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Himnos para un recital: 13 de Marzo


Woodstock y Monterey no fueron los únicos festivales pop (o rock) de los años 60, pero sí los más importantes: Monterey porque fue el primero, y Woodstock porque batió varios récords y significó mucho para la época, hasta el punto de quererse imitar su espíritu libertario, pero con desastrosas consecuencias la mayoría de las veces. Quizás siguiera en importancia el de la Isla de Wight, en el Reino Unido, y después algunos más o menos menores en Estados Unidos y Europa. Pero, ¿qué pasaba en España? ¿Hubo festivales memorables? Sí, pero por desgracia, no tan recordados ni tan publicitados, por varias razones.

Raimon, cantante cívico ("La crisis de la Nova Cançó", Luis Carandell: www.triunfodigital.com)A finales de los 60 y principios de los 70, no es que no hubiera ganas ni afición, y había gente en las discográficas, productoras, radios y televisión muy preparada para haberlo hecho –como luego demostraron al organizar eventos similares y las primeras actuaciones (¡por fin!) de los grandes grupos extranjeros, aunque en su país estuvieran ya en cierto declive, no muchas veces merecido-, pero había varios atenuantes. Celebrar un festival de la canción pop y rock tal como éstos, que reuniera a los grupos más punteros tanto nacionales como internacionales, era algo imposible por varias razones: la mayoría de esos grupos o estaban vetados en este país, o se negaban a venir mientras no hubiera un régimen democrático (a pesar de las fotos de los siempre sonrientes Beatles posando con un sombrero cordobés, en su única visita a España en 1965, el cuarteto salió espantado del país: el cómo la policía trataba a los asistentes, la horrible diferencia entre pudientes y pobres –mayor de la que pudieran ver en su propio país-, y los comentarios chovinistas fuera de tono de la prensa afín al régimen, eran motivos suficientes como para no repetir… quizás incluso pensaran que no fueron detenidos de milagro). El festival de Woodstock fue cubierto por la prensa y la televisión nacional, y, aunque a veces se hizo a instancias de los periodistas más jóvenes, aficionados al rock y críticos con el régimen, se tuvo que emplear el idioma oficial del régimen y presentarlos como degenerados morales, un ejemplo a no seguir.

También era imposible hacerlo con grupos y cantantes nacionales: en primer lugar, por la prohibición de tocar a muchos de estos artistas, para nada simpatizantes con el régimen, y, por supuesto, los organismos locales no iban a dar su consentimiento para estos actos, ya no sólo por discrepancias ideológicas, sino por las consecuencias que esto traería para sus respectivos cargos. Otra cosa eran los “festivales del canción comercial”: Benidorm, “del Mediterráneo”, etc., pero eran organizados por las discográficas y eran más bien concursos (“eurovisiones” en miniatura); se celebraban siempre previa censura y depuraciones, y la mayoría de sus asistentes eran cantantes bastantes asépticos, y algunos simpatizantes del régimen, lo cual no fue óbice para que se llevaran el susto cuando Raimon –nuestro protagonista de hoy- participó acompañado de Salomé cantando en catalán; y, aunque es una canción de lo más aséptico y comercial, la atención que concentró puso en guardia tanto a los organismos del régimen como a la organización, quienes juraron que “alguien así” jamás volvería a participar.

Cartel de la 2ª edición de Canet Rock, 1976Pero había muchas ganas, y no sólo por la música. El rock sinfónico, el duro y el progresivo comenzarían a tener sus encuentros multitudinarios a partir del año 75: su festival más importante fue el Canet Rock, realizado en la población de Canet de Mar, a imitación de Woodstock, y que tendría otras tres ediciones en los años siguientes. Es casi el único festival de rock de los años 70 que fue grabado en una película, concretamente por Francesc Belmunt, y que contó con los grupos más progresivos del rock catalán y andaluz: Gualberto, Iceberg, Companya Elèctrica Dharma, Lole y Manuel -con su flamenco, a veces puro, otras psicodélico-, etc., y cantautores “heterodoxos” y progresivos como Pau Riba (impresionante embutido en un bañador femenino) y Jaume Sisa (cuya actuación fue prohibida en último momento, aunque Bellmunt le recoge cantando al aire libre), y con la presencia de Maria del Mar Bonet, cantautora folk, pero siempre interesada en los progresos de la música. Pero, a pesar del carácter “apolitizado” del festival de rock, éste y otros similares recibieron las acostumbradas “críticas”, por llamarlo de alguna manera, de la prensa afín: “el festival del aullido”, decía el diario ultra El Alcazar, mientras que un lumbrera de columnista, no sé si por éste o por otro, recomendaba a los asistentes no quedarse dormidos en cualquier parte, pues corrían el peligro de que los basureros se confundieran y acabaran en el vertedero (un estilo periodístico que aún se puede encontrar en cierta prensa). Y es que, aunque el festival no tenía una significación política, o al menos clara, estos hippies españoles también eran incluidos en el mismo saco de “indeseables” para el franquismo.

sis hores 2Canet Rock era un descendiente de las Sis Hores de la Cançó a Canet, una serie de festivales multitudinarios, entre 1971 y 1978, en la misma población en la que participaron varios cantautores de la Nova Cançó: Pi de la Serra, Rafael Subirachs (quien en la edición de 1975 se arrancaba con una versión de “Els Segadors”, Ovidi Montllor, La Trinca (que fueron arrestados en la del 74), Maria del Mar Bonet y Toti Soler. Obviamente, éste sí tenía algunas finalidades políticas, y es casi milagroso que se pudiera realizar (sorprendente artículo en Blanco y negro, suplemento del ABC). La realidad es que los precursores de los grandes festivales fueron los cantautores contestatarios. Desde muy al principio, varios cantautores se reunían en recitales conjuntos en diversos lugares: parroquias de barrio, colegios mayores, centros de trabajadores… La mayoría de las veces con fines benéficos para sindicatos, trabajadores, parados y/ o represaliados, y, a veces, en la más absoluta clandestinidad. Si hubo un Woodstock de la canción de autor internacional, ése fue el celebrado en La Habana en 1967: el Festival de la Canción Protesta, que contó con trovadores de todas las partes del mundo, y, representando a España, estuvo Raimon. A parte de las Sis Hores, dos fueron los grandes “woodstocks” de la canción de autor en 1976: La Trobada dels Pobles, celebrado en Valencia, y que fue suspendido por la presencia de banderas no autorizadas (eran las banderas autonómicas aún no reconocidas); y el Festival de los Pueblos Ibéricos, celebrado en la Universidad Autónoma de Madrid, en el que, durante la actuación de Benedicto hubo cierta tensión cuando un espectador se subió al escenario para anunciar y denunciar el asesinato de Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos, dos carlistas de la rama demócrata, a manos de los mercenarios de la facción ultra del carlismo en Montejurra. A pesar de este suceso, el festival acabó felizmente. Ambos festivales reunieron a los cantautores y grupos de folk más destacados de cada región, incluso con invitados portugueses (Fausto y Vitorino), uruguayos y chilenos. Aunque hasta entonces, el rock y la canción de autor habían ido separados en estas aventuras, tendrían sus festivales conjuntos en futuros festivales, como las Fiestas del PCE y los conciertos multitudinarios contra la OTAN, en los cuales personas como Labordeta compartieron escenario con grupos como Obús, movidos por las mismas inquietudes.

campusEl escaso apoyo de las discográficas y productoras a estos eventos, se impidió que se pudiera desarrollar tanto cierta publicidad como una distribución de productos de estos eventos, como sí los tienen Woodstock y Monterey: películas, discos, etc., algo con lo que quizás sus protagonistas no estarían muy de acuerdo, pero los aficionados más jóvenes agradeceríamos su existencia. Por esa razón, hay pocas producciones que traten de estos eventos, y lo mismo pasa con las canciones que hablen de ellos. Sólo he encontrado una, a cargo de Raimon. Uno de los pioneros de los festivales de canción de autor fue uno realizado el 13 de Marzo de 1968 en el Gran Price de Barcelona, a beneficio de las Comisiones Obreras, en el que participaron, según Raimon, “mucha gente” (ignoro cuántos y quiénes, información tomada de aquí: http://a-cantiga-foi-uma-arma.blogspot.com/2009/08/viii-tu-que-mescoltes-amb-certa-por-iv.html). Tal y como Raimon presenta la canción en su recital del Campus de Bellaterra, el ambiente que se vivió se dividía entre la gente que pensaba que las cosas no podían cambiar, y, por contra, los que pensaban que sí, y era a ellos a quienes Raimon dedicaba esta canción. Aunque lo de esa fecha fuera más un recital que un festival, por ahora, es el único himno que he encontrado que hablara sobre un evento musical multitudinario de música no-comercial.

13 de Març, cançó dels creients

No ens ve de la terra i també de la terra
aquesta força que ens puja fins als límits del crit.
Perquè tenim la cançó contra la por d’ara,
perquè tenim la cançó contra la mort d’ara,
contra el dubte que s’amaga en més petit racó:
no ens ve de la terra i també de la terra.

Hem sortit al carrer convençuts tantes vegades.
Cada cop un poc més donem vida
a esperances segles i segles buscades.
No ens ve de la terra i també de la terra.

No sols és la ràbia i és també la ràbia,
aquesta ràbia més nostra que el pa,
que no és segur avui i qui sap si demà.
No sols és la ràbia i és també la ràbia
aquesta força que ens manté encara lluitant.
No ens ve de la terra i també de la terra.

13 de Marzo, canción de los creyentes

No nos viene de la tierra y también de la tierra/ esta fuerza que nos alza hasta los límites del grito./ Porque tenemos la canción contra el miedo de ahora,/ porque tenemos la canción contra la muerte de ahora,/ contra la duda que se esconde en el más pequeño rincón:/ no nos viene de la tierra y también de la tierra.// Hemos salido a la calle convencidos tantas veces./ Cada vez un poco más damos vida/ a esperanzas por siglos y siglos buscadas./ No nos viene de la tierra y también de la tierra.// No sólo es la rabia y es también la rabia,/ esta rabia más nuestra que el pan,/ que no es seguro hoy y quién sabe si mañana./ No sólo es la rabia y es también la rabia/ esta fuerza que nos mantiene aún luchando./ No nos viene de la tierra y también de la tierra.

Raimon

De nit a casa junts/ Quan creus que ja s’acaba


0470Desde el comienzo de su carrera, Raimon fue vigilado muy de cerca, especialmente después de dos hechos que, justamente por ello, fueron los que agrandaron su creciente popularidad, además de su seguimiento por el extranjero, ya que el régimen no sólo tenía oído interno: lo que dijera, dónde y para quién actuara, declaraciones, amigos, compañías, etc. Pero volviendo al principio, los dos hechos concretos fueron éstos: su polémica actuación en el Festival del Mediterráneo, cantando una canción de lo más inocua, en catalán, “Se’n va anar” (probablemente, su única canción estrictamente comercial), junto a la cantante Salomé (ahora no recuerdo si ganó, creo que sí); y su aparición en TVE en 1968, cantando “Al vent” y “Diguem no”, que le costaría el veto en el ente televisivo hasta los años 80 (y probablemente la cabeza a algún directivo). Así que, desde el principio, Raimon se configuró como una molesta presencia para el régimen, debido a su éxito interior y al exterior también… Éxito y popularidad que se hacía más inmenso e intenso a medida que las prohibiciones y vetos aumentaban.

Así pues, el buen Raimon estaba, como otros tantos cantantes alrededor de toda la geografía peninsular, insular y de “ultramar”, en el punto de mira de la infame Brigada Político-Social, la policía política de Franco. Había por aquel entonces una costumbre que consistía en multar e incluso detener al cantante si “se pasaba”, la mayoría de las veces bajo acusaciones falsas (canciones permitidas de repente se habían prohibido), y, aunque pueda parecer una conducta algo masoca, artistas como Benedicto y el propio Raimon se quejaban de no haber sido nunca maltratados físicamente: respondía esto a una conducta algo clasista, dice Benedicto; ellos no eran como los pobres sindicalistas o el cualquiera de la calle al que le pillaron con cualquier excusa: eran símbolos. Aún así, siempre tuvieron miedo, como lo relatan estas dos canciones de Raimon, pertenecientes originalmente a su disco del año 1970 Per destruir aquell qui l’ha desert.

La primera de ella es la clásica canción “raimoniana”, en la que el único apoyo contra un mundo hostil es el amor y la amistad. En ella nos relata el miedo, la angustia, la incertidumbre que él y su compañera Analisa sentían aquellas noches cuando se oía el ascensor que subía, que en otros casos podía ser un timbrazo intempestivo o unos nudillos furiosos en la puerta:

De nit a casa junts

I de nit a casa, junts
escoltàvem la música,
de nit a casa junts.
I serenament esperàvem
que d’un moment a l’altre
l’ ascensor es parés al nostre pis.
Ells arribarien
de nit, n’érem segurs.
I parlàvem de quines altres coses
podríem fer,
i de què faríem
quan arribassen.
De nit a casa, junts
escoltàvem la música,
de nit a casa junts.

No arribaren aquesta volta
però tu i jo ho sabem…
De nit a casa, junts
escoltàvem la música
de nit a casa junts.

I parlàvem de quines altres coses
podríem fer,
i de què faríem
quan arribassen.

De noche en casa juntos

Y de noche en casa, juntos/ escuchábamos la música,/ de noche en casa juntos./ Y serenamente esperábamos/ que de un momento a otro/ el ascensor se parara en nuestro piso./ Llegarían/ de noche, de esto estábamos seguros./ Y hablábamos de qué otras cosas/ podríamos hacer,/ y de qué haríamos/ cuando llegaran./ De noche en casa, juntos/ escuchábamos la música,/ de noche en casa juntos.// No llegaron esta vez/ pero tú y yo lo sabemos…/ De noche en casa, juntos/ escuchábamos la música,/ de noche en casa juntos.// Y hablábamos de qué otras cosas/ podríamos hacer,/ y de qué haríamos/ cuando llegaran.

http://www.cancioneros.com/nc/2569/2/de-noche-en-casa-juntos-raimon


Y llega el año 74. Con el cambio forzado de gobierno (Arias Navarro, que tampoco era un santo) y el ascenso de una nueva clase política dentro del régimen, los aperturistas o liberales (unos más honrados y honestos que otros), hay cierto relajamiento respecto a la libertad de opinión. Los más beneficiados de este breve periodo de relativa apertura fueron las actividades artísticas, editoriales y comunicativas; aunque se siguen persiguiendo a los opositores de todo signo. El año 74 no acabará manteniendo este tiempo de relativa calma: huelgas y otras cosas precipitan la caída del ala liberal-aperturista, sobre todo cuando el libre-de-pecado Blas Piñar lanza la primera piedra contra aquellos que califica de traidores y antipatrióticos, consiguiendo la caída de Pío Cabanillas del ministerio de Información y Turismo (el responsable de la censura). Aquel año, el militante del anarquista MIL, Salvador Puig Antich, es condenado a muerte por garrote vil en un juicio sumarísimo (militar) por un delito que nadie supo demostrar que cometiera. Se había vuelto exactamente al principio, y por eso Raimon cantaba en 1974 una canción compuesta en 1969, en la que el sonido del ascensor volvía a tener una significación horrible, no sólo para él, sino para muchos, que tenían que enfrentarse, impotentes, a “la noche”:

Quan creus que ja s’acaba

Quan creus que ja s’acaba,
torna a començar,
i torna el temps dels monstres
que no són morts
-i el silenci fa niu en la vida,
fa niu en les coses-,
quan creus que ja s’acaba,
torna a començar.

Potser una nit
l’ascensor que sempre puja
es pararà al teu pis,
i tu i jo haurem d’obrir,
i jo i tu, impotents front a la nit
-haurem d’obrir-:
aquesta vella, odiada nit.
Haurem d’obrir i no ho pots dir:
quan creus que ja s’acaba,
torna a començar.

Cuando crees que ya se acaba

Cuando crees que ya se acaba/ vuelve a empezar,/ y vuelve el tiempo de los monstruos/ que no están muertos/ -y el silencio anida en la vida,/ anida en las cosas-,/ cuando crees que ya se acaba/ vuelve a empezar.// Quizá una noche/ el ascensor que siempre sube/ se parará en tu piso,/ y tú y yo tendremos que abrir,/ y yo y tú impotentes frente a la noche/ -tendremos que abrir-:/ esta vieja, odiada noche./ Tendremos que abrir y no lo puedes decir:/ cuando crees que ya se acaba/ vuelve a empezar.

http://www.cancioneros.com/nc/2633/0/quan-creus-que-ja-s-acaba-raimon

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