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Para qué sirvió la muerte de Sacco y Vanzetti


Protestas en Londres para la liberación de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti (1921)En 1989, Labordeta ya se lo preguntaba en su disco Trilce. Hoy, a 85 años de su ejecución, nos lo seguimos preguntando

Para qué sirvió

Si tu vida se hace
una larga noche
cubierta de un miedo
frío y ancestral,
si en tus ojos crecen
como mudos rostros,
la rabia, el odio
y la soledad.

Si eres blanco o negro,
judío o cristiano
y guardas tus voces
por temor a hablar
y en tus manos duras
escondes cadenas
que te atan y acaban
con tu dignidad:
Para qué sirvió
la muerte de Sacco y Vanzetti.

Si en oscuros trenes
vas a trabajar
por países densos
viejos como el mar
y en la lejanía
guardas la nostalgia
de tu infancia quieta
en la inmensidad.
Si eres extranjero
allí donde estés
porque te lo gritan
una y otra vez
sin que tú comprendas
cómo puede ser
que desde muchacho
nadie te dé fe:
Para qué sirvió
la muerte de Sacco y Vanzetti.

Si los hombres tienen
miedo a continuar
y las madres saben
que van a llorar
porque para ellos
la vida se hizo
como una herida
que no cerrará.

Si frente a los golpes
una vida grita
y como respuesta
oye la piedad
para qué han caído
cubriendo las tierras
todas esas gentes
en lucha brutal:
Para qué sirvió
la muerte de Sacco y Vanzetti.

José Antonio Labordeta

http://www.cancioneros.com/nc/12025/0/para-que-sirvio-jose-antonio-labordeta

Con la mochila a cuestas VII (Homenaje a Labordeta): el paisano


Estas arcillas viejas,
estas arcillas pobres,
sólo crean miseria,
sólo producen hambre…

(Labordeta, “Las arcillas”)

LABORDETA, inicialAntes que nada, a la manera de Pepe Isbert, “os debo una explicación”… El año pasado, a raíz del fallecimiento del gran José Antonio Labordeta, habiéndome su magnífico libro Regular, gracias a Dios, comencé una serie de homenajes a Labordeta abordando sus distintas dimensiones, tanto biográficas (su infancia, su juventud), como profesionales (profesor, poeta, cantante), más que de una manera “profesional”, sentimental… Y es que cuando falleció, un amigo mío que fue amigo suyo me dijo que no sólo me habría gustado conocerle a mí, sino que yo le habría gustado a él, algo que me emocionó mucho… Pero volvamos a la explicación pues: el último cuelgue lo hice a finales de octubre, bajo el título de “El Juglar”, en el que hablaba sobre su faceta de cantante popular (es decir, del pueblo); quise continuar, pero la verdad es que no sabía cómo… Así que lo fui dejando, dejando, sin saber muy bien cómo acabarlo. Ha sido el maestro Lucini, en su entrada de hoy, con el abecedario poético de Labordeta, el que me ha recordado que el próximo día 19 se cumplirá un año desde su fallecimiento, por lo que he decidido dedicarle dos entradas más para cerrar el ciclo como Dios manda.

El Paisano

La gran virtud de José Antonio Labordeta, en todo lo que llevó cabo, fue la de conectar íntimamente con el pueblo: como cantor, volvemos a decir lo que Tuñón de Lara escribió en la reseña de su LP Cantar i calla: Labordeta no le cantaba al hombre, se ponía a su lado. En su ciudad natal, José Antonio estaba muy próximo a sus vecinos, a sus sentimientos y preocupaciones: le impresionaba la humildad y obstinación de un pueblo campesino, que a menudo se veía obligado a emigrar, pero siempre con esa curioso orgullo que brilla con extraña luz en los ojos de –como dijo Dostoievski- los humillados y ofendidos; y luego estaban las terribles historias de la guerra civil, que aunque fueran como secretos murmurados a voces, Labordeta oyó desde niño. Por esa razón, la mayoría de sus canciones están dedicadas a esa gente: humilde, pero a la vez obstinada y orgullosa, hecha del mismo barro sagrado de la creación y de sus casas.

Caricatura para el libro de González LuciniEn gran medida el pensamiento de Labordeta era muy machadiano: “… Todo arte verdadero será arte proletario. Quiero decir que todo artista trabaja siempre para la prole de Adán…”, dijo el inmortal poeta durante la guerra civil (cita completa: https://albokari2.wordpress.com/2007/02/26/%C2%BFquien-puede-resistirse/); un pensamiento que, sin duda, se debía a una de sus grandes influencias, su propio padre, el profesor Miguel Labordeta Sr., que desde la dirección del colegio Santo Tomás de Aquino impartía clases a niños de toda clase social, a veces hasta gratis, comprendiendo la terrible situación que atravesaban algunas familias. Don Miguel era un hombre justo, socialista –no sólo de ideología política, sino más bien en la comprensión intuitiva de que todos somos iguales- que durante la guerra civil dio cobijo a gentes de ambos bandos, a pesar de haber sido amenazado en más de una ocasión, y de ese sentimiento de justicia y de igualdad, de ese humanismo de andar por casa (a veces las cosas de andar por casa, al no estar estropeadas por excesivas consideraciones teóricas, son las mejores), recibió José Antonio sus primeras lecciones: ponerse siempre del lado del que sufre (“ellos son tus mejores amigos”, escribió Nicola Sacco a su hijo mientras esperaba ser ejecutado), nunca actuar con superioridad respecto al otro, y, sobre todo, condenar siempre la injusticia. Con este pensamiento de base, el joven Labordeta se enfrentaba al mundo de la dictadura.

1284634154712Maestros de la Segunda República, la Institución Libre de Enseñanza, los intelectuales, artistas, etc. asesinados, encarcelados o en el exilio, la poesía de su propio hermano, Miguel Labordeta… De todos ellos Labordeta aprendía que, también como dijo Machado, para poder ser universal primero hay que ser popular: conectar con la gente de las clases humildes más cercanas para poder conectar con las de todo el mundo. Y eso era algo que, en primer lugar, él quiso enseñar a otros en sus clases, y, luego, a través de sus canciones… Maravillosas canciones que la más de las veces nos hablan de lo concreto, de lo cotidiano, de una gente que era la suya, la tuya, la nuestra, pues, aplicando la máxima seegeriana –en cierto modo, variante de la de don Antonio- de pensar globalmente y actuar localmente, Labordeta comprendía que sus canciones debían de hablar de las cosas en este orden: en primer lugar, de las gentes de Aragón: así, Labordeta acercaba al resto del país qué era Aragón y cómo era su gente, y nos sentíamos cercanos, vecinos: y la gente descubría que los problemas y las cuitas de aquella gente eran similares a las suyas –ay de aquel que diga que sus canciones, o las de Raimon, o las de Llach, o incluso las de Paco Ibáñez, han servido para separarnos: a los que mienten, les baja una candela del cielo que les quema la lengua-; luego, a nivel nacional –independientemente de lo que esto signifique, no se me ofenda nadie-, conectando con las gentes de toda España por ese hermanamiento que descubre que, con los matices dados por cada región, los problemas venían a ser más o menos los mismos; y, finalmente, a nivel universal, descubriéndonos que nuestros problemas se enmarcan en una problemática de dimensiones globales. El cantor de la humilde tierra de Aragón conectaba con la gente de todo el mundo: ¡qué orgulloso estaba cuando se enteraba que gentes de Latinoamérica, tanto marxistas como cristianos de base, adoptaban sus canciones en sus movilizaciones! ¡O incluso mucho más lejos, en el sudeste asiático, en todo el mundo!

1284634092921Fue, precisamente, su sentido del paisanaje, su admiración y respeto hacia la gente humilde, a la clase trabajadora, lo que le lleva a la televisión: en 1990, interpreta al señor Dupont, un vendedor de molinillos de papel (algo tan tierno que le iba que ni pintado), en la serie televisiva dirigida por José Briz Méndez Del Miño al Bidasoa, basada en la novela homónima de Camilo José Cela. Esta serie fue el germen de la docu-serie más famosa, Un país en la mochila, un encargo de RTVE que él se encargó en dirigir y en presentar: a través de sus capítulos, Labordeta –aparentando recorrer a pie la Península y las Islas- nos presentaba impresionantes paisajes naturales, a veces en contraste con la modernidad, gentes campesinas, algunas curiosas, que hablaban con sencillez y claridad; nos hablaba de las costumbres de la tierra, siempre con un respeto y una admiración propia de él, al tiempo que a veces nos ofrecía sus canciones y poemas. La gran virtud de esta docu-serie fue, en contraposición a muchos documentales rurales, que nos presentaba a la gente no como elementos estáticos del paisaje, o como resquicios del pasado: al contrario, eran gentes vivas, que hacían cosas interesantes y tenían muchas cosas que decir… Y Labordeta les daba la palabra. Otra aparición ante la cámara fue en la adaptación al cine de la novela de Ramón J. Sender, Réquiem por un campesino español (Francesc Betriu, 1985), en donde, muy apropiadamente, interpretaba al pregonero del pueblo.

Nº 1 de la revista AndalánEnseñar y cantar para cambiar el mundo era un buen comienzo, pero Labordeta, como otros cantantes que pensaban que para ello podían y debían hacer algo más (pienso, por ejemplo, en Adolfo Celdrán, que estuvo en la lista del PCE, o de mi estimado Benedicto, uno de los fundadores del Partido Comunista de Galicia), no se conformaba con esto, que estaba muy bien, pero no dejaba de ser una base: así que decide actuar más activamente. No es cierto, como piensa mucha gente, que Labordeta comenzara su carrera política ya como cabeza de lista del CHA (Chunta Aragonesista): su carrera política activa ya había comenzado mucho antes, a principios de los 70, como co-fundador, junto a Eloy Fernández Clemente y otros, y colaborador de la revista Andalán –cuyo nombre, si no recuerdo mal, es una voz aragonesa que significa plantar árboles en surcos y no en hoyos individuales-, una de las publicaciones más importantes de Aragón en cuanto a la formación de un pensamiento y espíritu crítico en la ciudadanía. En 1976, de cara a la transición, fue uno de los fundadores del Partido Socialista de Aragón, PSA (Labordeta, haciendo gala del humor negro made in Aragón, contaba que cuando la doctora le preguntó que si sabía que era el “PSA” –el índice que mide la presencia de tumores en un análisis de sangre-, él respondió, con toda ingenuidad, que claro que sí, que “yo ayudé a fundarlo”), y más tarde concurrió en las listas de Izquierda Unida al Senado. Ya después, una vez “reclutado” para el partido regionalista o nacionalista CHA, fue elegido diputado en el Grupo Mixto. Él mismo declara en su libro que, al principio, al ser él un hombre de tendencias internacionalistas y el CHA un partido nacionalista, tuvo sus reservas, pero una vez examinadas las bases y el programa, aceptó, y ¡la hostia!, declaro: que no se veía tan buen político desde los tiempos de Azaña o de Tierno (con excepciones, por supuesto). Somos legión todos aquellos que sentíamos el impulso de empadronarnos en alguna provincia aragonesa para poder tener el inmenso honor de decir “yo voté a Labordeta”.

Viñeta de AzagraAhora, un poco de crítica hacia políticos y medios de comunicación. Desde el año 2000 hasta el 2008 en que ocupó escaño, tanto en la legislatura de José María Aznar como de José Luis Rodríguez Zapatero, la gente llana y sencilla nos sentíamos, aunque fuera a través de Aragón, representados por alguien por primera vez en la vida, y que me perdonen IU y otras formaciones de izquierda, y las bases del PSOE, pero es que nadie hasta entonces había hablado en aquel lugar de una manera tan comprensible para nosotros, de una manera en la que dijéramos “eso es lo que habría dicho yo”. Labordeta, ya no sólo por el partido al que representaba, sino por cierta prensa hostil hacia su persona (siempre se ceban más con los buenos), le representaban como un nacionalista, separatista independentista (que tampoco es necesariamente malo, a menos que se roce el fascismo), y no era verdad: todos nos sentíamos representados. Uno de sus grandes caballos de batalla fue la oposición al trasvase del Ebro, “Aragón no tiene agua que dar”, decía, “¡insolidario!” le llamaban señoritos que, mientras clamaban en la cámara por el agua del Ebro porque sus regiones la necesitaban (algo que él no ponía en duda), malgastaban la poca que tenían abriendo campos de golf y urbanizaciones de lujo, al tiempo que su prensa afín ponía a la gente de estas provincias en contra del profesor, poniendo en su boca cosas que no había dicho. Y es que, también en política, Labordeta puso en práctica su máxima, quizás alguna vez –y lo reconoció- se equivocara, y otras lo hizo bien, y Aragón estaba orgulloso de uno de sus mejores hijos; pero lo que no hizo nunca fue desatender las otras dos dimensiones, tal como lo hizo también en la canción: defendió la enseñanza de las humanidades y se opuso con todas sus fuerzas al apoyo de la guerra de Iraq (guerra que comenzaron un cowboy borracho de Texas y un estirado británico y que apoyó un mayordomo con bigote): allí, como una reedición del enfrentamiento de Unamuno y Astray, un enfrentamiento entre la razón y la violencia, Labordeta hizo vibrar la misma profunda y sonora voz de cantante, resonando en las paredes y cúpulas del congreso (aún agujereadas por las balas de Tejero), al leer un hermoso poema de su hermano Miguel: y los agujeros del 23-F se rellenaron con un cemento que hablaba de justicia, razón y paz. Pero los medios, a sueldo a día de hoy de los grandes intereses empresariales, de los dos grandes partidos, sólo sabían sacarle cuando protagonizaba la “anécdota del día”: el famoso “a la mierda”, el llamar gilipollas a otro parlamentario del PP (que no le dejaba hablar, como en el anterior caso, y, francamente, y aunque luego le pidiera perdón, Labordeta no parecía ser un hombre que te insultara por nada…), llenaban, en vez de sus alocuciones sensatas y llenas de razón, los telediarios afines, con el fin de ridiculizarle, de desprestigiarle…Pero no lo conseguían: incluso en esto nos emocionaba, porque ¡por fin alguien hablaba claro!

1140798076_0Labordeta, indudablemente, era de izquierdas, aunque no parecía adscribirse a ninguna corriente ortodoxa, y regionalista, pero sin perder de vista otras realidades; se consideraba relativamente nacionalista, sobre todo porque suele llevar a posturas más bien conservadoras, pero siempre comulgó con el internacionalismo; y se definía como ácrata y “anarcoburgués”. Pero era siempre el sentimiento y el sentido de la justicia lo que no le hacía perderse en pensamientos dogmáticos y maniqueos. Una muestra de ello es esta canción, de su disco de 1984, Qué queda de ti, qué queda de mí, acerca de la guerra fría, en la que reparte sopita para todos y no se casa con nadie:

Escuchar: http://www.goear.com/listen/6566a0e/desobediencia-civil-jose-antonio-labordeta

Desobediencia civil

Les devuelvo el DNI
porque yo no quiero ir
donde me van a mandar
con carné de identidad
pues aquí hay que empezar
a decir ya la verdad
que no nos gusta morir
ni en Varsovia ni en la OTAN.

Te aseguran los del dólar
que ellos lo hacen por la paz
y que por eso conviene
estar todos en la OTAN,
pero tú no te lo crees,
te lo pones a dudar,
eres un chico tremendo
no te crees casi ná.

Luego van los "orientales"
y con ese humor sin parar
te pregonan que ellos lo hacen
por la paz y la igualdad
tu tampoco te lo crees
viendo tanto militar
armado hasta los dientes
y con cara de mal plan.

Ustedes dicen que blanco
rosa dicen los de allá,
negro aseguran algunos
que se está poniendo ya
el panorama completo
de todo este personal
del mundo, del universo
y del sistema solar.

Porque si en serio desean
que aquí funcione la paz
déjense de cachondeos
y pónganse, de verdad
a fabricar con las armas
bicicletas, panecillos,
conciertos al aire libre
y tortás de mazapán.

José Antonio Labordeta

http://www.cancioneros.com/nc/12119/0/desobediencia-civil-jose-antonio-labordeta

Dos hombres buenos: Sacco y Vanzetti


y1p39Ahm10hxfkQyjJ3zhed4C2J51BzoriK8wulwTdUQXrB9Z1asnxC7djxuPMc3hI_sfwGEG6KwukEl 23 de agosto de 1927, por un crimen que no cometieron, Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, emigrantes italianos en los Estados Unidos y anarcosindicalistas, fueron ejecutados en la silla eléctrica. El hecho conmocionó al mundo, porque a pesar de las muchas pruebas que hablaban a su favor, el tribunal mantenía su voluntad de asesinarlo; junto a esto, los comentarios racistas hacia los inmigrantes de Frederic Katzmann, fiscal del distrito –que, irónicamente, descendía de inmigrantes alemanes-, y la prensa, la coacción de grupos ultras sobre los testigos, y que, poco a poco, durante el proceso, se desvelaba cada vez más evidentemente que, con la figura de los dos anarquistas italo-americanos, el gobierno estadounidense (concretamente el gobernador de Massachusetts, Fuller) inmerso en una paranoia desatada por la revolución rusa de 1917 y por los atentados anarquistas contra personas como Rockefeller y contra el fiscal general Alexander Mitchell Palmer, pretendía dar un escarmiento a los izquierdistas. Esos atentados, que Palmer relacionó directa e inmediatamente a los anarquistas italianos (sin que esa vinculación pudiera ser probada) desata en Boston un régimen de terror contra los inmigrantes italianos, muchos de ellos buscan asilo desesperadamente en la embajada del Reino de Italia, y, especialmente contra los sindicatos de estos trabajadores. Andrea Salsedo, dirigente sindicalista, es detenido: se encuentra su cuerpo destrozado sobre el asfalto después de caer desde las dependencias de la comisaría. Razón por la cual, el zapatero Nicola Sacco y el pescadero Bartolomeo Vanzetti deciden no salir de sus casas desarmados; pero la mala suerte quiso que, durante un registro aleatorio de la policía, fueran arrestados por tenencias de armas, y en la comisaría, un “sagaz” inspector lo relacionó inmediatamente con un atraco a mano armada con asesinato que tuvo lugar pocos días antes cerca de allí. El mundo entero imploró por su inocencia, mientras la defensa acusaba de manipulación de pruebas a la fiscalía y asegWoody Guthrie coa guitarra de matar (cortesía de Benedicto)uraba conocer la identidad de los atracadores. Para Sacco y Vanzetti no hubo clemencia, mientras las voces de protesta se multiplicaban por todo el mundo, e incluso alguna prensa conservadora de Estados Unidos abogaba por su amnistía. Las figuras de ambos se convirtieron en un símbolo, en mártires de la clase obrera. Años después, el gran Woody Guthrie les dedicaría una serie de canciones; ésta es una de ellas, en la que reivindica la honestidad y la inocencia de los dos sindicalistas:

Two good men

Say, there, did you hear the news?
Sacco worked at trimmin’ shoes;
Vanzetti was a peddlin’ man,
Pushed his fish cart with his hand.

Two good men a long time gone,
Two good men a long time gone,
Sacco an’ Vanzetti are gone,
Two good men a long time gone (Left me here to sing this song).

Sacco’s born across the sea,
Somewhere over in Italy;
Vanzetti born of parents fine,
Drank the best Italian wine.

Sacco sailed the sea one day,
Landed up in the Boston Bay.
Vanzetti sailed the ocean blue,
An’ landed up in Boston, too.

Sacco’s wife three children had;
Sacco was a family man.
Vanzetti was a dreamin’ man,
His book was always in his hands.

Sacco earned his bread and butter
Bein’ the factory’s best shoe cutter.
Vanzetti spoke both day and night,
Told the workers how to fight.

I’ll tell you if you ask me
‘Bout this payroll robbery.
Two clerks was killed by the shoe fact’ry,
On the streets in South Braintree.

Judge Thayer told his friends around
That he had cut the radicals down.
"Anarchist bastard" was the name
Judge Thayer called these two good men.

I’ll tell you the prosecutor’s name,
Katzman, Adams, Williams, Kane.
The Judge and lawyers strutted down,
They done more tricks than circus clowns.

Vanzetti docked in nineteen eight;
Slept along the dirty street,
Told the workers "Organize,"
And on the ‘lectric chair he dies.

All you people ought to be like me,
And work like Sacco and Vanzetti,
And everyday find ways to fight
On the union side for the workers’ rights.

Well, I ain’t got time to tell this tale,
The dicks and bulls are on my trail.
But I’ll remember these two good men
That died to show me how to live.

All you people in Suassos Lane,
Sing this song and sing it plain.
All you folks that’s comin’ along,
Jump in with me and sing this song.

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?id=3409&lang=it

Dos hombres buenos

Dime, ahí, ¿oíste las noticias?/ Sacco trabajaba remendando zapatos; Vanzetti era un vendedor ambulante,/ empujaba su carrito de pescado con sus manos.// Dos hombres buenos que se fueron hace mucho tiempo…/ Sacco y Vanzetti se han ido/ Dos hombres buenos que se fueron hace mucho tiempo (dejadme cantaros esta canción)// Sacco nació en el mar,/ en algún sitio por Italia;/ Vanzetti nació de buenos padres,/ bebió el mejor vino italiano.// Sacco navegó por el mar un día,/ desembarcó en la bahía de Boston./ Vanzetti navegó por el azul océano,/ y también desembarcó en Boston.// La mujer de Sacco tres hijos tuvo;/ Sacco fue un hombre familiar./ Vanzetti era un soñador,/ su libro siempre estaba en sus manos.// Sacco se ganó su pan y su mantequilla/ siendo el mejor recortador de zapatos de la fábrica./ Vanzetti hablaba tanto de día como de noche,/ le dijo a los obreros cómo luchar.// Te hablaré si me preguntas/ sobre ese robo de nóminas./ Dos empleados fueron asesinados cerca de la fábrica de zapatos,/ en las calles de South Braintree.// El juez Thayer le dijo a sus amigos/ que tenía que talar a los radicales./ “Cabrones anarquistas” fue el nombre/ con el que el juez Thayer llamó a estos dos hombres buenos.// Te diré el nombre de los acusadores,/ Katzman, Adams, Williams, Kane./ El juez y los abogados desfilaron,/ hicieron más trucos que los payasos del circo.// Vanzetti arribó en 1908;/ durmió por las sucias calles,/ les dijo a los trabajadores “Sindicaos””,/ y en la silla eléctrica muere.// Todos vosotros, gente, tenéis que ser como yo,/ y trabajar como Sacco y Vanzetti,/ y encontrar cada día maneras de luchar/ en el lado de la unión por los derechos de los trabajadores.//  Bueno, no tengo tiempo de contar esta historia,/ los polis y los matones me siguen la pista./ Pero yo recordaré a estos dos hombres buenos/ que murieron para mostrarme como vivir.// Toda la gente de la calle Suassos,/ cantad esta canción y cantadla con franqueza./ Todos vosotros, amigos, que estáis viniendo/ venid rápido y cantad esta canción.

Woody Guthrie

En nuestra página amiga y hermana, Canzoni contro la guerra, hay una buena recopilación de canciones dedicadas a Sacco y Vanzetti:

http://www.antiwarsongs.org/categoria.php?id=23&lang=it

Here’s to you


Ojalá que éstas muertes no hayan sido en vano. Por Nick y Bart: ¡EVVIVA L’ANARCHIA!

Here’s to you


Here’s to you
Nicola and Bart




Rest forever here in our hearts




The last and final moment is yours




That agony is your triumph!

¡Gracias a vosotros, Nicola y Bart! Quedáis para siempre en nuestros corazones.
El último y final momento es vuestro. ¡Aquella agonía es vuestro triunfo!

words: Joan Baez
musica: Ennio Morricone

Ballad of Sacco & Vanzetti


En 1971, el director italiano Giuliano Montaldo dirigió "Sacco e Vanzetti", película basada en el asesinato de los dos obreros anarquistas en Estados Unidos. Para la banda sonora contó con la música de Ennio Morricone y con las letras y la voz de la gran Joan Baez. La canción está basada en las palabras de Vanzetti y Sacco y, muy especialmente, en la carta que Nicola escribió a su hijo justo antes de morir:

The Ballad of Sacco & Vanzetti

Parte I

"Give to me your tired and
your poor,
Your huddled masses yearning to breathe free,
The wretched refuse of your teeming shore,
Send these, the homeless, tempest-tossed to me."

Blessed are the persecuted

And blessed are the pure in heart
Blessed are the merciful
And blessed are the ones who mourn

The step is hard that tears
away the roots
And says goodbye to friends and family
The fathers and the mothers weep
The children cannot comprehend
But when there is a promised land
The brave will go and others follow
The beauty of the human spirit
Is the will to try our dreams
And so the masses teemed across the ocean
To a land of peace and hope
But no one heard a voice or saw a light
As they were tumbled onto shore
And none was welcomed by the echo of the phrase
"I lift my lamp beside the golden door."

Blessed are the persecuted

And blessed are the pure in heart
Blessed are the merciful
And blessed are the ones who mourn

"Dadme a vuestros cansados y a vuestros pobres,/ vuestras masas agrupadas anhelando respirar libres,/ la basura desgraciada vertida en tu orilla,/ envíame a estos, a los que no tienen hogar, a los sacudidos por la tempestad, a mí."// Benditos sean los perseguidos,/ y benditos sean los puros de corazón;/ benditos sean los misericordiosos,/ y benditos sean los que están de luto.// El paso es tan duro que rasga las raíces/ y dice adiós a los amigos y a la familia./ Los padres y las madres sollozan,/ los niños no pueden comprender,/ pero cuando hay una tierra prometida/ los valientes irán allí y otros les seguirán./ La belleza del espíritu humano/ es la voluntad para intentar nuestros sueños,/ y por eso las masas se vierten a través del océano/ hacia una tierra de paz y esperanza,/ pero nadie oyó una voz o vio una luz/ cuando se tambalearon en la costa/ y nadie fue recibido con el eco de la frase/ "Alzo mi lampara detrás de la puerta dorada".// Benditos sean los perseguidos,/ y benditos sean los puros de corazón;/
benditos sean los misericordiosos,/ y benditos sean los que están de
luto.

II part

http://www.goear.com/files/localplayer.swf

Father, yes, I am a prisoner

Fear not to relay my crime
The crime is loving the forsaken
Only silence is shame

And now I’ll tell you what’s
against us
An art that’s lived for centuries
Go through the years and you will find
What’s blackened all of history
Against us is the law
With its immensity of strength and power
Against us is the law!
Police know how to make a man
A guilty or an innocent
Against us is the power of police!
The shameless lies that men have told
Will ever more be paid in gold
Against us is the power of the gold!
Against us is racial hatred
And the simple fact that we are poor

My father dear, I am a prisoner

Don’t be ashamed to tell my crime
The crime of love and brotherhood
And only silence is shame

With me I have my love, my
innocence,
The workers, and the poor
For all of this I’m safe and strong
And hope is mine
Rebellion, revolution don’t need dollars
They need this instead
Imagination, suffering, light and love
And care for every human being
You never steal, you never kill
You are a part of hope and life
The revolution goes from man to man
And heart to heart
And I sense when I look at the stars
That we are children of life
Death is small

Padre, sí, soy un prisionero./ No temo confesar mi crimen:/ el crimen es amar al abandonado. Sólo el silencio es vergüenza.// Y ahora os diré que está en contra nuestra/ un arte que ha vivido siglos;/ ve a través de los años y encontrarás/ lo que ennegreció toda la historia./ Contra nosotros está la ley/ con su inmensidad de fuerza y poder./ ¡Contra nosotros está la ley!/ La policía sabe cómo hacer a un hombre/ culpable o inocente./ ¡Contra nosotros está el poder de la policía!/ Las desvergonzadas mentiras que han dicho a los hombres/ se pagarán para siempre en oro./ ¡Contra nosotros está el poder del oro!/ Contra nosotros está el odio racial/ y el simple hecho de que somos pobres.// Mi querido padre, soy un prisionero;/ no te avergüences de decir mi crimen,/ el crimen de amor y hermanadad,/ y sólo el silencio es vergüenza.// Conmigo tengo mi amor, mi inocencia,/ los obreros y los pobres,/ por todo esto estoy a salvo y soy fuerte,/ y la esperanza es mía./ La rebelión, la revolución no necesitan dólares,/ en lugar de esto necesitan/ imaginación, sufrimiento, luz y amor,/ y preocuparse por cada ser humano./ No robarás, no matarás,/ eres una parte de la esperanza y de la vida./ La revolución pasa de hombre a hombre,/ y de corazón a corazón,/ y siento cuando miro a las estrella/ que somos hijos de la vida./ La muerte es pequeña.

III part

My son, instead of crying
be strong
Be brave and comfort your mother
Don’t cry for the tears are wasted
Let not also the years be wasted

Forgive me, son, for this
unjust death
Which takes your father from your side
Forgive me all who are my friends
I am with you, so do not cry

If mother wants to be distracted

From the sadness and the soulness
You take her for a walk
Along the quiet country
And rest beneath the shade of trees
Where here and there you gather flowers
Beside the music and the water
Is the peacefulness of nature
She will enjoy it very much
And surely you’ll enjoy it too
But son, you must remember
Do not use it all yourself
But down yourself one little step
To help the weak ones by your side

Forgive me, son, for this
unjust death
Which takes your father from your side
Forgive me all who are my friends
I am with you, so do not cry

The weaker ones that cry
for help
The persecuted and the victim
They are your friends
And comrades in the fight
And yes, they sometimes fall
Just like your father
Yes, your father and Bartolo
They have fallen
And yesterday they fought and fell
But in the quest for joy and freedom
And in the struggle of this life you’ll find
That there is love and sometimes more
Yes, in the struggle you will find
That you can love and be loved also

Forgive me all who are my
friends
I am with you
I beg of you, do not cry

Hijo mío, se fuerte en lugar de llorar,/ se valiente y apacigua a tu madre./ No llores porque las lágrimas se han agotado;/ no dejes que también se agoten los años.// Perdóname, hijo, por esta muerte injusta/ que se lleva a tu padre de tu lado./ Perdonadme todos los que sois mis amigos,/ estoy con vosotros, así que no lloréis./ Si tu madre se quiere alejar/ de la tristeza y del duelo,/ llévala a pasear/ a lo largo del tranquilo país/ y descansad bajo la sombra de los árboles,/ donde reuniréis flores de aquí y de allá/ junto a la música y el agua:/ es la paz de la naturaleza./ Ella lo disfrutará mucho/ y seguramente que tú también lo disfrutarás./ Pero hijo, debes recordar/ no usarlo para ti mismo,/ sino baja un pasito/ para ayudar al débil que está a tu lado.// Perdóname, hijo, por esta muerte injusta/ que se lleva a tu padre de tu lado./ Perdonadme todos los que sois mis amigos,/ estoy con vosotros, así que no lloréis.// Los más débiles que piden ayuda a gritos,/ los perseguidos y las víctimas/ son tus amigos/ y tus camaradas en la lucha./ Y sí, a veces caen,/ como tu padre,/ sí, como tu padre y Bartolomeo/ han caído,/ y ayer lucharon y cayeron,/ pero buscando la felicidad y la libertad./ Y en la lucha de esta vida encontrarás/ que hay amor y a veces más;/ sí, en la lucha encontrarás/ que puedes amar y ser amado también.

Words: Joan Baez
music: Ennio Morricone

Sacco y Vanzetti


El caso de Sacco y Vanzetti movió conciencias a lo ancho del mundo, especialmente en el anarco-sindicalismo, en su día y después. Años más tarde, Woody Guthrie, junto a Pete Seeger, ambos denunciadores de la injusticia allá donde se produzca, grabaron un disco reivindicando sus nombres. Pero en sus días, el payador anarquista argentino Martín Castro cantó esta payada (pincha sobre el título para escuchar la canción):


Patria del rubio metal,
del oro diablo amarillo,
país del yunque y del martillo
y patria del mineral,
Norteamérica es genial
en el arte de la guerra,
es marca en candente yerra,
que ha de surgir y arrastrar
como flagelo del mar,
como azote de la tierra.

Por sobre sus fundiciones
el organismo mecánico,
sobre el armazón titánico
de remaches y bulones,
se alzan como dos tendones
dos banderas de ideal,
dos gestos de alta moral
con un amor espartaco,
dos nombres, Vanzetti y Sacco,
que irán al sillón faltal.

Martín Castro
música popular

80 años del asesinato de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti


Antes de morir en la silla eléctrica en la prisión de Charlestown, el 23 de
agosto de 1927, Nicola Sacco se volvió hacia los testigos y exclamó
tranquilamente: "Buenas noches señores, ¡viva la anarquía!"

 
En el año 1927 se llevó a cabo en Norteamérica una de tantas injusticias de carácter universal ante las que no pasa el tiempo. Estso fueron los antecedentes que llevaron a dos honrados obreros inmigrantes a ser ejecutados.

Tras la Revolución bolchevique, el mundo capitalista, con Estados Unidos a la cabeza, andaba con miedo ante una posible revuelta internacional obrera. Por todo el mundo se recrudece la reacción contra la clase obrera, pero en Estados Unidos tal reacción se tinta además de racismo y xenofobia. Se aprueba entonces una ley en Estados Unidos que permitía expulsar a aquellos extranjeros que realizaran actividades "ilegales". La policía asalta los locales sindicales de los obreros inmigrados, la mayoría italianos de tendencia anarco-sindicalista. La represión policial es brutal, se hace declarar a los detenidos contra sí mismos mediante fuertes torturas; en uno de estos procedimientos, el cuerpo del líder anarquista Andrea Salsedo se estrella contra el asfalto al caer desde las dependencias policiales. Los atentados anarquistas contra elementos del entonces ultra-conservador gobierno de Massachusets y contra empresarios millonarios como Rockefeller se recrudecen a la par que la brutal represión policial. Durante aquellas jornadas realizadas contra los inmigrantes, varios miles de italianos se agolpaban en la embajada de su país para huir antes de que les extraditen.
Casi al mismo tiempo y sin ningún tipo de conexión, una banda armada de delincuentes comete un sangriento atraco en el que mueren el director de una empresa y su tesorero, que llevaba un maletín con gran cantidad de dinero. La policía, intencionadamente, atribuye el crimen a una banda anarquista. La casualidad quiso que, en un viaje de vuelta ya tarde, dos obreros italianos, uno zapatero, Nicola Sacco, y otro pescadero, Bartolomeo Vanzetti, fueran arrestados por la policía por el simple hecho de ser italianos. Quiso la mala fortuna que ambos portaran sendas pistolas de las que querían deshacerse; las llevaban para defenderse precisamente de la policía, pero nunca las llegaron a usar. Para el inspector y el fiscal, el ser italianos y, si no anarquistas, de la "mano negra" (la mafia), era ya suficiente: las armas eran sólo un agravante. Sacco y Vanzetti, recordando lo ocurrido a su compañero Salsedo, niegan en la comisaría, como posteriormente dirían en el juicio, su vinculación con el anarco-sindicalismo.
Nicola y Bart son llevados a juicios. Aquel juicio se recuerda como el proceso más bochornoso de toda la historia: algunos de los testigos están comprados por el fiscal, seguramente algunos de los jurados; y, para más vergüenza, el fiscal del estado Katzmann no dudó en hacer gala de su racismo al desautorizar a los testigos que echaban por tierra la acusación por el hecho de ser italianos y porque más de uno desconocía el inglés, al mismo tiempo que declaraba que "aquellos italianos, griegos, portorriqueños, eran escoria que venían a robar a Estados Unidos", todo ello con la complicidad del juez, más empeñado en censurar al abogado defensor cuando reprendía al fiscal con el grito: "¡Ku Klux Klan! ¡Esas son ideas del KKK!". Finalemente, el jurado declara a ambos culpables y el juez los condena a la silla eléctrica.
En todo Estados Unidos primero, y después alrededor del mundo, las protestas de obreros e intelectuales se hacen oír, pero caen en oídos sordos. Los anarquistas más violentos hacen atentados en represalia; la sede de ayuda a "Nik y Bart" es asaltada por individuos y grupos de ultra-derecha, al tiempo que el abogado defensor, curtido ya en la defensa de obreros, hace lo imposible por conseguir unas pruebas que obtiene finalmente, pero que son desautorizadas por el fiscal y por el juez. Con una inmensa amargura, el abogado se rinde, no sin antes decirle al juez que él era una vergüenza para la profesión.

Mientras Nicola y Sacco se hayan en el corredor de la muerte, la familia de ambos trata de conseguir la amnistía. Vanzetti colabora todo lo que puede, pero Sacco se haya hundido en una profunda depresión. Sacco se niega a firmar la carta pidiendo la amnistía que sí firma su compañero. Entre tanto, el gobernador de Massachusets, Fuller, viendo que hasta los periódicos conservadores critican la pena capital impuesta, decide entrevistarse con Bartolomeo junto al fiscal Katzmann. Tras esa entrevista, el gobernador niega la amnistía. Vanzetti acaba convenciéndose de que les mataran por anarquistas y no por un crimen que no cometieron: "Nos condenan por italiano, y yo soy italiano. Nos condenan por anarquistas, y yo soy anarquista."

He estado hablando mucho de mí mismo

y ni siquiera había mencionado a Sacco .

Sacco también es un trabajador,

un competente trabajador desde su niñez, amante del trabajo,

con un buen empleo y un sueldo,

una cuenta en el banco, y una esposa encantadora y buena,

dos niñitos precioso y una casita bien arreglada

en el lindero del bosque, junto a un arroyo.

Sacco es todo corazón, todo fe, todo carácter, todo un hombre;

un hombre amante de la Naturaleza y de la Humanidad;

un hombre que lo dio todo, sacrificó todo

por la causa de la libertad, y su amor a los hombres;

dinero, tranquilidad, ambición mundana,

su esposa, sus hijos , su persona

y su vida.

Sacco jamás ha pensado en robar, jamás en matar a nadie.

Él y yo jamás nos hemos llevado bocado

de pan a la boca , desde que somos niños hasta ahora,

que no lo hayamos ganado con el sudor de la frente.

Jamás…

Ah, sí, yo puedo ser más listo, como alguien ha dicho;

yo tengo más labia que él, pero muchas , muchas veces,

oyendo su voz sincera en la que resuena una fe sublime,

considerando su sacrificio perpetuo, recordando su heroísmo.

Yo me he sentido pequeño en presencia de su grandeza

Y me he visto obligado a repeler

Las lágrimas de mis ojos,

Y apretarme el corazón

Que se me atorozonaba, para no llorar delante de él:

Este hombre al que han llamado ladrón y asesino y condenado a muerte.

Pero el nombre de Sacco vivirá en los corazones del pueblo

y en su gratitud cuando los huesos de Katzmann

y los de todos vosotros hayan sido dispersados por el tiempo;

cuando vuestro nombre, el suyo, vuestras leyes, instituciones

y vuestros falso dios no sean sino un borroso recuerdo

de un pasado maldito en el que el hombre era lobo para el hombre…

Si no hubiera sido por esto

yo hubiera podido vivir mi vida

charlando en las esquinas y burlándome de la gente.

Hubiera muerto olvidado, desconocido, fracasado.

Esta ha sido nuestras carrera y nuestro triunfo. Jamás

en toda nuestra vida hubiéramos podido hacer tanto

por la tolerancia, por la justicia, porque el hombre entienda

al hombre como ahora lo estamos haciendo por accidente.

Nuestras palabras, nuestras vidas nuestros dolores-

–¡nada!

La perdida de nuestras vidas –la vida de un zapatero y un pobre vendedor de pescado-

¡todo! Ese momento final es de nosotros,

es agonía de nuestro triunfo.

(de antología de poesía norteamericana de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal)

Sus últimas horas transcurren en agonía. Nicola Sacco escribe a su hijo una hermosa carta pidiéndole perdón al tiempo que le ruega que siga sus pasos:

    18 de agosto de
    1927, Prisión del Estado de Charlestown

    Mi querido hijo y
    compañero:

    Desde el día
    en que te vi por última vez he tenido siempre la idea de escribirte
    esta carta, pero la huelga de hambre y el pensamineto de que tal vez no
    lograra explicarme bien me han hecho retrasarla todo este tiempo.

    El otro día
    terminé la huelga de hambre e inmediatamente pensé en escribirte,
    pero me di cuenta de que no tenía fuerzas suficientes para hacerlo
    y que no podría terminar la carta de una vez. Sin embargo, quiero
    hacerlo de cualquier forma antes de que entremos otra vez en la celda de
    los condenados, pues estoy convencido de que nos van a llevar allí
    tan pronto como el tribunal se niegue a revisar la causa. Y si no ocurre
    nada entre el viernes y el lunes, nos electrocutarán el 22 de agosto,
    inmediatamente después de la media noche. Por lo tanto, aquí
    estoy contigo lleno de cariño y con el corazón abierto, como
    he estado siempre en el pasado.

    Nunca creí
    que pudieran separarnos, pero al pensar en estos siete tristes años,
    parece que ha llegado por fin el momento, aunque no han cambiado ni la
    inquietud ni el afecto emocionado. Es el mismo que antes, e incluso mayor.
    Creo que nuestro afecto recíproco es hoy más profundo que
    en cualquier otro momento, pues no sólo es muy grande, sino que
    se puede comprobar el amor fraterno no solamente en la alegría,
    sino también en la lucha y en el sufrimiento. Recuerda esto, Dante.
    Hemos demostrado esto y, modestia aparte, estamos orgullosos de ello.

    Henos sufrido mucho
    en este lago calvario. Protestamos hoy como hemos protestado ayer, y protestaremos
    siempre pidiendo libertad.

    Si el otro día
    interrumpí la huelga de hambre fue porque ya no había en
    mí signos de vida. Porque, ayer, como hoy, protesto con mi huelga
    de hambre por la vida y no por la muerte.

    Me he sacrificado
    porque quería volver a abrazar a tu querida hermana pequeña,
    Inés, y a tu madre, y a todos los amigos y a los camaradas de la
    vida y no de la muerte. Así, pues, hijo mío, la vida empieza
    ahora a revivir lentamente, pero sin horizonte y siempre con tristeza y
    con visiones de muerte.

    Muchacho querido,
    después de que tu madre me había hablado tanto de ti y había
    sonado contigo noche y día, qué alegría tuve el otro
    día cuando te vi por fin. Haber podido hablar contigo como lo hacíamos
    aquellos días. Aunque hablé mucho contigo en esa visita,
    hubiera querido decirte mucho más, pero vi que seguirás siendo
    el mismo hijo cariñoso, fiel con tu madre que tanto te quiere, y
    no quise herir tu sensibilidad porque estoy seguro de que seguirás
    siendo el mismo y recordarás lo que te dije. Sabía eso y
    lo que voy a decirte ahora te va a conmover, pero no llores, Dante, porque
    se han derramado muchas lágrimas en vano, y tu madre ha llorado
    durante siete años sin que sirviera para nada. Así que, hijo
    mío, en lugar de llorar, sé fuerte para poder consolar a
    tu madre, y cuando quieras distraerla de su desaliento, te diré
    lo que yo solía hacer. La llevaba a dar un largo paseo por el campo,
    a coger flores silvestres de aquí y de allá, y a descansar
    a la sombra de los árboles, en medio de la armonía de los
    riachuelos alegres y la suave tranquilidad de la madre naturaleza, y estoy
    seguro de que a ella le gustará mucho que lo hagas, y tú
    te sentirás feliz con ello. Pero recuerda siempre, Dante, que en
    el juego de la felicidad no tienes que usarla para ti solo, sino mirar
    un paso detrás de ti, ayudar a los débiles que piden ayuda,
    ayudar a los perseguidos, a las víctimas, que son tus mejores amigos;
    son los camaradas que luchan y caen, como cayeron ayer tu padre y Bartolo
    por la conquista de la alegría, de la libertad para todos y para
    los trabajadores pobres. En esta lucha por la vida encontrarás más
    amor y serás amado.

    Lo que tu madre me
    ha contado que decías durante esos días terribles en que
    estaba en la celda de los condenados, en ese lugar inicuo, me ha dado una
    gran alegría, porque me demostraba que serás el muchacho
    querido con el que siempre he soñado.

    Por lo tanto, suceda
    lo qué suceda mañana, cosa que nadie sabe, si nos matan no
    debes olvidar mirar a tus amigos y camaradas con la misma sonrisa de gratitud
    con que miras a los seres queridos, pues ellos te quieren del mismo modo
    que quieren a todo camarada perseguido que ha caído. Y esto te lo
    dice tu padre, que te ha dado la vida, tu padre que te ha querido y los
    ha visto y que conoce la nobleza de su fe ( que es la mía) y el
    gran sacrificio que siguen haciendo por nuestra libertad, pues he luchado
    con ellos y son los que tienen aún nuestra última esperanza
    y hoy pueden todavía salvarnos de la silla eléctrica; es
    la última lucha entre los ricos y los pobres por la seguridad y
    la libertad. Hijo, quiero que comprendas en el futuro esta inquietud y
    esta lucha a vida o muerte.

    Pensé mucho
    en ti cuando estaba en la celda de los condenados (oía los cantares
    en las tiernas voces de los niños en el patio de juego, donde estaba
    toda la vida y la alegría de la libertad), a un paso de los muros
    que encierran la angustia escondida de tres almas enterradas. Me recordaban
    a menudo a ti y a tu hermana Inés, y deseaba poder veros en cada
    momento. Pero me alegro de que no vinieras mientras estaba en la celda
    para que no vieras el horrible cuadro de tres personas angustiadas, esperando
    ser electrocutadas, pues no sé el efecto que eso hubiera tenido
    a tu corta edad. Pero, en otro sentido, hubiera sido útil, pues
    en el futuro te habría servido ese terrible recuerdo para arrojarle
    al mundo la vergüenza del país en esta cruel persecución
    y muerte injusta. Sí, Dante, pueden crucificar hoy nuestros cuerpos,
    como lo están haciendo, pero no pueden destruir nuestras ideas,
    que servirán para los jóvenes que vengan después.

    Dante, cuando antes
    he dicho tres seres humanos enterrados, quise decir que con nosotros hay
    otro joven que se llama Celestino Maderios, al que van a electrocutar al
    mismo tiempo que a nosotros. Ha estado ya dos veces antes en esa horrible
    celda de los condenados, que deberían destruir las piquetas del
    verdadero progreso, esa horrible celda que será para siempre la
    vergüenza de los ciudadanos de Massachusetts. Deberían destruir
    el edificio y levantar una fábrica o una escuela para enseñar
    a muchos de los cientos de huérfanos pobres del mundo.

    Dante, te pido una
    vez más que quieras a tu madre y estés cerca de ella y de
    los seres queridos en estos días, y estoy seguro de que con la ayuda
    de tu valor y de tu bondad sentirán menos la pena. Y tampoco olvidarás,
    hijito mío, quererme a mi también un poco, puesto que pienso
    tanto y tan a menudo en ti.

    Saludos fraternales
    a todos los seres queridos; muchos besos a tu pequeña Inés
    y a tu madre. Para ti, un abrazo de todo corazón.

    Tu padre y compañero


El asesinato de Sacco y Vanzetti fue, al igual que los asesinatos de Federico García Lorca y Víctor Jara y todos los anónimos, un caso de injusticia universal: murieron por ser todo aquello que el poder detestaba: inmigrantes, obreros, pobres y anarquistas. En su muerte estaba representada la casi totalidad de la población, no sólo de América del Norte, sino de todo el mundo.
Un anarquista es siempre alguien molesto, sobre todo si es un anarquista como Nicola y Bartolomeo, un hombre de pensamiento y no de violencia, porque el anarquismo no versa sobre bombas y vandalismo: el anarquismo consiste en adquirir una voluntad moral de hierro para transformar la sociedad, para el día en que se pueda, contando con esa moralidad en la acción, el mundo y los hombres puedan vivir sin leyes. Un anarquista se siente un individuo con sus derechos, pero a la vez reconoce a todos los individuos, y sabe que todos los individuos son un todo temible para los poderosos. Para los poderosos, un anarquista pensador es un millón de veces más peligroso que un anarquista armado.

"Buenas noches señores, ¡viva la anarquía!"

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