Posts Tagged ‘Redención (Nuestro último baile)’

VI Feria del Libro de Vallecas, 2022


Tengo el place de haber sido invitado a la feria del libro de Vallecas, para dedicaros Billy («algo es algo») y Redención (Nuestro último baile) en la caseta de Libros Indie.

15 de julio. Bulevar de Peña Gorbea (Puente de Vallecas, Madrid)

Conoce más pulsando aquí

II Feria del Libro y la Cultura de Moratalaz


El sábado 23 de abril podrás encontrarme en la caseta de Libros Indie, en la feria del libro de Moratalaz, en la plaza Manuel de la Quintana, de 18:00 a 19:00. Allí, podrás conseguir ejemplares firmados de Billy («algo es algo») y Redención (Nuestro último baile), o, si tienes alguno de ellos y deseas que te lo firme, allí me encontrarás, totalmente dispuesto y encantado.

Gracias, Diana, de Libros Indie, por mejorar mi original.

Niponfilia


Hay un país en Oriente / al que llaman El País del Sol Naciente

‘Shōkan (Watashitachi no saigo no dansu)’ (montaje hecho por mí con la ayuda del traductor Google)

Por una de esas razones que no sabría explicar, Japón (es decir, su cultura, su historia, sus costumbres, etcétera) ejerce una gran fascinación sobre mí. Pero no por un exotismo paternalista, ni mucho menos, ya que es la misma fascinación que ejercen sobre mí otros lugares y países, como Irlanda, Bretaña (Francia), la ciudad de Nueva Orleans o incluso Galicia, entre otros. Es una fascinación que se traduce, realmente, en un ansia por comprender y saber más sobre este país, que llaman de sol naciente.

Esta fascinación es la que transplanté en Redención (Nuestro último baile), comenzando por la influencia que han tenido sobre mí mangas y animes como Akira (Katsuhiro Otomo) y El guerrero samurái (Nobuhiro Watsuki). Es precisamente por este último que creé al personaje que encarna en mi novela toda esa fascinación que siento, el inspector Jaime Santos. De hecho, su nombre es la mutación de la transliteración al castellano de un nombre, Hajime Saito, el personaje que inspiró su creación. Sin embargo, este personaje fue una persona real que Watsuki interpretó para su manga ambientado en el Japón Meiji.

Imagen atribuida a Goro Fujita (Hajime Saito). (Fuente: Wikipedia)

Hajime Saito (1844-1915) fue un espadachín y capitán del Shinsengumi, una especie de policía (con katana) que mantenía el orden durante la Restauración Meiji y, por tanto, luchaba por el shogun Tokugawa contra las reformas que el emperador quería instaurar y que suponían el final de feudalismo en Japón. Al finalizar la Restauración, Saito, uno de los pocos que sobrevivieron, ingresó al cuerpo de policía cambiándose de nombre (es de imaginar que el suyo sería de aquellos que inspiraran terror y rencor): Goro Fujita. Sobre el personaje histórico y su biografía legendaria, Nobuhiro Watsuki creó un personaje rudo, serio, terriblemente pragmático y con un gran sentido de la justicia, tan carismático que eclipsa al propio protagonista, su rival y antiguo enemigo, el espadachín Kenshin Himura (que sí es plenamente inventado, aunque es de esperar que tenga rasgos de personajes históricos).

Siempre es un poco difícil hacer que tu personaje no sea, en realidad, un préstamo algo indecente del personaje en que te inspiras, por lo que, para evitar eso, opté muchas veces por convertir a Jaime en una parodia respetuosa de los personajes de manga y anime, e incluso de las películas de Kurosawa (sin caer en la burla, por supuesto), porque Jaime, en la búsqueda de sus raíces culturales, pretende en muchas ocasiones «ser más japonés que los propios japoneses», algo que siempre le lleva a romantizaciones e, incluso, confusiones, como utilizar de grito de guerra el lema que Nobuhiro Watsuki atribuye al Shinsengumi: Aku soku zan, es decir, «Destruir el mal inmediatamente».

La historia de Jaime me permite expresar todo aquello que vine sabiendo y aprendiendo de la historia y cultura de Japón que me ha llegado a lo largo de los años y que me ha fascinado o llamada la atención. En primer lugar, Jaime no es japonés de nacimiento, sino de herencia. Resumiéndoos un poco su biografía, que no supone ningún destripe de la novela, el inspector Santos desciende de un diplomático japonés que, por oponerse a los proyectos expansionistas del Imperio, previos a la II Guerra Mundial, se vio obligado a exiliarse y se instaló, misteriosamente, en España, en donde su hija se casó con un español y, aunque el hijo de estos se casó con una mujer española, Jaime heredó rasgos asiáticos totalmente. Durante su infancia y juventud, su abuela japonesa le cuenta cosas sobre su nación, con lo que despierta su admiración y orgullo, que le llevan a investigar sobre sus raíces y recuperarlas. Sin embargo, no hay que olvidar que Jaime es español de nacimiento, por lo que su visión de las cosas que oye de su abuela y de las que estudia es occidental, lo cual produce que adquiera una perspectiva bastante idealizadora de la cultura y la historia japonesa.

«Bushido» (Fuente: Wikipedia)

Samuráis. Lo que lleva al joven Jaime a ingresar en la policía nacional es su fascinación por los samuráis. La visión que tiene de ellos es la misma que tenemos la mayoría de los occidentales, muy romantizada e idealizada. A menudo olvidamos que el samurái en sí era un miembro de la aristocracia, que si bien se debía regir por un código de conducta y honor, esto, en la práctica, no se dio en la mayoría de las ocasiones, y el régimen feudal resultaba un estatus de abusos clasistas en donde los campesinos tenían que agachar la cabeza a su paso. En ese sentido, son muy similares a los caballeros europeos (por los que un tal don Quijote tenía una enorme admiración, bastante parecida a la de Jaime, si me permitís el atrevimiento). Una crítica muy presente en las películas del gran cineasta Akira Kurosawa, que expone esa problemática en su Los siete samuráis. Nuestra fascinación, como la de Jaime, en realidad se dirige a los espadachines sin clan ni ascendencia nobiliaria, los ronin. De esta manera, el inspector idolatra de tal modo a aquellos legendarios espadachines que, en ocasiones, llega a tenerse por uno de ellos. Por esa razón, Jaime se somete al código del Bushido y sus siete virtudes. En las páginas 325 y 328 se reproducen los kanjis de dos de esas virtudes (como símbolo de un momento crucial en la historia), meiyo (名誉), el honor, con un trasfondo de responsabilidad absoluta sobre sus actos, y chugi (忠義), la lealtad, es decir, que si un samurái dice algo, lo cumplirá hasta sus últimas consecuencias, además de que será siempre leal a aquellos de los que tome el voto de defenderlos.

Mutsuhito, el emperador Meiji. Año de 1873 (Fuente: Wikipedia)

Restauración (a veces Revolución) Meiji. De acuerdo con la historia que su abuela le contaba, Jaime tiene un antepasado, perteneciente a un clan de samuráis de Kioto, que puso su espada al servicio de la causa del emperador Mutsuhito, más conocido como Meiji Tenno. El emperador, en el siglo XIX, emprendió una serie de reformas que disgustaron al gobierno militar del shogun Tokugawa, ya que implicaban el fin del feudalismo y más poder para el trono, con lo cual se desató una guerra civil que acabaría ganando Meiji. Sin embargo, decir, como decía la abuela de Jaime, que la Restauración Meiji trajo la democracia es bastante simplista. Aun así, además de configurar buena parte de lo que sería el Japón contemporáneo, supuso grandes avances sociales por la pérdida de poder de la casta samurái. Es muy revelador el hecho de que, a partir de entonces, los campesinos pudieron tener apellido, privilegio reservado a los nobles.

Al ser algo bastante marginal en el libro, no esperéis ver un estudio en detalle, por lo que se recoge la opinión de una persona sobre el hecho. Todo lo que sé acerca de este capítulo hitórico (similar en tiempo y contenido a las revoluciones liberales en Europa y América, en cuanto a la confrontación entre un antiguo sistema y el nuevo) viene del anime El guerrero samurái, ampliado después por artículos leídos en internet. Aunque sea una información insuficiente, siempre he defendido que los mangas y animes son una estupenda fuente de primera información respecto a la cultura japonesa, incluso a su historia, como es este caso.

Representación de Bodhidharma por Yoshitoshi (1878). Fuente: Wikipedia

Budismo zen. Jaime fue instruido en el budismo por su abuela, y por ello, quizás más que como religión, lo adoptó como filosofía personal, aunque, como le hace ver Susi, esto pueda ser contradictorio con sus actos, a lo que él responde que nunca vio cristiano cumplir a la perfección lo que Jesús predicó. A grandes rasgos, el budismo zen es la versión más oriental del budismo originario (el de los discípulos de Sidharta), es decir, la que impera en China, Corea y Japón, gracias a Bodhidharma, el discípulo de Buda que lo exportó a China. (Uno de los motivos más populares de Japón es el daruma, una representación del propio Bodhidharma, que se empeñó tanto en alcanzar la iluminación que acabó perdiendo piernas y brazos.) Supone un ejercicio de aniquilación del ego en vida a través de sus prácticas y enseñanzas. Sin ser yo, de nuevo, un gran experto en el budismo, lo que más me gusta como admirador de esta religión es su compromiso con la compasión hacia todos los seres vivientes, y el budismo japonés puede ser el que más me llame la atención, por su matiz de sabiduría más práctica (se enseña que nadie en vida comprenderá jamás la iluminación, por lo que solo cabe la contemplación) y, estéticamente, la sonoridad de los sutras, las oraciones budistas. Jaime recita en el libro dos de ellos, Fueko, que es una oración para que todos los seres vivos lleguen a la liberación del mundo material, y Shigu seigan mon, el «voto del bodhisatva», por el cual el creyente reafirma su compromiso con la vía de Buda y con su esfuerzo en ello y en ayudar a los demás a alcanzar la iluminación. Lo más impresionante de ellos es su pronunciación:

Takasugi Shinsaku (1839-1867). Fuente: Wikipedia

Y, en fin, estos son los guiños a Japón que recojo en Redención (Nuestro último baile). Son solo una muestra de mi fascinación y de mi admiración. No pertenezco al clan otaku (dicho con el máximo de los respetos) ni soy un entendido. Lo más probable es que, de haber sabido más, el libro hubiera aumentado su volumen con muchos datos innecesarios para la historia. Me dejo en el tintero la mención aTakasugi Shinsaku (de nuevo, en interpretación del OVA correspondiente a El guerrero samurái), la inspiración de otro personaje del manga de Watsuki, Soujiro Seta, en Yuri, y cuánto, cómo y dónde me ha influido (y sigue influyendo) la fabulosa película de Katusuhiro Otomo (del que me estoy leyendo los mangas y estoy muy entusiasmado con su descubrimiento.) Y la cosa no acabaría ahí: en un futuro, se desvelará por qué, estando tan orgulloso de su ascendiente pro Meiji, utiliza el lema atribuido al Shinsengumi Aku soku zan (Destruir el mal inmediatamente) y, mucho más adelante, quedará plasmada mi admiración por la modelo y actriz Reon Kadena.

Pero, tal vez, si hay un elemento en esa película que pueda resumir toda esta fascinación por Japón, esa es su increíble banda sonora, interpretada por un grupo fascinante, Geinoh Yamashirogumi: folklore japonés, teatro nô y kabuki, cánticos budistas (o eso me parecen), danzas tradicionales, todo ello mezclado con instrumentos eléctricos y electrónicos y música clásica europea. Disfrutad de este incalificable Requiem:

No acabaré sin una recomendación. Hace un tiempo, tuve la suerte de corregir el cómic Ukiyo (Libros Indie, 2021), con dibujos y guion de Pablo Carreiro. Este cómic es una maravillosa guía sobre Japón, abarcando desde la cultura popular hasta su arte y literatura, además de cómo se trata allí al colectivo LGTBI+ (según el autor, Japón es un país con 0 agresiones homófobas) y cómo se celebra el Día del Orgullo LGTBI+. A mí me pareció muy completo, bonito y divertido, y por eso lo recomiendo (y no, no cobro comisión).

Y, naturalmente, el mío (del que sí me llevo comisión):

Redención (Nuestro último baile) (Libros Indie, 2021): disponible en este enlace anterior, por la editorial, para España y UE, México, Ecuador, Estados Unidos, Argentina y Chile (buscar por Tienda). También solicitándolo en tu librería, presencialmente o a través de Todos Tus Libros, en Casa del Libro, Amazon y otras plataformas.

8 M


Presentación de ‘Redención (Nuestro último baile)


Entrevista y reseña en ‘Letras encadenadas’, por Miguel Ángel Cáceres


Seguramente, amigos y amigas internautas y oyentes de nuestras Letras Encadenadas, ustedes en algún momento de su vida se habrán redimido (liberado) de cosas, de asuntos reales, fantasmagóricos, que les asolaban y, por lo tanto, no les dejaban de ningún modo tener ese equilibrio emocional y esa paz espiritual y, por ende, interior con ustedes mismos y con los demás. Estoy convencido de que habrán puesto bastante de su parte para hacerlo. Les habrá supuesto un ímprobo esfuerzo, una lucha feroz para hacerlos desaparecer. No les habrá sido ni mucho menos fácil el lograrlo. Les aseguro que a Susi, Ángel, Claudia y al inspector Jaime Santos tampoco. Ellos son los principales protagonistas de la excelente y fantástica novela del formidable y magnífico escritor GUSTAVO SIERRA FERNÁNDEZ. Él ha ideado una historia mezcla de realidad, fantasía, terror, negrura y romanticismo. La ha bautizado con el llamativo título de REDENCIÓN (Nuestro último baile). La ha editado y publicado la muy buena editorial LIBROS INDIE. REDENCIÓN (Nuestro último baile) son muchas aventuras dentro de un gran objetivo, que es el desenmascaramiento de una serie de fuerzas y poderes semiocultos de ideología autoritaria y, por ende, intolerante y xeno-homófoba, que casi no vemos, pero que les aseguro que se encuentran ahí. Personas-títere que se mueven al socaire del supremo hacedor, exquisito, elegante manipulador del jefe de las marionetas. Él las mueve a su entero antojo y según sus intereses u objetivos que tenga. En el fondo, este alienado personaje tiene una verborrea populista con la que consigue entrar en gente con muy poco criterio propio y riqueza cultural, llevándoles por donde él quiere. Son su manso y obediente rebaño. Debido a que se cree el rey del mambo, no cuenta para nada con que su creciente y absoluto poder sea no solo desenmascarado, sino hecho trizas por unas personas que para él son insignificantes, pero ocurre que en esta ocasión «el pez grande no se come al chico», sino… Les invito a que lo descubran por su cuenta y contemplen, asombrados, el/los porqués. GUSTAVO SIERRA FERNÁNDEZ en esta su segunda narración cambia de registro y se adentra en los misteriosos y, por ende, enigmáticos de quienes alientan teorías paranoico-conspirativas, aunque bien es verdad que en algunos pasajes hace referencia a su ópera prima BILLY («ALGO ES ALGO»), publicada un año antes de que nos llegara el nefasto bicho abyecto. El riesgo que ha asumido, y, en consecuencia, hecho suyo GUSTAVO SIERRA FERNÁNDEZ ha merecido bastante la pena, pues el resultado ha sido bastante mejor de lo que él en un principio se esperaba. REDENCIÓN (Nuestro último baile) crea sabia y originalmente, de una simple historia de amor entre dos jóvenes, un cúmulo de peripecias que les llevará entre misterios, intrigas y enigmas a descubrir quiénes verdaderamente son los que consideran una cloaca a la ciudad de la Humanidad. Esto lo hace, además, mezclando y colocando canciones que no solo le gustan a él, sino que tienen un significado especial en las vivencias de sus personajes reales, pero que viven una latente irrealidad o ¿realidad? Lucha cruel y despiadada de dos polos enteramente antogonistas: un mal que parcialmente vemos, pero que si queremos contemplarlo en toda su magnitud debemos de sumergirnos, hasta llegar a su ignotas y sorprendetes profundidades; un bien que a lo mejor nos resulte incomprensible y raro. Vocabulario sencillo, muy actual y sincero; sin ningún tipo de miramientos. Llamando a las cosas por su nombre. Ritmo muy endiablado y fluido. Estilo estrepitoso, vibrante, duro, abyecto y dramático. Consigue sobrecogernos -dentro de ese exquisito pulido- hacia la galería. Yo se la sugiero y se la recomiendo. Estoy plenamente convencido de que palpitarán con su lectura, y sus sentimientos de diversa índole aflorarán. ¡Ah! Antes de concluir este comentario o reseña, me encantaría que se deleitaran con las maravillosas ilustraciones de un fabuloso y muy buen ilustrador: SERGIO MEDUSA. Llegarán a comprender el sentido, el mensaje de esta magnífica e impactante novela. Por ello, REDENCIÓN (Nuestro último baile), editada y publicada por LIBROS INDIE, tiene un prevalente sitio en una de las preeminentes baldas de la biblioteca radiofónico-sonora de, por supuesto, Letras Encadenadas.

Miguel Ángel Cáceres

Escucha la entrevista en ivoox o aquí mismo:

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Muy pronto


Pequeña broma navideña


Feliz primer baile


Foto: Pixabay – Myriams-fotos

—¿Te has dado cuenta alguna vez de lo que dice esta canción? —preguntó Ángel.

—Conozco la letra, pero nunca había reflexionado sobre ella.

—Dice: «Si el cielo que vemos sobre nosotrosse derrumbara y cayera, o las montañas se desmoronaran sobre el mar, no lloraré, no lloraré, no, no derramaré ni una lágrima mientras te quedes, te quedes conmigo.»

(…)

—Es nuestro último baile.

—Es nuestro primer baile —respondió él.

Redención (Nuestro último baile) (Libros Indie, 2021)

¡Os deseo un buen primer baile!

Redención (Nuestro último baile)

Libros Indie (enlace para España y Unión Europea; también disponible para México, Ecuador, EE. UU, Argentina y Chile: pinchar en Tienda)

En librerías y a través Todos Tus Libros

Casa del Libro

Amazon (aunque mi segundo apellido aparece cambiado)

A vueltas con ‘Bella ciao’


Hace unas semanas tuve un detalle, por su cumpleaños, con una persona a la que admiro y con la que mantengo buenas relaciones: el cantautor alicantino Adolfo Celdrán. Quienes sean seguidores asiduos de este blog o, simplemente, hayan entrado por una búsqueda relacionada con él ya sabrán a quién me refiero. Para los demás, en resumidas cuentas: Adolfo es un cantautor que inició su carrera a finales de los 60. Se reitiró hacia la década de los 80, aunque todavía sacó un par de discos muy interesantes; además de sus propias letras, ha musicalizado poemas de grandes poetas en castellano, como Nicolás Guillén, León Felipe, Jesús López Pacheco y, muy especialmente, Miguel Hernández, entre otros, y también de poemas adaptados, como los de Bertolt Brecht.

Bien. La carrera discográfica de Adolfo empezó con un sencillo que contenía tres canciones. Estas eran: Cajitas, una adaptación del tema de Malvina Reynolds (de la que también Víctor Jara haría su versión); General, adaptación de un fragmento del poema de Bertolt Brecht Catón de guerra alemán, y Bella ciao, el himno de los partisanos antifascistas italianos de la Resistencia y de la II Guerra Mundial.

Versión 1969

A estas alturas, poca gente hay que no conozca esta canción, especialmente después de la popularidad conseguida al ser banda sonora de la exitosa serie La casa de papel. Voy a ahorrarme la de tonterías que hemos tenido que leer al respecto, por parte de personas interesadas o muy desinformadas (además de muy incultas, y si queréis lo escribo en mayúsculas), porque no interesa al caso y ya sabemos que a ciertos movimientos, esos contra los que lucharon los originales cantantes de Bella ciao, les gusta apropiarse de las cosas para crear confusión o pervertirlas (1). En fin. La cuestión es que poca gente sabe que la primera adaptación al castellano y la primera versión de la canción que se grabó en España fue esta que Adolfo incluyó en su disco, registrada en la SGAE desde el año 68, por lo que podemos considerarla una versión canónica, especialmente por la fidelidad que guarda respecto a la letra original. El sencillo sería censurado, prohibiendo su reproducción radiofónica (incluso rayándolo para impedirla), casi de inmediato. En 1977, para su disco Denegado, que reunía muchas de las canciones que le habían censurado o directamente prohibido, haría una nueva versión, en la que colaborarían amigos como Elisa Serna, Pablo Guerrero, Manuel Toharia, Carmina Álvarez y Fernando Celdrán, su hermano.

Versión 1977

[(1) También ha ocurrido con otro himno partisano: Fischia il vento.]

Decía al principio que tuve un detalle con Adolfo por su cumpleaños. Mi última novela, Redención (Nuestro último baile) (Libros Indie, 2021), se cierra con un epílogo que se inspiró en su maravillosa canción A contratiempo, en mi opinión, una de las canciones más hermosas y lúcidas que se han hecho en España y en castellano. El título del epílogo es «Música de créditos: A contratiempo, escrita e interpretada por Adolfo Celdrán (epílogo)». Creo que le hizo ilusión, porque más tarde me llamaría para darme las gracias y por ser de los pocos (según sus propias palabras) de apreciarla en su justa medida.

Aparte de esto, me quiso contar una cuestión. En 2018, un DJ brasileño llamado Alok pidió permiso a Warner Music para poder utilizar la versión de Adolfo en un remix. Eso sí, también se lo pidió a Adolfo, lo cual es un gran detalle.

Y aquí viene lo que él me pidió que hiciera.

En particular, son dos asuntos. En primer lugar, llamar la atención sobre que en muchas de las publicaciones del tema de Alok en plataformas como YouTube y Spotify no todas incluyen su nombre como autor e intérprete original del sample utilizado, o bien, en el mejor de los casos, sí, pero teniendo que desplegar la pestaña de «Ver más». Naturalmente, en este asunto Alok no tiene culpa alguna, además de que siempre ha mostrado su buena fe. En Spotify, por ejemplo, sí se recoge con el título: «Bella ciao (feat. André Sarate & Adolfo Celdrán)»; en youtube, en la página de la discográfica Spinnin’ Records, solo se recoge el nombre de Sarate.

La otra cosa sobre la que Adolfo me reclama la atención es que de las 40 millones de visualizaciones de la canción, sumando todas las plataformas, ni Warner ni la Asociación Española de Intérpretes y Ejecutantes le han abonado nada.

Si algún curioso quiere ver el epílogo, lo puede hacer en esta publicación de Facebook

o en esta de Twitter

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