Posts Tagged ‘Nazim Hikmet’

Çapulcu (No nos dejan cantar, Robeson)


türkülerimizi söyletmiyorlar bize,
Korkuyorlar Robson

“Korcu”, Nâzim Hikmet

Noam ChomskyÇapulcu, que en turco significa algo así como “saqueador”, “alborotador”, etc., fue la palabra que el primer ministro turco utilizó para referirse para esa inmensa parte de la población turca que se manifestaba contra él, en base a los disturbios producidos… Claro que, en realidad, y como pasa aquí y en muchos otros sitios, los disturbios fueron causados por agentes infiltrados de la policía. Por esa razón, el filósofo y escritor estadounidense Noam Chomsky se declara a sí mismo çapulcu, y yo, dicho sea de paso, también.

Hikmet en prisiónY esto recuerda bastante a lo acontecido un años antes de la década de los 50, cuando el poeta turco Nâzim Hikmet, por entonces en la cárcel por ser comunista, escribió un poema de solidaridad y amistad al cantante y actor afroamericano Paul Robeson, quien había figurado como una de las principales firmas en un manifiesto de intelectuales que pedían la liberación del poeta turco, a tenor de que la ultraderecha estadounidense saboteó con amenazas y disturbios su concierto de Peekskill. El poema se titula “Korcu”, “miedo”, y fue musicalizado y adaptado por Manolo Díaz para el grupo Aguaviva en 1971:

(En el enlace de arriba se encuentra el original de “Korcu” junto a una traducción al castellano, además de un desarrollo más amplio de esta bella historia de amistad y solidaridad entre dos artistas que intentaron acallar por miedo)

Mi casa y mi corazón, Marcos Ana


Marcos Ana escribiendo sobre un plato. Óleo de Ciriaco Párraga, prisión de BurgosMarcos Ana pertenece a esa generación de poetas criados literariamente en la cárcel, en donde, pesando sobre él dos condenas de muerte descubrió en la lectura y en la escritura una vía hacia la libertad y un modo de encararse a la incertidumbre de la muerte omnipresente. Su autobiografía, Decidme cómo es un árbol (Barcelona, ed. Umbriel, 2007) recoge desde los duros años de la cárcel durante la posguerra, en donde acaba por su militancia en las JSU, en donde crece poéticamente y comienza a ser el representante poético de los presos políticos, y sus acciones por la amnistía, llegando a ser conocido y respetado internacionalmente por gente de la talla como Rafael Alberti, María Teresa León, Nazim Hikmet y Pablo Neruda entre otros. Este poema, que adorna la contraportada de su libro, es uno de sus mejores ejemplos

Mi casa y mi corazón

(Sueño de libertad)

Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.

Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
La luna, mi dulce amante.

Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.

Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.

Marcos Ana

http://www.marcos-ana.com/?p=65

Mantenerse firme en Peekskill (Hold the line!)


Manteniendo la líneaDe una cosa a otra. Ayer, con la excusa del poema de Nâzim Hikmet dedicado a Paul Robeson, hablábamos del accidentado concierto de Peekskill, hoy hablamos de una canción que se escribió con dos propósitos: uno, denunciar lo acontecido; y otro, rendir homenaje a la actitud ejemplar de los asistentes, que no sólo tuvieron que aguantar la agresión fascista, sino soportar los golpes del sheriff y de sus ayudantes como si ellos hubieran comenzado con los disturbios. Como dijimos, tras el boicot de las agresiones fascistas, la organización decide suspender el concierto del 27 de agosto y traspasarlo al 4 de septiembre: había sobradas razones, ya que un grupo afín o miembro del Ku Klux Klan fingió linchar a Paul Robeson. El 4 de septiembre vinieron con la lección aprendida, y varios voluntarios hicieron un extenso círculo humano que abarcaba el recinto del concierto al aire libre, mientras que un grupo de aguerridos veteranos de la II Guerra Mundial rodeaban el escenario para proteger la vida de Paul Robeson. Así que cuando los grupos fascistas (no podemos pasar por alto la ironía de que dos de los principales grupos eran asociaciones de veteranos que habían luchado contra el fascismo, alemán o japonés, en la II Guerra), a los que incomprensiblemente se unieron los hombres del sheriff, empezaron a agredir con piedras y palos, esas personas se mantuvieron Un grupo de jóvenes ultras se arremolinan en torno a la policía del gobernador Dewey, quien después culparía de lo sucedido a los "comunistas"firmes, sin romper la línea, estoicamente, limitándose a cantar el himno sindicalista y de los derechos civiles “We shall not be moved”, el famoso “No nos moverán”. En honor a ellos, los Weavers, el grupo formado por varios folksingers como el propio Pete Seeger (que usaría parte de las piedras lanzadas para construirse una chimenea) y Lee Hays, cantó esta canción en honor a esas personas:

Hold the line

Let me tell you the story of a line that was held,
And many brave men and women whose courage we know well,
How we held the line at Peekskill on that long September day!
We will hold the line forever till the people have their way.

Chorus (after each verse):
Hold the line!
Hold the line!
As we held the line at Peekskill
We will hold it everywhere.
Hold the line!
Hold the line!
We will hold the line forever
Till there’s freedom ev’rywhere.

There was music, there was singing, people listened everywhere;
The people they were smiling, so happy to be there –
While on the road behind us, the fascists waited there,
Their curses could not drown out the music in the air.

The grounds were all surrounded by a band of gallant men,
Shoulder to shoulder, no fascist could get in,
The music of the people was heard for miles around,
Well guarded by the workers, their courage made us proud.

When the music was all over, we started to go home,
We did not know the trouble and the pain that was to come,
We go into our buses and drove out through the gate,
And saw the gangster police, their faces filled with hate.

Then without any warning the rocks began to come,
The cops and troopers laughed to see the damage that was done,
They ran us through a gauntlet, to their everlasting shame,
And the cowards there attacked us, damnation to their name.

All across the nation the people heard the tale,
And marveled at the concert, and knew we had not failed,
We shed our blood at Peekskill, and suffered many a pain,
But we beat back the fascists and we’ll beat them back again!

http://www.peteseeger.net/holdline.htm

 

Mantened la línea

Dejadme contaros la historia de una línea que se mantuvo,/ y muchos hombres y mujeres valientes cuyo coraje conocemos muy bien,/ ¡cómo mantuvimos la línea en aquel largo día de septiembre!/ Mantendremos la línea para siempre hasta que el pueblo tenga su manera.// ¡Mantened la línea!/ ¡Mantened la línea!/ Así como mantuvimos la línea en Peekskill/ la mantendremos en todas partes./ ¡Mantened la línea!…/ Mantendremos la línea para siempre/ hasta que haya libertad en todas partes.// Había música, había cante, la gente escuchaba en todas partes;/ la gente sonreía, muy contentos de estar allí –/ mientras en la carretera detrás de nosotros, los fascistas allí esperaban,/ sus maldiciones no podían ahogar la música en el aire.// Todo el terreno estaba rodeado por una banda de hombres gallardos,/ hombro con hombro, ningún fascista podía entrar,/ la música del pueblo fue oída varias millas a la redonda,/ bien guardados por los trabajadores, su coraje nos hizo sentir orgullosos.// Cuando la música se acabó del todo, empezamos a irnos a casa,/ no sabíamos del problema y el dolor que estaba por llegar,/ nos metimos en nuestros autobuses y salimos por la barrera,/ y vimos a los gangsters de la policía, sus caras llenas de odio.// Entonces sin ningún aviso las piedras comenzaron a llegar,/ los polis y los soldados se rieron al ver el daño que se había hecho,/ nos acosaron, para su eterna vergüenza,/ y los cobardes de allí nos atacaron, malditos seas sus nombres.// Por todo el país la gente oyó la historia,/ y se maravilló por el concierto, y supieron que no habíamos fracasado,/ sembramos nuestra sangre en Peekskill, y sufrimos más de un dolor,/ ¡pero rechazamos a los fascistas y los rechazaremos de nuevo!

Words by Lee Hays; Music by Pete Seeger (1949)
(c) 1959 (renewed) by Sanga Music Inc.

No he conseguido encontrar un archivo sonoro de la canción, propiamente dicha, sino insertada en esta grabación en el que el escritor Howard Fast, asistente al concierto y testigo de lo sucedido, relata los hechos. Una transcripción completa la encontramos aquí: http://www.fortunecity.com/tinpan/parton/2/peekskill.html

No nos dejan cantar, Robeson… Tienen miedo


nazim-hikmet-2Si el otro día incluíamos un poema de Nâzim Hikmet cantado por Paul Robeson, hoy es Nâzim Hikmet el que escribe un poema a Paul Robeson, con quien tenía una buena amistad. La historia de este poema transcurre en una historia paralela que tiene lugar en 1949. A finales de los 40, el poeta turco se encontraba preso por sus simpatías comunistas, y su liberación se convirtió en una de las principales causas de la intelectualidad internacional. Ese mismo año, se forma un comité para exigir su liberación formado por Pablo Picasso, Jean Paul Sartre y Paul Robeson. Nâzim Hikmet estaría en prisión hasta el año 50, después de haber protagonizado una impactante huelga de hambre que conmocionó al mundo entero.

Concertgoers in Peekskill, New York face racist mobs brainwashed by anti-communist, cold war propaganda against Paul Robeson and the left in the United States. Robeson performed during this period under threat of injury and death.

Ese mismo año, el 27 de agosto, Paul Robeson fue invitado a cantar en Peekskill en beneficio del Consejo de los Derechos Civiles, Nueva York, junto a otros artistas famosos por su activismo como Woody Guthrie, Pete Seeger y su esposa Toshi, y Lee Hays. Según nuestra fuente, ya se habían celebrado en ese mismo lugar tres conciertos sin el menor incidente, pero Robeson se estaba destacando como dos cosas que cierta gente detestaba: por un lado, como un defensor de los derechos civiles que había levantado airado su voz en varias ocasiones contra el infame KKK; y, por otra, como un comunista. De manera que, convocados por el Ku Klux Klan de la zona, varias organizaciones de extrema derecha, algunos de veteranos de la Ultraderechista quemando partiturasguerra, se personan en la zona y comienzan, primero con insultos tales como “¡Volveos a Rusia negros blancos!”, y luego con agresiones. El propio Robeson queda paralizado en su coche mientras se le impide salir a encararse con la turba: quizás no viera que los fanáticos de la supremacía blanca habían fingido su linchamiento con una figura y una cruz ardiendo. La policía, por su parte, que se presenció más tarde, no hace nada contra éstos, pero sí reacciona contra los asistentes al concierto que intentan plantarles cara. El concierto tuvo que posponerse hasta septiembre. Mientras los asistentes protestaban contra el disturbio provocado por los grupos anti-comunistas, anti-negros y anti-semitas –¡muchos de ellos veteranos de la II Guerra Mundial en el ejército de los Estados Unidos!- y la connivencia de las fuerzas del orden público y de los políticos, uno de los dirigentes de estas asociaciones, la Legión Americana, declaraba: “Nuestro objetivo era impedir el concierto de Paul Robeson y creo que cumplimos nuestro objetivo.” Pcar_peekskill_riotsor su parte, los organizadores, varios asistentes y el propio Robeson, que anunciaba su compromiso para el siguiente concierto, emprendían acciones de protesta y legales. En una de estas acciones de protesta en Harlem, Robeson declaraba: “Seré leal a la América de las verdaderas tradiciones; a la América de los abolicionistas, de Harriet Tubman, de Thaddeus Stevens, de aquellos que lucharon por la libertad de mi pueblo, no la de aquellos que intentaron esclavizarlos (…) Volveré con mis amigos a Peekskill…” (la traducción es mía). Y también defendía su derecho a cantar a pesar del color de su piel y de sus ideas: "Voy a cantar donde quiera que la gente quiera que cante… y no me asustan las cruces que arden ni en Peekskill ni en cualquier otro lugar" (http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Robeson).

La policía cargando contra los asistentes al conciertoY, efectivamente, así fue: Paul Robeson volvió para el concierto del 4 de septiembre. Como vieron que ellos no podían contar con la policía, varios voluntarios se organizaron como personal de seguridad, especialmente aquellos que habían luchado en la II Guerra, rodeando al cantante. La actuación de Seeger transcurrió sin incidentes, pero tras el concierto aparecen de nuevo los reventadores del primer concierto, portando insignias patrióticas y, seguramente, emblemas e insignias fascistas. Organizadores, participantes y asistentes, entre los que se encuentra el escritor Howard Fast, deciden hacer una línea humana y tomar la vía de la no-violencia cantando el himno sindicalista y de los derechos civiles “We shall not be move” (“No nos moverán”). Por otro lado, los alborotadores arremetieron contra varios vehículos; en un coche en el que iban Seeger, Hays, Toshi y Guthrie, éste tuvo que poner una camisa roja para evitar la rotura del cristal. Eugene Bullard, el primer aviador negro y veterano de la I Guerra Mundial, fue derribado y golpeado por la masa, una acción por la que, a pesar de haber testimonio fotográfico, nadie fue encausado. 

Robeson protegido por varios voluntariosTras esto, más de 300 personas fueron a pedir explicaciones al gobernador Thomas Dewey, que se negó a recibirlos aduciendo que habían sido los comunistas los iniciadores del disturbio. Las denuncias interpuestas hacia las ligas ultraderechistas de veteranos de guerra fueron desestimadas. Otros políticos cargaban directamente contra los organizadores del concierto y sus figuras: representando a Mississippi, John E. Rankin culpaba directamente a Robeson, y cuando el congresista Jacob Javits se refirió a estos disturbios como un atentado contra la democracia y la libertad de opinión, el de Mississippi le contestó furiosamente “No me sorprende oír a los Varios asistentes protegen el perímetro del concierto de septiembrecaballeros de Nueva York defender al enclave comunista” y que el pueblo americano no simpatizaba con aquel negro comunista y con aquella manada de rojos. El congresista sureño había empleado el término despectivo nigger, y cuando se sugirió que probablemente se había equivocado, el caballero sureño remarcó en voz alta lo que había dicho. Otro congresista del sur, Edward E. Cox, denunció a Robeson como un agente agitador comunista.

Eugen Bullard, héroe de guerra, derribado por los hombres del sheriffPero no se detuvo ahí la cosa: mientras conciertos benéficos de similares características se arruinaban por la acción calculada de movimientos de extrema derecha, el nombre de Paul Robeson, el hombre que acudió para una buena causa, quedó manchado ante la opinión pública: muchos de sus conciertos fueron cancelados y su nombre retirado de los cuadros de honor de los honorables sitios a los que había pertenecido. En la década siguiente se produciría su juicio por parte del comité de Actividades Antiamericanas.

Fuentes: http://en.wikipedia.org/wiki/Peekskill_Riots

Otros sitios, con más info y fuentes:

http://www.trussel.com/hf/americanheritage.htm

http://www.bencourtney.com/peekskillriots/

http://www.trussel.com/hf/pkphotos.htm

 

nazim hikmetSu amigo Nâzim Hikmet, en prisión, se enteró de lo acontecido, y seguramente no pudo evitar establecer un paralelismo: Hikmet estaba encarcelado por una pseudo-democracia que estaba abalada por la misma gran democracia que había permitido el desprestigio del cantante afroamericano. Éste es un fragmento de su poema “Miedo”, solidarizándose, como él lo hiciera, con su amigo del otro continente.

Korku

Bize türkülerimizi söyletmiyorlar Robson
inci dişli zenci kardeşim
kartal kanatlı kanaryam
türkülerimizi söyletmiyorlar bize,
Korkuyorlar Robson
şafaktan korkuyorlar,
görmekten, duymaktan, dokunmaktan korkuyorlar.
Yağmurda çırçıplak yıkanır gibi ağlamaktan,
sımsıkı bir ayvayı dişler gibi gülmekten korkuyorlar.
Sevmekten korkuyorlar, bizim Ferhad gibi sevmekten
(Sizin de bir Ferhad’ınız vardır elbet Robson, adı ne?)
Tohumdan ve topraktan korkuyorlar,
akan sudan ve hatırlamaktan korkuyorlar.
Ne iskonto, ne komisyon, ne vade isteyen bir dost eli
sıcak bir kuş gibi gelip konmamış ki avuçlarının içine,
Ümitten korkuyorlar Robson, ümitten korkuyorlar, ümitten.
Korkuyorlar kartal kanatlı kanaryam…

Miedo

No nos dejan cantar nuestras canciones Robeson/ mi amigo africano de dientes como perlas/ Mi canario con alas de águila/ No nos dejan cantar nuestras canciones/ tienen miedo Robeson/ miedo del alba/ de ver, de oír, y de tocar/ de llorar como de ducharse el cuerpo desnudo bajo la lluvia/ tienen miedo de la risa como de morder un membrillo duro/ tienen miedo de amar, como nuestro Ferhad*/ (debéis tener un Ferhad, Robeson, ¿cómo se llama?)/  tienen miedo de la semilla y de la tierra/ del agua corriente y de recordar/ una mano amistosa que no pide un descuento, ni una comisión o crédito/ nunca han puesto en sus palmas como si fuera un –libre y tranquilo- pájaro/ tienen miedo de la esperanza, Robeson, de la esperanza, la esperanza/ tienen miedo mi canario con alas de águila.

Nâzim Hikmet

(traducción hecha en base a la que nos ha facilitado en inglés nuestra amiga Evin Okçuoğlu)

* Ferhad es el nombre de un legendario amante turco.

En 1971, el grupo Aguaviva cantaba una adaptación, musicalizada por Manolo Díaz, con el nombre de “No nos dejan cantar”. Aunque el texto presenta alguna que otra variación (desconozco al traductor-adaptador), sigue siendo bastante fiel, y su mensaje bastante actualizado para la situación sociopolítica de los años 70, sobre todo cuando aquí también, cuando no era la propia policía, matones de ultraderecha boicoteaban conciertos y espectáculos diversos, siempre y cuando la censura, por otro lado, los hubiera permitido:

Hijos de la niña de Hiroshima


La II Guerra Mundial estaba ya casi finalizada: Italia había sido ocupada ya por los Aliados y Hitler había sido acorralado en HiroshimaGembakuDome6747su búnquer. Pero el Imperio japonés, el tercero en discordia en esta historia, no se rendía y aspiraba a tener la hegemonía del Pacífico, dirigido por rancios generales que soñaban con las doradas edades feudales de los samuráis y su concepto del honor, no se rendía. Es entonces cuando el gobierno de Estados Unidos de Harry Truman decide llevar a cabo un plan, más propio de las potencias a las que se había vencido (Hitler lo había deparado para Inglaterra), y desatar un grito de horror cósmico sin precedentes. El 6 de Agosto de 1945, el “Enola Gay” lanza sobre Hiroshima al “muchachito” de Truman, la bomba nuclear “Little Boy”; tres días después, “Fat Man” caería sobre Nagasaki. Días después, Japón anuncia su rendición incondicional, el emperador Hiro-Hito se dirige por radio a su pueblo (algo impensable para un emperador) y los pilotos que lanzaron la bomba fueron condecorados… Mientras tanto millones de personas aún fallecían por los efectos de la radiación: una victoria en la que el perdedor no fue el imperio, sino el pueblo de Japón. (Más información: http://es.wikipedia.org/wiki/Bombardeos_at%C3%B3micos_sobre_Hiroshima_y_Nagasaki)

El hecho tendría consecuencias devastadoras sobre la conciencia humana universal, tanto, o quizás más, que la visión de las masas famélicas, torturadas, masacradas y moribundas de los campos de exterminio. Muchos positivistas, muchos científicos y pensadoresEstatua de la paz del Parque de la paz de Nagasaki. La mano derecha apunta hacia la amenaza de la bomba atómica mientras que la izquierda simboliza la paz eterna. Los ojos cerrados representan la oración por el descanso de las víctimas del bombardeo no podían dejar de pensar que aquello en lo que habían pensado, por lo que habían luchado, que la ciencia era la aliada de la humanidad, era una mentira y que la idea debía ser matizada: el propio Einstein no podía dejar de sentirse culpable, y el dramaturgo alemán Bertolt Brecht reflexionaba en estos términos: “Yo, que escribo esto, lo estoy haciendo con una máquina desconocida cuando nací. Me desplazo con los nuevos vehículos a una velocidad que mi abuelo no podía ni imaginarse; nada se movía entonces tan rápidamente. Y puedo elevarme por los aires, cosa que mi padre no podía hacer. Con mi padre pude ya hablar desde un continente a otro; pero sólo con mi hijo puedo ver las imágenes en movimiento de la explosión de Hiroshima.” (Pequeño organon para teatro, Sevilla, Don Quijote, 1991, p. 4) y sentenciaba «Así, sucede que los grandes inventos y descubrimientos son cada vez más una amenaza espantosa para la humanidad, y que cada nuevo invento se recibe hoy con un grito triunfal que se transforma en grito de horror.» (Escritos sobre teatro, Barcelona, Alba editorial, 2004, p. 77). Ante estos espantosos acontecimientos, la intelectualidad del mundo entero pidió más fuerte que antes aún la neutralidad absoluta de la ciencia y/ o bien, que el único fin de ésta fuera la mejora de las condiciones de vida de la humanidad entera.

NazimHikmetRanUno de aquellos intelectuales conmocionados por la tragedia fue el poeta turco Nâzim Hikmet (1902-1963), poeta de ideología marxista que sufrió la represión de su país en sus propias carnes por luchar con su pluma y su actitud por los derechos humanos universales. En su precioso poema de 1956 “Kiz Çocuğu”, “la niña”, expresa el dolor de todo un pueblo encarnado en una de sus más inocentes e impotentes víctimas:

Kiz Çocuğu

Kapıları çalan benim
kapıları birer birer.
Gözünüze görünemem
göze görünmez ölüler.

Hiroşima’da öleli
oluyor bir on yıl kadar.
Yedi yaşında bir kızım,
büyümez ölü çocuklar.

Saçlarım tutuştu önce,
gözlerim yandı kavruldu.
Bir avuç kül oluverdim,
külüm havaya savruldu.

Benim sizden kendim için
hiçbir şey istediğim yok.
Şeker bile yiyemez ki
kâat gibi yanan çocuk.

Çalıyorum kapınızı,
teyze, amca, bir imza ver.
Çocuklar öldürülmesin
şeker de yiyebilsinler.

La niña

Soy yo quien llama a tu puerta/ una por una./ No puedo ser vista por ti,/ porque los muertos son invisibles.// Han pasado cerca de 10 años/ desde que morí en Hiroshima./ Soy una niña de siete años./ Los niños muertos no crecen.// Primero, mi cabello se quemó por un remolino de fuego;/ mis ojos se volvieron sombríos,/ me convertí en un puñado de cenizas,/ mis cenizas se esparcieron por el viento.// No pido nada para mí/ de ti;/ los niños que se queman como papel no pueden ni siquiera comer golosinas.// Llamo a tu puerta,/ tía, tío, deme una firma:/ no deje que los niños sean asesinados/ y puedan comer golosinas también.

Nâzim Hikmet

(Traducción elaborada sobre la traducción al inglés que nos facilitó ya en su día Evin Okçuoğlu)

Versiones del poema en su lengua original: Zülfü Libanelli:

Zülfü Libanelli

Joan Baez, siempre sorprendente:

Sevingül Bahadir:


El poema de Hikmet alcanzó gran notoriedad y se tradujo a diversas lenguas. De esas traducciones, bastante pronto, muchoPaul_Robeson_1942s artistas realizaron canciones. Uno de ellos fue ese hombre de inmensa voz y humanidad, el actor, cantante y activista, por diversas causas, afroamericano Paul Robeson, que cantaba esta letra, bastante fiel al original turco. Sin embargo, lamento no poder disponer de ningún archivo sonoro en el que este gran artista, impresionante voz en aquel desgarro de canción “Ol’ man river”, la cante con su portentosa voz:

The little dead girl

This little girl is at your door,
At every door, at every door.

And I am she you cannot see,
I am at your door, at every door.
I am at your door, at every door.

And for this child will never be
That love and laughter you have known.

At Hiroshima do you see
My flesh was seared to bone,
My flesh was seared to bone.
My hair was blue aflame,
Hot were my poor eyes, hot my hands.
Now just a trace of ash remains
Where I had played on smiling sands.
Stranger, what can you do for me,
This little ash, this little girl?
This human child like paper burned

Dry ash the cooling wind shall swirl,
Dry ash the cooling wind shall swirl
This little maid unseared by strife.

Oh stranger please do this for me.
Your name for mankind’s peace and life,
And peace and life for all like me,
And peace and life for all like me.

La niñita muerta

Esta niñita está a vuestra puerta,/ en cada puerta, en cada puerta.// Y yo soy ella a la que no podéis ver,/ estoy a vuestra puerta, en cada puerta…// Y porque esta niña nunca será/ ese amor y risa que habéis conocido.// En Hiroshima, lo ves,/ mi carne se quemó hasta el hueso…/ mi pelo fue azul por las llamas,/ calientes estuvieron mis pobres ojos, calientes mis manos./ Ahora solo un rastro de cenizas permanece/ en donde yo jugaba en las arenas sonrientes./ Extraño, ¿qué puedes hacer por mí,/ esta pequeña ceniza, esta niñita?/ Esta niña humana como el papel se quemó.// Ceniza seca que el viento helador arremolinará…/ Esta damita abrasada por la lucha.// Oh extraño, por favor haz esto por mí./ Tu nombre por la paz y la vida de la humanidad,/ y la paz y la vida para todos los que son como yo,/ y la paz y la vida para todos los que son como yo.

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?id=2392&lang=it


También, otro gran artista de inmensa humanidad, el trovador por los derechos humanos y civiles Pete Seeger, haría una hermosa canción que, como las anteriores, se convertiría en un alegato por la paz y contra las armas:

I come and stand at every door
(The little girl)

I come and 
stand at every door
But no one hears my silent tread
I knock and yet remain unseen
For I am dead, for I am dead.

I’m only seven although I died
In Hiroshima long ago
I’m seven now as I was then
When children die they do not grow.

My hair
was scorched by swirling flame
My eyes grew dim, my eyes grew blind
Death came and turned my bones to dust
And that was scattered by the wind.

I need no
fruit, I need no rice
I need no sweet, nor even bread
I ask for nothing for myself
For I am dead, for I am dead.

All that I
ask is that for peace
You fight today, you fight today
So that the children of this world
May live and grow and laugh and play.

Vengo y me quedo en cada puerta

(La niñita)

Pete Seeger en vivoVengo y me quedo en cada puerta,/ pero nadie oye mi paso silencioso./ Llamo y todavía permanezco sin ser vista/ porque estoy muerta, porque estoy muerta.// Tengo sólo 7 años aunque morí/ en Hiroshima hace tiempo,/ tengo 7 años ahora como entonces,/ cuando los niños mueren no crecen.// Mi cabello se quemó por un remolino de fuego,/ mis ojos se volvieron sombríos, mis ojos se cegaron,/ la muerte vino y convirtió mis huesos en polvo/ y fueron dispersados por el viento.// No necesito fruta, no necesito arroz,/ no necesito dulces, ni siquiera pan;/ no pido nada para mí,/ porque estoy muerta, porque estoy muerta.// Todo lo que pido es aquello para la paz./ Luchad hoy, luchad hoy/para que los niños de este mundo/ puedan vivir crecer y reír y jugar.

Traducción y adaptación de Jeannette Turner

Música por James Walter

En 1966, los Byrds, los alumnos rockeros de Seeger, hicieron su versión, rompiendo un poco con la psicodelia de su Fifth Dimension:

AGUAVIVA - apocalipsis (Accion 1971)Y, finalmente, el grupo de folk-rock español Aguaviva incluía su propia versión en su disco temático Apocalipsis (1971). Es una versión distinta, en la que Manolo Díaz, compositor del tema, prefiere ahonda en el horror nuclear que en la esperanza y en la petición de paz; el tema, interpretado por el grupo, deja de ser un poco alegato por la paz y se convierte en un cuento de terror japonés bastante impresionante:

Escuchar: http://www.goear.com/listen/01d8fd9/la-nina-de-hiroshima-aguaviva

La niña de Hiroshima

Soy yo, soy yo quien llama a vuestra puerta,
aquí como en otros lugares y a todas !as puertas.
No os preocupéis si permanezco invisible.
No es posible ver a una pequeña muerta.
Soy yo, soy yo quien llama a vuestra puerta,
aquí como en otros lugares y a todas !as puertas.
No os preocupéis si permanezco invisible.
No es posible ver a una pequeña muerta.

Primero se incendiaron mis largos cabellos.
Mis manos ardieron al igual que mis ojos.
Mi cuerpo no fue más que un puñado de cenizas
mezcladas con el viento en un cielo nublado.

Aquí estaba yo hace diez años,
encontré la muerte en Hiroshima.
Soy sólo una niña, tenía siete años
pero los niños muertos no crecen.
Aquí estaba yo hace diez años,
encontré la muerte en Hiroshima.
Soy sólo una niña, tenía siete años
pero los niños muertos no crecen..

Primero se incendiaron mis largos cabellos
Mis manos ardieron al igual que mis ojos.
Mi cuerpo no fue más que un puñado de cenizas
mezcladas con el viento en un cielo nublado.

Aquí estaba yo hace diez años,
encontré la muerte en Hiroshima.
Soy sólo una niña, tenía siete años
pero los niños muertos no crecen.

En verdad, nada quiero de vosotros,
a mí ya nadie puede mimarme.
La niña, que ardió cual hoja de periódico
nunca más probará vuestros bombones.
Lalalà, la, la, la, la, la . . .

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?id=28363&lang=it

Música de Manolo Díaz

Acabamos con un tema diferente, un alegato por las víctimas y una crítica a la guerra fría a cargo de Lluís Llach: “Fills d’Hiroshima” (Lluís Llach):

Como dice el autor, las imágenes son duras

Eres mi insobriedad


Un regalo de Evin, desde la otra punta del Mediterráneo:

Tú eres mi insobriedad


Eres mi insobriedad,
no estuve sobrio, tampoco podría estarlo,
ni tampoco deseo estar sobrio.
Mi cabeza está como confusa, mis rodillas están divididas,
mi atuendo está todo cubierto de barro.
Aro mi camino a través del barro

Nazim Hikmet Ran

The girl


Gracias a una amiga de Turkía, Evin (haced click sober su nombre, porque aunque no entendáis turco, vale la pena visitarlo), tengo la traducción exacta al inglés de este poema de Nâzim Hikmet que os puse anteayer, y un vídeo precioso en el que una voz turca canta este poema. Como me dice Evin -en inglés, que es como nos entendemos- este poema, que también es canción, es un grito anti-belicista en Turquía, y, como todos sabréis, ahora mismo necesitan muchos gritos anti-belicistas en Turquía.

Thank you Evin, and may peace and justice will stay with your people forever!

The girl

It is me who calls your door
One by one
I can’t be seen by you
Since dead are unseen

 It has been nearly ten years
Since I died in Hirosima
I am a seven year old girl
Dead children don’t grow

First my hair was scorched by swirling flame;
My eyes grew dim,
I became a handful of ash
My ashes were scattered by the wind.

I ask nothing for myself
From you
The child who burns like a paper
Can’t even eat candy

I knock at your door
Aunt, uncle give me a signiture
Let children not be killed
And could eat candies too.

Soy yo quien llama a tu puerta/ una por una./ No puedo ser vista por ti,/ porque los muertos son invisibles.// Ha sido en estos últimos 10 años/ desde que morí en Hiroshima./ Soy una niña de siete años./ Los niños muertos no crecen.// Primero, mi cabello se quemó por un remolino de fuego;/ mis ojos se volvieron sombríos,/ me convertí en un puñado de cenizas,/ mis cenizas se esparcieron por el viento.// No pido nada para mí/ de ti;/ los niños que se queman como papel no pueden ni siquiera comer golosinas.// Llamo a tu puerta,/ tía, tío, deme una firma:/ no deje que los niños sean asesinados/ y puedan comer golosinas también.

Nâzim Hikmet

English translation by
Evin Okçuoğlu

Si sois muy sensibles, os recomiendo que no veáis este vídeo:


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