Posts Tagged ‘maquis’

Lamento partisano


marlyMuy poca gente sabe que este clásico de Leonard Cohen hunde sus raíces en una verdadera canción de la resistencia francesa, aunque el gran Cohen siempre ha referenciado este hecho. Anna Marly era una cantante y compositora francesa, de origen ruso, que, como muchos otros franceses, vivía en Inglaterra al principio de la II Guerra Mundial, en donde la resistencia se estaba reuniendo en torno al general Charles De Gaulle; allí conoce a un escritor y periodista, Emmanuel d’Astier de la Vigerie, fundador del diario Libération y conocido como “Bernard” en la Resistencia francesa. Juntos elaborarían una canción en 1943, compuesta por Marly y escrita por D’Astier que, al retransmitirse a través del programa de la BBC “Honneur et Patrie”, programa dirigido a la Francia ocupada, se convirtió en uno de los himnos favoritos de la Résistance.

Complainte du Partisan

Les Allemands étaient chez moi
On m’a dit résigne toi
Mais je n’ai pas pu
Et j’ai repris mon arme.

Personne ne m’a demandé
D’où je viens et où je vais
Vous qui le savez
Effacez mon passage.

J’ai changé cent fois de nom
J’ai perdu femme et enfants
Mais j’ai tant d’amis
Et j’ai la France entière.

Un vieil homme dans un grenier
Pour la nuit nous a cachés
Les Allemands l’ont pris
Il est mort sans surprise.

Hier encore nous étions trois
Il ne reste plus que moi
Et je tourne en rond
Dans la prison des frontières.

Le vent souffle sur les tombes
La liberté reviendra
On nous oubliera
Nous rentrerons dans l’ombre.

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?id=2831&lang=it

Lamento del partisano

Los alemanes fueron a mi casa/ me han dicho resígnate/ Pero no he podido/ y he retomado mi arma.// Nadie me ha preguntado/ de dónde vengo y a dónde voy/ Vosotros que lo sabéis/ borrar mi paso.// He cambiado cien veces de nombre/ he perdido mujer e hijos/ pero tengo muchos amigos/ y tengo toda Francia.// Un hombre viejo en un granero/ por la noche nos ha escondido/ Los alemanes lo han apresado/ Ha muerto sin sorpresa.// Ayer todavía éramos tres/ No quedamos más que yo/ y me doy la vuelta/ a la prisión de las fronteras.// El viento sopla sobre las tumbas/ La libertad volverá/ Se nos olvidará/ Volveremos a la sombra.

Emmanuel d’Astier – Anna Marly


chantpartisansY un pequeño excurso, para no confundir ambas canciones. No fue la única canción que Anna Marly hizo dedicada a los partisanos y a la Resistencia. Otra fue “Chant des partisans”, con las letras del político y escritor Maurice Druon y su sobrino Joseph Kessel, aventurero y novelista francés, que adaptaron la original en ruso de Marly. También fue retransmitida por el mismo programa de radio; además, los aviadores ingleses lanzaban –supongo- los discos sobre la Francia ocupada, y el silbido de su melodía se convirtió en el santo y seña de la Resistencia.

Le chant des partisans

Ami, entends-tu le vol noir des corbeaux sur nos plaines?
Ami, entends-tu les cris sourds du pays qu’on enchaîne?
Ohé, partisans, ouvriers et paysans, c’est l’alarme.
Ce soir l’ennemi connaîtra le prix du sang et les larmes.

Montez de la mine, descendez des collines, camarades!
Sortez de la paille les fusils, la mitraille, les grenades.
Ohé, les tueurs, à la balle et au couteau, tuez vite!
Ohé, saboteur, attention à ton fardeau: dynamite…

C’est nous qui brisons les barreaux des prisons pour nos frères.
La haine à nos trousses et la faim qui nous pousse la misère.
Il y a des pays où les gens au creux de lits font des rêves.
Ici, nous, vois-tu, nous on marche et nous on tue, nous on crève.

Ici chacun sait ce qu’il veut, ce qui’il fait quand il passe.
Ami, si tu tombes un ami sort de l’ombre à ta place.
Demain du sang noir sèchera au grand soleil sur les routes.
Chantez, compagnons, dans la nuit la Liberté nous écoute.

Ami, entends-tu ces cris sourds du pays qu’on enchaîne?
Ami, entends-tu le vol noir des corbeaux sur nos plaines?
Oh oh oh oh oh oh oh oh oh oh oh oh oh oh oh oh…

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?id=706&lang=it

El canto de los partisanos

Logo de la Resistencia: la cruz emblema de la Francia Libre y la efigie de Jean Moulin, mártir de la resistencia francesaAmigo, ¿oyes el vuelo negro de los cuervos sobre nuestros llanos?/ Amigo, ¿oyes los gritos sordos del país que ha sido encadenado?/ ¡Eh!, partisanos, obreros y campesinos, alarma./ Esta tarde el enemigo conocerá el precio de la sangre y las lágrimas.// ¡Salid de la mina, bajad de las colinas, camaradas!/ Sacad de la paja los fusiles, la metralleta, las granadas./ ¡Eh!, los asesinos, con la bala y con el cuchillo, ¡matad rápido!/ ¡Eh!, saboteador, cuidado con tu carga: dinamita…// Somos nosotros quienes rompemos los barrotes de las prisiones por nuestros hermanos./ La herramienta en nuestros estuches y el hambre que nos pone la miseria./ Hay países donde la gente en el hueco de la cama tienen sueños./ Aquí, nosotros, vednos, marchamos y matamos, nos morimos.// Aquí todos dicen lo que quieren, lo que hace falta cuando pasa./ Amigo, si caes, un amigo sale de la sombra en tu lugar./ Mañana la sangre negra se secará al gran sol sobre los caminos./ Cantad, compañeros, en la noche la Libertad escuchamos.// Amigo, ¿oyes el vuelo negro de los cuervos sobre nuestros llanos?/ Amigo, ¿oyes los gritos sordos del país que ha sido encadenado?/ Oh oh…

Maurice Druon et Joseph Kessel

Musique: Anna Marly

Alcanzó gran popularidad en la voz del gran chansonnier Yves Montand


Pero volvamos a la canción del principio… El compositor Hy Zaret hizo una adaptación de la letra para la famosa colección de canciones revolucionarias del gran folklorista Alan Lomax People’s Songbook (Cancionero del Pueblo), editado en 1948. Y así, un joven judío canadiense conoció la canción de labios de un amigo:

«Aprendí ésta de un amigo cuando yo tenía 15. Él tenía 17. Su padre era un sindicalista. Trabajaba en un campo en Ste. Marguerite, Quebec. La cantábamos juntos todas las mañanas siguiendo El Cancionero del Pueblo de principio a fin. Desarrollé la curiosa idea de que los nazis fueron derrotados por la música.»

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?lang=it&id=29

(La traducción es mía)

Aquel joven era Leonard Cohen, obviamente, y su versión fue incluida en el disco Songs from a room (1969). De esta manera, Cohen rescató una canción histórica, dándole la popularidad a un tema que había quedado reservado a historiadores y revolucionarios:

The Partisan (Song of the French Partisanos)

When they poured across the border
I was cautioned to surrender,
This I could not do;
I took my gun and vanished.

I have changed my name so often,
I have lost my wife and children
but I have many friends,
and some of them are with me.

An old woman gave us shelter,
Kept us hidden in the garret,
Then the soldiers came;
She died without a whisper.

There were three of us this morning
I’m the only one this evening
but I must go on;
the frontiers are my prison.

Oh, the wind, the wind is blowing,
Through the graves the wind is blowing,
Freedom soon will come;
Then we’ll come from the shadow.

Les Allemands étaient chez moi,
Ils me dirent, "Resigne-toi",
Mais je n’ai pas peur;
J’ai repris mon arme.

J’ai changé cent fois de nom,
J’ai perdu femme et enfants
Mais j’ai tant d’amis,
J’ai la France entière.

Un vieil homme dans un grenier
Pour la nuit nous a caché,
Les Allemands l’ont pris;
Il est mort sans surprise.

Oh, the wind, the wind is blowing,
Through the graves the wind is blowing,
Freedom soon will come;
Then we’ll come from the shadow.

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?lang=it&id=29

El partisano (Canción de los partisanos franceses)

Cuando cruzaron en masa la frontera/ se me advirtió rendirme,/ eso no lo podía hacer;/ cogí mi arma y desaparecí.// He cambiado de nombre muy a menudo,/ he perdido a mi esposa y a mis hijos/ pero tengo muchos amigos,/ y algunos de ellos están conmigo.// Una anciana nos dio refugio,/ nos tuvo escondidos en el desván,/ entonces vinieron los soldados;/ murió sin un susurro.// Éramos tres esta mañana/ Soy el único esta noche/ pero debo continuar;/ las fronteras son mi prisión.// Oh, el viento, el viento sopla,/ a través de las tumbas el viento sopla,/ la libertad pronto llegará;/ entonces vendremos de la sombra…// [las estrofas en francés son las de la original de Anna Marly]

Pero Cohen no se limitó a la mera interpretación: en ocasiones la daba un significado actual, como fue en esta ocasión, en la que con la balada de los partisanos quiso rendir homenaje a los cuatro estudiantes asesinados en la universidad de Kent State por las fuerzas del gobierno de los Estados Unidos:

Esta canción se llama “The Partisan”. Cuando digo en la canción “Los alemanes cruzaron en masa las fronteras… entonces los alemanes llegaron…” No quiero decir realmente los alemanes, ya sabéis. Y cuando digo en la canción “Cogí mi arma y desaparecí” no quiero decir realmente que cogí mi arma y desaparecí. Nada de lo que digo en la canción tiene significado real. Pero debe haber algo de verdad en eso, e intentaré establecerlo cada momento. Me gustaría dedicar esta canción al recuerdo de los cuatro estudiantes…

(De la misma página, la traducción es mía)

Con variaciones en las letras (que se pueden observar en los mismos enlaces), hicieron versiones de la canción también, bien inspirándose en la de Cohen, en la adaptación de Zaret, o en la original directamente, Buffy Sainte Mary:

Y Joan Baez, que incluía una traducción de la estrofa “Oh, el viento, el viento sopla,/ a través de las tumbas el viento sopla,/ la libertad pronto llegará;/ entonces vendremos de la sombra” al griego, en homenaje a la resistencia contra la dictadura de los Coroneles en Grecia, entre ellos la actriz, cantante y activista Melína Merkoúri:

Τους ανέμους, οι ανεμοι φυσούν
ανάμεσα στα μνήματα οι ανέμοι φυσούν
αργά η Ελευθερία θα ‘ρθη!
Τότε κι εμείς απ’τη σκιά μέσα θα’ ρθούμε.

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?lang=it&id=2831#agg16567

Fuentes:

Básicamente, la mayoría de los textos han sido tomados de nuestra página amica e sorella Canzoni contro la guerra. La información, desde la wikipedia, y luego otros enlaces:

http://www.leonardcohensite.com/partisaneng.htm

http://www.histoiredefrance-chansons.com/index.php?param1=mil342.php

La situación de España


El asesino La dictadura instaurada tras la guerra civil pasó, tras la II Guerra Mundial, del fascismo al totalitarismo a secas en los 50, y en los 60 al populismo: el general estaba ahí por el bien del pueblo español, y el pueblo quería que estuviera.
La cultura estaba herida de gravedad: tras la guerra, los más importantes pensadores, literatos, poetas, científicos, huyeron, no sólo por divergencias ideológicas con el régimen, sino porque el nacional-catolicismo castraba todo desarrollo intelectual y científico que no tuviera relación con el catequismo o con el "imperio español", es decir, la idea de España como nación elegida para ser la porta-estandarte de la fe. Otros tantos hombres de razón fueron represaliados. A partir de entonces, los nombres de Miguel Hernández, Lorca, Rafael Alberti, León Felipe, Castelao, Quart, Antonio Machado, quedaron marcados de tal manera que no pudieran ser pronunciados sin un fin ideológico.

http://www.pueblos-espana.org/ La cultura popular había quedado también secuestrada: la labor de la Sección Femenina de Falange consiguió que la cultura de todas las regiones de España fueran el símbolo de los ideales falangistas y nacional-catolicistas: el folklore secuestrado, pero eso no fue lo más grave; las otras lenguas del país quedaron marginadas al rango de lenguas folklóricas, atadas a una región y resultado del desarrollo del latín al castellano (excepto el euskera), y todas ellas signo de ruralismo y de atraso cultural, en vez de ser la expresión de un pueblo o -sin querer abrir aquí un debate, sino fijándome en el significado estricto de la palabra- una nación. Frente a la creencia popular, a veces demasiado exagerada por ciertos nacionalismos, el franquismo oficial no prohibió del todo las lenguas hoy cooficiales, sino parcialmente: lo que hizo fue desterrarlas del ámbito público al ámbito privado: estaba prohibido la codificación de una administración en exiliados buenos aires.jpg cualquier lengua que no fuera el castellano, así como su prohibición en la enseñanza. Se permitía, no obstante, en el ámbito privado, familiar, y en las manifestaciones culturales y literarias: en realidad, lo importante no era cómo estaba escrito, sino lo que se decía y lo que se escribía, fuera en vasco, en gallego, en catalán o en castellano. La base para comprender esto hay que buscarla en la base ideológica del franquismo ortodoxo y oficial: el régimen decidió respetar lo que consideraban "peculiaridades regionales españolas", que viene a decir que eran las manifestaciones, más o menos perfectas, de algo así como un espíritu español absoluto. Pero, por supuesto, el régimen nunca habló, ni lo hubiera permitido, admitir el término "nacionalidades".

emigrantes_gallegos_0.jpg Se empiezan a desarrollar hacia los 50, aparte de los grupos guerrilleros, los grupos de oposición política-intelectual. Alguien definió a la sociedad de entonces como "cultura de la resistencia", o incluso de la oposición al régimen y a la sociedad y cultura que había conformado tras la guerra: no se trataba sólo de la oposición política, sino también vital, de reafirmación personal, de la gente común, especialmente de la sociedad. Esta cultura de la resistencia englobaba a diversos sectores: el pueblo, por supuesto, tanto los que habían vivido la guerra como los que no; los parados, los emigrados, los exiliados, los comunistas, los anarquistas, los socialistas, los cristianos de base, los curas conciliares, los artistas en general: pintores, escritores, pensadores, poetas, fotógrafos, escultores, cantantes…; los sindicatos de clase ilegales, los grupos armados, la oposición política de toda ideología, el gobierno republicano en el exilio… Todos ellos, a su manera, tenían sus formas, conscientes o inconscientes, de oposición al régimen, cosa que no era muy difícil, pues en palabras de Adolfo Celdrán, uno de los mejores cantautores en lengua castellana y miembro de Canción del Pueblo, sencillamente "ser feliz era ya una manera de oponerse al franquismo".emigrantes.jpg

La Generación poética de los 50 es el ejemplo de una nueva serie de creadores anti-franquistas, opuestos al sistema con su poesía, que empezó a ser conocida como testimonial: Hierro, de Otero, Celaya, Gil de Biedma… y luego también Gloria Fuertes, Goytiosolo, Barral… Es entonces cuando se empiezan a reivindicar a los poetas republicanos, prohibidos, enmudecidos, además de reivindicar una realidad muy diferente de la que el régimen nos vendía: un país pobre, descontento, furioso, de represaliados, silenciados, exiliados, parados y emigrantes. En los años 50, España era "una", a la fuerza, pero no grande, España nunca fue grande, y menos aun libre en aquel entonces; o sí era libre: libre para nadie.

Concha Piquer El gran invento socio-musical del franquismo fue lo que los críticos llamaron el nacional-flamenquismo, que fue el signo de identidad de la cultura rancia franquista. El secuestro folklórico hirió a muchas de estas manifestaciones, pero, con el invento del turismo, con el lema "Spain is different" del ministro Fraga, hubo uno especialmente que quedó muy tocado. Con fines romántico-turísticos, la maquinaria cultural del régimen (abandonando el cine patriotero de los primeros 50) comienza a tomar una versión grotesca y fantasmagórica del folklore andaluz y de la copla. Los cines se llenan de grandes producciones hispaCuriosa imagen de Concha Piquerno-francesas, con pulcros gitanos que ríen y cantan, jornaleros y mineros andaluces, vestidos con elegantes trajes de faena, que iban alegres cantando al tajo, cosa que no respondía a otra cosa más que al ideario falangista. La radio y la televisión se llenan de cantantes y cantaores horrendos, luciendo la bata de cola, para solaz de señoritos andaluces y turistas desinformados, contra lo que se rebelarían, reivindicando su herencia cultural maltratada, el Nuevo  Flamenco y el movimiento Manifiesto Canción del Sur. Para poder recibir los beneficios del turismo, muchas regiones tuvieron que transformarse, adoptando una identidad que no le era propia, tal y cómo nos lo refleja el gran Berlanga en su Bienvenido Mr. Marshall. Esto no quiere decir que la copla fuera de derechas: lo que ocurrió es que se comenzó a promover una temática sensiblera y patriotera. Pero, por otro lado, hay que decir también que todas estas canciones, buenas y malas, reaccionarias o con una protesta soterrada, tal y como refleja la película Canciones para después de una guerra (cuyo estreno se retrasó hasta 1976 debido a su excesivo realismo), en aquellos tiempos de miseria y hambre, traídas por la radio, constituyeron para muchos una auténtica ventana al exterior de sus penas.

Los Brincos La llegada de los años 60 trajo consigo nuevos fenómenos a nivel superficial (es decir, en la superficie, que se podían ver): el fenómeno del turismo obligó al régimen a adoptar ciertas medidas aperturistas para dar la impresión de ser un país libre, pero sobre todo en donde reinaba el orden moral y político. El responsable de estas "tímidas" aperturas fueron algunos ministros enmarcados entonces dentro de la línea liberal, como Pío Cabanillas, Areilza, o el por entonces ministro de información y turismo Manuel Fraga (¡ojo!, estas aperturas eran concesiones no más, en ningún momento estamos diciendo aquí, como alguno sostiene hoy en día, que Fraga estuviera boicoteando el franquismo desde dentro para llevarlo a una democracia-cristiana). Los años 60 trajeron también, desde el extranjero, la frescura de la juventud nacida durante o inmediatamente después de la II Guerra Mundial: los Beatles y, en menor medida -por razones morales-institucionales- los Rolling Stones comenzaron a arrasar entre la juventud española. Al régimen estas manifestaciones joviales del pop no les hacía mucha gracia, pero viendo lo que traerían después los Serrats, los Laboas, los Benedictos, los Miros o los Raimones, por citar sólo algunos, no sólo acabaron por aceptarlo como parte ineludible de la nueva sociedad, sino que, hasta cierto punto, se manipuló para que en la radio y en los circuitos de música "comercial" (es decir, de comprar y de vender) se oyeran más a estos grupos anglófilos que a los nuevos cantautores: de esta manera se conseguía acallarlos, por un lado, y, por otro lado, se distraía a la juventud: después de todo, era siempre preferible una juventud melenuda que repitiera incesantemente "ye-ye" y vacilara metiendo palabritas inglesas en frases castellanas a que cantaran a Miguel Hernández, se manifestaran contra el orden establecido, o incluso les diera por hablar en catalán, gallego, vasco ¡o bable!

Así pues, el panorama musical comercial, más o menos respetable, de principios de los 60 era éste: el twist del Dúo Dinámico, los gallitos de Julio Iglesias, la estúpida canción del verano de Georgie Dann, los aspavientos amanerados de Raphael, el flamenco descafeinaFolksinger Woody Guthriedo, los grupos yeyés, unos más auténticos, otros meras imitaciones, o la españolísima copla de buenas costumbres de don Manolo Escobar… Sin embargo, eso ocurría a nivel superficial: en la música no todo era Raphael, Karina o los Brincos, por poner ejemplos  musicales no dañinos, o incluso -Dios no lo quiera- Julio Iglesias. Desde fuera llegaban propuestas más interesantes, por lo menos desde el punto de vista literario: la satírica de Brassens, el vitalismo de Brel, la militancia político-musical de Seeger y Guthrie, la nueva canció protesta norteamericana de Dylan y Baez, la canción portuguesa -que se puede considerar casi como hermana de la nuestra-, y la canción latinoamericana. Se empezaban a descubrir a los José Afonso, a Luis Cilia, y a sus músicas anti-salazaristas que bebían directamente de los fados portugueses; a la grandiosa Violeta Parra y a ese gigante andino de Atahualpa Yupanqui, dotados ambos de una ternura excepcional, pero a la vez, de una rabia incontenible. A pesar de los esfuerzos del régimen, estas influencias llegaron y arraigaron fuertemente en el corazón de muchos jóvenes. Sencillamente: no pudieron frenarlo, aunque más de uno se las vio y se las deseó para poder pasar alguno de estos discos por la frontera, o borrando algún título comprometedor, como era aquél de Léo Férre: "Franco, la morte".

Dulzaineros segovianos junto a Agapito Marazuela: músico y etnólogo que rescató el folklore castellano  - 1935. Fuente: revista Estampa También comenzaba a renacer la conciencia regional: será importante sobre todo aquí la labor del folk, especialmente en Castilla, Canarias y Andalucía, tierras sin un idioma "vernáculo": mientras, generalmente, los catalanes y los gallegos rehuían de la interpretación del folklore, debido, como hemos visto, al secuestro al que éste se veía sometido por el régimen, por su parte, los castellanos, canarios, andaluces y otros, al carecer de una seña de identidad tan notable como era el lenguaje, fijándose en el ejemplo de los cantautores foráneos, tomaron sus manifestaciones folklóricas como signo de identidad nacional frente al llamado nacional-flamenquismo. Por su parte, los vascos, aun teniendo un idioma propio, se negaron a abandonar su folklore.

Se rescatan las lenguas hoy cooficiales, entonces vernáculas, mediante la canción y la recuperación de grandes poetas desconocidos, incluso hoy, por parte de los lectores castellano-parlantes. Y se empiezan a recuperar a los poetas prohibidos, acallados por culpa de la depuración cultural que llevó a cabo el aberrante "poeta" Pemán, también gracias a la canción. Esto es así de tal manera, que Serrat consigue que Antonio Machado desbanque en las listas de éxitos a los éxitos del pop yeye y de la canción convencional.

Así pues, éste era más o menos el panorama cultural y musical con el que los cantautores españoles tendrían que lidiar: su gran dificultad fue la de hacerse oír, sin venderse ni comprarse, sin acercarse, como otros artistas, a mendigar la gracia de Franco y sus ministros en cenas, fiestas o galas de Navidad; y, lo más importante, vadeando la inoportuna y fastidiosa censura.

Historia de la canción de autor: la situación de España


La dictadura instaurada tras la guerra civil pasó, tras la II Guerra Mundial, del fascismo al totalitarismo a secas en los 50, y en los 60 al populismo: el general estaba ahí por el bien del pueblo español, y el pueblo quería que estuviera.
La cultura estaba herida de gravedad: tras la guerra, los más importantes pensadores, literatos, poetas, científicos, huyeron, no sólo por divergencias ideológicas con el régimen, sino porque el nacional-catolicismo castraba todo desarrollo intelectual y científico que no tuviera relación con el catequismo o con el “imperio español”, es decir, la idea de España como nación elegida para ser la porta-estandarte de la fe. Otros tantos hombres de razón fueron represaliados. A partir de entonces, los nombres de Miguel Hernández, Lorca, Rafael Alberti, León Felipe, Castelao, Quart, Antonio Machado… quedaron marcados de tal manera que no pudieran ser pronunciados sin un fin ideológico.
La cultura popular había quedado también secuestrada: la labor de la Secció Femenina de Falange consiguió que la cultura de todas las regiones de España fueran el símbolo de los ideales falangistas y nacional-catolicistas: el folklore secuestrado, pero eso no fue lo más grave; las otras lenguas del país quedaron marginadas al rango de lenguas folklóricas, atadas a una región y resultado del desarrollo del latín al castellano (excepto el euskera), y todas ellas signo de ruralismo, en vez de ser la expresión de un pueblo o -sin querer abrir aquí un debate, sino fijándome en el significado estricto de la palabra- una nación.
Se empiezan a desarrollar hacia los 50, aparte de los grupos guerrilleros, los grupos de oposición política-intelectual. La Generación poética de los 50 es el ejemplo de una nueva serie de creadores anti-franquistas, opuestos al sistema con su poesía, que empezó a ser conocida como testimonial: Hierro, de Otero, Celaya, Gil de Biedma… y luego también Gloria Fuertes, Goytiosolo, Barral… Es entonces cuando se empiezan a reivindicar a los poetas republicanos, prohibidos, enmudecidos, además de reivindicar una realidad muy diferente de la que el régimen nos vendía: un país pobre, descontento, furioso, de parados y emigrantes.
En los años 50 España era “una”, a la fuerza, pero no grande, España nunca fue grande, y menos libre, en aquel entonces; o sí era libre, libre para nadie.

La llegada de los años 60 trajo consigo nuevos fenómenos a nivel superficial (es decir, en la superficie, que se podían ver): el fenómeno del turismo obligó al régimen a adoptar ciertas medidas aperturistas para dar la impresión de ser un país libre, pero sobre todo en donde reinaba el orden moral y político. El responsable de estas “tímidas” aperturas fue el por entonces ministro de información y turismo Manuel Fraga (¡ojo!, estas aperturas eran concesiones no más, en ningún momento estamos diciendo aquí, como alguno sostiene hoy en día, que Fraga estuviera boicoteando el franquismo para llevarlo a una democracia-cristiana). Los años 60 trajeron también, desde el extranjero, la frescura de la juventud nacida durante o inmediatamente después de la II Guerra Mundial: los Beatles y, en menor medida -por razones institucionales- los Rolling Stones comenzaron a arrasar entre la juventud española. Al régimen estas manifestaciones joviales del pop no les hacía mucha gracia, pero viendo lo que traerían después los Serrats, los Laboas, los Benedictos, los Miros o los Raimones, por citar sólo algunos, no sólo acabaron por aceptarlo como parte ineludible de la nueva sociedad, sino que, hasta cierto punto, se manipuló para que en la radio y en los circuitos de música “comercial” (es decir, de comprar y de vender) se oyeran más a estos grupos anglófilos que a los nuevos cantautores: de esta manera se conseguía acallarlos, por un lado, y, por otro lado, se distraía a la juventud: después de todo, era siempre preferible una juventud melenuda que repitiera incesantemente “ye-ye” y vacilara metiendo palabritas inglesas en frases castellanas a que cantaran a Miguel Hernández, se manifestaran contra el orden establecido, o incluso les diera por hablar en catalán, gallego, vasco ¡o bable!

Sin embargo, eso ocurría a nivel superficial: en la música no todo era Raphael, Karina o los Brincos, por poner ejemplos musicales no dañinos, o incluso -Dios no lo quiera- Julio Iglesias. Desde fuera llegaban propuestas más interesantes, por lo menos desde el punto de vista literario: la satírica de Brassens, el vitalismo de Brel, la militancia político-musical de Seeger y Guthrie, la nueva canció protesta norteamericana de Dylan y Baez, la canción portuguesa -que se puede considerar casi como hermana de la nuestra-, y la canción latinoamericana. Se empezaban a descubrir a los José Afonso, a Luis Cilia, y a sus músicas anti-salazaristas; a la grandiosa Violeta Parra y a ese gigante andino de Atahualpa Yupanqui, dotados ambos de una ternura excepcional, pero a la vez, de una rabia incontenible. A pesar de los esfuerzos del régimen, estas influencias llegaron y arraigaron fuertemente en el corazón de muchos jóvenes.

También comenzaba a renacer la conciencia regional: será importante sobre todo aquí la labor del folk, especialmente en Castilla, Canarias y Andalucía, tierras sin un idioma “vernáculo”. Se rescatan las lenguas hoy cooficiales, entonces vernáculas, mediante la canción y la recuperación de grandes poetas desconocidos, incluso hoy, por parte de los lectores castellano-parlantes. Y se empiezan a recuperar a los poetas prohibidos, acallados por culpa de la depuración cultural que llevó a cabo el aberrante “poeta” Pemán, también gracias a la canción. Esto es así de tal manera, que Serrat consigue que Antonio Machado desbanque en las listas de éxitos a los éxitos del pop yeye y de la canción convencional.

A %d blogueros les gusta esto: