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Mayan calling


Si los profetas te hablan del Día del Espanto, evohé.

Pablo Guerrero, “Evohé

©Photo. R.M.N. / R.-G. Ojéda. Obra de los Hermanos LimbourghSegún tengo entendido, Joe Strummer y Mick Jones escribieron esta canción un poco hartos de teorías paranoicas sobre el fin del mundo o el exterminio de la humanidad, algo con lo que, al menos en occidente, hemos vivido desde aproximadamente unas cuantas décadas antes del año 1.000 D. C. Desde entonces cada, época, con sus distintas condiciones históricas, ha tenido su propia profecía sobre el fin del mundo; dichas profecías reaparecen una y otra vez con cada cambio de siglo, cuando la mentalidad mundial anda un poco depre, quizás no sólo porque la humanidad no haya visto cumplido los objetivos que se había propuesto, sino porque, encima, todo va a peor que como estábamos. Hoy por hoy, conjugándose el cambio de siglo con el de milenio, nos da la impresión de que las teorías apocalípticas se han multiplicado, sacándolas de las más distintas cosas. En aproximadamente 20 años, hemos cambiado a Nostradamus por los astrónomos mayas, y algunos hasta los han combinado.

TLa Sociedad Thule: una de las más famosas sectas esotéricas que proporcionó teorías al nazismoeorías apocalípticas que se fueron reforzando al finalizar (o incluso al estallar) la I Guerra Mundial, cuando, al indagar “cómo se había llegado a esto”, el interés por el ocultismo y el esoterismo se multiplica, surgen en Europa y en Estados Unidos grupos de estudios de diversos temas de este calado (o sencillamente, ajenos al oeste), algunos de ellos convencidos de que el fin está más cerca de lo que parece, y quizás fuera por aquellos entonces cuando se renovó el interés por las obras del célebre astrónomo Michel de Nôtre-Dame, es decir, Nostradamus. El principal problema de algunos de estos grupos es que su visión del mundo era más bien reaccionaria, tomando el hecho de la aparición de la Unión Soviética como un signo del Apocalipsis, y, además, poseían una visión racista del mundo y de la historia que trataban de fundamentar sobre estos estudios esotéricos: buena parte del germen del nacional-socialismo se encontraba en estos grupos, donde en alguno de los cuales se podía ver a un joven Adolf Hitler indagando sobre la historia y las raíces de un supuesto pueblo ario.

Nostradamus retratado por su hijo CésarY ya que hablamos de nazis y de Nostradamus, quiero dedicar unas palabras a los que “investigan” cabalísticamente la obra de este hombre. Yo también era de los que casi se meaba encima leyendo lo que, según sus intérpretes –Nostradamus nunca explicaba nada- nos deparaba el destino para el segundo milenio de la era cristiana: éste; me lo creía, digo, hasta que averigüé una cosa que me llevó a desmitificar muchas de las interpretaciones sobre su obra, e incluso la autenticidad de alguno de sus poemas proféticos: durante la II Guerra Mundial, o quizás un poco antes, los servicios de propaganda nazi se dedicaron a publicar en diferentes medios muchas de las profecías, alterándolas o incluso inventándoselas, que parecían hablar sobre Hitler; a lo que los servicios de propaganda británicos respondieron del mismo modo con aquellas, de igual modo alterándolas o inventándoselas, que parecían hablar sobre la derrota de Alemania. Lo cual te hace cuestionarte cuáles son auténticas y cuáles no; y así también con aquello que venía luego, lo del Papa negro, la III Guerra Mundial, la Unión Soviética, el auge de los países de cultura islámica, etc., ¿quién nos dice que no han sido alteradas o inventadas por la CIA, el KGB o qué sé yo? Y ahora, con internet, ni siquiera se los necesita para ello (o al menos en apariencia): siempre que ocurre alguna desgracia de impacto global, o se cree que algo gordo está por venir, siempre acaba circulando alguna de su profecía con su interpretación, o lo que es peor, se inventa: como fue el caso del atentado de las Torres Gemelas o –¡mátame camión!- el mundial de fútbol. No dudo de que fue un hombre de talento excepcional, al menos con un enorme talento literario y científico (¡fue capaz de predecir –no de profetizar- hechos astronómicos con más de cien años de antelación!), pero pienso sobre él de esta manera: que escribía cosas de una manera muy tremendista que, de profetizar algo, describen hechos algo menos románticos, pues, a fin de cuentas, la interpretación más acertada llega siempre a posteriori, y la mayoría de las veces ni siquiera hay acuerdo tácito. Tampoco hay que olvidar que el célebre profeta era un hombre de su tiempo, y que si vio algo de la sociedad actual, perdiéndose las condiciones de cambio precedentes, cosas que nos parecen muy normales, a él debieron de parecerle atroces; por supuesto, en el caso de que fuera un verdadero profeta. Aun así, me pregunto, ¿hay alguna fuerza poderosa por encima de nosotros, de naturaleza humana y con siniestros propósitos que hace resucitar la sombra Nostradamus cada período de tiempo? Pues que más ejemplo, tal como fue durante la II Guerra Mundial, que la gran interpretación de la venidera III Guerra Mundial y el anticristo de los días de la guerra fría estaba relacionada con la URSS y, posteriormente, su caída, y después acabamos hablando de que esa guerra vendría de Oriente próximo y del norte de África, justo cuando el terrorismo ultra-islamista estaba naciendo; y a veces era China, como sustituto plausible de la Unión Soviética, en una reedición de los invasores hunos y mongoles,.

Por otro lado, a medida que nos acercábamos al año 2000, en torno a finales de los ochenta, surgía un fenómeno: el neo-milenarismo. ¿Soy el único que recuerda la pléyade de iluminados que poblaban los magazines de la mañana de, por ejemplo, Pepe Navarro o María Teresa Campos, asegurando recibir la visita de ángeles, demonios, vírgenes, cristos, etcétera, que les traían un mensaje desolador sobre el año 2000 y venideros, acerca de hechos sobrenaturales? Han pasado ya casi 13 años desde el 2000 y, si hay un Satán gobernando el mundo, su nombre parece ser el de crisis. Y aquí estimo oportuno introducir una observación: cuando hablamos de apocalipsises siempre nos referimos a occidente, donde –por suerte para nosotros- no hemos tenido una guerra por aquí desde hace tiempo; pero en África, en algunos países, y en otros sitios, hay guerras y revueltas como nunca las hemos tenido por estos lares de las que poca gente se hace eco y que desconocemos: hablarles a ellos del miedo que nos da el próximo 21 de diciembre resulta, cuando menos, frívolo.

Jimenez del Oso 74Total: que todo eso pasó, sin pena ni gloria (¿gentes con problemas psíquicos?, ¿actores?), pero no el neo-milenarismo: si erais aficionados a las revistas de ocultismo, quizás recordéis lo que yo deduje por una casualidad: se hablaba mucho del fin del mundo, o del final de la humanidad; pero como Nostradamus empezaba a quedarse ya muy trillado (probablemente cuando las interpretaciones a priori difundidas por estas revistas para el año 2000 cayeron en saco roto), se comenzó a hablar del final pero desde otras perspectivas: si hoy hablamos de los mayas, entonces se referían a otras, como la de los hopi, cuyas profecías eran muy curiosas; aseguraban desde esa revista que el chamán de los hopi les había hablado de sus profecías sobre el final, que consistía en un gran ejército desde el este comandado por un ser malvado y mentiroso, y, por si esto fuera poca calamidad, caería del cielo “la gran calabaza de cenizas” trayendo gran desolación… Idénticas profecías sacaban de las pirámides egipcias, de los rollos del Mar Muerto, de las ruinas mesopotámicas y hasta de El Hobbit o incluso –¡remátame camión!- el “Gangnam style” unido a una profecía de Nostradamus, en coalición con las supuestas profecías mayas (ésta es verídica). Luego vino el juego de las fechas: el, desde el punto de vista literario y teologal, magnífico libro del Apocalipsis (también conocido en inglés como de Las Revelaciones), escrito por San Juan el Evangelista, ha sido también una de las fuentes inagotables de conspiraciones y paranoias: el más viejo si recordamos que a medida que se aproximaba el año 1.000, su referencia al milenio despertaba miedos atroces. Concuerdo con la interpretación eclesiástica oficial –por ser la más desromantizadora- que el espíritu que imbuyó al autor de dicho libro no fue de índole profética, sino consolador, desde el punto de vista paleo-cristiano y de los hechos que por entonces se producían: “no debe verse más allá de los tiempos de su autor”, dice el anotador del texto. Hay tres elementos al menos que han alimentado el afán paranoico-apocalipta desde siempre: la Bestia (según el intérprete, el Imperio Romano de Nerón), el final del milenio y el número, que suele asociarse al satanismo y al diablo, “666”, el cual, según la interpretación oficial, en cierta clave no esconde más que el nombre de Nerón. Este número ha dado quebraderos de cabeza desde siempre, a los que no se creen o quieren ignorar esta interpretación: la última moda fue jugar con las fechas, como por ejemplo el 6 de junio de 2006, el 9 de septiembre (9º mes del año) de 2009 puesto al revés (que cabreó mucho a todo un especialista de temas acientíficos como el dr. Jiménez del Oso), y el último –del que me enteré casi al día siguiente, porque no sigo ciertas cosas- el 12 de diciembre (12º mes) de 2012, ya que la mitad de 12 es 6 (¡comprobadlo!). Sobre esto sólo puedo decir que tendría su gracia que ya en la Biblia se dijera la fecha de caducidad del mundo y/ o de la humanidad.

Chiste-blog_PREIMA20121014_0336_1Y finalmente la cosa de los mayas: no estoy muy seguro de si fue antes el huevo o la gallina, pero mira que no fue gran casualidad que se difundiera la supuesta profecía al mismo tiempo que se estrenaba la nueva producción destroyer de Roland Emerich, basada en esta interpretación. De repente internet fue un hervidero, y luego los medios de comunicación, y ha sido tal vez la única vez (más que el año 2000) que la interpretación apocalíptica ha invadido toda la vida cotidiana: ha afectado a los que se lo creen y a los que no. Los verdaderos expertos, véanse astrónomos, antropólogos especializados en culturas pre-colombinas, y hasta chamanes herederos de los mayas, se resistían a decir nada ante lo que a su juicio es una soberana tontería; pero viendo el impacto social que estaba teniendo, ya no pudieron aguantarse más y hablar para desmitificarlo: según ellos, ni un extraño planetoide u objeto galáctico va a chocar contra la tierra con dramáticas consecuencias, ni se va a abrir la tierra en dos, ni, lo que hasta podría parecer más probables, va a venir el dios de la muerte y la destrucción a darnos lo nuestro y lo de nuestra prima (a menos que para los españoles, los irlandeses, los portugueses, los italianos y los griegos, ese dios no sea la Unión Europea y nuestros políticos colaboracionistas), pues según los expertos en estudios mesoamericanos, no existe tal apocalipsis maya, y aunque así fuera, no serían los mayas la primera civilización que se equivoca en su estimación acerca del final del mundo. Ya el 22, si eso, lo hablamos…

1355759613_262947_1355759668_noticia_normalHombre cauto que es uno, siempre le da por pensar “a ver si va a ser verdad”. Siempre he vivido con ese miedo, lo reconozco: soy un hipocondríaco de la desolación universal. Pero cuando la profecía de la década pasaba como un día más, que quizás para mí puede haber sido un mal día, pero no de consecuencias nefastas para el resto de la humanidad, me enfado: primero conmigo mismo, y luego con los propagadores de mentiras, paranoias, conspiraciones, y mucho aspirante a desquiciado. Pero últimamente me cabreo mucho contra todos los mensajeros de la desgracia, desde directores y redactores de las revistas pseudocientíficas, pasando por internautas que escriben en blogs sobre estos temas aportando información y declaraciones falsas o sesgadas con apariencia de veracidad, hasta los verdaderos desquiciados que fundan sectas induciendo al suicidio colectivo o a apartarse del mundo haciendo acopio de armas, por lo que pueda pasar, y timadores que te ofrecen viajes a planetas habitables – de los que la NASA no tiene constancia- o una estancia en el espacio hasta que todo se calme: gente que se hace rica y/ o popular gracias a ingenuos y aprensivos (reconozco haber tenido épocas de auténtico miedo, pero no hasta ese punto). Y a los que se obsesionan con estos temas, haciendo un poco de auto-crítica, les quiero preguntar qué sacáis con tener miedo cada cierto tiempo, ¿cómo podéis vivir así? Que mi frivolidad no atraiga la ira de los cielos, pero, he de decirlo: actualmente hay cosas más preocupantes que el improbable apocalipsis. Y, parafraseando a algo que dijo el doctor Jiménez del Oso (cuando el 9 del 9 del 9), una de las pocas personas serias y respetables en esto de los temas ocultistas, espero poder decir el día 22 que he sobrevivido a mi XV apocalipsis, a Dios gracias.

Como decía al principio, “London calling” de los Clash era una especie de crítica hacia esas cosas, con el trasfondo de la guerra fría y la probable III Guerra Mundial, y cosas como el incidente de Three Mile Island, que se referían muy seriamente a un posible desastre nuclear, o el miedo al desbordamiento del río Támesis, que se refleja en el estribillo de la canción. El título es una referencia a las emisiones de la BBC para todo el mundo durante la II Guerra Mundial: algo así como “Londres al habla”.

London calling

London calling to the faraway towns
Now war is declared and battle come down
London calling to the underworld
Come out of the cupboard, you boys and girls

London calling, now don’t look to us
Phoney beatlemania has bitten the dust
London calling, see we ain’t got no swing
Except for the ring of that truncheon thing

The ice age is coming, the sun is zooming in
Meltdown expected, the wheat is growing thin
Engines stop running, but I have no fear
‘Cause London is drowning and I live by the river

London calling to the imitation zone
Forget it, brother, you can go at it alone
London calling to the zombies of death
Quit holding out and draw another breath

London calling, and I don’t wanna shout
But while we were talking I saw you nodding out
London calling, see we ain’t got no high
Except for that one with the yellowy eyes

The ice age is coming, the sun is zooming in
Engines stop running, the wheat is growing thin
A nuclear error, but I have no fear
‘Cause London is drowning and I, I live by the river

The ice age is coming, the sun’s zooming in
Engines stop running, the wheat is growing thin
A nuclear error, but I have no fear
‘Cause London is drowning and I, I live by the river

Now get this

London calling, yes, I was there too
And you know what they said? Well, some of it was true
London calling at the top of the dial
And after all this, won’t you give me a smile?
London calling

I never felt so much alike alike alike alike…

http://www.lyriki.com/The_Clash:London_Calling

Londres al habla

Londres al habla con las ciudades lejanas [Alt. Londres está llamando a las ciudades lejanas]/ La guerra ya se ha declarado y la batalla se acerca/ Londres al habla con el inframundo/ Salid del armario, chicos y chicas.// Londres al habla, ahora no vayáis a mirarnos/ la falsa beatlemanía ha mordido el polvo/ Londres al habla, mirad que no tenemos movimiento/ excepto para el círculo de ese asunto de la porra.// La edad de hielo se acerca, el sol se acerca rápidamente// Se espera una fusión del núcleo, el trigo adelgaza/ Las máquinas dejan de funcionar, pero no tengo miedo/ porque Londres se inunda y yo vivo cerca del río.// Londres al habla con la zona de imitación/ Olvídalo, hermano, puedes irte allí solo/ Londres al habla con los zombis de la muerte/ Deja de aguantar y echa otro aliento// Londres al habla, y no quiero gritar/ pero mientras estábamos hablando te vi cabecear/ Londres al habla, mirad que no estamos colocados/ excepto ése de los ojos amarillentos.// La edad de hielo se acerca, el sol se acerca rápidamente// Se espera una fusión del núcleo, el trigo adelgaza/ Las máquinas dejan de funcionar, pero no tengo miedo/ porque Londres se inunda y yo vivo cerca del río.// Ahora fíjate// Londres al habla, sí, también yo estaba allí/ y ¿sabes lo que dijeron? Bueno, algo de aquello era cierto/ Londres al habla en lo más alto del dial/ y después de todo esto, ¿no m sonreirás un poco?/ Londres al habla.// Nunca me había sentido tanto así así así…

Joe Strummer – Mick Jones

The Clash

Y aun así, quiero pensar que detrás de todo esto hay una enseñanza válida para el resto; pues, como decía esta otra canción apocalíptica, “la gente se ama aun cuando no hay mañana”; quizás podamos sacar el mismo mensaje esperanzador que Jorma Kaukonen escribía en su “Ice cream phoenix”:

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