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Antonio Gómez & Antonio Resines’ “Celestino Alfonso”


They were twenty three when the fusils bloomed
Twenty three who prematurely gave their hearts
Twenty three foreigners and brothers of us therefore
Twenty three life lovers to die
Twenty three that cried France when they fell.

(L. Aragon, “L’affiche rouge”)

celestino alfonsoThe wonderful work of Gómez and Resines, La Cantata del Exilio –The Ballad of Exile- (1976, 1978) was a intese homage to the exiled Spanish after the lost of the Civil War: some of them knew the concentration camp of France (where the French government crowd them together); others, tortured and dead in the Nazi extermination camp; and a significative numbers of them, enlisted on the De Gaulle’s Foreign Legion or in the groups of guerrilleros of the French Resistance, with other people of the world. This is the story of Celestino Alfonso.

Affiche_rougeCelestino Alfonso (1916-1944) was natural of Salamanca, although most of his youth lived and worked in France as a carpenter nad member of the French Communist Youth, since 1930. In 1936 he get back to Spain as a volunteer to fight against fascism in the Spanish Civil War. He came to be Political Comissar of the 2nd International Brigade. In 1939, as he get back to France, was interned in the camp of Sinat-Cyprien, from where he ran away. After this, in 1942, he joined the Resistance; arrested and deported to Germany, he got to scape once again and, back in Paris, joined the FTP-MOI: French Shooters and Partisans – Foreigner Hand-Work, in a group leaded by Armenian poet Missak Manouchian. Both of them, along with other members of the group, appeared on the infamous affiche rouge, edited by Germans and French collaboracionists, as a try to discredit them. The rest of his story is told by Antonio Gómez, narrating his facts, and Antonio Resines, singing his thoughts, in one of the most beautiful songs of their great album:

Listen: http://www.goear.com/listen/0e0fac8/celestino-alfonso-antonio-resines

Celestino Alfonso

Ocho polacos, cinco italianos, tres franceses, dos rumanos, dos armenios, dos húngaros y un español componían el Destacamento Especial, comandado por el poeta armenio Missak Manouchian. El español se llamaba Celestino Alfonso, y su número era el 10.305.

Me gustaría contar las hojas de los pinos,
enumerar el agua de las fuentes,
sentarme a media tarde
cuando el sol se para en los cristales
y atraparle.
Me gustaría…

No hay más remedio,
nadie elige un futuro
de cementerio.

En dos años y medio de actuación en las zonas de Lyon y París, el grupo participó en más de 156 acciones contra el ejército nazi. Celestino Alfonso tomó parte en gran número de ellas, siendo el encargado de ejecutar personalmente, el 29 de Septiembre de 1942, al comandante alemán Julius Ritter, responsable del Servicio de Trabajo Obligatorio en Francia.

Me gustaría salir a la calle y en la noche
oír cantar los grillos en la Place Vendome,
jugar al mus o al tute
como si fuera una plaza de España
en cualquier parte.
Me gustaría…

No hay más remedio,
nadie elige un futuro
de cementerio.

En Noviembre de 1943, fueron detenidos 23 miembros del grupo, entre ellos el propio Manouchian y Celestino Alfonso, siendo fusilados, después de tres meses de torturas, el 21 de febrero de 1944.

Tantas banderas, tantos países,
tantos idiomas y un canto libre.
Tantos idiomas y un solo canto
que alza la sangre y une las manos.

Alfonso dejó escrito en una carta: "Soy extranjero, pero estimo que todo obrero consciente debe asumir, donde quiera que esté, la defensa de la clase obrera".

No hay más remedio,
nadie elige un futuro
de cementerio.

Celestino Alfonso

manouchiangrupoEight Poles, five Italians, three Frenchs, two Romanians, two Armenians, two Hungarians and one Spanish compossed the Special Detachment, comanded by the Armenian poet Missak Manouchian. Spanish man’s name was Celestino Alfonso, and his number was 10.305.// I’d like to count the leaves of the pine-trees,/ to enumerate the water of the springs,/ to sit down at afternoon/ when the sun stops by the crystals/ and catch it up./ I’d like to…// There’s no choice,/ nobody choose a future/ of cemetery.// In two years and a half of action on the zones of Lyon and Paris, the group took part in more than 156 actions against the Nazi army. Celestino Alfonso took part in many of those, being the responsible of executing in the person, in September 29, 1942, to German commander Julius Ritter, responsible of the Compulsory Work Service in France.// I’d like to go out to the street and at night/ to hear the crickets singing in Place Vendome,/ playing mus or tute*/ as if it were a square of Spain/ in wherever place./ I’d like to…// There’s no choice,/ nobody choose a future/ of cemetery.// In Novemeber, 1943, were arrested 23 members of the group, among them Manouchian himself and Celestino Alfonso, being shot both, after three months of tortures,/ at February 21, 1944.// So many flags, so many countries,/ so many idioms and one free singing./ So many idioms and one free singing/ that makes blood rise and join the hands.// Alfonso left wroten in a letter: “I am foreigner, but I consider that every conscious working man is bound to assume, wherever he may be, the defense of the working class”.// There’s no choice,/ nobody choose a future/ of cemetery.

Lyric and narration: Antonio Gómez

Music and singing: Antonio Resines

* Mus and tute: the most popular Spanish card games.

Translations to French, Italian and others: http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?id=37955&lang=it

Download the album (it’s legal):

https://skydrive.live.com/?cid=61e9b08cebcbe7ee#cid=61E9B08CEBCBE7EE&id=61E9B08CEBCBE7EE!8840

Discurso de Bertolt Brecht ante el I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura (París, 1935)


Bertolt BrechtTras los acontecimientos acaecidos en la Italia fascista y en la Alemania del III Reich (depuración de la intelectualidad y del profesorado, quema de libros, falsificación de la historia y de la cultura nacional), junto a las recientes manifestaciones filofascistas sucedidas en Francia, un grupo de intelectuales (escritores, poetas, pensadores, etc.), decidieron celebrar un congreso (con precedentes como el de Kharkow y el Congreso Antibelicista de Ámsterdam) que contaría con intelectuales de todo el mundo para afirmar un compromiso de defensa de la cultura, en peligro ya no sólo por los regímenes fascistas sino por los gobiernos conservadores de entonces, cada vez más proclives a la fórmula “milagrosa” de Mussolini.

En este I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura participaron escritores de todas partes, divididos en diversas delegaciones: los franceses, anfitriones, fueron los más numerosos; pero los escritores exiliados alemanes gozaron de un protagonismo especial y sus palabras fueron atendidas con especial atención; por lo que nos toca, la delegación española estaba presidida por Julio Álvarez del Vayo, en sustitución del inmortal Ramón del Valle-Inclán, ya enfermo, y corrió el riesgo de no poder leer su ponencia si no llega a ser por la generosidad del escritor francés André Gide. No fue, como cierta gente sostiene incluso a día de hoy, un congreso de escritores comunistas estalinistas, ya que en él participaron escritores de todas las fuerzas o tendencias políticas progresistas: sí, los hubo estalinistas (los soviéticos, sobre todo), pero también trotskistas, social-demócratas, católicos progresistas (como Emmanuel Mounier) y varios independientes, además de representantes de culturas oprimidas por el colonialismo, como la India. Claro es que tanta variedad dio lugar a diversas polémicas y enfrentamientos que, por ahora, no vienen a cuento, aunque sí es cierto que muchos achacaron cierta preeminencia del comunismo ortodoxo en el Congreso, aunque en general su balance era positivo. De todo ello, se adoptaron ciertas conclusiones en aquel Palacio de la Mutualité, como fue el compromiso con la sociedad actual, apoyar la formación de Frentes Populares, la promesa de defender y divulgar la cultura allá donde estuviera amenazada y formar una asociación, más abierta que la Asociación de Escritores Revolucionarios, que fuera la parte intelectual de esos Frentes Populares: la Alianza Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, que tendría delegaciones en cada país.

De todos los discursos pronunciados en la Mutualité destaca el del gran dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht, en el cual advertía de que si bien importante era defender la cultura, mucho más era la defensa del hombre, intentando centrar a la asamblea intelectual en lo realmente importante y evitando caer en el vicio de una excesiva teorización. Reproduzco aquí los fragmentos que he copiado para mi futuro trabajo, tomados del libro de Manuel Aznar Soler, I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura (París, 1935), pp. 217-221:

Una aclaración necesaria para la lucha contra la barbarie

«(…) Los escritores que sufren en carne propia o ajena el horror del fascismo y son presa del pánico, no están en condiciones, sin más que esta experiencia y este pánico, de combatir esta abominación. Tal vez muchos crean que basta con describirla, sobre todo si un gran talento literario y una cólera auténtica hacen el relato penetrante. En realidad, este tipo de relatos son importantes. Aquí ocurren atrocidades. Esto no puede ser. Se golpea a las personas. Esto no ha de ocurrir (…)

Tal vez habrá quien pegue un salto, esto no es tan grave. Pero luego viene aquello de atajar-de-un-golpe y esto ya es más grave. Ha estallado la cólera, el adversario está señalado, pero ¿cómo derribarlo? El escritor puede decir: Mi cometido es denunciar la injusticia, y puede dejar a cargo del lector el cuidado de acabar con ella. Pero luego el escritor hará una experiencia singular. Se dará cuenta de que la cólera, como la compasión, es algo masivo, algo que existe en cantidad y puede agotarse. Y lo peor del caso: se agota en la medida en que se hace más necesaria. Algunos camaradas me han dicho: cuando referimos por primera vez que nuestros amigos eran sacrificados, hubo un clamor de horror y se ofrecieron muchas ayudas. Entonces hubieron cien muertos. Pero cuando fueron mil y la carnicería no tenía fin, cundió el silencio y cada vez hubo menos ayuda. Así son las cosas: “Cuando los crímenes proliferan, se hacen invisibles. Cuando las penas se vuelven insoportables, ya no se oyen clamores. Un hombre es golpeado y el espectador de la escena se desmaya. Claro que es natural. Cuando llega el crimen, como la lluvia que cae, ya nadie grita entonces “alto”.

… ¿Cómo remediarlo? ¿No existe el medio de impedir al hombre que vuelva la cara ante la abominación? ¿Por qué vuelve la cara? Vuelve la cara porque no ve ninguna posibilidad de intervenir. El hombre no se detiene en el dolor de otro si no puede ayudarle. Uno puede detener el golpe, si sabe cuándo cae y hacia dónde y por qué, y para qué cae. Y si uno puede detener el golpe, si existe alguna posibilidad, por pequeña que sea, de detenerlo, entonces puede sentir compasión de la víctima. De no ser así, también se puede sentir compasión, pero no por mucho tiempo, en todo caso no durante todo el tiempo que silben los golpes sobre la víctima. Por tanto: ¿Por qué cae el golpe? ¿Por qué se arroja la cultura por la borda como un lastre, aquellos restos de cultura que nos quedan? ¿Por qué la vida de millones de seres, de la mayoría de seres, está tan depauperada, despojada, semi o totalmente destruida?

Algunos de nosotros responden a esta pregunta diciendo: por salvajismo. Creen estar viviendo una terrible erupción en una gran parte de la humanidad, cada vez mayor, un fenómeno horripilante sin causas aparentes, que aparece de repente y tal vez, es de esperar, desaparezca también de repente, el desbordamiento impetuoso de una barbarie largo tiempo sofocada o adormecida, de naturaleza instintiva.

Los que responde así, se dan cuenta, naturalmente, ellos mismos, de que tal respuesta no alcanza lo suficiente. Y también se dan cuenta de que no se puede dar al salvajismo visos de fuerza natural, de potencia invencible de los infiernos.

Hablan también de negligencia en la educación del género humano. Algo se desatendió en este sentido o no puede hacerse con las prisas. Ahora hay que recuperar lo perdido. Contra el estado salvaje hay que implantar la bondad. Hay que evocar las grandes palabras, los conjuros que ya en una ocasión prestaron ayuda, los conceptos imperecederos: amor a la libertad, dignidad, justicia, cuya eficacia está históricamente garantizada. Y emplean los grandes conjuros. ¿Qué sucede? A la alusión de que el fascismo es salvaje responde éste con el elogio fanático del salvajismo. Acusado de fanático, responde con el elogio del fanatismo. A la imputación de que conculca la razón, condena alegremente la razón.

También el fascismo encuentra la educación descuidada. Espera mucho de una influencia sobre los cerebros y un fortalecimiento de los corazones. A las brutalidades de sus sótanos de tortura añade las de sus escuelas, periódicos, teatros. Educa a la nación entera, y lo hace durante todo el día. No dispone de demasiadas cosas que ofrecer a la gran mayoría, y eso significa tener que educar mucho. Como no proporciona comida, debe educar para la autodisciplina. Como es incapaz de poner orden en su producción y necesita guerras, debe educar para el valor físico. Necesita víctimas, y entonces tiene que inculcar a la gente el espíritu de sacrificio. También ideales, postulados formulados a los hombres, algunos son incluso grandes ideales, grandes postulados.

Bien, sabemos para qué sirven estos ideales, quién educa y a quién será útil esta educación –no a los educados-. ¿Qué ocurre con nuestros ideales? También aquellos de nosotros que ven el origen de todos los males en el salvajismo, la barbarie, sólo hablan, como hemos podido comprobar, de educación, de intervenir en los espíritus –de ningún otro tipo de intervención, sin embargo-. Hablan de educar a la gente para la bondad. Pero la bondad no saldrá a fuerza de exigir la bondad, exigirla bajo todas las condiciones, incluso las peores, así como la brutalidad no puede salir de la brutalidad

Yo, por mi parte, no creo en la brutalidad por amor a la brutalidad. Hay que defender a la humanidad contra la acusación de que sería también brutal, si esto no fuera tan buen negocio; es una tergiversación ingeniosa de mi amigo Feuchtwanger cuando dice: la villanía precede al egoísmo; pero no tiene razón. El salvajismo no viene del salvajismo, sino de los negocios, que sin él no podrían seguir haciéndose.

En el pequeño país del cual procedo, reinan condiciones menos alarmantes que en muchos otros países; pero cada semana son destruidas 5.000 reses de matanza. Es una cosa grave, pero no es una explosión repentina de sangre. Si lo fuera, la cosa sería menos grave. La destrucción de cabezas de ganado y la destrucción de la cultura no tienen sus causas en instintos bárbaros. En ambos casos se destruye una parte de bienes producidos no sin esfuerzo, porque se ha convertido en una carga. (…) En la mayoría de los países de la tierra tenemos hoy unas condiciones sociales en las que los crímenes de toda clase son altamente premiados y las virtudes cuestan mucho: “La buena persona está indefensa, y el indefenso es apaleado, pero con la brutalidad puede uno tenerlo todo. La villanía toma sus medidas para 10.000 años. La bondad, por el contrario, necesita una guardia de corps; pero no la encuentra”.

¡Guardémonos buenamente de pretenderla de los hombres! ¡Y ojalá no pretendiéramos nada imposible! ¡No nos expongamos al reproche de que también nosotros hacemos llamamientos a los hombres para cosas sobrehumanas, esto es que, a base de practicar virtudes sublimes, sobrelleven condiciones de vida horribles que, desde luego, es posible cambiar, pero que no van a cambiar! ¡No hablamos solamente en pro de la cultura!

Compadezcámonos de la cultura, ¡pero compadezcámonos primero de los hombres! La cultura estará salvada, si los hombres se salvan. No nos debemos arrastrar hasta el punto de afirmar que los hombres existen para la cultura y ¡no la cultura para los hombres! Haría pensar demasiado en la práctica de los grandes mercados, donde los hombres acuden para las reses, ¡no las reses para los hombres!

¡Camaradas, reflexionamos sobre las raíces del mal!

Muchos de nosotros, escritores, que viven el horror del fascismo y se horrorizan de él, no han comprendido todavía esta doctrina, no han descubierto aún las raíces del salvajismo que les aterra. Siempre existe en ellos el peligro de considerar las atrocidades del fascismo como atrocidades inútiles. Siguen aferrados a las condiciones de propiedad imperantes, porque creen que, para su defensa, no son necesarias las atrocidades del fascismo. Sin embargo, para el mantenimiento de esta situación son necesarias las atrocidades del fascismo. En esto no mienten los fascistas, dicen la verdad. Aquellos de nuestros enemigos que están tan horrorizados como nosotros de las atrocidades fascistas, pero quieren mantener las actuales condiciones de propiedad o se muestran indiferentes ante su mantenimiento, no pueden hacer una guerra lo bastante vigorosa y duradera contra la barbarie predominante, porque no son capaces de ayudar a sugerir y crear unas condiciones sociales en las cuales la barbarie sea superflua. Pero aquellos que, en la búsqueda de las raíces del mal, han dado con las condiciones de propiedad, han ido profundizando más y más, a través de un infierno de atrocidades cada vez más bajas, hasta llegar al lugar donde una pequeña parte de la humanidad ha anclado y establecido su dominio despiadado. Ha echado el ancla en aquella propiedad del individuo que sirve a la explotación del prójimo y es defendida a ultranza con uñas y dientes, abandonando una cultura que no se presta ya a defenderse o ya no es capaz de hacerlo, abandonando, en fin, todas las leyes de la convivencia humana, por las cuales la humanidad ha luchado desesperadamente tanto tiempo y con tanto denuedo.

¡Camaradas, hablemos de las condiciones de propiedad!

(…)»

Bertolt Brecht, 23 de junio de 1935, París.

Homenaje a las Brigadas Internacionales


¡Tantas banderas!/ ¡tantos países!
¡tantos idiomas/  y un canto libre!
¡Tantos idiomas…!/ ¡y un solo canto
que alza la sangre/  y une las manos!

Antonio Gómez, “Celestino Alfonso

Hará unos días, paseando por la Avenida Complutense, descubrí con horror que alguien, cierto tipo de gente, había mancillado el monumento a las Brigadas Internacionales con pintura roja y escribiendo “asesinos” en el obelisco. Me causó una honda tristeza, a la par que indignación, por lo ejemplar que su acción y sus actos tuvieron. Voy a explicar brevemente su historia.

bandera brigadas_internacionalesContrario a la creencia popular, el origen de las Brigadas Internacionales no estuvo en el estallido de la guerra civil, sino un año antes; en 1935. Debido a las acciones de los gobiernos fascistas de Hitler, Mussolini y otros, la deriva hacia el fascismo de algunos gobiernos conservadores y el auge de este tipo de movimientos en todos los países democráticos del mundo, junto a las pretensiones imperialistas de Alemania e Italia, cuyo Duce decidió reclamar la tierra de Etiopía (éste fue, por así decirlo, el “Vietnam” de la intelectualidad internacional de mediados de los años 30), un grupo de intelectuales franceses decidió plantar cara al sistema que declaraban enemigo de la cultura y –por consiguiente- de la humanidad, y celebrar el I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, que tuvo lugar en París, en junio de 1935, y al que asistieron escritores de todas partes del mundo y de toda ideología opuesta al fascismo: algunos de ellos fueron André Gide, André Malraux, el católico Emmanuel Mounier, Henri Barbusse…, por Francia; Aldous Huxley por el Reino Unido; Ilya Ehrenburg, Mikhail Koltzov y otros por la Unión Soviética; Jaime Corteçao por Portugal; Bertolt Brecht, Heinrich Mann y otros, representando a la literatura exiliada de Alemania, junto a un escritor enmascarado que practicaba en tierras germana lo que se llamaba “literatura ilegal”; escritores de Grecia, Italia, Bulgaria, de Estados Unidos, de toda Latinoamérica, India, Irlanda, China, Japón… Por España, la delegación estuvo presidida por el socialista Julio Álvarez del Vayo, sustituyendo al presidente original, Ramón María del Valle Inclán, gravemente enfermo ya por entonces. El estrado estuvo presidido por la famosa estrella de tres puntas, símbolo del antifascismo internacional, que más tarde tomarían como emblema las Brigadas. De todos los acuerdos que allí se tomaron, lo que más nos interesa son éstos: el Congreso, representado por sus delegaciones, se comprometía a defender la cultura allí en donde estuviera amenazada; a promocionar y auspiciar la formación de Frentes Populares, tanto políticos como culturales, de todas las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias; y, finalmente y con estas resoluciones, a combatir al fascismo, enemigo de la cultura, bajo todas sus formas. Éste fue el germen intelectual de las Brigadas.

brigadas_internacionales1936: encontrándose en la Olimpiada Obrera –contraolimpiada a la del Berlín nacionalsocialista- celebrada en Barcelona varios extranjeros (muchos de ellos alemanes e italianos), al estallar primero el golpe de Estado y después la guerra civil, muchos de ellos se alistan en las milicias partidistas que comienzan a organizarse. Ahora bien, aunque genéricamente llamamos brigadistas a todos los extranjeros que voluntariamente vinieron a luchar al lado de la República, no todos ellos pertenecieron a las Brigadas Internacionales, también nutrieron, como decimos, las milicias de los sindicatos y de los partidos, como por ejemplo la CNT y el POUM, a veces por afinidad ideológica y otras por proximidad (es decir, la unidad que estaba más cerca), hasta que en 1937 el gobierno decide disolver las milicias, integrar a los combatientes nacionales en el Ejército Popular, y a los extranjeros en las Brigadas, algo que no fue del gusto de todos por sus antagonismos con el PC oficial de la Unión Soviética.

Bandera_de_las_brigadasY es precisamente el tema de que las Brigadas Internacionales estuviera, en principio, dirigida por el Partido Comunista de Stalin lo que echa hacia atrás a muchos a la hora de expresar sus simpatías. Si bien eso es verdad, no menos verdad son dos motivos: que muchos desconocían lo que realmente Stalin representaba, y que muchos brigadistas no eran necesariamente estalinistas, sino que vinieron por un deseo de defender las libertades democráticas y las brigadas les brindaban esa oportunidad: en sus filas había comunistas “ortodoxos”, pero también comunistas “heterodoxos”, socialistas de toda tendencia, aventureros, liberales y es posible que hasta católicos progresistas y conservadores democráticos antifascistas (¿por qué no?). Por otro lado, el compromiso de la intelectualidad universalidad en su lucha contra el fascismo se manifestó aquí también, con las presencia en las brigadas de muchos escritores, intelectuales y artistas jóvenes: George Orwell (que no luchó en ellas, sino en la milicia del POUM, pero merece aquí su mención); André Malraux (que además era aviador), Ilya Ehrenburg, Koltzov (que en pleno frente fue reclamado por Stalin bajo la acusación de “desviacionista”, tras haber defendido a capa y espada el sistema y el nombre del “hombre de acero”), el británico Ralph Fox y el alemán Ludwig Renn (ambos muertos en el frente), Antoine de Saint-Exupéry (el autor de El Principito), el cubano Pablo de la Torriente y Brau (también muerto en el frente, y a quien Miguel Hernández le dedicaría una conmovedora elegía), el cantante y actor Paul Robeson (aunque fue más bien un brigadista simbólico), Ernest Hemingway… Vinieron de todas partes del mundo: los más numerosos, los franceses; también exiliados alemanes, italianos y portugueses; irlandeses que vinieron cantando la canción rebelde de Connolly; estadounidenses, en cuyas filas los combatientes afroamericanos pudieron ejercer altos cargos (algo que no les pasaría después en la II Guerra Mundial); polacos huyendo de la represión nazi; mexicanos, cubanos, argentinos…; judíos de todo el mundo, y una minoría, pero muy significativa, de chinos y japoneses. Se agruparon en batallones con nombres muy significativos, nombres de héroes y mártires nacionales: Lincoln, Washington (estadounidenses); Dombrovski (en honor a Jaroslaw Dombrovski, militar polaco que luchóLudwig Renn con el pueblo parisino durante la Comuna); Ernst Thälmann, Mateotti, Comuna de París, Garibaldi, etc. Y no todos eran combatientes: también vinieron médicos, enfermeras y otros especialistas, movidos por su solidaridad y su filantropía. No pretendo beatificarlos, también hubo cosas feas, ya que estaban atados a disciplina militar, pero, sobre todo y ante todo, su actitud fue de lo más ejemplar: no vinieron, como los voluntarios del otro bando, a imponer nada o a sacar tajada; vinieron a proteger, en abstracto, la legitimidad democrática de la República y sus libertades, y, en concreto, al pueblo de España y su cultura.

despedida brigadasEn 1938, obedeciendo a una denuncia conjunta de Italia y Alemania, la Sociedad de Naciones decide cumplir, o más bien romper, el Pacto de No Intervención, y ordenan la salida inmediata de las Brigadas Internacionales… mientras que los voluntarios del fascismo italiano y alemán permanecerían hasta el final de la guerra. Muchos de esos combatientes, que no tenían un hogar al que volver, se quedaron ilegalmente; otros volvieron a sus casas con la amargura en la boca. Y he aquí que me gustaría señalar algo: probablemente, gran parte de la culpa de la profanación del monumento la ha tenido una columna del Dr. José Iturmendi, decano de la facultad de derecho de la Universidad Complutense, en la que lo criticaba desde un supuesto: que obedece a la visión unilateral de la historia… Veamos: si el Dr. Iturmendi, al que presuponemos demócrata y amante de la libertad, quería hacer un ejercicio de neutralidad, no entendemos que otro tipo de monumento semejante quería alzar al lado: ¿acaso uno a la Legión Cóndor del III Reich, responsables de los bombardeos sobre las humildes poblaciones de Gernika y Almería entre otras?, ¿o uno a los voluntarios fascistas italianos (derrotados en Guadalajara por sus paisanos de la Brigada Garibaldi)? ¿O quizás a la División Azul, que en su lucha contra el marxismo se fueron a luchar con Hitler? Los brigadistas vinieron a luchar por las libertades, en primer término, pero los voluntarios fascista vinieron a imponer una dictadura. Dr. Iturmendi, parafraseando a Pete Seeger, ¿de qué lado está usted? Soy pacifista, pero mi admiración y respeto para aquel que luchó por la libertad de mi pueblo, fuera con la palabra o con el fusil. ¿A quién admira usted, Dr. Iturmendi?

Veteranos brigadistas internacionalesLa despedida de las Brigadas Internacionales fue un acto emotivo, paralelo en Madrid y en Barcelona, que contó con la presencia de las altas instituciones políticas y militares de la República. Allí, probablemente, se cantó este hermoso himno, originalmente con letra del poeta austríaco Josef Luitpold, y música de Béla Reinitz, y es uno de los más bellos himnos compuestos para las Brigadas, en donde la muerte no importa si con ello se consigue la paz… Sí, la paz, porque las Brigadas Internacionales lucharon por la paz, no por la guerra. Por ahora, ignoro quién fue el adaptador de la letra al castellano. En el vídeo podemos oír la impecable interpretación de Francisco Curto, en su disco La guerra civil española:

Abschied

Wenn das Eisen mich mäht
wenn mein Atem vergeht
sollt stumm unterm Rasen mich breiten

Laßt das Wortegespiel
war kein Held der da fiel
war ein Opfer vergangener Zeiten

es war einer der nie
nach Völkermord schrie
war ein Bürger kommender Zeiten

Wenn das Eisen mich mäht
wenn mein Atem vergeht
sollt stumm unterm Rasen mich breiten

Josef Luitpod – Béla Reinitz

(NOTA: animo a quien sepa alemán a dejar una traducción exacta del texto)

La despedida

Si la bala me da,
si mi vida se va,
bajadme, callados
a la tierra.
Las palabras dejad,
es inútil hablar,
ningún héroe
es el caído.

De tiempos futuros
será forjador,
ansiaba la paz,
no la guerra.

Si la bala me da,
si mi vida se va,
bajadme, sin más
a la tierra.

De tiempos futuros
será forjador,
ansiaba la paz,
no la guerra.

Si la bala me da,
si mi vida se va,
bajadme, sin más
a la tierra.

http://www.altavozdelfrente.org/index.php?option=com_content&task=view&id=108&Itemid=30

Canciones de la victoria: La liberación de París


Et par le pouvoir d’un mot
Je recommence ma vie
Je suis né pour te connaître
Pour te nommer
Liberté!

Paul Eluard, “Liberté

Los himnos revolucionarios clásicos, como nuestra canción de ayer, “La Marsellesa” o “La Internacional”, citando sólo las más importantes, no son exactamente lo que llamamos himnos “de la victoria”. Por supuesto, cuando los partidarios de estas ideologías obtenían una cierta victoria las cantaban: el himno clásico debe llamar a la lucha y (por y para ello) alentar la posibilidad de victoria; por esa razón, el que la interpreta lo debe hacer con el sabor de la victoria en sus labios: son himnos generales. Pero nos referimos más bien a aquellas canciones que celebran ya el hecho victorioso, y no su posibilidad. Pero no necesariamente el autor de la canción ha de haber estado allí y participado de la alegría, como es el caso de nuestra canción de hoy.

LosEspanolesenlaResistencia0061939: el general Franco ha ganado la guerra civil; miles de españoles se agolpan en los puertos levantinos y en la frontera con Francia, mientras la tan presentida nueva guerra mundial va tornándose cada vez más real. Los españoles que cruzan la frontera con Francia descubrirán pronto la cruel indiferencia del teóricamente gobierno (frentepopulista también) amigo de León Blum, quien poco puede hacer, presionado por la derecha y ultraderecha francesa, que, tras haber conseguido la reclusión de los exiliados en campos de concentración, tanto en la metrópoli como en sus colonias, llegan a exigir su entrega a Franco. Finalmente, la tan temida y anunciada guerra contra Alemania estalla, y pronto comienzan las hostilidades contra Francia. En 1940, el país galo se rinde y es ocupado por las fuerzas alemanas; en Francia se hallaban por entonces muchos españoles exiliados, de los cuales, muchos de ellos fueron recluidos en los campos de exterminio. El gobierno de Vichy obligó a los españoles a optar entre trabajos forzados, enrolarse en la Legión Extranjera o ser repatriados “voluntariamente”. Algunos de ellos, se enrolaron en estas compañías, mientras que otros se unieron a la Resistencia. Así, cuando el general Charles De Gaulle se sublevó, los españoles que se encontraban en estas compañías pasaron a engrosar uno de los cuerpos del ejército de la Francia Libre: “La Nueve”, comandada por el francés Raymond Dronne, también conocida como “División Leclerc”, por estar a las órdenes del general Philippe Leclerc de Hauteclocque, pero no sólo en ésta. Sin embargo, aprovechando la estancia en Inglaterra, para el posterior desembarco de Normandía, algunos, que se negaban a estar a las órdenes de De Gaulle, se unieron al ejército británico, en la Spanish Company Number One: obviamente, ellos no simpatizaban con el conservadurismo del mariscal ni con la corona británica, pero les movía las ansias de la revancha y, más importante aún, la posible ulterior liberación de su patria, a parte de no querer olvidar a los ejemplares camaradas que vinieron desde todo el mundo para ayudarles.

LosEspanolesenlaResistencia038Tras muchas campañas, se alcanza la capital de Francia. El primer tanque que llega a la Plaza del Ayuntamiento, la Place de la Ville, efectúa sus primeros disparos; los parisinos, eufóricos, salen a la calle cantando el himno nacional, y descubren que el tanque lleva el nombre de un río español (según la Wikipedia), “Ebro”, y que sus ocupantes son españoles que lo adornan, no con la bandera francesa, sino con la ultrajada bandera de la II República española. Otros más fueron uniéndose, con nombres simbólicos como “Belchite” –población aragonesa destruida por las fuerzas franquistas-, “Guadalajara” –en conmemoración de la derrota de los voluntarios fascistas de Italia en esta provincia-, “Guernica”, “Don Quichotte”, “Madrid”, “Teruel” –cuya reconquista fue una de las grandes victorias republicanas-, etc. Como anécdota, a los anarcosindicalistas no se les permitió llamar a su vehículo “Buenaventura Durruti”, y fue bautizado como “Les Pengoüins”.

Parigi, 24 agosto 1944. Soldato spagnolo della divisione Leclerc salutato dalla folla in festaObviamente, la canción de aquel día fue “La Marsellesa” –probablemente el himno, originariamente revolucionario, que marcaría el estilo de todos los himnos subsiguientes-, pero no es ésa la que vamos a poner. Las tragedias y el dolor de los exiliados españoles fueron plasmados, a finales de los 70, en uno de los primeros proyectos de lo que hoy llamaríamos memoria histórica: el disco Cantata del exilio – ¿Cuándo llegaremos a Sevilla?, con letras y narraciones de Antonio Gómez, música e interpretación de Antonio Resines, y otros cantantes, y los testimonios reales de quienes lo vivieron, como Teresa Pamiés, Eduardo Pons Prades o Mariano Constante, entre otros, narrando sus vivencias en la Resistencia, en los campos de exterminio nazi, o en en el ejército francés. Gómez y Resines interpretan a la perfección la alegría de aquel día de los habitantes parisinos, y como guinda, la voz uruguaya del gran Quintín Cabrera. Quizás por error, o quizás esté equivocada la wikipedia, Antonio Gómez le asigna la entrada triunfal a “Belchite”; ya entonces Antonio luchaba contra la errónea idea (difundida por el cine de Hollywood) de que fueran los estadounidenses los liberadores de París:

Escuchar/ Descargar: https://skydrive.live.com/?cid=61e9b08cebcbe7ee#

Diálogo de Belchite/ Liberación de París

-Vamos corriendo. ¡Corre! Dicen que ha entrado un tanque en la Place de la Ville.
-¿Un tanque?… ¿Americano?
-Un tanque español, cargado de soldados españoles.
-¿Cómo va a ser español? Será americano…
-Será americano… Pero se llama "Belchite".

¡Ay! ¡Qué alegría tienen hoy los balcones!
Banderas de la patria en los corazones;
en los corazones el dolor de los muertos
y las prisiones.
Sal corriendo a la calle y ya no digas
que te miran los guardias en las esquinas,
en las esquinas, madre, en las esquinas,
mudos testigos ciegos de mil heridas.
En el metro leemos sin ningún miedo
L’Humanité diario para entendernos,
para entendernos, madre, para entendernos,
antes nos encerraban por mucho menos.

Con el ruido de guerra la guerra se hizo
un rumor de claveles y de cañizo,
y de cañizo cubriremos las tumbas
de nuestros hijos.
¡Asómate a la ventana!
¡Corre que corren
los tanques calle abajo
llenos de flores!
Llenos de flores, madre, llenos de flores
para los fusilados de tantas noches.
Ya no veo fantasmas cuando me duermo,
que se ha llevado el día los malos sueños,
los malos sueños, madre, los malos sueños
de estos años de sangre, dolor y miedo.

Letra: Antonio Gómez
Música: Antonio Resines
"Diálogo de Belchite" (hablado): A. Gómez
Canta: Quintín Cabrera

NOTA: gracias a la generosidad de sus autores, se me ha permitido compartir este disco que, injustamente, pasó sin pena ni gloria. Podéis encontrarlo en el enlace al disco.

Desde los anárquicos montes de Sarzana


Gino_LucettiUniendo temas, si el otro día publicamos el himno de los partisanos escrito por Felice Cascione, “Fischia il vento”, hoy traemos un himno partisano anarquista, el del Batallón Lucetti. El Batallón Lucetti (Bataglione Lucetti) fue una guerrilla partisana que durante la Resistenza y la II Guerra Mundial operaba en la zona de Carrara (La Toscana); su historia fue reflejada en el libro de Maurizio Maggiani, Il coraggio del pettirosso (El coraje del petirrojo, 1995). El batallón había tomado su nombre del anarquista Gino Lucetti, que fuera ex-combatiente de la I Guerra Mundial (arditti), y que en 1926 perpetuó un atentado contra la vida del Duce, por el cuál no sólo sería arrestado él, sino también su familia y amigos sin pruebas algunas contra ellos. Encarcelado por 30 años, fue liberado por los Aliados en 1943, pero falleció en el transcurso de un bombardeo alemán sobre la isla de Ischia, en donde se había refugiado.

Cimitero_di_rosignano_marittimo,_monumento_a_pietro_gori_02Otra persona a la que se rinde homenaje en la canción es al abogado, escritor y político anarquista Pietro Gori (1865-1911), autor de muchas de las baladas e himnos más estimadas por los anarquistas italianos, fundador del Partido Socialista Anarquista Revolucionario y traductor al italiano de las obras de Karl Marx y Friedrich Engels; detenido y exiliado varias veces, dejó un legado tanto literario como político de inestimable valor.

Dai monti di Sarzana

Momenti di passione,
Giornate di dolore
Ti scrivo, cara mamma,
Domani c’è l’azione
E la Brigata Nera
Noi la farem morir.

Dai Monti di Sarzana
Un dì discenderemo,
All’erta, Partigiani
Del battaglion "Lucetti"

Il battaglion "Lucetti"
Son libertari e nulla più,
Coraggio e sempre avanti!
La morte e nulla più.

Bombardano i cannoni
E fischia la mitraglia,
Sventola l’anarchica bandiera
Al grido di battaglia

Più forte sarà il grido
Che salirà lassù,
Fedeli a Pietro Gori
Noi scenderemo giù.

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?id=170

De los montes de Sarzana

Momentos de pasión,/ días de dolor./ Te escribo, querida madre,/ mañana es la acción/ y a la Brigada Negra/ la haremos morir.// De los montes de Sarzana/ un día bajaremos,/ alerta, Partisanos/ del batallón “Lucetti”.// El batallón “Lucetti”/ son libertarios y nada más,/ ¡Coraje y siempre adelante!/ La muerte y nada más.// Bomba y cañones/ y silva la metralla,/ ondea la anarquista bandera/ al grito de batalla// Más fuerte será el grito/ que saldrá de allí,/ fieles a Pietro Gori/ bajaremos.

Anónimo

Varios artistas simpatizantes de la izquierda han realizado sus versiones. Una de las más conocidas es ésta de Margot Galante Garrone:

También muy conocida la versión del cantautor Ivan della Mea:

También en un aire aún clásico, la interpretación de esta anónima banda romana de folk en un disco de 1973 llamado Gli anarchici. Antologia della canzone libertaria italiana (1864-1969), que me ha constituido la fuente principal de la canción revolucionaria italiana:

Y, finalmente, en unos aires más duros, la banda de punk-rock Young Gang:

Sopla el viento por el partisano Felice Cascione


La búsqueda de la letra y significado de canciones a veces nos trae historias entrañables y reconfortantes, como es el caso de este himno de los partisanos italianos, unido ya para siempre al ejemplar combatiente Felice Cascione:

CascioneFelice Cascione (1918-1944) fue un médico y partisano italiano. Cuando en septiembre de 1943, los nazis invadieron Italia a instancias de Mussolini, culminando así la traición a su pueblo, y fundaron la República Social Italiana, Cascione, que provenía de una familia humilde, se unió a la resistencia italiana, la Resistenza, con el nombre de “u mégu” (¿dialecto?), el médico, y dirigió una unidad de partisanos. Era tan médico que impidió el fusilamiento de unos fascistas de las Brigadas Negras, intentando persuadirles a unirse a la causa partisana. Sin embargo, su humanismo resultó ser su perdición: uno de estos brigadistas-negros, Michele Dogliotti, se escapó y volvió al campamento partisano guiando a otros fascistas. Cascione se queda a cubrir la retirada de la guerrilla; otros dos compañeros, Emiliano Mercati y Giusseppe Cortellucci vuelven para ayudarlo… Pero son demasiados. Mercati consigue huir, pero Cortellucci es apresado y le torturan para delatar el paradero de su jefe. Entonces, Cascione, que oye las torturas a su compañero, delata su paradero y se entrega. Felice Cascione, con sólo 26 años de edad, es fusilado. Más tarde, en su reconocimiento, epartigianil comando de la División Garibaldi, liderado por su amigo Vittorio Bartolomeo Acquarone, tomó como nombre el de “Felice Cascione”. Más aún, tras conocer el asesinato de Cascione, el escritor Italo Calvino se une a los partisanos. En enero de 1944 le fue concedida a título póstumo la medalla al valor militar; en 2003 (!) le fue erigido un monumento cerca del sitio en donde cayó asesinado; y, actualmente, muchas calles y plazas en Italia llevan su nombre. (Wikipedia: http://it.wikipedia.org/wiki/Felice_Cascione)

Para levantar el ánimo de los partisanos italianos de la resistencia antifascista, en 1943, Felice Cascione, tomando la melodía de la canción popular rusa “Katiusha” (Катюша), escribió una canción encendida que se tituló “Fischia il vento”, y que junto a “Bella ciao”, constituye la canción más querida por la izquierda italiana:

Fischia il vento

Fischia il vento, urla la bufera,
scarpe rotte e pur bisogna andar
a conquistare la rossa primavera
dove sorge il sol dell’avvenir.
A conquistare la rossa primavera
dove sorge il sol dell’avvenir.

Ogni contrada è patria del ribelle,
ogni donna a lui dona un sospir,
nella notte lo guidano le stelle,
forte il cuore e il braccio nel colpir.
Nella notte lo guidano le stelle,
forte il cuore e il braccio nel colpir.

Se ci coglie la crudele morte
dura vendetta verrà dal partigian,
ormai sicura è già la dura sorte
del fascista vile e traditor.
Ormai sicura è già la dura sorte
del fascista vile e traditor.

Cessa il vento, calma la bufera,
torna a casa il fiero partigian,
sventolando la rossa sua bandiera
vittoriosi, alfin liberi siam.
Sventolando la rossa sua bandiera
vittoriosi, alfin liberi siam.

Sopla el viento

Sopla el viento, brama la tormenta,/ los zapatos rotos, y aun así debemos marchar/ a conquistar la roja primavera/ donde sale el sol del porvenir./ A conquistar la roja primavera/ donde sale el sol del porvenir.// Cada barrio es patria del rebelde,/ cada mujer a él le otorga un suspiro,/ en la noche lo guían las estrellas,/ fuerte el corazón y el brazo en el combate./ En la noche lo guían las estrellas,/ fuerte el corazón y el brazo en el combate.// Si sobreviene la cruel muerte,/ dura venganza vendrá del partisano,/ ya segura es la dura suerte/ del fascista vil y traidor./ Ya segura es la dura suerte/ del fascista vil y traidor.// Cesa el viento, calma la tormenta,/ vuelve a casa el fiero partisano,/ ondeando su roja bandera,/ victoriosos, al fin libres somos./ Ondeando su roja bandera,/ victoriosos, al fin libres somos.

Letra y traducción: http://es.wikipedia.org/wiki/Fischia_il_vento

Versiones de esta canción han sido, por ejemplo, la de la famosa cantante italiana Milva “La Rossa”, en una interpretación emocionante:

Intérprete desconocido (no figura):

Y dos actuales grupos famosos; los Modena City Ramblers, con una versión algo clásica:

Y la Banda Bassotti, metiendo caña:

Canción de una madre alemana


La entrada de hoy, a parte de para disfrutar de uno de los poemas más conmovedores de Bertolt Brecht, tiene una finalidad esclarecedora/ vengativa que explicaré abajo. En esta “Canción de una madre alemana”, Brecht interpreta los pensamientos de una apesadumbrada madre que vio a su hijo afiliarse al partido nacional-socialista, para después torturar inocentes y verle marchar a la guerra:

Canción de una madre alemana

Camisa parda y botas altas,
hijo mío, te regalé.
Mejor habría sido ahorcarmeimg_3_14
de haber sabido lo que sé.
Al verte levantar la mano, hijo,
y a Hitler saludar,
¿sabía yo que aquellas manos
todas se habrían de secar?
Cuando de una estirpe de héroes,
hijo mío, te oía hablar,
que tú serías su verdugo
no lo podía imaginar.
Y detrás de aquel mismo Hitler,
hijo mío, te vi marchar,
sin saber que quien le siguiera
no regresaría jamás.
Alemania, tú me decías,
hijo, no se conocerá.
Ceniza y piedra ensangrentada,
¿quién conoce a Alemania ya?
Con la camisa parda un día
te fuiste y yo no me negué.
Con ella puesta morirías:
yo no sabía lo que hoy sé.

Traducción de Vicente Romano García

Versión y adaptación de Jesús López Pacheco

Poemas y canciones de Bertolt Brecht (Alianza Ed.)

Y ahora la parte vengativa. Hace algún tiempo escribí un par de entradas debido a cierto revuelo: durante las manifestaciones del ultraconservadurismo, la organización ponía en los altavoces el célebre “Libertad sin ira” de Jarcha; esto no le gustó demasiado a sus autores, uno de los cuales, Pablo Herrero, mostraba su descontento en declaraciones a la radio; y entonces vino el “preclaro” César Vidal con su “linterna” y, al igual que hizo con Víctor Manuel y su famosa canción de juventud (otro tópico del que estoy hasta los mismísimos) sacó el tema de la obra desconocida de Jarcha: una ópera rock dedicada a José Antonio Primo de Rivera. Como de ese señor no me fio, y no encontraba información fiable, escribí un primer escrito, algo precipitado llamado Bulos, cuyo título ya indica lo que yo pensaba. Un comentarista, el único que tenía información válida me ayudó a esclarecer el tema, que me llevó a escribir la segunda parte. Hasta ahí bien. Pero a día de hoy, por las razones que sean, quizás porque ayer fue la fecha que fue, sigue siendo uno de los temas más buscados y visitados: el problema es que, como el último comentarista, no se molestan en leer las reediciones ni los comentarios, por lo que la segunda parte no se lee; en la segunda parte básicamente digo que sí son Jarcha, con toda probabilidad, pero que es una obra primeriza, y que dudo horrores que los Jarcha que todos conocieron después fueran falangistas: la gente cambia, y entonces mucho más. En realidad, sí resultó ser un bulo de esos que se crean por malicia o por confusión, como me confirmó alguien que lleva en la música muchísimo tiempo.

En su disco de 1977, En el nombre de España (de un poema de Blas de Otero que también musicalizan), Jarcha musicalizaban este poema de Brecht, pero decidieron adaptar la letra a la realidad española para convertir un poema anti-nazi en uno que hablara de la guerra civil. Las sustituciones que realizan son éstas: “camisa parda” (uniforme del partido nazi) es sustituido por “camisa nueva” en clara referencia a la primera estrofa del himno de falange; y “Hitler” es sustituido por “jefe”, cuya interpretación queda totalmente abierta: aunque decir “Franco” cuadraría con el tempo de la canción, por entonces era innombrable. Creo saber a quién se refieren con jefe, pero lo dejo a discreción. Y aquí está la canción, una canción conmovedora que estremece aún a día de hoy, cuando no quería escribir nada sobre la fecha de ayer, pero debido al aburrimiento y a la ignorancia de cierta gente me he visto obligado a hacerlo:

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