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La situación de España


El asesino La dictadura instaurada tras la guerra civil pasó, tras la II Guerra Mundial, del fascismo al totalitarismo a secas en los 50, y en los 60 al populismo: el general estaba ahí por el bien del pueblo español, y el pueblo quería que estuviera.
La cultura estaba herida de gravedad: tras la guerra, los más importantes pensadores, literatos, poetas, científicos, huyeron, no sólo por divergencias ideológicas con el régimen, sino porque el nacional-catolicismo castraba todo desarrollo intelectual y científico que no tuviera relación con el catequismo o con el "imperio español", es decir, la idea de España como nación elegida para ser la porta-estandarte de la fe. Otros tantos hombres de razón fueron represaliados. A partir de entonces, los nombres de Miguel Hernández, Lorca, Rafael Alberti, León Felipe, Castelao, Quart, Antonio Machado, quedaron marcados de tal manera que no pudieran ser pronunciados sin un fin ideológico.

http://www.pueblos-espana.org/ La cultura popular había quedado también secuestrada: la labor de la Sección Femenina de Falange consiguió que la cultura de todas las regiones de España fueran el símbolo de los ideales falangistas y nacional-catolicistas: el folklore secuestrado, pero eso no fue lo más grave; las otras lenguas del país quedaron marginadas al rango de lenguas folklóricas, atadas a una región y resultado del desarrollo del latín al castellano (excepto el euskera), y todas ellas signo de ruralismo y de atraso cultural, en vez de ser la expresión de un pueblo o -sin querer abrir aquí un debate, sino fijándome en el significado estricto de la palabra- una nación. Frente a la creencia popular, a veces demasiado exagerada por ciertos nacionalismos, el franquismo oficial no prohibió del todo las lenguas hoy cooficiales, sino parcialmente: lo que hizo fue desterrarlas del ámbito público al ámbito privado: estaba prohibido la codificación de una administración en exiliados buenos aires.jpg cualquier lengua que no fuera el castellano, así como su prohibición en la enseñanza. Se permitía, no obstante, en el ámbito privado, familiar, y en las manifestaciones culturales y literarias: en realidad, lo importante no era cómo estaba escrito, sino lo que se decía y lo que se escribía, fuera en vasco, en gallego, en catalán o en castellano. La base para comprender esto hay que buscarla en la base ideológica del franquismo ortodoxo y oficial: el régimen decidió respetar lo que consideraban "peculiaridades regionales españolas", que viene a decir que eran las manifestaciones, más o menos perfectas, de algo así como un espíritu español absoluto. Pero, por supuesto, el régimen nunca habló, ni lo hubiera permitido, admitir el término "nacionalidades".

emigrantes_gallegos_0.jpg Se empiezan a desarrollar hacia los 50, aparte de los grupos guerrilleros, los grupos de oposición política-intelectual. Alguien definió a la sociedad de entonces como "cultura de la resistencia", o incluso de la oposición al régimen y a la sociedad y cultura que había conformado tras la guerra: no se trataba sólo de la oposición política, sino también vital, de reafirmación personal, de la gente común, especialmente de la sociedad. Esta cultura de la resistencia englobaba a diversos sectores: el pueblo, por supuesto, tanto los que habían vivido la guerra como los que no; los parados, los emigrados, los exiliados, los comunistas, los anarquistas, los socialistas, los cristianos de base, los curas conciliares, los artistas en general: pintores, escritores, pensadores, poetas, fotógrafos, escultores, cantantes…; los sindicatos de clase ilegales, los grupos armados, la oposición política de toda ideología, el gobierno republicano en el exilio… Todos ellos, a su manera, tenían sus formas, conscientes o inconscientes, de oposición al régimen, cosa que no era muy difícil, pues en palabras de Adolfo Celdrán, uno de los mejores cantautores en lengua castellana y miembro de Canción del Pueblo, sencillamente "ser feliz era ya una manera de oponerse al franquismo".emigrantes.jpg

La Generación poética de los 50 es el ejemplo de una nueva serie de creadores anti-franquistas, opuestos al sistema con su poesía, que empezó a ser conocida como testimonial: Hierro, de Otero, Celaya, Gil de Biedma… y luego también Gloria Fuertes, Goytiosolo, Barral… Es entonces cuando se empiezan a reivindicar a los poetas republicanos, prohibidos, enmudecidos, además de reivindicar una realidad muy diferente de la que el régimen nos vendía: un país pobre, descontento, furioso, de represaliados, silenciados, exiliados, parados y emigrantes. En los años 50, España era "una", a la fuerza, pero no grande, España nunca fue grande, y menos aun libre en aquel entonces; o sí era libre: libre para nadie.

Concha Piquer El gran invento socio-musical del franquismo fue lo que los críticos llamaron el nacional-flamenquismo, que fue el signo de identidad de la cultura rancia franquista. El secuestro folklórico hirió a muchas de estas manifestaciones, pero, con el invento del turismo, con el lema "Spain is different" del ministro Fraga, hubo uno especialmente que quedó muy tocado. Con fines romántico-turísticos, la maquinaria cultural del régimen (abandonando el cine patriotero de los primeros 50) comienza a tomar una versión grotesca y fantasmagórica del folklore andaluz y de la copla. Los cines se llenan de grandes producciones hispaCuriosa imagen de Concha Piquerno-francesas, con pulcros gitanos que ríen y cantan, jornaleros y mineros andaluces, vestidos con elegantes trajes de faena, que iban alegres cantando al tajo, cosa que no respondía a otra cosa más que al ideario falangista. La radio y la televisión se llenan de cantantes y cantaores horrendos, luciendo la bata de cola, para solaz de señoritos andaluces y turistas desinformados, contra lo que se rebelarían, reivindicando su herencia cultural maltratada, el Nuevo  Flamenco y el movimiento Manifiesto Canción del Sur. Para poder recibir los beneficios del turismo, muchas regiones tuvieron que transformarse, adoptando una identidad que no le era propia, tal y cómo nos lo refleja el gran Berlanga en su Bienvenido Mr. Marshall. Esto no quiere decir que la copla fuera de derechas: lo que ocurrió es que se comenzó a promover una temática sensiblera y patriotera. Pero, por otro lado, hay que decir también que todas estas canciones, buenas y malas, reaccionarias o con una protesta soterrada, tal y como refleja la película Canciones para después de una guerra (cuyo estreno se retrasó hasta 1976 debido a su excesivo realismo), en aquellos tiempos de miseria y hambre, traídas por la radio, constituyeron para muchos una auténtica ventana al exterior de sus penas.

Los Brincos La llegada de los años 60 trajo consigo nuevos fenómenos a nivel superficial (es decir, en la superficie, que se podían ver): el fenómeno del turismo obligó al régimen a adoptar ciertas medidas aperturistas para dar la impresión de ser un país libre, pero sobre todo en donde reinaba el orden moral y político. El responsable de estas "tímidas" aperturas fueron algunos ministros enmarcados entonces dentro de la línea liberal, como Pío Cabanillas, Areilza, o el por entonces ministro de información y turismo Manuel Fraga (¡ojo!, estas aperturas eran concesiones no más, en ningún momento estamos diciendo aquí, como alguno sostiene hoy en día, que Fraga estuviera boicoteando el franquismo desde dentro para llevarlo a una democracia-cristiana). Los años 60 trajeron también, desde el extranjero, la frescura de la juventud nacida durante o inmediatamente después de la II Guerra Mundial: los Beatles y, en menor medida -por razones morales-institucionales- los Rolling Stones comenzaron a arrasar entre la juventud española. Al régimen estas manifestaciones joviales del pop no les hacía mucha gracia, pero viendo lo que traerían después los Serrats, los Laboas, los Benedictos, los Miros o los Raimones, por citar sólo algunos, no sólo acabaron por aceptarlo como parte ineludible de la nueva sociedad, sino que, hasta cierto punto, se manipuló para que en la radio y en los circuitos de música "comercial" (es decir, de comprar y de vender) se oyeran más a estos grupos anglófilos que a los nuevos cantautores: de esta manera se conseguía acallarlos, por un lado, y, por otro lado, se distraía a la juventud: después de todo, era siempre preferible una juventud melenuda que repitiera incesantemente "ye-ye" y vacilara metiendo palabritas inglesas en frases castellanas a que cantaran a Miguel Hernández, se manifestaran contra el orden establecido, o incluso les diera por hablar en catalán, gallego, vasco ¡o bable!

Así pues, el panorama musical comercial, más o menos respetable, de principios de los 60 era éste: el twist del Dúo Dinámico, los gallitos de Julio Iglesias, la estúpida canción del verano de Georgie Dann, los aspavientos amanerados de Raphael, el flamenco descafeinaFolksinger Woody Guthriedo, los grupos yeyés, unos más auténticos, otros meras imitaciones, o la españolísima copla de buenas costumbres de don Manolo Escobar… Sin embargo, eso ocurría a nivel superficial: en la música no todo era Raphael, Karina o los Brincos, por poner ejemplos  musicales no dañinos, o incluso -Dios no lo quiera- Julio Iglesias. Desde fuera llegaban propuestas más interesantes, por lo menos desde el punto de vista literario: la satírica de Brassens, el vitalismo de Brel, la militancia político-musical de Seeger y Guthrie, la nueva canció protesta norteamericana de Dylan y Baez, la canción portuguesa -que se puede considerar casi como hermana de la nuestra-, y la canción latinoamericana. Se empezaban a descubrir a los José Afonso, a Luis Cilia, y a sus músicas anti-salazaristas que bebían directamente de los fados portugueses; a la grandiosa Violeta Parra y a ese gigante andino de Atahualpa Yupanqui, dotados ambos de una ternura excepcional, pero a la vez, de una rabia incontenible. A pesar de los esfuerzos del régimen, estas influencias llegaron y arraigaron fuertemente en el corazón de muchos jóvenes. Sencillamente: no pudieron frenarlo, aunque más de uno se las vio y se las deseó para poder pasar alguno de estos discos por la frontera, o borrando algún título comprometedor, como era aquél de Léo Férre: "Franco, la morte".

Dulzaineros segovianos junto a Agapito Marazuela: músico y etnólogo que rescató el folklore castellano  - 1935. Fuente: revista Estampa También comenzaba a renacer la conciencia regional: será importante sobre todo aquí la labor del folk, especialmente en Castilla, Canarias y Andalucía, tierras sin un idioma "vernáculo": mientras, generalmente, los catalanes y los gallegos rehuían de la interpretación del folklore, debido, como hemos visto, al secuestro al que éste se veía sometido por el régimen, por su parte, los castellanos, canarios, andaluces y otros, al carecer de una seña de identidad tan notable como era el lenguaje, fijándose en el ejemplo de los cantautores foráneos, tomaron sus manifestaciones folklóricas como signo de identidad nacional frente al llamado nacional-flamenquismo. Por su parte, los vascos, aun teniendo un idioma propio, se negaron a abandonar su folklore.

Se rescatan las lenguas hoy cooficiales, entonces vernáculas, mediante la canción y la recuperación de grandes poetas desconocidos, incluso hoy, por parte de los lectores castellano-parlantes. Y se empiezan a recuperar a los poetas prohibidos, acallados por culpa de la depuración cultural que llevó a cabo el aberrante "poeta" Pemán, también gracias a la canción. Esto es así de tal manera, que Serrat consigue que Antonio Machado desbanque en las listas de éxitos a los éxitos del pop yeye y de la canción convencional.

Así pues, éste era más o menos el panorama cultural y musical con el que los cantautores españoles tendrían que lidiar: su gran dificultad fue la de hacerse oír, sin venderse ni comprarse, sin acercarse, como otros artistas, a mendigar la gracia de Franco y sus ministros en cenas, fiestas o galas de Navidad; y, lo más importante, vadeando la inoportuna y fastidiosa censura.

From Paul Eluard’s “Freedom” to Pagliaro’s “I call your name”


This is great French poet Paul Eluard’s mythical "Liberté" -Freedom-. Paul Eluard wrote it during the Nazi usuraption in France, in 1942, and become in an anthem:

Liberté

Sur mes cahiers d’écoliereluard
Sur mon pupitre et les arbres
Sur le sable sur la neige
J’écris ton nom
Sur toutes les pages lues
Sur toutes les pages blanches
Pierre sang papier ou cendre
J’écris ton nom
Sur les images dorées
Sur les armes des guerriers
Sur la couronne des rois
J’écris ton nom
Sur la jungle et le désert
Sur les nids sur les genêts
Sur l’écho de mon enfance
J’écris ton nom
Sur les merveilles des nuits
Sur le pain blanc des journées
Sur les saisons fiancées
J’écris ton nom
Sur tous mes chiffons d’azur
Sur l’étang soleil moisi
Sur le lac lune vivante
J’écris ton nom
Sur les champs sur l’horizon
Sur les ailes des oiseaux
Et sur le moulin des ombres
J’écris ton nom
Sur chaque bouffée d’aurore
Sur la mer sur les bateaux
Sur la montagne démente
J’écris ton nom
Sur la mousse des nuages
Sur les sueurs de l’orage
Sur la pluie épaisse et fade
J’écris ton nom
Sur les formes scintillantes
Sur les cloches des couleurs
Sur la vérité physique
J’écris ton nom
Sur les sentiers éveillés
Sur les routes déployées
Sur les places qui débordent
J’écris ton nom
Sur la lampe qui s’allume
Sur la lampe qui s’éteint
Sur mes maisons réunis
J’écris ton nom
Sur le fruit coupé en deux
Sur miroir et de ma chambre
Sur mon lit coquille vide
J’écris ton nom
Sur mon chien gourmand et tendre
Sur ses oreilles dressées
Sur sa patte maladroite
J’écris ton nom
Sur le tremplin de ma porte
Sur les objets familiers
Sur le flot du feu béni
J’écris ton nom
Sur toute chair accordée
Sur le front de mes amis
Sur chaque main qui se tend
J’écris ton nom
Sur la vitre des surprises
Sur les lèvres attentives
Bien au-dessus du silence
J’écris ton nom
Sur mes refuges détruits
Sur mes phares écroulés
Sur les murs de mon ennui
J’écris ton nom
Sur l’absence sans désir
Sur la solitude nue
Sur les marches de la mort
J’écris ton nom
Sur la santé revenue
Sur le risque disparu
Sur l’espoir sans souvenir
J’écris ton nom
Et par le pouvoir d’un mot
Je recommence ma vie
Je suis né pour te connaître
Pour te nommer
Liberté!

Freedom

On my school notebooks,/ on the desk, on the trees,/ on the snow and on the sand/ I write your name.// On every read pages,/ on every white pages/ stone, blood, paper or cinder/ I write your name.// On the golden images/ on the warriors’ guns/ on the kings’ crowns/ I write your name.// On the jungle and the desert/ on the nests on the broom/ on the echo of my childhood/ I write your name.// On the wonders of the night/ on the white bread of the days/ On the bride seasons/ I write your name.// On all my blue rags/ on the pool moldy sun/ on the lake living moon/ I write your name.// On the fields over the horizon/ on the birds’ wings/ and on the mill of the shadows/ I write your name.// On every breath of the dawn/ on the sea on the ships/ on the insane mountain/ I write your name.// On the foam of the clouds/ on the sweat of the storm/ on the heavy and light rain/ I write your name.// On the shiny shapes/ on the colourfull bells/ on the physic truth/ I write your name.// On the awakeness paths/ on the outspread roads/ on the places that are flooding/ I write your name.// On the lamp that is turning on/ on the lamp that is turning off/ on my gathered houses/ I write your name.// On the fruit cut in half/ on my room’s mirror/ on my bed empty shell/ I write your name.// On my gourmand and tender dog/ on its erect ears/ on its clumsy paw/ I write your name.// On the sprinboard to my door/ on the familiar objects/ on the flow of the blessed fire/ I write your name.// On every flesh/ on my friends’ front/ on each hand reaching out/ I write your name.// On the glass of surprisses/ on the solicitous lips/ so high over the silence/ I write your name.// On my destroyed shelters/ on the ruined lanterns/ on the walls of my boredom/ I write your name.// On the wishless absence/ on the naked lonelyness/ on the steps of the death/ I write your name.// On the regained health/ on the disappeared risk/ on the wait without memory/ I write your name.// And for the power of a word/ I recommence my life/ I was born to know you/ to call your name// Freedom!

Paul Eluard

Joan Oliver i Sellarès (Sabadell, 1899-Barcelona, 1986), best known as Pere Quart, is one of the greatest Catalan poets from Spain. Due to his Republican compromise, he was in exile and in prisson. Beside poetry, Pere Quart (that means Peter IV) made good translation of poetry from almost all around he world. His poetry and Catalan versions from other poems have been sung by many Catalan songwriters, among them Ramón Muntaner, one of the last and great Catalan songwriters. One of these is this Catalan translation-adaptation from Eluard’s "Liberté":

Escric el nom

En els meus quaderns escolars,foto Pere Quart1
en el pupitre i en els arbres,
damunt la arena i la neu
escric el nom.
Les pàgines que he llegit,
totes les pàgines blanques
-fang o pedra, cendra o paper-
escric el nom.
En les estampes daurades,
damunt les armes dels guerrers,
damunt la corona dels reis
escric el nom.
Damunt la jungla i el desert,
damunt els nius i la ginesta,
damunt l’eco de l’infantessa
escric el nom.
En els prodigis de les nits,
damunt el pa tendre dels dies,
en el temps dels enamorats
escric el nom.
Tots els meus draps de cel blau
sobre els estanys -sol rovellat-;
damunt la llac lluna vivent
escric el nom.
En els camps el horitzó
damunt les ales dels ocells,
sobre el molí de les ombres;
escric el nom.
En cada alè de l’aurora,
damunt la mar, sobre els vaixells,
sobre la muntanya embogida,
escric el nom.
Damunt la bolsa de la boira
en la suor de la tempesta,
en la pluja tofuda i fada,
escric el nom.
Sobre els corridors desvetllats
sobre les vies desplegades
a les places mig desbordants
escric el nom
En la llamp hi ha que s’ha encès,
en la llamp hi ha que s’apaga,
en els recercs* familiars,
escric el nom.
En la fruita partida en dúas
sobre el mirall damunt la cambra
sobre el meu llit conquilla buida
escric el nom
Sobre el meu gos golós i dolç
sevas orelles celabretes*,
en la seva pota mal apta,
escric el nom.
Sobre el trampolí de la porta,
sobre els objectes casolans,
en la ona del foc beneit,
escric el nom.
Tota carn que esta promesa,
en el front dels meus amics,
damunt cada ma que m’allarguen
escric el nom
Sobre els meus refugis desfets
Sobre els meus farells enfonsats
Sobre els murs del meu enemic
Escric el nom
En l’absència sens desig
Damunt la nua solitud
Sobre els sons* de la mort
escric el nom
Sobre la salut recobrada
En el risc desaparegut
En l’espera sens records
escric el nom
Sobre la pau, sobre la pat
Sobre la clamor dels vençuts
Damunt banderes ultratjades
escric el nom
I pel poder d’una paraula
recomenço la meva vida
jo vaig nàixer per conèixer’t
per dir el teu nom
Llibertat!

(The Catalan adaptation is very similar to original)

 Gian Franco Pagliaro is an Italian songwriter who live in Argentina and sings in Spanish. He had sung poems of Neruda and other importants Latin American and Spanish poets. In 1971 he made a particular adaptation of Eluard’s "Liberté", under the title "Yo te nombro" (I call your name). The Argentinan singer, actress and dancer  Nacha Guevara recorded the song in his 1976’s album Amor de ciudad grande (Great city love): the song became in an anthem all over Latin America, specially in Chile and Argentina.

 

 

Yo te nombro

Por el pájaro enjaulado.gian_franco_pagliaro
Por el pez en la pecera.
Por mi amigo, que está preso
porque ha dicho lo que piensa.
Por las flores arrancadas.
Por la hierba pisoteada.
Por los árboles podados.
Por los cuerpos torturados
yo te nombro, Libertad.
Por los dientes apretados.
Por la rabia contenida.
Por el nudo en la garganta.
Por las bocas que no cantan.
Por el beso clandestino.
Por el verso censurado.
Por el joven exilado.
Por los nombres prohibidos
yo te nombro, Liberdad.
Te nombro en nombre de todos
por tu nombre verdadero.
Te nombro y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor.
Por la idea perseguida.
Por los golpes recibidos.
Por aquel que no resiste.
Por aquellos que se esconden.
Por el miedo que te tienen.
Por tus pasos que vigilan.
Por la forma en que te atacan.
Por los hijos que te matan
yo te nombro, Liberdad.
Por las tierras invadidas.
Por los pueblos conquistados.
Por la gente sometida.
Por los hombres explotados.
Por los muertos en la hoguera.
Por el justo ajusticiado.
Por el héroe asesinado.
Por los fuegos apagados
yo te nombro, Liberdad.
Te nombro en nombre de todos
por tu nombre verdadero.
Te nombro y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor.
Yo te nombro, Libertad.

I call your name

For the jailed bird./ For the fish in the fishtank./ For my friend, who is in prison/ for saying what he thinks./ For the uproot flowers./ For the stamped on grass./ For the pruned trees./ For the tortured bodies/ I call your name, freedom.// For the gritted teeth./ For the hold anger./ For the lump in the throat./ For the mouths that doesn’t sing./ for the clandestine kiss./ For the censured verse./ For the exiled young man./ For the forbiden names/ I call your name, freedom.// I call in the name of everyone/ your true name./ I call your name and when it’s getting dark,/ when nobody are watching me,/ I write your name/ on the walls of my town./ Your true name,/ your name and other names/ I don’t call for fear.// For the persecute idea./ For the hits given./ For that who doesn’t resist./ For those who are hiding./ For the affraid they are of you./ For your steps they are watching./ For the way in they attack you/ For your children they kill/ I call your name, freedom.// For the invaded lands./ For the conquered people./ For the subdued folk./ For the exploited men./ For the deads at the stake./ For the executed just one./ For the killed hero./ For the extinct fires/ I call your name, freedom.

Adaptation and music

Gian Franco Pagliaro

Corrandes d’exili


No me había propuesto hacer publicidad de nuevos valores, pero es que realmente me gusta lo que me envía este nuevo cantor catalán. En esta ocasión nos ofrece una versión de la canción que Ovidi Montllor hizo sobre el poema de Joan Oliver/ Pere Quart "Corrandes d’exili" (Coplas de exilio). La letra y la original de Ovidi la podéis encontrar aquí mismo: Corrandes d’exili (Pere Quart-Ovidi Montllor)

 

Cançó de carrer


Llevo tiempo queriendo poner este poema de Joan Oliver (Pere Quart), pero la letra se me resistía.Y, por fin, alguien subió la letra. No puedo dejar de poner la versión musicada y cantada de Ramón Muntaner:

Cançó de carrer

Quan jo tindré cinquanta anys

no vull ser com el pare:


cansat i sense fe,
renec o riallada;


treball embrutidor,


futbol cada diumenge,


el tuti al cul d´un bar,


tabac de vuit pessetes.


La televisió


que ofega la paraula;
i banys en un mar brut

quan vénen les vacances.


La mare un escarràs:


la plaça i la neteja;

i els meus germans petits,

escoles de mals mestres.


Quina buidor!
Potser
només viuen de veres


els qui moren matant


al carrer o a la guerra.


Apostols i cabdills,


llanceu el crit d´alarma!


Savis, tècnics, obrers,


forceu les vostres màquines!


Genis de totes les arts,


embelliu la croada!


Homes, dones, infants,


de tota llengua i raça


i els misers i els vençuts,


ramada innumerable,


espereu i engrossiu


el clam que ens agermana.


Encara hi som a temps!


Encara, encara, encara!


Destruirem un món


estúpid i sense ànima!


Cavem els fonaments


d´una vida més alta!


Canción de calle


Cuando tenga cincuenta años/ no quiero ser como el padre:/ cansado y sin fe,/ maldición y risotada;/ trabajo embrutecedor,/ fútbol cada domingo,/ el tute al culo de un bar,/ tabaco de ocho pesetas./ La televisión/ que ahoga la palabra; y baños en un mar sucio/ cuando llegan las vacaciones./ La madre, un gancho:/ la fuente y la limpieza;/ y mis hermanos pequeños,/ escuelas de malos maestros./ ¡Qué vacío! Tal vez/ sólo viven de veras/ los que mueren matando/ en la calle o en la guerra.// Apóstoles y caudillos,/ ¡lanzad el grito de alarma!/ Sabios, técnicos, obreros,/ ¡forzad vuestras máquinas!/ Genios de todas las artes,/ ¡emebelleced la cruzada!/ Hombres, mujeres, niños,/ de toda lengua y raza/ y los miserables y los vencidos,/ rebaño innumerable,/ esperad y engordad/ el clamor que nos hermana./ ¡Todavía estamos a tiempo!/ ¡Todavía, todavía, todavía!/ ¡Destruiremos un mundo/ estúpido y sin alma!/ ¡Cabemos los cimientos/ de una vida más alta!

Joan Oliver



Con música y voz de Ramón Muntaner:
 http://www.goear.com/files/localplayer.swf

Historia de la canción de autor: nacionalismo, regionalismo y solidaridad II


En la última entrada (que me complace y enorgullece decir que fue enlazada por la Unidad Cívica por la República) ofrecí una visión general y su historia de lo que dentro de la canción de autor podría denominarse canción regionalista o nacionalista. Podríamos ahora caracterizar esas canciones: voy a basarme, principalmente, en los tres discos que mejor ejemplifican este espíritu (y que mejor conozco): Los comuneros de Nuevo Mester de Juglaría, La cantata del mencey loco de los Sabandeños, y Quan el mal ve d’Almansa de Al Tall, pero no sólo. 

Algo que debiéramos apuntar es que la reivindicación regional a través de la música mediante la lengua y/ o el folklore no fue un fenómeno meramente español, sino que, casi sin tener relación entre ellos, es un fenómeno que está en muchos lugares casi al mismo tiempo: aparecen grupos de música celta como los bretones Gwendal, los irlandeses Dubliners y Chieftains,  o los británicos Pentangle; también, en Norteamérica se asiste al endurecimiento de la música negra, ya fuera con las letras, con los ritmos, o bien con indumentarias que los negros habían comenzado a exhibir; aparece también entonces el reggae, de la mano de Bob Marley, que, desde entonces será la música-bandera de los negros y del tercer mundo; amén de la música folklórica andina de corte indigenista y otras experiencias similares a lo largo del mundo. Todo eso casi a la vez que aquí aparecían los grupos de folk y los grupos de rock con raíces o étnicos.
En primer lugar, decir que la canción regionalista/ nacionalista no era únicamente un contenido que se pudiera resumir en el grito “¡viva mi tierra libre!”, sino que es más amplio y necesita matizaciones. Principalmente, tenía dos funciones (que son en las que podríamos resumir la entrada anterior a ésta): la solidaridad y la reivindicación.
La función solidaria de estas canciones operaba de esta manera: el cantante o grupo canta una canción en la que explica alguna de las cosas que afectan a su tierra; lo que ocurre entonces es que los oyentes que no son de allí la sienten más cercana y comparten el sentimiento del autor: se solidarizan. La canción se había convertido en un estupendo vehículo de acercar a los demás una tierra para darla a conocer (no de manera turística).
Respecto a la función reivindicativa -la más conocida-, pues poco más se puede decir: servía para intentar unir a los habitantes de esa tierra en una misma reivindicación y despertar la conciencia de pueblo, lengua, identidad, nacionalidad y tierra. Pero no se cantaba para todos los habitantes de la región, sino sólo para algunos muy concretos:
¿A quién/ quiénes canta este tipo de canciones? Cantan casi exclusivamente a las clases trabajadoras/ campesinas de la región y nunca (al menos de manera solidaria o laudatoria) a las clases acomodadas, entendidas éstas siempre como aprovechadas de la clase baja: a pesar de que nacionalismos como el vasco y el catalán fueran fundados en el siglo XIX por las clases burguesas, en esta época se huye de aquel viejo nacionalismo y se entrelaza con el socialismo. Desde éste punto de vista, las canciones tendrán temas muy variables, o se acentuarán unos temas ante otros, dependiendo de la región; así pues, por ejemplo, la canción gallega pone más el acento en lo que venía siendo su problemática desde siglos: la emigración; los andaluces (Carlos Cano, Antonio Mata, Gerena) solían poner el acento en el anti-señoritismo; Víctor Manuel narraba las miserias, penas y dolores de los mineros; los vascos ponían mucho énfasis en el tema lingüístico y en los presos políticos; y un largo etcétera en el que, no obstante, se siente un mismo sentimiento: el amor a la tierra. Pero a veces aparece también la desesperación, incluso el, aunque no exactamente, odio a la tierra, sino a las circunstancias, a las injusticias. A la tierra de uno se la ama, pero también se desespera porque son pobres, porque su suelo no da para comer; ejemplos de éstas pueden ser “Extremadura” de Pablo Guerrero, “La meva terra” de Lluís Llach, “Santo Cristo de Hontariego” de La Fanega, “Me dicen que no quieres” (con letra de Labordeta) y “Y estos yermos de Aragón” de La Bullonera, “Aragón” de Labordeta, “Mi Puebla se quea sola” de Manuel Gerena, “Quatre rius de sang” de Raimon, “Nuestra Andalucía” de Jarcha… Es, ante todo, el dolor de tener que dejar la tierra, o el sufrimiento silencioso de la más reciente historia, con su guerra civil a cuestas.
Se reivindica la tierra y la lengua o dialecto (si la hubiera), pero con ello también a los poetas patrios de todos los tiempos, especialmente románticos y post-románticos como los gallegos Rosalía de Castro o Manuel Curros Enríquez, pero también ya cercanos o del siglo XX como el canario Ramón Gil Roldán (autor de los textos de la Cantata del mencey loco), el catalán Pere Quart, el leonés Luis López Álvarez (autor de Los comuneros y del poema Romance de la reina Juana, que cantó en su primer LP Amancio Prada), el gallego Ramón Cabanillas, o, incluso -aunque más reciente en la voz de Luis Pastor- el extremeño Luis Chamizo (que escribía en dialecto extremeño). Y, cómo no, los tres grandes poetas en las otras tres lenguas cooficiales: el vasco Gabriel Aresti, el catalán Salvador Espriu, y el gallego Celso Emilio Ferreiro. Todos estos poetas, pero muy especialmente estos tres últimos, deslumbraron con sus letras y su filosofía a toda una generación de cantores ansiosos en expresarse en su lengua materna y hablar de su tierra. Esto tiene mucha relación con el siguiente punto.
Muchas de estas canciones son grandes lecciones de historia: gracias a ellas aprendemos una base de sucesos históricos que, muchas veces, están sólo para el conocimiento de grandes estudiosos (para muchos, nuestra historia comienza con el matrimonio de estado de Isabel de Castilla y de Fernando de Aragón). Generalmente cuentan una injusticia y/ o derrota histórica cuya estructura suele ser: una época de bonanza para la gente de la región, muchas veces producida por una revolución contra una injusticia o una situación desfavorable o insoportable (Los comuneros; Quan el mal ve d’Almansa; “Aragón, 20 de diciembre de 1591” del grupo Boira; la versión de “Els segadors” de Rafael Subirachs, evocando el levantamiento de los segadores catalanes contra Felipe IV -gracias a Amara por su observación); se produce una batalla o invasión (La cantata del mencey loco; El rey Al’Mutamid dice
adiós a Sevilla
de Carlos Cano) provocada por la reacción (o fuerza invasora) generalmente de índole real (Carlos I en Los comuneros, Felipe V en Quan el mal…); los rebeldes y/ o resistentes son apresados, y se procede a su ejecución; al final suele haber, a modo de epílogo, una canción inflamada, como un himno, en el que al mismo tiempo que se lamenta la injusticia histórica, se llama a recuperar aquello: por ejemplo, “Castilla, canto de esperanza” o el “Canto final” del mencey loco. Estas canciones venían a plantear dos cosas fundamentales: la pérdida de sus derechos e identidades por esta derrota hasta la actualidad, y que eran una excelente manera de denunciar al régimen entendiéndolo como sucesor de aquellos otros (esta idea aparece en uno de los versos de López Álvarez que no recogen Nuevo Mester de Juglaría para su canción).
Pero, por supuesto, también canciones que explicaran la situación actual, bien enlazándola con el pasado remoto (“Regreso a la semilla” de Elisa Serna), bien meramente en sus días (“Euskadin represioa” -la represión en Euskadi- de Txato Agirre, cantada tanto por Fernando Unsain como por Imanol).
También había himnos, cómo no, bien de la autoría del cantante, bien tomados de algún poeta: “Berros de loita” del poeta Cabada Vázquez, cantada por Benedicto; “Acción galega” de Cabanillas cantada por Xerardo Moscoso; el poema “Asturias” de Pedro Garfias, por Víctor Manuel; “La Rioja existe, pero no es” de Carmen, Jesús e Iñaki; “Aragón” de Labordeta (aunque éste encajaría más bien en la primera clase que hemos nombrado); “Ver para creer” de La Bullonera; “Verde y blanca” de Carlos Cano; “Batasuna” de Telesforo Monzón por Pantxo eta Peio, “Euskadi” o “Gure lekukotasuna” del grupo de rock progresivo Errobi… A parte de los himnos oficiales de cada tierra -si los había- declarados ilegales o parcialmente tolerados desde 1939: véase “Himno de Andalucía” (Enrique Morente, Jarcha, Carlos Cano), “Els segadors” (Marina Rossell, Subirachs), “O Breogán”… y otros más ilegales aún, antiguos, que reflejaban el sentir de un pueblo (“Eusko gudariak”, “La Santa Espina”, “Pendón morado”…).
Aunque el sentimiento nacionalista o regionalista no necesariamente se tenía que reflejar literariamente, especialmente en épocas más duras en las que poco se podía decir y, generalmente, carecían de otra lengua que no fuera el castellano  para expresarse. Aunque el interés antroplógico es evidente y obvio, no hay duda de que latía el sentimiento de reivindicación regional cuando Joaquín Díaz, Ismael, los cantautores vascos, los grupos castellanos, los grupos canarios y el Grup de Folk (amén del LP de Josep Maria Espinàs -fundador de Setze Jutges- Cançons tradicionals), entre otros, deciden recuperar la música que era suya y que el régimen les había robado (o les había intentado robar) para legitimar la unidad nacional: el espíritu español que se manifiesta a través de sus “peculiaridades regionales”. No podían, claro, entonces considerarse de subversivos y peligrosos (en cuanto a los que únicamente se dedicaban a la interpretación estricta de estos temas: me refiero a los comienzos de los castellanos y de los canarios). Esto supuso un primer paso para que en la siguiente década estos grupos castellanos y canarios se politizaran, a la vez que salían nuevos grupos de folk muy combativos, incluso entre muchos que al principio se negaron a hacer algo parecido a folklore, como era el caso gallego, hartos de ver la usurpación de la gaita y el pandeiro que el régimen hacía. Grupos como los gallegos Fuxan os Ventos y Xocaloma, junto a los anteriores Voces Ceibes y nuevos cantautores, como Luis Emilio Batallán; los aragoneses Boira y La Bullonera; los andaluces Jarcha; los castellanos La Fanega; los baleares Uc; los vascos Oskorri o Aseari, los asturianos Nuberu; los canarios Chincanarios y Verode; además de los grupos y solistas ya citados, venían, a principios y mediados de los 70, a reivindicar su tierra con la palabra, pero también con los sones y danzas de sus tierras. Cosa que también se puede rastrear en el rock de estilo progresivo que se empieza a hacer entonces: el rock andaluz, mezclando el flamenco con la guitarras eléctricas: Smash, Triana, Alameda, Medina Azahara… (es representativa las declaraciones de Tele, batería de Triana: “Chicago son de Chicago y se llaman Chicago. Pues nosotros somos de Triana”; el rock vasco de Errobi, el gallego de NHU, y los grandes grupos catalanes de rock progresivo: Iceberg, Companya Elèctrica Dharma…

Durante todos aquellos años que van aproximadamente desde mediados de los 60 hasta finales de los 70, estos cantantes tomaron como responsabilidad propia el hacerse voceros de su tierra, de su lengua, de sus gentes, de sus penas y alegrías, de su historia, y de las injusticias que sufrían para reivindicar lo que historicamente les pertenecía como pueblo y para acercar sus sentimientos al resto del país.. Nadie debería sentirse ofendido por ello.

Corrandes d’exili


Mientras el ejército nacional iba cercando cada vez más las posiciones del debilitado y abandonado bando republicano hacia 1939, poco se podía hacer ya y la mayor parte de la población de Cataluña iba escapando a través de los Pirineos hacia tierras francesas, huyendo de las posibles y seguras represalias de Franco y sus aliados: anarquistas, marxistas diversos, catalanistas…, emprendieron la huida hacia el país vecino creyendo que allí les recibirían con los brazos abiertos. Nada más lejos de la realidad: el gobierno de Leon Blum, frentepopulista, estaba recibiendo presiones tanto externas como internas para no refugiar a los rojos españoles. La ultraderecha francesa, que después abrirían a Hitler las puertas de Francia, llegaron a declarar que lo mejor que se podía hacer con ellos era arrojarlos al mar. Con estas perspectivas, el gobierno de la República Francesa no tuvo más remedio que encerrarles en campos de concentración a la espera de qué hacer con ellos…
El poeta catalán Pere Quart estuvo entre los que realizaron el éxodo final desde Cataluña hasta Francia, y así lo reflejó en estas "Coplas del exilio":

Corrandes d’exili

Una nit de lluna plena
tramuntàrem la carena,
lentament, sense dir res…
Si la lluna feia el ple
també el féu la nostra plena.

L’estimada m’acompanya
de pell bruna i aire greu
(com una Mare de Déu
que han trobat a la muntanya).

Perquè ens perdoni la guerra,
que l’ensagna, que l’esguerra.
Abans de passar la ratlla,
m’ajec i beso la terra
i l’acarona amb l’espatlla.

A Catalunya deixí
el dia de ma partida
mitja vida condormida;
l’altra meitat vingué amb mi
per no deixar-me sense vida.

Avui en terres de França
i demà més lluny potser,
no em moriré d’enyorança
ans d’enyorança viuré.

En ma terra del Vallès
tres turons fan una serra,
quatre pins un bosc espès,
cinc quarteres massa terra.
«Com el Vallés no hi ha res.»

Que els pins cenyeixin la cala,
l’ermita dalt del pujol;
i a la plana un tenderol
que batega com una ala.

Una esperança desfeta,
una recança infinita,
i una pàtria tan petita
que la somio completa.

Coplas de exilio

Una noche de luna llena/ atravesamos la sierra/ lentamente, sin decir nada./ Si la luna estaba llena/ también lo estaba nuestra pena.// La amada me acompaña/ de piel morena y aire grave,/ (como una Madre de Dios/ que han encontrado en la montaña.)// Para que se nos perdone la guerra/ que la ensangrienta, que la quebranta./ Antes de pasar la raya/ me tiendo y beso la tierra,/ y la acaricio con la espalda.// En Cataluña dejé/ el día de mi partida/ media vida adormecida./ La otra mitad viene conmigo/ para no dejarme sin vida.// Hoy en tierras de Francia,/ mañana más lejos tal vez,/ no moriré de añoranza:/ antes de añoranza viviré.// En mi tierra del Vallès tres cerros son una sierra,/ cuatro pinos bosque espeso,/ cinco sogas mucha tierra./ ¡Como el Vallès no hay nada!// Los pinos ciñen la cala,/ una ermita en la colina/ y en la playa un toldillo/ que late como un ala.// Una esperanza deshecha,/ una pena infinita,/ y una patria tan pequeña/ que la sueño completa.

Pere Quart

De este poema se realizaron, que yo sepa, dos canciones bastante diferentes: primero Ovidi Montllor, con su sobrio y elegante estilo, y después Lluís Llach, llenando el texto con gran imaginación musical. Aunque a mí personalmente me gusta más la de Lluís que la de Ovidi (es una opinión), os pongo la de Ovidi:

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(Foto: "L’exode de Catalunya", por Carles Fontsere)

A Víctor Jara


Título
A Víctor Jara
Intérprete
Raimon
 
  1. T’he conegut sempre igual
  2. Molt lluny
  3. Só qui só (Joan Timoneda, Segle XVI)
  4. Una vaca amb un vedellet en braços (Pere Quart)
  5. No em pren així com al petit vailet (Ausiàs March, Segle XVI)
  6. Lo jorn ha por (Ausiàs March, Segle XVI)
  7. Amanda (Víctor Jara; versió catalana: Raimon)
  8. Morir en aquesta vida
  9. Si en lo mal temps (Joan Roís de Corella, Segle XVI)
  10. Amb tots el petit vicis
  11. Com un puny
1974
Letras escritas por Raimon, excepto donde se especifica.
Toda las canciones compuestas por Raimon, excepto 7, por Víctor Jara.

Comentario. En 1974, a forma de tributo, Raimon llamó a su disco A Víctor Jara, aunque no haya ninguna canción escrita por Raimon en la que se reivindique su memoria o denuncie su asesinato: se trata de un sencillo homenaje basado en el título y en la versión de una de las canciones de Víctor Jara.
No obstante, éste tampoco es un disco muy político, pero en realidad los discos de Raimon en estudio no eran tan políticos como el público piensa; no así como ocurría generalmente con sus discos de conciertos. Es uno de los discos clásicos de Raimon: en donde se mezclan sus letras con las de poetas catalanes de la Reanixença, del siglo XVI, y de otros más contemporáneos. Lo que le dota de excepcionalidad es la versión de una canción de otro cantante, raro en él.
Influenciado por Paco Ibáñez, Raimon comenzó desde temprano a poner música a las obras maestras de la poesía catalana contemporánea y clásica con el fin de dar a conocer la gran cultura literaria de los Països Catalans. Entre las canciones de los poetas clásicos vemos poemas de amor cortés de Joan Timoneda, del Cançoner Flors d’enamorats, como "Só qui só" (cat. moderno "Soc qui soc", cast. "Soy quien soy") y de Joan Roís de Corella "Si en lo mal temps" (Si en el mal tiempo); también reflexiones filosóficas de su preferido, Ausiàs March, "No em pren així com al petit vailet" (No me sucede como al pequeño paje) y "Lo jorn ha por" (El día tiene miedo), que representan las corrientes de pensamiento en los tiempos del Renacimiento y que poseen una gran belleza lírica.
Respecto a poetas más contemporáneos, en este disco sólo incluye una musicación de un poema de Pere Quart (Joan Oliver): "Una vaca amb un vedellet en braços" ("Una vaca con un ternerillo en brazos"), que es una curiosa nana en la que la vaca le cuenta a su hijo que debe hacerse fuerte para lo que le espere: la paz como manso o la muerte en el ruedo, para lo cual debe hacerse fuerte.
La otra canción que no es escrita por Raimon es "Amanda", que es la versión catalana de "Te recuerdo Amanda" de Víctor Jara, a la cual Raimon ha adaptado la letra al catalán respetando siempre el texto original y su sentido. De esta manera y junto al título del disco, hace Raimon su particular, sencillo y más sentido homenaje al cantante chileno, asesinado por el régimen homicida de Pinochet. Lejos de optar por la denuncia, la reivindicación y la llamada a la venganza explícita que en otros homenajes al cantante harían gente como Manuel Gerena o José Antonio Labordeta, Raimon decide hacer esto de la manera más simple y honesta posible al homenajear a Víctor Jara mediante esta versión de una de las canciones más emblemáticas y sociales del artista chileno.
Entre las canciones escritas por Raimon hay de todo. Abre el disco "T’he conegut sempre igual" ("Te he conocido siempre igual"), canción dirigida a Gregori López i Raimundo, un histórico miembro de la lucha antifranquista militante del PSUC, en la que le cuenta que "somos más de los que dicen y quieren". Junto a ésta, Raimon mezcla el tema político con sus reflexiones vitales propias como la nostalgia de otros días presente en "Molt lluny" ("Muy lejos"), recordando las noches con los amigos en Játiva (Xátiva); "Morir en aquesta vida" ("Morir en esta vida"), un homenaje al poeta Maiakowski; y "Amb tots els petits vicis" ("Con todos los pequeños vicios"), siguiendo el más puro estilo de los poetas clásicos, en la que une la reflexión política y la reflexión vital al fenómeno de crecer e ir saliendo de la adolescencia. Cierra el disco una canción que Raimon personalmente considera la mejor de su carrera: "Com un puny" ("Como un puño") es una canción que, también bastante influenciado por March, está dedicada a Anna Lissa, su esposa y gran amor, que es italiana; habla de la separación breve ocasionada por las visitas a su país de Anna Lissa y el pensar en el reencuentro esperanzado.

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