruiak zuien goarda, ararteko sainduiak,
zuiegatik ezarri dut gero neure bizia;
hoiegatik orogatik zer da zuien paguia?

Ikhusirik anhitzetan beharrian pobria,
eri, gose, egarria eta buluzkorria,
ene izenian anhitzetan galdeginik limosna,
zuiek ukhen baituzuie hezaz guti ansia.

Bai erhoki konplazitu ene kontra etsaia,
demonio, haragia, baietare munduia.
Orai dela zuiendako maradizionia,
ifernuko suia eta jagoitiko nekia,
eta zuien konpainia demonio guzia».

Ezta anhitz luzaturen exekuzionia,
bertan date irekiren lurra oren berian,
su hareki iretsiren oro bere barnian;
haur izanen bekhatoren undar irabazia.

Elas, nola izanen den heben damu handia,
damu handi, izigarri, remedio gabia,
hanbat jende sekulakoz damnaturen denian.
O jaun huna, zuk gitzazu, othoi, hantik begira.

Beretara itzuliren ditu gero begiak:
«Coazen oro elgarreki, ene adiskidiak,
bethi eta sekulakoz gauden ene glorian,
desir oro konpliturik alegria handian».

Hantik harat ezta izanen bi erretatu baiezi:
damnatuiak ifernuian bethi dolorereki,
salbatuiak Jeinkoareki bethi alegeraki.
Jangoikuak dagiela gure partia hoieki.

Zeruia ezta ebiliren hantik harat jagoitik,
iguzkia egonen da orienten geldirik,
ilhargia okzidenten begiz begi jarririk;
egun honek iraunen du eben eta jagoitik,
alabana ez izanen heben gauza bizirik.

O jaun hona, zu zirade gure kreazalia;
bekhatore bagir’ere, oro gira zuriak;
gure faltaz gal eztadin, othoi, zure egina,
bekhaturik garbitzazu, othoi, gure arimak.

Baldin erideiten bada gutan falta handia,
are duzu handiago zutan pietatia.
Zuretarik giren, othoi, egiguzu grazia;
zure ama anderia dakigula balia.

El Juicio Universal

Como no piensan en el juicio universal,/ viven siempre a placer en pecado./ Tomemos ya precauciones para luego no perdernos,/ pues entonces nadie dispondrá de tiempo./ Denota gran prudencia pensar en ello en serio.// ¡Ea! jEa! Todo el mundo al gran juicio!/ El supremo creador de cielo y tierra/ viene a juzgar con rigor al mundo./ ¡A ver cómo está preparado cada cual!// Emite a todas partes la orden/ de que todos acudan a reunirse en Josafat,/ sin que nadie en ninguna parte se escape./ El cielo y la tierra entera están consternados.// Ordena a la muerte que, sin exceptuar a nadie,/ conduzca a todos los muertos a su presencia vivos./ La muerte no tendrá poder alguno en adelante./ Encerrará a todos en dos recintos:/ en la gloria o en el infierno, sin evasión posible.// Ordena al infierno con energía y rigor/ que envíe sin demora a los que allí se hallan;/ que quiere verlos a todos en cuerpo y alma/ y que Él les dará su merecido.// ¡Buenas gentes! Caed en la cuenta de que este juez/ posee absoluto poder sobre todo,/ sobre muerte, infierno, cielo y tierra./ ¿Por qué entonces el pecador se rebela contra Él?// Observo en nosotros esta gran ceguera:/ servimos a placer a nuestro enemigo/ e ignoramos a Dios nuestro Salvador,/ aun reconociendo todos que es gran injusticia.// Dictará severa sentencia contra ambos, cuerpo y alma:/ que sufran juntos en las llamas del infierno,/ en aquel fuego eterno e incesante./ Meditemos todos qué ganancia nos va en ello.// No ha habido hasta ahora ni habrá jamás/ un juicio tan solemne y tan estricto./ Los nacidos y por nacer, vivos después de muertos,/ todos concurrirán allí sin pretexto posible.// Son varias las condiciones de un juicio solemne:/ que el juez tenga autoridad sobre las partes,/ que el demandante defienda su causa con verdad/ y a su vez el defensor alegue su defensa,/ y que, una vez probado a quién asiste la razón,/ el juez dicte sentencia dando a cada cual lo suyo.// Aquel día el juez será el Señor del mundo,/ que tiene sobre todos un poder soberano./ El acusador será El y además la conciencia./ Aquel día todos los pecados se harán públicos.// Todo el mundo estará en contra del pecador/ por haber ofendido a su creador./ El pecador permanecerá mudo y triste,/ con todos los pasos cerrados por doquier.// El señor juez estará enojado en lo alto;/ debajo el infierno dispuesto a devorarle;/ a la izquierda el demonio acusándole;/ a la derecha los pecados clamando a voces:/ «Nosotros, obra tuya, estamos aquí contra ti»./ La más cruel será la conciencia atacándole desde dentro.// En ninguna parte habrá sitio donde esconderse/ y ¿quién tendrá entonces el valor de comparecer?/ Todo el mundo se pondrá contra ellos;/ aun los santos guardarán silencio en aquella hora/ y el juez tampoco prestará oídos a ruego alguno./ Por favor, pensemos en aquel día antes de ir.// ¿Dónde pararán entonces los señores y reyes de aquí,/ duques, condes, marqueses, caballeros y demás nobles/ y los valerosos héroes de su ejército?/ De poco servirá su poderío en aquella hora.// ¿Y los juristas, teólogos, poetas y doctores,/ procuradores, abogados, jueces y notarios?/ Allí quedará clara constancia de sus enredos/ y sus sutilezas y charlatanería podrán poco.// ¿Y los papas, cardenales, curas y prelados?/ Allí tendrán que dar cuenta de sí y de sus ovejas./ Aquel día aun el más poderoso estará aturdido/ y al grande y al pequeño se juzgará por igual.// Será inútil entonces recurrir contra Él./ No reconoce a ningún señor por encima de Él./ Aborrece el mal y ama la verdad./ ¡Ea! Todo el mundo a hacer penitencia,/ para no vernos aquel día en grave aprieto.// Le precederán fatídicas señales:/ los elementos naturales andarán despavoridos;/ el sol y la luna sumidos en sangre,/ el mar subiendo y bajando alborotado/ y los peces espantados saliendo del mar.// Y la tierra temblará con continuas sacudidas,/ mientras los árboles destilan una savia de sangre,/ la atmósfera agitada por tempestades y truenos,/ los montes y las peñas entrechocarán en pedazos/ y todo el mundo quedará arrasado por el fuego.// El señor juez, antes de comparecer, ordenará/ que primero el fuego purifique todo de una vez,/ que desaparezca del mundo toda impureza e inmundicia,/ y así toda la tierra arderá.// Se escuchará por doquier la voz de la trompeta:/ «¡Muertos todos! Surgid de vuestras tumbas y venid,/ resucitando al punto en cuerpo y alma»./ y todos, sin excusa alguna, habremos de acudir allá.// Los justos se alzarán al punto por los aires/ y se colocarán a la derecha del juez;/ los pecadores seguirán tristes en la tierra llameante/ hasta tanto escuchen su sentencia.// Y cuando todos estén congregados ante Él,/ emergerá del cielo con los santos, lleno de rigor;/ se sentará en Josafat en lo alto del aire/ y recriminará duramente a los pecadores,/ dejando a todos consternados con sus palabras.// Cuando quiso emprender la sagrada Pasión/ y el tropel de gente armada salió a su encuentro,/ los derribó en tierra con sólo una palabra./ y cuando venga a juzgarnos con gran majestad,/ ¿cómo no dejará sonrojado al mundo?// Increpará dolorido a los pecadores:/ «¡Qué poco os acordasteis de mí en vida!/ Pese a haberos dispensado en vida tantos favores,/ no obtuve de vosotros la más mínima gratitud.// Cuanto tenéis de bueno, me lo debéis a mí;/ el cuerpo con sus facultades y el alma./ Creé para vosotros el cielo y la tierra,/ el sol, la luna y todos los frutos,// el fuego que calienta, el agua que limpia,/ el aire que respiráis, los ángeles de guarda,/ los santos intercesores. Finalmente di la vida/ por vosotros. ¿Cuál ha sido a cambio vuestro pago?// Éste: al ver tantas veces en necesidad al pobre,/ enfermo, hambriento, sediento y desnudo,/ que os pedía limosna en mi nombre,/ no os preocupasteis lo más mínimo de él,// Y en cambio complacisteis locamente a mi enemigo,/ al demonio, a la carne y al mundo./ Caiga ahora sobre vosotros la maldición,/ el fuego del infierno y el castigo eterno,/ y sean vuestra compañía todos los demonios».// No se hará esperar mucho la ejecución./ Al punto, en el mismo instante se hendirá la tierra/ y el fuego devorará todo en sus entrañas./ Éste será el último negocio de los pecadores.// ¡Ay! ¡Qué gran pesar sentirán entonces,/ pesar inmenso, terrible, irremediable,/ cuando tantos y tantos se condenen para siempre!/ ¡Buen Señor! ¡Guárdanos, por favor, de tanta pena!// A continuación volverá la vista a los suyos:/ «Vamos todos juntos, amigos míos,/ a vivir siempre y eternamente en la gloria/ en gran alegría, colmado todo deseo».// A partir de aquí no habrá sino dos reinos:/ el de los condenados penando siempre en el infierno,/ el de los justos, alegres siempre con Dios./ Que Dios nos haga copartícipes suyos.// El cielo no se estremecerá nunca más,/ el sol permanecerá quieto en oriente/ y la luna frente por frente en occidente./ Este día durará desde entonces hasta siempre,/ aunque aquí no habrá ser alguno viviente.// ¡Buen Señor! Tú eres nuestro Creador./ Aunque pecadores, somos tuyos por entero./ Para que por culpa nuestra no se malogre tu obra,/ por favor, limpia de pecado nuestras almas.// Y si en nosotros anida una enorme culpa,/ tu misericordia aún la supera con mucho./ Danos, por favor, la gracia de ser de los tuyos./ ¡Que tu Señora Madre nos asista!

Bernat Dechepare

Letra y traducción (Patxi Altuna) extraídos del libro completo:

http://www.euskaltzaindia.net/dok/iker_jagon_tegiak/13964.pdf

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