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18 de Maig a La Villa


 Como dije ayer, tal día como hoy, hace 40 años, Raimon ofreció un recital en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Madrid (hoy en día, Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid) organizado por el Sindicato Democrático de Estudiantes, especialmente por Arturo Mora Sanz, ya fallecido (y en el que además participó mi buen amigo Antonio Gómez, amigo y maestro). La recaudación se destinaría a los obreros en huelga de la empresa de transporte Pegaso y, lo que sobrara, a un fin común. A pesar de haber sido legalizado, los grises irrumpieron a caballo en la facultad disolviendo al público violentamente. Los disturbios se achacan al público, pero sobre todo al cantante valenciano, al que se le cierran las puertas de Madrid durante doce años. El recital estaba siendo grabado, pero en el momento de que la policía irrumpiera en la facultad, el técnico de sonido tuvo un acceso de miedo y destruyó la grabación, aunque quedan algunas imágenes.

No obstante, a pesar de la prohibición resultante, Raimon quedó profundamente tocado por el ambiente del recital, y quiso reflejarlo en una de sus canciones más solidarias.

Tal y como lo refleja al presentarla ante el público del Campus de Bellaterra, la canción intenta reflejar el ambiente de aquel recital, que le tocó profundamente, y lo tituló "18 de Maig a la Villa"; porque el recital fue el 18 de Mayo, y "a la Villa" porque a Madrid la llaman también La Villa:

 

Raimon__La_voz_de_un_Pueblo

 18 de Maig a la "Villa"

 

I la ciutat era jove,
aquell 18 de maig.
Sí, la ciutat era jove,
aquell 18 de maig
que no oblidaré mai.
Per unes quantes hores
ens vàrem sentir lliures,
i qui ha sentit la llibertat
té més forces per viure.
De ben lluny, de ben lluny,
arribaven totes les esperances,
i semblaven noves,
acabades d’estrenar:
de ben lluny les portàvem.
Per unes quantes hores
ens vàrem sentir lliures,
i qui ha sentit la llibertat
té més forces per viure.
Una vella esperança
trobava la veu
en el cos de milers de joves
que cantaven i que lluiten.
No l’oblidaré mai,
no l’oblidaré mai,
aquell 18 de maig,
no l’oblidaré mai,
aquell 18 de maig
a Madrid.

 

 

18 de Mayo en la "Villa"

Y la ciudad era joven/ aquel 18 de mayo./ Sí, la ciudad era joven,/ aquel 18 de mayo/ que no olvidaré nunca./ Por unas cuantas horas/ nos sentimos libres,/ y el que ha sentido la libertad/ tiene más fuerzas para vivir./ De muy lejos, de muy lejos,/ llegaban todas las esperanzas,/ y parecían nuevas,/ recién estrenadas:/ de muy lejos las traíamos./ Por unas cuantas horas/ nos sentimos libres,/ y el que ha sentido la libertad/ tiene más fuerzas para vivir./ Una vieja esperanza/ encontraba voz/ en el cuerpo de miles de jóvenes/ que cantaban y que luchan./ No lo olvidaré nunca,/ no lo olvidaré nunca,/ aquel 18 de mayo,/ no lo olvidaré nunca,/ aquel 18 de mayo/ en Madrid.

Raimon

I la ciutat era jove aquell 18 de Maig…


Mañana hará 40 años del mítico y épico recital que Raimon dio en la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Madrid (hoy, Facultad de Geografía e Historia de la universidad Complutense).
Las movilizaciones estudiantiles habían comenzado incluso antes que las más famosas de Francia, y en ese ambiente revuelto es en el que Raimon es invitado a dar un recital. Para 1968, Raimon, que había sido prohibido en televisión, acumulaba ya una buena colección de canciones “no radiables”, había sido prohibido ya en numerosas ciudades y provincias, e incluso había protagonizado un pequeño escándalo por cantar en catalán en el festival de la Canción Mediterránea, ya era realmente un símbolo para la juventud inconformista. Más adelante lo sería también de la clase obrera.
Nunca me he parado a analizar minuciosamente a Raimon, creo que podría hacerlo ahora. Mucha gente se sintió representada en sus  ardientes letras, propias o de poetas tan grandes como Salvador Espriu. Las canciones de Raimon, decían sus detractores, eran políticas: muchos le pusieron como el blanco de sus cuchillos contra una juventud descontenta, llegaron a decir que tenía un Mercedes (cosa absurda, pues Raimon confesaba no saber conducir), decían que no entendían de qué se quejaba (con la “paz” y el “bienestar” que había bajo el cetro de acero del caudillo). Pero no era verdad: en las canciones de Raimon había más que política; sus canciones hablaban sobre el amor, sobre la amistad, sobre la solidaridad, sobre el miedo (tema central éste en sus canciones).
Desde la grabación de sus primeras canciones, “Som”, “La pedra”, “A colps”, “Diguem no”, “Al vent”…, el público contestatario las tomó como himnos personales y colectivos, supieran o no catalán. Y es que hay algo importante que decir sobre Raimon: Raimon canta en catalán, o en valenciano; Raimon, en un sentido positivo y no excluyente, es un regionalista (como yo, que soy regionalista por Extremadura, por León y por Madrid), pero Raimon ante todo es un hombre solidario: con este acto de Madrid demostró que él era el primero en cuestionar esa estúpida (y falsa) rivalidad entre Madrid y Barcelona, entre el catalán y el castellano; cantó en Madrid, en Euskadi, en Galicia…, entregándose del todo a su público, aprendiendo a chapurrear el catalán para seguirle. Y en
cada sitio donde cantaba nacían flores: Canción del Pueblo, Ez dok Amairu, Voces Ceibes… De entre aquellos a los que deslumbró encontramos a Benedicto, a Adolfo Celdrán, a Mikel Laboa.
El recital en sí fue permitido, y reunió a centenares de personas. Lo recaudado iba a ir al fondo de los obreros en huelga de Pegaso, y lo que sobrara a alguna causa común. Fue organizado por el Sindicato Democrático de Estudiantes (SDEU) -entre los que se encontraba mi buen y nunca bien ponderado amigo Antonio Gómez-, muy especialmente por Arturo Mora Sanz (ya fallecido) y al que Raimon intentó buscar en su regreso a Madrid 8 años después durante su famoso recital.
El recital, en principio, iba a acabar con todo el público cantando la Internacional, aunque nadie se la supiera; pero los grises irrumpieron y no se pudo acabar. Los incidentes provocaron que a Raimon se le prohibiera actuar en Madrid. Ocho años después podría regresar dando un gigántesco recital en el Pabellón de Deportes del Real Madrid.
 

De todos aquellos que asistieron al recital que hoy siguen vivos, algunos permanecen incorruptibles o han mejorado en sus concepciones: ante ellos yo me quito el sombrero; otros cuentan historias desde sus despachos con sus sueldos enormes, lo cual no es un pecado, pero sí el no sentirlo de verdad y limitarlo todo al folklorismo; y otros no quieren oír nada al respecto. Por suerte, para ti y para mí, siempre nos ha quedado Raimon con su poderosa voz y su prodigiosa poesía.

Este jueves se repetirá el recital: por desgracia, a pesar de que de manera paralela intenté moverme para conseguir que el rectorado le trajera, mientras ellos ya lo habían decidido, de haber esperado todo el año para ir, por culpa de “circunstancias curiosas de la vida” de esas que no puedes controlar ni imaginar (que se acabaran las invitaciones) no voy a poder asistir, lo cual me llena de una frustración horrible de la que hablaré prontamente. Mientras tanto:

BENVINGUT A LA TEVA CASA, RAIMON!

 

Manifiesto


Título
Manifiesto
Intérprete
Pedro Faura

  1. Puño en alto (UPA Madrid-Pedro Faura)
  2. Manifiesto (Alfonso Sastre-Pedro Faura)
  3. Rosario dinamitera (Miguel Hernández-P. Faura)
  4. Los monarco-fascistas (UPA Alemania)
  5. De madrugada (Pedro Faura)
  6. Jornaleros (M. Hernández-P. Faura)
  7. Poesía del 1º de Mayo (UPA Madrid-Carlos Ariza)
  8. Nana del campesino grande (P. Faura-Luisa C)
  9. Juan Carlos (Popular-Pedro Faura)
  10. Canción del esposo soldado (M. Hernández-P. Faura)
  11. Carabanchel (P. Faura)
  12. La ley (José Hernández-P. Faura)
  13. Tú vencerás (P. Faura)

1976

Comentario: Manifiesto es el primero de dos discos que Bernardo Fuster, miembro fundador del grupo de folk urbano Suburbano, grabó con el pseudónimo de Pedro Faura en los días en que pertenecía al FRAP (Frente Revolucionario Antifascita Patriótico, fundado por el ministro socialista de la II República Álvarez del Vayo en los años 40). El disco en sí es íntegramente político: no hay más que fijarse en la portada, extremadamente provocativa para sus días. Por supuesto, el disco fue grabado en Alemania, pero muchos aficionados suspiraban por tenerlo y se devanían los sesos pensando en cómo pasar el disco por la frontera. Aunque la única referencia al hecho es un discurso que se puede escuchar al final de la última canción, el disco, como tantos otros de su época, surgió para reivindicar a los tres miembros del FRAP que fueron fusilados en Septiembre de 1975. Como decimos, el disco es íntegramente político: aquí sí podemos hablar de canción protesta y política; sin embargo, escapa de la tónica general de las obras demasiados politizadas, lo cuál le hace sumamente interesante incluso para hoy. Pedro musica tres canciones del período de guerra de Miguel Hernández; quizás sea también uno de los pocos cantautores que ha cantado tan ferozmente contra la figura del actual rey de España, y entonces sucesor del generalísimo, y sus seguidores; Faura canta a los presos, a los obreros y a los campesinos. Podemos decir que Pedro Faura canta por, para y, por otra parte, contra. Y nadie duda en decir que la mejor canción del disco es "Manifiesto", sobre una letra del autor Alfonso Sastre, autor teatral y activista político. En definitiva, Manifiesto es un gran disco, pero no es apto para aquellos que prefieren separar política de arte. Para mí, ahí está como testimonio fiel de unos días que ojalá no vuelvan nunca.

 

Las puertas de Madrid


Como La zamarra está en pie de guerra por Madrid, ofrezco hoy una soberbia canción de batalla compuesta por el inolvidable e inmortal Miguel Hernández, porque a la ciudad que me vio nacer la está destrozando: la dejan sin árboles, sin monumentos, sin río: un río al que todos hemos matado. Ojalá el sol de los comuneros vuelva a lucir en la Puerta del Sol.



LAS PUERTAS DE MADRID

Texto:
Miguel Hernández
Música: Lan Adomian

Las Puertas
son del cíelo,
las puertas de Madrid.
Cerradas por el pueblo
nadie las puede abrir.
Cerradas por el pueblo
nadie las puede abrir.

El pueblo
está en las puertas
como una hiriente llave,
la tierra a la cintura
y a un lado el Manzanares;
la tierra a la cintura
y a un lado el Manzanares.

¡Ay
río Manzanares,
sin otro manzanar
que un pueblo que te hace
tan grande como el mar!
Que un pueblo que te hace
tan grande como el mar.

Esto con BARRANCO no pasaba


Ayer me quedé tirado en la estación de Alto de Extremadura, sin ninguna posibilidad de avanzar hasta que subsanaran el lío. Hoy he visto una nota que han colocado los trabajadores de Metro, informando de que estos sucesos están pasando por la falta de presupuesto para manteninimiento en toda la red. Yo les creo, de hecho ya me contaron un rumor, que no voy a difundir por ahora, por el cual me enteraba que la Consejería de Transportes (sí, ahí donde trabaja la señora esa que dice que los viajeros no nos homogeneizamos en el metro) lapidó estúpidamente, a lo Homer Simpson, el presupuesto de un año… Hasta ahí puedo leer, pero este rumor va cobrando fuerza: ojalá se le hinchen las pelotas a los trabajadores de Metro y lo larguen.
Pero, entonces, ¿de dónde caraja sacan dinero para abrir nuevas estaciones día sí y día también?
Definiticamente:
CON BARRANCO ESTO NO PASABA
 
QUE VUELVA DON
ENRIQUE
TIERNO
GALVÁN

Historia de la canción de autor: los inicios; Nueva canción castellana y Canción del Pueblo


La Nova Cançó supuso el 1er intento serio de canción popular (en sentido estricto) y poesía. Si bien, al principio, el gobierno no les tuviera una seria consideración y pensaban de ellos como grupos folklóricos, esto empieza a cambiar debido 1º a la popularidad de Raimon, que recorre toda la geografía española y el extranjero (nos representa en el 1er Festival de la Canción Protesta en La Habana, en 1967) y, 2º a la creciente popularidad de Joan Manuel Serrat, incluso en catalán. Esto lleva a músicos y poetas de otras regiones a seguir el ejemplo.

La palabra “Nueva Canción” (término genérico por ahora para todos los
géneros en cualquier lengua) designa, no un renacimiento de un movimiento anterior, como se suele usar “nuevo” respecto a un movimiento o suceso, sino algo totalmente novedoso, por un lado, inédito en nuestro país y en nuestras lenguas; pero, por otro lado, representa la renovación de la música popular (del pueblo, no música pop) mediante unos estilos novedosos… Claro que he de dejar constancia de que esto son elucubraciones mías, que puedo estar equivocado o no, o al menos tener razón respecto a la Nova Cançó, pues algunos críticos afirman que denominaciones como Nueva canción castellana, Nova
canción galega, Euskal kanta berria, y otras denominaciones por el estilo
fueron inventos de las discográficas para reproducir el éxito de los
cantautores catalanes (se apoyan en que el sello Edigsa, que distribuía los trabajos de los catalanes, empezó a distribuir también a los vascos y a los gallegos mediante sucursales).

Como la historia de este género no es homogénea, hemos de verlo, aunque sea al principio, por regiones y por colectivos, como hice con la Nova cançó.

Nueva canción castellana

Esta definición se refiere casi exclusivamente a la actividad poético-musical madrileña, aunque signifique nueva canción en lengua castellana. En esta denominación entró gente tal como los precursores en castellano Jesús Munárriz y Ricardo Cantalapiedra, más Luis Eduardo Aute, la Massiel de después de Eurovisión (con los textos de Munárriz, Aute y Moncho Alpuente), Rosa y Julia León, Patxi Andión, Aguaviva, Almas Humildes, Moncho Alpuente y sus proyectos encarnados en los grupos Las Madres del Cordero y Desde Santurce a Bilbao Blues Band…

Pero el gran movimiento de la Nueva canción castellana fue el colectivo Canción del Pueblo, fundado y formado por cantautores de la talla de Adolfo Celdrán, Elisa Serna, Hilario Camacho, Cachas, Luis Leal… Su ideólogo es el músico y etnólogo Antonio Gómez. Su
motivación era similar a la de los Jutges catalanes: difusión y oposición:
difundir la poesía en castellano y oponerse al régimen. De ellos les
diferencia, por ejemplo, que no entran en el debate del folklore: se acepta sin más y se practica o no. Después de todo, la Nueva canción carece de la seña de identidad de oposición por excelencia: una lengua no oficial (entonces). Su bautismo de fuego el recital en el instituto Ramiro de Maeztu de Madrid: aquel fue su acto inaugural.

Algunos autores cometieron el error de, al tratar sobre la Nueva canción castellana, hacer una diferencia entre ésta y el colectivo Canción del Pueblo basándose en un medidor de “compromiso” y protesta (esa información la recojo de Crónica de los silencios rotos de González Lucini). Para el autor de La Nueva canción castellana (no recuerdo su nombre) Canción del Pueblo era mucho más comprometido políticamente que la Nueva canción, quienes se dedicaban más a narrar historias cotidianas y filosóficas más personales. Este extremo -como todas las generalizaciones por general- no es cierto del todo si lo llevamos a la práctica: Hilario Camacho practica la poesía cotidiana y el elemento político está casi totalmente ausente en su obra, y, por el contrario, Patxi Andión hace una suerte de combinar ambas tendencias, teniendo un fuerte componente político. No sé muy bien si la cosa va de protesta suave y protesta dura, si es que tal diferencia existe.

Durante esos años, llegarían a Madrid otros elementos interesantes como el asturiano Víctor Manuel, comenzando como un cantautor de canciones populares asturianas costumbristas podríamos decir, el extremeño Pablo Guerrero, con una poesía tierna, humana y combativa a la vez, y el también extremeño, residente en Vallecas, Luis Pastor: la voz del barrio.

 

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