Posts Tagged ‘Massiel’

Historia de la canción de autor: la canción satírica


Hay antropólogos y estudiosos de la cultura diversos que dicen que el alma mediterránea encontró su óptimo grado de maestría en el arte de la ironía, la sátira y el sarcasmo. Sí, ¿por qué no?
Según la RAE, la “ironía” (tomando sólo la 3ª acepción, que creo que es la que se ajusta) es una “figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice”, la “sátira” una ” 1. f. Composición poética u otro escrito cuyo objeto es censurar acremente o poner en ridículo a alguien o algo” y  ” 2. f. Discurso o dicho agudo, picante y mordaz, dirigido a este mismo fin”; y el “sarcasmo”
una “burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo”.
Nuestra literatura entera, es decir, la literatura española escrita en las cuatro lenguas cooficiales -además de la escrita en dialectos- está llena de ejemplos. Por supuesto, siempre que se habla de estas figuras el nombre Francisco de Quevedo viene irremediablemente a la cabeza, pero también el de Góngora, el de Lope de Vega, Arcipreste de Hita, y un largo etcétera. No obstante, y sin querer pretender ser exhaustivo o resabido, fue una reinvención de los clásicos griegos y romanos, como El asno de oro de Apuleyo, y un largo etcétera. De hecho, estas acepciones todavía tienen bastante de la definición que le aplicó Aristóteles, especialmente la ironía. En definitiva, que estas tres figuras retóricas nacieron con la cultura mediterránea y se quedaron desde entonces como una herramienta útil, por ejemplo, para insultar a alguien sin perder la compostura seria e intelectual y parecer así un borracho de taberna. Pero claro, la utilización de la ironía no está al alcance de cualquiera: es un arte tan refinado que requiere bastante preparación letrada. Todos recordaréis, imagino, como Quevedo fue capaz de llamar en sus propias narices a la reina coja con un juego de palabras acompañado por un ramo de rosas -Su majestad: es-coja (una de estas rosas)-: porque para dominar estas artes (vale, para los más refinados puede no ser un buen ejemplo) se necesita un gran dominio de la palabra y un léxico importante. Hay que conocer una palabra para poder darle totalmente la vuelta.

Desde entonces el arte de la ironía, la sátira y el sarcasmo ha acompañado a la literatura española (y de todos los sitios) resultando una herramienta eficaz muy especialmente en épocas en las que no se podían decir ciertas cosas o no se podía decir nada. Especialmente hirientes eran los capítulos que Ramón del Valle Inclán dedicaba a la reina Isabel II en su La corte de los milagros, por citar una obra de tantas de las que cargaban contra el poder. Y nuestras joyas literarias castellanas, como el Quijote, el Lazarillo o la Celestina, están llenas de estas figuras y recursos.
Por esa razón, la canción satírica en España demostró ser un perfecto aliado para decir lo que de otra manera no se podía en la literatura española del franquismo, y, por extensión, en la canción de autor.
En la canción de autor española jugó un papel fundamental la canción satírica francesa: los ingeniosos inventos de Georges Brassens en temas como “Le gorille” o “La mauvais repútation”, junto a los de Brel en temas como “Ça va?” o “Vesoul” inspiraron una forma de hacer canción diferente, un estilo en el que se podía decir casi cualquier cosa sin temor a represalias. Con las adapataciones al catalán de los cantautores franceses, junto a la musicación de poemas de Paco Ibáñez y Raimon, el estilo de la canción satírica entraba en la canción de autor española.
Tanto Paco Ibáñez como Raimon descubrieron el potencial satírico que estaba en la literatura clásica castellana y catalana respectivamente: “Don dinero” de Quevedo, “Hace mucho el dinero” del Arcipreste de Hita, “Y ríase la gente” de Góngora encontraron en la voz de Paco Ibáñez un nuevo significado y sentido para los tiempos en que los cantó, demostrando que una protesta y una crítica de hacía más de cien años aún seguía, o podía seguir, estando vigente. En la literatura catalana coetánea de esta otra literatura castellana, es decir, que quitando el lenguaje tenían las mismas motivaciones, también estaban esas críticas a los reyes, a los nobles y a la iglesia; y eso fue aprovechado por Raimon en composiciones de Joan Timoneda, Ausiàs March y otros tantos, como “Els diners”, los dineros. Sin embargo, aún estaba por nacer la gran canción satírica española.
Todos los cantautores realizaron alguna que otra canción satírica. Por poner algunos ejemplos, sin hacer caso de cronologías, las “Meditaciones de Severino el Sordo”, de José Antonio Labordeta, en la que abordaba el drama de la emigración rural en los pensamientos del pregonero y único vecino del pueblo (nótese el encuadre berlanguiano del asunto: un pregonero en un pueblo deshabitado); “Buenos días, Adela mía”, de Víctor Manuel -cantautor serio donde los haya-, en la que ridiculizaba a un supuesto ministro del régimen con sueños de grandeza; de Benedicto, “O aparato”, canción anti-televisión, o “Latrica Marica”, sobre el llamado antiguamente comadreo (cotillear); “La gallineta”, “La mula savia” y otras de Lluís Llach, también un cantautor considerado políticamente serio; el ataque a los partidos de derecha en las primeras elecciones por parte de Patxi Andión en “Todos menos yo”… Se puede apreciar que, estrictamente hablando, no se puede categorizar en “cantautores serios” o “cantautores satíricos”, pues casi todos los cantautores serios hicieron sátira, y, en honor a la verdad, la sátira en realidad puede hablar del tema más trágico pero disfrazado de broma.
La canción de autor de finales de los 60, salvo las excepciones que vemos y otras, era de un carácter tremendamente serio, incluidas las canciones de índole satírica. Fue casi necesario hacer canción satírica para sanear la excesiva seriedad de los temas, ya que la sátira y la ironía permite tomar distancia del tema a tratar. Para entonces ya había grandes cantautores satíricos:
Chicho Sánchez Ferlosio aparece como un “cantautor serio” al principio, con temas como “Julián Grimau” o “La hierba de los caminos” para después cambiar a temas más desenfadados que aparecerían en su único LP A contratiempo: temas como “Si las cosas no fueran tan eonjosas” o “Hoy no me levanto yo” trataban en esencia de los mismos temas serios, pero disfrazados de jocosidad:

http://www.goear.com/files/localplayer.swf

Pi de la Serra: fue un alumno aventajado de la escuela de Georges Brassens desde sus primeros sencillos hasta hoy en día. Quico era capaz de contar con forma de chiste las palizas de una manifestación (“La meva estrella”), criticar a lo que entonces se comenzaba a llamar clase-media baja y su mediocridad (“L’home del carrer”) o, sirviéndose de la poesía de Pere Quart, atacara a la burguesía (“El burgès”: és l’ofici de burgès,/ menjar i jeure i no fer res – es el oficio del burgués,/ comer y beber y no hacer nada), hasta incluso tratar de la muerte de Franco en “La matança del porc” (sobra cualquier apreciación). Era un maestro de la ironía, expresando lo contrario a lo que sentía en temas como “Gràcies, Deu meu”, y, siempre que la censura lo permitiera, no dudaba en apoyarse en los dichos más chabacanos del pueblo común:

http://www.goear.com/files/localplayer.swf

Pero no podríamos hablar de canción satírica sin nombrar a un grupo esencial en esto. A finales de los 60, con toda la solemne seriedad que rodeaba a la canción protesta, apareció una formación que revolucionaría el género y el estilo satírico: Las Madres del Cordero, con Moncho Alpuente, Antonio Piera , Jordi Pi y otros lanzaban su primer EP, con dos canciones arregladas por Pi de la Serra, ya clásicas en este estilo: “A beneficio de los huérfanos”, una mordaz sátira contra la pretendida piedad de las clases pudientes, y “La niña tonta de papá rico”, sobre las niñas bien que pululaban entonces en los guateques y en las facultades disfrazadas de progres. Elisa Serna decía que fue un alivio su aparición, porque era gente que hacía exactamente lo mismo que ellos, pero de una forma distinta. Y es que la canción de Madres del Cordero no era mera canción satírica: ellos la dotaron además de un aire jocoso y lúdico, semi-hippie si se me permite, con una música festiva que podía ir desde el pasodoble español al jazz de Nueva Orleans y al vodevil francés. Su primer LP, Todo está muy negro, era una colección de canciones hechas a mala idea disfrazadas de canción lúdico-festiva; encontramos críticas a la clase media (“Yo quiero ser”), a la canción consumo, e incluso a la propia canción de autor, a modo, podríamos decir, de advertencia, pero también con su carga de mala idea contra la llamada canción protesta blanda, por un lado, y contra los clichés que se estaban creando por otro. Junto a ellos colaboraron gente tan importante en eso de escribir canciones como Luis Eduardo Aute e Hilario Camacho, además de la dirección musical de Antonio Gómez, alias “la Madrastra”, ideólogo de Canción del Pueblo. Las Madres del Cordero participaron junto al grupo de teatro independiente Tábano en el espectáculo “Castañuela 70” como parte musical. Era un espectáculo dirigido a la gente que captaba las ironías y contra el régimen; cerraba el espectáculo su genial “A pesar de todo”, toda una muestra de ácida y jocosa mordacidad contra los tópicos de la gente que atacaban a los elementos descontentos.

A pesar de todo,
todo sigue igual,
si se vive bien para que cambiar;
y si acaso alguno lo pasará mal,
con una quiniela se puede arreglar.
¿Dónde vas a ir que mejor estés?
Piénsalo un momento,
luego quédate.

Porque nos tienen envidia
nos critican desde fuera;
vale más una española
que quinientas extranjeras.

¡Déjalos que piensen!
¡Déjalos que inventen!,
que luego en España
su dinero invierten.
¡Qué viva el turismo!
¡Qué viva el folklor!
Castañuelas, guitarras
¡así se vive mejor!

Las Madres del Cordero volvieron a reaparecer bajo la forma Desde Santurce a Bilbao Blues Band. El espíritu era el mismo, lo único era que la música ya no era tan pop, sino que tenía más aires de jazz, de vodevil, de música festiva. El grupo alcanzó un cierto éxito comercial con la canción “El hombre del 600”, cuyo drama de las clases medias, es decir, la transformación de la clase trabajadora que no sabía muy bien donde meterse (no eran proletarios ni burgueses) que sólo disponían de un día de asueto a la semana, quedó ensordecido por el éxito comercial de manera que hasta las abuelas de 72 años, seducidas por el aire de pasodoble, la cantaran. Sin embargo, el disco Vidas ejemplares, sigue siendo todo un desagravio contra la sociedad bienpensante de la época, incluso en su portada y contraportada, en donde se burlan de los tradicionales valores familiares. Participan en el disco Hilario Camacho, con letras y con dirección musical, Carmen y Macu de Aguaviva junto a Rosa León y Elena Santonja y Gloria van Aaresen (Vainica Doble) en los coros; Massiel hace la voz solista en el tema “Soy la mujer”, canción anti-machista; los arreglos son de Carlos Montero, que después se dedicaría a cantar tangos. Mala leche, intención de herir, sorna, sarcasmo y buen humor son las palabras que definen el disco.

http://www.goear.com/files/localplayer.swf

Como observamos, Hilario Camacho y Luis Eduardo Aute participaron facilitando sus letras. Ambos son dos grandes letristas que facilitaron letras a otros cantantes. Aute inlcuiría algunas de esas canciones años más tardes en su disco Babel, un compendio de algunas de sus mejores canciones satíricas. Como ésta, “Los fantasmas”, cantada por Desde Santurce a Bilbao Blues Band:

http://www.goear.com/files/localplayer.swf

Vainica Doble, por su parte, también fueron siempre amigas de hacer un tipo de canción desenfadada, como lo demuestran temas como “¡Ay!, quién fuera Hawaii!”, una crítica contra los redichos culturetas que aparecían en televisión empleando palabras como “coyuntura” o “stablishment” para parecer más importantes.

Pero quedaría esto incompleto si no habláramos de una figura que, aunque tardía, resucitó con plena fuerza la canción satírica de raigambre brasseniano: Javier Krahe fue el renovador de una canción canalla e irreverente que todavía, ante las puertas de la década de los 80, levantaba ampollas. Versionó como nadie “Marieta”, una estupenda canción de amor-desamor de Georges Brassens, atacó el tópico del tamaño masculino en “Un burdo rumor”. La habilidad de Javier reside en hacer un poema de lo más absurdo o lo más normal que se le pueda ocurrir y meter ahí un montón de ideas que hacen de sus canciones inclasificables, siendo capaz de pasar de una historia lujuriosa a una protesta anti-americana. Es un estilo de canción protesta curioso, ingenioso e imaginativo que pervive a las modas, a las costumbres y a las clasificaciones. Por eso, sin despreciar a nadie, podemos proclamar a Javier Krahe como el más claro y digno sucesor español de Georges Brassens. Y como muestra, una de mis favoritas, ésta es una hermosa historia de cómo se decidió a recorrer los caminos del señor:

http://www.goear.com/files/localplayer.swf

Sería ingenuo pensar que con la sátira se escapaba de la multa o del calabozo, pues en realidad, la sátira podía ser más eficaz y demoledora que una canción seria, principalmente por lo que tenía de burla contra un estado y unas costumbres que se ponían en ridículo ellas solitas sin ayuda de nadie. El ridículo estaba ahí, sólo había que manifestarlo, y de qué manera.

Historia de la canción de autor: los inicios; Nueva canción castellana y Canción del Pueblo


La Nova Cançó supuso el 1er intento serio de canción popular (en sentido estricto) y poesía. Si bien, al principio, el gobierno no les tuviera una seria consideración y pensaban de ellos como grupos folklóricos, esto empieza a cambiar debido 1º a la popularidad de Raimon, que recorre toda la geografía española y el extranjero (nos representa en el 1er Festival de la Canción Protesta en La Habana, en 1967) y, 2º a la creciente popularidad de Joan Manuel Serrat, incluso en catalán. Esto lleva a músicos y poetas de otras regiones a seguir el ejemplo.

La palabra “Nueva Canción” (término genérico por ahora para todos los
géneros en cualquier lengua) designa, no un renacimiento de un movimiento anterior, como se suele usar “nuevo” respecto a un movimiento o suceso, sino algo totalmente novedoso, por un lado, inédito en nuestro país y en nuestras lenguas; pero, por otro lado, representa la renovación de la música popular (del pueblo, no música pop) mediante unos estilos novedosos… Claro que he de dejar constancia de que esto son elucubraciones mías, que puedo estar equivocado o no, o al menos tener razón respecto a la Nova Cançó, pues algunos críticos afirman que denominaciones como Nueva canción castellana, Nova
canción galega, Euskal kanta berria, y otras denominaciones por el estilo
fueron inventos de las discográficas para reproducir el éxito de los
cantautores catalanes (se apoyan en que el sello Edigsa, que distribuía los trabajos de los catalanes, empezó a distribuir también a los vascos y a los gallegos mediante sucursales).

Como la historia de este género no es homogénea, hemos de verlo, aunque sea al principio, por regiones y por colectivos, como hice con la Nova cançó.

Nueva canción castellana

Esta definición se refiere casi exclusivamente a la actividad poético-musical madrileña, aunque signifique nueva canción en lengua castellana. En esta denominación entró gente tal como los precursores en castellano Jesús Munárriz y Ricardo Cantalapiedra, más Luis Eduardo Aute, la Massiel de después de Eurovisión (con los textos de Munárriz, Aute y Moncho Alpuente), Rosa y Julia León, Patxi Andión, Aguaviva, Almas Humildes, Moncho Alpuente y sus proyectos encarnados en los grupos Las Madres del Cordero y Desde Santurce a Bilbao Blues Band…

Pero el gran movimiento de la Nueva canción castellana fue el colectivo Canción del Pueblo, fundado y formado por cantautores de la talla de Adolfo Celdrán, Elisa Serna, Hilario Camacho, Cachas, Luis Leal… Su ideólogo es el músico y etnólogo Antonio Gómez. Su
motivación era similar a la de los Jutges catalanes: difusión y oposición:
difundir la poesía en castellano y oponerse al régimen. De ellos les
diferencia, por ejemplo, que no entran en el debate del folklore: se acepta sin más y se practica o no. Después de todo, la Nueva canción carece de la seña de identidad de oposición por excelencia: una lengua no oficial (entonces). Su bautismo de fuego el recital en el instituto Ramiro de Maeztu de Madrid: aquel fue su acto inaugural.

Algunos autores cometieron el error de, al tratar sobre la Nueva canción castellana, hacer una diferencia entre ésta y el colectivo Canción del Pueblo basándose en un medidor de “compromiso” y protesta (esa información la recojo de Crónica de los silencios rotos de González Lucini). Para el autor de La Nueva canción castellana (no recuerdo su nombre) Canción del Pueblo era mucho más comprometido políticamente que la Nueva canción, quienes se dedicaban más a narrar historias cotidianas y filosóficas más personales. Este extremo -como todas las generalizaciones por general- no es cierto del todo si lo llevamos a la práctica: Hilario Camacho practica la poesía cotidiana y el elemento político está casi totalmente ausente en su obra, y, por el contrario, Patxi Andión hace una suerte de combinar ambas tendencias, teniendo un fuerte componente político. No sé muy bien si la cosa va de protesta suave y protesta dura, si es que tal diferencia existe.

Durante esos años, llegarían a Madrid otros elementos interesantes como el asturiano Víctor Manuel, comenzando como un cantautor de canciones populares asturianas costumbristas podríamos decir, el extremeño Pablo Guerrero, con una poesía tierna, humana y combativa a la vez, y el también extremeño, residente en Vallecas, Luis Pastor: la voz del barrio.

 

Vidas ejemplares


Título
Vidas ejemplares
Intérpretes
Desde Santurce a Bilbao Blues Band 

  1. Different (Ramón Alpuente-Hilario Camacho)
  2. El ídolo (R. Alpuente-J. Pi)
  3. Los fantasmas (Luis Eduardo Aute)
  4. Danza de los orangutanes (R. Alpuente-Javier Krahe)
  5. Todo está (R. Alpuente-J. Pi)
  6. Las cosas van cambiando (R. Alpuente-J. Martínez)
  7. Soy la mujer (R. Alpuente-H. Camacho)
  8. El hombre del seiscientos (R. Alpuente-J. Pi)
  9. No sea usted original (R. Alpuente-J. Pi)
  10. Indefensos vampiros (R. Alpuente-Carlos Montero-J. L. Martín)
  11. Supermán (R. Alpuente-J. Pi)
  12. A beneficio de los huérfanos (R. Alpuente-A. Piera)
  13. Different (cierre)
Comentarios: Vidas ejemplares es una obra maestra de la canción satírica. Desde Santurce a Bilbao es el 2º proyecto de Moncho Alpuente tras la disolución de Las Madres del Cordero, y éste su único disco: lleno de sátiras contra distintos estamentos y situaciones de la época. En él colaboraron de una forma o de otra Luis Eduardo Aute, Hilario Camacho y Javier Krahe en la composición de las canciones junto a Moncho; en los coros intervinieron el dúo Vainica Doble, Rosa León y Carmen y Macu de Aguaviva; y como artista invitada, Massiel es la voz solista en “Soy la mujer”.
Las canciones que componen el disco, sumamente divertidas y atrevidas, abarcan temas dispare como la crítica al cantante conformista y a la canción de consumo en general en “El ídolo”, los progres hipócritas en “Los fantasmas”, la inmovilidad de la sociedad en “Las cosas van cambiando”, la sumisión de la mujer en “Soy la mujer”, la alienación y el conformismo en “No sea usted original”, la crítica contra los empresarios y demás acomodados en “Indefensos vampiros”, etc. Podemos destacar especialmente “La danza de los orangutanes”, donde representan una sociedad dominada por primates; “El hombre del 600”, que se convirtió en un éxito comercial, pero que escondía una agridulce realidad acerca de la clase trabajadora, o media-baja, como se la empezaba a llamar; y “A beneficio de los huérfanos”, que ya fue interpretada por Las Madres del Cordero en su EP y en su único disco Todo está muy negro, y que constituye toda una feroz y despiadada crítica contra aqullos banquetes benéficos que ciertas señoras de clases altas celebraban. Todo ello entre el alegre aire cabaretero de “Different”, que abre y cierra el disco.

La otra cara de la moneda: antología de la canción conformista-reaccionaria española


Es de vital importancia reseñar que en España, durante los años 60-80, no todo fue “Al vent”, “A galopar” o “Amnistía, libertad”, sino que también había una remesa de cantantes bienpensantes y bienhacientes que cantaban, a veces, el privilegio de ser español (español, ¿eh?, nada de castellano, andaluz, cántabro…) o, otras veces, las maravillas del régimen del general. Por eso, a esto le hemos llamado “La otra cara de la moneda: antología de la canción conformista-reaccionaria española”. El subtítulo está claro; el título requiere explicación: la canción reaccionaria no era siempre independiente, sino que muchas veces era una mala imitación de la canción de autor. Como explica el maestro Serrat en “La tierra de las 1000 músicas”: “Era el mismo tiempo y el mismo país: al tiempo que Manolo Escobar cantaba “Que viva España”, Paco Ibáñez cantaba “A galopar””. Es en esta confrontación de canciones donde está la clave que seguiremos en este concienzudo análisis. 

Para entendernos, he aquí una tipología de cantantes de mediados de los 60: en 1er lugar, las folklóricas; luego estaban los cantantes de copla; después los cantantes melódicos; rockeros de 1ª generación; yeyés; cantautores; grupos de folk y etnólogos; y, finalmente, músicos de jazz. El cantante reaccionario ocuparía los cinco 1ºs puestos: claro, siempre hay que matizar y no pretendo ofender a nadie.

Una aclaración: un cantante que canta canción reaccionaria no es necesariamente reaccionario; no hay que olvidar que muchas veces el cantante no es dueño de su producción y es dirigido y aconsejado por mánagers y productores.

Podemos establecer una genealogía de este curioso género: hablamos solo de canciones populares, no de himnos políticos. Nadie recordará ya, como al mismo tiempo que las botas marcaban el ritmo teutónico, como dijo “Iconoclasta” (anónimo poeta anarquista), allá por el 39 en Madrid, Celia Gámez cantaba una curiosa canción: “”¡No pasarán!“, gritaban los marxistas/ ¡Ya hemos pasao!”… ¡Sublime.. mente estúpido! Esta canción es la que inicia un estilo de canción: la canción, ya no sólo reaccionaria, sino adepta al régimen. Por fortuna, no abundaron: esta y alguna otra fueron fruto del entusiasmo inicial de los franquistas. Recordemos, lo digo a título personal, que Celia Gámez era la depositaria principal de la chulería madrileña.

Por fortuna, no abundaron este tipo de canciones. Hay que recordar una cosa importante: lo esencial en una dictadura es el desarme ideológico de la población. El entusiasmo fascista lleno de símbolos y desfiles dejó paso en los 50 a un código moral férreo que gangrenó buena parte de la copla de posguerra: se cantan canciones de toreros, soldados, de la sumisión de la mujer (Marisol tiene una excelente canción al respecto: “Galería de perpetuas”) lo bien qué se vive en España, todo ello bajo la usurpación de la cultura andaluza, que dio lugar al llamado nacional-flamenquismo… Claro que siempre hay irreductibles; el truco, usar la palabra “España” casi como una constante: de esta manera, la 1ª canción protesta importante en nuestro país recibió elogios del caudillito. De los 50 a los 70 es la era del españolismo: ser español es un privilegio en el mundo, y el resto de pueblos nos tienen envidia por… bueno, no se sabe muy bien por qué, pero es así.

Pareciera esto patrimonio de la copla únicamente. En los años 60, la llegada de la moda del pop británico, o lo yeyé como se llamó aquí, parecía prometer aires frescos de juventud; sin embargo, acaba en decepción cuando es aceptada más o menos (sin duda para evitar males mayores): los yeyés de aquí, lejos de ser los rebeldes inconformistas del Reino Unido -aunque esto también tendría sus matices- acaban convertidos en un grupo de conformistas que no piensan más que en cantar y bailar; y aunque no cabe en ellos la canción reaccionaria -sí la conformista-, hay algunos casos flagrantes. El pop y lo yeyé acabó por convertirse en la cara amable y juvenil del régimen.
Pero antes que ellos, hay que nombrar a los cantantes melódicos, que, capitaneados por un tal Raphael -que era amigo de Franco-, eran el sumum del conformismo-pop: a veces, la ñoña balada de amores no correspondidos se podía convertir en un canto a la excelencia de ser español.

Vamos a ver algunos ejemplos célebres de esto. Ya hemos citado a la infame Celia Gámez; en copla son muy próximas al régimen Paquita Rico, Concha Piquer y Lola Flores (que llega a pedir un marquesado a Franco); Antonio Molina se convierte en el cantante de la gran canción de la sumisión: “Soy minero”. Luego, dentro de lo que fue el renacimiento de la copla en los 60, nadie puede olvidar a esa Marujita Díaz, vestida de legionaria, cantando “Soldadito español”, o a la Carmen Sevilla… Y, por supuesto, el colmo de lo español: el caballero ibérico, el señorito andaluz, “moderno, pero español”, juglar del machismo y del caciquismo: Manolo Escobar hizo fortuna cantando aberraciones tales como “Que viva España”, “Moderno pero español” y otros temas que no cito por no aburrir al personal.
Dentro del cante melódico, Raphael se declara franquista de corazón; Julio Iglesias es claramente de derechas; el Dúo Dinámico siempre ha sido indefinido políticamente (aunque presumen de haber estado prohibidos por decir que les gustaba más la versión de Serrat que la de Massiel del “Lalalalá”). Y citar a un personaje que pasó sin pena ni gloria como fue José Luis y su Guitarra: la voz de aquel célebre “No tienen razón/ Gibraltar español”, que fue concebido y elaborado como una especie de canción protesta: parece una burda imitación de Raimon. Estamos hablando de la anti-canción protesta.
Dentro del yeye hay aberraciones como “Canto a lo español” de Ángeles Azules, donde se da vuelta sobre lo mismo: qué bonito es España y qué bien se vive aquí y qué envidia nos tienen… Ejem… todo ello arropado por una música supuestamente andaluza. Los 4 de la Torre cantaron una versión de “La balada de los boinas verdes” (de un cantante americano que no recuerdo: lo cuál no me quita el sueño) o “Temperamento español”… Muchos grupos cantaron canciones de ese estilo: “Piel de toro”, “Española, abanícame”; así que, cuando vienen a hablarte de una modernidad de la que presumen tenían, no puede darte menos que la risa…
En cuanto a cantautores y folk, sí, los hubo reaccionarios: “Un pueblo es” de María Ostiz podría ser el himno actual del PP; yo no digo más: escuchar y leer la letra.
Eso sí. No me gustaría irme sin decir cuál es la canción reaccionaria más curiosa que he oído, más que nada por el autor e intérprete: es “Un gran hombre”, dedicada a Franco elogiosamente y cantada por un rapaz que responde al nombre de ¡¡Víctor Manuel!! Pero hay que aclarar que es una canción que grabó cuando era tremendamente joven: ¡oye!, todos, hasta Víctor Manuel, tenemos un desliz, sobre todo a los 18; él tampoco ha negado nunca (o casi nunca) este hecho (otra cosa es que se sienta orgulloso, que no es el caso). El caso es que es una canción bastante explícita -aunque no muy buena, dejando de lado la temática-.

Termino ya con esta antología de lo mohoso, y remato con lo que podría ser el colmo del absurdo de esta forma de hacer canciones en la foto que agrego: ¿adivináis quién es? Seguramente me habré dejado a muchos en el tintero: pero es que en esta ocasión lo mejor es olvidar. Si estoy equivocado en algo, hacédmelo saber: no pretendo ofender a quien no se lo merece.

Historia de la canción protesta: algunos términos


Antes de comenzar la nueva colección sobre la canción protesta, vamos a aclarar términos que usaré a lo largo.
Para comenzar, el término “canción protesta” no se ajusta bien, pues no todo aquí es protesta. Así que indistintamente utilizaremos también términos como “canción antroplógica”, en referencia a que habla sobre el hombre en general, o “canción de autor”. De cualquier manera, soy de la opinión de que ninguna de estas definiciones se ajusta al 100 por cien.
“Cantautor convencional”: será aquel cantautor que envuelve sus letras en un acompañamiento pop al gusto de la época; por ejemplo Serrat, Víctor Manuel o Patxi Andión. En cualquier caso, el término no es peyorativo.
“Cantautor austero”: a falta de un nombre mejor, designa a aquellos que por lo general sólo se hacían acompañar (por lo menos en los conciertos) de guitarra o piano más un instrumento secundario: piano, bajo, cello o 2ª guitarra. A este modelo se ajustan Laboa, Labordeta, Raimon o Pablo Guerrero.
“Cantautor experimental”: con este nombre nos referimos a aquellos que, además de inspiración literaria, explotan su inspiración musical hasta límites insospechados. Pau Riba es el gran ejemplo, pero también Pi de la Serra, Bibiano o Lluís Llach.
“Cantautor/ grupo folk”: aquel o aquellos que toman su inspiración musical en la música tradicional.
“Cantautor/ grupo de música de raíz”: el o los que interpretan música tradicional pura.
Folk”: género musical que permite variaciones e interpretaciones musicales de temas y músicas tradicionales.
Música de raíz: aquella que es mera interpretación de la música tradicional.

Cantaor protesta: aquel cantante que utiliza el flamenco puro para protestar.

Intéprete: aquel que no canta textos propios, los hay de tres tipos:

  • de otros cantantes: es aquel que versiona canciones de sus compañeros para darlas a conocer. Rosa León fue de las mejores en esto.
  • con letrista fijo: aquel cantante que cuenta con un letrista. Por ejemplo, Moreno Galván era el letrista de José Menese.
  • de poetas: el más numeroso y usual; es aquel que pone música a los poemas de un poeta. Paco Ibáñez es el gran ejemplo.

Musa de la canción protesta: éste es un nombre barroco de mi invención que sirve para designar a aquellas intérpretes femeninas que servían de expresión a las palabras y a la música de otros autores. Ana Belén, Marisol y Massiel son los 3 grandes ejemplos, aunque a muchos les choque la inclusión de la 3ª.

Cantautor autosuficiente: perdón por la invención del término; con éste quiero designar a aquellos cantautores que cantaban sólo sus textos como Aute, Guerrero, Munárriz o Labordeta generalmente.

Proveedor de canciones: aquellos cantautores que, además, regalaban algunas de sus mejores canciones a otros cantantes. Casos como Aute o Manolo Díaz para los primeros discos de Massiel, Hilario Camacho para Pablo Guerrero, y viceversa, Pablo Guerrero para Hilario o para Luis Pastor…

Claro que yo no soy amigo de etiquetar, pero esto no es más que una aclaración: aparte de que no es estricta. No quisiera ser malinterpretado.

Lista


Os presento una lista de cantautores y grupos desde 1963 hasta 1982. Ha sido extraída de 20 años de canción (1er volumen) de Fernando Gonzáñez Lucini, un autor que se ha dedicado a su estudio y me ha enseñado bastante: 

Canción en castellano:

Adolfo Celdrán

Aguaviva

Al’Andalus

Alfredo Carrión

Alberto Pérez

Almas Humildes

Amancio Prada

Ana Belén

Antonio Curiel

Antonio Mata

Antonio Resines

Benito Moreno

Boira

La Bullonera

Los Cantores de Híspalis

Carlos Cano

Carmen, Jesús e Iñaqui

Chicho Sánchez Ferlosio

Los Chincanarios

Daniel Vega

Elisa Serna

Els Sapastres

Enric Barbat

Enrique Morente

La Fanega

Francisco Curto

Francisco Díaz

Gato Pérez

Gente del Pueblo

Hadit

Hilario Camacho

Humo

Ignacio Fernández Toca

Javier Ruibal

Javier Krahe

Jarcha

Joan Manuel Serrat

Joaquín Carbonell

Joaquín Díaz

Joaquín Sabina

Jorge Melgarejo

José Antonio Espinosa

José Antonio Labordeta

José Antonio Muriel

José Heredia Maya

José M. Bravo

José Menese

Juan Carlos Senante

Juan Peña “El Lebrijano

Juan Velasco

Julia León

Los Lobos

Lole y Manuel

Luis Eduardo Aute

Luis Leal

Luis Marín

Luis Pastor

Las Madres del cordero

Manolo Díaz

Manuel Gerena

Manuel Luna

Manuel Toharia

María Salgado

Maricruz

Marisol

Massiel

Miguel López

Moncho Alpuente

Nuestro Pequeño Mundo

Nuevo Mester de Juglaría

Pablo Guerrero

Paco Ibáñez

Patxi Andión

Pedro Ávila

Pedro Faura (Bernardo Fuster)

Pepe Suero

Raúl Alcover

Ricardo Cantalapiedra

Rosa León

Los Sabandeños

Senda

Suburbano

Taburiente

Teddy Bautista

Teresa Cano

Tomás Bosque

Vainica Doble

Verode

Víctor Manuel

Euskaraz kanta

Aitor Badiola

Antton Valverde

Aseari

Benito Lertxundi

Bitoriano Gandiaga

Errobi

Fernando Unsain

Gontzal Mendibil

Gorka Knörr

Hibai Rekondo

Imanol

Iñaki Eizmendi

Itziar

José Mari Iriondo

Koska

Lourdes Iriondo

Lupe

Maite Idirin

Nanex Pagola

Mikel Laboa

Miren Aranburu

Natxo de Felipe

Oskorri

Pantxoa eta Peio

Patxi Urrestarazu

Patxi Villamor

Txomin Artola

Urko

Xabier Lete

Zorion Egileor

Cançó en català, valencià i mallorquì

Al Tall

Coses

Cuixa

Delfí Abella

Dolors Laffitte

Enric Barbat

Guillermina Motta

Jaume Arnella

Jaume Sisa

Joan Baptista Humet

Joan Isaac

Joan Manuel Serrat

Josep M. Espinàs

Lluís Llach

Lluís Miquel

Lluís El Sifoner

María Cinta

María Girau

María del Mar Bonet

Marina Rossell

Miquel Porter

Ovidi Montllor

Paco Muñoz

Pau Riba

Els Pavesos

Pep Laguarda

Pere Tàpies

Pi de la Serra

Rafael Subirachs

Raimon

Ramón Muntaner

Remei Margarit

Tapinería

Teresa Rebull

La Trinca

Xavier Ribalta

Canción en galego

Amancio Prada

Benedicto

Bibiano Morón

Emilio Cao

Fuxan os Ventos

Guillermo Roxo

Jei Noguerol

Luis Emilio Batallán

María Manoela

Miro Casabella

O Carro

Pilocha

Suso Vaamonde

Vicente Araguas

Xavier González del Valle

Xerardo Moscoso

Xoan Rubia

Xocaloma

Xose Manuel Conde

Canción en bable

Gerónimo Granda

Nuberu

Canción latinoamericana

Alberto Cortez

Alfredo Zitarrosa

Alpataco

Amaury Pérez

Amerindios

Amparo Ochoa

Andrés Jiménez

Ángel Parra

Atahualpa Yupanqui

Carlos Megía Godoy

César Isella

Claudina y Alberto Gambino

Contracanto

Charo Cofré

Daniel Salinas

Daniel Viglietti

Los Folkloristas

Gabriel Salinas

Horacio Guarany

Indio Juan

Inti-Illimani

Isabel Parra

Los Juglares

Manuel Picón y Olga Manzano

Marta Contreras

Mercedes Sosa

Miriam Ramos

Nacha Guevara

Noel Nícola

Osvaldo Rodríguez

Pablo Milanés

Patricio Castillo

Patricio Mans

Pedro Luis Ferrer

Quilapayún

Quintín Cabrera

Rafael Amor

Roy Brown

Sara González

Sergio Ortega

Silvio Rodríguez

Soledad Bravo

Tita Parra

Tito Fernández

Víctor Jara

Violeta Parra

Por supuesto, ésta lista no está completa: hay quien incluiría a cantantes y a grupos como Gualberto, Smash, Triana, Barcelona Traction, Iceberg, Companya Elèctrica Dharma…

A %d blogueros les gusta esto: